martes, 19 de junio de 2018
Epílogo
Relatado por Àngel Llàcer
Me quedo sin saber qué decir ni qué opinar al respecto sobre lo que acabamos de vivir. Por una parte está bien porque nos dejará en paz. Pero esto va a tener represalias y consecuencias. Tanto para nosotros como para el programa. Tal vez no haya tanta manga ancha para las siguientes ediciones. Me pongo al lado de Mónica que me mira con una sonrisa tranquilizadora. Pero sé que está tanto o más nerviosa que yo. Le echo el brazo por encima de los hombros.
-Ahora mejor no, Àngel. No sabemos lo que nos va a decir Tinet y ya he tenido bastante llegando tarde-Mónica.
-No te va a pasar nada, cariño. Tú no has hecho nada malo, ni yo-Àngel.
Llegamos los 4 a la puerta de la sala de reuniones y nos miramos entre nosotros. Se ve en nuestros rostros la tensión, el no saber qué va a pasar.
-¡Venga! Que el ánimo no decaiga-nos intenta animar Carlos.
Él es el primero en pasar. Abre la puerta y entra. Le seguimos el ejemplo.
-El último que cierre la puerta, por favor-pide Tinet.
Me quedo el último y cierro la puerta tras de mí. Me giro y voy hacia una silla. Me siento y miro a los presentes.
-Quiero que alguien me explique qué ha pasado, por qué ha entrado la policía y se ha llevado a Sylvia-Tinet.
Veo que Carolina está a punto de hablar, pero Mónica habla en voz baja con ella y la detiene. Al final es Mónica la que toma la palabra.
-¿Te acuerdas lo que te dije hace unos meses sobre Sylvia? Pues ha ido a peor. Me amenazó, secuestró y pegó a Carolina, engañó a Àngel... Y eso es sólo lo que sé yo. A saber qué más habrá hecho-Mónica.
-¿Es eso verdad?-le pregunta a la rubia.
-Sí-dice en un susurro.
-¿Y por qué no me lo dijiste antes?-Tinet.
-Déjame a mí, por favor-le dice Laia poniéndole la mano en el brazo para que se calme.
-Está bien-Tinet.
Tinet se echa a un lado y se sienta en la silla. Laia se queda de pie mirándonos.
-Es verdad que Sylvia se ha pasado y merece una denuncia. Pero esto no hubiera pasado si tú-me señala a mí-no hubieses empezado una relación con ella.-Voy a replicar, pero me hace un gesto con la mano para que me calle.-Por tanto, y como esto no puede seguir así, hemos decidido que vamos a prohibir cualquier relación personal. Lo hacemos para no perjudicar la imagen del programa.
Miro de reojo a Mónica que está que se sube por las paredes.
-¿Lo estáis diciendo en serio? ¿Pero esto afecta solo a los concursantes o también al jurado? Me parece increíble que prohibáis tener una relación con que nos dé la gana-Mónica.
-Mónica cálmate, por favor-le pide, amablemente, Laia.
-Churri, por favor...-le pide Carol también.
-¡No! Es que me parece acojonante-Mónica.
Laia se acerca a ella y le pide de salir fuera. Ella se resiste. Es Tinet el que ordena que salga fuera. Ella, de mala gana, se levanta y sigue a Laia fuera de la sala. Carolina se levanta también y las sigue. Nos hemos quedado los chicos con Tinet.
-Y decidme, ¿quién ha denunciado a Sylvia?-pregunta Tinet.
Tras un instante en silencio Carlos rompe el silencio.
-Yo animé a Carol a que la denunciara. Esto no podía quedar así-Carlos.
Miro a Carlos demostrándole que le apoyo. No sé qué va a pasar a partir de ahora. Pero sea lo que sea lo que suceda, estaré aquí. Tinet mira a Carlos en silencio. Luego me mira a mí. Está sopesando la situación. Yo en su lugar no sabría qué hacer. Tengo suerte de no estar en su lugar.
-Está bien. Habéis hecho lo mejor. Pero espero que no se vuelva a repetir-Tinet.
Niego con la cabeza mirándole en silencio. Carlos le responde también que no. Tinet nos da permiso para irnos. Nos levantamos y salimos de esa sala.
-¿Vamos a buscar a las chicas y luego nos vamos a tomar algo?-le propongo a Carlos.
-Creo que ya he tenido bastante con lo de esta noche-Carlos.
-¡Venga, anímate!-Àngel.
-Bueno... aunque no sé dónde pueden estar...-Carlos.
-Pues las esperamos en la puerta. No creo que se hayan ido todavía-Àngel.
Relatado por Mónica Naranjo
Estamos en el despacho de Laia. Laia nos ha traído aquí para hablar. Más que nada para que me tranquilice. Le he intentado explicar mis razones de por qué veo mal su posición. Y ella me ha explicado las suyas, las de Tinet y ella como directores del programa. Carol está a mi lado en silencio. No se ha pronunciado al respecto.
-¿Tú qué opinas, churri?-le pregunto para meterla en la conversación.
-Yo creo que deberíamos venir a grabar la gala y lo demás está fuera, no tiene nada que ver-Carolina.
-¿Ves? La rubia me entiende-le digo a Laia.
-Yo entiendo tu postura, Mónica-me dice Laia comprensiva-Pero entiéndenos a nosotros. No queremos líos. Si hay estos líos en la edición que viene, no tardarán en estar los paparazzis en la puerta. Y esto es un programa de entretenimiento, no de cotilleo.
-¿Y si lo mantenemos en silencio? ¿Cómo un matrimonio televisivo?-le propongo.
-Se podría considerar así. ¿Estarías contenta de ese modo?-Laia.
-Por supuesto-le digo con una sonrisa.
-Lo hablaré con Tinet y con los guionistas-Laia.
-Perfecto-Mónica.
-Una cosa-interviene Carolina-Sylvia no aparecerá por aquí, ¿verdad?
-No voy a permitir que esa te haga nada, churri-salgo en su defensa.
-Me da que no la veremos en una buena temporada. Eso sí, creo que tendrás que ir a declarar. Pero no te preocupes porque no te va a pasar nada-la tranquiliza Laia.
Carolina asiente con una sonrisa débil. No imagino por lo que ha pasado. Pero ella sí que es una buena amiga. Me levanto y la abrazo fuertemente. Ella me devuelve el abrazo y nos mantenemos un rato así. Después nos separamos y nos miramos sonriendo.
-Gracias-me susurra Carol.
-¿Gracias por qué? En todo caso te tendría que dar las gracias yo-Mónica.
-No seas tonta. No me tienes que agradecer nada. Lo que he hecho ha sido por ti, porque eres muy buena amiga y porque te quiero-Carolina.
-Anda, ven y dame otro abrazo-le digo con un nudo en la garganta.
Carolina se levanta de la silla y nos volvemos a abrazar. Se me escapan unas lágrimas traicioneras de los ojos. Veo a Laia que me observa sonriente. Me separo de Carolina.
-Gracias a ti también, Laia-me acerco a ella y le doy otro abrazo.
-¿A mí por qué?-Laia.
-Por estar aquí, por ser tan buena amiga, por defenderme ante Tinet cuando llegaba tarde o cualquier cosa. Gracias por todo-Mónica.
-No me seas boba. No me tienes que agradecer nada. Y ya sabes que tenemos que quedar antes de las vacaciones-Laia.
-¡Claro! Os venís las 2 a casa. Traeros a vuestros chicos si queréis-les digo con una sonrisa pícara.
-Como se nota que estás feliz con tu Àngel-me dice Carolina.
-¿Pero ya vivís juntos?-me pregunta Laia.
-Llevamos apenas 1 semana viviendo juntos. Parece que la cosa va bien. Mi hijo le ha aceptado, soy libre para estar con él y tengo unas amigas maravillosas-Mónica.
-Al final acabamos llorando todas-dice Laia sonriendo.
-Que no te extrañe de la churri-interviene Carolina.
-¿Y estos hombres nuestros ya se habrán ido o nos habrán esperado?-pregunto en broma.
-¿Cómo?-pregunta Laia atónita.
-No le hagas caso a ésta. Entre Carlos y yo no hay nada-Carolina.
-Sí, sí...-digo dando a entender que lo hay, con una sonrisa pícara. Cómo me gusta chincharla.
-Anda vamos. Que al final se van sin nosotras-Carolina.
-Id yendo vosotras, que enseguida voy yo-Laia.
Pero eso ya es otra historia. Hemos vivido muchas cosas en plató y fuera de él. Nunca pensé que me cambiaría tanto este programa. Y tampoco me esperaba enamorarme de mi compañero y acabar así con Àngel. Esto sí ha sido un amor "más allá de las cámaras".
Jamás imaginé que esta historia llegaría tan lejos. Lo empecé como un experimento. Publiqué el primer capítulo el día de Navidad de 2014. Y ahora llega a su fin. He tenido mis altibajos. Momentos en que no se me ocurría cómo seguir y otros días que las ideas me venían de repente y no podía parar de escribir.
Quiero dar las gracias a quien ha leído mis ocurrencias cada martes y le ha gustado. Y a quien no pues... no soy profesional y sé que tengo muchas cosas por mejorar. Pero esto lo hago por entretenimiento y porque me gusta.
En la vida hay etapas y esta es de las que hay que cerrar para que lleguen nuevas.
Espero que os hayáis entretenido leyendo tanto como yo escribiendo.
martes, 5 de junio de 2018
Capítulo 150:Visita inesperada a plató
Relatado por Àngel Llàcer
La reunión está a punto de empezar y Mónica aún no ha llegado. Hoy tiene excusa, pero a ver qué me invento para exculparla delante de Tinet y Laia. Espero que llegue a tiempo y me quite el mal trago. Carlos se acerca a mí y me da unas palmaditas en el hombro.
-¿Has venido solo?-Carlos.
-Sí, ¿por qué?-Àngel.
-No, lo digo porque como últimamente sueles venir con Mónica...-Carlos.
-Ah ya. Porque solíamos quedar para venir juntos, pero hoy no-me estoy poniendo nervioso.
-¿Y eso?-Carlos.
-¿Te crees que vivimos en la misma casa o algo así?-le digo con una sonrisa.
Carolina se gira y me mira sonriendo. Ella lo sabe. Fue con Mónica y me vio en su casa con su hijo.
-Yo no he dicho eso-se disculpa Carlos.
-No, no pasa nada. Es normal que lo pienses-Àngel.
-Yo sé algo...-interviene Carol sonriendo.
-Muy bien, te felicito-le sigo el juego.
-¿Y qué sabes?-Carlos.
Dirijo mi mirada hacia ella. Le aviso con los ojos para que no lo cuente. Espero que sepa interpretar mis señales. No lo queremos contar aún. Sobre todo por cierta persona, que si lo descubre podría ser un problema. Carolina me mira y asiente sonriente.
-Que Mónica cree que estamos juntos-le dice a Carlos.
-¿Qué?-Carlos se sorprende y se empieza a reír.
-Ya le dije yo que no, pero dice que como nos llevamos tan bien y tenemos tanta complicidad...-le dice, también entre risas, la rubia.
La puerta de la sala de reuniones se abre y aparece Tinet que nos dice que entremos. Primero pasa Carolina, después Carlos y por último yo. Tinet espera en la puerta como buscando a Mónica. "Que no me pregunte, que no me pregunte" pienso sin parar mientras voy a mi sitio. Saludamos a Laia y nos sentamos. Tinet entra y se dirige al frente de la mesa, al lado de Laia. Creo que estos 2 harían buena pareja también. Pero dejemos de fantasear. Hay que centrarse en la reunión que está a punto de comenzar. Tinet nos mira y noto que se detiene más en mí. Pero no dice una palabra al respecto.
Cuando llevamos media reunión, tocan a la puerta y se abre. Aparece Mónica y le dedico una sonrisa. Se disculpa por haber llegado tarde y se sienta donde puede. La reunión acaba y me doy prisa por levantarme y dirigirme a donde Mónica. Quiero saber si todo está bien. Me acerco a ella y le toco el brazo para que sepa de mi presencia.
-¡Hey! ¿Qué tal todo por aquí? ¿Te han preguntado algo?-Mónica.
-Eso es lo raro, que no me han preguntado nada. Creo que te estás llevando la fama de tardona y ya ni preguntan-le dedico una sonrisa.
Ella me pega en el brazo haciéndose la ofendida. Pero sé que no le ha molestado.
-Anda, vamos a hablar antes de ir a maquillaje-Mónica.
Nos hemos quedado los últimos y salimos de allí. Vamos por el pasillo. Creo que nos dirigimos al patio trasero para tener algo de intimidad. Pero cuando pasamos por la sala VIP me encuentro con la mirada de Sylvia. Nuestras miradas se cruzan. La suya es más intimidante que la mía. Si ella supiera que ya no nos puede hacer nada ni a mí, ni a Mónica, ni a Carol, ni a Carlos. Se le acabó eso de amenazar. No sé por qué, pero me tenso. Intento que Mónica no lo note. Seguimos avanzando por el pasillo y llegamos a la puerta que da al patio. Mónica la abre y sale. Y yo le sigo. Vamos a una zona apartado para que no nos molesten. Mónica tiene una sonrisa en el rostro.
-¡Ya soy oficialmente libre!-exclama llena de felicidad!-Mónica.
-¿De verdad?-le pregunto con una sonrisa de ilusión.
-De verdad. Todo ha acabado ya. Y hemos quedado en buenos términos. Aitor puede elegir con quién quedarse o estar con los 2 si así lo desea. Se lo tengo que decir-habla atropelladamente. Se nota que está nerviosa, pero también ilusionada.
Ahora no nos tendremos que esconder. No estaré en medio de un matrimonio, de una familia. Lo ha decidido ella. Yo no la he obligado a nada. Pero si os soy sincero, estoy contento de esta decisión. La quiero más que a nada en este mundo. Espero que esto dure para siempre y que tengamos nuestros propios hijos. De momento nos hemos lanzado a las aventura de vivir juntos. A ver qué tal sale.
-Tranquila Mónica, que te va a dar algo. Se lo dices cuando lleguemos a casa. O en el descanso. Ahora relájate que tenemos un programa que grabar. Hay que disfrutar de las actuaciones y luego valorarles como se merecen-Àngel.
-Y no dejarse llevar por los sentimientos-Mónica.
Sé que lo dice por Sylvia. Le pongo las manos en los brazos y la miro fijamente.
-Ya no hay ningún sentimiento. Todos los concursantes son iguales. Y voy a decirles tanto lo bueno como lo malo. Sea quien sea-Àngel.
Ya no le tengo miedo. Nada nos va a pasar. Mónica se abalanza hacia mí y me abraza. Le correspondo el abrazo con fuerza y me salen algunas lágrimas. Toda la tensión acumulada, toda la alegría y la emoción están saliendo ahora. Nos separamos al cabo de un rato. Mónica me mira y me limpia las lágrimas con los pulgares.
-Vamos a maquillaje. Y no me llores más, ¿eh?-Mónica.
-No, no tranquila-le digo con una sonrisa.
*Último programa de Tu cara me suena*
Relatado por Mónica Naranjo
Este programa ya va a llegar a su fin. Hoy es la final de Tu cara me suena. Hoy se hace en directo. Están de finalistas Angy, Santiago, Julio y Sylvia. No me hace especial ilusión lo de Sylvia, pero yo soy una profesional y sé separar lo personal de lo profesional. En el programa yo formo parte del jurado y ella es una concursante más. Como otro cualquiera. Además hoy tenemos la ventaja que no votamos. Vota el público desde su casa. Y ellos sabrán a quién hacen ganador o ganadora del concurso. Ya estamos a punto de salir. El programa empieza en 5 minutos y ya estamos en nuestras marcas. Estamos en el backstage junto a Manel. También se le ve nervioso. Estoy al lado de Àngel. Estamos cogidos de la mano, mirando al frente y sonriente. Soy feliz por estar así con él. Eso no quita a que si le tengo que chinchar, le chinche. O que si por guión me tengo que meter con él, lo haga. Y él, sé que va a hacer lo mismo. Lo nuestro lo saben la gente más cercana, los más íntimos. Y por supuesto que no saben que ya llevamos unos meses viviendo juntos. Aitor pasa temporadas en casa y temporadas con Óscar. Lo hemos arreglado así. Él no quiere perder el contacto con su padre y lo entiendo. También ha acogido de muy buen grado a Àngel. Que al principio tenía mis dudas. Alguien de fuera está con tu madre. Pues lo veía como un extraño que le estaba quitando el sitio a su padre. Pero nada más lejos de la realidad.
1 minuto. Nos avisan que queda un minuto para que estemos en directo. Ya estamos en nuestros puestos. Habla en voz baja con Àngel y de vez en cuando con la churri.
-Te tienes que venir a ver a la peque-me dice Carol en voz baja.
-Cuando quieras. Ya sabes que yo voy encantada. Pero a ver cuándo saco hueco-Mónica.
-Àngel-se dirige la churri a mi chico-tienes que conseguir que no trabaje tanto.
-A ver si lo consigo porque es muy cabezota-Àngel.
-Lo sé, la conozco bien-Carolina.
-Tú mejor que yo lo sabes, habéis compartido camerino-Àngel.
-¡Oye! Que estoy aquí, ¿eh?-estoy en medio de esta conversación tan "maravillosa" que están teniendo sobre mí.
-¿Ah sí? No me he dado cuenta-me dice Àngel vacilante.
-A ver si no te vas a dar cuenta de la leche que te dé-Mónica.
-Si es que encima violenta-me dice y se empieza a reír.
Le doy, en tono de broma, en el brazo. Justo suena la sintonía del programa y miro al frente. Intuyo que Àngel me está mirando confundido. Sonrío orgullosa. Manel sale y da la bienvenida al público que está en casa y al del plató. Luego nos presenta y dice la mecánica para poder votar para el ganador. Me giro hacia Àngel.
-Te lo advertí-Mónica.
-¿Perdona?-Àngel.
-Que no juegues con fuego que al final te quemas-Mónica.
El programa transcurre con normalidad. Hoy tenemos de invitado a Manolo Escobar, ya que Santiago le ha imitado. Lo ha imitado con respeto y desde la admiración. Porque él le admira mucho. Admira mucho tanto a Manolo como a El Fary. También están el resto de concursantes, que les han juntado por parejas para actuar: Josema y Carolina y Toñi y Francisco. Hoy no tenemos la presión de votar y estoy disfrutando de la gala.
La gala acaba con la ganadora, Angy y el plató se transforma en una fiesta. Todos los concursantes están arropando a la ganadora, lanzan confeti y todos estamos bailando.
De repente se oye a Tinet que apaguen las cámaras. Se le oye nervioso. Veo a Laia que habla con Mateo. Mateo va diciendo al público que vayan saliendo de plató. ¿Qué pasa? ¿Por qué estás prisas. Enseguida entiendo el motivo. Miro a Carolina que está tan sorprendida como yo. Un agente de policía irrumpe en el escenario preguntando por Sylvia. Tinet aparece mandando a los concursantes a su camerino.
-¿Alguien me puede explicar qué pasa aquí?-pregunta Tinet enfadado.
Miro a la churri, luego a Àngel y luego vuelvo a mirar a Tinet.
-¡Ahora mismo a la sala de reuniones!-nos ordena Tinet.
La reunión está a punto de empezar y Mónica aún no ha llegado. Hoy tiene excusa, pero a ver qué me invento para exculparla delante de Tinet y Laia. Espero que llegue a tiempo y me quite el mal trago. Carlos se acerca a mí y me da unas palmaditas en el hombro.
-¿Has venido solo?-Carlos.
-Sí, ¿por qué?-Àngel.
-No, lo digo porque como últimamente sueles venir con Mónica...-Carlos.
-Ah ya. Porque solíamos quedar para venir juntos, pero hoy no-me estoy poniendo nervioso.
-¿Y eso?-Carlos.
-¿Te crees que vivimos en la misma casa o algo así?-le digo con una sonrisa.
Carolina se gira y me mira sonriendo. Ella lo sabe. Fue con Mónica y me vio en su casa con su hijo.
-Yo no he dicho eso-se disculpa Carlos.
-No, no pasa nada. Es normal que lo pienses-Àngel.
-Yo sé algo...-interviene Carol sonriendo.
-Muy bien, te felicito-le sigo el juego.
-¿Y qué sabes?-Carlos.
Dirijo mi mirada hacia ella. Le aviso con los ojos para que no lo cuente. Espero que sepa interpretar mis señales. No lo queremos contar aún. Sobre todo por cierta persona, que si lo descubre podría ser un problema. Carolina me mira y asiente sonriente.
-Que Mónica cree que estamos juntos-le dice a Carlos.
-¿Qué?-Carlos se sorprende y se empieza a reír.
-Ya le dije yo que no, pero dice que como nos llevamos tan bien y tenemos tanta complicidad...-le dice, también entre risas, la rubia.
La puerta de la sala de reuniones se abre y aparece Tinet que nos dice que entremos. Primero pasa Carolina, después Carlos y por último yo. Tinet espera en la puerta como buscando a Mónica. "Que no me pregunte, que no me pregunte" pienso sin parar mientras voy a mi sitio. Saludamos a Laia y nos sentamos. Tinet entra y se dirige al frente de la mesa, al lado de Laia. Creo que estos 2 harían buena pareja también. Pero dejemos de fantasear. Hay que centrarse en la reunión que está a punto de comenzar. Tinet nos mira y noto que se detiene más en mí. Pero no dice una palabra al respecto.
Cuando llevamos media reunión, tocan a la puerta y se abre. Aparece Mónica y le dedico una sonrisa. Se disculpa por haber llegado tarde y se sienta donde puede. La reunión acaba y me doy prisa por levantarme y dirigirme a donde Mónica. Quiero saber si todo está bien. Me acerco a ella y le toco el brazo para que sepa de mi presencia.
-¡Hey! ¿Qué tal todo por aquí? ¿Te han preguntado algo?-Mónica.
-Eso es lo raro, que no me han preguntado nada. Creo que te estás llevando la fama de tardona y ya ni preguntan-le dedico una sonrisa.
Ella me pega en el brazo haciéndose la ofendida. Pero sé que no le ha molestado.
-Anda, vamos a hablar antes de ir a maquillaje-Mónica.
Nos hemos quedado los últimos y salimos de allí. Vamos por el pasillo. Creo que nos dirigimos al patio trasero para tener algo de intimidad. Pero cuando pasamos por la sala VIP me encuentro con la mirada de Sylvia. Nuestras miradas se cruzan. La suya es más intimidante que la mía. Si ella supiera que ya no nos puede hacer nada ni a mí, ni a Mónica, ni a Carol, ni a Carlos. Se le acabó eso de amenazar. No sé por qué, pero me tenso. Intento que Mónica no lo note. Seguimos avanzando por el pasillo y llegamos a la puerta que da al patio. Mónica la abre y sale. Y yo le sigo. Vamos a una zona apartado para que no nos molesten. Mónica tiene una sonrisa en el rostro.
-¡Ya soy oficialmente libre!-exclama llena de felicidad!-Mónica.
-¿De verdad?-le pregunto con una sonrisa de ilusión.
-De verdad. Todo ha acabado ya. Y hemos quedado en buenos términos. Aitor puede elegir con quién quedarse o estar con los 2 si así lo desea. Se lo tengo que decir-habla atropelladamente. Se nota que está nerviosa, pero también ilusionada.
Ahora no nos tendremos que esconder. No estaré en medio de un matrimonio, de una familia. Lo ha decidido ella. Yo no la he obligado a nada. Pero si os soy sincero, estoy contento de esta decisión. La quiero más que a nada en este mundo. Espero que esto dure para siempre y que tengamos nuestros propios hijos. De momento nos hemos lanzado a las aventura de vivir juntos. A ver qué tal sale.
-Tranquila Mónica, que te va a dar algo. Se lo dices cuando lleguemos a casa. O en el descanso. Ahora relájate que tenemos un programa que grabar. Hay que disfrutar de las actuaciones y luego valorarles como se merecen-Àngel.
-Y no dejarse llevar por los sentimientos-Mónica.
Sé que lo dice por Sylvia. Le pongo las manos en los brazos y la miro fijamente.
-Ya no hay ningún sentimiento. Todos los concursantes son iguales. Y voy a decirles tanto lo bueno como lo malo. Sea quien sea-Àngel.
Ya no le tengo miedo. Nada nos va a pasar. Mónica se abalanza hacia mí y me abraza. Le correspondo el abrazo con fuerza y me salen algunas lágrimas. Toda la tensión acumulada, toda la alegría y la emoción están saliendo ahora. Nos separamos al cabo de un rato. Mónica me mira y me limpia las lágrimas con los pulgares.
-Vamos a maquillaje. Y no me llores más, ¿eh?-Mónica.
-No, no tranquila-le digo con una sonrisa.
*Último programa de Tu cara me suena*
Relatado por Mónica Naranjo
Este programa ya va a llegar a su fin. Hoy es la final de Tu cara me suena. Hoy se hace en directo. Están de finalistas Angy, Santiago, Julio y Sylvia. No me hace especial ilusión lo de Sylvia, pero yo soy una profesional y sé separar lo personal de lo profesional. En el programa yo formo parte del jurado y ella es una concursante más. Como otro cualquiera. Además hoy tenemos la ventaja que no votamos. Vota el público desde su casa. Y ellos sabrán a quién hacen ganador o ganadora del concurso. Ya estamos a punto de salir. El programa empieza en 5 minutos y ya estamos en nuestras marcas. Estamos en el backstage junto a Manel. También se le ve nervioso. Estoy al lado de Àngel. Estamos cogidos de la mano, mirando al frente y sonriente. Soy feliz por estar así con él. Eso no quita a que si le tengo que chinchar, le chinche. O que si por guión me tengo que meter con él, lo haga. Y él, sé que va a hacer lo mismo. Lo nuestro lo saben la gente más cercana, los más íntimos. Y por supuesto que no saben que ya llevamos unos meses viviendo juntos. Aitor pasa temporadas en casa y temporadas con Óscar. Lo hemos arreglado así. Él no quiere perder el contacto con su padre y lo entiendo. También ha acogido de muy buen grado a Àngel. Que al principio tenía mis dudas. Alguien de fuera está con tu madre. Pues lo veía como un extraño que le estaba quitando el sitio a su padre. Pero nada más lejos de la realidad.
1 minuto. Nos avisan que queda un minuto para que estemos en directo. Ya estamos en nuestros puestos. Habla en voz baja con Àngel y de vez en cuando con la churri.
-Te tienes que venir a ver a la peque-me dice Carol en voz baja.
-Cuando quieras. Ya sabes que yo voy encantada. Pero a ver cuándo saco hueco-Mónica.
-Àngel-se dirige la churri a mi chico-tienes que conseguir que no trabaje tanto.
-A ver si lo consigo porque es muy cabezota-Àngel.
-Lo sé, la conozco bien-Carolina.
-Tú mejor que yo lo sabes, habéis compartido camerino-Àngel.
-¡Oye! Que estoy aquí, ¿eh?-estoy en medio de esta conversación tan "maravillosa" que están teniendo sobre mí.
-¿Ah sí? No me he dado cuenta-me dice Àngel vacilante.
-A ver si no te vas a dar cuenta de la leche que te dé-Mónica.
-Si es que encima violenta-me dice y se empieza a reír.
Le doy, en tono de broma, en el brazo. Justo suena la sintonía del programa y miro al frente. Intuyo que Àngel me está mirando confundido. Sonrío orgullosa. Manel sale y da la bienvenida al público que está en casa y al del plató. Luego nos presenta y dice la mecánica para poder votar para el ganador. Me giro hacia Àngel.
-Te lo advertí-Mónica.
-¿Perdona?-Àngel.
-Que no juegues con fuego que al final te quemas-Mónica.
El programa transcurre con normalidad. Hoy tenemos de invitado a Manolo Escobar, ya que Santiago le ha imitado. Lo ha imitado con respeto y desde la admiración. Porque él le admira mucho. Admira mucho tanto a Manolo como a El Fary. También están el resto de concursantes, que les han juntado por parejas para actuar: Josema y Carolina y Toñi y Francisco. Hoy no tenemos la presión de votar y estoy disfrutando de la gala.
La gala acaba con la ganadora, Angy y el plató se transforma en una fiesta. Todos los concursantes están arropando a la ganadora, lanzan confeti y todos estamos bailando.
De repente se oye a Tinet que apaguen las cámaras. Se le oye nervioso. Veo a Laia que habla con Mateo. Mateo va diciendo al público que vayan saliendo de plató. ¿Qué pasa? ¿Por qué estás prisas. Enseguida entiendo el motivo. Miro a Carolina que está tan sorprendida como yo. Un agente de policía irrumpe en el escenario preguntando por Sylvia. Tinet aparece mandando a los concursantes a su camerino.
-¿Alguien me puede explicar qué pasa aquí?-pregunta Tinet enfadado.
Miro a la churri, luego a Àngel y luego vuelvo a mirar a Tinet.
-¡Ahora mismo a la sala de reuniones!-nos ordena Tinet.
martes, 29 de mayo de 2018
Capítulo 149:El divorcio
Relatado por Mónica Naranjo
Cojo el coche y pongo rumbo al juzgado. Llego en poco tiempo, pero lo peor es aparcar. No veo ni un sitio libre. Después de dar unas 2 vueltas por los alrededores, decido meterlo en un parking. Será lo mejor. Ya llego tarde por olvidarme, mejor no hacerles esperar más. Puede ser perjudicial para mí y jugarme en contra mi impuntualidad y mi despiste. Entro al juzgado lo más rápido que puedo y voy hacia la sala. Respiro en la puerta antes de llamar. Abro un poco antes de entrar.
-¿Se puede?-Mónica.
Un hombre, supongo que el juez, me da paso y entro. Veo a Óscar sentado con cara seria. Saludo a los presentes y me siento al otro lado. Yo tampoco estoy muy feliz con esta situación. Pero así se han dado las cosas. Al parecer no habían empezado porque el juez expone el caso. Escucho atentamente y enseguida llega a la solución del caso. Nos concede el divorcio, Aitor puede elegir con quien quedarse al ser mayor y, como habíamos hecho separación de bienes, cada uno se queda con lo suyo. Al final hemos quedado bien. Nos despedimos del juez, dándole la mano al levantarnos y salimos. Llamo a Óscar porque veo que tiene la intención de irse.
-Habrá que decírselo a Aitor, ¿no?-Mónica.
-Pero... ¿juntos? O se lo decimos por separado, si no quieres...-pero le corto y vuelvo a hablar yo.
-Claro que quiero que se lo digamos juntos. Somos sus padres, ¿no? Y espero que la relación amigable siga existiendo, aunque no estemos casados...-Mónica.
-No sé yo si podré...-Óscar.
-¿Te llevo a algún lado? he traído el coche-le ofrezco amablemente.
-¿No tienes grabación?-Óscar.
-Aún me queda tiempo, así que si quieres...-Mónica.
-Está bien...-Óscar.
Empezamos a andar en dirección a la salida. Uno al lado del otro, sin hablar más, como si fuésemos 2 extraños. Con lo que hemos sido. Supongo que habrá sido el shock de la sentencia. Pero hemos quedado bien, dentro de lo que cabe. Podría haber sido peor.
Cuando estamos dentro del coche, es cuando me vuelve a hablar.
-Supongo que tendré que dejar la discográfica... No sé, va a ser un poco incomodo trabajar juntos...-Óscar.
-¿Por qué? Podemos separar la vida personal de la profesional. Somos profesionales. ¿O no?-Mónica.
-De momento lo dejamos así, pero si me sale otra cosa, que sepas que lo voy a aceptar-Óscar.
-Bueno, eso ya se verá con el tiempo. No adelantemos acontecimientos-Mónica.
-te lo estoy diciendo totalmente en serio, Mónica-Óscar.
-Si no digo que no, pero digo que te tomes un tiempo y actuemos con normalidad. Como compañeros de trabajo, como amigos-Mónica.
Después de esta conversación le pregunto que dónde le llevo y me dice que a su piso. Me va dando las indicaciones necesarias para llegar. Le comento que llame a Aitor para ver dónde está. Quiero que nos sentemos a hablar y explicar lo que ha pasado. Y así para que pueda pensar en qué va a hacer con todo esto.
-Y perdona lo del coche, yo te lo arreglo. Estaba cabreado y... pues te lo rayé...-me suelta Óscar tras un rato en silencio. Él mirando el móvil y yo a la carretera.
Me quedo en silencio. No sé si enfadarme o reír. Finalmente me decido por reírme a carcajadas. Él me mira extrañado. No debe entender nada.
-Vaya 2 hombres que me he echado, que me rayan el coche a la menor oportunidad-digo recordando cuando Àngel me rayó el coche el primer día de programa.
-¿Entonces no te enfadas?-Óscar.
-Os voy a llamar para que me hagáis de mecánicos cuando lo necesite-digo siguiendo con las risas.
Le contagio la risa a Óscar y empieza él también a reírse. Empezamos a hablar sin tensión, recordando cosas pasadas que nos hicieron vivir buenos momentos. hasta que llegamos a la puerta de su piso. Paro el coche. ha llegado el momento de despedirse. Nos miramos sin saber qué hacer. Al final soy yo la que tomo la iniciativa, le agarro la cara y le planto 2 besos en las mejillas. Óscar se desabroche el cinturón y me mira. Abre la puerta y pone un pie fuera.
-Llámame cuando quieras quedar para hablar-le digo antes de que se baje.
Él me sonríe y asiente. Sale definitivamente y cierra la puerta. Me mira antes de darse la vuelta y sacar la llave. Entra al portal y no se vuelve ni una sola vez. Me quedo esperando a que se gire y me haga un gesto de despedida. Pero parece que no lo va a hacer. Arranco el coche y, por el rabillo del ojo, le veo despedirse de mí con la mano. Le devuelvo el saludo con una sonrisa. Al final no hemos quedado tan mal. Acelero y me alejo de su portal, de su calle. Pero su olor se ha quedado en el coche, a mi alrededor. ¿Habré hecho bien?
Cojo el coche y pongo rumbo al juzgado. Llego en poco tiempo, pero lo peor es aparcar. No veo ni un sitio libre. Después de dar unas 2 vueltas por los alrededores, decido meterlo en un parking. Será lo mejor. Ya llego tarde por olvidarme, mejor no hacerles esperar más. Puede ser perjudicial para mí y jugarme en contra mi impuntualidad y mi despiste. Entro al juzgado lo más rápido que puedo y voy hacia la sala. Respiro en la puerta antes de llamar. Abro un poco antes de entrar.
-¿Se puede?-Mónica.
Un hombre, supongo que el juez, me da paso y entro. Veo a Óscar sentado con cara seria. Saludo a los presentes y me siento al otro lado. Yo tampoco estoy muy feliz con esta situación. Pero así se han dado las cosas. Al parecer no habían empezado porque el juez expone el caso. Escucho atentamente y enseguida llega a la solución del caso. Nos concede el divorcio, Aitor puede elegir con quien quedarse al ser mayor y, como habíamos hecho separación de bienes, cada uno se queda con lo suyo. Al final hemos quedado bien. Nos despedimos del juez, dándole la mano al levantarnos y salimos. Llamo a Óscar porque veo que tiene la intención de irse.
-Habrá que decírselo a Aitor, ¿no?-Mónica.
-Pero... ¿juntos? O se lo decimos por separado, si no quieres...-pero le corto y vuelvo a hablar yo.
-Claro que quiero que se lo digamos juntos. Somos sus padres, ¿no? Y espero que la relación amigable siga existiendo, aunque no estemos casados...-Mónica.
-No sé yo si podré...-Óscar.
-¿Te llevo a algún lado? he traído el coche-le ofrezco amablemente.
-¿No tienes grabación?-Óscar.
-Aún me queda tiempo, así que si quieres...-Mónica.
-Está bien...-Óscar.
Empezamos a andar en dirección a la salida. Uno al lado del otro, sin hablar más, como si fuésemos 2 extraños. Con lo que hemos sido. Supongo que habrá sido el shock de la sentencia. Pero hemos quedado bien, dentro de lo que cabe. Podría haber sido peor.
Cuando estamos dentro del coche, es cuando me vuelve a hablar.
-Supongo que tendré que dejar la discográfica... No sé, va a ser un poco incomodo trabajar juntos...-Óscar.
-¿Por qué? Podemos separar la vida personal de la profesional. Somos profesionales. ¿O no?-Mónica.
-De momento lo dejamos así, pero si me sale otra cosa, que sepas que lo voy a aceptar-Óscar.
-Bueno, eso ya se verá con el tiempo. No adelantemos acontecimientos-Mónica.
-te lo estoy diciendo totalmente en serio, Mónica-Óscar.
-Si no digo que no, pero digo que te tomes un tiempo y actuemos con normalidad. Como compañeros de trabajo, como amigos-Mónica.
Después de esta conversación le pregunto que dónde le llevo y me dice que a su piso. Me va dando las indicaciones necesarias para llegar. Le comento que llame a Aitor para ver dónde está. Quiero que nos sentemos a hablar y explicar lo que ha pasado. Y así para que pueda pensar en qué va a hacer con todo esto.
-Y perdona lo del coche, yo te lo arreglo. Estaba cabreado y... pues te lo rayé...-me suelta Óscar tras un rato en silencio. Él mirando el móvil y yo a la carretera.
Me quedo en silencio. No sé si enfadarme o reír. Finalmente me decido por reírme a carcajadas. Él me mira extrañado. No debe entender nada.
-Vaya 2 hombres que me he echado, que me rayan el coche a la menor oportunidad-digo recordando cuando Àngel me rayó el coche el primer día de programa.
-¿Entonces no te enfadas?-Óscar.
-Os voy a llamar para que me hagáis de mecánicos cuando lo necesite-digo siguiendo con las risas.
Le contagio la risa a Óscar y empieza él también a reírse. Empezamos a hablar sin tensión, recordando cosas pasadas que nos hicieron vivir buenos momentos. hasta que llegamos a la puerta de su piso. Paro el coche. ha llegado el momento de despedirse. Nos miramos sin saber qué hacer. Al final soy yo la que tomo la iniciativa, le agarro la cara y le planto 2 besos en las mejillas. Óscar se desabroche el cinturón y me mira. Abre la puerta y pone un pie fuera.
-Llámame cuando quieras quedar para hablar-le digo antes de que se baje.
Él me sonríe y asiente. Sale definitivamente y cierra la puerta. Me mira antes de darse la vuelta y sacar la llave. Entra al portal y no se vuelve ni una sola vez. Me quedo esperando a que se gire y me haga un gesto de despedida. Pero parece que no lo va a hacer. Arranco el coche y, por el rabillo del ojo, le veo despedirse de mí con la mano. Le devuelvo el saludo con una sonrisa. Al final no hemos quedado tan mal. Acelero y me alejo de su portal, de su calle. Pero su olor se ha quedado en el coche, a mi alrededor. ¿Habré hecho bien?
martes, 22 de mayo de 2018
Capítulo 148:El mismo día
Relatado por Àngel Llàcer
Vuelvo a mirar a Mónica que está esperando una respuesta. Mientras Carolina está mirando la situación con una sonrisa en la cara.
-Me ha estado enseñando la casa-digo lo primero que se me ocurre.
-Muy bien. Así me gusta, que hagas de anfitrión-Mónica.
-Gracias-dice Aitor algo confundido. Creería que le diría algo más, pero se ha limitado a decirle que ha hecho bien.
Aitor dice que sube a su habitación un momento y nos quedamos los 3 en medio del salón. Miro a Mónica con una sonrisa. La miro fijamente.
-Bueno, pues yo me voy a... la cocina-dice Carol tímidamente.
-Te acompaño y así hacemos la comida-Mónica.
Mónica se dirige con la rubia hacia la cocina, pero apenas ha dado unos pasos se gira para mirarme.
-¿Has colocado la ropa en el armario?-Mónica.
-Eh... no...-Àngel.
-Pues ya tienes entretenimiento hasta que la comida esté hecha-Mónica.
-Pero... ¿tendré hueco?-Àngel.
-¿Qué me estás diciendo, que tengo mucha ropa?-Mónica.
-¿Yo? Yo no he dicho eso...-Àngel.
Ella se empieza a reír y después se acerca a mí. Me da un beso acariciándome la nuca. Se me eriza la piel. Ella se separa más rápido de lo que yo quisiera y me mira.
-Tira anda, que a este paso merendamos en vez de comer-Mónica.
Me giro para subir arriba y noto una cachetada en el culo. Me giro, pero veo que ya se está yendo con su amiga la rubia. Van hablando entre risas. Así que sigo mi camino y subo a la habitación de Mónica. Que a partir de ahora también será la mía.
Abro la maleta y miro lo que me he traído. He traído poco ya que iremos trayendo las cosas poco a poco. De momento he traído para dormir hoy y alguna cosilla más. Me acerco al armario y lo abro. ¡Madre mía cuánta ropa! A ver dónde pongo yo lo mío... Aparto las perchas hacia un lado para hacerme con un hueco. Coloco rápidamente la ropa y saco el móvil. Decido mandarle un mensaje a Carlos.
-"Qué haces?"-Àngel.
-"A punto de comer. Y tú?"-Carlos.
-"Pues he estado colocando la ropa en el armario de Mónica. Que no veas la de ropa que tiene la tía jeje"-Àngel.
-"Ya te has instalado?"-Carlos.
-"En ello estoy :)"-Àngel.
-"Qué feliz se te ve. Ahora tendrás más tiempo para estar con ella eh? ;) Ya me entiendes, jeje"-Carlos.
-"No lo dudes ;) Voy a aprovechar cada instante. Aunque con el hijo y Carolina..."-Àngel.
-"Carolina está ahí? :O"-Carlos.
-"Sí, la ha traído Mónica a comer. Por qué?"-Àngel.
-"No, por nada. Por saber"-Carlos.
-"Ya, ya... Qué te traes con la rubia? :P"-Àngel.
-"Nada, que estoy casado"-Carlos.
-"Bueno te dejo que voy a comer con mi novia y con la tuya"-se lo pongo a posta para ver qué me responde.
-"Vale, pasadlo bien"-Carlos.
Salgo de whatsapp y bloqueo el móvil. No lo ha desmentido y se ha preocupado demasiado por ella. Aquí algo ahí... No sé por qué me da, pero estos 2 están liados. Y sino el tiempo lo dirá. Me guardo el móvil en el bolsillo del pantalón y salgo de la habitación. Me encuentro con Aitor que sale de su habitación. Ya nos ha llamado Mónica para que bajemos a comer y yo, por lo menos, no quiero hacerla esperar.
*Unos días después*
Relatado por Mónica Naranjo
A Àngel les quedan algunas cosas por traer, pero prácticamente tiene todas sus cosas. Ya estamos conviviendo juntos. Aitor pasa algunos días en casa y otros se va con su padre. Ha vuelto a su piso de antes de conocerme, según mi hijo. Hoy tenemos que volver a grabar. Ya estamos comiendo para irnos cuando suena mi móvil. Lo cojo.
-¿Diga?-Mónica.
-¿Señora Naranjo?
-Sí, soy yo-Mónica.
-Le llamo del juzgado. Está citada para el divorcio con el señor Tarruella.
Me quedo en silencio un momento. ¿Era hoy? Se me había olvidado. Estoy tan a gusto con Àngel que ni me había acordado del juicio.
-¿Está usted ahí?
-Sí, ahora mismo voy-Mónica.
Cuelgo y miro a Àngel que ha estado pendiente a mi conversación.
-Me tengo que ir al juzgado. Ve tirando tú a plató y después voy yo-Mónica.
-¿Llegarás a tiempo?-Àngel.
-No tengo ni idea, pero lo intentaré-Mónica.
Como un poco más antes de levantarme de la mesa. Me acerco rápidamente a donde está Àngel para darle un beso y voy a por el bolso. Me despido de Àngel desde la puerta y salgo. Espero que todo vaya bien y que no tardemos demasiado.
Vuelvo a mirar a Mónica que está esperando una respuesta. Mientras Carolina está mirando la situación con una sonrisa en la cara.
-Me ha estado enseñando la casa-digo lo primero que se me ocurre.
-Muy bien. Así me gusta, que hagas de anfitrión-Mónica.
-Gracias-dice Aitor algo confundido. Creería que le diría algo más, pero se ha limitado a decirle que ha hecho bien.
Aitor dice que sube a su habitación un momento y nos quedamos los 3 en medio del salón. Miro a Mónica con una sonrisa. La miro fijamente.
-Bueno, pues yo me voy a... la cocina-dice Carol tímidamente.
-Te acompaño y así hacemos la comida-Mónica.
Mónica se dirige con la rubia hacia la cocina, pero apenas ha dado unos pasos se gira para mirarme.
-¿Has colocado la ropa en el armario?-Mónica.
-Eh... no...-Àngel.
-Pues ya tienes entretenimiento hasta que la comida esté hecha-Mónica.
-Pero... ¿tendré hueco?-Àngel.
-¿Qué me estás diciendo, que tengo mucha ropa?-Mónica.
-¿Yo? Yo no he dicho eso...-Àngel.
Ella se empieza a reír y después se acerca a mí. Me da un beso acariciándome la nuca. Se me eriza la piel. Ella se separa más rápido de lo que yo quisiera y me mira.
-Tira anda, que a este paso merendamos en vez de comer-Mónica.
Me giro para subir arriba y noto una cachetada en el culo. Me giro, pero veo que ya se está yendo con su amiga la rubia. Van hablando entre risas. Así que sigo mi camino y subo a la habitación de Mónica. Que a partir de ahora también será la mía.
Abro la maleta y miro lo que me he traído. He traído poco ya que iremos trayendo las cosas poco a poco. De momento he traído para dormir hoy y alguna cosilla más. Me acerco al armario y lo abro. ¡Madre mía cuánta ropa! A ver dónde pongo yo lo mío... Aparto las perchas hacia un lado para hacerme con un hueco. Coloco rápidamente la ropa y saco el móvil. Decido mandarle un mensaje a Carlos.
-"Qué haces?"-Àngel.
-"A punto de comer. Y tú?"-Carlos.
-"Pues he estado colocando la ropa en el armario de Mónica. Que no veas la de ropa que tiene la tía jeje"-Àngel.
-"Ya te has instalado?"-Carlos.
-"En ello estoy :)"-Àngel.
-"Qué feliz se te ve. Ahora tendrás más tiempo para estar con ella eh? ;) Ya me entiendes, jeje"-Carlos.
-"No lo dudes ;) Voy a aprovechar cada instante. Aunque con el hijo y Carolina..."-Àngel.
-"Carolina está ahí? :O"-Carlos.
-"Sí, la ha traído Mónica a comer. Por qué?"-Àngel.
-"No, por nada. Por saber"-Carlos.
-"Ya, ya... Qué te traes con la rubia? :P"-Àngel.
-"Nada, que estoy casado"-Carlos.
-"Bueno te dejo que voy a comer con mi novia y con la tuya"-se lo pongo a posta para ver qué me responde.
-"Vale, pasadlo bien"-Carlos.
Salgo de whatsapp y bloqueo el móvil. No lo ha desmentido y se ha preocupado demasiado por ella. Aquí algo ahí... No sé por qué me da, pero estos 2 están liados. Y sino el tiempo lo dirá. Me guardo el móvil en el bolsillo del pantalón y salgo de la habitación. Me encuentro con Aitor que sale de su habitación. Ya nos ha llamado Mónica para que bajemos a comer y yo, por lo menos, no quiero hacerla esperar.
*Unos días después*
Relatado por Mónica Naranjo
A Àngel les quedan algunas cosas por traer, pero prácticamente tiene todas sus cosas. Ya estamos conviviendo juntos. Aitor pasa algunos días en casa y otros se va con su padre. Ha vuelto a su piso de antes de conocerme, según mi hijo. Hoy tenemos que volver a grabar. Ya estamos comiendo para irnos cuando suena mi móvil. Lo cojo.
-¿Diga?-Mónica.
-¿Señora Naranjo?
-Sí, soy yo-Mónica.
-Le llamo del juzgado. Está citada para el divorcio con el señor Tarruella.
Me quedo en silencio un momento. ¿Era hoy? Se me había olvidado. Estoy tan a gusto con Àngel que ni me había acordado del juicio.
-¿Está usted ahí?
-Sí, ahora mismo voy-Mónica.
Cuelgo y miro a Àngel que ha estado pendiente a mi conversación.
-Me tengo que ir al juzgado. Ve tirando tú a plató y después voy yo-Mónica.
-¿Llegarás a tiempo?-Àngel.
-No tengo ni idea, pero lo intentaré-Mónica.
Como un poco más antes de levantarme de la mesa. Me acerco rápidamente a donde está Àngel para darle un beso y voy a por el bolso. Me despido de Àngel desde la puerta y salgo. Espero que todo vaya bien y que no tardemos demasiado.
martes, 15 de mayo de 2018
Capítulo 147:Piques entre todos
Relatado por Mónica Naranjo
Después de estar charlando un rato con la churri, le pregunto que si se viene a comer. Ella está reticente al principio, pero logro convencerla.
-Tráete a Carlos, si quieres-le digo con una sonrisa pícara.
Ella sonríe y suspira.
-¡Y dale! ¿Qué te hace pensar que me gusta?-Carolina.
-Se te ve en la mirada-Mónica.
-¿La misma mirada que tienes tú?-Carolina.
La miro seria, aguantándole la mirada. Anda que no sabe nada Carol. Sabe cómo devolvérmela. Intento amedrentarla con la mirada, pero no aguanto más y me pongo a reír.
-¡Anda, vamos!-Mónica.
Dejo que vaya al baño a ducharse y a cambiarse. Yo me quedo en la cama y saco el móvil. Tengo algunos mensajes. Abro whatsapp y veo de quién son. Tengo de Àngel, de mi hijo, de Óscar y de una amiga. Voy por orden de importancia, así que primero abro el de mi hijo. Me pregunta que si voy a ir a comer. Le respondo que en un rato estoy allí. Espero que se estén entendiendo Àngel y Aitor. Parece que llevarse bien, sí que se llevan bien. Y espero que no me líen nada y así se lo expreso en el mensaje.
-"En un rato estoy allí. Comportaos y quiero ver la casa como la dejé, eh?"-Mónica.
El siguiente que abro es el de Àngel. También me pregunta que si voy a ir pronto, que me echa de menos y que me quiere. Que no olvide eso, que me quiere. ¿Qué querrá decir con eso? Claro que no se me olvida. Él ha conseguido poner mi mundo patas arriba. Yo tenía una estabilidad, una familia y ha venido él y me lo ha desordenado. Es un rebelde sin causa y eso me encanta. Le contesto con algo parecido a lo que le he dicho a mi hijo.
-"Enseguida estoy allí. No montéis la tercera guerra mundial en mi casa. Si encuentro algo fuera de su lugar, te enteras. Te quiero *corazón* *beso*"-Mónica.
Así, para suavizarlo le mando un beso. Para que no quede tan amenazante. Sonrío imaginando su cara cuando lo reciba y lo lea. Voy a por el mensaje de mi amiga. Más distendida la conversación. Hace mucho que no nos vemos y me dice de quedar. Pues a ver cuándo tengo tiempo porque noto que el día se me hace muy corto. Que aunque el día tuviese 25 o 28 horas, no me llegaría. El último mensaje es de Óscar. Me dice que él se encarga de llevarme el coche al taller por el rayón.
-Así que has sido tú, verdad? Me lo imaginaba. ^Pero no entiendo cómo has podido hacerlo. Qué actitud más infantil..."-Mónica.
Casi al instante me llega un mensaje en respuesta, estaba en línea.
-"Estaba enfadado. Han sido demasiadas emociones en poco tiempo. Tú no me quieres, Edurne tampoco... Y siento que la discográfica va cada vez a peor"-Óscar.
-"Tenemos que quedar y hablar. No es para hablarlo por mensaje. Pero claro que te quiero, pero no igual. Creía que lo habías entendido"-Mónica.
-"Cuándo vamos ir al juzgado?"-Óscar.
-"Aún estoy solucionándolo. Te avisaré y quedamos antes para hablarlo. Mejor quedar de mutuo acuerdo. ¿No te parece?"-Mónica.
-"Claro. Nos vemos"-Óscar.
Cierro whatsapp y guardo el móvil. Carolina sale y se cambia.
-¿Y dónde vamos a ir?-me pregunta ella mientras se cambia.
-A mi casa-Mónica.
-¿Con Àngel?-Carolina.
-Y con mi hijo. ¿No te apetece?-Mónica.
-Claro, pero... estáis en familia... No me quiero entrometer...-Carolina.
-Pero te he invitado yo-Mónica.
No le dejo lugar a réplica y le meto prisa diciéndole que ya me echan de menos mis chicos. Le digo lo que me han dicho por mensaje. Ella sonríe y no vuelve a decir nada en contra de ir. La he dejado planchada.
Relatado por Àngel Llàcer
Estoy en la habitación de Aitor jugando a videojuegos. Me ha dicho que juegue para relajarme. Me ha visto nervioso. Y además él me ha puesto más nervioso si cabe. No sé si habrá sido sin querer o a sabiendas, pero ahora no me dejo de comer el coco por lo que me pueda hacer Mónica. Además el mensaje que me ha mandado no sonaba muy cariñoso que digamos. Se lo enseño a Aitor.
-A mí me ha dicho algo parecido, no te preocupes-Aitor.
-Pero a mí me ha amenazado-Àngel.
-Porque te quiere picar. ¡Hala! A ti te ha puesto que te quiere. Que al final me quitas a mi madre, ¿eh?-me dice con una sonrisa intentando chincharme.
-Pero te lo dirá en persona-Àngel.
-Sí. Seguro que a ti también, ¿no?-Aitor.
-De vez en cuando-Àngel.
-¿Pero no estáis empezando una relación?-Aitor.
-Aún está casada...-me quedo mirándole y me guardo el pensamiento que tengo de "con su padre".
-Bueno, vamos a seguir jugando y ya lo discutiréis-Aitor.
Volvemos al juego. Dejo el móvil encima del escritorio por si me llega algún que otro mensaje. No sé cuánto tiempo pasa, pero se oye desde abajo:
-¿Aitor, Àngel? ¿Estáis en casa?-Mónica.
Al oír su voz se me forma una sonrisa de enamorado. Intento ocultarla para que no me vea así Aitor. Me dice que bajemos y que no la hagamos esperar. Menos mal. Me levanto rápidamente y bajo las escaleras. Sonrío aún más cuando la veo y me acerco a ella. Le doy un beso largo y oigo un oh. Cuando me aparto de Mónica, veo a Carolina detrás suyo. Me vuelvo a sonrojar.
-Por mí no te cortes-Carolina.
Mónica me mira y se ríe. Me acaricia la mejilla y me da un pico.
-¿No me digas que ahora te da vergüenza?-Mónica.
-Es que no me lo esperaba. Ni la he visto-Àngel.
-¡Ah! Que ahora soy invisible ¿no?-me dice la rubia en broma.
Mónica se aparta de mí y dice:
-¡Cariño! ¿Qué tal? ¿Habéis hecho algo en casa o habéis estado jugando todo este rato?-Mónica.
Me giro a mirar y veo a Aitor intentando desviar la atención. Debería ayudarle como él me ayudó a mí esta mañana.
Después de estar charlando un rato con la churri, le pregunto que si se viene a comer. Ella está reticente al principio, pero logro convencerla.
-Tráete a Carlos, si quieres-le digo con una sonrisa pícara.
Ella sonríe y suspira.
-¡Y dale! ¿Qué te hace pensar que me gusta?-Carolina.
-Se te ve en la mirada-Mónica.
-¿La misma mirada que tienes tú?-Carolina.
La miro seria, aguantándole la mirada. Anda que no sabe nada Carol. Sabe cómo devolvérmela. Intento amedrentarla con la mirada, pero no aguanto más y me pongo a reír.
-¡Anda, vamos!-Mónica.
Dejo que vaya al baño a ducharse y a cambiarse. Yo me quedo en la cama y saco el móvil. Tengo algunos mensajes. Abro whatsapp y veo de quién son. Tengo de Àngel, de mi hijo, de Óscar y de una amiga. Voy por orden de importancia, así que primero abro el de mi hijo. Me pregunta que si voy a ir a comer. Le respondo que en un rato estoy allí. Espero que se estén entendiendo Àngel y Aitor. Parece que llevarse bien, sí que se llevan bien. Y espero que no me líen nada y así se lo expreso en el mensaje.
-"En un rato estoy allí. Comportaos y quiero ver la casa como la dejé, eh?"-Mónica.
El siguiente que abro es el de Àngel. También me pregunta que si voy a ir pronto, que me echa de menos y que me quiere. Que no olvide eso, que me quiere. ¿Qué querrá decir con eso? Claro que no se me olvida. Él ha conseguido poner mi mundo patas arriba. Yo tenía una estabilidad, una familia y ha venido él y me lo ha desordenado. Es un rebelde sin causa y eso me encanta. Le contesto con algo parecido a lo que le he dicho a mi hijo.
-"Enseguida estoy allí. No montéis la tercera guerra mundial en mi casa. Si encuentro algo fuera de su lugar, te enteras. Te quiero *corazón* *beso*"-Mónica.
Así, para suavizarlo le mando un beso. Para que no quede tan amenazante. Sonrío imaginando su cara cuando lo reciba y lo lea. Voy a por el mensaje de mi amiga. Más distendida la conversación. Hace mucho que no nos vemos y me dice de quedar. Pues a ver cuándo tengo tiempo porque noto que el día se me hace muy corto. Que aunque el día tuviese 25 o 28 horas, no me llegaría. El último mensaje es de Óscar. Me dice que él se encarga de llevarme el coche al taller por el rayón.
-Así que has sido tú, verdad? Me lo imaginaba. ^Pero no entiendo cómo has podido hacerlo. Qué actitud más infantil..."-Mónica.
Casi al instante me llega un mensaje en respuesta, estaba en línea.
-"Estaba enfadado. Han sido demasiadas emociones en poco tiempo. Tú no me quieres, Edurne tampoco... Y siento que la discográfica va cada vez a peor"-Óscar.
-"Tenemos que quedar y hablar. No es para hablarlo por mensaje. Pero claro que te quiero, pero no igual. Creía que lo habías entendido"-Mónica.
-"Cuándo vamos ir al juzgado?"-Óscar.
-"Aún estoy solucionándolo. Te avisaré y quedamos antes para hablarlo. Mejor quedar de mutuo acuerdo. ¿No te parece?"-Mónica.
-"Claro. Nos vemos"-Óscar.
Cierro whatsapp y guardo el móvil. Carolina sale y se cambia.
-¿Y dónde vamos a ir?-me pregunta ella mientras se cambia.
-A mi casa-Mónica.
-¿Con Àngel?-Carolina.
-Y con mi hijo. ¿No te apetece?-Mónica.
-Claro, pero... estáis en familia... No me quiero entrometer...-Carolina.
-Pero te he invitado yo-Mónica.
No le dejo lugar a réplica y le meto prisa diciéndole que ya me echan de menos mis chicos. Le digo lo que me han dicho por mensaje. Ella sonríe y no vuelve a decir nada en contra de ir. La he dejado planchada.
Relatado por Àngel Llàcer
Estoy en la habitación de Aitor jugando a videojuegos. Me ha dicho que juegue para relajarme. Me ha visto nervioso. Y además él me ha puesto más nervioso si cabe. No sé si habrá sido sin querer o a sabiendas, pero ahora no me dejo de comer el coco por lo que me pueda hacer Mónica. Además el mensaje que me ha mandado no sonaba muy cariñoso que digamos. Se lo enseño a Aitor.
-A mí me ha dicho algo parecido, no te preocupes-Aitor.
-Pero a mí me ha amenazado-Àngel.
-Porque te quiere picar. ¡Hala! A ti te ha puesto que te quiere. Que al final me quitas a mi madre, ¿eh?-me dice con una sonrisa intentando chincharme.
-Pero te lo dirá en persona-Àngel.
-Sí. Seguro que a ti también, ¿no?-Aitor.
-De vez en cuando-Àngel.
-¿Pero no estáis empezando una relación?-Aitor.
-Aún está casada...-me quedo mirándole y me guardo el pensamiento que tengo de "con su padre".
-Bueno, vamos a seguir jugando y ya lo discutiréis-Aitor.
Volvemos al juego. Dejo el móvil encima del escritorio por si me llega algún que otro mensaje. No sé cuánto tiempo pasa, pero se oye desde abajo:
-¿Aitor, Àngel? ¿Estáis en casa?-Mónica.
Al oír su voz se me forma una sonrisa de enamorado. Intento ocultarla para que no me vea así Aitor. Me dice que bajemos y que no la hagamos esperar. Menos mal. Me levanto rápidamente y bajo las escaleras. Sonrío aún más cuando la veo y me acerco a ella. Le doy un beso largo y oigo un oh. Cuando me aparto de Mónica, veo a Carolina detrás suyo. Me vuelvo a sonrojar.
-Por mí no te cortes-Carolina.
Mónica me mira y se ríe. Me acaricia la mejilla y me da un pico.
-¿No me digas que ahora te da vergüenza?-Mónica.
-Es que no me lo esperaba. Ni la he visto-Àngel.
-¡Ah! Que ahora soy invisible ¿no?-me dice la rubia en broma.
Mónica se aparta de mí y dice:
-¡Cariño! ¿Qué tal? ¿Habéis hecho algo en casa o habéis estado jugando todo este rato?-Mónica.
Me giro a mirar y veo a Aitor intentando desviar la atención. Debería ayudarle como él me ayudó a mí esta mañana.
martes, 8 de mayo de 2018
Capítulo 146:Te apoyo
Relatado por Mónica Naranjo
-¿Cómo que a Sylvia? ¿A Sylvia la que conocemos, a la del programa?-le pregunto nerviosa, esperando que me esté equivocando.
-¡Claro! ¿Cuál va a ser? ¿Cuántas Sylvias conoces?-Carolina.
Me levanto y me pongo a dar vueltas por la habitación agitada. Suspiro y no dejo de decir madre mía. La miro a cada rato para que me haga una señal o me diga que no está hablando en serio. Pero ella solo me mira sin entenderme.
-¿Por qué lo has hecho? Ya verás como se entere quien la ha denunciado... Porque, digo yo, que tendrás que ir a declarar-Mónica.
-Pero esto no puede quedar así. Tú misma lo has dicho-Carolina.
-Lo sé y soy la primera que te voy a apoyar y defender. Pero...-Mónica.
Me quedo mirando al frente pensando en todo lo que ha pasado en estos días, en estos meses. Ha cambiado todo tanto que hasta yo me veo cambiada. Miro a la churri y me vuelvo a sentar junto a ella.
-Si necesitas que vaya contigo, sólo dímelo, ¿vale?-Mónica.
Carolina se acerca a mí y me da un abrazo. Nos quedamos un buen rato abrazándonos. Nos transmitimos tanto con este gesto... Nos separamos y nos miramos sonriendo.
-Gracias-me agradece la rubia.
-¿Por qué?-Mónica.
-Por apoyarme, por ser tan buena amiga. En realidad por todo-Mónica.
-¿También por...Carlos?-le guiño el ojo de forma cómplice y le dedico una sonrisa pícara.
-¡Churri!-se pone roja de la vergüenza.
-¿Acaso no te ha acompañado en esto?-Mónica.
-Sí, pero porque es un amigo...-me dice, aún avergonzada.
-Uy yo decía lo mismo de Àngel-digo con una sonrisa.
-¡Que estoy casada!-Carolina.
-¡Yo también! Pero estamos casadas, no muertas-le digo empezando a reír.
Ella suspira y niega entre risas. Debe pensar que estoy loca, pero es la verdad. No nos tenemos que limitar a una persona. Si nos gusta alguien, nos gusta y eso no se puede controlar. Ni controlar ni evitar. Es verdad que te mete en problemas, que tienes muchas dudas. Pero la vida es complicada y hay que vivirla. Sólo se vive una vez y yo lo pienso aprovechar.
Relatado por Àngel Llàcer
Después de haberse ido Mónica, he bajado a la cocina donde me he preparado el desayuno. Mientras desayunaba, no paraba de darle vueltas a lo de Mónica y a la pequeña venganza. Tal vez me haya pasado. No tenía que haberle hecho esto. ¿Y si la despiden por mi culpa? O peor, si me echa de su casa y/o de su vida. No podría superarlo. Aitor llama mi atención ya que estoy ensimismado en mis pensamientos.
-¿Qué te preocupa, tío?-Aitor.
-El haberme pasado y que por culpa de esto, tu madre me deje-Àngel.
-Por esto no te va a dejar-me dice convencido, seguro de lo que está diciendo.
-¿Y tú cómo lo sabes?-Àngel.
-Sólo hay que ver cómo te mira, cómo habla de ti para saber que te quiere. Yo quiero la felicidad de mi madre y si la ha encontrado junto a ti, entonces yo me alegro. Y no pienses que te va a dejar por esta tontería. Simplemente se cobrará una venganza y ya está-Aitor.
-¿Una venganza? ¿Qué tipo de venganza?-pregunto algo asustado.
-Ni idea, pero te puede salir con cualquier cosa. Yo que tú estaría preparado-Aitor.
-¿Cómo que a Sylvia? ¿A Sylvia la que conocemos, a la del programa?-le pregunto nerviosa, esperando que me esté equivocando.
-¡Claro! ¿Cuál va a ser? ¿Cuántas Sylvias conoces?-Carolina.
Me levanto y me pongo a dar vueltas por la habitación agitada. Suspiro y no dejo de decir madre mía. La miro a cada rato para que me haga una señal o me diga que no está hablando en serio. Pero ella solo me mira sin entenderme.
-¿Por qué lo has hecho? Ya verás como se entere quien la ha denunciado... Porque, digo yo, que tendrás que ir a declarar-Mónica.
-Pero esto no puede quedar así. Tú misma lo has dicho-Carolina.
-Lo sé y soy la primera que te voy a apoyar y defender. Pero...-Mónica.
Me quedo mirando al frente pensando en todo lo que ha pasado en estos días, en estos meses. Ha cambiado todo tanto que hasta yo me veo cambiada. Miro a la churri y me vuelvo a sentar junto a ella.
-Si necesitas que vaya contigo, sólo dímelo, ¿vale?-Mónica.
Carolina se acerca a mí y me da un abrazo. Nos quedamos un buen rato abrazándonos. Nos transmitimos tanto con este gesto... Nos separamos y nos miramos sonriendo.
-Gracias-me agradece la rubia.
-¿Por qué?-Mónica.
-Por apoyarme, por ser tan buena amiga. En realidad por todo-Mónica.
-¿También por...Carlos?-le guiño el ojo de forma cómplice y le dedico una sonrisa pícara.
-¡Churri!-se pone roja de la vergüenza.
-¿Acaso no te ha acompañado en esto?-Mónica.
-Sí, pero porque es un amigo...-me dice, aún avergonzada.
-Uy yo decía lo mismo de Àngel-digo con una sonrisa.
-¡Que estoy casada!-Carolina.
-¡Yo también! Pero estamos casadas, no muertas-le digo empezando a reír.
Ella suspira y niega entre risas. Debe pensar que estoy loca, pero es la verdad. No nos tenemos que limitar a una persona. Si nos gusta alguien, nos gusta y eso no se puede controlar. Ni controlar ni evitar. Es verdad que te mete en problemas, que tienes muchas dudas. Pero la vida es complicada y hay que vivirla. Sólo se vive una vez y yo lo pienso aprovechar.
Relatado por Àngel Llàcer
Después de haberse ido Mónica, he bajado a la cocina donde me he preparado el desayuno. Mientras desayunaba, no paraba de darle vueltas a lo de Mónica y a la pequeña venganza. Tal vez me haya pasado. No tenía que haberle hecho esto. ¿Y si la despiden por mi culpa? O peor, si me echa de su casa y/o de su vida. No podría superarlo. Aitor llama mi atención ya que estoy ensimismado en mis pensamientos.
-¿Qué te preocupa, tío?-Aitor.
-El haberme pasado y que por culpa de esto, tu madre me deje-Àngel.
-Por esto no te va a dejar-me dice convencido, seguro de lo que está diciendo.
-¿Y tú cómo lo sabes?-Àngel.
-Sólo hay que ver cómo te mira, cómo habla de ti para saber que te quiere. Yo quiero la felicidad de mi madre y si la ha encontrado junto a ti, entonces yo me alegro. Y no pienses que te va a dejar por esta tontería. Simplemente se cobrará una venganza y ya está-Aitor.
-¿Una venganza? ¿Qué tipo de venganza?-pregunto algo asustado.
-Ni idea, pero te puede salir con cualquier cosa. Yo que tú estaría preparado-Aitor.
martes, 24 de abril de 2018
Capítulo 145:No muy buen día
Relatado por Mónica Naranjo
Bajo rápidamente las escaleras y voy a la cocina. Allí cojo una manzana, la lavo y me la voy comiendo mientras voy a por el bolso y las llaves. No quiero irme así sin despedirme, pero tengo que irme a trabajar y bastante tenso está el ambiente. Conduzco hasta Barcelona y voy al estudio donde saludo a la recepcionista y me encamino por el pasillo hasta el estudio de grabación. Allí se encuentran los músicos y Óscar. Al verme llegar, me mira con mala cara y se acerca a mí.
-¿Qué horas son éstas de llegar?-Óscar.
-Sé que te va a sonar a excusa, pero no me ha sonado la alarma-Mónica.
-Pues sí, me suena a excusa. Ahora ponte a currar si no quieres que me pire y le diga a toda esta gente que ya no hace falta que venga más-Óscar.
-¿Me estás chantajeando? Porque no te voy a permitir...-Mónica.
-¿Que no me vas a permitir qué? ¡Entra y haz tu trabajo!-Óscar.
Intento relajarme inspirando por la nariz y soltándolo por la boca. Me está calentando y como sigamos así, no vamos a acabar bien. ¿Tanto le jode que esté con Àngel? ¿O es porque Aitor lo acepta? Sin decir nada más, me coloco frente al micrófono y miro la letra de la canción que me toca grabar. Los músicos comienzan a tocar. Cada uno está en su sitio. Pero yo no me puedo concentrar. Y así lo demuestran mis nervios y mi falta de concentración. Y los gritos no ayudan precisamente. Al final decido irme ante la mirada atónita de todos y los gritos de Óscar llamándome. Pero no le hago caso y sigo mi camino. Hoy no estoy para grabar. Comienzo a andar dejando el coche en la puerta. No me apetece ni conducir en estos momentos. Saco el móvil y reviso los mensajes. Tengo varios de Carol, otros tantos de Carlos y algunas llamadas perdidas. Miro las llamadas: son todas de la churri. Así que decido llamarla de inmediato. Al tercer tono me lo coge.
-¡Hombre churri! Por fin te dignas a llamarme-Carolina.
-Hola churri. ¿Qué tal? Yo muy bien. ¿Y tú?-me auto pregunto ya que ni me ha saludado.
Oigo una risa al otro lado de la línea.
-Hola churri. ¿Qué tal?-Carolina.
-Muy bien, gracias por preguntar. ¿Y tú?-saco una sonrisa.
-Pues... nerviosa y emocionada...-Carolina.
Me sorprendo ante su respuesta y decido preguntarle.
-¿Qué pasa?-Mónica.
-¿No has leído los mensajes?-Carolina.
-No, acabo de coger el móvil. Pero dime qué es lo que pasa-le insisto.
-Mejor te lo cuento en persona. ¿Puedes quedar?-Carolina.
-¿Ahora? ¿Estás en Barcelona?-Mónica.
-Sí, sigo aquí. Si puedes quedar...-Carolina.
-Dime lugar e intentaré estar lo antes posible-Mónica.
-En nuestro hotel, en mi habitación-Carolina.
-Está bien, enseguida estoy ahí-Mónica.
Vuelvo sobre mis pasos para coger el coche. Cuando estoy frente a él, me percato que tiene un gran rayón en la parte lateral, la del conductor. Decido hacer caso omiso, por el momento, y me meto en el coche. Pero una vez en el coche, llamo y pongo el altavoz para poder hablar mientras conduzco. Escucho cómo contesta.
-¿SE PUEDE SABER QUÉ LE HA PASADO A MI COCHE?-Mónica.
-No sé de qué me hablas.
-Venga, por favor. Estaba delante del estudio. Me vas a decir que no has visto ni escuchado nada. A no ser... que hayas sido tú...-Mónica.
-Por favor, Mónica...
-¡NI POR FAVOR NI LECHES! ¡ÓSCAR, ESTO YA ES PASARSE! ¡PERO QUE SEPAS QUE ME LO VAS A PINTAR TÚ MISMO!-Mónica.
-¿Y no sería mejor llevarlo al taller?-Óscar.
-¡De eso nada!-Mónica.
Y tras decir esto, le cuelgo. Me acaba de amargar el día. Pero no se lo voy a permitir. Parece como que no me conociera aún.
En un momento llego al hotel y aparco. Entro al hall y me dirijo al ascensor. Aprieto el botón de nuestra planta y observo, nerviosa, cómo va subiendo. Al llegar a la planta, las puertas se abren y salgo rápidamente. Tengo curiosidad por lo que me tenga que decir la churri, pero también algo de miedo. Hoy parece que va todo mal. Al llegar a su habitación, toco a la puerta y espero a que me abra. Al poco rato, me abre la puerta y me dice que entre. Antes de entrar ella, vigila que no haya nadie en el pasillo.
-¿Qué te pasa? ¿Por qué estás tan nerviosa?-Mónica.
-Lo he hecho, por fin lo he hecho-Carolina.
-¿Hacer qué?-no entiendo nada y mi mirada así lo demuestra.
-La he denunciado-Carolina.
-¿A quién?-Mónica.
-A Sylvia-Carolina.
Bajo rápidamente las escaleras y voy a la cocina. Allí cojo una manzana, la lavo y me la voy comiendo mientras voy a por el bolso y las llaves. No quiero irme así sin despedirme, pero tengo que irme a trabajar y bastante tenso está el ambiente. Conduzco hasta Barcelona y voy al estudio donde saludo a la recepcionista y me encamino por el pasillo hasta el estudio de grabación. Allí se encuentran los músicos y Óscar. Al verme llegar, me mira con mala cara y se acerca a mí.
-¿Qué horas son éstas de llegar?-Óscar.
-Sé que te va a sonar a excusa, pero no me ha sonado la alarma-Mónica.
-Pues sí, me suena a excusa. Ahora ponte a currar si no quieres que me pire y le diga a toda esta gente que ya no hace falta que venga más-Óscar.
-¿Me estás chantajeando? Porque no te voy a permitir...-Mónica.
-¿Que no me vas a permitir qué? ¡Entra y haz tu trabajo!-Óscar.
Intento relajarme inspirando por la nariz y soltándolo por la boca. Me está calentando y como sigamos así, no vamos a acabar bien. ¿Tanto le jode que esté con Àngel? ¿O es porque Aitor lo acepta? Sin decir nada más, me coloco frente al micrófono y miro la letra de la canción que me toca grabar. Los músicos comienzan a tocar. Cada uno está en su sitio. Pero yo no me puedo concentrar. Y así lo demuestran mis nervios y mi falta de concentración. Y los gritos no ayudan precisamente. Al final decido irme ante la mirada atónita de todos y los gritos de Óscar llamándome. Pero no le hago caso y sigo mi camino. Hoy no estoy para grabar. Comienzo a andar dejando el coche en la puerta. No me apetece ni conducir en estos momentos. Saco el móvil y reviso los mensajes. Tengo varios de Carol, otros tantos de Carlos y algunas llamadas perdidas. Miro las llamadas: son todas de la churri. Así que decido llamarla de inmediato. Al tercer tono me lo coge.
-¡Hombre churri! Por fin te dignas a llamarme-Carolina.
-Hola churri. ¿Qué tal? Yo muy bien. ¿Y tú?-me auto pregunto ya que ni me ha saludado.
Oigo una risa al otro lado de la línea.
-Hola churri. ¿Qué tal?-Carolina.
-Muy bien, gracias por preguntar. ¿Y tú?-saco una sonrisa.
-Pues... nerviosa y emocionada...-Carolina.
Me sorprendo ante su respuesta y decido preguntarle.
-¿Qué pasa?-Mónica.
-¿No has leído los mensajes?-Carolina.
-No, acabo de coger el móvil. Pero dime qué es lo que pasa-le insisto.
-Mejor te lo cuento en persona. ¿Puedes quedar?-Carolina.
-¿Ahora? ¿Estás en Barcelona?-Mónica.
-Sí, sigo aquí. Si puedes quedar...-Carolina.
-Dime lugar e intentaré estar lo antes posible-Mónica.
-En nuestro hotel, en mi habitación-Carolina.
-Está bien, enseguida estoy ahí-Mónica.
Vuelvo sobre mis pasos para coger el coche. Cuando estoy frente a él, me percato que tiene un gran rayón en la parte lateral, la del conductor. Decido hacer caso omiso, por el momento, y me meto en el coche. Pero una vez en el coche, llamo y pongo el altavoz para poder hablar mientras conduzco. Escucho cómo contesta.
-¿SE PUEDE SABER QUÉ LE HA PASADO A MI COCHE?-Mónica.
-No sé de qué me hablas.
-Venga, por favor. Estaba delante del estudio. Me vas a decir que no has visto ni escuchado nada. A no ser... que hayas sido tú...-Mónica.
-Por favor, Mónica...
-¡NI POR FAVOR NI LECHES! ¡ÓSCAR, ESTO YA ES PASARSE! ¡PERO QUE SEPAS QUE ME LO VAS A PINTAR TÚ MISMO!-Mónica.
-¿Y no sería mejor llevarlo al taller?-Óscar.
-¡De eso nada!-Mónica.
Y tras decir esto, le cuelgo. Me acaba de amargar el día. Pero no se lo voy a permitir. Parece como que no me conociera aún.
En un momento llego al hotel y aparco. Entro al hall y me dirijo al ascensor. Aprieto el botón de nuestra planta y observo, nerviosa, cómo va subiendo. Al llegar a la planta, las puertas se abren y salgo rápidamente. Tengo curiosidad por lo que me tenga que decir la churri, pero también algo de miedo. Hoy parece que va todo mal. Al llegar a su habitación, toco a la puerta y espero a que me abra. Al poco rato, me abre la puerta y me dice que entre. Antes de entrar ella, vigila que no haya nadie en el pasillo.
-¿Qué te pasa? ¿Por qué estás tan nerviosa?-Mónica.
-Lo he hecho, por fin lo he hecho-Carolina.
-¿Hacer qué?-no entiendo nada y mi mirada así lo demuestra.
-La he denunciado-Carolina.
-¿A quién?-Mónica.
-A Sylvia-Carolina.
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