martes, 30 de mayo de 2017

Capítulo 105:Forcejeo

Relatado por Mónica Naranjo


Mi cara debe ser ahora mismo un poema. Tenía claro que Óscar y yo debemos hablar, pero con calma y pensando las cosas. Supongo que le habrá ayudado a Aitor. Ya veremos en casa. Me quedo mirándole fijamente.
-Cuanto antes, mejor-me dice Àngel manteniéndome la mirada fija y con una sonrisa en los labios.
-A ver, ya sabía que tenía que hablar con él. Pero ahora no es el momento-Mónica.
-¿Y cuándo lo va a ser? ¿Cuánto vas a esperar?-Àngel.
-No me agobies, ¿vale?-me empiezo a enfadar.
-Baja-me dice borrando la sonrisa de su rostro.
-¡Ni se te ocurra dejarme aquí, Àngel!-le grito cabreada.
-¿Te bajas tú o te bajo yo?-me pregunta desabrochándose el cinturón de seguridad.
Le miro sorprendida. No me creo lo que me está diciendo. Pero en menos de lo que espero, ya está a mi lado con la puerta abierta. Intenta desabrocharme el cinturón, pero yo me resisto.
-Ni se te ocurra, ¿eh? O no te hablo más-Mónica.
Àngel hace oídos sordos a mi amenaza.
-Mira que grito, ¿eh?-Mónica.
Me ha conseguido desabrochar el cinturón de seguridad y ahora está intentando que baje. Pero desestima la idea, al ver que no tiene nada que hacer conmigo.
-¿Y qué quieres? ¿Qué quiere hacer la señora?-Àngel.
-Volver a casa-Mónica.
-Está bien-dice Àngel cerrando la puerta.
Me vuelvo a colocar bien el cinturón de seguridad y miro por la ventana delantera. Tengo que esperar a que Àngel se monte para que me lleve. Miro hacia su lado y aún no se abre la puerta ni él se sube. ¿No está tardando demasiado? Me giro para mirar por la ventanilla de mi lado y lo veo caminar hacia la casa. Abro la puerta y le pregunto:
-¿¡DÓNDE VAS!?-Mónica.
-¡SI NO HABLAS TÚ, HABLARÉ YO!-me responde sin girarse.
Me quito rápidamente el cinturón y bajo del coche. Corro para llegar hasta su altura antes que toque al timbre.


Relatado por Àngel Llàcer


Sé a lo que me arriesgo. Tal vez no debería inmiscuirme en los asuntos de Mónica. Debería hablarlo ella cuando lo crea oportuno. Pero de este modo le doy un pequeño empujoncito. Así no me sentiré tan culpable por estar separando a una familia, a un matrimonio. Pero cuando me dijo Mónica que no sentía lo mismo por Óscar, lo vi claro. Y ya ni os cuento cuando me dijo de intentarlo. Además, parece que a su hijo Aitor le caigo bien y hay buen rollo entre nosotros.
Oigo unas pisadas detrás de mí. Seguramente sea Mónica para impedírmelo, por lo que acelero el paso. Cuando estoy a punto de llegar a la puerta, noto un peso en mi espalda y mi cabeza choca contra la puerta.
-Auch-me quejo.
Me intento girar lentamente y al girarme del todo, la veo a mi lado con el semblante serio. Bueno más que serio, uno amenazante.
-¿DE QUÉ COÑO VAS?-me pregunta Mónica a gritos.
-A QUE LE DIGAS DE UNA VEZ LO QUE SIENTES-Àngel.
-ESE ES MI PROBLEMA ¿NO?-Mónica.
La puerta se abre y se escucha una voz encima de mí.
-Pero, ¿qué pasa aquí?
Alzo la mirada para ver a quién corresponde la voz. Y aunque la vea al revés, no me olvidaría nunca de esa cara y esa voz.

martes, 23 de mayo de 2017

Capítulo 104:Lo que tienes que hacer

Relatado por Àngel Llàcer


Dejo que Mónica vaya a su habitación a vestirse. De mientras, bajo al salón donde está su hijo. En cuanto me ve aparecer, alza la vista.
-¿Al final qué?-Aitor.
-La voy a llevar-Àngel.
-Es lo mejor que puedes hacer. Pero no intervengas. Esto algo entre ellos. Quédate en el coche o apartado-Aitor.
-Entendido-Àngel.
-¿Una partidita rápida antes de que os vayáis?-me propone.
-Pero sin apuestas, ¿eh?-le contesto.
-Tienes miedo a perder, ¿eh?-le miro mal-Vale, vale. Sin apuestas-acepta finalmente.
Se levanta a conectar la videoconsola. Esperamos a que el juego se cargue y me ofrece uno de los mandos. Me pregunta que si quiero jugar al FIFA o a uno de coches. Por variar, elijo el de coches. Me dice que elija coche, mientras él hace lo mismo.
-Además no tenéis mucha suerte con las apuestas-Aitor.
-¿Perdón?-Àngel.
-Digo mi madre y tú. Tú perdiste contra mí y ella contra ti. Algún día os propondré algo a los 2. A ver si me podéis ganar. Que lo dudo...-dice con una sonrisa.
-Abuela no tienes, ¿eh?-se oye la voz de Mónica cercana.
Miro hacia la entrada del salón y la veo vestida, lista para irnos.
-Tengo, pero sabes que lejos. Tú lo sabes mejor que nadie...-le dice a su madre.
-Ego baja, que sube Aitor-dice Mónica mirando al techo. Me mira después a mí-¿Nos vamos o esperamos a que terminéis la carrera?
-Mamá, déjale acabar ésta aunque sea...-le pide con cara de bueno su hijo.
Mónica suspira y se acerca al sofá. Se sienta a esperar y volvemos al juego. En cuestión de minutos, hemos acabado la partida resultando Aitor ganador. Menos mal que no hemos apostado nada.
-Pero quiero la revancha, ¿eh?-Àngel.
-Cuando quieras vuelvo a darte una paliza en este juego o en otro-Aitor.
Me levanto y Mónica hace lo mismo. Nos despedimos de su hijo y salimos de casa. Vamos al coche de Mónica. Pero cuando va a montarse en el asiento del conductor, la detengo.
-¿Me permites llevarlo a mí?-le pregunto.
-¿Pero tienes carnet de conducir?-me contrarresta.
-Claro, tengo de moto y de coche-Àngel.


Relatado por Mónica Naranjo


Àngel viene a la parte del conductor, pues dice que lo quiere llevar él. Después de preguntarle si tiene carnet, le dejo. Me monto en la parte del copiloto. Pocas veces voy en ese asiento.
-¿A dónde vamos?-le pregunto una vez me he puesto el cinturón.
-Te lo diré cuando lleguemos-me contesta él.
-¿Y está muy lejos?-Mónica.
-No-vuelve a contestar.
-¿Es el papel que has guardado?-vuelvo a preguntar.
-Sí. Y como no calles, te tapo la boca-me amenaza Àngel mirándome brevemente.
Le miro y le hago el saludo militar, dando por aceptada su orden. Hoy tiene el poder, el mando. Cualquier orden o norma la debo acatar. ¿Quién me mandaría apostar? Pero algún día le ganaré yo y le tendré a mi merced. Empiezo a imaginarme como diosa del poder y sonrío. Si supiera lo que estoy pensando... jajaja. Pero esto es algo que quede como parte de mí. Bueno, a lo mejor si alguna vez gano una apuesta contra él... No todo está perdido. Él me habrá ganado esta vez. Pero en el programa tengo a la churri para poder vacilarle y hacer lo que queramos. Aunque él también tiene a Carlos. Pero podemos hablar con Carlos para que esté a nuestro favor o simplemente no se inmiscuya. Me encanta esta parte mía. No la saco mucho a pasear, pero ahí está: dentro de mí.
El coche se detiene y Àngel me empieza a hablar.
-¿Me has oído?-me pregunta.
-¿Perdona? Estaba pensando en mis cosas...-Mónica.
-A saber en qué pensabas...-dice Àngel con una sonrisa pícara.-Tienes que ir a esa casa, llamas al timbre y esperas a que te abran. Lo demás lo haces tú.
-¿Qué tengo que hacer? ¿Dónde me has traído?-Mónica.
-A que soluciones las cosas y digas las cosas claras. Te he traído a casa de Edurne, donde está tu marido-Àngel.
-¿Qué?-le pregunto sorprendida.

martes, 16 de mayo de 2017

Capítulo 103:Confesiones

Relatado por Mónica Naranjo


-Con Edurne, la chica nueva-me dice Aitor.
Suspiro. Me quedo más tranquila sabiendo dónde está y que está bien. Menudo susto me pegó cuando me lo encontré en la bañera inconsciente. Por mucho que no haya amor, hay cariño y no quiero que le pase nada malo. A lo mejor es hora de seguir hacia delante, de poner fin a todo esto. Debo aclarar con él mis sentimientos, debo sincerarme. Pero antes tengo que contárselo a Aitor.
-Hijo...-Aitor me mira esperando a que siga hablando.-Creo que me estoy enamorando de otra persona...
-Mamá... Ya lo sé, se te nota-Aitor.
-¿Se me nota?-pregunto intrigada. ¿Cómo me tiene tan calada este hijo mío?
-¿Crees que no me había dado cuenta? Sonríes, eres como una niña, te diviertes, no dejas de mirarle. Te has llegado a quedar embobada mirándole. Creía que lo ibas a derretir con  la mirada...-se empieza a reír y le doy, divertida, en el brazo.-Reconozco que al principio no me sentó muy bien. Era como si engañases a papá...
-Cariño, yo...-intento habla, pero él me hace un gesto con la mano para que me calle.
-Pero ahora te digo que debes decírselo. No puedes estar con alguien del que no estás enamorado. Supongo que habéis caído en la rutina y ya no os veo como antes. Ve y habla con él. Cuanto antes mejor. Dile todo lo que sientas, no te guardes nada-Aitor.
Vuelvo a emocionarme y vuelven a brotar lágrimas de mis ojos. Que él acepte lo de Àngel es algo que me alegra. Aunque con o sin su aprobación hubiera intentado algo con Àngel. Claro, si él quiere. Aitor baja su mirada.
-Ahora el que te va a derretir con la mirada va a ser él-Aitor.
Nos volvemos a reír. Le pido que salga y que llame a Àngel, quiero hablar con él. Un instante sin él y ya le echo de menos.


Relatado por Àngel Llàcer


Aitor ya lleva un rato hablando con su madre. Espero que la anime y que deje de llorar. No puedo verla así. Me duele. Quiero estrecharla entre mis brazos y darle un abrazo de esos que curan el alma. Dicen que los abrazos verdaderos son lo que duran 6 segundos. Pero si es por mí, me quedo toda la noche junto a ella. Tocan la puerta y me levanto a abrir. Es Aitor que vuelve de estar con ella.
-¿Y...¿ ¿Te ha dicho algo?-Àngel.
-Creo que eso es mejor que te lo diga ella. Ve. Está a 2 puertas de ésta. Y llévate esto-me da un papel doblado.
Lo cojo sin comprender.
-¿Y esto?-Àngel.
-Ahora lo entenderás. Ve y no la hagas esperar-Aitor.
Guardo el papel que me ha dado Aitor. No sé qué pone, pero me ha dicho que lo sabré en cuanto hable con Mónica. Aitor sale y me hace una indicación para que vaya. Salgo detrás de él y es cuando nuestros caminos se separan: él se va hacia las escaleras y yo sigo por el pasillo. Al llegar a la puerta indicada, tomo aire y llamo. Espero un poco y me abre ella. La miro de arriba abajo.
-¿Puedo pasar?-le pregunto con una sonrisa.
-Claro-me devuelve la sonrisa y se hace a un lado para que pueda entrar.
Se va a la cama y se sienta a los pies de ésta. Voy casi detrás de ella. No quiero estar alejado de ella más tiempo. Bastante lo estuve cuando me engañó Sylvia. Debía haber estado con ella en el hospital y  no lo estuve. Me siento a su lado y ella empieza a hablar.
-Àngel, no sabía lo que me pasaba hasta que mi hijo me ha abierto los ojos-el que abro los ojos como platos soy yo escuchando. Me muero de la curiosidad por saber qué tiene que decirme-Àngel, te quiero-y tras decir esto se acerca a mí y me da un beso, beso que le sigo con gusto.
Cuando nos separamos, la miro extrañado. ¿De modo que siente lo mismo que yo por ella? No me lo puedo creer. ¿Y entonces su marido? Decido preguntarle por esta última duda que tengo.
-¿Y qué va a pasar con tu marido?-Àngel.
-Tendré que hablar con él... Pero no sé dónde está. Sólo sé que está en casa de Edurne, por lo que me ha dicho Aitor-Mónica.
En cuanto me dice eso, recuerdo lo que me ha dicho Aitor hace un momento. Me llevo la mano al bolsillo y agarro el papel. Lo desdoblo y veo lo que pone. Ahora entiendo todo. Mónica me mira la nota.
-¿Y eso qué es?-Mónica.
-Esto, señorita, es tu pasaporte a la felicidad-Àngel.
-¿Eh? ¿Qué te has tomado, Àngel? Mira que le tengo dicho a Aitor que no le ofrezca a nadie...-me dice entre risas.
-Vístete que nos vamos. Ya sé lo que vas a hacer por mí-sonrío satisfecho.
Se levanta, guardo la nota de nuevo en el bolsillo y la miro. La agarro de la muñeca antes de irse y la vuelvo a besar. Después del beso, echo mis brazos por encima de ella quedando en un abrazo. No va a ser un abrazo eterno, porque nos tenemos que ir, pero todo se andará.

martes, 9 de mayo de 2017

Capítulo 102:Sensible

Relatado por Àngel Llàcer

La sigo mirando de arriba abajo, disfrutando con las vistas. Estoy admirando ese precioso cuerpo que tiene. Y ahora tengo que pensar algo para que haga.
-¿Durante cuánto tiempo dijimos?-le pregunto con una sonrisa pícara.
-No lo dijimos-me contesta Mónica.
-Así que será hasta que yo quiera, ¿no?-sonrío orgulloso.
-Ya veremos, guapito. Ya veremos...-Mónica.
-Mira que te hago ir así a trabajar ¿eh?-la reto.
Me dedica una mirada fulminante, pero no dice nada más. Me encanta tener ahora mismo el poder. Siempre lo tiene ella. Ya era hora de que me tocase a mí. La miro mientras ella parece esperar a que yo le diga algo. Pero es que no se me ocurre nada que pedirle. ¿Qué me pasa? ¿Tengo a la mujer más maravillosa y no lo aprovecho?
-¿Dónde tienes la ropa seca?-le pregunto.
-Ven por aquí-me dice entrando a la casa por la cocina de nuevo.
La sigo. No puedo evitar que los ojos se me vayan a su trasero. Y es qu como lo mueve la jodía. Creo que está intentando provocarme. Subimos las escaleras hasta la planta superior y llegamos a una habitación. Debe ser la suya y la de... su marido. Me duele pensar que no es mía del todo, que no soy suyo del todo. Me pide que me espere mientras se acerca al armario. Lo abre y empieza a buscar ropa para mí. Pero no dejo que la coja.
-Mónica, ven y siéntate aquí conmigo-le digo palmeando la cama para que se siente a mi lado.
Ella se gira y se me queda mirando.
-¿Seguro que no quieres que te preste antes la ropa?-Mónica.
-Seguro. Va, siéntate-Àngel.
Ella se encoge de hombros y se acerca a donde estoy. Se sienta a mi lado y me mira.
-Antes te he visto con los ojos rojos...-empiezo diciendo.
-Del agua, del cloro de la piscina. Por si no te habías dado cuenta, hemos estado en una-me dice irónicamente.
-Yo también he estado y no creo tener esa cara que tenías tú al llegar...-Àngel.
-¿Y qué cara tenía?-Mónica.
-Triste, como de haber llorado... Dime la verdad, ¿has llorado?-Àngel.
-¡Claro! Y por eso me has ganado ¿no?-me pregunta con ironía-¡Anda! No digas tonterías, Àngel.
-Podría ser el caso. Has llorado, los ojos se te han puesto borrosos y no podías continuar-le relato.
-Tonterías-Mónica se levanta y coge ropa que imagino será de Óscar y me la tiende-Aquí tienes. Espero que te sirva.
Después de decir eso, sale de la habitación dejándome a solas.


Relatado por Mónica Naranjo

Salgo de la habitación y entro al cuarto de invitados. Echo el pestillo y me siento en la cama. Apoyo mis brazos en mis rodillas y tapo mi cara con las manos. Y entonces me pongo a llorar. Estoy sensible y no puedo evitar llorar por cualquier cosa. Pero no debo preocupar a Àngel. Bastante ha hecho viniendo a mi casa. El no saber dónde está Óscar me afecta, me da miedo que esto salga mal. Lo peor es que estoy separando a Aitor de su padre. No tengo derecho. Aunque lo adoptase de pequeño, no tengo derecho a alejarlo de su padre. Sé que es mayor y él elige con quién estar. Pero también debo decirle de mi relación con Àngel. Bueno, estoy presuponiendo que estamos en una relación y ni siquiera me ha contestado. ¿Y si ya no quiere? ¿Y si se ha cansado de esperarme? Por otra parte lo veo normal. No creo que sea plato de buen gusto tener que compartir a la persona que amas con otro. Encima yo vengo con familia. Soy como la Barbie, vengo con mis accesorios.
Después de un rato, oigo como tocan a la puerta.
-No estoy-contesto entre lágrimas levantando la cabeza.
-Venga mamá, ábreme-Aitor.
-Ahora salgo-Mónica.
-Ya entro yo. Ya me ha avisado Àngel cómo estás. ¿O prefieres que le llame para que venga?-Aitor.
-No, no. Ya voy-digo levantándome y acercándome a la puerta.
Quito el pestillo y muevo el manillar para abrirle. Aitor me echa un rápido vistazo como para cerciorarse. Supongo que quería comprobar que era verdad. Lo que sea que le haya contado Àngel.
-Pasa venga-le apremio.
Aitor entra y se sienta en la cama. Me giro y le veo mirándome, esperándome.
-Ya sé dónde está papá-Aitor.
-¿Dónde?-pregunto con curiosidad y algo preocupada, aunque algo menos que antes.