Relatado por Àngel Llàcer
-No sé qué te habrá pasado con ella, pero tienes que solucionarlo. Que no afecte a tu trabajo-me aconseja Myriam mientras andamos por el pasillo.
-Sí... Pero es que me es imposible...-Àngel.
-Habla con Tinet y tómate unos días de descanso. Eso sí, luego vamos a hablar los 3 a ver qué hacemos... No puedo ocuparme de todo...-Myriam.
-Lo sé y te agradezco que me hagas el favor-Àngel.
Llegamos a la sala de reuniones y abro la puerta. Creo que quiere que me quede aquí a esperarles hasta que acaben el ensayo. Pero lo que haré será pensar en lo mejor para mí y, cuando tome una decisión, exponérsela a Tinet. Tal vez tenga razón la rubia y tomarme unos días me venga bien.
-Ahora avisaré a Arnau y en cuanto acabemos nuestros respectivos ensayos, venimos y lo hablamos los 3. Piensa en lo que te he dicho-Myriam.
Myriam sale y cierra la puerta tras de sí. Todo esto empezó por mi obsesión por Mónica. No debería haberme fijado en ella. ¿Pero cómo no fijarse en ella? Es prácticamente imposible. Lo tiene todo para que te deje atontado, deslumbrado y no quieras apartar los ojos de ella. Tiene una belleza inigualable. Me levanto y me acerco a la máquina de café. Me saco un cortado y vuelvo a la mesa. Tengo que poner en claro mis sentimientos y sentarme a hablar con Sylvia. Después de lo que me ha hecho, no puedo quererla. Pero también es verdad que me ayudó desde aquel fatídico día de la comida cancelada. Prácticamente le debo la vida. Pero mi vida ha sido una mentira estando engañado sobre lo de Mónica. Tal vez me debería haber dicho cómo y dónde estaba. No iba a influir nada. Tengo asumido que solo somos compañeros de trabajo. Ella está casada. ¿Qué parte no entiende Sylvia? ¿Por qué se pone así? Aún no tengo el número de Mónica. Estoy deseando tenerlo para hablar con ella en momentos como éste. Mi teléfono empieza a sonar, unos cuantos whatsapp me están llegando. Lo saco y miro que estoy en un grupo nuevo. Lo ha creado Carlos para los del jurado y los profesores. Como si viniese del cielo, voy a tener el teléfono de Mónica. Ahora sé que lo que pida, se me va a cumplir.
-Un chalet en la sierra...-murmuro en voz baja cruzando los dedos.
Enseguida abro un chat privado con Carlos para darle las gracias. No tendré nada más, pero con su número me conformo ahora mismo. En cuanto me entere cuál es, la agrego. Aún no ha hablado y no sé cuál de ellos es. De momento sólo han hablado Carlos y Carolina.
-"Gracias tío, te debo una"-Àngel.
-"Por? ;)"-Carlos.
-"Por crear el grupo"-Àngel.
Hombre, tampoco le voy a contar a la primera de cambio que es por Mónica. A saber lo que pensaría.
-"Anda exagerado! Y habla por el grupo, sé educado"-Carlos.
Sonrío y entro al grupo "Criticonas". Al leer el nombre del grupo me da un ataque de risa. Este Carlos es genial. Sólo a él se le podía ocurrir ese nombre. Saludo a los presentes del grupos y sonrío mirando al móvil. Lo que anhelaba y no me atrevía a pedir, lo tengo ante mí. Esto es como un regalo caído del cielo. Le debo una a Carlos que ya se lo pagaré. No sabe lo feliz que me ha hecho.
-"Bueno ahora que no están ni Myriam ni Arnau, qué opináis de ellos?"-Carlos.
-"Hombre Carlos... No me parece bien hablar de ellos si no están..."-Carolina.
-"Para inaugurar el grupo :)"-Carlos.
-"Como se enteren verás jajaja"-Àngel.
-"Y por cierto, tú qué haces aquí? No tenías ensayo?"-Carolina.
Me quedo sin saber qué decir. Es verdad que tendría que estar en el ensayo, pero no les quiero comentar nada de lo que me pasa con Sylvia. De momento que lo sepan sólo los que lo tengan que saber.
-"Este se ha escaqueado, como si no le conociera..."-Carlos.
Dejo el móvil en la mesa y veo que un número nuevo (a Carlos y a Carolina ya les he guardado) habla por el grupo. Me abalanzo sobre el teléfono. Debe ser ella.
-"Y esto? jajaja"-Mónica.
-"Churri, dónde estás? No has vuelto de dar esa vuelta..."-Carolina.
-"En casa, me ha venido a buscar mi niño..."-Mónica.
Al ver eso, salgo de whatsapp y bloqueo el móvil. No hace falta esos términos tan cariñosos delante de todo el mundo. Que se lo diga en su casa o donde quiera, vale, pero no delante de mí. Me duele. Vuelvo a desbloquear el móvil para guardar el número y abro el privado con ella. Me quedo mirando la pantalla sin saber si escribirla o no. ¿Qué hago?
martes, 30 de junio de 2015
martes, 23 de junio de 2015
Capítulo 26:¿Y esto?
Relatado por Mónica Naranjo
Me acerco a Gestmusic. Simplemente por dar una vuelta y por si veo a Àngel. Sí, a pesar de todo sigo pensando en él. A pesar de lo que me hizo, no puedo olvidarle. Le veo fuera. Lleva un cigarrillo en los labios y está buscando algo en sus bolsillo. Saco mi mechero y se lo enciendo. Me saco mi cajetilla y saco un cigarro y me lo enciendo también.
-¿Qué haces aquí? ¿No tienes ensayo?-le pregunto dando una calada.
-Tenía con Sylvia... Pero voy a dejar que Myriam se ocupe... No puedo...-me explica apenado.
-¿Es por mí? No lo hagas por mí. Que no vea que te afecta, sino empezará a sospechar. Ella no sabe nada que yo estoy bien, ¿verdad?-Mónica.
-Me da que no... Y si lo sabe, lo disimula muy bien...-Àngel.
-Pues disimula tú también-Mónica.
Le miro a los ojos. Unos ojos tristes que intentan buscar los míos para pedirme perdón. Lo que no sabe es que ya le he perdonado. Aunque sólo podemos ser compañeros y amigos. No sé qué opinaría Óscar si le plantease lo que siento por este hombre que tengo frente a mí. A lo mejor se lo toma como una broma o se enfadaría muchísimo. Y yo quiero a mi marido. También quiero a mi hijo y no quiero que sufra por nuestra culpa. No quiero que mi hijo tenga que elegir entre su padre o yo porque creo que sé a quién elegiría. A pesar que esté desde siempre conmigo, no soy su madre y elegiría irse con su padre. Cosa que por otra parte es totalmente normal y comprensible.
-¿Y cómo lo hago?-le oigo decir.
Me he abstraído demasiado pensando en Óscar y Aitor y no sé a qué se refiere.
-Perdona, ¿decías?-Mónica.
-Que como puedo seguir los ensayos con Sylvia como si nada-Àngel.
-Pues...-no tengo ni la menor idea qué decirle.
Por suerte llega Myriam que me salva de esta situación en la que no sabía ni dónde meterme. Nos saluda con una sonrisa y habla en voz baja con Àngel. La habrá avisado para que viniese al ensayo. Àngel asiente, le da una última calada al cigarro y lo tira al suelo pisándolo.
-Ya estaremos en otro momento-me dice antes de entrar por la puerta siguiendo a Myriam, que se ha despedido de mí antes de girar y entrar.
Me quedo a solas con mis pensamientos. No le he dicho a nadie lo de Àngel. Tal vez ya sea hora de poner en claro mis sentimientos. Me siento muy bien cuando estoy a su lado, pero no se me olvida que no fue al hospital a visitarme cuando tuve el accidente. Vale que la culpa no la tuvo él, pero... Ay no sé, es complicado. Voy a volver con la churri y que me aconseje. Vuelvo de camino al hotel fumándome el cigarro. En la puerta, antes de entrar, lo tiro y lo piso. Cuando estoy a punto de entrar, oigo un claxon. Me giro y veo una moto. No le hago caso, ya que no puede ser nadie conocido. Al único que conozco con moto es a Àngel y ha entrado con Myriam a Gestmusic. Vuelve a sonar el claxon y se levanta la visera del casco. Mi cara es entre sorpresa y alegría. Sonrío y me quedo mirándole. Es increíble lo que puede hacer para verme feliz.
-¡Venga mamá, te llevo!-Aitor.
Me acerco a la moto observándola con detenimiento.
-¿Y esto?-Mónica.
-Una moto, ¿no lo ves? Ay que te me has quedado ciega...-dice Aitor con una media sonrisa.
-Ya sé qué es una moto. Digo que de dónde ha salido-Mónica.
-Supongo que del concesionario, no he preguntado-Aitor.
-Ja ja, muy gracioso. En serio, ¿de dónde la has sacado?-Mónica.
Con la tontería, mi hijo me está sacando la risa y se lo agradezco. Aunque me esté vacilando...
-Papá, que me ha adelantado el regalo de cumple...-me dice mi hijo con una sonrisa de felicidad. Hay que ver cómo es su padre.
-Aún no tienes 18 años... ¿Tienes el carnet?-Mónica.
-Lo saqué mientras estabas en el hospital... Me ayudó papá a pagarlo-Aitor.
-Ay...-suspiro y niego con la cabeza sonriendo.-A tu padre le voy a dar yo... ¿Acaso me lo ha consultado?-Mónica.
-No, pero es un regalo suyo. Por cierto, ¿qué me vas a regalar tú por los 18?-me pregunta Aitor impaciente.
Le miro por encima y saco una sonrisa traviesa. Alargo la mano.
-Dame el casco y vámonos-Mónica.
Me acerco a Gestmusic. Simplemente por dar una vuelta y por si veo a Àngel. Sí, a pesar de todo sigo pensando en él. A pesar de lo que me hizo, no puedo olvidarle. Le veo fuera. Lleva un cigarrillo en los labios y está buscando algo en sus bolsillo. Saco mi mechero y se lo enciendo. Me saco mi cajetilla y saco un cigarro y me lo enciendo también.
-¿Qué haces aquí? ¿No tienes ensayo?-le pregunto dando una calada.
-Tenía con Sylvia... Pero voy a dejar que Myriam se ocupe... No puedo...-me explica apenado.
-¿Es por mí? No lo hagas por mí. Que no vea que te afecta, sino empezará a sospechar. Ella no sabe nada que yo estoy bien, ¿verdad?-Mónica.
-Me da que no... Y si lo sabe, lo disimula muy bien...-Àngel.
-Pues disimula tú también-Mónica.
Le miro a los ojos. Unos ojos tristes que intentan buscar los míos para pedirme perdón. Lo que no sabe es que ya le he perdonado. Aunque sólo podemos ser compañeros y amigos. No sé qué opinaría Óscar si le plantease lo que siento por este hombre que tengo frente a mí. A lo mejor se lo toma como una broma o se enfadaría muchísimo. Y yo quiero a mi marido. También quiero a mi hijo y no quiero que sufra por nuestra culpa. No quiero que mi hijo tenga que elegir entre su padre o yo porque creo que sé a quién elegiría. A pesar que esté desde siempre conmigo, no soy su madre y elegiría irse con su padre. Cosa que por otra parte es totalmente normal y comprensible.
-¿Y cómo lo hago?-le oigo decir.
Me he abstraído demasiado pensando en Óscar y Aitor y no sé a qué se refiere.
-Perdona, ¿decías?-Mónica.
-Que como puedo seguir los ensayos con Sylvia como si nada-Àngel.
-Pues...-no tengo ni la menor idea qué decirle.
Por suerte llega Myriam que me salva de esta situación en la que no sabía ni dónde meterme. Nos saluda con una sonrisa y habla en voz baja con Àngel. La habrá avisado para que viniese al ensayo. Àngel asiente, le da una última calada al cigarro y lo tira al suelo pisándolo.
-Ya estaremos en otro momento-me dice antes de entrar por la puerta siguiendo a Myriam, que se ha despedido de mí antes de girar y entrar.
Me quedo a solas con mis pensamientos. No le he dicho a nadie lo de Àngel. Tal vez ya sea hora de poner en claro mis sentimientos. Me siento muy bien cuando estoy a su lado, pero no se me olvida que no fue al hospital a visitarme cuando tuve el accidente. Vale que la culpa no la tuvo él, pero... Ay no sé, es complicado. Voy a volver con la churri y que me aconseje. Vuelvo de camino al hotel fumándome el cigarro. En la puerta, antes de entrar, lo tiro y lo piso. Cuando estoy a punto de entrar, oigo un claxon. Me giro y veo una moto. No le hago caso, ya que no puede ser nadie conocido. Al único que conozco con moto es a Àngel y ha entrado con Myriam a Gestmusic. Vuelve a sonar el claxon y se levanta la visera del casco. Mi cara es entre sorpresa y alegría. Sonrío y me quedo mirándole. Es increíble lo que puede hacer para verme feliz.
-¡Venga mamá, te llevo!-Aitor.
Me acerco a la moto observándola con detenimiento.
-¿Y esto?-Mónica.
-Una moto, ¿no lo ves? Ay que te me has quedado ciega...-dice Aitor con una media sonrisa.
-Ya sé qué es una moto. Digo que de dónde ha salido-Mónica.
-Supongo que del concesionario, no he preguntado-Aitor.
-Ja ja, muy gracioso. En serio, ¿de dónde la has sacado?-Mónica.
Con la tontería, mi hijo me está sacando la risa y se lo agradezco. Aunque me esté vacilando...
-Papá, que me ha adelantado el regalo de cumple...-me dice mi hijo con una sonrisa de felicidad. Hay que ver cómo es su padre.
-Aún no tienes 18 años... ¿Tienes el carnet?-Mónica.
-Lo saqué mientras estabas en el hospital... Me ayudó papá a pagarlo-Aitor.
-Ay...-suspiro y niego con la cabeza sonriendo.-A tu padre le voy a dar yo... ¿Acaso me lo ha consultado?-Mónica.
-No, pero es un regalo suyo. Por cierto, ¿qué me vas a regalar tú por los 18?-me pregunta Aitor impaciente.
Le miro por encima y saco una sonrisa traviesa. Alargo la mano.
-Dame el casco y vámonos-Mónica.
martes, 16 de junio de 2015
Capítulo 25:Aclaración
Relatado por Sylvia Pantoja
A la mañana siguiente me despierto a las 8 para desayunar y prepararme. Tengo el ensayo a primera hora, a las 9, con Àngel. Ya tengo ganas de verle, hablar con él, abrazarle, besarle. Lo normal entre novios, vamos. Porque sí, es mi novio. Y ahora que Mónica está en coma, no tengo ninguna competencia. Voy a la ducha. Primero una buena y después un buen desayuno. Me tomo un tiempo para mí. Ha sido mucho tiempo sin venir por aquí y me debo habituar de nuevo. Cierro el grifo y me pongo la toalla alrededor del cuerpo y vuelvo a la habitación. Abro el armario para escoger la ropa que me voy a poner hoy. Pero mi sorpresa es mayúscula al mirar dentro.
-¡Dios!-exclamo agitada.
Y de repente me vienen recuerdos de ayer. ¡Carolina! ¡Ha sido ella!
-¡Hija de puta la rubia!-digo furiosa.
Me vuelvo a poner el pijama, la única ropa que no está cortada ni rota. Miro a Toñi que está dormida. Tal vez pidiéndole algo... Aunque no sé si me quedaría bien.
Así que sigue por aquí Carolina, ¿eh? Como la pille, se va a acordar de mí. No sabe con quién se ha metido. A lo mejor por suerte la veo ahora... La cuestión es encontrármela por el pasillo porque no sé en qué habitación se queda. Y ella sí sabe el mío, ¿no? ¡Eso es desventaja y mucho morro! Salgo de la habitación dejando la puerta abierta. Sí, he salido en pijama. ¿Pasa algo? Total voy a volver enseguida. Recorro el pasillo con la esperanza que alguna puerta se abra y salga Carolina. Pero no hay suerte y tengo que ir a desayunar si quiero comer algo. Vuelvo a la habitación y entro. Me acerco a la cama de mi compañera y le toco el brazo suavemente.
-Toñi... ¿Estás despierta?-Sylvia.
No obtengo ninguna respuesta. Abro su armario y miro. Cojo un pantalón y me lo pruebo. Pero como sospechaba: no me queda bien. Sólo me falta ir a la habitación de Angy y Carolina a ver si me dejan algo. Bueno de Angy tampoco me va a quedar bien debido a su estatura. Cojo la tarjeta, Toñi tendrá la suya. Me fijo bien. Hay algo raro... Ésta no es mi tarjeta... No es la que me dieron en recepción. Me la ha cambiado la muy zorra y seguro que ha aprovechado a la noche cuando yo estaba durmiendo.
Relatado por Àngel Llàcer
Me despierto en cuanto suena el despertador, pero me quedo un rato más en la cama. Hoy no me apetece nada levantarme de la cama. Y menos sabiendo con quien tengo ensayo a primera hora. No le diré nada más que no sean indicaciones para su actuación. Nada personal, solamente profesional. Nuestra relación volverá a ser profesor-alumna y nada más. No me hago más el remolón y me levanto y voy a la ducha. Cuando acabo de ducharme, me visto y bajo a desayunar sin apenas ganas. Pero va a ser una mañana sin parar. Hay que recuperar 3 meses que hemos tenido de parón, casi 4.
Al llegar Sylvia me sorprendo. Lleva puesto el pijama. Cuando me ve, sonríe y viene enseguida hacia mí e intenta besarme. Pero le aparto la cara. He dicho que nada personal.
-Cariño, ¿te pasa algo?-me pregunta Sylvia preocupada.
-¿Por qué nunca fuimos al cementerio a visitar a Mónica?-le pregunto indirectamente. A ver si se da cuenta lo que le quiero decir...
-Para que no sufrieras... Te hizo sufrir hasta el punto que casi te tiras por el puente...-Sylvia.
Suspiro para calmarme. ¿Y ella qué sabe lo que hizo? ¿Acaso sabe lo que pasó? Si no lo sé ni yo... En cuanto vuelva a ver a Mónica, le preguntaré qué pasó. A lo mejor le surgió un compromiso y no pudo ir o yo me fui demasiado pronto...
-Óyeme una cosa, Sylvia: nos vamos a ceñir al ensayo y no quiero ningún trato que no sea hacia un profesor-le aclaro.
-¿Puedo hacer entonces lo que quiera?-Sylvia se acerca sensualmente como para provocarme. Para más ende, se muerde el labio inferior.
Esta chica no lo pilla por lo que veo. Primero viene en pijama, que no sé yo quien le diga nada y después sigue insinuándose. Pero no voy a caer en su juego. ¿No se da cuenta que no quiero nada?
-¿No te das cuenta, verdad? ¿O no me oyes cuando te hablo?-le digo más serio que antes.
-A ti te pasa algo que no me quieres contar...-Sylvia,.
¡Anda! Por fin lo entiende. Pero no le diré nada de Mónica por ahora. Aún haré como que me tiene engañado. Pero eso no quiere decir que sea gilipollas y siga con ella después de todo. Una cosa es ser tonto y otra que siga todo como antes, como cuando vivía en la ignorancia; en la que ella me creo para mí. Según ella "para que no sufriese". Pero ¿acaso alguien me ha preguntado a mí lo que yo quería? A lo mejor quería ver a Mónica. Tanto si estaba en el hospital como en el cementerio. Ahora no me va a perdonar en la vida. Ni yo mismo me perdono.
-Quédate aquí hasta que venga Myriam-le ordeno.
Se me han quitado las ganas de hacer el ensayo con ella. Salgo de la sala de ensayo y veo a Arnau que va hacia el ensayo. Me saluda al pasar y le saludo sin entusiasmo. Camino por el pasillo hacia la salida. Saco la cajetilla de tabaco y me saco un cigarro. Busco el mechero, pero no lo encuentro. Tras un rato buscando, alguien me acerca un mechero y me enciende el cigarrillo que llevo en la boca. Levanto la vista.
-Gracias-le digo sonriendo.
A la mañana siguiente me despierto a las 8 para desayunar y prepararme. Tengo el ensayo a primera hora, a las 9, con Àngel. Ya tengo ganas de verle, hablar con él, abrazarle, besarle. Lo normal entre novios, vamos. Porque sí, es mi novio. Y ahora que Mónica está en coma, no tengo ninguna competencia. Voy a la ducha. Primero una buena y después un buen desayuno. Me tomo un tiempo para mí. Ha sido mucho tiempo sin venir por aquí y me debo habituar de nuevo. Cierro el grifo y me pongo la toalla alrededor del cuerpo y vuelvo a la habitación. Abro el armario para escoger la ropa que me voy a poner hoy. Pero mi sorpresa es mayúscula al mirar dentro.
-¡Dios!-exclamo agitada.
Y de repente me vienen recuerdos de ayer. ¡Carolina! ¡Ha sido ella!
-¡Hija de puta la rubia!-digo furiosa.
Me vuelvo a poner el pijama, la única ropa que no está cortada ni rota. Miro a Toñi que está dormida. Tal vez pidiéndole algo... Aunque no sé si me quedaría bien.
Así que sigue por aquí Carolina, ¿eh? Como la pille, se va a acordar de mí. No sabe con quién se ha metido. A lo mejor por suerte la veo ahora... La cuestión es encontrármela por el pasillo porque no sé en qué habitación se queda. Y ella sí sabe el mío, ¿no? ¡Eso es desventaja y mucho morro! Salgo de la habitación dejando la puerta abierta. Sí, he salido en pijama. ¿Pasa algo? Total voy a volver enseguida. Recorro el pasillo con la esperanza que alguna puerta se abra y salga Carolina. Pero no hay suerte y tengo que ir a desayunar si quiero comer algo. Vuelvo a la habitación y entro. Me acerco a la cama de mi compañera y le toco el brazo suavemente.
-Toñi... ¿Estás despierta?-Sylvia.
No obtengo ninguna respuesta. Abro su armario y miro. Cojo un pantalón y me lo pruebo. Pero como sospechaba: no me queda bien. Sólo me falta ir a la habitación de Angy y Carolina a ver si me dejan algo. Bueno de Angy tampoco me va a quedar bien debido a su estatura. Cojo la tarjeta, Toñi tendrá la suya. Me fijo bien. Hay algo raro... Ésta no es mi tarjeta... No es la que me dieron en recepción. Me la ha cambiado la muy zorra y seguro que ha aprovechado a la noche cuando yo estaba durmiendo.
Relatado por Àngel Llàcer
Me despierto en cuanto suena el despertador, pero me quedo un rato más en la cama. Hoy no me apetece nada levantarme de la cama. Y menos sabiendo con quien tengo ensayo a primera hora. No le diré nada más que no sean indicaciones para su actuación. Nada personal, solamente profesional. Nuestra relación volverá a ser profesor-alumna y nada más. No me hago más el remolón y me levanto y voy a la ducha. Cuando acabo de ducharme, me visto y bajo a desayunar sin apenas ganas. Pero va a ser una mañana sin parar. Hay que recuperar 3 meses que hemos tenido de parón, casi 4.
Al llegar Sylvia me sorprendo. Lleva puesto el pijama. Cuando me ve, sonríe y viene enseguida hacia mí e intenta besarme. Pero le aparto la cara. He dicho que nada personal.
-Cariño, ¿te pasa algo?-me pregunta Sylvia preocupada.
-¿Por qué nunca fuimos al cementerio a visitar a Mónica?-le pregunto indirectamente. A ver si se da cuenta lo que le quiero decir...
-Para que no sufrieras... Te hizo sufrir hasta el punto que casi te tiras por el puente...-Sylvia.
Suspiro para calmarme. ¿Y ella qué sabe lo que hizo? ¿Acaso sabe lo que pasó? Si no lo sé ni yo... En cuanto vuelva a ver a Mónica, le preguntaré qué pasó. A lo mejor le surgió un compromiso y no pudo ir o yo me fui demasiado pronto...
-Óyeme una cosa, Sylvia: nos vamos a ceñir al ensayo y no quiero ningún trato que no sea hacia un profesor-le aclaro.
-¿Puedo hacer entonces lo que quiera?-Sylvia se acerca sensualmente como para provocarme. Para más ende, se muerde el labio inferior.
Esta chica no lo pilla por lo que veo. Primero viene en pijama, que no sé yo quien le diga nada y después sigue insinuándose. Pero no voy a caer en su juego. ¿No se da cuenta que no quiero nada?
-¿No te das cuenta, verdad? ¿O no me oyes cuando te hablo?-le digo más serio que antes.
-A ti te pasa algo que no me quieres contar...-Sylvia,.
¡Anda! Por fin lo entiende. Pero no le diré nada de Mónica por ahora. Aún haré como que me tiene engañado. Pero eso no quiere decir que sea gilipollas y siga con ella después de todo. Una cosa es ser tonto y otra que siga todo como antes, como cuando vivía en la ignorancia; en la que ella me creo para mí. Según ella "para que no sufriese". Pero ¿acaso alguien me ha preguntado a mí lo que yo quería? A lo mejor quería ver a Mónica. Tanto si estaba en el hospital como en el cementerio. Ahora no me va a perdonar en la vida. Ni yo mismo me perdono.
-Quédate aquí hasta que venga Myriam-le ordeno.
Se me han quitado las ganas de hacer el ensayo con ella. Salgo de la sala de ensayo y veo a Arnau que va hacia el ensayo. Me saluda al pasar y le saludo sin entusiasmo. Camino por el pasillo hacia la salida. Saco la cajetilla de tabaco y me saco un cigarro. Busco el mechero, pero no lo encuentro. Tras un rato buscando, alguien me acerca un mechero y me enciende el cigarrillo que llevo en la boca. Levanto la vista.
-Gracias-le digo sonriendo.
martes, 9 de junio de 2015
Capítulo 24:Cambiazo
Relatado por Carolina Cerezuela
La churri y yo hemos estado en la sala de televisión hasta que llegase Sylvia. Con mi dulzura y amabilidad característica, me ofrezco a ayudarle con la maleta. Es un plan estratégico para saber dónde se queda.
-Sylvia, ¿quieres que te ayude?-digo acercándome a recepción.
Está de espaldas a mí y ni se ha dado cuenta de mi presencia.
-¡Ay Carol! No te he oído llegar, perdona. No te preocupes, ya puedo-dice sonriendo.
-Insisto. Debe ser dura "la vuelta al cole", ¿eh?-le pregunto sonriendo.
-Veremos mañana jeje-sonríe.
Miro de reojo a la churri que me hace un gesto de quitar. Creo que se refiere a la tarjeta que abre la puerta de la habitación. Le asiento sonriendo disimuladamente. Lo importante es que no se entere Sylvia. Aunque tal y como viene, no se está enterando de nada. Me refiero a cansada y eso, ¿eh? jaaja. No vayáis a pensar mal. Le cojo la maleta y vamos hacia el ascensor. Le pregunto que dónde ha estado, qué ha estado haciendo estos meses que no hemos grabado. me cuenta que ha ido a Sevilla a estar con la familia, que les echaba de menos. Pero que también echaba de menos a los compañeros y a nosotros, al jurado. Sonrío pensando que aparenta ser dulce, pero según lo que me ha contado Mónica no lo es para nada. Ha "matado" a Mónica delante de Àngel. De momento vamos a hacer como si siguiese en coma. Porque seguro que de eso sí que se enteró. No es lista ni nada esta mujer. Aparenta que es una mosquita muerta, pero para nada. Perdonad mis modales, pero con mi churri no se mete nadie. Con ella a muerte desde el primer día que la conocí. Ya puede ser Àngel, Sylvia o cualquiera. Llegamos a su habitación y abre la puerta. Con un movimiento rápido, me fijo en el número de habitación y saco la tarjeta. Abre la puerta, dejando la tarjeta a la entrada. Entro, hago el cambiazo y entro con la maleta hasta dentro.
-Pues gracias Carol. ¿Quieres tomar algo por las molestias?-Sylvia.
-No te preocupes-Carolina.
La sonrío y salgo de la habitación de manera natural. Hay que actuar natural, como si aquí no hubiese pasado nada. Vuelvo a bajar y me reúno con Mónica. La sonrío y le enseño la tarjeta.
-Habitación 208-le digo.
Le doy la tarjeta, la coge y se la guarda.
-Perfecto. Gracias churri. Te debo una-me dice Mónica.
-No me debes nada, churri. Ya lo sabes-Carolina.
-Pero te has arriesgado mucho y eso es de agradecer. No cualquiera lo haría...-Mónica.
-Tu gente lo haría-le contesto con una media sonrisa.
-Y ahora tú eres de mi gente-Mónica.
-¿Y qué vas a hacer?-le pregunto con curiosidad.
-Ya te contaré mañana o ya te enterarás...-me dice con una sonrisa traviesa y maliciosa.
Relatado por Àngel Llàcer
Ya le he contado a Mónica por qué no he ido a verla al hospital y se lo ha tomado bien, demasiado diría yo. No sé qué le pasa. Pero sigue tan guapa como siempre. La echaba de menos aunque no me haya dedicado ni una de sus preciosas sonrisas. Supongo que estará dolida conmigo, a pesar de no tener yo la culpa. Pero podía haber preguntado a Tinet o a Carlos, ¿no? ¡Es que he sido gilipollas! Con Sylvia he terminado todo tipo de relación. Y para que no me moleste más, la he bloqueado en whatsapp. ¿Se cree que soy tan tonto como si nada hubiese pasado y voy a estar como siempre con ella? ¡Pues lo que lleva claro! En cuanto la vea, termino con ella. Se ha pasado y esto no se me hace a mí. Parece un ataque de celos de niña pequeña y ya es una mujer hecha y derecha. Me ha dicho que llegaba hoy, pero realmente ya me da igual. En cuanto venga al ensayo y termino, lo dejo con ella. Si me quiere, ¿cómo me ha podido hacer esto? Hoy llegaban los concursantes y mañana volvemos con los ensayos para que descansen del viaje. Además cada uno viene de un lugar y puede llegar a diferente hora. Entonces se ha quedado que mañana retomamos los ensayos. Toca ensayar para la segunda gala. Ha pasado mucho tiempo, pero gracias a que está grabado y apuntado sabemos qué personaje le había tocado a cada uno.
*12 de la noche*
Relatado por Mónica Naranjo
Me despido de la churri y salgo de la habitación en silencio. No quiero molestar los demás huéspedes y concursantes. Tampoco soy tan cruel. Sólo con quien se lo merece. La churri me dijo la 208, así que tengo que bajar a la segunda planta. Espero al ascensor y en cuanto las puertas se abren, monto. Al poco rato llego a la planta deseada y las puertas se vuelven a abrir. El pasillo está a oscuras hasta que empiezo a andar, que se empieza a iluminar. Aquí está. Saco la tarjeta y la introduzco en la cerradura. La puerta se abre y la cierro sin hacer el menor ruido. Enciendo una linterna pequeña que llevo. No da mucha luz, pero no quiero que se despierte. Ya se despertará mañana a la hora que tenga que levantarse. No es cuestión de despertarla de madrugada ni mucho menos. Pero si es una guarra, tendrá ese aspecto. Saco las tijeras e ilumino la zona que necesito.
La churri y yo hemos estado en la sala de televisión hasta que llegase Sylvia. Con mi dulzura y amabilidad característica, me ofrezco a ayudarle con la maleta. Es un plan estratégico para saber dónde se queda.
-Sylvia, ¿quieres que te ayude?-digo acercándome a recepción.
Está de espaldas a mí y ni se ha dado cuenta de mi presencia.
-¡Ay Carol! No te he oído llegar, perdona. No te preocupes, ya puedo-dice sonriendo.
-Insisto. Debe ser dura "la vuelta al cole", ¿eh?-le pregunto sonriendo.
-Veremos mañana jeje-sonríe.
Miro de reojo a la churri que me hace un gesto de quitar. Creo que se refiere a la tarjeta que abre la puerta de la habitación. Le asiento sonriendo disimuladamente. Lo importante es que no se entere Sylvia. Aunque tal y como viene, no se está enterando de nada. Me refiero a cansada y eso, ¿eh? jaaja. No vayáis a pensar mal. Le cojo la maleta y vamos hacia el ascensor. Le pregunto que dónde ha estado, qué ha estado haciendo estos meses que no hemos grabado. me cuenta que ha ido a Sevilla a estar con la familia, que les echaba de menos. Pero que también echaba de menos a los compañeros y a nosotros, al jurado. Sonrío pensando que aparenta ser dulce, pero según lo que me ha contado Mónica no lo es para nada. Ha "matado" a Mónica delante de Àngel. De momento vamos a hacer como si siguiese en coma. Porque seguro que de eso sí que se enteró. No es lista ni nada esta mujer. Aparenta que es una mosquita muerta, pero para nada. Perdonad mis modales, pero con mi churri no se mete nadie. Con ella a muerte desde el primer día que la conocí. Ya puede ser Àngel, Sylvia o cualquiera. Llegamos a su habitación y abre la puerta. Con un movimiento rápido, me fijo en el número de habitación y saco la tarjeta. Abre la puerta, dejando la tarjeta a la entrada. Entro, hago el cambiazo y entro con la maleta hasta dentro.
-Pues gracias Carol. ¿Quieres tomar algo por las molestias?-Sylvia.
-No te preocupes-Carolina.
La sonrío y salgo de la habitación de manera natural. Hay que actuar natural, como si aquí no hubiese pasado nada. Vuelvo a bajar y me reúno con Mónica. La sonrío y le enseño la tarjeta.
-Habitación 208-le digo.
Le doy la tarjeta, la coge y se la guarda.
-Perfecto. Gracias churri. Te debo una-me dice Mónica.
-No me debes nada, churri. Ya lo sabes-Carolina.
-Pero te has arriesgado mucho y eso es de agradecer. No cualquiera lo haría...-Mónica.
-Tu gente lo haría-le contesto con una media sonrisa.
-Y ahora tú eres de mi gente-Mónica.
-¿Y qué vas a hacer?-le pregunto con curiosidad.
-Ya te contaré mañana o ya te enterarás...-me dice con una sonrisa traviesa y maliciosa.
Relatado por Àngel Llàcer
Ya le he contado a Mónica por qué no he ido a verla al hospital y se lo ha tomado bien, demasiado diría yo. No sé qué le pasa. Pero sigue tan guapa como siempre. La echaba de menos aunque no me haya dedicado ni una de sus preciosas sonrisas. Supongo que estará dolida conmigo, a pesar de no tener yo la culpa. Pero podía haber preguntado a Tinet o a Carlos, ¿no? ¡Es que he sido gilipollas! Con Sylvia he terminado todo tipo de relación. Y para que no me moleste más, la he bloqueado en whatsapp. ¿Se cree que soy tan tonto como si nada hubiese pasado y voy a estar como siempre con ella? ¡Pues lo que lleva claro! En cuanto la vea, termino con ella. Se ha pasado y esto no se me hace a mí. Parece un ataque de celos de niña pequeña y ya es una mujer hecha y derecha. Me ha dicho que llegaba hoy, pero realmente ya me da igual. En cuanto venga al ensayo y termino, lo dejo con ella. Si me quiere, ¿cómo me ha podido hacer esto? Hoy llegaban los concursantes y mañana volvemos con los ensayos para que descansen del viaje. Además cada uno viene de un lugar y puede llegar a diferente hora. Entonces se ha quedado que mañana retomamos los ensayos. Toca ensayar para la segunda gala. Ha pasado mucho tiempo, pero gracias a que está grabado y apuntado sabemos qué personaje le había tocado a cada uno.
*12 de la noche*
Relatado por Mónica Naranjo
Me despido de la churri y salgo de la habitación en silencio. No quiero molestar los demás huéspedes y concursantes. Tampoco soy tan cruel. Sólo con quien se lo merece. La churri me dijo la 208, así que tengo que bajar a la segunda planta. Espero al ascensor y en cuanto las puertas se abren, monto. Al poco rato llego a la planta deseada y las puertas se vuelven a abrir. El pasillo está a oscuras hasta que empiezo a andar, que se empieza a iluminar. Aquí está. Saco la tarjeta y la introduzco en la cerradura. La puerta se abre y la cierro sin hacer el menor ruido. Enciendo una linterna pequeña que llevo. No da mucha luz, pero no quiero que se despierte. Ya se despertará mañana a la hora que tenga que levantarse. No es cuestión de despertarla de madrugada ni mucho menos. Pero si es una guarra, tendrá ese aspecto. Saco las tijeras e ilumino la zona que necesito.
martes, 2 de junio de 2015
Capítulo 23:¿Quieres que te ayude?
Relatado por Mónica Naranjo
Tengo que averiguar en qué habitación se aloja. Pero hasta mañana no llegan los concursantes. Y a saber a qué hora. Voy al lado de Carol, pero no le presto atención. Aún no he decidido si contárselo o no.
-¿Tú qué opinas?-la oigo decir.
-¿Qué?-pregunto distraída.
-Que me quiero teñir el pelo de rosa...-Carolina.
-Está bien...-Mónica.
-¿Te pasa algo?-Carolina.
-Estaba pensando...-Mónica.
-¡Uy! ¿Pensar tú? Malo...-se ríe un poco.
-¡Oye!-le doy levemente en el brazo-¿Sabes qué me ha dicho Àngel?-Carol niega con la cabeza-Que Sylvia le había dicho que yo había muerto.
-¿Qué dices? ¡Qué retorcida!-exclama Carol indignada.
-Pues estaba pensando en hacerle algo como escarmiento...-Mónica.
-¿Como escarmiento o como venganza?-me pregunta la rubia evaluándome con la mirada.
Sonrio, una sonrisa traviesa y maliciosa. Se lo merece, no me digáis que no. ¿Cómo se puede decir a alguien que está muerto cuando no lo está? Carolina sonríe entendiéndome perfectamente.
-¿Entonces me ayudas?-Mónica.
Me mira no muy convencida.
-¿Y qué tengo que hacer?-Carolina.
-Enterarte en qué habitación se queda, sólo eso
-¡Sólo! ¡No pides tú nada!-me dice Carol sonriendo.
-¿lo harás... por mí?-le sonrío poniendo cara de buena..
-Churri, no me pongas esa cara...-Carolina.
Sigo poniéndosela y hago puchero, a ver si así accede. Niega con la cabeza sonriendo.
-Ay churri, eres de lo que no hay...-Carolina.
-¿Eso quiere decir sí?-Mónica.
-Eso quiere decir ya veremos-me contesta con una sonrisa.
Relatado por Àngel Llàcer
Mónica se lo ha tomado bastante bien, demasiado diría yo. Bueno no le demos más importancia al asunto. Lo importante es que ya vuelve a estar por aquí y vamos a volver a trabajar juntos. Y con Sylvia ya hablaré cuando vuelva. Porque estas cosas son mejor hablarlas cara a cara que por teléfono. Pero esto no va a quedar así. Con esto no se juega. ¿Para qué lo habrá hecho? O más bien habría que preguntarse por qué. ¿Tal vez la odie? ¿Tal vez sean celos? No tengo ni idea, pero espero descubrir su razón o razones por las cuales me mintió y me dijo algo tan serio y duro. No se puede jugar con la muerte y ella lo debe saber. ¿Qué pasaría si yo me metiese con sus muertos (si es que los tiene)? ¿Cómo le sentaría? No lo voy a hacer por supuesto porque yo tengo respeto a la muerte y a los muertos. Son personas que ya no están y no se pueden defender. Pero Mónica no había muerto. A lo mejor estaba en coma, pero no es lo mismo.
Me gustaría tanto recuperar el tiempo perdido con Mónica... Estos 3 meses que he estado en la ignorancia. Sé que ya no es lo miso, pero no tengo yo la culpa. No lo sabía. Si lo hubiese sabido, ¿creeríais que no hubiese ido? Cada día si hubiese hecho falta o quedarme con ella. Sí, ya sé que está casada y que eso le pertenece a su marido, pero un amigo también se puede preocupar. Porque soy su amigo o al menos me lo considero. No sé si ella me considerará igual a mí. Ahora mismo me debe odiar, tener asco y todo por culpa de ella. Mi futura ex porque esto no se lo voy a perdonar. En cuanto vuelva y tengamos tiempo, hablaré con ella.
*Día siguiente*
Relatado por Sylvia Pantoja
Tinet me llamó ayer para que fuese recogiendo las cosas y vaya volviendo a Barcelona porque volvemos a grabar. Eso significa que han encontrado sustituta para Mónica. Ya no tendré que competir más con ella. Porque Carolina ni se fija en mi Àngel y a Carlos no le va ese rollo. Ahora es enterito para mí. Y cómo lo voy a disfrutar. Ya estoy en el tren llegando a Barcelona y lo primero que haré será llegar al hotel y pegarme una ducha y descansar. Son muchas horas desde Sevilla.
-"Mi niño, ya vuelvo a verte. ¿Me has echado de menos?"-Sylvia.
Espero su respuesta como agua de mayo. Han sido muchos meses sin vernos, aunque nos hayamos escrito. Pero al parecer el mensaje de vuelta no llega. ¡Qué raro! Normalmente me responde al momento o al poco rato. Voy a esperar a ver...
El tren va aminorando la marcha, ya estoy llegando. Antes de guardar el móvil, le escribo otro mensaje:
-"¿Qué haces?"-Sylvia.
Me guardo el móvil y cojo la maleta preparada para bajar. El tren se detiene del todo y espero a que se abran las puertas. Lo de Àngel es muy extraño. Bueno supongo que estará en alguna reunión o preparando los ensayos. Si es que es más trabajador mi niño... Sonrío con la imagen de mi chicoy que ya le voy a volver a ver después de estar 3 meses separados. Me he ido con mi familia a Sevilla y él se ha quedado en Barcelona porque tenía que trabajar. En la puerta de la estación cojo una taxi que me llevará al hotel. Vuelta a la realidad, vuelta a la rutina, vuelta a Tu cara me suena. En poco tiempo llego al hotel y me dirijo a recepción a por la llave. Espero que todo esté como antes.
-Sylvia, ¿quieres que te ayude?-me pregunta una voz conocida.
Tengo que averiguar en qué habitación se aloja. Pero hasta mañana no llegan los concursantes. Y a saber a qué hora. Voy al lado de Carol, pero no le presto atención. Aún no he decidido si contárselo o no.
-¿Tú qué opinas?-la oigo decir.
-¿Qué?-pregunto distraída.
-Que me quiero teñir el pelo de rosa...-Carolina.
-Está bien...-Mónica.
-¿Te pasa algo?-Carolina.
-Estaba pensando...-Mónica.
-¡Uy! ¿Pensar tú? Malo...-se ríe un poco.
-¡Oye!-le doy levemente en el brazo-¿Sabes qué me ha dicho Àngel?-Carol niega con la cabeza-Que Sylvia le había dicho que yo había muerto.
-¿Qué dices? ¡Qué retorcida!-exclama Carol indignada.
-Pues estaba pensando en hacerle algo como escarmiento...-Mónica.
-¿Como escarmiento o como venganza?-me pregunta la rubia evaluándome con la mirada.
Sonrio, una sonrisa traviesa y maliciosa. Se lo merece, no me digáis que no. ¿Cómo se puede decir a alguien que está muerto cuando no lo está? Carolina sonríe entendiéndome perfectamente.
-¿Entonces me ayudas?-Mónica.
Me mira no muy convencida.
-¿Y qué tengo que hacer?-Carolina.
-Enterarte en qué habitación se queda, sólo eso
-¡Sólo! ¡No pides tú nada!-me dice Carol sonriendo.
-¿lo harás... por mí?-le sonrío poniendo cara de buena..
-Churri, no me pongas esa cara...-Carolina.
Sigo poniéndosela y hago puchero, a ver si así accede. Niega con la cabeza sonriendo.
-Ay churri, eres de lo que no hay...-Carolina.
-¿Eso quiere decir sí?-Mónica.
-Eso quiere decir ya veremos-me contesta con una sonrisa.
Relatado por Àngel Llàcer
Mónica se lo ha tomado bastante bien, demasiado diría yo. Bueno no le demos más importancia al asunto. Lo importante es que ya vuelve a estar por aquí y vamos a volver a trabajar juntos. Y con Sylvia ya hablaré cuando vuelva. Porque estas cosas son mejor hablarlas cara a cara que por teléfono. Pero esto no va a quedar así. Con esto no se juega. ¿Para qué lo habrá hecho? O más bien habría que preguntarse por qué. ¿Tal vez la odie? ¿Tal vez sean celos? No tengo ni idea, pero espero descubrir su razón o razones por las cuales me mintió y me dijo algo tan serio y duro. No se puede jugar con la muerte y ella lo debe saber. ¿Qué pasaría si yo me metiese con sus muertos (si es que los tiene)? ¿Cómo le sentaría? No lo voy a hacer por supuesto porque yo tengo respeto a la muerte y a los muertos. Son personas que ya no están y no se pueden defender. Pero Mónica no había muerto. A lo mejor estaba en coma, pero no es lo mismo.
Me gustaría tanto recuperar el tiempo perdido con Mónica... Estos 3 meses que he estado en la ignorancia. Sé que ya no es lo miso, pero no tengo yo la culpa. No lo sabía. Si lo hubiese sabido, ¿creeríais que no hubiese ido? Cada día si hubiese hecho falta o quedarme con ella. Sí, ya sé que está casada y que eso le pertenece a su marido, pero un amigo también se puede preocupar. Porque soy su amigo o al menos me lo considero. No sé si ella me considerará igual a mí. Ahora mismo me debe odiar, tener asco y todo por culpa de ella. Mi futura ex porque esto no se lo voy a perdonar. En cuanto vuelva y tengamos tiempo, hablaré con ella.
*Día siguiente*
Relatado por Sylvia Pantoja
Tinet me llamó ayer para que fuese recogiendo las cosas y vaya volviendo a Barcelona porque volvemos a grabar. Eso significa que han encontrado sustituta para Mónica. Ya no tendré que competir más con ella. Porque Carolina ni se fija en mi Àngel y a Carlos no le va ese rollo. Ahora es enterito para mí. Y cómo lo voy a disfrutar. Ya estoy en el tren llegando a Barcelona y lo primero que haré será llegar al hotel y pegarme una ducha y descansar. Son muchas horas desde Sevilla.
-"Mi niño, ya vuelvo a verte. ¿Me has echado de menos?"-Sylvia.
Espero su respuesta como agua de mayo. Han sido muchos meses sin vernos, aunque nos hayamos escrito. Pero al parecer el mensaje de vuelta no llega. ¡Qué raro! Normalmente me responde al momento o al poco rato. Voy a esperar a ver...
El tren va aminorando la marcha, ya estoy llegando. Antes de guardar el móvil, le escribo otro mensaje:
-"¿Qué haces?"-Sylvia.
Me guardo el móvil y cojo la maleta preparada para bajar. El tren se detiene del todo y espero a que se abran las puertas. Lo de Àngel es muy extraño. Bueno supongo que estará en alguna reunión o preparando los ensayos. Si es que es más trabajador mi niño... Sonrío con la imagen de mi chicoy que ya le voy a volver a ver después de estar 3 meses separados. Me he ido con mi familia a Sevilla y él se ha quedado en Barcelona porque tenía que trabajar. En la puerta de la estación cojo una taxi que me llevará al hotel. Vuelta a la realidad, vuelta a la rutina, vuelta a Tu cara me suena. En poco tiempo llego al hotel y me dirijo a recepción a por la llave. Espero que todo esté como antes.
-Sylvia, ¿quieres que te ayude?-me pregunta una voz conocida.
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