martes, 31 de marzo de 2015

Capítulo 14:Mónica Naranjo en el Central

Relatado por Àngel Llàcer


No sé exactamente cómo empezar. Me cuesta hablar de mis sentimientos. Y mira que les digo a los concursantes que muestran en la canción cómo se sienten en ese momento. Pero para mí, mis lecciones no sirven. Santi me mira con el semblante.
-No quería que ocurriese, pero...-Àngel.
-Tranquilo, tú no tienes la culpa. Estas cosas pasan. ¿Y ahora que vas a hacer?-Santiago.
-No tengo ni idea...-Àngel.
No me he planteado qué voy a hacer a partir de ahora. ¿Lo dejo como un mal episodio o la intento conocer? Es una concursante y yo su profesor. Además, que quien realmente ocupa mis pensamientos es otra persona. Pero me ha dejado claro que no tengo nada que hacer. Que no hay nada y no lo va a haber nunca. Fui un iluso creyendo que al menos me escucharía. Aunque esté casa, ¿me puede escuchar no? Pues no me ha dado ni esa oportunidad. Sin embargo Sylvia... ha estado ahí cuando más la necesitaba. ¿Dónde estaba ella? En su casa tranquilamente con su marido...
-Haz lo que te salga del corazón-me sigue diciendo-Lo que sale de ahí, pocas veces estará equivocado. Y sino... somos humanos y tenemos derecho a equivocarnos.
-Gracias Santiago, eres un amigo. ¡Qué buen consejo!-Àngel.
-Me puedes llamar Santi, si quieres. Y esto no es nada. Ahora mismo necesitas que alguien te aconseje, se te nota-Santi.
Intento sonreírle y le doy un sorbo a mi café ya frío. Nos quedamos hablando de otras cosas mientras nos tomamos el café que nos hemos pedido. Tal vez Santi tenga razón y tenga que seguir a mi corazón, pero esta vez con cambio de planes. El plan A no ha dado resultado, es hora de pasar al B. A ver si este no me falla y no hay más decepciones. La he dejado durmiendo en su cama. He soñado con un beso suyo y realmente no está tan mal. Vale que no es lo mismo, pero siguiendo el consejo de Santi... Quiero seguir con esto. Cuando me termino el café, miro a Santi y me despido.
-Bueno amiguete, un placer haber compartido café contigo. Nos vemos en el ensayo de mañana-Àngel.
Me levanto para irme.
-¡Ah! ¿Pero mañana va a haber ensayo?-me pregunta desconcertado.
-Sí, claro-Àngel.
-Creía que por lo de Mónica se iban a cancelar...-Santi.
Me paro en seco y me doy la vuelta. Le miro preocupado.
-¿Mónica? ¿Qué pasa con Mónica?-le pregunto preocupado.
-¿No te has enterado?-niego con la cabeza-Ha tenido un accidente...
Salgo corriendo en dirección al ascensor y espero mientras unas lágrimas van saliendo. ¿Por qué nadie se ha molestado en avisarme? En cuanto las puertas se abren, me monto en el ascensor y le doy a un número cualquiera. Realmente no me acuerdo en qué planta he estado. Tengo un tremendo dolor de cabeza. Cuando las puertas se abren, abro la puerta y salgo. Me apoyo en la pared para intentar aliviar este dolor. No sé lo qué me duele más: si la cabeza o el alma.


Relatado por Cruz Gándara


Hace una hora nos ha llegado una mujer. Ha tenido un accidente de tráfico. Lo primero que se hace en estos casos es pedir tóxicos. Ahora estoy a la espera de los resultados. Es una mujer de mediana edad, cabello negro y rostro angelical. La verdad es que me suena mucho de haber visto en algún lado. Voy a recepción donde están Teresa y Vero hablando.
-Cruz, ¿has visto la chica que ha llegado?-me pregunta Vero emocionada.
-¿La del accidente?-Vero asiente sonriendo-La estoy atendiendo yo.
-¿Y no sabes quién es?-Vero.
-Me suena mucho...-Cruz.
-¡Es Mónica Naranjo!-Vero.
-¿La cantante?-pregunta Teresa
-¡Sí! ¡Mi cantante favorita!-Vero.
Vero se me acerca con cara de pedirme algo y puedo intuir lo que es. Sonrío porque es muy previsible.
-¿Puedo verla, por favor?-Vero.
-No está en condiciones... Además estoy esperando las pruebas de tóxicos... Si quieres, cuando vaya a verla te vienes-Cruz.
-Vale-Vero.
Llega una enfermera que me da unos resultados. Miro a Vero que me mira expectante. Será mejor no hacerla esperar más. Está ilusionada por tener a su ídola aquí, así que será que vayamos cuanto antes.
-¿Te vienes?-le pregunto a Vero.
-Claro-Vero se levanta de donde estaba apoyada y me acompaña.
Vamos hasta el box donde está Mónica. Le aviso a Vero cómo está para que no la pille de sorpresa y entramos. Me da pena verla de esta manera, no se lo merece. Pero ahora sabremos si había ingerido alcohol o no.
-Bueno Mónica, vamos a ver si has bebido o no...-digo abriendo el sobre.
A pesar de estar en coma, es bueno hablarla para estimularla. Leo los resultados y miro primero a Mónica y luego a Vero. Intento que mi cara sea neutra.
-¿Y bien?-me pregunta Vero impaciente.

martes, 24 de marzo de 2015

Capítulo 13:El accidente

Relatado por Sylvia Pantoja


¿Así que Mónica está fuera combate, no? ¡Esto me viene genial! Con el móvil de Àngel aún en la mano, busco el contacto de Mónica en la agenda. ¡Bien! No la tiene. Guardo el móvil y vuelvo junto a él. Le observo atentamente. Es una persona interesante de conocer. Poso mis labios sobre los suyos y los mantengo un rato. Son suaves y dulces. Puede que me termine enamorando de él, pero de momento lo tendré comiendo de mi mano. Me puede venir bien para las votaciones. Hay que tener contactos hasta en el infierno. Primero me camelaré a Àngel y luego a Carlos. Tengo que ganar este concurso sea como sea. Me separo de Àngel y sonrío.
-Serás mío-digo entre dientes.
Àngel se da la vuelta y sigue durmiendo.


*2 horas antes*


Relatado por Mónica Naranjo


No ha sido capaz de esperarme. Y yo jugándome mi matrimonio por un imbécil. Llevo unas cuantas copas de más, pero las necesitaba. ¡Qué tonta he sido! Me lo repito una y otra vez para que lo escuche mi corazón antes de volver a enamorarse. Voy dirección a casa. Veo una luz muy fuerte y oigo que me pitan.
-¡Gilipollas!-grito por la ventanilla.
Y encima están los gilipollas que no saben conducir. No sé dónde les dan el carnet. Pego un volantazo para esquivarle y me coloco de nuevo en la carretera. Hoy no sé qué les pasa que conducen cómo les da la gana. Otro me viene de frente y tengo que esquivar. Meto el acelerador. Cuanto antes llegue a casa, antes me olvidaré del mundo. Pierdo el control del coche y me salgo de la carretera. El coche empieza a caer colina abajo dando vueltas de campana. En una de las vueltas me doy contra el techo y la vista se me vuelve nublaba y comienzo a ver todo negro hasta que se me apaga la luz.


*3 horas después del accidente*


Relatado por Àngel Llàcer


Me despierto después de haber dormido un rato. Tengo un dolor tremendo de cabeza. A mi lado está Sylvia abrazada a mí. Estamos desnudos. ¡Dios! ¿Qué he hecho? Es la última vez que bebo, lo prometo. Quito el brazo que tiene sobre mí y me levanto. Empiezo a recoger mi ropa y me visto. Aunque tal vez Sylvia no esté tan mal para intentar olvidarme de Mónica. Ella tiene a su marido y no voy a romper un matrimonio como el suyo. Salgo de la habitación con todo el silencio que puedo para no despertarla. Me quedo de pie de espaldas a la puerta. Recuerdo su preciosa sonrisa, cómo me gusta picarla para que me conteste y tengamos tema de conversación. Pero forma parte del espectáculo. Me ha quedado clarísimo. Necesito desahogarme con alguien, pero aquí solo quedan los concursantes y los profesores porque tenemos ensayo.
-¿Qué hay profe? ¿Qué tal?-Santiago.
-Santiago, ¿puedo hablar contigo?-Àngel.
-¡Claro amiguete! Vamos a la cafetería y me cuentas. No lo debes llevar nada bien, ¿no?-Santiago.
-¿Ya os habéis enterado todos?-Àngel.
-Estas noticias vuelan...-Santiago.
Vaya y yo que no quería que se enterase nadie... Seguimos andando en dirección al ascensor para bajar a la cafetería del hotel. Entramos y nos sentamos en una mesa algo alejada de la puerta para que no nos molesten.
-Tú dirás...-Santiago.
Trago saliva e intento pensar cómo contárselo sin dar detalles. Aunque si ya lo saben todos, ¿qué más da?

martes, 17 de marzo de 2015

Capítulo 12:Estaré con él

Relatado por Àngel Llàcer


Me vuelvo a poner de pie y voy subiendo al puente. Pero al estar mojado me resbalo.
-¡Joder!-murmuro con rabia.
Estoy cabreado conmigo mismo, con el mundo, con este tiempo. Vuelvo a intentarlo, pero me caigo al suelo.
-¿Àngel? ¿Qué haces aquí?
Me ayuda a levantarme y me coloca sobre sus hombros y empezamos a andar. Vamos al hotel, a su habitación. Me lleva al baño y allí abre la ducha y me mete bajo el chorro.
-¿Mejor?-me pregunta mientras cierra la llave.
-Sí...-respondo todavía de espaldas a ella, apoyándome en la pared de la ducha. Me giro a ella.-¿Por qué me ayudas?
-Porque no mereces sufrir. No puedes acabar así, sea cual sea el motivo.
La miro serio. Me tiende una toalla para que me seque. Se la cojo y me empiezo a secar la cabeza con ella.
-Será mejor que te quites esa ropa mojada, te vas a enfermar.
-No pasa nada. Después de lo de hoy, ya no me importa nada...-Àngel.
-Si necesitas desahogarte... aquí me tienes...
La verdad es que no sé ni qué me está pasando, es algo extraño. Salgo del baño y me siento en una de las camas.
-Ante todo no quiero molestar...-Àngel.
-Tranquilo, hoy estoy sola. Carolina se ha ido a su casa.
Le cuento la noche que pasé con Mónica, lo que estoy empezando a sentir por ella y el plantón en la comida. Le cuento lo que me pasa para desahogarme.
-Y luego está este sentimiento de culpa...-Àngel.
-No te tienes que preocupar por eso. Nadie elige de quien se enamora.
-Gracias por escuchar, Sylvia. Si no llegas a aparecer...-Àngel.
-Ahora olvida todo y descansa un poco, te hace falta. Y en serio, quítate esa ropa mojada-Sylvia.
Sylvia sale de la habitación y me deja a solas. Supongo que para que me cambie o porque habrá quedado para comer o tomar algo con los compañeros. Me quito la ropa y me meto en la cama. Intento no pensar en Mónica, pero no puedo evitarlo y vuelvo a llorar hasta que el sueño puede conmigo


Relatado por Sylvia Pantoja


Àngel necesita a alguien cerca. Estoy en la puerta para que no se sienta cohibido y se pueda cambiar. No sé cómo le ha podido hacer eso Mónica. Parecía buena persona y con esto que le ha hecho ha demostrado ser lo más rastrero que hay. ¿No se da cuenta que así le hace daño? Y menos mal que he llegado a tiempo, sino estaba decidido a subirse a ese puente y acabar con su vida. Yo le daré ahora el cariño que necesita, seré su confidente, el hombro en el que llorar. Mónica me ha decepcionado como persona y eso que no la conozco demasiado. Pero me ha bastado con escuchar a Àngel para tener esta opinión sobre ella. Miro el reloj. Ha pasado un rato, supongo que ya se habrá cambiado. Abro la puerta y entro. Mi cama está abierta. Me acerco a ella y veo a Àngel acostado, durmiendo plácidamente. Necesita descansar. Me siento a su lado y le observo mientras duerme. Sólo quiero que esté bien.
Me suena el móvil, es un whatsapp. Saco el móvil antes que lleguen más y le despierten. Están hablando por el grupo de TCMS.
-"Os habéis enterado de la noticia?"-Francisco.
-"Pobre :("-Angy.
-"Qué ha pasado?"-Julio.
-"Eso, que yo no me he enterado"-Sylvia.
-"Ha salido en las noticias"-Francisco.
-"Lo de Mónica?"-Santi.
-"Sí..."-Angy.
-"Pero, qué le ha pasado?"-Julio.
Empiezan a escribir demasiado rápido y me pierdo en la conversación. Guardo el móvil y suena otro que no es el mío. Cojo el móvil de Àngel y leo el mensaje de Carlos. Sin contestarle, lo borro. Ya me he enterado lo que le ha pasado a Mónica, pero no voy a dejar que arruine la vida de Àngel. No puede enterarse. No se lo merece.

martes, 10 de marzo de 2015

Capítulo 11:¡Que paren el mundo, que yo me bajo!

Relatado por Àngel Llàcer


Miro el reloj sentado a esta mesa. La estoy esperando hace media hora y no viene. No sé para qué me hice ilusiones. Estaba claro que no iba a dejar a su marido para estar conmigo. ¡Qué iluso y tonto he sido! Pido la cuenta de la copa que me he tomado y tras dejar el dinero, me voy. Salgo de este restaurante donde se quedó mi ilusión por explicarle lo que siento por ella, mis sueños rotos... mi gilipollez se queda ahí dentro. Meto las manos en los bolsillos y empiezo a caminar en dirección a mi casa. Empiezan a caer gotas de lluvia, pero no me importa. Dejo que la lluvia empape mi cuerpo mientras me pasan por la cabeza imágenes de Mónica. Recuerdo su sonrisa, su suave piel. No puedo reprimir unas lágrimas que escapan de mis ojos y se juntan con este agua que me cala. Mas no siento frío porque he perdido la esperanza en amar, en querer a una persona como he querido a Mónica desde el primer día en que la vi. Pero no me ha dejado ni mostrarle mis sentimientos. El único recuerdo que ahora guardará de mí será haberle sido infiel a su marido por mi culpa. Pero no va a pasar más, de eso estoy seguro. Voy a acabar con esto de raíz. Me paso mi calle y sigo hacia delante por la carretera que lleva al puente. Me apoyo en él y veo esta ciudad que me vio nacer, el río. Me echo de rodillas al suelo y apoyo la cabeza entre los barrotes.


Relatado por Mónica Naranjo


Miro el reloj, las 14:45. Habíamos quedado a las 2 y llego tarde. No tengo su número, por tanto no le he podido avisar. No sé qué quiero, qué me va a decir. Pero lo que tengo claro es que no puedo estar sin él. Lo necesito. Es la vitamina que necesito para ser feliz. Salgo del coche y entro rápidamente al restaurante, pues está lloviendo. Ha empezado a llover de camino para acá. Parece que el tiempo no nos acompaña. No os confundáis: sigo queriendo a mi marido, pero de otra forma. Cada uno tiene su forma de ser de la que estoy enamorada. ¿No se puede querer a 2 personas a la vez? Creí que nunca me iba a pasar a mí, sin embargo me está pasando. Le busco con la mirada, pero no le encuentro. Se ha debido ir ya. Se habrá cansado de esperarme. A lo mejor sólo he sido el polvo que necesitaba para desahogarse y ya está. Estaba muy confundida con él. Será mejor que me vaya a casa y me olvide de él y de lo que ha sucedido. No tiene ninguna importancia. No pasa nada. Seguiré con Óscar como si no hubiese pasado nada, como si Àngel no hubiese trastornado mi mundo y mis sentimientos. Salgo del restaurante cabizbaja, pero esta vez no me doy ninguna prisa. ¿Qué más mojarse a estas alturas si tengo el alma herida, encharcada en sangre que sale a borbotones? Apoyo la frente en el techo del coche mientras lágrimas recorren mi cara. ¡Qué estúpida he sido! Me he creído que Àngel se me iba a declarar. ¿Cómo puedo ser tan gilipollas? Será mejor que entre en el coche y vuelva a casa. Pero necesito una copa, sólo una. Vuelvo al restaurante y pido una copa de vino tinto. Me siento en una mesa y me traen la botella. El camarero me sirve la copa y se marcha dejando la botella en la mesa. Me bebo la copa de un trago. Después de esa, va otra más y otra. Hasta que no puedo más y decido pagar y salir de allí para volver a casa. Tengo que volver a casa y olvidar esto cuanto antes. Me tambaleo al salir por la puerta. ¡Que paren el mundo, que yo me bajo! Abro el coche y me monto en él.

martes, 3 de marzo de 2015

Capítulo 10:¿Qué hago?

Relatado por Mónica Naranjo


-No tengo ni idea. Bueno me voy y me lo pienso por el camino-le digo a la churri.
Me termino de levantar, le doy la mano a Carol para que se levante y me despido de ella. Salgo de Gestmusic y voy al parking donde he dejado el coche.
Tras aparcar en la puerta de casa y unos minutos en el coche, salgo y me dirijo a la puerta. No sé qué le voy a decir si me pregunta donde estuve anoche. Es la primera vez que no voy a casa después del trabajo. O por lo menos sin Óscar. Porque por mi profesión me toca dormir fuera muchas veces, pero siempre me acompaña Óscar. Saco las llaves, pero me quedo embobada en la puerta. ¿Qué debería hacer? ¿Ir a comer con Àngel o quedarme en casa? Nunca he estado tan indecisa y no debería estarlo. Quiero a mi marido y estoy enamorada de él. Abro la puerta y dejo las cosas en el perchero de la entrada.
-Cariño, ¿estás en casa?-Mónica.
-¡En la cocina!-Óscar.
Me acerco a la cocina y veo que está haciendo la comida.
-¿Qué haces?-Mónica.
-Vendrás con hambre, ¿no? ¿Has desayunado?-Óscar.
-No te tienes que molestar. Sabes que no me cuesta hacer la comida-Mónica.
Óscar se gira y me mira con una sonrisa. Una sonrisa que hace que me sienta más culpable si cabe.
-Estarás cansada, ¿no?-Óscar.
-¿Qué? ¿Cansada por qué?-me empiezo a poner nerviosa. Se intuye algo, lo sabía.
-Por el primer día de trabajo. Os alargasteis mucho, ¿no?-Óscar.
-Ah sí, sí. Pero no estoy cansada para otra cosa...-le miro de forma pícara.
Óscar quita la comida del fuego y me coge de la mano. Subimos a la habitación. Me tumba suavemente sobre la cama y me empieza a besar con pasión. Besos dulces, tiernos. Nos acariciamos mientras nuestra ropa va desapareciendo. Entre besos y gemidos llegamos al orgasmo y nos quedamos tumbados muy juntos. Ha estado genial, eso está claro. Pero no es lo mismo. Está claro que he hecho esto para comparar. Cada uno tiene su estilo, su forma de hacerme llegar a lo más alto. Y ahora estoy más liada si cabe. Me quedo callada intentando no mirar a Óscar o puede que me lo note en la mirada. Salvo que mi silencio me delata.
-¿Qué te pasa?-Óscar.
-Nada...-miro distraída el reloj.
¡Mierda! ¡Las 2 y media! Me levanto a toda prisa y me empiezo a vestir.
-¿Qué te pasa?-Óscar.
-Que no me acordaba que habíamos quedado a comer los del equipo para conocernos-Mónica.
-¿Quieres que te lleve?-Óscar.