Relatado por Àngel Llàcer
Miro a Mónica con cara de pocos amigos. No me puedo creer que se me haya olvidado. Me van a matar.
-¡Los ensayos!-exclamo exaltado.
Me estaban poniendo nervioso entre los 2.
-Bah, por un día no creo que pase nada-me dice Mónica tranquila.
-Además, ¿ibas a ir vestido así?-me pregunta Aitor entre risas.
-No-le fulmino con la mirada-,me pensaba cambiar.
-Una apuesta es una apuesta-Aitor.
-Pero ya se han pasado porque eran por la mañana-termino mi explicación.
Vaya 2 con los que me he ido a juntar. Si es que estoy rodeado de locos. Hablando de locos, le tendría que contar a Mónica lo de Sylvia, ¿no? O hablar con Carolina y que se lo cuente ella. Aunque la habrá amenazado para que no cuente nada. De modo que debo ser yo el que la alerte de lo que pasa con Sylvia y que se ande con cuidado. No quiero que le pase nada a Mónica. Apenas la conozco de la primera gala y de estar este rato en su casa, y noto que ya la quiero. Además que ya hemos intimado más de lo que quisiéramos. Sí, a pesar de que está casada. En un arrebato de furia. Sigo comiendo como si nada y Aitor le propone a su madre salir los 3 por el pueblo. Bueno, mientras sea por el pueblo no pasa nada. Aquí no me conoce nadie. Lo malo va a ser como vayamos al centro de Barcelona, que allí me puedo encontrar a amigos y conocidos. Incluso a mi madre.
-Mejor vayamos a Barcelona-dice con la mirada puesta en mí. Esta mujer me lee el pensamiento ¿o qué hace?
-No, ya hemos estado en Barcelona-le rebato.
-Nada, pues volvemos con mi hijo. Como si fuésemos una familia. ¿O no te apetece conocerme?-Mónica.
-Pero te quiero conocer como Àngel no como... Ángela...-me empiezo a reír.
Mónica me acaricia la cara y me sonríe. Me mira a los ojos.
-Pero si estás guapísima... Angelita... jajaja-Mónica.
Aitor se empieza a reír mucho sin dejar de mirar. Ya sé de quién le viene el cachondeo a este chico. No tengo ni idea cómo será su padre, pero viendo a Mónica... Son tal para cual. Y me están machacando. ¡Maldita sea la hora que se me ocurrió apostar! ¿Quién me mandaría a mí? Yo no hubiese sido tan cruel si él hubiese perdido... Bueno, tal vez sí. Pero yo puedo porque lo hago desde el cariño. Él lo hace desde el cachondeo y la burla. Se lo aguanto por ser hijo de quien es, que sino... me vengaría pero ya.
Relatado por Mónica Naranjo
Cuando terminamos de comer, me levanto y llevo los platos al fregadero. Los friego en un santiamén y subo arriba a vestir algo más casual. Ahora estoy muy de andar por casa con el chándal. Y Barcelona tiene categoría como para andar por sus calles vestida de chándal y con un moño. Si fuese por el pueblo, no me importaría. Les aviso que me voy a cambiar, que me esperen. Me pongo una falda negra de tubo, una camisa roja y una chupa de cuero negro. Me coloco los tacones y voy al baño a maquillarme ligeramente. Me suelto el pelo y lo peino dejándolo en una coleta alta. Bajo por las escaleras y aviso de que ya estoy. Cojo el móvil y el bolso.
-Esperad-les digo a los chicos.
Saco el móvil y les ordeno ponerse juntos. Àngel protesta, pero Aitor le agarra del brazo como si fuese su novio. Intento no reírme, para que no quede movida, y les hago una foto. Se la mando a Aitor con un mensaje "¿la subo?". Le miro sonriendo de manera cómplice y me devuelve la misma mirada. Antes de guardar el móvil, le doy a compartir y la subo a twitter.
martes, 29 de diciembre de 2015
martes, 22 de diciembre de 2015
Capítulo 52:Pagando la apuesta
Relatado por Àngel Llàcer
Aitor sale de la habitación diciéndome que ahora vuelve. A saber qué se le ha ocurrido ahora. Hemos terminado ya el partido con un 2-1. Imaginaos de quién es el 1... En efecto, mío. Así que a saber qué me hace. Hemos dicho que según quién ganase, hacíamos algo al otro. Al final ha ganado él. Tocan a la puerta y me levanto a abrir. Me pide que le siga e inconscientemente le sigo. No tengo otra posibilidad. He perdido y tengo que asumir el reto que me haya preparado. Aunque miedo me da. Como sea como su madre... Me lleva a otra habitación. Ésta tiene una cama de matrimonio, así que sospecho que es la de sus padres. Sobre la cama hay apoyada ropa que Aitor me pide que me ponga.
-Estás de coña, ¿no?-le pregunto incrédulo.
-Has perdido y esto es lo mejor que se me ha ocurrido. Venga que voy preparando el resto-me dice Aitor abriendo la habitación de al lado. Resulta que es el baño.
Lo que digo: a saber qué me tiene preparando. Pero puedo ir sospechando por dónde van los tiros por la ropa. Me desvisto y, muy a mi pesar, me pongo la nueva ropa. Me dirijo al baño donde veo a Aitor con una peluca en la mano. Me pide que me siente en una banqueta frente al espejo. ¡Madre mía! Suspiro y le miro con ganas de matarle. Se ríe y me siento. Me coloca la peluca y la empieza a peinar. A continuación coge un estuche del armario.
-Quítate las gafas, por favor-dice entre risas.
-Te voy a matar-le digo entre dientes.
-¿Decías? Jajaja-Aitor.
-Nada, nada-Àngel.
-¡Ah! Pensaba...-Aitor.
Me dejo hacer a regañadientes- Cierro los ojos para no ver nada. Es mejor que no vea esto. Que sea lo que tenga que ser. Me "fiaré" de él. Espero que sepa lo que esté haciendo. Tras un rato aguantando como toca mi cara, para y me dice que ya ha terminado y estoy listo. Me tiende mis gafas avisandome, puesto que yo tengo los ojos cerrado todavía. Las cojo a tientas y me las pongo. Me miro al espejo y me sorprendo.
-Pero, ¿qué me has hecho?-Àngel.
-Y porque no te has visto del todo... jajaja-Aitor.
-Te la voy a devolver-le fulmino con la mirada.
-Bajemos a comer que al final nos quedamos sin comida ni nada-me dice Aitor sin dejar de reír.
-¿Pretendes que baje así?-le pregunto sin entender.
-Esa es la idea. Así que venga, que te vea bajar mamá... jajaja. A ver qué dice... jajaja-Aitor.
Me levanto y salgo del baño. Cuando me dispongo a salir de la habitacion, Aitor me llama. Me giro para ver qué quiere.
-No, eso sí que no-me niego a ponerme eso.
-Es parte del trato y... del atuendo...-me mira de arriba abajo divertido.
Resignado voy hacia él y me siento en el borde de la cama para ponerme el ultimo complemento.
-Tu madre nos va a matar-le digo poniendomelos.
-Te va a matar a ti que lo llevas jajaja-Aitor.
-Y a ti. Le pienso decir que ha sido idea tuya... jajaja-me uno a sus risas.
-Tira guapa jajaja-Aitor.
Me levanto y empiezo a caminar delante de Aitor.
Relatado por Mónica Naranjo
Me levanto y voy al pie de la escalera.
-¿Bajáis ya?-Mónica.
-Ya vamos, mamá. Ve sentándote en la mesa-me dice mi hijo.
Le hago caso y me acerco a la mesa a esperarles. En cuanto veo a Àngel me empiezo a reír sin control. Su aspecto... ¡Dios! Jajaja. Lleva mi falda de tubo negra, una camisa también negra transparente, tacones y una peluca rubia. Además va maquillado. Detrás veo al responsable de esta locura. Le miro pidiéndole una explicación una explicación con la mirada entre risas. Me dice que me espere con la mano. Él también va descojonado de risa. Terminan de bajar y se acercan a la mesa. Aitor se adelanta y le separa la silla a Àngel ofreciéndole asiento a mi lado. Le miro de reojo y sigo riendo. Me va a costar olvidar esta imagen, jajaja.
-¿Y esto?-pregunto entre risas.
-Una apuesta. Le he dado una paliza al FIFA...-Aitor.
-Bueno un 2-1...-salta Àngel defendiéndose.
-Venga guapa no te enfades, que la próxima vez nos animas jajaja-Aitor.
Me estoy imaginando a Àngel vestido de animadora y me río todavía más si cabe. No le queda mal mi ropa al jodío, ¿eh? A ver si vamos a tener que compartir fondo de armario.... jajaja.
-A ti te la voy a devolver-le dice Àngel a mi hijo fulminándole con la mirada-Y tú, deja de reírte-me dice mirándome.
-Es que estás muy mono jajaja. Eso sí-intento ponerme seria por un rato-,mancha mi ropa y estás muerto.
-Eso díselo al ingenioso de tu hijo... ¿Qué tipo de educacion le diste?-Àngel.
-¡Pues la mejor! ¿A que sí mami?-Aitor se levanta y se acerca a mí a darme un abrazo.
-¡Pues claro!-le sigo el abrazo a mi hijo sonriendo. Ya se me va pasando el ataque de risa. Cierro los ojos disfrutando de tener a mi hijo tan cerca.
Tengo a los 2 hombres que quiero tener a mi lado. No me vengáis con Óscar, que cómo le puedo hacer esto. ¿Dónde está? ¿Dónde estaba cuando me desperté?
Aitor se separa de mí y vuelve a sentarse en su sitio. Parto un trozo de tortilla para mi hijo y después le pregunto a Àngel cuánto quiere. Cuando se lo he servido a ellos, me cojo un trozo.
-¡Qué aproveche!-Mónica.
-Igualmente-me responde Aitor.
-Igual-Àngel.
Empezamos a comer mientras hablamos de cosas nuestras, de nuestra vida, de temas que nos interesan o intentando conocer los interesesn del otro. Sobre todo Àngel y Aitor. Porque entre mi hijo y yo no hay secretos. Y con Àngel... paso algunas horas en plató y en la sala de reuniones.
-¿Qué hora es?-pregunta de pronto Àngel como si se acordose.
Miro el reloj.
-Las 2:30-Mónica.
-¡Mierda!-Àngel.
Se da un golpe en la frente y le miramos Aitor y yo sin comprender qué pasa.
-¿Qué pasa?-le pregunta Aitor.
-¿Tenías que hacer algo?-le pregunto yo también.
-Tú lo sabes bien-se limita a contestarme.
Medito a ver qué tenía qué hacer. Me quedo pensando mirándole.
-No entiendo nada...-Aitor.
-Shh, que estoy pensando-mando callar a mi hijo. Pero por más que piense, no me viene nada.
Aitor sale de la habitación diciéndome que ahora vuelve. A saber qué se le ha ocurrido ahora. Hemos terminado ya el partido con un 2-1. Imaginaos de quién es el 1... En efecto, mío. Así que a saber qué me hace. Hemos dicho que según quién ganase, hacíamos algo al otro. Al final ha ganado él. Tocan a la puerta y me levanto a abrir. Me pide que le siga e inconscientemente le sigo. No tengo otra posibilidad. He perdido y tengo que asumir el reto que me haya preparado. Aunque miedo me da. Como sea como su madre... Me lleva a otra habitación. Ésta tiene una cama de matrimonio, así que sospecho que es la de sus padres. Sobre la cama hay apoyada ropa que Aitor me pide que me ponga.
-Estás de coña, ¿no?-le pregunto incrédulo.
-Has perdido y esto es lo mejor que se me ha ocurrido. Venga que voy preparando el resto-me dice Aitor abriendo la habitación de al lado. Resulta que es el baño.
Lo que digo: a saber qué me tiene preparando. Pero puedo ir sospechando por dónde van los tiros por la ropa. Me desvisto y, muy a mi pesar, me pongo la nueva ropa. Me dirijo al baño donde veo a Aitor con una peluca en la mano. Me pide que me siente en una banqueta frente al espejo. ¡Madre mía! Suspiro y le miro con ganas de matarle. Se ríe y me siento. Me coloca la peluca y la empieza a peinar. A continuación coge un estuche del armario.
-Quítate las gafas, por favor-dice entre risas.
-Te voy a matar-le digo entre dientes.
-¿Decías? Jajaja-Aitor.
-Nada, nada-Àngel.
-¡Ah! Pensaba...-Aitor.
Me dejo hacer a regañadientes- Cierro los ojos para no ver nada. Es mejor que no vea esto. Que sea lo que tenga que ser. Me "fiaré" de él. Espero que sepa lo que esté haciendo. Tras un rato aguantando como toca mi cara, para y me dice que ya ha terminado y estoy listo. Me tiende mis gafas avisandome, puesto que yo tengo los ojos cerrado todavía. Las cojo a tientas y me las pongo. Me miro al espejo y me sorprendo.
-Pero, ¿qué me has hecho?-Àngel.
-Y porque no te has visto del todo... jajaja-Aitor.
-Te la voy a devolver-le fulmino con la mirada.
-Bajemos a comer que al final nos quedamos sin comida ni nada-me dice Aitor sin dejar de reír.
-¿Pretendes que baje así?-le pregunto sin entender.
-Esa es la idea. Así que venga, que te vea bajar mamá... jajaja. A ver qué dice... jajaja-Aitor.
Me levanto y salgo del baño. Cuando me dispongo a salir de la habitacion, Aitor me llama. Me giro para ver qué quiere.
-No, eso sí que no-me niego a ponerme eso.
-Es parte del trato y... del atuendo...-me mira de arriba abajo divertido.
Resignado voy hacia él y me siento en el borde de la cama para ponerme el ultimo complemento.
-Tu madre nos va a matar-le digo poniendomelos.
-Te va a matar a ti que lo llevas jajaja-Aitor.
-Y a ti. Le pienso decir que ha sido idea tuya... jajaja-me uno a sus risas.
-Tira guapa jajaja-Aitor.
Me levanto y empiezo a caminar delante de Aitor.
Relatado por Mónica Naranjo
Me levanto y voy al pie de la escalera.
-¿Bajáis ya?-Mónica.
-Ya vamos, mamá. Ve sentándote en la mesa-me dice mi hijo.
Le hago caso y me acerco a la mesa a esperarles. En cuanto veo a Àngel me empiezo a reír sin control. Su aspecto... ¡Dios! Jajaja. Lleva mi falda de tubo negra, una camisa también negra transparente, tacones y una peluca rubia. Además va maquillado. Detrás veo al responsable de esta locura. Le miro pidiéndole una explicación una explicación con la mirada entre risas. Me dice que me espere con la mano. Él también va descojonado de risa. Terminan de bajar y se acercan a la mesa. Aitor se adelanta y le separa la silla a Àngel ofreciéndole asiento a mi lado. Le miro de reojo y sigo riendo. Me va a costar olvidar esta imagen, jajaja.
-¿Y esto?-pregunto entre risas.
-Una apuesta. Le he dado una paliza al FIFA...-Aitor.
-Bueno un 2-1...-salta Àngel defendiéndose.
-Venga guapa no te enfades, que la próxima vez nos animas jajaja-Aitor.
Me estoy imaginando a Àngel vestido de animadora y me río todavía más si cabe. No le queda mal mi ropa al jodío, ¿eh? A ver si vamos a tener que compartir fondo de armario.... jajaja.
-A ti te la voy a devolver-le dice Àngel a mi hijo fulminándole con la mirada-Y tú, deja de reírte-me dice mirándome.
-Es que estás muy mono jajaja. Eso sí-intento ponerme seria por un rato-,mancha mi ropa y estás muerto.
-Eso díselo al ingenioso de tu hijo... ¿Qué tipo de educacion le diste?-Àngel.
-¡Pues la mejor! ¿A que sí mami?-Aitor se levanta y se acerca a mí a darme un abrazo.
-¡Pues claro!-le sigo el abrazo a mi hijo sonriendo. Ya se me va pasando el ataque de risa. Cierro los ojos disfrutando de tener a mi hijo tan cerca.
Tengo a los 2 hombres que quiero tener a mi lado. No me vengáis con Óscar, que cómo le puedo hacer esto. ¿Dónde está? ¿Dónde estaba cuando me desperté?
Aitor se separa de mí y vuelve a sentarse en su sitio. Parto un trozo de tortilla para mi hijo y después le pregunto a Àngel cuánto quiere. Cuando se lo he servido a ellos, me cojo un trozo.
-¡Qué aproveche!-Mónica.
-Igualmente-me responde Aitor.
-Igual-Àngel.
Empezamos a comer mientras hablamos de cosas nuestras, de nuestra vida, de temas que nos interesan o intentando conocer los interesesn del otro. Sobre todo Àngel y Aitor. Porque entre mi hijo y yo no hay secretos. Y con Àngel... paso algunas horas en plató y en la sala de reuniones.
-¿Qué hora es?-pregunta de pronto Àngel como si se acordose.
Miro el reloj.
-Las 2:30-Mónica.
-¡Mierda!-Àngel.
Se da un golpe en la frente y le miramos Aitor y yo sin comprender qué pasa.
-¿Qué pasa?-le pregunta Aitor.
-¿Tenías que hacer algo?-le pregunto yo también.
-Tú lo sabes bien-se limita a contestarme.
Medito a ver qué tenía qué hacer. Me quedo pensando mirándole.
-No entiendo nada...-Aitor.
-Shh, que estoy pensando-mando callar a mi hijo. Pero por más que piense, no me viene nada.
martes, 15 de diciembre de 2015
Capítulo 51:El partido del año
Relatado por Àngel Llàcer
Vamos poniendo la mesa en un ambiente relajado. Como me ha dicho antes Mónica: estaba estresado y lo ha pagado conmigo. Pero no es mal chaval. Terminamos deponer la mesa y me dice que le siga. Subimos las escaleras y abre la puerta de la izquierda. Entro sonriendo cerrando tras de mí.
-Pero no te quedes ahí, siéntate-Aitor.
Le hago caso y me acerco a la cama y me siento en el borde. Empiezo a observar todo a mi alrededor. Aitor me llama y me acerco.
-Pues esto ya está, elige país-Aitor.
Miro hacia la tele y veo que aparecen banderas de varios países. Aitor me ofrece un mando. Él empieza a mover el cursor para elegir país. Tras pensarlo un rato, pincho en la bandera correspondiente y cambia la imagen. Se ve un campo de futbol y unos cuantos muñecos por la pantalla.
-Va a iniciar el partido del año-empieza a comentar Aitor como si de un locutor se tratara-Italia VS Francia. ¿Quién ganará?.
-Está claro que yo-le digo entre risas.
-Eso ya lo veremos-me dice con una sonrisa.
Empieza el juego y saca Francia. Empiezo a apretar los botones como si la vida me fuera en ello. Sí, he elegido Francia. La pelota me es arrebatada y maldigo. Llega el primer gol que Aitor celebra gritando.
-¡Gooool!-Aitor.
-Te he dejado-le digo sin importancia.
-Claro, claro-me dice irónico.
Sigue el juego. Unos regates por aquí, robar la pelota, despistar al jugador y la pelota vuelve a ser de Francia.
-¡Cuidado! Allí hay un italiano-le grito a mi muñeco.
Lo esquivo como puedo y chuto.
-¡Goooool! ¡`Chúpate ésa!-Àngel.
-Bah, la suerte del principiante-Aitor.
Seguimos jugando entre piques y maldiciones a nuestros respectivos equipos.
-¡A comer!-oímos a Mónica que grita desde abajo.
Aitor pausa el juego.
-¡Espera mamá!-Aitor.
Y vuelve al juego. Me quedo un rato embobado. ¿Cómo me puede llegar tanto su voz? Simplemente una orden y ya me tiene cual soldado cuadrando ante su general. Aitor me saca de mis pensamientos chasqueando los dedos. Vuelvo a la pantalla y veo que me ha marcado otro gol. Mierda. Aitor lo celebra moviendo los brazos por encima de la cabeza.
Relatado por Mónica Naranjo
Suspiro y espero impaciente apoyada en la mesa. Por el griterío imagino que estarán jugando al FIFA. Pero es que la comida se va a enfriar. Hago sonar las uñas contra la mesa. Cuando ya no aguanto más, subo y abro la puerta. Ahí están: de espaldas a mí, concentrados en el juego. Me cruzo de brazos y pongo mi expresión más seria.
-¿No he dicho que a comer?-Mónica.
Ambos se sobresaltan. Aitor se gira para mirarme y le sigue Àngel que me mira también.
-¡Joder mamá!-Aitor.
-¿Qué te he dicho yo de los tacos? ¡Coño!-Mónica.
-Mira quién fue a hablar...-me dice mi hijo divertido.
Àngel nos mira sonriendo y gira la cabeza de uno a otro como si fuese un partido de tenis. Se lo está pasando pipa.
-¡Oye!-me quejo.
-Que es el partido del año y sólo quedan 5 minutos-Aitor.
-Más te vale porque como tardes más, se van a comer tu comida los perros-Mónica.
Avanzo por la habitación y me siento en la cama a observarlos. Aitor vuelve su vista a la pantalla de nuevo. Àngel aún me mira sonriendo. Me muerdo el labio inferior de forma provocativa.
-¡Toma!-grita mi hijo.
Àngel se gira para mirar el juego. Le ha marcado un gol.
-No vale, tu madre me ha distraído...-se queja Àngel.
-¿Perdona?¿Acaso es mi culpa?-finjo estar enfadada.
-Gracias mamá-me dice Aitor levantando el pulgar hacia arriba.
-Es que no puedes provocarme de esa manera y pretender que me quede impasible. No soy de piedra-Àngel.
Sonrío ante su comentario. Vale, he oído bien lo que ha dicho y eso me gusta. No soy la única entonces.
-¡Venga! Que queda un minuto, a ver qué haces-le dice Aitor a Àngel.
-¡Va!-Àngel.
-¿Apostamos algo?-pregunta mi hijo.
-Si marco yo, vamos a quedar en empate...-Àngel.
-No importa. Quien marque ahora, gana-Aitor.
Àngel se le queda mirando.
-De acuerdo-Àngel.
Prefiero dejarles solos en sus cosas y apuestas. Me levanto y me acerco a la puerta. Abro la puerta y antes de salir, me giro.
-Pero que sea un minuto, ¿eh?-Mónica.
-Sí, mamá-Aitor.
Àngel se gira. Le tiro un beso y sonrío. Salgo de la habitación cerrando tras de mí. Me quedo un momento en el pasillo. Mi sonrisa invade mi cara. Eso quiere decir que también le gusto, que lo de esa noche no fue en vano. Ambos queríamos pasión y, aunque fuese con rabia, lo hicimos. Bajo al salón y me siento en el sofá. Siento un cosquilleo en el estomago, la sonrisa no se me va y miro a la nada pensando en él. Estoy enamorada. Cojo mi móvil y tecleo un mensaje. Esta emoción la tengo que compartir con alguien. Ya sabemos todos con quién lo voy a compartir. La churri es con la primera que hablé al llegar y hemos congeniado genial. Escribo emocionada y espero su respuesta expectante.
Vamos poniendo la mesa en un ambiente relajado. Como me ha dicho antes Mónica: estaba estresado y lo ha pagado conmigo. Pero no es mal chaval. Terminamos deponer la mesa y me dice que le siga. Subimos las escaleras y abre la puerta de la izquierda. Entro sonriendo cerrando tras de mí.
-Pero no te quedes ahí, siéntate-Aitor.
Le hago caso y me acerco a la cama y me siento en el borde. Empiezo a observar todo a mi alrededor. Aitor me llama y me acerco.
-Pues esto ya está, elige país-Aitor.
Miro hacia la tele y veo que aparecen banderas de varios países. Aitor me ofrece un mando. Él empieza a mover el cursor para elegir país. Tras pensarlo un rato, pincho en la bandera correspondiente y cambia la imagen. Se ve un campo de futbol y unos cuantos muñecos por la pantalla.
-Va a iniciar el partido del año-empieza a comentar Aitor como si de un locutor se tratara-Italia VS Francia. ¿Quién ganará?.
-Está claro que yo-le digo entre risas.
-Eso ya lo veremos-me dice con una sonrisa.
Empieza el juego y saca Francia. Empiezo a apretar los botones como si la vida me fuera en ello. Sí, he elegido Francia. La pelota me es arrebatada y maldigo. Llega el primer gol que Aitor celebra gritando.
-¡Gooool!-Aitor.
-Te he dejado-le digo sin importancia.
-Claro, claro-me dice irónico.
Sigue el juego. Unos regates por aquí, robar la pelota, despistar al jugador y la pelota vuelve a ser de Francia.
-¡Cuidado! Allí hay un italiano-le grito a mi muñeco.
Lo esquivo como puedo y chuto.
-¡Goooool! ¡`Chúpate ésa!-Àngel.
-Bah, la suerte del principiante-Aitor.
Seguimos jugando entre piques y maldiciones a nuestros respectivos equipos.
-¡A comer!-oímos a Mónica que grita desde abajo.
Aitor pausa el juego.
-¡Espera mamá!-Aitor.
Y vuelve al juego. Me quedo un rato embobado. ¿Cómo me puede llegar tanto su voz? Simplemente una orden y ya me tiene cual soldado cuadrando ante su general. Aitor me saca de mis pensamientos chasqueando los dedos. Vuelvo a la pantalla y veo que me ha marcado otro gol. Mierda. Aitor lo celebra moviendo los brazos por encima de la cabeza.
Relatado por Mónica Naranjo
Suspiro y espero impaciente apoyada en la mesa. Por el griterío imagino que estarán jugando al FIFA. Pero es que la comida se va a enfriar. Hago sonar las uñas contra la mesa. Cuando ya no aguanto más, subo y abro la puerta. Ahí están: de espaldas a mí, concentrados en el juego. Me cruzo de brazos y pongo mi expresión más seria.
-¿No he dicho que a comer?-Mónica.
Ambos se sobresaltan. Aitor se gira para mirarme y le sigue Àngel que me mira también.
-¡Joder mamá!-Aitor.
-¿Qué te he dicho yo de los tacos? ¡Coño!-Mónica.
-Mira quién fue a hablar...-me dice mi hijo divertido.
Àngel nos mira sonriendo y gira la cabeza de uno a otro como si fuese un partido de tenis. Se lo está pasando pipa.
-¡Oye!-me quejo.
-Que es el partido del año y sólo quedan 5 minutos-Aitor.
-Más te vale porque como tardes más, se van a comer tu comida los perros-Mónica.
Avanzo por la habitación y me siento en la cama a observarlos. Aitor vuelve su vista a la pantalla de nuevo. Àngel aún me mira sonriendo. Me muerdo el labio inferior de forma provocativa.
-¡Toma!-grita mi hijo.
Àngel se gira para mirar el juego. Le ha marcado un gol.
-No vale, tu madre me ha distraído...-se queja Àngel.
-¿Perdona?¿Acaso es mi culpa?-finjo estar enfadada.
-Gracias mamá-me dice Aitor levantando el pulgar hacia arriba.
-Es que no puedes provocarme de esa manera y pretender que me quede impasible. No soy de piedra-Àngel.
Sonrío ante su comentario. Vale, he oído bien lo que ha dicho y eso me gusta. No soy la única entonces.
-¡Venga! Que queda un minuto, a ver qué haces-le dice Aitor a Àngel.
-¡Va!-Àngel.
-¿Apostamos algo?-pregunta mi hijo.
-Si marco yo, vamos a quedar en empate...-Àngel.
-No importa. Quien marque ahora, gana-Aitor.
Àngel se le queda mirando.
-De acuerdo-Àngel.
Prefiero dejarles solos en sus cosas y apuestas. Me levanto y me acerco a la puerta. Abro la puerta y antes de salir, me giro.
-Pero que sea un minuto, ¿eh?-Mónica.
-Sí, mamá-Aitor.
Àngel se gira. Le tiro un beso y sonrío. Salgo de la habitación cerrando tras de mí. Me quedo un momento en el pasillo. Mi sonrisa invade mi cara. Eso quiere decir que también le gusto, que lo de esa noche no fue en vano. Ambos queríamos pasión y, aunque fuese con rabia, lo hicimos. Bajo al salón y me siento en el sofá. Siento un cosquilleo en el estomago, la sonrisa no se me va y miro a la nada pensando en él. Estoy enamorada. Cojo mi móvil y tecleo un mensaje. Esta emoción la tengo que compartir con alguien. Ya sabemos todos con quién lo voy a compartir. La churri es con la primera que hablé al llegar y hemos congeniado genial. Escribo emocionada y espero su respuesta expectante.
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Capítulo 50:El postre
Relatado por Sylvia Pantoja
Me acabo de encontrar a Carolina (Cerezuela) por el pasillo cuando iba al comedor. La agarro bruscamente del brazo y le digo que avance. La llevo hasta mi habitación y llamo a Àngel. Si no es por las buenas, será por las malas.
-En la siguiente gala quiero el 12 o le puedo hacer mucho daño a Carolina-Sylvia.
-No, no lo hagas-Àngel.
-Pues ya sabes lo que tienes que hacer-Sylvia.
-Está bien, pero no le hagas nada-Àngel.
-Te quiero-sonrío y cuelgo.
Giro a Carolina, ya que la tenía cogida por el cuello, de espaldas a mí. Sonrío irónicamente.
-Has tenido suerte esta vez, pero como me vuelvas a hacer algo no sólo tu tarjeta quedará en números rojos-Sylvia.
La suelto y le ordeno que se vaya. Se va rápidamente de mi habitación y a continuación salgo yo. Llego al comedor y pongo mi mejor cara. Ya están algunos de mis compañeros sentados a la mesa.
Relatado por Mónica Naranjo
Espero hasta que termine de hablar. Por el tono que ha usado, parece preocupado. Vuelve a mi lado.
-Ya está-Àngel.
-¿Quién era?-Mónica.
Noto que Àngel evita el contacto visual y empieza a balbucear nervioso.
-Nada, mi madre. Que quiere hacer natillas...-Àngel.
-¿Y por eso le dices que no lo haga?-Mónica.
-Claro, porque no estoy en casa-Àngel.
-¡Pero si puedo hacértelas yo!-Mónica.
Sé que me está ocultando algo, pero por ahora no le preguntaré nada. Hoy es nuestro día y no le pondré incomodo con mis preguntas. Hoy es para disfrutar e incluso para que conozca mi familia en un ambiente relajado. Le beso en la mejilla y le sonrío.
-¿Seguro?-me pregunta Àngel.
-¿Acaso lo dudas? Hago unas natillas para chuparse los dedos. Además así le doy una sorpresa a Aitor-Mónica.
-¿Y tu marido? ¿Va a venir?-me pregunto rascándose la nuca.
-No, me ha dicho que tiene mucho trabajo y no viene. Pero si hubiese venido, no hubiera pasado. Que fue mosso, pero no de los que pegan... jajaja-Mónica.
Àngel ríe nervioso conmigo. Paso mi mano por su cintura y apoyo mi cabeza en su hombro.
-Así que relájate y volvamos a casa-Mónica.
Vamos hablando de Aitor, le digo que estaba tenso por un trabajo y lo ha pagado con él, que le disculpe. Le pregunto por su madre ya que la ha sacado antes en la conversación. No sé realmente qué pasará, pero ya habrá tiempo de enterarse.
Llegamos a casa y le digo que pase. Aún no se siente a gusto. Oigo la tele y voy al salón. Allí veo a mi hijo.
-Cariño, vamos a comer-Mónica.
Aitor se gira y me mira sonriendo. Apaga la tele y se levanta. Se acerca a Àngel y le ofrece la mano.
-Perdona por lo de antes. Volvamos a empezar, soy Aitor Tarruella, hijo de Mónica Naranjo-Aitor.
-Aitor, por favor....-noto que mis mejillas se encienden de repente. ¿Soy yo o hace mucho calor de repente?
Àngel le estrecha la mano, ya más tranquilo.
-Àngel Llàcer, compañero de trabajo de tu madre y puede que amigo...-levanta las cejas a lo que mi hijo sonríe y le sigue el juego.
-Eso si te deja... jeje-Aitor.
-¡Aitor!-Mónica.
-Sí, porque vaya carácter se gasta aquí la señora Naranjo-sigue Àngel.
-¡Hale! ¡A poner la mesa los 2!-Mónica.
Decido cortar sus críticas hacia mí. Pero bueno con estos 2... Qué buenas migas han hecho de repente, ¿no? Aitor sonríe y le dice a Àngel que le siga y van los 2 a la cocina. Cuelgo la chaqueta en el perchero y dejo el bolso también. Voy a la cocina y les veo hablando y riendo animadamente.
-¿Qué hacéis aún aquí? ¡Tirad a la sala!-les ordeno.
-Pero si nos has mandado tú...-me dice divertido mi hijo.
-La edad ya...-Àngel.
-¿A que no coméis por listos? Os vais a hacer la comida vosotros-Mónica.
Àngel se acerca a mí y me giro dándole la espalda. Finjo estar enfadada. Intento no reírme y me pongo de morros por si acaso me da la vuelta. En efecto, me da la vuelta y me mira con cara de cachorrito.
-¿No me vas a hacer las na...?-le pongo el dedo índice en sus labios para que no diga nada.
-Sí, pero shhh. Poned la mesa y enseguida llevo la comida. Aitor, ¿por qué no le enseñas tu cuarto y alguno de tus videojuegos?-Mónica.
-De acuerdo-me sonríe y después se dirige a Àngel-Acabemos de poner cuanto antes la mesa y jugamos una partida antes de comer-Aitor.
Salen de la mesa con platos y cubiertos. Cojo los ingredientes para hacer las natillas y me pongo a ello. Menos mal que fui previsora y dejé la comida hecha. Porque con estos 2 niños es imposible hacer nada. Sonrío mientras preparo el postre.
Me acabo de encontrar a Carolina (Cerezuela) por el pasillo cuando iba al comedor. La agarro bruscamente del brazo y le digo que avance. La llevo hasta mi habitación y llamo a Àngel. Si no es por las buenas, será por las malas.
-En la siguiente gala quiero el 12 o le puedo hacer mucho daño a Carolina-Sylvia.
-No, no lo hagas-Àngel.
-Pues ya sabes lo que tienes que hacer-Sylvia.
-Está bien, pero no le hagas nada-Àngel.
-Te quiero-sonrío y cuelgo.
Giro a Carolina, ya que la tenía cogida por el cuello, de espaldas a mí. Sonrío irónicamente.
-Has tenido suerte esta vez, pero como me vuelvas a hacer algo no sólo tu tarjeta quedará en números rojos-Sylvia.
La suelto y le ordeno que se vaya. Se va rápidamente de mi habitación y a continuación salgo yo. Llego al comedor y pongo mi mejor cara. Ya están algunos de mis compañeros sentados a la mesa.
Relatado por Mónica Naranjo
Espero hasta que termine de hablar. Por el tono que ha usado, parece preocupado. Vuelve a mi lado.
-Ya está-Àngel.
-¿Quién era?-Mónica.
Noto que Àngel evita el contacto visual y empieza a balbucear nervioso.
-Nada, mi madre. Que quiere hacer natillas...-Àngel.
-¿Y por eso le dices que no lo haga?-Mónica.
-Claro, porque no estoy en casa-Àngel.
-¡Pero si puedo hacértelas yo!-Mónica.
Sé que me está ocultando algo, pero por ahora no le preguntaré nada. Hoy es nuestro día y no le pondré incomodo con mis preguntas. Hoy es para disfrutar e incluso para que conozca mi familia en un ambiente relajado. Le beso en la mejilla y le sonrío.
-¿Seguro?-me pregunta Àngel.
-¿Acaso lo dudas? Hago unas natillas para chuparse los dedos. Además así le doy una sorpresa a Aitor-Mónica.
-¿Y tu marido? ¿Va a venir?-me pregunto rascándose la nuca.
-No, me ha dicho que tiene mucho trabajo y no viene. Pero si hubiese venido, no hubiera pasado. Que fue mosso, pero no de los que pegan... jajaja-Mónica.
Àngel ríe nervioso conmigo. Paso mi mano por su cintura y apoyo mi cabeza en su hombro.
-Así que relájate y volvamos a casa-Mónica.
Vamos hablando de Aitor, le digo que estaba tenso por un trabajo y lo ha pagado con él, que le disculpe. Le pregunto por su madre ya que la ha sacado antes en la conversación. No sé realmente qué pasará, pero ya habrá tiempo de enterarse.
Llegamos a casa y le digo que pase. Aún no se siente a gusto. Oigo la tele y voy al salón. Allí veo a mi hijo.
-Cariño, vamos a comer-Mónica.
Aitor se gira y me mira sonriendo. Apaga la tele y se levanta. Se acerca a Àngel y le ofrece la mano.
-Perdona por lo de antes. Volvamos a empezar, soy Aitor Tarruella, hijo de Mónica Naranjo-Aitor.
-Aitor, por favor....-noto que mis mejillas se encienden de repente. ¿Soy yo o hace mucho calor de repente?
Àngel le estrecha la mano, ya más tranquilo.
-Àngel Llàcer, compañero de trabajo de tu madre y puede que amigo...-levanta las cejas a lo que mi hijo sonríe y le sigue el juego.
-Eso si te deja... jeje-Aitor.
-¡Aitor!-Mónica.
-Sí, porque vaya carácter se gasta aquí la señora Naranjo-sigue Àngel.
-¡Hale! ¡A poner la mesa los 2!-Mónica.
Decido cortar sus críticas hacia mí. Pero bueno con estos 2... Qué buenas migas han hecho de repente, ¿no? Aitor sonríe y le dice a Àngel que le siga y van los 2 a la cocina. Cuelgo la chaqueta en el perchero y dejo el bolso también. Voy a la cocina y les veo hablando y riendo animadamente.
-¿Qué hacéis aún aquí? ¡Tirad a la sala!-les ordeno.
-Pero si nos has mandado tú...-me dice divertido mi hijo.
-La edad ya...-Àngel.
-¿A que no coméis por listos? Os vais a hacer la comida vosotros-Mónica.
Àngel se acerca a mí y me giro dándole la espalda. Finjo estar enfadada. Intento no reírme y me pongo de morros por si acaso me da la vuelta. En efecto, me da la vuelta y me mira con cara de cachorrito.
-¿No me vas a hacer las na...?-le pongo el dedo índice en sus labios para que no diga nada.
-Sí, pero shhh. Poned la mesa y enseguida llevo la comida. Aitor, ¿por qué no le enseñas tu cuarto y alguno de tus videojuegos?-Mónica.
-De acuerdo-me sonríe y después se dirige a Àngel-Acabemos de poner cuanto antes la mesa y jugamos una partida antes de comer-Aitor.
Salen de la mesa con platos y cubiertos. Cojo los ingredientes para hacer las natillas y me pongo a ello. Menos mal que fui previsora y dejé la comida hecha. Porque con estos 2 niños es imposible hacer nada. Sonrío mientras preparo el postre.
martes, 1 de diciembre de 2015
Capítulo 49:Como un niño
Relatado por Mónica Naranjo
Miro a Àngel, se ha quedado callado mirándome. Supongo que no se lo esperaba. Estoy nerviosa por su respuesta. Intento sonreír y creo que lo consigo. Más es una sonrisa nerviosa. Incluso me muerdo el labio inferior.
-¿Me estás invitando a comer?-me repite como para asegurarse.
Sin dejar de mirarle, asiento y llevo mi dedo índice a la boca. Me retira la mano y me coge la cara con ambas manos.
-No te muerdas el dedo, que luego no comes-Àngel.
Le miro extrañada. No sé si eso quiere decir que acepta mi propuesta o no. Me dedica una sonrisa y abre la boca. Espero paciente hasta que me llega una bocanada de aire. Tiene la boca en forma de "u" y me está soplando.
-Te la debía de antes-me dice y se empieza a reír.
Le miro con reprimenda y empieza a correr como si le fuera la vida en ello. Confirmo y añado: es raro y es como un niño. Pero no pienso correr detrás de él. Sigo caminando a mi ritmo, Va girándose para mirarme de vez en cuando. Niego sonriendo. Lo lleva claro si cree que voy a correr con tacones. Me detengo y le miro divertida. Él no conoce el pueblo, así que puede terminar en cualquier sitio. Me empiezo a reír imaginando la situación. La gente me mira raro, pero ¿qué más da?
-¡Cuidado!-le advierto a Àngel viendo cómo se va a chocar.
Voy hacia él y se detiene antes de llegar a chocarse. Salto y me subo a su espalda.
.Ahora me llevas, bonito. Que me has hecho correr-Mónica.
-Qué mentirosa. Te he estado observando todo el rato y has venido andando-Àngel.
Le agarro en tenaza por la cintura. A ver cómo me baja de aquí ahora. Si quiere jugar, vamos a jugar.
-Venga, yo te guío. Así es otra forma de visitar el pueblo-digo entre risas.
-Claro, cómodo para ti, ¿no?-Àngel.
-Yo no he dicho cómodo, pero...-me quedo un rato pensativa y sonrío-sí jajaja.
Me agarro a su cuello y le digo por dónde ir, dándole levemente con el pie como si fuese un caballo. Me lo estoy pasando pipa. Àngel no para de quejarse y de decirme que no le pegue, pero no le hago caso. Al fondo veo el museo. Pero no le digo nada y le digo que siga recto.
-Hemos llegado-le digo al llegar a la puerta.
Con cuidado me bajo de su espalda y evito mirarle. Ahora mismo debe tener una cara que podría fulminarme con la mirada. Camino y le cojo de la mano para entrar, animándole a que me siga. Pero no se mueve.
-¡Vamos!-Mónica.
-Que no soy tu burro de carga-protesta.
-Va, luego te llevo...-se le ilumina la cara-al monte jajaja.
-Eres mala-Àngel.
-Va, que luego te lo compenso... Pídeme lo que quieras-Mónica.
Àngel me mira con una sonrisa pícara y se queda en silencio, en actitud pensativa.
-De acuerdo. Me vas a invitar tú hoy a todo lo que te pida-Àngel.
-¿Qué?-le miro con los ojos abiertos como platos.
-O eso o... lo que tú y yo estamos pensando...-sonríe de medio lado y me acaricia la mejilla con la mano libre.
Me quedo meditando mis posibilidades. Pagarle lo que me pida o pagarle con mi cuerpo. Suena muy tentador lo segundo, pero me puedo arriesgar a mucho. No tengo ni idea lo que voy a hacer. De momento me quedaré en silencio y dejaré que el tiempo pase. Tal vez se le olvide.
-Vamos para dentro, anda-digo con una sonrisa.
-¿Y bien? ¿Qué has decidido?-me insiste Àngel.
Me parece que no me voy a librar de él tan fácilmente. Pero aún así entramos al museo y vamos a la taquilla. Saco el monedero para pagar las 2 entradas.
Relatado por Àngel Llàcer
Pongo una mano sobre la suya impidiendo que saque el dinero. ¿Creíais que iba a ser tan ruin como para dejar que ella pague? Ante todo soy un caballero. O eso intento al menos. Pido las 2 entradas y saco el dinero para pagar. La miro sonriendo y ella me devuelve la sonrisa. Se apoya en mi hombro y la miro tiernamente. Qué pena no poder disfrutar de esta mujer siempre. Àngel vive el presente, me dice mi subconsciente. Y le haré caso. Estoy aquí y ahora con ella. En su pueblo. Me ha enseñado el pueblo de diferente forma y me ha invitado a comer. ¿Qué más puedo pedir? Ojalá este día no acabe nunca. Se agarra a mi brazo y vamos paseando por las diferentes salas viendo las pinturas. Nos quedamos algún rato observando. Ella las mira embelesada. Tal vez recordando aquella época en la que le conoció.
Tras un rato en el museo, vamos cogidos de la mano de regreso a su casa. Esta vez no se cuelga a mi espalda. Andamos como 2 personas adultas conversando tranquilamente. Podríamos pasar por una pareja. Cómo me gustaría eso. Pero el móvil me devuelve a la realidad. Me empieza a sonar. Lo cojo y oigo a la persona del otro lado de la línea.
-¡No, no lo hagas!-exclamo asustado.
Miro a Àngel, se ha quedado callado mirándome. Supongo que no se lo esperaba. Estoy nerviosa por su respuesta. Intento sonreír y creo que lo consigo. Más es una sonrisa nerviosa. Incluso me muerdo el labio inferior.
-¿Me estás invitando a comer?-me repite como para asegurarse.
Sin dejar de mirarle, asiento y llevo mi dedo índice a la boca. Me retira la mano y me coge la cara con ambas manos.
-No te muerdas el dedo, que luego no comes-Àngel.
Le miro extrañada. No sé si eso quiere decir que acepta mi propuesta o no. Me dedica una sonrisa y abre la boca. Espero paciente hasta que me llega una bocanada de aire. Tiene la boca en forma de "u" y me está soplando.
-Te la debía de antes-me dice y se empieza a reír.
Le miro con reprimenda y empieza a correr como si le fuera la vida en ello. Confirmo y añado: es raro y es como un niño. Pero no pienso correr detrás de él. Sigo caminando a mi ritmo, Va girándose para mirarme de vez en cuando. Niego sonriendo. Lo lleva claro si cree que voy a correr con tacones. Me detengo y le miro divertida. Él no conoce el pueblo, así que puede terminar en cualquier sitio. Me empiezo a reír imaginando la situación. La gente me mira raro, pero ¿qué más da?
-¡Cuidado!-le advierto a Àngel viendo cómo se va a chocar.
Voy hacia él y se detiene antes de llegar a chocarse. Salto y me subo a su espalda.
.Ahora me llevas, bonito. Que me has hecho correr-Mónica.
-Qué mentirosa. Te he estado observando todo el rato y has venido andando-Àngel.
Le agarro en tenaza por la cintura. A ver cómo me baja de aquí ahora. Si quiere jugar, vamos a jugar.
-Venga, yo te guío. Así es otra forma de visitar el pueblo-digo entre risas.
-Claro, cómodo para ti, ¿no?-Àngel.
-Yo no he dicho cómodo, pero...-me quedo un rato pensativa y sonrío-sí jajaja.
Me agarro a su cuello y le digo por dónde ir, dándole levemente con el pie como si fuese un caballo. Me lo estoy pasando pipa. Àngel no para de quejarse y de decirme que no le pegue, pero no le hago caso. Al fondo veo el museo. Pero no le digo nada y le digo que siga recto.
-Hemos llegado-le digo al llegar a la puerta.
Con cuidado me bajo de su espalda y evito mirarle. Ahora mismo debe tener una cara que podría fulminarme con la mirada. Camino y le cojo de la mano para entrar, animándole a que me siga. Pero no se mueve.
-¡Vamos!-Mónica.
-Que no soy tu burro de carga-protesta.
-Va, luego te llevo...-se le ilumina la cara-al monte jajaja.
-Eres mala-Àngel.
-Va, que luego te lo compenso... Pídeme lo que quieras-Mónica.
Àngel me mira con una sonrisa pícara y se queda en silencio, en actitud pensativa.
-De acuerdo. Me vas a invitar tú hoy a todo lo que te pida-Àngel.
-¿Qué?-le miro con los ojos abiertos como platos.
-O eso o... lo que tú y yo estamos pensando...-sonríe de medio lado y me acaricia la mejilla con la mano libre.
Me quedo meditando mis posibilidades. Pagarle lo que me pida o pagarle con mi cuerpo. Suena muy tentador lo segundo, pero me puedo arriesgar a mucho. No tengo ni idea lo que voy a hacer. De momento me quedaré en silencio y dejaré que el tiempo pase. Tal vez se le olvide.
-Vamos para dentro, anda-digo con una sonrisa.
-¿Y bien? ¿Qué has decidido?-me insiste Àngel.
Me parece que no me voy a librar de él tan fácilmente. Pero aún así entramos al museo y vamos a la taquilla. Saco el monedero para pagar las 2 entradas.
Relatado por Àngel Llàcer
Pongo una mano sobre la suya impidiendo que saque el dinero. ¿Creíais que iba a ser tan ruin como para dejar que ella pague? Ante todo soy un caballero. O eso intento al menos. Pido las 2 entradas y saco el dinero para pagar. La miro sonriendo y ella me devuelve la sonrisa. Se apoya en mi hombro y la miro tiernamente. Qué pena no poder disfrutar de esta mujer siempre. Àngel vive el presente, me dice mi subconsciente. Y le haré caso. Estoy aquí y ahora con ella. En su pueblo. Me ha enseñado el pueblo de diferente forma y me ha invitado a comer. ¿Qué más puedo pedir? Ojalá este día no acabe nunca. Se agarra a mi brazo y vamos paseando por las diferentes salas viendo las pinturas. Nos quedamos algún rato observando. Ella las mira embelesada. Tal vez recordando aquella época en la que le conoció.
Tras un rato en el museo, vamos cogidos de la mano de regreso a su casa. Esta vez no se cuelga a mi espalda. Andamos como 2 personas adultas conversando tranquilamente. Podríamos pasar por una pareja. Cómo me gustaría eso. Pero el móvil me devuelve a la realidad. Me empieza a sonar. Lo cojo y oigo a la persona del otro lado de la línea.
-¡No, no lo hagas!-exclamo asustado.
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