Relatado por Mónica Naranjo
Veo tirado en el suelo un picardías. De modo que me ha estado engañando todo este tiempo... ¡Y encima me miente para protegerla! Le pego un bofetón y salgo corriendo de su habitación. Voy a la habitación que comparto con la churri y me encierro. Me pongo a llorar. Soy estúpida por creer que era diferente. Me siento mal por haber engañado a Óscar y querer a un hombre que no me corresponde. Le iba a dar una oportunidad de conocernos, pero lo ha tirado por la borda. Mis sentimientos hacia él se han ido a la mierda. Estoy largo rato llorando hasta que me llaman por teléfono. Hago caso omiso y dejo que suene. Ahora mismo no quiero hablar con nadie. Todo ha salido mal hoy: la churri en el hospital, enterarme de que vivo engañada del hombre del que estoy enamorada y sentirme fatal por haber engañado a Óscar. Parece cosa del karma. Como yo he engañado, ahora me engañan a mí. Espero que Óscar nunca se entere porque se pasa fatal. No quiero hacerle daño. Me siento culpable en estos momentos. Tal vez debería ir con la churri. Es la única que me comprende. Voy al baño y me limpio la cara. Lo último que quiero es que se preocupe por mí estando así. No se lo merece. Saco mi mejor sonrisa frente al espejo y salgo del baño. Voy al parking y localizo mi coche. Me monto, pongo la radio y pongo rumbo al hospital. Aparco en el parking del hospital y subo en el ascensor. Camino hasta su habitación y abro la puerta. La encuentro sola.
-¿Y Carlos?-Mónica.
-Ha ido a por algo de comer-Carolina.
Asiento y me acerco a la camilla. Me vuelve a sonar el móvil. Lo miro, veo quién es y cuelgo.Me lo vuelvo a guardar.
-¿No lo coges?-Carolina.
-Ahora estoy contigo. Ya llamaré luego-le digo con una sonrisa.
-¿Estás bien?-me mira no muy convencida.
-Sí, tranquila. Es sólo que quiero estar contigo-Mónica.
-Bien-la churri me sonríe. Creo que no se lo ha creído del todo, pero lo disimula bien.
Hablamos durante un rato hasta que vuelve Latre con unas chocolatinas. Se sorprende al verme. Le cuento lo mismo que a la churri: que quería estar con ella. Le pregunto por su mujer y su hija y a la churri, por su marido y su hija. Hablamos largo rato de nuestras parejas y nuestros hijos. Se nos cae la baba con ellos. Y eso que el mío es mayor que los suyos. Pero un hijo siempre es un orgullo para una madre. A eso de las 9 le traen la cena y, mientras cena, llega Carlos. Viene nervioso. Es normal después de saber lo que le ha pasado a su mujer.
-Mónica, Carlos, os podéis ir ya si queréis-nos dice Carolina.
Moyà nos mira con una sonrisa y mira a su mujer de reojo. Creo que está intentando confirmar que está bien.
-Pero descansa, ¿eh?-le dice Latre con una sonrisa.
Carolina asiente y sonríe. Carlos nos dice de quedarse con ella esta noche. Miro a la churri para verificar que va a estar bien y me sonríe confirmándolo. Nos entendemos con miradas y eso que nos conocemos desde hace poco. Pero la amistad que surgió desde el primer día es muy fuerte. ¡Y me voy a cargar a Sylvia! Ni me acordaba de ella. Le doy 2 besos a la churri para despedirme y espero a Carlos.
-¿Te llevo?-Mónica.
-No hace falta, me cojo un taxi-Carlos.
-¡Venga! Que te quedas en mi casa esta noche-Mónica.
-¿Y no les va a molestar a tu marido y a tu hijo?-me pregunta Carlos.
-No. Y además que también es mi casa y tú eres amigo, así que no hay más que hablar-Mónica.
Cojo el móvil en cuanto salimos de la habitación. Tengo varias llamadas y varios whatsapp. Llamo a la última llamada entrante.
-¿Dónde estás?
-Saliendo del hospital, ahora voy-Mónica.
Sueno seca, pero no me sale de otra manera. Han sido varias cosas las que han pasado hoy.
-¿Del hospital? ¿Te ha pasado algo? ¿Quieres que vaya a por ti?
Óscar me hace demasiadas preguntas. Intento relajarme y contestarle lo más cariñosa posible. Él no tiene la culpa de lo que ha pasado.
-No, estoy bien...-suspiro antes de decir lo siguiente-Te quiero.
-Yo también te quiero, amor-Óscar.
Cuelgo rápidamente. No sé por qué me ha costado tanto esta vez decirle que le quiero. Carlos me mira confundido.
-¿Qué?-le pregunto mirándole fijamente.
-Nada-Carlos.
-Pues vamos-Mónica.
Llegamos al coche. Carlos no deja de mirarme de reojo. Vuelvo a poner la radio para no oír mis propios pensamientos y pongo la atención en la carretera. No quiero que vuelva a pasar nada más por estar distraída. Cojo el volante con tanta fuerza que me hago daño. Toco el claxon cuando otro coche me adelanta.
-¡Gilipollas!-le grito.
El teléfono vuelve a sonar y le pido a Carlos que lo coja. Pone el altavoz, es Àngel. Pero sigo mirando al frente enfadada y sin contestarle.
-No sé qué ha pasado, pero déjame explicártelo-Àngel.
Suspiro conteniéndome las ganas de gritar, de descargar toda la rabia que siento ahora. Pero en vez de eso, toco el claxon para liberar tensión.
-Veo que no quieres hablar, nos vemos en la gala-se despide Àngel.
Carlos cuelga el teléfono y lo deja en la guantera.
-Para, para-me dice Carlos al ver que aumento la velocidad peligrosamente. Se le ve realmente asustado.
Voy pisando el freno y paro cerca de un prado. Aparco cerca de un árbol. Ha faltado poco. Me quito el cinturón y salgo.
-¡Te odio! ¡Os odio!-me pongo a gritar
Noto un abrazo a mi espalda. Me intento soltar, pero me agarra más fuerte pidiendo que me calme. Poco a poco me voy echando al suelo, cayendo de rodillas y vuelvo a llorar.
martes, 25 de agosto de 2015
martes, 18 de agosto de 2015
Capitulo 34:Misión rescate
Relatado por Mónica Naranjo
-¿Qué pasa?-intento tranquilizar a Carolina.
-Es por Sylvia...-mi cara cambia al oír su nombre-...-deja entrar...
Antes que siga hablando, ya estoy yendo hacia el ascensor y lo llamo. Voy a ir a por ella y me da igual todo. Pero Carolina sigue hablando:
-Dice que Àngel va a pagar por lo que le ha hecho...
Me giro para mirarla. La miro preocupada por lo que acaba de decir.
-¿Àngel? ¿Dónde está? ¿Le ha hecho algo?-Mónica.
Las puertas se abren y monto rápidamente dándole al botón de nuestra planta. No sé cuál es la habitación de Àngel, pero la encontraré. Las puertas vuelven a cerrarse y va subiendo. Demasiado lento para mi gusto. En cuanto llegamos a la planta y las puertas se abren, salgo. Carolina me sigue de cerca. Sigo mi camino sin mirarla. Pero estoy segura que no entiende nada. Ahora sólo importa Àngel y su bienestar. Voy mirando el pasillo. Intento recordar aquel día que estuve en su cuarto, pero no me fijé en el número. Estaba demasiado nerviosa y enfadada para fijarme. Y ahora necesito saberlo. ¿Por qué no me fijaría en el puto número? No voy a ir puerta por puerta para saber dónde está. Además que a saber si está en el hotel... Paso por una puerta donde pone "no molestar" y paso de largo. Me paro en la puerta de al lado. Llamo a la puerta. A ver si hay suerte. Espero hasta que me abren.
-Menos mal que eres tú-suspiro aliviada.
-¿Qué pasa, Mónica? ¿Carolina? ¿Todo bien?
-¿Sabes cuál es la habitación de Àngel?-Mónica.
-La de al lado. Pero, ¿qué pasa?-pregunta Santiago sin entender nada.
Entro y me asomo a la terraza. Veo que se puede pasar al otro lado. Vuelvo a entrar a la habitación y me siento en la cama a quitarme los zapatos. Le pregunto que cuál es señalando ambos lados. Me termino de quitar los tacones.
-Según estamos, izquierda. ¿Por qué?-me pregunta Santi con curiosidad.
-Toma-le doy los tacones y salgo a la terraza.
Me intentan disuadir para que vuelva a entrar a la habitación, pero no me harán cambiar de opinión. Paso una pierna por encima de la barandilla y después la otra. Caigo en la terraza y miro cómo se puede abrir la ventana.
Relatado por Àngel Llàcer
Tras un rato de confusión y aturdimiento, me despierto. No me puedo mover. Intento gritar, pero tampoco puedo. Me levanto lo poco que me permite y veo que unas cuerdas sujetan mis pies a la cama. Debo tener algo en la boca que me impide hablar o hacer cualquier sonido. Intento moverme para que se mueva la cama y me oigan abajo, a los lados, arriba. No me importa quién, pero que vengan a ayudarme. Es inútil, la cama no se mueve ni un solo centímetro y mi cuerpo tampoco. De repente oigo cristales rompiéndose que caen cerca de donde estoy. ¡Lo que me faltaba! Vienen a robar... Alguien entra. Ya que no puedo verle, me intento relajar. Lo tienen en bandeja para llevarse lo que quieran. A lo mejor ése era su plan desde el principio: seducirme para después robarme. ¡Qué bajo ha caído! Pero me equivoco totalmente cuando a quien veo es a Mónica. Su cara denota preocupación y rabia. Se acerca a mi cara y me susurra:
-Todo va a salir bien a partir de ahora-asiento. Estando ella aquí, me siento más tranquilo.-Esto te va a doler un poco...-me dice Mónica.
No entiendo a qué se refiere, pero enseguida lo comprendo. Tira de lo que me tapa la boca haciendo que profiera un grito de dolor.
-Perdona, tenía que hacerlo...-se disculpa poniendo cara de pena.
Me besa en los labios haciéndome así olvidar el dolor que he sentido y aún siento. Se separa y me empieza a desatar las manos.
-Al menos ya no me tendré que afeitar esta semana...-le digo sonriendo.
Me sonríe mientras sigue desatándome haciendo que mis doloridas muñecas vuelvan a tener movilidad. Enseguida se encarga de los pies. En un momento ya me ha desatado y yo me froto las muñecas doloridas. Aún estoy tumbado. Me duelen los brazos, las muñecas y los tobillos. Seguro que en cuanto me mueva, me empezarán a doler las piernas también. No he estado en una posición cómoda que digamos. Y a saber por cuánto tiempo he estado así. Mónica me ayuda a incorporarme haciendo que quede sentado encima de la cama. En efecto, tengo los músculos de las piernas agarrotados. Y el simple gesto de estar sentado, me hace sentir mucho dolor. Pongo una mueca de dolor, pero intento aguantar por ella. Para que no se preocupe más. Se sienta a mi lado mirándome a los ojos.
-¿Cómo estás?-Mónica.
-Bien-intento sonar convincente.
-¿Ha sido ella, verdad?-me pregunta furiosa.
-No, no. Han entrado a robar y al encontrarme en la habitación, me han atado para que no les molestase...-intento que la mentira suene convincente y se la crea. No quiero causar más problemas de los que ya ha habido.
Mónica junta sus labios con los míos dándome un tierno beso. Poco a poco me tumba en la cama. Abre los ojos como platos.
-¿Qué? ¿Qué pasa?-Àngel.
-Los que te han robado... ¿eran hombres?-Mónica.
-Eh... Sí, sí...-digo nervioso.
Algo ha descubierto. Es que no se le escapa nada.
-¿Qué pasa?-intento tranquilizar a Carolina.
-Es por Sylvia...-mi cara cambia al oír su nombre-...-deja entrar...
Antes que siga hablando, ya estoy yendo hacia el ascensor y lo llamo. Voy a ir a por ella y me da igual todo. Pero Carolina sigue hablando:
-Dice que Àngel va a pagar por lo que le ha hecho...
Me giro para mirarla. La miro preocupada por lo que acaba de decir.
-¿Àngel? ¿Dónde está? ¿Le ha hecho algo?-Mónica.
Las puertas se abren y monto rápidamente dándole al botón de nuestra planta. No sé cuál es la habitación de Àngel, pero la encontraré. Las puertas vuelven a cerrarse y va subiendo. Demasiado lento para mi gusto. En cuanto llegamos a la planta y las puertas se abren, salgo. Carolina me sigue de cerca. Sigo mi camino sin mirarla. Pero estoy segura que no entiende nada. Ahora sólo importa Àngel y su bienestar. Voy mirando el pasillo. Intento recordar aquel día que estuve en su cuarto, pero no me fijé en el número. Estaba demasiado nerviosa y enfadada para fijarme. Y ahora necesito saberlo. ¿Por qué no me fijaría en el puto número? No voy a ir puerta por puerta para saber dónde está. Además que a saber si está en el hotel... Paso por una puerta donde pone "no molestar" y paso de largo. Me paro en la puerta de al lado. Llamo a la puerta. A ver si hay suerte. Espero hasta que me abren.
-Menos mal que eres tú-suspiro aliviada.
-¿Qué pasa, Mónica? ¿Carolina? ¿Todo bien?
-¿Sabes cuál es la habitación de Àngel?-Mónica.
-La de al lado. Pero, ¿qué pasa?-pregunta Santiago sin entender nada.
Entro y me asomo a la terraza. Veo que se puede pasar al otro lado. Vuelvo a entrar a la habitación y me siento en la cama a quitarme los zapatos. Le pregunto que cuál es señalando ambos lados. Me termino de quitar los tacones.
-Según estamos, izquierda. ¿Por qué?-me pregunta Santi con curiosidad.
-Toma-le doy los tacones y salgo a la terraza.
Me intentan disuadir para que vuelva a entrar a la habitación, pero no me harán cambiar de opinión. Paso una pierna por encima de la barandilla y después la otra. Caigo en la terraza y miro cómo se puede abrir la ventana.
Relatado por Àngel Llàcer
Tras un rato de confusión y aturdimiento, me despierto. No me puedo mover. Intento gritar, pero tampoco puedo. Me levanto lo poco que me permite y veo que unas cuerdas sujetan mis pies a la cama. Debo tener algo en la boca que me impide hablar o hacer cualquier sonido. Intento moverme para que se mueva la cama y me oigan abajo, a los lados, arriba. No me importa quién, pero que vengan a ayudarme. Es inútil, la cama no se mueve ni un solo centímetro y mi cuerpo tampoco. De repente oigo cristales rompiéndose que caen cerca de donde estoy. ¡Lo que me faltaba! Vienen a robar... Alguien entra. Ya que no puedo verle, me intento relajar. Lo tienen en bandeja para llevarse lo que quieran. A lo mejor ése era su plan desde el principio: seducirme para después robarme. ¡Qué bajo ha caído! Pero me equivoco totalmente cuando a quien veo es a Mónica. Su cara denota preocupación y rabia. Se acerca a mi cara y me susurra:
-Todo va a salir bien a partir de ahora-asiento. Estando ella aquí, me siento más tranquilo.-Esto te va a doler un poco...-me dice Mónica.
No entiendo a qué se refiere, pero enseguida lo comprendo. Tira de lo que me tapa la boca haciendo que profiera un grito de dolor.
-Perdona, tenía que hacerlo...-se disculpa poniendo cara de pena.
Me besa en los labios haciéndome así olvidar el dolor que he sentido y aún siento. Se separa y me empieza a desatar las manos.
-Al menos ya no me tendré que afeitar esta semana...-le digo sonriendo.
Me sonríe mientras sigue desatándome haciendo que mis doloridas muñecas vuelvan a tener movilidad. Enseguida se encarga de los pies. En un momento ya me ha desatado y yo me froto las muñecas doloridas. Aún estoy tumbado. Me duelen los brazos, las muñecas y los tobillos. Seguro que en cuanto me mueva, me empezarán a doler las piernas también. No he estado en una posición cómoda que digamos. Y a saber por cuánto tiempo he estado así. Mónica me ayuda a incorporarme haciendo que quede sentado encima de la cama. En efecto, tengo los músculos de las piernas agarrotados. Y el simple gesto de estar sentado, me hace sentir mucho dolor. Pongo una mueca de dolor, pero intento aguantar por ella. Para que no se preocupe más. Se sienta a mi lado mirándome a los ojos.
-¿Cómo estás?-Mónica.
-Bien-intento sonar convincente.
-¿Ha sido ella, verdad?-me pregunta furiosa.
-No, no. Han entrado a robar y al encontrarme en la habitación, me han atado para que no les molestase...-intento que la mentira suene convincente y se la crea. No quiero causar más problemas de los que ya ha habido.
Mónica junta sus labios con los míos dándome un tierno beso. Poco a poco me tumba en la cama. Abre los ojos como platos.
-¿Qué? ¿Qué pasa?-Àngel.
-Los que te han robado... ¿eran hombres?-Mónica.
-Eh... Sí, sí...-digo nervioso.
Algo ha descubierto. Es que no se le escapa nada.
martes, 11 de agosto de 2015
Capítulo 33:Sólo mío
Relatado por Sylvia Pantoja
Estoy en la cama junto a Àngel. Vuelvo a tenerlo para mí, sólo para mí. Sonrío mientras le acaricio el torso desnudo.
-Esto no está bien, Sylvia...-Àngel.
-¿Qué quieres decir, amor? Es algo normal entre 2 personas que se quieren...-Sylvia.
Àngel suspira y me mira. ¡Ah, ya entiendo! Sigue pensando en ella. Pero ahora no está, me he librado de ella para siempre.
-Es por Mónica, ¿verdad? ¡A saber si despierta del coma!-le suelto enfadada.
Àngel me mira sorprendido, abriendo mucho la boca.
-¿En coma? ¡Me dijiste muerta!-otras lágrimas empiezan a caer por su cara.
-Muerta, en coma... ¿Qué más da? Es prácticamente lo mismo...-le digo indiferente.
No se debería preocupar tanto por ella. Sólo es una compañera de trabajo que no le trata muy bien. Sin embargo yo le cuido y le trato como se merece. Hay una diferencia entre ella y yo. Àngel se levanta de la cama y se empieza a vestir.
-¿A dónde crees que vas?-le pregunto furiosa.
-¡Hemos terminado! No me vuelvas a llamar, a mandar mensajes o a besar-dice Àngel girándose para mirarme y escupirme las palabras a la cara.
-¡Tú a mí no me dejas!-Sylvia.
Me pongo de rodillas en la cama y rodeo su cuello con mi brazo.
-Sylvia... ¿Qué... haces...?-me dice apenas sin aire.
Cae hacia atrás. Me aparto de él y me pongo una bata y salgo de la habitación. Tras un rato, vuelvo con unas cuerdas. Le quito la ropa, dejándolo sólo con la ropa interior, y ato sus muñecas y sus tobillos a la cama. Salgo de la habitación y coloco el cartel de "no molestar" en el pomo. Van a tardar mucho en encontrarle. Si no es mío, no será de nadie más. Vuelvo a mi habitación y me meto a la ducha. Tras ducharme, salgo y abro el armario. Miro entre toda la ropa que he comprado. He comprado toda la que he podido. Bueno, más bien toda la que la tarjeta ha permitido.
Relatado por Carolina Cerezuela
Me suena el móvil. Mónica me lo acerca. Es mi marido
.Estoy a punto de embarcar, pero cuéntame qué ha pasado-Carlos Moyà.
-Mejor cuando vengas...-Carolina.
-¿Cómo estás?-Carlos M.
-Me duele todo...-miro a la churri, que sale de la habitación. En cuanto me aseguro que ha salido, me echo a llorar.-Cancela mi tarjeta, la cuenta... Me han robado la tarjeta.
-Pero tendría que retrasar mi viaje...-me dice no muy convencido.
-Tranquilo, está la churri conmigo-Carolina.
-Ya sé lo que voy a hacer, voy a llamar al banco y a ver si lo solucionan, ¿vale?-Carlos M.
-Vale, gracias cariño-Carolina.
-Nada amor, te dejo. Te quiero-Carlos M.
-Yo a ti más-Carolina.
Cuelgo y me quedo mirando el móvil un rato. No sé si podrá solucionar algo. Como le haya dado por gastar ya el dinero, no tiene nada que hacer. Vuelve a entrar Mónica y lo hace con Latre. Intento sonreír para que no se me note. Carlos se acerca a mí preocupado. Le ha debido contar la churri lo que me ha pasado.
-Churri, vete a descansar ahora que ha venido Carlos...-quiero quedarme a solas con Carlos para contarle lo que en realidad me ha pasado.
-¿Estás segura? Que no me importa quedarme-Mónica.
-Segura, ve anda-le dedico una sonrisa.
No muy convencida, se acerca a mí y me da un beso en la mejilla para despedirse. Se despide también de Carlos.
-Cuídala-le dice a Carlos antes de marcharse.
En cuanto nos quedamos solos, me desahogo. Suelto todo lo que llevo dentro. No quería preocupar a la churri y estaba fingiendo que nada pasaba, que estaba bien. Pero la realidad es otra: Sylvia me ha dado una paliza que me podía haber matado, me ha robado la tarjeta y me ha amenazado. Le cuento todo a Carlos. Me escucha atentamente.
-Hay que decírselo a Tinet y que haga algo...-Carlos Latre.
-No, porque sabrá que lo he contado e irá a por Carla. No puede hacerle nada... Prométeme que no vas a decir nada, por favor-Carlos me mira-Por favor, Carlos...-le pido entre lágrimas.
Relatado por Mónica Naranjo
Salgo del hospital y llamo a Àngel para saber dónde está. Se fue sin despedirse y tengo la necesidad de verle. Pero tiene el móvil apagado. Tal vez se haya ido al hotel o a su casa. Voy a probar suerte... Voy al parking y me dirijo a mi coche. Me monto en él y pongo rumbo al hotel donde nos quedamos cuando tenemos gala. Las galas acaban tan tarde que me voy al día siguiente a casa. Por no coger el coche tan tarde y por no dejar a la churri sola. A la churri la veo mal, más de lo que aparenta. Seguro que hay algo que no me cuenta. Pero le daré su tiempo para si quiere contármelo. No la voy a obligar. Aparco frente a la puerta y bajo. Mientras voy andando hacia la puerta del hotel, voy pensando en lo que significa para mí este hombre. ¿Estoy engañando a Óscar de pensamiento? Desde que conocí a Àngel no hay otra persona en mi cabeza que no sea él. Apenas pienso en Óscar, ya no disfruto de sus besos ni sus caricias. Pero estoy hecha un lío y me da miedo perderlo todo. Empujo la puerta y entro al hall del hotel.
-Menos mal que te encuentro-me dice Carolina Ferre acercándose a mí en cuanto me ve.
-¿Qué pasa?-le pregunto preocupada. No tiene buena cara.
Estoy en la cama junto a Àngel. Vuelvo a tenerlo para mí, sólo para mí. Sonrío mientras le acaricio el torso desnudo.
-Esto no está bien, Sylvia...-Àngel.
-¿Qué quieres decir, amor? Es algo normal entre 2 personas que se quieren...-Sylvia.
Àngel suspira y me mira. ¡Ah, ya entiendo! Sigue pensando en ella. Pero ahora no está, me he librado de ella para siempre.
-Es por Mónica, ¿verdad? ¡A saber si despierta del coma!-le suelto enfadada.
Àngel me mira sorprendido, abriendo mucho la boca.
-¿En coma? ¡Me dijiste muerta!-otras lágrimas empiezan a caer por su cara.
-Muerta, en coma... ¿Qué más da? Es prácticamente lo mismo...-le digo indiferente.
No se debería preocupar tanto por ella. Sólo es una compañera de trabajo que no le trata muy bien. Sin embargo yo le cuido y le trato como se merece. Hay una diferencia entre ella y yo. Àngel se levanta de la cama y se empieza a vestir.
-¿A dónde crees que vas?-le pregunto furiosa.
-¡Hemos terminado! No me vuelvas a llamar, a mandar mensajes o a besar-dice Àngel girándose para mirarme y escupirme las palabras a la cara.
-¡Tú a mí no me dejas!-Sylvia.
Me pongo de rodillas en la cama y rodeo su cuello con mi brazo.
-Sylvia... ¿Qué... haces...?-me dice apenas sin aire.
Cae hacia atrás. Me aparto de él y me pongo una bata y salgo de la habitación. Tras un rato, vuelvo con unas cuerdas. Le quito la ropa, dejándolo sólo con la ropa interior, y ato sus muñecas y sus tobillos a la cama. Salgo de la habitación y coloco el cartel de "no molestar" en el pomo. Van a tardar mucho en encontrarle. Si no es mío, no será de nadie más. Vuelvo a mi habitación y me meto a la ducha. Tras ducharme, salgo y abro el armario. Miro entre toda la ropa que he comprado. He comprado toda la que he podido. Bueno, más bien toda la que la tarjeta ha permitido.
Relatado por Carolina Cerezuela
Me suena el móvil. Mónica me lo acerca. Es mi marido
.Estoy a punto de embarcar, pero cuéntame qué ha pasado-Carlos Moyà.
-Mejor cuando vengas...-Carolina.
-¿Cómo estás?-Carlos M.
-Me duele todo...-miro a la churri, que sale de la habitación. En cuanto me aseguro que ha salido, me echo a llorar.-Cancela mi tarjeta, la cuenta... Me han robado la tarjeta.
-Pero tendría que retrasar mi viaje...-me dice no muy convencido.
-Tranquilo, está la churri conmigo-Carolina.
-Ya sé lo que voy a hacer, voy a llamar al banco y a ver si lo solucionan, ¿vale?-Carlos M.
-Vale, gracias cariño-Carolina.
-Nada amor, te dejo. Te quiero-Carlos M.
-Yo a ti más-Carolina.
Cuelgo y me quedo mirando el móvil un rato. No sé si podrá solucionar algo. Como le haya dado por gastar ya el dinero, no tiene nada que hacer. Vuelve a entrar Mónica y lo hace con Latre. Intento sonreír para que no se me note. Carlos se acerca a mí preocupado. Le ha debido contar la churri lo que me ha pasado.
-Churri, vete a descansar ahora que ha venido Carlos...-quiero quedarme a solas con Carlos para contarle lo que en realidad me ha pasado.
-¿Estás segura? Que no me importa quedarme-Mónica.
-Segura, ve anda-le dedico una sonrisa.
No muy convencida, se acerca a mí y me da un beso en la mejilla para despedirse. Se despide también de Carlos.
-Cuídala-le dice a Carlos antes de marcharse.
En cuanto nos quedamos solos, me desahogo. Suelto todo lo que llevo dentro. No quería preocupar a la churri y estaba fingiendo que nada pasaba, que estaba bien. Pero la realidad es otra: Sylvia me ha dado una paliza que me podía haber matado, me ha robado la tarjeta y me ha amenazado. Le cuento todo a Carlos. Me escucha atentamente.
-Hay que decírselo a Tinet y que haga algo...-Carlos Latre.
-No, porque sabrá que lo he contado e irá a por Carla. No puede hacerle nada... Prométeme que no vas a decir nada, por favor-Carlos me mira-Por favor, Carlos...-le pido entre lágrimas.
Relatado por Mónica Naranjo
Salgo del hospital y llamo a Àngel para saber dónde está. Se fue sin despedirse y tengo la necesidad de verle. Pero tiene el móvil apagado. Tal vez se haya ido al hotel o a su casa. Voy a probar suerte... Voy al parking y me dirijo a mi coche. Me monto en él y pongo rumbo al hotel donde nos quedamos cuando tenemos gala. Las galas acaban tan tarde que me voy al día siguiente a casa. Por no coger el coche tan tarde y por no dejar a la churri sola. A la churri la veo mal, más de lo que aparenta. Seguro que hay algo que no me cuenta. Pero le daré su tiempo para si quiere contármelo. No la voy a obligar. Aparco frente a la puerta y bajo. Mientras voy andando hacia la puerta del hotel, voy pensando en lo que significa para mí este hombre. ¿Estoy engañando a Óscar de pensamiento? Desde que conocí a Àngel no hay otra persona en mi cabeza que no sea él. Apenas pienso en Óscar, ya no disfruto de sus besos ni sus caricias. Pero estoy hecha un lío y me da miedo perderlo todo. Empujo la puerta y entro al hall del hotel.
-Menos mal que te encuentro-me dice Carolina Ferre acercándose a mí en cuanto me ve.
-¿Qué pasa?-le pregunto preocupada. No tiene buena cara.
martes, 4 de agosto de 2015
Capítulo 32:Una sorpresa... ¿agradable?
Relatado por Mónica Naranjo
Miro a la churri para asegurarme que está bien. Me mira con desconfianza, con miedo. No sé qué le habrá hecho Sylvia, pero ya me enteraré. Como no puedo llamar aquí dentro, tengo que salir.
-Voy a llamar, ¿vale? Pero tranquila-le digo a Carol.
Carolina asiente y me suelta el brazo. Le pido el número de su marido, ya que no lo tengo. Me lo da y lo marco en el móvil. Salgo y llamo a Carlos. Al cuarto tono me lo coge. No sé muy bien qué decirle, estoy demasiado nerviosa y no quiero preocuparle.
-¿Diga?-responde Carlos.
Tomo aire antes de hablar.
-Carlos, soy Mónica. Soy la compañera de trabajo de Carolina-le suelto.
-Hola Mónica. ¿Le pasa algo a Carol? ¿Está bien? ¿Cómo es que me llamas?-me pregunta Carlos.
Creo que nunca he sabido disimular y se me nota en la voz que pasa algo. Así que lo siguiente se lo voy a soltar de carrerilla. Que sea lo que Dios quiera. Deseadme suerte.
-Carol está en el hospital, al parecer le han pegado una paliza y tiene varias costillas rotas-le suelto de carrerilla, casi sin respirar. Tomo aire y suspiro para escuchar al marido de la rubia.
Como imaginaba, se empieza a poner más nervioso. Me pregunta en qué hospital está, si sé quién ha sido. Niego saber quién ha sido, de ese asunto me encargaré personalmente. Le digo el hospital donde estamos y cuelgo. Va a venir en el primer avión que haya. Guardo el número en contactos y busco a Latre en la agenda. Le llamo. No sé para qué quiere que le llame la churri, pero yo le llamo. Àngel se ha ido a no sé dónde y aún no ha vuelto. Miro la calle mientras espero a que me responda la llamada. Empiezan a caer unas gotas. Latre me contesta al tercer tono preguntándome qué me pasa. Le cuento todo lo que sé, todo lo que ha pasado.
-Ahora voy para allí. Tranquila y ve a descansar-Latre.
-Es que no la quiero dejar sola...-Mónica. Aunque por otra parte esté deseando ir al hotel para ver si me la encuentro.
-Tú espérame ahí si quieres, pero luego vas a descansar ¿eh?-me dice con un tono serio.
Me quedo en silencio dejando que la lluvia me empape. Ni la lluvia me detiene. Carlos me insiste al otro lado de la línea. Al final tengo que acceder para que se quede tranquilo. Cuelgo y envío un whatsapp a alguien importante para mí.
-"¿Dónde estás? Te necesito conmigo... :(" -Mónica.
Relatado por Àngel Llàcer
No quiero molestar más ni a Carolina ni a Mónica. No empezamos con buen pie precisamente. Y ahora la que era mi novia ha dejado en un estado lamentable a Carolina. Pero esto tengo que arreglarlo como sea. Le he pedido a Myriam que la localice y la mande a mi camerino para hablar con ella. Pero me ha llegado un whatsapp diciendo que no la encuentra por ningún lado. ¿Dónde se habrá podido meter? Ahora que dé la cara y me explique todo. Cuando llego a Gestmusic empieza a llover y acelero el paso. He quedado con Myriam en la puerta y la veo resguardada de la lluvia. La hago pasar y cierro la puerta.
-¿La has buscado? No creo que se haya ido así como así...-no me explico esta situación. Parece surrealista, como si fuese una pesadilla.
-He ido a su habitación y me la he encontrado abierta, pero allí no estaba. He preguntado a sus compañeros y nadie sabe nada. Bueno Toñi me ha dicho que iba con algo en la mano cuando la ha visto...-Myriam.
-Gracias por intentarlo...-bajo la mirada, cansado, con un nudo en la garganta y unas inmensas ganas de llorar.
-¿Y cómo estás? ¿Y Carol?-me pregunta con duda de preguntar.
-Puff...-la miro a los ojos-Estoy jodido... Y Carol... apenas la he visto unos minutos. No puedo ni mirarla a la cara sin sentirme culpable por lo que ha pasado...
Me coge de la barbilla y hace que le mantenga la mirada.
-Escúchame Àngel, tú no has tenido la culpa de nada. Ha sido ella y sólo ella. Contigo seguro que era amable, cariñosa, buena... ¿O me equivoco?-Myriam.
Suspiro recordando estos 3 meses que he pasado con ella: todo era precioso, conseguía que me sintiese especial, que el recuerdo por Mónica no doliese tanto con solo su presencia. Pero con esto se ha pasado y ya no sé qué pensar de ella. Primero me mantiene en un engaño durante esos 3 meses y ahora esto. Porque estoy seguro que ha sido ella. ¿Quién sino? Quiero estar sólo y que nadie me moleste. Los ojos se me anegan en lágrimas.
-Ve y descansa. Han sido unos días muy duros-me aconseja.
Sin oponer resistencia y sin ganas, me levanto del asiento y le digo un débil sí. Camino hacia la salida cabizbajo pensando en todo esto. Voy a la habitación pensando en Mónica y Carol. No puedo volver. A pesar de lo que me digan, sé que he tenido tanta o más culpa que Sylvia. Yo lo he consentido en cierta medida. Subo en el ascensor y me dirijo a mi habitación. La abro y me encuentro con una sorpresa. Cierro lo más rápido que puedo.
-¿Qué haces aquí?-Àngel.
-Te echaba de menos... Además me he comprado algo para ti...-se desabrocha el abrigo y lo abre dejando ver un picardías negro.
-Tenemos que hablar, Sylvia...-le digo apenas está a centímetros de mí y me coge de la mano.
-Ya hablaremos después...-dice mordiéndose el labio. Desaparecen esos centímetros en cuestión de segundos. Sylvia me besa y me dejo llevar sin ánimo para apartarla y con lágrimas resbalando por mi cara.
Miro a la churri para asegurarme que está bien. Me mira con desconfianza, con miedo. No sé qué le habrá hecho Sylvia, pero ya me enteraré. Como no puedo llamar aquí dentro, tengo que salir.
-Voy a llamar, ¿vale? Pero tranquila-le digo a Carol.
Carolina asiente y me suelta el brazo. Le pido el número de su marido, ya que no lo tengo. Me lo da y lo marco en el móvil. Salgo y llamo a Carlos. Al cuarto tono me lo coge. No sé muy bien qué decirle, estoy demasiado nerviosa y no quiero preocuparle.
-¿Diga?-responde Carlos.
Tomo aire antes de hablar.
-Carlos, soy Mónica. Soy la compañera de trabajo de Carolina-le suelto.
-Hola Mónica. ¿Le pasa algo a Carol? ¿Está bien? ¿Cómo es que me llamas?-me pregunta Carlos.
Creo que nunca he sabido disimular y se me nota en la voz que pasa algo. Así que lo siguiente se lo voy a soltar de carrerilla. Que sea lo que Dios quiera. Deseadme suerte.
-Carol está en el hospital, al parecer le han pegado una paliza y tiene varias costillas rotas-le suelto de carrerilla, casi sin respirar. Tomo aire y suspiro para escuchar al marido de la rubia.
Como imaginaba, se empieza a poner más nervioso. Me pregunta en qué hospital está, si sé quién ha sido. Niego saber quién ha sido, de ese asunto me encargaré personalmente. Le digo el hospital donde estamos y cuelgo. Va a venir en el primer avión que haya. Guardo el número en contactos y busco a Latre en la agenda. Le llamo. No sé para qué quiere que le llame la churri, pero yo le llamo. Àngel se ha ido a no sé dónde y aún no ha vuelto. Miro la calle mientras espero a que me responda la llamada. Empiezan a caer unas gotas. Latre me contesta al tercer tono preguntándome qué me pasa. Le cuento todo lo que sé, todo lo que ha pasado.
-Ahora voy para allí. Tranquila y ve a descansar-Latre.
-Es que no la quiero dejar sola...-Mónica. Aunque por otra parte esté deseando ir al hotel para ver si me la encuentro.
-Tú espérame ahí si quieres, pero luego vas a descansar ¿eh?-me dice con un tono serio.
Me quedo en silencio dejando que la lluvia me empape. Ni la lluvia me detiene. Carlos me insiste al otro lado de la línea. Al final tengo que acceder para que se quede tranquilo. Cuelgo y envío un whatsapp a alguien importante para mí.
-"¿Dónde estás? Te necesito conmigo... :(" -Mónica.
Relatado por Àngel Llàcer
No quiero molestar más ni a Carolina ni a Mónica. No empezamos con buen pie precisamente. Y ahora la que era mi novia ha dejado en un estado lamentable a Carolina. Pero esto tengo que arreglarlo como sea. Le he pedido a Myriam que la localice y la mande a mi camerino para hablar con ella. Pero me ha llegado un whatsapp diciendo que no la encuentra por ningún lado. ¿Dónde se habrá podido meter? Ahora que dé la cara y me explique todo. Cuando llego a Gestmusic empieza a llover y acelero el paso. He quedado con Myriam en la puerta y la veo resguardada de la lluvia. La hago pasar y cierro la puerta.
-¿La has buscado? No creo que se haya ido así como así...-no me explico esta situación. Parece surrealista, como si fuese una pesadilla.
-He ido a su habitación y me la he encontrado abierta, pero allí no estaba. He preguntado a sus compañeros y nadie sabe nada. Bueno Toñi me ha dicho que iba con algo en la mano cuando la ha visto...-Myriam.
-Gracias por intentarlo...-bajo la mirada, cansado, con un nudo en la garganta y unas inmensas ganas de llorar.
-¿Y cómo estás? ¿Y Carol?-me pregunta con duda de preguntar.
-Puff...-la miro a los ojos-Estoy jodido... Y Carol... apenas la he visto unos minutos. No puedo ni mirarla a la cara sin sentirme culpable por lo que ha pasado...
Me coge de la barbilla y hace que le mantenga la mirada.
-Escúchame Àngel, tú no has tenido la culpa de nada. Ha sido ella y sólo ella. Contigo seguro que era amable, cariñosa, buena... ¿O me equivoco?-Myriam.
Suspiro recordando estos 3 meses que he pasado con ella: todo era precioso, conseguía que me sintiese especial, que el recuerdo por Mónica no doliese tanto con solo su presencia. Pero con esto se ha pasado y ya no sé qué pensar de ella. Primero me mantiene en un engaño durante esos 3 meses y ahora esto. Porque estoy seguro que ha sido ella. ¿Quién sino? Quiero estar sólo y que nadie me moleste. Los ojos se me anegan en lágrimas.
-Ve y descansa. Han sido unos días muy duros-me aconseja.
Sin oponer resistencia y sin ganas, me levanto del asiento y le digo un débil sí. Camino hacia la salida cabizbajo pensando en todo esto. Voy a la habitación pensando en Mónica y Carol. No puedo volver. A pesar de lo que me digan, sé que he tenido tanta o más culpa que Sylvia. Yo lo he consentido en cierta medida. Subo en el ascensor y me dirijo a mi habitación. La abro y me encuentro con una sorpresa. Cierro lo más rápido que puedo.
-¿Qué haces aquí?-Àngel.
-Te echaba de menos... Además me he comprado algo para ti...-se desabrocha el abrigo y lo abre dejando ver un picardías negro.
-Tenemos que hablar, Sylvia...-le digo apenas está a centímetros de mí y me coge de la mano.
-Ya hablaremos después...-dice mordiéndose el labio. Desaparecen esos centímetros en cuestión de segundos. Sylvia me besa y me dejo llevar sin ánimo para apartarla y con lágrimas resbalando por mi cara.
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