Relatado por Àngel Llàcer
Después de la gala, Mónica se va directamente al camerino. Yo me quedo hablando con Carlos y Manel. Y enseguida se nos une Miryam y Giuseppe. Comentamos sobre la actuación de Santiago. Ha sido memorable y se nos va a quedar grabada en la retina durante bastante tiempo.
-Ensayamos, pero es un negado para el baile-nos comenta Miryam entre risas.
-No, si eso ya se ha visto-le contesto yo, también entre risas.
-La próxima vez, machacalo-dice Carlos y empieza a reír.
-Bueno, habrá que ir a cambiarse, ¿no?-le pregunto a Carlos.
-¿Tienes prisa, Àngel?-me pregunta la rubia.
-¿No lo sabes?-le dice Carlos sonriente-Tiene prisa por ver a su morena.
-No, no es por eso-intento salir del paso como sea-Lo digo para ir a tomar algo antes de ir a casa.
-Ya, ya...-dice Carlos sin creerme.
-Espera, ¿qué morena?-pregunta Miryam.
-¡Hale! Yo me voy-les digo girándome y yendo hacia el pasillo para ir a mi camerino.
Oigo gritar a Carlos "¡Pero no te enfades!", pero no le hago caso y sigo mi camino. La verdad es que tiene razón: quiero ver a Mónica antes de que se vaya. La he notado diferente a otras veces. No es que la conozca en profundidad, pero he notado algo raro en su actitud. Y como me ha dicho que se va a casa, quiero despedirme antes de que se vaya. De modo que me voy a dar toda la prisa que pueda.
Enseguida viene Carlos a cambiarse.
-No te habrás enfadado, ¿verdad?-Carlos.
-No, tranquilo. Sólo quiero despedirme de Mónica antes de que se vaya. Pero nos vamos a tomar algo tú, yo y... ¿tal vez Carol?-le pregunto con picardía y una sonrisa.
-Ah no sé yo si podrá...-me dice nervioso.
De modo que Mónica tenía razón en sus sospechas. Puede que no estén juntos, pero hay algo entre ellos. Es nombrar el tema y se ponen nerviosos y vergonzosos. Reprimo una risa y le espero mientras se cambia. Una vez hemos acabado, vamos a dejar los trajes a vestuario. Después vamos a la puerta principal a esperar a las chicas. Carlos me pregunta por Mónica, si me he lanzado ya. Asiento afirmativamente con la cabeza. Se le ve emocionado.
-¿Y te lo siguió?-Carlos.
-Pues... la verdad es que no...-Àngel.
-¿Qué le hiciste?-me pregunta serio.
-¿Yo? Yo nada... Creo que no soy su tipo. Ella es una mujer casada y no va a dejar a su familia por mí. Aunque he de reconocer que con su hijo me llevo genial-Àngel.
-A lo mejor tiene un cacao en la cabeza... Déjala un tiempo para pensar-me aconseja mi compañero.
Tras un rato más esperando, vemos aparecer a Carolina. Pero me doy cuenta que viene sola. Enseguida le pregunto por ella.
-Se ha tenido que ir. Pero no me ha dado ninguna explicación-Carolina.
Espero que esté bien. Carlos le pregunta a Carolina si se viene a tomar algo con nosotros 2 y ella accede. Vamos a una cafetería cercana. No dejo de darle vueltas al tema de Mónica. De repente me suena el móvil. Lo saco y veo que es ella. Nada más descolgar, la oigo llorar y me pregunta un:
-¿Puedes venir a casa, por favor?-Mónica.
-Enseguida voy. Pero, ¿qué ha pasado?-le pregunto preocupado.
-Cuando vengas, por favor...-me dice agitada.
-Vale, pero tranquilízate. Enseguida estoy allí-Àngel.
Tras decirle eso cuelga. Les digo a los presentes que me tengo que ir. Me preguntan que qué ha pasado.
-No lo sé. Por eso tengo que ir a averiguarlo-Àngel.
Insisto en dejar mi parte, pero ellos no me dejan. Vuelvo a guardarme el monedero y voy a por la moto al parking. Conduzco hasta su pueblo e intento acordarme de dónde está su casa. Tengo que preguntar un par de veces. Pero enseguida llego. Aparco la moto, me bajo y me acerco a la puerta. Llamo y enseguida me abre. Está hecha un mar de lágrimas y un manojo de nervios. La abrazo en cuanto la veo así, intentando tranquilizarla. Cuando está algo más tranquila, entramos cerrando la puerta. Vamos al salón, donde me pide que me siente. Me siento en el sofá y ella se sienta a mi lado.
-Se ha ido. Ha cogido sus cosas y se ha ido. No sé dónde está y Aitor tampoco-me dice Mónica.
-Pero, ¿por qué?-Àngel.
Ella me mira fijamente, como si meditase la respuesta que me va a dar.
-Lo de esta tarde no ha sido el tráfico. Se me ha hecho tarde porque he discutido con él-me confiesa.
La miro sin saber cómo reaccionar ni qué decirle.
-Me he atrevido a decírselo, pero no del todo porque me ha interrumpido. Perdóname-sigue ella.
Le doy vueltas a lo que me está diciendo. Le cojo de las manos.
-¿No tienes alguna idea de donde pueda estar? ¿O si tiene alguien de confianza?-Àngel.
Mónica niega.
-Yo sí-dice Aitor desde la puerta.
martes, 28 de marzo de 2017
martes, 21 de marzo de 2017
Capítulo 96:Se ha ido
Relatado por Mónica Naranjo
A mi lado, Carolina se empieza a reír. Fulmino con la mirada a Àngel y él también se empieza a reír.
-Pues por listo, hoy me voy a mi casa-le digo seria.
Su cara cambia por completo al momento. Sabe lo que eso significa: estar con Óscar. Y se muere de celos pensar que puedo estar con él. Pero así aprenderá a no decir ciertas cosas delante de los demás.
-No, no. Era una broma, mi amor, cariño, mi vida-me empieza a decir rápidamente cogiendo mi mano, la que tengo sobre su boca, y acariciándola.
-¡Oh!-exclaman Carolina y Carlos.
-Dale otra oportunidad, churri-me dice Carol con una sonrisa.
-Además, sabemos que te va la marcha-me dice Carlos divertido.
Dirijo mi mirada hacia donde está él y le miro matándolo con la mirada.
-Porque me están maquillando... que sino iba a donde ti, ¿eh?-le digo seria, pero aguantando las ganas de reír.
Pronto acaban con nosotros y vamos a relajarnos a nuestra sala hasta que tengamos que grabar. Esta es la gala 5. Creo que estamos a mitad de edición. Àngel se acerca a mí.
-¿De verdad te vas a ir a casa?-me pregunta con cara triste.
-Sabes que me encantaría estar contigo a todas horas. Pero en mi casa tengo a mi hijo-le digo omitiendo a Óscar y la discusión que he tenido con él. Tampoco le diré que le ha acusado directamente a él. Aunque tiene razón: Àngel ocupa parte de mi mente, es de quien me he enamorado poco a poco.
-Pues dile que se venga, yo no tengo problema-me comenta Àngel.
-Mejor otro día, ¿vale?-Mónica.
Él asiente algo apenado. Pero ahí viene Carlos con su móvil, grabando como siempre, y le consigue sacar una sonrisa. Carol se acerca a mí, preocupada. Le quito importancia, diciéndole que no pasa nada. Enseguida nos va llamando Mateo para que salgamos al escenario y nos sentemos en nuestro sitio. Pronto se va a grabar la gala y debemos estar listos.
Durante la grabación me lo paso muy bien. Hablo con Àngel y con Carolina. Pero el mejor momento ha sido cuando Santiago ha salido de Concha Velasco. Me ha dado un ataque de risa... No podía parar. Y luego se ha levantado Josema, que ha agravado la situación.
La gala termina proclamando ganadora a Toñi y su fantástica actuación de María Jiménez. Nos alejamos por el pasillo para cambiarnos, pero Santiago me llama. Me paro y me giro para mirarle. Se acerca a donde mí. Trae un enfado...
-¿Por qué me has puesto un 4?-Santiago.
-No he sido la única, ¿eh?-Mónica.
-Sí, ya sé que tu novio también. ¿Pero no te he hecho reír?-me pregunta ofuscado.
-Este programa consiste en imitar y, perdona que te diga Santiago, tú no has imitado. ¡Ah! Y otra cosa. Àngel no es mi novio-me giro para irme al camerino cuando le oigo exclamar.
-¡Pero lo seréis!-Santiago.
De mi cara sale una sonrisa. No sé por qué, pero creo que tiene razón. O al menos yo quiero que lo sea. ¿Pero qué pasará con Óscar y Aitor? Llego a mi camerino, bueno el que comparto con Carol. Llamo a la puerta y entreabro levemente la puerta. La rubia me hace un gesto para que pase.
-¿Sabes? Santiago ya ha venido a quejarse-le comento a la churri cerrando la puerta tras de mí.
-Qué raro, ¿no?-me dice con una sonrisa.-Cuando tú no estabas, nos venía a Chenoa y a mí.
-Este hombre... no cambiará nunca-y tras decir esto, ambas empezamos a reír.
Una vez cambiadas, salimos del camerino y vamos a dejar los trajes a vestuario. Aún no me ha conseguido sacar lo de Óscar. Y es que no me apetece contarle a nadie que he discutido con él. Saco el móvil del bolso, para ponerle el volumen, y descubro que tengo varias llamadas perdidas y algunos mensajes. Miro de quienes son. Y en cuanto veo quién ha sido, le llamo. Mi cara cambia al escuchar su voz preocupada y agitada. Me despido con un gesto de la churri y me voy hacia el coche. Tengo que llegar cuanto antes a casa y verlo con mis propios ojos. Me despido al entrar en el coche. Pero ahora estoy nerviosa. Abro la puerta del coche y arranco. Intento despejar la mente, pero no lo consigo.
El trayecto a casa se me hace eterno. Al llegar, abro y me encuentro con mi hijo en el salón. En cuanto me ve, viene corriendo a abrazarme.
-No sé dónde puede estar. He ido a vuestra habitación-me mira a los ojos y añade rápidamente-,y perdona mamá por la intromisión. Pero no está su ropa.
No le dejo continuar y subo rápidamente las escaleras y verlo con mis propios ojos. Abro el armario y, en efecto, su ropa no está en él. Sólo está la mía. Busco alguna nota o algo que haya dejado para esta repentina ida. Y ahora lo comprendo todo: ha sido por la discusión de esta mañana. Vuelvo a bajar y miro a mi hijo desconcertada.
-¿Le has llamado?-Mónica.
-Sí, pero lo tiene apagado-Aitor.
Saco el móvil del bolso y busco entre los contactos. Llamo y espero a que me descuelgue.
-Por favor, cógelo-suplico con el teléfono en la oreja.
Después de unos tonos, se oye una voz al otro lado de la línea. Y rompo a llorar.
-¿Puedes venir a casa, por favor?-Mónica.
A mi lado, Carolina se empieza a reír. Fulmino con la mirada a Àngel y él también se empieza a reír.
-Pues por listo, hoy me voy a mi casa-le digo seria.
Su cara cambia por completo al momento. Sabe lo que eso significa: estar con Óscar. Y se muere de celos pensar que puedo estar con él. Pero así aprenderá a no decir ciertas cosas delante de los demás.
-No, no. Era una broma, mi amor, cariño, mi vida-me empieza a decir rápidamente cogiendo mi mano, la que tengo sobre su boca, y acariciándola.
-¡Oh!-exclaman Carolina y Carlos.
-Dale otra oportunidad, churri-me dice Carol con una sonrisa.
-Además, sabemos que te va la marcha-me dice Carlos divertido.
Dirijo mi mirada hacia donde está él y le miro matándolo con la mirada.
-Porque me están maquillando... que sino iba a donde ti, ¿eh?-le digo seria, pero aguantando las ganas de reír.
Pronto acaban con nosotros y vamos a relajarnos a nuestra sala hasta que tengamos que grabar. Esta es la gala 5. Creo que estamos a mitad de edición. Àngel se acerca a mí.
-¿De verdad te vas a ir a casa?-me pregunta con cara triste.
-Sabes que me encantaría estar contigo a todas horas. Pero en mi casa tengo a mi hijo-le digo omitiendo a Óscar y la discusión que he tenido con él. Tampoco le diré que le ha acusado directamente a él. Aunque tiene razón: Àngel ocupa parte de mi mente, es de quien me he enamorado poco a poco.
-Pues dile que se venga, yo no tengo problema-me comenta Àngel.
-Mejor otro día, ¿vale?-Mónica.
Él asiente algo apenado. Pero ahí viene Carlos con su móvil, grabando como siempre, y le consigue sacar una sonrisa. Carol se acerca a mí, preocupada. Le quito importancia, diciéndole que no pasa nada. Enseguida nos va llamando Mateo para que salgamos al escenario y nos sentemos en nuestro sitio. Pronto se va a grabar la gala y debemos estar listos.
Durante la grabación me lo paso muy bien. Hablo con Àngel y con Carolina. Pero el mejor momento ha sido cuando Santiago ha salido de Concha Velasco. Me ha dado un ataque de risa... No podía parar. Y luego se ha levantado Josema, que ha agravado la situación.
La gala termina proclamando ganadora a Toñi y su fantástica actuación de María Jiménez. Nos alejamos por el pasillo para cambiarnos, pero Santiago me llama. Me paro y me giro para mirarle. Se acerca a donde mí. Trae un enfado...
-¿Por qué me has puesto un 4?-Santiago.
-No he sido la única, ¿eh?-Mónica.
-Sí, ya sé que tu novio también. ¿Pero no te he hecho reír?-me pregunta ofuscado.
-Este programa consiste en imitar y, perdona que te diga Santiago, tú no has imitado. ¡Ah! Y otra cosa. Àngel no es mi novio-me giro para irme al camerino cuando le oigo exclamar.
-¡Pero lo seréis!-Santiago.
De mi cara sale una sonrisa. No sé por qué, pero creo que tiene razón. O al menos yo quiero que lo sea. ¿Pero qué pasará con Óscar y Aitor? Llego a mi camerino, bueno el que comparto con Carol. Llamo a la puerta y entreabro levemente la puerta. La rubia me hace un gesto para que pase.
-¿Sabes? Santiago ya ha venido a quejarse-le comento a la churri cerrando la puerta tras de mí.
-Qué raro, ¿no?-me dice con una sonrisa.-Cuando tú no estabas, nos venía a Chenoa y a mí.
-Este hombre... no cambiará nunca-y tras decir esto, ambas empezamos a reír.
Una vez cambiadas, salimos del camerino y vamos a dejar los trajes a vestuario. Aún no me ha conseguido sacar lo de Óscar. Y es que no me apetece contarle a nadie que he discutido con él. Saco el móvil del bolso, para ponerle el volumen, y descubro que tengo varias llamadas perdidas y algunos mensajes. Miro de quienes son. Y en cuanto veo quién ha sido, le llamo. Mi cara cambia al escuchar su voz preocupada y agitada. Me despido con un gesto de la churri y me voy hacia el coche. Tengo que llegar cuanto antes a casa y verlo con mis propios ojos. Me despido al entrar en el coche. Pero ahora estoy nerviosa. Abro la puerta del coche y arranco. Intento despejar la mente, pero no lo consigo.
El trayecto a casa se me hace eterno. Al llegar, abro y me encuentro con mi hijo en el salón. En cuanto me ve, viene corriendo a abrazarme.
-No sé dónde puede estar. He ido a vuestra habitación-me mira a los ojos y añade rápidamente-,y perdona mamá por la intromisión. Pero no está su ropa.
No le dejo continuar y subo rápidamente las escaleras y verlo con mis propios ojos. Abro el armario y, en efecto, su ropa no está en él. Sólo está la mía. Busco alguna nota o algo que haya dejado para esta repentina ida. Y ahora lo comprendo todo: ha sido por la discusión de esta mañana. Vuelvo a bajar y miro a mi hijo desconcertada.
-¿Le has llamado?-Mónica.
-Sí, pero lo tiene apagado-Aitor.
Saco el móvil del bolso y busco entre los contactos. Llamo y espero a que me descuelgue.
-Por favor, cógelo-suplico con el teléfono en la oreja.
Después de unos tonos, se oye una voz al otro lado de la línea. Y rompo a llorar.
-¿Puedes venir a casa, por favor?-Mónica.
martes, 14 de marzo de 2017
Capítulo 95:Preguntas
Relatado por Carolina Cerezuela
Mónica y yo salimos de Gestmusic para ir a la cafetería que hay al lado. Quiero sonsacarle que pasó durante ese mes que no ha venido. Y sobre todo a ver si ha avanzado la relación con Àngel o no. Llegamos y nos sentamos a una mesa. Viene un camarero a tomarnos nota y, tras apuntar, se va a por ello. ¿Qué mejor que un café para hablar? Y así recuperamos el tiempo perdido.
-Bueno, cuéntame-le pido con una sonrisa.
-Que he discutido con él-me dice Mónica seria.
-¿Con Àngel? Pero si se os veía tan bien...-le digo afectada.
-¿Qué dices, churri?-me pregunta confundida.
-Que me cuentes lo que pasó en ese mes-le aclaro.
-¡Ah! ¡Eso!-me dice como aliviada.
-Y si queda tiempo, me cuentas con quién has discutido-Carolina.
-Bueno, pero si queda tiempo, ¿eh?-me dice con una sonrisa y guiñándome el ojo.
Asiento con una sonrisa. Ya haré que quede tiempo. No me va a dejar así.
-Bueno ¿y qué pasó? ¿Cómo es que acabaste en el hospital?-le pregunto con curiosidad.
-Pues que estaba hecha un lío porque él me besó y tenía a Óscar en el hospital. Entonces, bajé al bar del pueblo y tomé unas cuantas copas. Tantas que ni recuerdo ni cómo llegué a la cabaña. Vi humo y pensaba que estaba en las nubes. Y sólo a mí se me ocurre acercarme e intentar entrar-me relata.
-Lo que no te pase a ti, nena...-digo con un suspiro y una sonrisa cómplice.
-No sé qué pasó para que saliese ese humo... Pero al parecer estaba Àngel dentro...-Mónica.
-A lo mejor te estaba llamando con señales de humo y se le fue de las manos-digo divertida, empezando a reír.
Me llevo un manotazo en el brazo de su parte. Me llevo la otra mano al brazo y la regaño. A todo esto, llegan los cafés. Agradecemos con una sonrisa y el camarero se vuelve a ir.
-¿Y tú qué? ¿Cómo va con Carlos? Y no me refiero al Moyà...-me pregunta con una sonrisa pícara. Mira cómo quiere desviar la atención.
-A eso no hemos venido aquí, ¿eh?-le digo con una sonrisa y al instante bebo un trago de café.
-Hemos venido a hablar y a ponernos al día, ¿no?-me mira escrutándome con la mirada. Yo asiento-Pues eso es lo que hago-me dice con una sonrisa.-¿Te ha dicho algo?
Casi me atraganto por la pregunta y empiezo a toser. Al instante noto que las mejillas me arden y Mónica se está riendo mucho.
-No, no me ha dicho nada. ¿Qué me tendría que preguntar?-le `pregunto con cara inocente.
-¡Ah no sé! Vosotros sabréis-me dice con una sonrisa.
-¿Y a ti qué te ha pasado para llegar tarde? ¿Con quién has discutido?-le pregunto para desviar mi tema.
Ahora es ella la que bebe de su café. Bebe sin parar y después mira el reloj.
-¡Uy qué tarde se ha hecho! Hay que irse-Mónica.
La miro con incredulidad. Hay que ver cómo se escabulle cuando no quiere hablar de algo. Me termino el café de mi taza para volver a Gestmusic. Pero por el camino le voy a intentar sonsacar algo.
Relatado por Àngel Llàcer
Nos encontramos en la sala de maquillaje y peluquería Carlos y yo. Faltan por llegar las chicas. Se han ido después de la reunión y aún no han vuelto. Pero no deben tardar en venir. Efectivamente, por ahí se escucha la risa de Mónica. Al entrar por la puerta, las saludo. Pero no me hacen ni caso.
-¡Eh! Que estamos aquí-les digo para hacerme oír y que se den cuenta que estamos en la sala. Es que ni siquiera nos han devuelto el saludo.
Pero tengo un as guardado en la manga.
-¿Qué Carol? ¿Hablando de Latre con Mónica?-Àngel.
Ella se gira para mirarme ruborizada. Me niega nerviosa. Pero Carlos hace igual.
-¿Qué?-preguntan al unísono.
-Él no...-Carolina.
-Ella no...-Carlos.
Mónica y yo les miramos y después nos miramos de manera cómplice. Para terminar estallando en carcajadas. Mónica viene a saludarme.
-Perdona, no te había visto-me dice dándome un pico.
-Ven, tú y yo tenemos que hablar, ¿no?-le pregunto cogiéndola de la mano y llevándola a la silla que hay a mi lado. Y así dejamos que Carolina y Carlos se sienten juntos también.
Nos sentamos, sin soltar las manos, y dejamos que los profesionales hagan su trabajo.
-Y ahora la verdad, ¿por qué has llegado tarde?-le pregunto girándome para mirarla a los ojos.
-¿Quién te dice a ti que he mentido?-me dice con una sonrisa pícara.
-Mónica... Que nos conocemos...-la regaño con la mirada.
-Si no se lo he contado a la rubia. ¿Quién te hace creer que te lo voy a contar a ti?-me insinúa Mónica mordiéndose el labio inferior.
-Porque a mí me quieres, porque te he cuidado todo este mes, porque te sorprendo, te hago reír y suspiras por los rincones por mí-Àngel.
Oigo un "oh" muy cerca de mí. Estoy seguro que son Carolina y Carlos al escucharme.
-Yo no suspiro por ti-intenta sonar indiferente Mónica, pero no lo consigue. O al menos a mí no me engaña.
-No me engañes Mónica o...-alzo mis cejas provocativamente.
-¿O...? ¿Me estás amenazando Àngel?-dice chulita.
-No. Amenazando no. Sólo te quitaría algo que te mueres por hacer... Esta noche...-digo con una mezcla de misterio y picardía.
Mónica suelta mi mano y la lleva a mi boca.
-Pero, ¿te quieres callar? ¿O quieres que se entere hasta Tinet?-me pregunta Mónica seria, intimidándome con la mirada.
PD: Perdón que esté tan tarde el capi. Pero ayer no sé qué hice, que se me borró lo que llevaba escrito. Iba a ser diferente, pero lo he tenido que reescribir. Ahora sí, disfrutad del capi.
martes, 7 de marzo de 2017
Capítulo 94:En la reunión
Relatado por Óscar
Empiezo a sacar la ropa del armario y a meterla en una maleta. Ya sospechaba yo que estos 2 se traían algo. Lo pude ver cuando llegué a casa después de haber estado con Edurne. Hablando de Edurne, necesito verla. Ahora mismo es la única en la que confío. Saco el móvil y busco su contacto. La llamo y espero a que me lo coja. Escucho su voz al descolgar.
-¿Podemos vernos?-Óscar.
-¿Óscar? ¿Pasa algo?-me pregunta preocupada.
-He discutido con Mónica...-dejo caer sin ánimo.
-Vente a casa y hablamos. Y luego tomamos algo-Edurne.
-Gracias, ahora nos vemos-Óscar.
-Adiós guapo-Edurne.
Tras despedirnos, cuelgo y sigo metiendo algunas cosas más. Después de estar con Edurne, me iré a un hotel. Pero no puedo estar en la casa con alguien que me ha estado engañando. A saber si no aprovechó cuando estuve en el hospital para... No quiero ni pensarlo. No sé qué habrá visto en él. No sé qué tiene él que no tenga yo. Tan enamorada que estaba de mí para que ahora me cambié. Como se suele decir, a la primera de cambio. Pero no me voy a arrastrar por ella. Si me quiere, que me lo demuestre. Y si no, esto se ha acabado. Voy a la ducha y allí me intento calmar. El agua cayendo por mi cuerpo me viene bien para liberar estrés. Salgo y voy a por la ropa para cambiarme. Cojo la ropa sucia y la echo al cesto. Después me acerco a la mesita de Mónica, donde sé que guarda los post it, y abro el primer cajón. Escribo unas pocas palabras y lo despego. Miro alrededor para decidir en qué lugar lo podré poner para que lo vea. Decido que sea en la puerta del armario. Al cambiarse de ropa, abrirá la puerta y lo tendrá que ver. Lo pego y la releo. Justo las palabras que quiero decirle. Cierro la maleta y bajo abajo para irme. Cojo la chaqueta, las llaves y el casco y salgo de casa.
En unos minutos llego a la casa de Edurne y toco al timbre. Tarda poco en abrirme y me dice que pase. Se extraña al ver la maleta, pero no dice nada. Y es algo que le agradezco.
-¿Quieres tomar algo?-Edurne.
-Una cerveza-Óscar.
-Enseguida-Edurne.
Ella se levanta y se marcha del salón. Me quedo mirando a mi alrededor. Todo está bien colocado y veo unas fotos en la repisa. Me acerco para observarlas. Son Edurne y su novio. También tiene con un perro, con su familia. Al poco rato vuelve.
-¿Te gustan las fotos?-Edurne.
Me giro y la veo parada en el marco de la puerta. Me dedica una sonrisa. Trae 2 botellines en las manos.
-Siéntate, si quieres-Edurne.
Me acerco al sofá y me siento. Al poco rato, ella se sienta a mi lado.
-¿Qué ha pasado? Antes me has preocupado-Edurne.
-Me ha engañado... Se ha buscado a otro-digo totalmente serio. Intento no explotar nuevamente. No con ella.
-¿La has pillado?-me pregunta preocupada.
-No, pero me ha dicho que ya no me quiere como antes-Óscar.
-Ya sabes que a mí me vas a tener siempre-me dice con una sonrisa. Esa sonrisa preciosa que tiene.
-Me he ido de casa. Ahora tendré que buscarme un hotel. Yo a esa casa no vuelvo-le digo antes de que me pregunte por lo de la maleta.
Edurne me mira. Me sigue mirando con una sonrisa. Y se lanza a besarme.
-Quédate conmigo, si quieres-me dice mordiéndose el labio inferior.
Relatado por Mónica Naranjo
Me llega un mensaje apenas he arrancado el coche. Al llegar a un semáforo, lo miro. Es de Laia y me pregunta que dónde estoy. Le escribo rápidamente que estoy de camino.
-"Ya hemos empezado"-Laia.
-"Diles que había trafico"-le pido a Laia escribiendo rápidamente.
Tengo que dejar el móvil, pues el semáforo se ha puesto verde. Y ni quiero tener un accidente ni quiero que me pongan una multa. Eso me atrasaría aún más. Llego a Gestmusic y voy al parking a dejar el coche. Me bajo y voy rápidamente al ascensor para subir. Llego tarde, lo sé. Pero le he avisado a Laia. Al poco rato, llego a la planta y me dirijo a la sala de reuniones. Toco 2 veces y abro la puerta.
-Perdón-digo al abrir la puerta y asomarme.
-Pasa, pasa-me dice Tinet con una sonrisa.
Entro y cierro la puerta a mi espalda. Mi vista se va hacia donde está Àngel. Él también me mira y me dedica una sonrisa. Supongo que estará pensando que no he cambiado. Me siento en el asiento que queda libre, al lado de Carolina, y escucho a Tinet. La reunión termina al poco rato. Es lo que tiene llegar tarde, que te pierdes una gran parte. Pero de lo básico me he enterado.
-¿Vienes a tomar algo, churri?-me dice Carolina recogiendo sus cosas.
-Claro, enseguida voy. Pero dame un momentito-le pido.
Ella asiente con una sonrisa y se va hacia la puerta. Me acerco a Àngel.
-¿Qué te ha pasado?-me pregunta nada más acercarme.
-El tráfico-le digo lo mismo que a Laia puesto que estamos aún en la sala y ella está cerca.
-¿Y por qué no saldrás antes? ¿Eh?-me dice con una sonrisa. Claramente sospecha que ese no es el motivo de mi retraso.
-Se lo he dicho miles de veces-interviene Laia.
Les fulmino con la mirada, pero al momento ya estoy sonriendo y riendo.
-La culpa es vuestra que me citáis a la hora que empieza la reunión. En México me citaban una hora antes y así llegaba puntual-les confieso entre risas.
-Ey, esa me la apunto-dice divertido Tinet.
Àngel y yo salimos de la sala, donde me está esperando Carolina.
-Luego tú y yo hablaremos, ¿eh?-me dice Àngel al ver a la rubia.
Empiezo a sacar la ropa del armario y a meterla en una maleta. Ya sospechaba yo que estos 2 se traían algo. Lo pude ver cuando llegué a casa después de haber estado con Edurne. Hablando de Edurne, necesito verla. Ahora mismo es la única en la que confío. Saco el móvil y busco su contacto. La llamo y espero a que me lo coja. Escucho su voz al descolgar.
-¿Podemos vernos?-Óscar.
-¿Óscar? ¿Pasa algo?-me pregunta preocupada.
-He discutido con Mónica...-dejo caer sin ánimo.
-Vente a casa y hablamos. Y luego tomamos algo-Edurne.
-Gracias, ahora nos vemos-Óscar.
-Adiós guapo-Edurne.
Tras despedirnos, cuelgo y sigo metiendo algunas cosas más. Después de estar con Edurne, me iré a un hotel. Pero no puedo estar en la casa con alguien que me ha estado engañando. A saber si no aprovechó cuando estuve en el hospital para... No quiero ni pensarlo. No sé qué habrá visto en él. No sé qué tiene él que no tenga yo. Tan enamorada que estaba de mí para que ahora me cambié. Como se suele decir, a la primera de cambio. Pero no me voy a arrastrar por ella. Si me quiere, que me lo demuestre. Y si no, esto se ha acabado. Voy a la ducha y allí me intento calmar. El agua cayendo por mi cuerpo me viene bien para liberar estrés. Salgo y voy a por la ropa para cambiarme. Cojo la ropa sucia y la echo al cesto. Después me acerco a la mesita de Mónica, donde sé que guarda los post it, y abro el primer cajón. Escribo unas pocas palabras y lo despego. Miro alrededor para decidir en qué lugar lo podré poner para que lo vea. Decido que sea en la puerta del armario. Al cambiarse de ropa, abrirá la puerta y lo tendrá que ver. Lo pego y la releo. Justo las palabras que quiero decirle. Cierro la maleta y bajo abajo para irme. Cojo la chaqueta, las llaves y el casco y salgo de casa.
En unos minutos llego a la casa de Edurne y toco al timbre. Tarda poco en abrirme y me dice que pase. Se extraña al ver la maleta, pero no dice nada. Y es algo que le agradezco.
-¿Quieres tomar algo?-Edurne.
-Una cerveza-Óscar.
-Enseguida-Edurne.
Ella se levanta y se marcha del salón. Me quedo mirando a mi alrededor. Todo está bien colocado y veo unas fotos en la repisa. Me acerco para observarlas. Son Edurne y su novio. También tiene con un perro, con su familia. Al poco rato vuelve.
-¿Te gustan las fotos?-Edurne.
Me giro y la veo parada en el marco de la puerta. Me dedica una sonrisa. Trae 2 botellines en las manos.
-Siéntate, si quieres-Edurne.
Me acerco al sofá y me siento. Al poco rato, ella se sienta a mi lado.
-¿Qué ha pasado? Antes me has preocupado-Edurne.
-Me ha engañado... Se ha buscado a otro-digo totalmente serio. Intento no explotar nuevamente. No con ella.
-¿La has pillado?-me pregunta preocupada.
-No, pero me ha dicho que ya no me quiere como antes-Óscar.
-Ya sabes que a mí me vas a tener siempre-me dice con una sonrisa. Esa sonrisa preciosa que tiene.
-Me he ido de casa. Ahora tendré que buscarme un hotel. Yo a esa casa no vuelvo-le digo antes de que me pregunte por lo de la maleta.
Edurne me mira. Me sigue mirando con una sonrisa. Y se lanza a besarme.
-Quédate conmigo, si quieres-me dice mordiéndose el labio inferior.
Relatado por Mónica Naranjo
Me llega un mensaje apenas he arrancado el coche. Al llegar a un semáforo, lo miro. Es de Laia y me pregunta que dónde estoy. Le escribo rápidamente que estoy de camino.
-"Ya hemos empezado"-Laia.
-"Diles que había trafico"-le pido a Laia escribiendo rápidamente.
Tengo que dejar el móvil, pues el semáforo se ha puesto verde. Y ni quiero tener un accidente ni quiero que me pongan una multa. Eso me atrasaría aún más. Llego a Gestmusic y voy al parking a dejar el coche. Me bajo y voy rápidamente al ascensor para subir. Llego tarde, lo sé. Pero le he avisado a Laia. Al poco rato, llego a la planta y me dirijo a la sala de reuniones. Toco 2 veces y abro la puerta.
-Perdón-digo al abrir la puerta y asomarme.
-Pasa, pasa-me dice Tinet con una sonrisa.
Entro y cierro la puerta a mi espalda. Mi vista se va hacia donde está Àngel. Él también me mira y me dedica una sonrisa. Supongo que estará pensando que no he cambiado. Me siento en el asiento que queda libre, al lado de Carolina, y escucho a Tinet. La reunión termina al poco rato. Es lo que tiene llegar tarde, que te pierdes una gran parte. Pero de lo básico me he enterado.
-¿Vienes a tomar algo, churri?-me dice Carolina recogiendo sus cosas.
-Claro, enseguida voy. Pero dame un momentito-le pido.
Ella asiente con una sonrisa y se va hacia la puerta. Me acerco a Àngel.
-¿Qué te ha pasado?-me pregunta nada más acercarme.
-El tráfico-le digo lo mismo que a Laia puesto que estamos aún en la sala y ella está cerca.
-¿Y por qué no saldrás antes? ¿Eh?-me dice con una sonrisa. Claramente sospecha que ese no es el motivo de mi retraso.
-Se lo he dicho miles de veces-interviene Laia.
Les fulmino con la mirada, pero al momento ya estoy sonriendo y riendo.
-La culpa es vuestra que me citáis a la hora que empieza la reunión. En México me citaban una hora antes y así llegaba puntual-les confieso entre risas.
-Ey, esa me la apunto-dice divertido Tinet.
Àngel y yo salimos de la sala, donde me está esperando Carolina.
-Luego tú y yo hablaremos, ¿eh?-me dice Àngel al ver a la rubia.
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