martes, 23 de febrero de 2016

Capítulo 60:No fue tu culpa

Relatado por Mónica Naranjo


Tengo que reconocer que mi hijo tiene razón y debo hablar tanto con Óscar como con Àngel. Con Àngel hablaré el miércoles antes de empezar la gala y con Óscar... bueno, con él cuando se recupere. No quiero que le pase cualquier cosa por mi culpa. Doy vueltas por la sala de espera bajo la atenta mirada de mi hijo.
-Ve con él, sé que lo estás deseando-Aitor.
-¿A qué te refieres? Le están haciendo pruebas...-Mónica.
-Mamá, por favor...-Aitor me mira como si fuera lo más obvio del mundo.
Niego con la cabeza. No me pienso ir y dejar a mi marido sólo. Da igual lo que haya pasado o lo que haya visto o pasado, sigue siendo mi marido y yo su mujer. Además yo también le engañé con Àngel antes de mi accidente. Pero eso él no lo sabe. Y no lo sabrá jamás. Fue un momento de calentón. Aitor me sigue mirando con la misma cara.
-No me mires con esa cara, porque no-le digo con determinación.
-Haz lo que quieras... Pero, ¿seguro que te quieres quedar aquí?-me pregunta Aitor.
-Pues claro-Mónica.
No me lo creo ni yo. Estoy deseando que llegue el miércoles para volver a verle, hablar con él y tenerle a mi lado sentado en la mesa del jurado. Y de paso tener un buen rato viendo a mis compañeros y a los concursantes. Les echo de menos la verdad. Espero que llegue pronto el miércoles. El altavoz vuelve a sonar llamándonos. Esta vez vamos los 2. Nos acercamos al despacho del médico que atiende a Óscar y nos pide que nos sentemos.
-Le hemos realizado un lavado de estómago y pruebas oara comprobar el estado del paciente. Ya se encuentra bien, aunque débil.
-¿Podemos verle?-le pregunta Aitor.
-Ahora está el psicólogo con él. Queremos descubrir el motivo o los motivos por lo cual lo hizo.
-Fue por mi culpa...-Mónica.
-Mamá no...-Aitor.
-¿Puedes salir un momento, por favor?-le pide el médico a mi hijo.
Aitor me mira negando con la cabeza. Sé que él me apoya y no piensa que sea la culpable ni haya hecho nada, pero yo me siento así. Le hago un gesto afirmativo para que me deje a solas con el médico. Aitor se levanta y cierra la puerta al salir. Le veo salir. Al instante, vuelvo mi cara hacia el médico que me mira pidiendo que le cuente.
-Llevé a otro hombre a casa y ya no siente que le quiera como antes...-Mónica.
-¿Y usted le quiere?
Sopeso la pregunta y medito la respuesta. ¿Le sigo queriendo como antes? ¿O Àngel ha venido a ocupar su lugar? La verdad es que no sé qué me pasa. No sé por qué tengo tantas dudas. Antes con querer a Óscar y a Aitor bastaba. Ahora se ha cruzado en mi vida y en mis sentimientos otro hombre. Un hombre con el cual empecé discutiendo, pero poco a poco me ha ido demostrando que es una buena persona. Las primeras impresiones a veces no son acertadas.
-Le quiero... pero noto que no es como antes...-termino contestando.
-Deberían ir a un consejero matrimonial si, tras hablarlo, no llegan a lo que sienten el uno por el otro. Él les podría ayudar a que demuestren los sentimientos que se tienen.
-Gracias doctor-Mónica.
-Y no se culpe porque no ha sido culpa suya. Usted no tiene la culpa que se haya tomado mal la presencia de otro hombre en casa. ¿Y qué relación tiene con ese hombre?
-Es un compañero de trabajo-Mónica.
-Pues no le dé más vueltas. Voy a mirar a ver si han acabado y les digo que pase. Quédese aquí un momento, por favor.
El médico se levanta, da la vuelta a su escritorio y sale del despacho. Al salir él, entra mi hijo. Pienso en lo que me ha dicho y no puedo evitar que unas lágrimas resbalen por mis mejillas. Aitor se sienta a mi lado.
-¿Qué ha pasado, mamá?-Aitor.
Niego con la cabeza mientras me limpio las lágrimas con el dorso de la mano. ¿Estaré engañando a Àngel con Óscar? ¿Y a Óscar con Àngel? Puede que lo del consejero matrimonial no sea mala idea del todo. O incluso para mí sola. O llamar a la rubia. En estos casos se necesita de una buena amiga que te escuche y te diga lo que a ella le parece. Me levanto.
-Voy a llamar por teléfono, ahora vuelvo-aviso a mi hijo.
Tras esto, salgo del despacho y busco en mi bolso el móvil. Salgo a la puerta del hospital y llamo a la churri.


Relatado por Àngel Llàcer


Me despido de Carlos y pienso en el consejo que me ha dado. Tengo que decírselo. Pero ¿cuándo será el mejor momento? Cojo la moto, me monto en ella y me pongo el casco. Me pongo en marcha y aparco donde el primer día. Sonrío recordando ese fantástico día. Me bajo, y con el casco bajo el brazo, y vuelvo a entrar por la puerta. Segunda vez que vuelvo. Necesito aclarar mis ideas. Abro la puerta y sonrío al ver el pasillo y sobre todo el banco en el que esperamos. Allí estaban sentadas Mónica y Carolina. Ahí empezó todo. Ella me reprochó el haberle rallado el coche y me exigía pagarle la pintura. Yo por supuesto me negué. Pero no lo hice a malas. Simplemente fue porque soy catalán y eso de soltar no me va. A estas alturas debería saberlo ya... Me acerco al banco y me siento recordando aquel día, aquel primer día donde los nervios estaban a flor de piel. Me saco el casco del brazo y lo voy a dejar a mi lado, cuando se cae al suelo haciendo un ruido sordo. ¡Mierda! Espero que no haya nadie. Me agacho a cogerlo.
-¿Qué haces aquí?
Esa voz hace que mi corazón se detenga. Mi respiración se detiene. Creo que ya la he liado. Bien Àngel, bien. En tu línea.

martes, 16 de febrero de 2016

Capítulo 59:Consejo

Relatado por Àngel Llàcer


Llego a la sala de reuniones y la abro. Por suerte está abierta y tendremos intimidad. Al poco rato, la puerta se vuelve a abrir. Me levanto para recibirle y nos damos un sincero abrazo.
-¿Estás bien? Me has preocupado por teléfono...-me dice Carlos.
Vuelvo a la silla donde estaba sentado antes, mientras le esperaba, y me siento. Espero hasta que hace lo mismo. Le miro e intento que los ojos no se me pongan vidriosos ni me tiemble la voz.
-La he dejado escapar, Carlos-Àngel.
-¿A qué te refieres? ¿A quién?-Carlos.
-A la mujer de mi vida, a la mujer que me hace sonreír y que por ella vivo y moriría-Àngel.
Sí, he sido gilipollas por haberme ido cuando más me necesitaba. Pero ahora necesitan estar en familia. Yo ahí no pinto nada. Da igual mis sentimientos. Sólo quiero que Mónica sea feliz y si para ello debo alejarme, lo hago. Me conformo con prestarle mi apoyo cuando lo necesite. Pero son una familia feliz que no voy a ser yo quien la destroce. Su hijo Aitor es majísimo, ha salido a la madre. Y Óscar... es completamente normal como ha reaccionado. Si yo llegase a casa y viese a mi mujer con otro, también me pondría celoso. Miro a Carlos que me mira sin entender nada. De hecho nadie sabe lo que siento por Mónica.
-¿Y quién es esa mujer que te ha robado el corazón y la razón?-me pregunta Carlos.
Debo contárselo. Es muy buen amigo mío. Pero no sé cómo va a reaccionar. Supongo que pensará que estoy loco. Me sigue mirando para que le cuente. Cojo aire y le echo valor.
-Mónica...-Àngel.
-¿Ella está bien?-Carlos.
-No, que es ella la mujer de la que me he enamorado-Àngel.
Me mira con el ceño fruncido y con incertidumbre en el rostro. Debe pensar que estoy loco, lo sabía.
-Pero Àngel... está casada... Y su marido es su manager también...-Carlos.
-Lo sé... pero no puedo evitar lo que siento por ella...-Àngel.
-¿Y ella lo sabe?-Carlos.
-Bastante si llegamos a ser amigos... Tal y como empezamos...-Àngel.
Carlos suspira y se levanta. Se acerca a mí y me levanto yo también. Nos damos otro abrazo y me dice de ir a tomar algo. No me apetece mucho la verdad, pero él insiste a lo que no me puedo negar. Salimos de la sala y nos dirigimos a la puerta para salir también de Gestmusic. Me propone ir al centro para alejarnos de nuestra zona de trabajo. Acepto y me acerco a mi moto. Le propongo de ir en moto y le paso un casco. Me subo a la moto, me pongo el casco también y arranco. En cuestión de minutos llegamos al centro y aparco la moto. Carlos es quien me guía hasta una cafetería cercana. Creo que voy tan absorto en mis propios pensamientos, que no sé ni por donde voy. Nos acercamos a la barra y pedimos 2 cervezas. Vamos a una mesa a sentarnos.
-¿Y qué vas a hacer? Se lo tienes que decir-me dice Carlos una vez hemos tomado asiento.
-No sé, Carlos. No tengo ni idea cómo hacerlo... Yo no quiero romper una familia. He conocido a su hijo y es encantador-Àngel.
-¿Cómo que has conocido a su hijo?-Carlos me pide que le cuente lo que ha pasado, por qué conozco al hijo de Mónica. Y de momento nada más. No le he dicho que también he conocido a Óscar.
Le digo la versión de la mañana, que nos lo hemos encontrado cuando se iba a clase por Barcelona. Tampoco tiene que saberlo todo, ¿no?


Relatado por Mónica Naranjo


Tal y como pronosticó el médico, Óscar se empieza a mover hasta que abre sus ojos. Cuando le veo despierto, me acerco a él rápidamente con una sonrisa en los labios y lágrimas en los ojos. La satisfacción de que está bien y no le ha pasado es muy grande. Si le hubiese pasado algo, no me lo hubiese perdonado. Viviría con la culpa de que Óscar lo ha hecho por verme con Àngel. Aunque yo le he visto con Edurne. La verdad estamos empatados.
-Ahora aviso al médico-Mónica.
Óscar asiente y salgo de la cortina pidiendo un médico. Se acerca una enfermera y le digo que ya ha desertado. Sale y vuelve al rato con un médico. Me hacen esperar fuera mientras le miran. De modo que me dirijo a la sala de espera para estar con mi hijo y con Àngel. Pero al llegar a la sala, veo sólo a Aitor. Me acerco a él extrañada.
-¿Y Àngel?-Mónica.
-Se ha ido-Aitor.
-Bueno...-no puedo negar que me ha dado pena que se fuese. Le quería agradecer todo lo que ha hecho por mí.
-¿Y papá?^¿Cómo sigue?-me pregunta mi hijo.
-Ha despertado ya. Ahora le están mirando-Mónica.
-¿De verdad?-me mira con ojos como platos sin podérselo creer. Aitor me abraza y se lo sigo con cariño. Me gusta verle así de feliz. Nos ha dado un buen susto.
¿Qué le ha podido pasar? ¿Qué se le habrá pasado por la cabeza para hacerlo? Pero en esta vida hay que luchar y ser valiente. Sino no se consigue nada. Ya viví esto con mi hermano y creía que se me iba el amor de mi vida también. Lo he pasado muy mal durante estas horas que ha estado inconsciente. Quiero a Óscar, pero también quiero a Àngel. Ahora mismo estoy entre 2 amores. Son amores distintos que me hacen sentir de forma distinta. Aitor se separa de mí y me mira a los ojos.
-¿Y qué vas a hacer ahora?-me pregunta de repente.
-¿A qué te refieres?-le pregunto confundida.
-A si vas a aclarar las cosas con papá y Àngel-Aitor.
Le miro con la mirada perdida. Se ha dado cuenta de todo. Qué listo es el jodío. Yo no sé ni qué hacer y él ya me ha dado una posibilidad. Tengo que aclarar las cosas con los 2. Pero antes tengo que poner en orden mis sentimientos.

martes, 9 de febrero de 2016

Capítulo 58:¡Lucha!

Relatado por Mónica Naranjo


Enseguida viene una ambulancia. Observo cómo hacen su trabajo y dicen de llevárselo al hospital.
-Pero sólo puede venir una persona en la ambulancia-avisan.
-Ve-me dicen Àngel y Aitor.
Me levanto nerviosa y sigo a los camilleros hasta la ambulancia y me subo a ésta. Miro a Óscar. Va inconsciente. Le cojo de la mano. Espero que no le pase nada. No puede pasarle nada. Aprieto en la otra mano la nota que me ha escrito.
En cuanto llegamos al hospital, le bajan rápidamente y se lo llevan hacia dentro. Me dicen que dé los datos en la entrada.
-La tarjeta, por favor-me pide una señora con gafas de leer y una bata blanca.
-Con las prisas no la he traído...-Mónica.
-Dígame los datos, en ese caso.
-Óscar Tarruella-Mónica.
-Muy bien, pase a la sala de espera-me dice como algo rutinario, como quien pide que espere para entrar a una reunión.
Mis nervios van en aumento y le diría unas cuantas cosas a esta mujer, pero me callo y me dirijo a la sala de espera. Pero no puedo estar quieta. Es la vida de mi marido la que está en juego. ¿Por qué lo habrá hecho? ¿Tal vez haya sido demasiado dura con él? Àngel y Aitor se acercan a mí.
-Qué rápido habéis llegado ¿no?-me asombro por la rapidez.
-Hemos venido en la moto-Àngel.
-¿Cómo está papá?-me pregunta Aitor con la voz quebrada.
Le explico que le han entrado al box y nos toca esperar. Aitor me abraza. Àngel nos intenta tranquilizar diciendo que no le va a pasar nada, que va a despertar y va a ser el de siempre.
-¿Quieres algo?-me pregunta Àngel, niego con la cabeza.
Miro a Aitor con lágrimas en los ojos.
-Habrá que avisar a Cristina...-Mónica.
-Y a los abuelos...-me dice Aitor intentando aguantar las lágrimas. Se lo noto en la mirada, en la voz.
-Si queréis, puedo avisar yo...-se ofrece Àngel.
Le miro con una mirada llena de tristeza. Asiento. Busco entre mis bolsillos. Pero he venido tan rápido que no me he traído nada. Miro a mi hijo dándole a entender que no tengo el móvil aquí. De modo que él saca el suyo y empieza a buscar entre sus contactos. Le pasa el móvil. Àngel sale a la puerta. Le veo desde la ventana de la sala de espera. Camina de un lado a otro con el móvil en el oído. No le toca hacer esto y lo está haciendo. Es muy buena persona. Pero ahora mismo sólo puedo pensar en Óscar y en que se ponga bien.
-Venga mamá, se va a poner bien. Papá es fuerte-Aitor.
Me giro para mirarle y asiento intentando sacar una sonrisa, más no puedo. Las lágrimas siguen corriendo por mis mejillas sin que yo se lo impida. Van a su libre albedrío. Junto mis manos y miro al cielo. A continuación agacho la cabeza, pero sigo teniendo mis manos unidas en posición de oración. No soy creyente, pero en último recurso puedo rezar si es necesario para que salve.
"Familiares de Óscar Tarruella pasen por zona de boxes" se oye al rato. Miro a Aitor y me voy corriendo hacia la zona de boxes. Oigo cómo exclaman que no se puede correr, pero hago caso omiso. Allí hay un puesto de enfermería al que me dirijo. Pregunto por mi marido y me dicen que está en el box 14 y que pronto pasará el médico para informarme. Camino hacia la cortina indicada y entro al espacio que ahí. Allí se encuentra la camilla con Óscar enganchado a un gotero y a una máquina para controlar sus constantes vitales. Me acerco lentamente. Me duele verle así. Me pongo a su lado y le miro. Mi cara se transforma en una de odio.
-¿Por qué lo has hecho? Esta no es la salida, yo te quiero. ¿Qué le vas a decir a nuestro hijo? ¡Eres un cobarde, Óscar! ¡Lucha! Pero no quieras quitarte la vida porque no es la solución. ¡Cómo te mueras, te mato!-digo de pie, a su lado, mirándole.
Oigo un carraspeo y me giro para ver a un hombre de mediana edad de bata blanca. Me limpio las lágrimas de la cara y finjo una entereza que no tengo.
-Le hemos tenido que hacer un lavado de estomago, pues ha mezclado somníferos con alcohol. Menos mal que actuaron rápido.
-¿Se recuperará?-Mónica.
-Como mucho en 2 horas despertará y vendrá a hablar con él el psiquiatra.
El médico se despide de mí y sale de nuevo. Tenía miles de preguntas que han quedado sin ser formuladas. No me salían. Vuelvo a fijar la vista en mi marido. Le cojo la mano y se la empiezo a acariciar. Necesito este contacto piel con piel para sentirle cerca.
-Pero no creas que te libras de la bronca, señorito. Ya hablaremos cuando despiertes de tu siesta...-Mónica.


Relatado por Àngel Llàcer


Después de explicarle quién soy y por qué la llamo a la hermana de Óscar, vuelvo a entrar a la sala de espera donde sólo me encuentro a Aitor. Le miro extrañado.
-¿Y tu madre?-Àngel.
-Han llamado y han entrado-me explica Aitor.
-Entonces será mejor que me vaya-le tiendo el móvil para devolvérselo-Yo no pinto ya nada aquí.
-Claro que sí, nos has ayudado-coge el móvil y se lo guardo.
-Tranquilo, ahora necesitáis estar en familia. Yo sobro aquí. No te preocupes-Àngel.
Me giro para irme cuando oigo a Aitor llamarme.
-Al menos dame tu número para llamarte-Aitor.
Sonrío amargamente. Le pido el móvil, el cual me tiende y le tecleo mi número. Le doy a la llamar y queda reflejado en sus llamadas. Le aconsejo que lo guarde cuanto antes. Mi móvil empieza a sonar y aparece su número. Lo guardo como "Aitor hijo Mónica" y vuelvo a guardar el móvil en el bolsillo. Sonrío, le doy unas palmadas en el hombro y me dirijo hacia la puerta antes de que me arrepienta. Camino hasta el parking donde he dejado la moto y llego hasta ella. A lo mejor ha sido mala idea aceptar quedarme a comer con Mónica y Aitor. Al fin y al cabo yo soy un intruso. Espero no haber destrozado una familia. Cojo el casco y me lo pongo sin dudar. Conduzco por las calles de Barcelona hasta llegar al edificio que vio mi felicidad por primera vez. Pongo la pata de cabra y me bajo de la moto. Me saco el casco y lo guardo en la parte trasera. Saco el móvil y busco entre los contactos. Voy pasando nombres hasta llegar con el que puedo hablar.
-¿Estás por Barcelona? Necesito hablar contigo. Estoy en Gestmusic. Nos vemos en la sala de reuniones-Àngel.
Cuelgo rápidamente y me adentro en el edificio. Se encuentra vacío. Tal vez estén Tinet, Laia y los bailarines ensayando. Pero no es de mi incumbencia quién esté. No me interesa nada más que el bienestar de Mónica. Y si para ello me tengo que alejar, me alejaré. Pero necesito consejo. 

martes, 2 de febrero de 2016

Capítulo 57:Perdóname

Relatado por Óscar Tarruella


Me siento sobre la cama y pienso en lo que me ha dicho Mónica. Voy hacia el baño y allí me desprendo de la ropa. Abro el grifo y me pongo bajo el chorro. Me voy despejando en cuanto el agua va cayendo sobre mí. ¡Dios! ¿Qué he hecho? Me siento ahora mismo lo peor. Salgo y me enrollo una toalla alrededor de la cintura. Cojo ropa limpia y me empiezo a vestir. Cojo el móvil y hago una llamada, pero la persona no me lo coge. Al momento recibo un whatsapp.
-"No me llames más, he vuelto con mi novio".
-"¿Entonces qué he sido para ti?"-escribo furioso.
-"Me has ayudado mucho y te lo agradezco, pero los 2 sabemos que esto no iba a funcionar"
Se desconecta y miro la pantalla durante unos minutos. Parece que todo el mundo vaya en mi contra y encima trato así de mal a Mónica. Debo disculparme ahora mismo. Tiro el móvil sobre la cama y me levanto. Me acerco a mi mesilla de noche. Cojo papel y boli y me apoyo en la mesilla para escribir. Edurne sólo era algo pasajero y fue en una noche de locura. Pero a Mónica la quiero. La he hecho daño y no me lo puedo permitir. Edurne me ha usado para sus propios propósitos, así lo noto. Termino de escribir y la dejo sobre la mesilla. Voy al baño, coloco el tapón y empiezo a llenar la bañera. Me acerco a la mesilla de noche de Mónica y cojo su bote de pastillas. Vuelvo al baño antes de que se salga el agua y cierro el grifo. Abro la tapa y me lo tomo de un trago. Me introduzco lentamente en la bañera y me tumbo.


Relatado por Mónica Naranjo


Àngel se empeña en preguntarme qué me pasa, pero decido ignorar su pregunta y seguir cenando. Pongo una sonrisa falsa y sigo charlando con mi hijo. Él también está sorprendido de la actitud de su padre. No sé qué le pasa. Aunque a mí tampoco sé lo que me pasa. ¿Le sigo queriendo? ¿Ahora quiero a Àngel? Por supuesto que quiero a Óscar, es mi marido. A Àngel le acabo de conocer como quien dice. Pero siento algo en mi interior cada vez que veo a Àngel, que me hace sacar una sonrisilla. Realmente no sé lo que siento. Puede que sólo sea cariño y esa sonrisa sea porque se está convirtiendo en amigo mío. Lo puedo admitir: se ha convertido en mi amigo, además de compañero de trabajo. Lo que no entiendo es la actitud de Óscar con Àngel. ¿Acaso está celoso?
-¿No está tardando mucho papá?-me pregunta mi hijo preocupado.
-Se habrá echado a dormir...-intento quitarle importancia, pero en mi interior hay un nerviosismo, una preocupación por él.
Me levanto para llevar mi plato a la cocina y decido subir a la habitación para descubrir cómo está mi marido. Veo un folio y un boli que sobresalen de mi mesilla de noche. Me acerco, quito el boli y cojo el folio. Es la letra de Óscar.
Mi amor, mi todo.
Sé que últimamente he estado de lo más celoso y sobreprotector contigo. Eso es porque te quiero. Pero he cometido algo de lo que no me siento para nada orgulloso: me he acostado con Edurne. Fue una noche de locura en la que el alcohol hacía que no controlase mi cuerpo. Esta noche ha vuelto a pasar y te he hecho daño. Para que no vuelva a suceder, he decidido poner fin a mis días.
Te quiero. Perdóname
Corro rápidamente al baño donde veo a Óscar bajo el agua, en la bañera.
-¡Aitor!-llamo desesperadamente a mi hijo entre lágrimas.
Cojo a mi marido como puedo y le saco de la bañera. Me abrazo a él y sigo llorando. Mi hijo viene rápidamente en mi ayuda y al ver a su padre en ese estado, se echa a llorar también.
-Llama a un a ambulancia, por favor-le suplico entre lágrimas.
Mi hijo baja de nuevo, oigo cómo baja las escaleras. Apoyo la cabeza de mi marido entre mis piernas y le acaricio.