Relatado por Mónica Naranjo
Nuestras miradas se cruzan. Y entonces decido hablar para picarle aún más.
-¿Qué? ¿Aceptas o no, gallina?-recalco la última palabra.
-Mónica, Mónica... No me tientes...-Àngel.
-No te atreves porque sabes que te voy a ganar-Mónica.
-¡De eso nada!-dice Àngel convencido.
Se gira, dando a mis ojos una espectacular vista de su trasero, y empieza a bajar los escalones para volver al agua. Al final ha aceptado. Muy bien, ahora tengo que ganar yo.
-Muy bien. Vamos al otro extremo de la piscina, tocamos el bordillo y volvemos aquí y tocamos la barandilla. ¿De acuerdo?-explico las reglas.
-Bien. ¿Pero cómo sabremos quién gana?-Àngel.
-Ay pues en eso no había pensado...-me quedo pensativa en lo que podemos hacer ahora.
-Si es que..-me recrimina divertido.
Llamo a mi hijo a voz en grito para que venga. Es el único que está en casa y nos podemos fiar de él.
-Pero, ¿qué haces, loca?-me pregunta Àngel algo avergonzado.
-Va Àngel, que no se te ve nada. Además no te va a ver nada que él no tenga-digo sonriendo.-¿O sí?-le pregunto con picardía.
Niega con la cabeza divertido y me mira como si hubiese perdido la cabeza. A los pocos minutos aparece Aitor en el jardín.
-¿Mamá? ¿Me has llamado?-Aitor.
-Sí, cariño. ¿Podrías decir quién gana la carrera, por favor?-Mónica.
-Dile a tu madre que no está bien-le pide Àngel.
-Ninguno de los 2 lo estáis, pero es lo que hay. ¿Qué pretendéis? ¿Una carrera de natación?-Aitor.
-Exacto y te queremos de juez para decirnos quién gana-Mónica.
-¿Habéis apostado?-me pregunta sin más preámbulos.
Le miro fijamente, está con una sonrisa en la cara. Hay que ver cómo me conoce. Asiento levemente dedicándole una sonrisa. Después le miro a Àngel y cruzo mi mirada con la suya. Le hago un gesto de que voy a ganar y esperamos a que Aitor dé la salida.
-¿Preparados? ¿Listos? ¡Ya!-exclama Aitor dando comienzo a nuestra particular carrera.
Salgo disparada en cuanto oigo la palabra. Doy brazadas y me muevo lo más rápido que puedo. Pero esta piscina es demasiado grande. ¿Por qué construirían una tan grande? Miro a mi lado para ver cómo va Àngel. Vamos casi a la par. Le adelanto por muy poco. Voy a probar algo. Meto la cabeza bajo el agua y muevo los brazos. Pero enseguida me agoto y tengo que salir a la superficie a por aire. Sigo nadando lo más veloz que puedo. Tengo que ganar como sea esta carrera. Pero estoy demasiado cansada. No tenía que haber nadado antes y chulearle a Àngel. Como gane, a saber lo que tiene pensado para mí. Por eso tengo que ganar yo. Poco a poco voy visualizando el otro extremo de la piscina, ya queda menos. Sólo un esfuerzo más. Tocar y dar la vuelta. Tan poco está tan difícil. Además voy en ventaja. Doy todo lo que puedo de mí y llego al bordillo. Lo toco y me impulso para darme la vuelta y volver al punto de partida. Esa canción... ese título hace que los ojos se me empañen de lágrimas. Pero sigo peleando por ganar. Nado y nado. Llego hasta el otro bordillo y lo toco. Empiezo a sonreír y a exclamar que he ganado, pero Àngel llega por detrás y me dice:
-¡He ganado! ¡Te lo dije!-me dice altanero.
-¿Qué? ¡Si he llegado yo antes!-me giro a mirar a mi hijo para que me dé la razón-¿A que he llegado yo antes?
-¡Pero yo he tocado la barandilla!-exclama Àngel feliz.
-Es verdad, mamá...-le da la razón y me mira como disculpándose.
-Y ahora... a saldar la deuda-dice Àngel demasiado feliz, mirándome de arriba abajo.
-Bueno, pues si no me necesitáis... yo mejor me voy...-dice mi hijo apartando la vista de nosotros.
Relatado por Àngel Llàcer
No puedo dejar de mirar ese cuerpo perfecto que tiene. Y ahora me voy a poder deleitar en él todo este día. O más bien lo que queda de él.
-Ya te ganaré, ya...-me dice con malicia.
-No sabía que eras tan competitiva...-me echo a reír tras decir esto.
Mónica me mira mal. Intento no reírme, ponerme serio, pero no lo consigo. Cuando más serio me intento poner, más me río. Sus miradas me fulminan. Si las miradas matasen, yo estaría muerto y enterrado. Le hago un gesto para que vaya a por nuestra ropa. Es lo justo. La veo nadar y sumergirse en la piscina. Subo los escalones y me siento en el bordillo de la piscina a esperarla. Mónica va sacando ropa que coloca fuera. Así una y otra vez hasta que ya está toda fuera.
-Y ahora póntela-me ordena desde el agua.
-Ey, ey, más calma. Ésta está mojada. Ve a traerme ropa seca-le mando.
Mónica sube la escalerilla y sale. Antes de que se aleje, la vuuelvo a llamar.
-Y llévate esta ropa, por favor-Àngel.
Me dedica otra mirada asesina, pero se agacha para cogerla. Me giro para verle su parte trasera. Me quedo embobado. Me gusta esta apuesta. Y mira que yo no quería apostar. Pero ha merecido totalmente la pena. La espero y me trae una toalla.
-Aquí tienes, mi amor-me dice con amor-odio.
En realidad lo estoy disfrutando.
-No te había pedido esto, pero gracias-le dedico una sonrisa cálida.
La cojo y me la coloco alrededor de la cintura. Y ahora debo pensar el qué puede hacer por mí. Las reglas son que el perdedor tiene que hacer lo que el ganador quiera. ¿Sugerencias?
martes, 25 de abril de 2017
martes, 18 de abril de 2017
Capítulo 100:Apuesta
Relatado por Mónica Naranjo
Y le beso. Dios, cómo deseaba hacerlo. Ahora he sido yo la que ha tomado la iniciativa. Estaba harta de estar reprimiendo todo lo que siento por él. Àngel me mira sorprendido y sale a la superficie. Le sigo y nos quedamos frente a frente.
-¿Entonces esto qué significa?-me pregunta Àngel desconcertado.
En parte le entiendo. Cuando él me besó en la cabaña, escapé casi al instante de él. Le dejé ahí plantado mientras yo resolvía mi dilema personal e interno. Pero ahora lo tengo claro: quiero estar con él, quiero intentarlo.
-Que si tú quieres, podemos intentarlo. Quiero ser tu chica, tu novia o como quieras nombrar a esto. Estoy dispuesta a separarme de Óscar por ti-le digo totalmente segura.
-¿Y qué va a pasar con tu vida? ¿Con tu hijo?-Àngel.
-Se lo explicaré. Y si tú quieres, ahora mismo-Mónica.
Àngel me sonríe y posa su mano en mi hombro.
-Bueno, no hace falta que sea ahora mismo, ¿no?-Àngel.
Esta vez es él el que se acerca para devolverme el beso. Un beso que se alarga demasiado. Empiezo a tener calor. Noto como que la ropa me sobra. Y más estando en el agua. Nuestros labios se separan y acerco mi boca a su oído. Se me acaba de ocurrir una idea bastante sugerente, que espero que él acepte. Me mira y sonríe con picardía. Me coge de la mano y nadamos juntos. Me lleva hasta la escalera. Me apoya en el primer escalón que toca el agua. Tengo medio cuerpo fuera. Suspiro cuando se acerca a mi cuello y lo empieza a besar y a morder. Después sus manos van bajando a mi camisa, al escote.
Relatado por Àngel Llàcer
Mónica me ha propuesto algo que no he dudado en aceptar. Me encanta esta mujer y sus ideas. Me encanta su picardía y también su inocencia. Esta es la parte pícara y ardiente de Mónica. Ahora me encuentro sobre ella, la cual está apoyada en el escalón de la escalerilla, y le empiezo a meter mano por su camisa. Pero la prenda me estorba y empiezo a desabotonar uno a uno los botones. Pronto me deshago de ella y vuelvo a su boca. Necesito sus besos como el aire para respirar. Mónica gime, pero en protesta. Ella quiere que vaya más rápido. Pero yo necesito sentirla, tocarla, besarla. Para que al llegar al final sea más placentero.
-Mira que cambiamos posiciones ¿eh?-me susurra entre suspiros.
-De eso nada, guapa-Àngel.
-Pues ya sabes... Soy toda tuya...-Mónica.
Sé por donde va y busco el botón del pantalón y la cremallera para liberarla de esa prenda que la está aprisionando su deseo. Yo también noto que me va sobrando ropa y me aprieta. Le voy bajando el pantalón y a continuación voy con el mío.
Una vez hemos acabado, nos sentimos agotados e intentamos volver a la respiración normal. Pero pasa poco tiempo y Mónica empieza a nadar.
-Eres increíble, cariño-le digo apoyado en el bordillo.
-¿No te hace una carrera?-me pregunta dándose media vuelta, parando a la mitad de la piscina.
-¿Ahora? Qué va, qué va-le contesto cansado. Y eso no ayuda a recuperar fuerzas.
-¿Apostamos algo?-me tienta Mónica.
-¿El qué?-le pregunto más por curiosidad que porque lo vaya a hacer.
-Quien pierda, recupera toda la ropa, se la da al ganador y tiene que entrar en casa así y no ponerse ninguna prenda. Además de hacer lo que el ganador quiera. ¿Qué? ¿Te hace?-me propone.
-Yo paso-digo rápidamente.
Mónica empieza a cacarear, imitando a una gallina. ¿Me está llamando gallina? La miro atentamente y empiezo a subir los escalones. Noto que ella se acerca. Me doy la vuelta para observarla. Aunque sé que ella me está mirando también a mí. Antes de llegar al último escalón me detengo. Sonrío al verla tan cerca de mí.
Y le beso. Dios, cómo deseaba hacerlo. Ahora he sido yo la que ha tomado la iniciativa. Estaba harta de estar reprimiendo todo lo que siento por él. Àngel me mira sorprendido y sale a la superficie. Le sigo y nos quedamos frente a frente.
-¿Entonces esto qué significa?-me pregunta Àngel desconcertado.
En parte le entiendo. Cuando él me besó en la cabaña, escapé casi al instante de él. Le dejé ahí plantado mientras yo resolvía mi dilema personal e interno. Pero ahora lo tengo claro: quiero estar con él, quiero intentarlo.
-Que si tú quieres, podemos intentarlo. Quiero ser tu chica, tu novia o como quieras nombrar a esto. Estoy dispuesta a separarme de Óscar por ti-le digo totalmente segura.
-¿Y qué va a pasar con tu vida? ¿Con tu hijo?-Àngel.
-Se lo explicaré. Y si tú quieres, ahora mismo-Mónica.
Àngel me sonríe y posa su mano en mi hombro.
-Bueno, no hace falta que sea ahora mismo, ¿no?-Àngel.
Esta vez es él el que se acerca para devolverme el beso. Un beso que se alarga demasiado. Empiezo a tener calor. Noto como que la ropa me sobra. Y más estando en el agua. Nuestros labios se separan y acerco mi boca a su oído. Se me acaba de ocurrir una idea bastante sugerente, que espero que él acepte. Me mira y sonríe con picardía. Me coge de la mano y nadamos juntos. Me lleva hasta la escalera. Me apoya en el primer escalón que toca el agua. Tengo medio cuerpo fuera. Suspiro cuando se acerca a mi cuello y lo empieza a besar y a morder. Después sus manos van bajando a mi camisa, al escote.
Relatado por Àngel Llàcer
Mónica me ha propuesto algo que no he dudado en aceptar. Me encanta esta mujer y sus ideas. Me encanta su picardía y también su inocencia. Esta es la parte pícara y ardiente de Mónica. Ahora me encuentro sobre ella, la cual está apoyada en el escalón de la escalerilla, y le empiezo a meter mano por su camisa. Pero la prenda me estorba y empiezo a desabotonar uno a uno los botones. Pronto me deshago de ella y vuelvo a su boca. Necesito sus besos como el aire para respirar. Mónica gime, pero en protesta. Ella quiere que vaya más rápido. Pero yo necesito sentirla, tocarla, besarla. Para que al llegar al final sea más placentero.
-Mira que cambiamos posiciones ¿eh?-me susurra entre suspiros.
-De eso nada, guapa-Àngel.
-Pues ya sabes... Soy toda tuya...-Mónica.
Sé por donde va y busco el botón del pantalón y la cremallera para liberarla de esa prenda que la está aprisionando su deseo. Yo también noto que me va sobrando ropa y me aprieta. Le voy bajando el pantalón y a continuación voy con el mío.
Una vez hemos acabado, nos sentimos agotados e intentamos volver a la respiración normal. Pero pasa poco tiempo y Mónica empieza a nadar.
-Eres increíble, cariño-le digo apoyado en el bordillo.
-¿No te hace una carrera?-me pregunta dándose media vuelta, parando a la mitad de la piscina.
-¿Ahora? Qué va, qué va-le contesto cansado. Y eso no ayuda a recuperar fuerzas.
-¿Apostamos algo?-me tienta Mónica.
-¿El qué?-le pregunto más por curiosidad que porque lo vaya a hacer.
-Quien pierda, recupera toda la ropa, se la da al ganador y tiene que entrar en casa así y no ponerse ninguna prenda. Además de hacer lo que el ganador quiera. ¿Qué? ¿Te hace?-me propone.
-Yo paso-digo rápidamente.
Mónica empieza a cacarear, imitando a una gallina. ¿Me está llamando gallina? La miro atentamente y empiezo a subir los escalones. Noto que ella se acerca. Me doy la vuelta para observarla. Aunque sé que ella me está mirando también a mí. Antes de llegar al último escalón me detengo. Sonrío al verla tan cerca de mí.
martes, 11 de abril de 2017
Capítulo 99:Juego de niños
Relatado por Àngel Llàcer
Mónica me mira sin comprender por qué le he pedido eso. Pero quiero saber si la conozco o no. Si es la misma Edurne que conocí hace unos cuantos años.
-Debe estar en el despacho. ¿Por qué quieres saberlo?-Mónica.
-Porque hace años conocí a una Edurne en la academia de Operación Triunfo. Edurne García-Àngel.
-¿García?-me pregunta Mónica. Yo asiento en silencio-No lo vas a creer, pero me parece que es ella. Déjame ir a por la ficha y te lo confirmo.
Mónica se gira y vuelve a entrar en casa. Me quedo en el jardín esperándola. Miro a mi alrededor. Tiene una piscina enorme. Mi mente ya viaja en cómo sería ver a esta increíble mujer en bikini, con gotas de agua cayéndole de su pelo. Me acerco al bordillo para admirar el agua cristalina y las ondas que se ven. Mi recuerdo va a esa academia, a esa chica tan dulce y tímida. Tal vez sea ella. Y si es ella, es una buena persona. Podría llegar a hacer feliz a Óscar. Pero me parece que no va a poder ser. La ultima noticia que tengo de ella es que tiene novio. Pero tal vez sí que esté en su casa porque sean buenos amigos. No tiene por qué significar nada porque un hombre y una mujer estén juntos.
Relatado por Mónica Naranjo
Vuelvo a la cocina, desde donde veo a Àngel al pie de la piscina. Dejo la ficha de Edurne en la encimera y salgo sin hacer ruido al jardín. Voy tranquilamente, casi sin respirar. No quiero que Àngel sepa que he vuelto y me pille. Al llegar, me cuelgo de su cuello y nos empujo a la piscina. Le pilla totalmente de sorpresa.
-Pero... ¿qué...?-pregunta sorprendido.
Me empiezo a reír a carcajadas. Él se gira para mirarme.
-Pero serás...-me dice con el rostro serio.
-Sólo a ti se te ocurre estar en el borde de una piscina-digo entre risas.
-Te vas a enterar-me dice con una mirada maliciosa.
-¡Ni se te ocurra hacerme nada!-le amenazo y empiezo a nadar alejándome de él.
-¿Cómo que no?-me mira maliciosamente.
-¡Como me hagas algo, te la devuelvo! No juegues conmigo, ¿eh?-le digo en tono serio, amenazante.
Él se me acerca peligrosamente y yo sigo nadando para alejarme de él. Pero al parecer él es más rápido y me alcanza. O tal vez yo me haya dejado alcanzar.
-¿Y ahora qué?-me dice Àngel insinuante agarrado a mi cintura.
-Que te vas a llevar una hostia. Yo que tú me alejaría...-Mónica.
Pero antes que pueda seguir hablando o hacer nada, mi cabeza ya está bajo el agua. Después de un rato, me deja libre y tomo aire en la superficie. Más bien toso todo el agua que me he tragado por su culpa. Le miro con una mirada que mata y apoyo mis manos en su cabeza. Le hundo la cabeza por debajo del agua y meto mi cabeza también al agua. Le miro. No puede ser más mono. Me acerco a él y...
Mónica me mira sin comprender por qué le he pedido eso. Pero quiero saber si la conozco o no. Si es la misma Edurne que conocí hace unos cuantos años.
-Debe estar en el despacho. ¿Por qué quieres saberlo?-Mónica.
-Porque hace años conocí a una Edurne en la academia de Operación Triunfo. Edurne García-Àngel.
-¿García?-me pregunta Mónica. Yo asiento en silencio-No lo vas a creer, pero me parece que es ella. Déjame ir a por la ficha y te lo confirmo.
Mónica se gira y vuelve a entrar en casa. Me quedo en el jardín esperándola. Miro a mi alrededor. Tiene una piscina enorme. Mi mente ya viaja en cómo sería ver a esta increíble mujer en bikini, con gotas de agua cayéndole de su pelo. Me acerco al bordillo para admirar el agua cristalina y las ondas que se ven. Mi recuerdo va a esa academia, a esa chica tan dulce y tímida. Tal vez sea ella. Y si es ella, es una buena persona. Podría llegar a hacer feliz a Óscar. Pero me parece que no va a poder ser. La ultima noticia que tengo de ella es que tiene novio. Pero tal vez sí que esté en su casa porque sean buenos amigos. No tiene por qué significar nada porque un hombre y una mujer estén juntos.
Relatado por Mónica Naranjo
Vuelvo a la cocina, desde donde veo a Àngel al pie de la piscina. Dejo la ficha de Edurne en la encimera y salgo sin hacer ruido al jardín. Voy tranquilamente, casi sin respirar. No quiero que Àngel sepa que he vuelto y me pille. Al llegar, me cuelgo de su cuello y nos empujo a la piscina. Le pilla totalmente de sorpresa.
-Pero... ¿qué...?-pregunta sorprendido.
Me empiezo a reír a carcajadas. Él se gira para mirarme.
-Pero serás...-me dice con el rostro serio.
-Sólo a ti se te ocurre estar en el borde de una piscina-digo entre risas.
-Te vas a enterar-me dice con una mirada maliciosa.
-¡Ni se te ocurra hacerme nada!-le amenazo y empiezo a nadar alejándome de él.
-¿Cómo que no?-me mira maliciosamente.
-¡Como me hagas algo, te la devuelvo! No juegues conmigo, ¿eh?-le digo en tono serio, amenazante.
Él se me acerca peligrosamente y yo sigo nadando para alejarme de él. Pero al parecer él es más rápido y me alcanza. O tal vez yo me haya dejado alcanzar.
-¿Y ahora qué?-me dice Àngel insinuante agarrado a mi cintura.
-Que te vas a llevar una hostia. Yo que tú me alejaría...-Mónica.
Pero antes que pueda seguir hablando o hacer nada, mi cabeza ya está bajo el agua. Después de un rato, me deja libre y tomo aire en la superficie. Más bien toso todo el agua que me he tragado por su culpa. Le miro con una mirada que mata y apoyo mis manos en su cabeza. Le hundo la cabeza por debajo del agua y meto mi cabeza también al agua. Le miro. No puede ser más mono. Me acerco a él y...
martes, 4 de abril de 2017
Capítulo 98:Llámale
Relatado por Mónica Naranjo
Miro a mi hijo desconcertada y animándolo a que siga hablando. Aitor se acerca a mí y me mira.
-Que no quiere decir nada, ¿eh?-Aitor.
-¿Dónde?-le pregunto directamente.
-Más bien, quién-me contradice Àngel.
-Eso, eso-digo apoyándole. Ya no sé ni lo que digo.
Àngel se levanta y deja que se siente Aitor a mi lado. Poso mis ojos en él y centro toda mi atención en lo que tenga que decir. No sé por qué, pero estoy nerviosa. Temo el nombre que diga.
-Edurne-dice Aitor con un suspiro.
-¿Edurne?-me quedo pensando de qué me suena ese nombre y dónde lo he escuchado antes.
-Es la nueva cantante de la discográfica. Papá me la presentó-Aitor.
¡Claro! Me la presentó, pero ya ni me acordaba.
-¿Y crees que pueda estar con ella?-Mónica.
-Eso no lo sé. Lo que sí sé es que se llevan muy buen, hay buen rollo entre ellos. De hecho alguna vez ha quedado con ella para tomar algo-me cuenta mi hijo.
No sé cómo tomarme esta noticia. Me quedo mirando un punto fijo en la pared, más allá de la presencia de mi hijo. Tal vez sea lo mejor para todos. Ya que yo quiero estar con Àngel. No es justo que me enfade porque él se haya buscado a otra. Pero me lo podía haber contado. Lo podíamos haber hablado y quedar bien. Y no irse así, sin avisar y dejándonos preocupados. De repente salgo de mi trance y vuelvo a mirar a mi hijo.
-Intenta llamarle de nuevo. Pregúntale dónde está. No le digas que te lo he dicho yo-Mónica.
-Pero Mónica...-dice Àngel a mi espalda.
-Mamá...-Aitor.
-¿Qué? ¿QUÉ? ¿NO TENEMOS DERECHO A SABERLO?-me he empezado a enfadar.
Me levanto y, sin decirle nada a nadie ni girarme, me dirijo a la cocina. Abro la ventana que da al jardín y salgo. Necesito respirar, necesito aire puro.
Relatado por Àngel Llàcer
Aitor y yo vemos cómo se aleja. Nos quedamos atónitos ante su reacción. Después nos miramos. No sabemos qué hacer.
-Tal vez sí que debería llamarle...-dice Aitor. Más bien es un pensamiento que ha dicho en voz alta.
Asiento en silencio. Sigo mirando por el pasillo que lleva a la cocina. Debería ir. Mas no sé cómo me recibirá. Aitor coge su móvil y llama. Estoy en una casa extraña, en un momento de tensión familiar. Soy un intruso en esta familia. Y esta situación tal vez se deba a mí. Pero no soy culpable de los sentimientos que siento. Mónica siente lo mismo por mí. O eso creo. Pero no estoy siendo justo. No puedo romper esta familia. Y por mi culpa se está rompiendo. Camino por el pasillo. Llego a la cocina y veo la ventana abierta. Me acerco a ella y miro hacia afuera, hacia el jardín. Mónica está de espaldas a mí.
-Yo... Me debería ir...-digo apenas sin voz.
Ella se gira y me mira. Me hace un gesto, con su dedo índice, para que me acerque. Como si me invocase o tuviese un poder de atracción, me acerco a donde está ella. Me paro frente a ella. La sigo mirando sin poder apartar la vista de su cara, de sus ojos, de sus labios.
-Le he dicho que ya no le quiero como antes. Y te ha echado la culpa-me empieza a relatar ella.
-Yo...-pero me calla poniendo su dedo en mis labios.
-Y tiene razón. Tú eres el culpable de haberme desordenado los sentimientos, de haber puesto mi vida patas arriba, de querer otra cosa que no sea la rutina. No sé si esto durará 2 días, 5 meses, 3 años o toda la vida. Pero quiero intentarlo. Y quiero que sea contigo. ¿Sabes? Cuando ha dicho el nombre de Edurne me he sentido aliviada...-suelta un suspiro y retira su dedo al ver mi expresión.
-¿Aliviada?-le pregunto confundido. Creo que no entiendo nada.
-Porque creo que esa mujer es una gran mujer, que le va a hacer feliz y que ella y yo nos podemos llevar hasta bien. Incluso acabar siendo amigas. Al fin y al cabo, trabaja en nuestra discográfica-Mónica.
La miro sin saber qué decir. Sólo me suena una Edurne. Pero no creo que hablemos de la misma. ¡No hay Edurnes por el mundo!
-Por curiosidad, ¿cómo es? ¿Tienes su ficha o algo?-le pregunto mirándola a los ojos.
Miro a mi hijo desconcertada y animándolo a que siga hablando. Aitor se acerca a mí y me mira.
-Que no quiere decir nada, ¿eh?-Aitor.
-¿Dónde?-le pregunto directamente.
-Más bien, quién-me contradice Àngel.
-Eso, eso-digo apoyándole. Ya no sé ni lo que digo.
Àngel se levanta y deja que se siente Aitor a mi lado. Poso mis ojos en él y centro toda mi atención en lo que tenga que decir. No sé por qué, pero estoy nerviosa. Temo el nombre que diga.
-Edurne-dice Aitor con un suspiro.
-¿Edurne?-me quedo pensando de qué me suena ese nombre y dónde lo he escuchado antes.
-Es la nueva cantante de la discográfica. Papá me la presentó-Aitor.
¡Claro! Me la presentó, pero ya ni me acordaba.
-¿Y crees que pueda estar con ella?-Mónica.
-Eso no lo sé. Lo que sí sé es que se llevan muy buen, hay buen rollo entre ellos. De hecho alguna vez ha quedado con ella para tomar algo-me cuenta mi hijo.
No sé cómo tomarme esta noticia. Me quedo mirando un punto fijo en la pared, más allá de la presencia de mi hijo. Tal vez sea lo mejor para todos. Ya que yo quiero estar con Àngel. No es justo que me enfade porque él se haya buscado a otra. Pero me lo podía haber contado. Lo podíamos haber hablado y quedar bien. Y no irse así, sin avisar y dejándonos preocupados. De repente salgo de mi trance y vuelvo a mirar a mi hijo.
-Intenta llamarle de nuevo. Pregúntale dónde está. No le digas que te lo he dicho yo-Mónica.
-Pero Mónica...-dice Àngel a mi espalda.
-Mamá...-Aitor.
-¿Qué? ¿QUÉ? ¿NO TENEMOS DERECHO A SABERLO?-me he empezado a enfadar.
Me levanto y, sin decirle nada a nadie ni girarme, me dirijo a la cocina. Abro la ventana que da al jardín y salgo. Necesito respirar, necesito aire puro.
Relatado por Àngel Llàcer
Aitor y yo vemos cómo se aleja. Nos quedamos atónitos ante su reacción. Después nos miramos. No sabemos qué hacer.
-Tal vez sí que debería llamarle...-dice Aitor. Más bien es un pensamiento que ha dicho en voz alta.
Asiento en silencio. Sigo mirando por el pasillo que lleva a la cocina. Debería ir. Mas no sé cómo me recibirá. Aitor coge su móvil y llama. Estoy en una casa extraña, en un momento de tensión familiar. Soy un intruso en esta familia. Y esta situación tal vez se deba a mí. Pero no soy culpable de los sentimientos que siento. Mónica siente lo mismo por mí. O eso creo. Pero no estoy siendo justo. No puedo romper esta familia. Y por mi culpa se está rompiendo. Camino por el pasillo. Llego a la cocina y veo la ventana abierta. Me acerco a ella y miro hacia afuera, hacia el jardín. Mónica está de espaldas a mí.
-Yo... Me debería ir...-digo apenas sin voz.
Ella se gira y me mira. Me hace un gesto, con su dedo índice, para que me acerque. Como si me invocase o tuviese un poder de atracción, me acerco a donde está ella. Me paro frente a ella. La sigo mirando sin poder apartar la vista de su cara, de sus ojos, de sus labios.
-Le he dicho que ya no le quiero como antes. Y te ha echado la culpa-me empieza a relatar ella.
-Yo...-pero me calla poniendo su dedo en mis labios.
-Y tiene razón. Tú eres el culpable de haberme desordenado los sentimientos, de haber puesto mi vida patas arriba, de querer otra cosa que no sea la rutina. No sé si esto durará 2 días, 5 meses, 3 años o toda la vida. Pero quiero intentarlo. Y quiero que sea contigo. ¿Sabes? Cuando ha dicho el nombre de Edurne me he sentido aliviada...-suelta un suspiro y retira su dedo al ver mi expresión.
-¿Aliviada?-le pregunto confundido. Creo que no entiendo nada.
-Porque creo que esa mujer es una gran mujer, que le va a hacer feliz y que ella y yo nos podemos llevar hasta bien. Incluso acabar siendo amigas. Al fin y al cabo, trabaja en nuestra discográfica-Mónica.
La miro sin saber qué decir. Sólo me suena una Edurne. Pero no creo que hablemos de la misma. ¡No hay Edurnes por el mundo!
-Por curiosidad, ¿cómo es? ¿Tienes su ficha o algo?-le pregunto mirándola a los ojos.
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