martes, 25 de abril de 2017

Capítulo 101:¡He ganado!

Relatado por Mónica Naranjo


Nuestras miradas se cruzan. Y entonces decido hablar para picarle aún más.
-¿Qué? ¿Aceptas o no, gallina?-recalco la última palabra.
-Mónica, Mónica... No me tientes...-Àngel.
-No te atreves porque sabes que te voy a ganar-Mónica.
-¡De eso nada!-dice Àngel convencido.
Se gira, dando a mis ojos una espectacular vista de su trasero, y empieza a bajar los escalones para volver al agua. Al final ha aceptado. Muy bien, ahora tengo que ganar yo.
-Muy bien. Vamos al otro extremo de la piscina, tocamos el bordillo y volvemos aquí y tocamos la barandilla. ¿De acuerdo?-explico las reglas.
-Bien. ¿Pero cómo sabremos quién gana?-Àngel.
-Ay pues en eso no había pensado...-me quedo pensativa en lo que podemos hacer ahora.
-Si es que..-me recrimina divertido.
Llamo a mi hijo a voz en grito para que venga. Es el único que está en casa y nos podemos fiar de él.
-Pero, ¿qué haces, loca?-me pregunta Àngel algo avergonzado.
-Va Àngel, que no se te ve nada. Además no te va a ver nada que él no tenga-digo sonriendo.-¿O sí?-le pregunto con picardía.
Niega con la cabeza divertido y me mira como si hubiese perdido la cabeza. A los pocos minutos aparece Aitor en el jardín.
-¿Mamá? ¿Me has llamado?-Aitor.
-Sí, cariño. ¿Podrías decir quién gana la carrera, por favor?-Mónica.
-Dile a tu madre que no está bien-le pide Àngel.
-Ninguno de los 2 lo estáis, pero es lo que hay. ¿Qué pretendéis? ¿Una carrera de natación?-Aitor.
-Exacto y te queremos de juez para decirnos quién gana-Mónica.
-¿Habéis apostado?-me pregunta sin más preámbulos.
Le miro fijamente, está con una sonrisa en la cara. Hay que ver cómo me conoce. Asiento levemente dedicándole una sonrisa. Después le miro a Àngel y cruzo mi mirada con la suya. Le hago un gesto de que voy a ganar y esperamos a que Aitor dé la salida.
-¿Preparados? ¿Listos? ¡Ya!-exclama Aitor dando comienzo a nuestra particular carrera.
Salgo disparada en cuanto oigo la palabra. Doy brazadas y me muevo lo más rápido que puedo. Pero esta piscina es demasiado grande. ¿Por qué construirían una tan grande? Miro a mi lado para ver cómo va Àngel. Vamos casi a la par. Le adelanto por muy poco. Voy a probar algo. Meto la cabeza bajo el agua y muevo los brazos. Pero enseguida me agoto y tengo que salir a la superficie a por aire. Sigo nadando lo más veloz que puedo. Tengo que ganar como sea esta carrera. Pero estoy demasiado cansada. No tenía que haber nadado antes y chulearle a Àngel. Como gane, a saber lo que tiene pensado para mí. Por eso tengo que ganar yo. Poco a poco voy visualizando el otro extremo de la piscina, ya queda menos. Sólo un esfuerzo más. Tocar y dar la vuelta. Tan poco está tan difícil. Además voy en ventaja. Doy todo lo que puedo de mí y llego al bordillo. Lo toco y me impulso para darme la vuelta y volver al punto de partida. Esa canción... ese título hace que los ojos se me empañen de lágrimas. Pero sigo peleando por ganar. Nado y nado. Llego hasta el otro bordillo y lo toco. Empiezo a sonreír y a exclamar que he ganado, pero Àngel llega por detrás y me dice:
-¡He ganado! ¡Te lo dije!-me dice altanero.
-¿Qué? ¡Si he llegado yo antes!-me giro a mirar a mi hijo para que me dé la razón-¿A que he llegado yo antes?
-¡Pero yo he tocado la barandilla!-exclama Àngel feliz.
-Es verdad, mamá...-le da la razón y me mira como disculpándose.
-Y ahora... a saldar la deuda-dice Àngel demasiado feliz, mirándome de arriba abajo.
-Bueno, pues si no me necesitáis... yo mejor me voy...-dice mi hijo apartando la vista de nosotros.


Relatado por Àngel Llàcer


No puedo dejar de mirar ese cuerpo perfecto que tiene. Y ahora me voy a poder deleitar en él todo este día. O más bien lo que queda de él.
-Ya te ganaré, ya...-me dice con malicia.
-No sabía que eras tan competitiva...-me echo a reír tras decir esto.
Mónica me mira mal. Intento no reírme, ponerme serio, pero no lo consigo. Cuando más serio me intento poner, más me río. Sus miradas me fulminan. Si las miradas matasen, yo estaría muerto y enterrado. Le hago un gesto para que vaya a por nuestra ropa. Es lo justo. La veo nadar y sumergirse en la piscina. Subo los escalones y me siento en el bordillo de la piscina a esperarla. Mónica va sacando ropa que coloca fuera. Así una y otra vez hasta que ya está toda fuera.
-Y ahora póntela-me ordena desde el agua.
-Ey, ey, más calma. Ésta está mojada. Ve a traerme ropa seca-le mando.
Mónica sube la escalerilla y sale. Antes de que se aleje, la vuuelvo a llamar.
-Y llévate esta ropa, por favor-Àngel.
Me dedica otra mirada asesina, pero se agacha para cogerla. Me giro para verle su parte trasera. Me quedo embobado. Me gusta esta apuesta. Y mira que yo no quería apostar. Pero ha merecido totalmente la pena. La espero y me trae una toalla.
-Aquí tienes, mi amor-me dice con amor-odio.
En realidad lo estoy disfrutando.
-No te había pedido esto, pero gracias-le dedico una sonrisa cálida.
La cojo y me la coloco alrededor de la cintura. Y ahora debo pensar el qué puede hacer por mí. Las reglas son que el perdedor tiene que hacer lo que el ganador quiera. ¿Sugerencias?

No hay comentarios:

Publicar un comentario