Relatado por Àngel Llàcer
Escucho hablar a Sylvia. Pero la noto lejana. Más bien su voz es lejana. Como si estuviese al final de un túnel y me llegase la voz. Pero no entiendo. ¿Vuelvo a estar en Barcelona? Yo estaba con Mónica en la cabaña. Ya sé que en el momento que empecé a preparar la cena no estaba. Pero estaba solo. Me dice que lo ha hecho. ¿Hacer qué? Algo del programa también escucho. ¿Va a dejar el programa? Si sólo llevamos grabadas 2 galas... Tinet no la dejará. Debe ser un sueño. Sí, debe ser eso.
Poco a poco voy abriendo los ojos. Veo unas paredes blancas enfrente de mí.
-¡Àngel! ¡Has despertado!-oigo la misma voz a mi lado.-Voy a avisar al médico.
Si ella está aquí, entonces Mónica... ¡Mierda! ¡La llamada! No debí llamarla. Pero me ofuscaron los celos y la venganza. Creía que Mónica seguía queriendo a su marido y por despecho llamé a Sylvia. Y ahora está aquí. Intento hablar, pero algo me lo impide.
-Le vamos a quitar el tubo. Quiero que coja aire y a la de 3 lo expulse, ¿de acuerdo?-me pide el médico.
Cuenta hasta 3 y me quita el tubo que tenía por la garganta. Empiezo a toser. Es realmente molesto tener eso. Lleva una luz hacia mis ojos mientras me pregunta que cómo estoy. No sé dónde estoy, ¿cómo quiere que sepa cómo estoy?
-¿Dónde estoy?-Àngel.
-Estás en el hospital Santa Caterina. Has tenido una intoxicación y el humo ha penetrado en tus pulmones-me empieza a explicar el médico.
Entonces no lo he soñado. Ha ocurrido de verdad. Realmente ha habido el incendio en la cabaña, Mónica no ha vuelto. Cuando miro a mi alrededor, hay algo que no me cuadra. ¿Qué hace ella aquí? El médico me habla de que me tienen que hacer unas pruebas. Y si todo sale bien, me dará el alta. Asiento silenciosamente y la sigo mirando.
-Hola, mi amor. Qué susto me has dado. ¿Cómo estás? ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?-me pregunta sin parar.
-¿Qué haces aquí, Sylvia?-Àngel.
-Me han llamado diciéndome que estabas aquí y he venido lo más rápido que he podido-dice con una sonrisa.
-¿Y Mónica?-ahora mismo sólo me preocupa saber dónde está ella y si está bien.
A Sylvia le cambia la cara a una seria. Pero se queda callada. No es bueno cuando se queda callada. No me fio de ella.
-¿Tú sabes dónde está? Si lo sabes, dímelo o te juro...-empiezo a toser de lo alterado que me he puesto.
-No te alteres, te acaban de quitar el tubo-me dice tranquila, tan normal.
Viene una enfermera y el médico que me ha atendido antes y me ponen una mascarilla. Me ordenan que no hable y no me altere.
-Sólo estoy preguntando por una persona-digo retirándome la mascarilla.
La enfermera me la vuelve a colocar.
-Que la señorita de sus datos en recepción y la avisamos-me dice el médico.
-¡No lo entiende! ¡Ella le ha hecho algo!-digo levantando medio cuerpo y quitándome, de nuevo, la mascarilla.
-¿Puede salir un momento, por favor?-le pide el médico a Sylvia.
Le ordena a la enfermera que me ponga algo. Ella me sujeta y pone algo en el suero. Veo cómo Sylvia va detrás del médico antes de que el sueño me venza.
Me levanto de la camilla y hago todo lo posible para que no me vean. Pero no puedo salir así, de modo que vuelvo a la cortina para buscar mi ropa. Pero no la encuentro. Pues nada, tendré que ir así. Vuelvo a salir de la cortina. La gente va pasando por el pasillo sin percatarse en mí. Eso me da una ligera ventaja. Salgo de esa zona del hospital y veo una zona más concurrida.
-¿Qué hace usted aquí?-me pregunta una enfermera.
-Necesito llamar a alguien y no veo mi ropa, ni mi móvil-Àngel.
-Vuelva a su habitación y nosotros llamamos si nos facilita el número.
-Es que no me lo sé de memoria... Por eso necesito mi teléfono...-le pido.
-De acuerdo. ¿Cómo se llama usted?
-Àngel Llàcer.
-Muy bien, Àngel. Ahora voy a por sus cosas y busca el número.
-Gracias-suspiro algo más tranquilo dejándome acompañar por la enfermera.
Me vuelvo a tumbar en la camilla. La enfermera se va y espero. Espero impaciente hasta que venga. Después de un rato, bastante largo para mi gusto, vuelve y me ofrece mi teléfono.
-Sólo para buscar. Aquí dentro no se puede llamar.
Me lo tiende y lo cojo. Accedo a la agenda de teléfonos y busco su nombre. Al llegar a la M voy más despacio. Pero no encuentro su nombre. No puede ser. Vuelvo a subir hacia arriba por si se me ha pasado, pero nada. No está. Me meto en whatsapp. Recuerdo que le abrí chat privado. Pero tampoco aparece. La enfermera entra en mi cortina.
-¿Ya lo ha encontrado?
-No...-digo desanimado.
-¿Hay alguien a quien quiere que avisemos?
-¡Un momento! ¡No se vaya!-digo entusiasmado. Él debe tenerlo.
Cuando tengo el número, se lo muestro a la enfermera que lo apunta. Se vuelve a llevar mi móvil y me quedo en la cama tendido. No sé qué habrá podido pasar. De repente la cortina se abre y entra ella, Sylvia.
-¿Otra vez con lo mismo?-me pregunta acercándose.
-No te entiendo...-Àngel.
-Mónica murió en un accidente de coche. ¿No lo recuerdas?-Sylvia.
-¿Qué? Pero si estaba con ella en una cabaña en los Pirineos...-Àngel.
-No es posible. Llevas 3 meses en coma. Te intentaste suicidar-Sylvia.
martes, 31 de enero de 2017
martes, 24 de enero de 2017
Capítulo 88:Box 5
Relatado por Sylvia Pantoja
Espero a que me diga el nombre. Me temo que va a ser quién me imagino. La chica vuelve a hablar.
-Eso es información confidencial y no se la podemos dar. Por favor, pase a la sala de espera y enseguida irá el médico a informarle.
Me quedo a cuadros con la contestación. No es que no me la pueden decir, es que no me la quieren decir. Estoy segura. Me dirijo lentamente a la sala de espera cabreada. Tengo que enterarme dónde están, dónde están los 2. Esto no se me hace a mí. A mí no se me engaña y a mí no se me trata como segunda opción. No soy el segundo plato de nadie. Que le quede clarito a Àngel. Miro la puerta que lleva a boxes. Si me dirijo ahora, me van a ver y me sacarán. Tengo que buscar una distracción. De pronto oigo:
-Varón, 25 años años. Traumatismo...
No escucho más y observo cómo las puertas se abren llevando la camilla hacia dentro. Echo a correr y me cuelo dentro. Una vez dentro, mi paso se vuelve normal. No debo llamar la atención. Miro por las cortinas a ver dónde están. A ver dónde están esos 2 que se siguen viendo a mis espaldas. No sé por qué Àngel me ha llamado si estaba con ella. Le localizo y me quedo con el número de cortina. Una enfermera me dice que no puedo estar ahí.
-Perdone, estoy buscando a una amiga-Sylvia.
-¿Y cómo se llama su amiga?-me pregunta.
-Mónica Naranjo-le contesto.
Busca en el ordenador.
-Box 5.
Le doy las gracias y camino hacia allí. Al menos les han puesto separados. Eso es lo bueno. Entro y la veo enchufada a una máquina, con un tubo en la boca y cables por su cuerpo.
-Nos volvemos a ver, Mónica-digo cerrando la cortina.
Me acerco lentamente a ella y la miro. Está dormida y parece que asoma una sonrisa en su cara. Pues esa sonrisa se la voy a quitar de un plumazo. Nadie juega conmigo. Voy a hacer lo que tenía que haber hecho hace meses. Tiro del tubo con fuerza y la máquina empieza a pitar. Salgo de la cortina rápidamente antes que alguien me vea. Voy a la cortina de Àngel y entro. Vuelvo a hacer lo mismo que con Mónica: cerrar la cortina.
-Lo he hecho, Àngel. Creías que no era capaz, pero lo he sido. Ahora seré tu única opción, seré el hombro en el que llores. Pero no recordarás a tu estúpida Mónica. Ella no va a volver al programa y tú serás sólo mío. ¿Cómo te atreves a mentirme? Con lo que he hecho por ti... Debería... Pero no, porque te juntarías con ella y no es eso lo que quiero. Pero ya haré todo lo posible para que tus ojos sólo estén posados en mí, para que sólo pases el tiempo conmigo. Me da igual el tiempo que tenga que invertir. Pero te prometo que sólo serás mío y de nadie más-le amenazo al lado de su camilla.
Relatado por Mónica Naranjo
-¿Qué me pasa, Enrique?-pregunto al notarme ligera.
-Te estás muriendo...-Enrique.
Le miro no creyendo sus palabras. ¿Cómo puede ser? Enrique se va alejando a través de una luz cegadora.
-No, no te vayas Enrique. No puedo perderte de nuevo...-comienzo a llorar sin remedio.
La luz me ciega y se vuelve más intensa por momentos. Esto no me puede estar pasando a mí. No puedo dejar a mi familia. Tiene que haber algo que se pueda hacer. Me pongo a pensar en Àngel y en Aitor y esa comida que tuvimos en mi casa. Me viene a la memoria esa foto que nos hicimos. Àngel vestido con mi ropa y Aitor haciendo la foto para el recuerdo. Le miraba con una mezcla de diversión y regaño. No quería que me rompiese la ropa. Y ahora no me importa la ropa. Sólo quiero estar junto a ellos.
De repente cambio de recuerdo y estoy en la habitación de Óscar despidiéndome de él.
-Esto no es un hasta siempre, es un hasta luego. Recuerda que siempre te he querido. Pero ahora debo dejarte para vivir otra vez. Una vida en la que pueda ser plenamente feliz. Una vida con las personas a la que realmente quiero. No es que no te quiera, pero ya no es como antes. Debes perdonarme por lo que voy a hacer, pero debo seguir a mi corazón. Y mi corazón me dice que esté con él-Mónica.
Me agacho y poso mis labios sobre los suyos. Le doy un beso suave, que se alarga. Un beso que sabe a despedida.
Espero a que me diga el nombre. Me temo que va a ser quién me imagino. La chica vuelve a hablar.
-Eso es información confidencial y no se la podemos dar. Por favor, pase a la sala de espera y enseguida irá el médico a informarle.
Me quedo a cuadros con la contestación. No es que no me la pueden decir, es que no me la quieren decir. Estoy segura. Me dirijo lentamente a la sala de espera cabreada. Tengo que enterarme dónde están, dónde están los 2. Esto no se me hace a mí. A mí no se me engaña y a mí no se me trata como segunda opción. No soy el segundo plato de nadie. Que le quede clarito a Àngel. Miro la puerta que lleva a boxes. Si me dirijo ahora, me van a ver y me sacarán. Tengo que buscar una distracción. De pronto oigo:
-Varón, 25 años años. Traumatismo...
No escucho más y observo cómo las puertas se abren llevando la camilla hacia dentro. Echo a correr y me cuelo dentro. Una vez dentro, mi paso se vuelve normal. No debo llamar la atención. Miro por las cortinas a ver dónde están. A ver dónde están esos 2 que se siguen viendo a mis espaldas. No sé por qué Àngel me ha llamado si estaba con ella. Le localizo y me quedo con el número de cortina. Una enfermera me dice que no puedo estar ahí.
-Perdone, estoy buscando a una amiga-Sylvia.
-¿Y cómo se llama su amiga?-me pregunta.
-Mónica Naranjo-le contesto.
Busca en el ordenador.
-Box 5.
Le doy las gracias y camino hacia allí. Al menos les han puesto separados. Eso es lo bueno. Entro y la veo enchufada a una máquina, con un tubo en la boca y cables por su cuerpo.
-Nos volvemos a ver, Mónica-digo cerrando la cortina.
Me acerco lentamente a ella y la miro. Está dormida y parece que asoma una sonrisa en su cara. Pues esa sonrisa se la voy a quitar de un plumazo. Nadie juega conmigo. Voy a hacer lo que tenía que haber hecho hace meses. Tiro del tubo con fuerza y la máquina empieza a pitar. Salgo de la cortina rápidamente antes que alguien me vea. Voy a la cortina de Àngel y entro. Vuelvo a hacer lo mismo que con Mónica: cerrar la cortina.
-Lo he hecho, Àngel. Creías que no era capaz, pero lo he sido. Ahora seré tu única opción, seré el hombro en el que llores. Pero no recordarás a tu estúpida Mónica. Ella no va a volver al programa y tú serás sólo mío. ¿Cómo te atreves a mentirme? Con lo que he hecho por ti... Debería... Pero no, porque te juntarías con ella y no es eso lo que quiero. Pero ya haré todo lo posible para que tus ojos sólo estén posados en mí, para que sólo pases el tiempo conmigo. Me da igual el tiempo que tenga que invertir. Pero te prometo que sólo serás mío y de nadie más-le amenazo al lado de su camilla.
Relatado por Mónica Naranjo
-¿Qué me pasa, Enrique?-pregunto al notarme ligera.
-Te estás muriendo...-Enrique.
Le miro no creyendo sus palabras. ¿Cómo puede ser? Enrique se va alejando a través de una luz cegadora.
-No, no te vayas Enrique. No puedo perderte de nuevo...-comienzo a llorar sin remedio.
La luz me ciega y se vuelve más intensa por momentos. Esto no me puede estar pasando a mí. No puedo dejar a mi familia. Tiene que haber algo que se pueda hacer. Me pongo a pensar en Àngel y en Aitor y esa comida que tuvimos en mi casa. Me viene a la memoria esa foto que nos hicimos. Àngel vestido con mi ropa y Aitor haciendo la foto para el recuerdo. Le miraba con una mezcla de diversión y regaño. No quería que me rompiese la ropa. Y ahora no me importa la ropa. Sólo quiero estar junto a ellos.
De repente cambio de recuerdo y estoy en la habitación de Óscar despidiéndome de él.
-Esto no es un hasta siempre, es un hasta luego. Recuerda que siempre te he querido. Pero ahora debo dejarte para vivir otra vez. Una vida en la que pueda ser plenamente feliz. Una vida con las personas a la que realmente quiero. No es que no te quiera, pero ya no es como antes. Debes perdonarme por lo que voy a hacer, pero debo seguir a mi corazón. Y mi corazón me dice que esté con él-Mónica.
Me agacho y poso mis labios sobre los suyos. Le doy un beso suave, que se alarga. Un beso que sabe a despedida.
martes, 10 de enero de 2017
Capítulo 87:Santa Caterina
Relatado por Mónica Naranjo
No me puedo creer lo que estoy viendo y me froto los ojos, incrédula. ¿Me he muerto? ¿Pero cómo?
-No estás muerta, Mónica-me dice Enrique a una pregunta que no he formulado.
-Pero... ¿cómo...?-empiezo a preguntar sin entender a qué viene esto y por qué le estoy viendo.
Enrique me mira y se acerca a mí. Me abraza fuerte y me limpia las lágrimas que escapan de mis ojos.
-Ahora mismo estás entre los 2 mundos... Y alguien a quien quieres, también-Enrique.
Me quedo meditando en lo que me ha dicho. Quiero preguntarle tantas cosas... Ahora que lo tengo delante, no puedo desaprovechar la oportunidad.
-No te puedo responder a tantas preguntas... Algunas no tienen respuestas y otras las tendrás que averiguar por ti misma-me dice Enrique, por segunda vez adivinando mis pensamientos.
-¿Ahora me lees la mente?-le pregunto con una media sonrisa entre lágrimas.
-Aquí las cosas funcionan de manera distinta-Enrique.
-¿Y yo? ¿Te puedo leer la mente?-le pregunto con una sonrisa.
-Me temo que no-Enrique.
-¿Y ahora... qué va a pasar?-Mónica.
-Pasará lo que tenga que pasar-Enrique.
Se le ve muy seguro de lo que dice. No titubea, no duda. Y yo ahora mismo dudo hasta de mí misma. No tenía que haber bebido tanto. Ahora estoy así por la bebida ésa. A saber qué llevaría. Me quedo hablando con mi hermano. Tengo que aprovechar que estoy frente a él para preguntarle cosas que no pude antes de marcharse, para contarle cosas y por ultimo, para que me ayude con mi indecisión entre los 2 hombres a los que quiero.
-Tú sólo amas a uno de los 2-me dice Enrique seguro de sus palabras.
-Sí... Pero... no estoy segura a quién... Con Óscar llevo muchos años y tengo a Aitor, pero Àngel... es un hombre bueno, generoso, me hace reír, está pendiente de mí, me ha dado esta sorpresa...-Mónica.
Enrique me mira con una sonrisa. Pero su imagen se me va haciendo borrosa poco a poco.
Relatado por Sylvia Pantoja
El móvil empieza a sonar y miro la pantalla. Es un número muy largo. Qué extraño. ¿Quién podrá ser? Descuelgo y me pongo el auricular en la oreja.
-¿Diga?-Sylvia.
-¿Es usted familiar de Àngel Llàcer?
-Sí-respondo sin titubear.
-Le llamamos del hospital Santa Caterina...
-¿Qué le ha pasado?-pregunto alterada.
-Eso es información confidencial que no le podemos dar por teléfono.
-¿En Castellón, verdad?-Sylvia.
-¿Castellón? No señorita, esto está en Girona.
-Me habré equivocado de nombre. Muchas gracias por avisar-cuelgo inmediatamente y entro a whatsapp.
-"Qué le ha pasado a Àngel?"-Sylvia.
Espero respuesta con el teléfono en la mano. Al poco rato me aparece el escribiendo.
-"Que yo sepa nada. Por qué lo preguntas?"-Carlos.
Mi enfado va en aumento, pero antes de cabrearme del todo debo preguntarle otra cosa.
-"Qué tal llevas lo de tu mujer?"-Sylvia.
-"El qué? No te entiendo, Sylvia... :S"-Carlos.
Me desconecto de whatsapp y guardo el móvil. Voy al salón, donde se encuentra mi familia, y les comunico que me tengo que ir. No doy más explicaciones y salgo de casa en dirección a la estación. Éste me va a oír. Ya lo creo que me oír. ¿Quién se cree para mentirme? Me las va a pagar.
Ya he buscado la dirección del hospital dónde está Àngel. Y yo estoy en el tren yendo hacia Cataluña, hacia allí. Miro el paisaje intentando que se me pase el cabreo. Pero no se va.
Al llegar al hospital, me acerco al hall y le pregunto a la chica que está allí.
-Me han avisado que un familiar está aquí-Sylvia.
-Dígame cómo se llama
-Àngel Llàcer-Sylvia.
La chica empieza a buscar y saca una ficha.
-Sí, está aquí. Ahora mismo aviso al médico para que vaya a hablar con usted. Puede pasar a la sala de espera.
-Una pregunta, ¿ha venido con alguien?-Sylvia.
Vuelve a mirar entre los papeles y saca otra ficha.
-Pues sí, pero también está ingresada
-¿Cómo se llama?-Sylvia.
No me puedo creer lo que estoy viendo y me froto los ojos, incrédula. ¿Me he muerto? ¿Pero cómo?
-No estás muerta, Mónica-me dice Enrique a una pregunta que no he formulado.
-Pero... ¿cómo...?-empiezo a preguntar sin entender a qué viene esto y por qué le estoy viendo.
Enrique me mira y se acerca a mí. Me abraza fuerte y me limpia las lágrimas que escapan de mis ojos.
-Ahora mismo estás entre los 2 mundos... Y alguien a quien quieres, también-Enrique.
Me quedo meditando en lo que me ha dicho. Quiero preguntarle tantas cosas... Ahora que lo tengo delante, no puedo desaprovechar la oportunidad.
-No te puedo responder a tantas preguntas... Algunas no tienen respuestas y otras las tendrás que averiguar por ti misma-me dice Enrique, por segunda vez adivinando mis pensamientos.
-¿Ahora me lees la mente?-le pregunto con una media sonrisa entre lágrimas.
-Aquí las cosas funcionan de manera distinta-Enrique.
-¿Y yo? ¿Te puedo leer la mente?-le pregunto con una sonrisa.
-Me temo que no-Enrique.
-¿Y ahora... qué va a pasar?-Mónica.
-Pasará lo que tenga que pasar-Enrique.
Se le ve muy seguro de lo que dice. No titubea, no duda. Y yo ahora mismo dudo hasta de mí misma. No tenía que haber bebido tanto. Ahora estoy así por la bebida ésa. A saber qué llevaría. Me quedo hablando con mi hermano. Tengo que aprovechar que estoy frente a él para preguntarle cosas que no pude antes de marcharse, para contarle cosas y por ultimo, para que me ayude con mi indecisión entre los 2 hombres a los que quiero.
-Tú sólo amas a uno de los 2-me dice Enrique seguro de sus palabras.
-Sí... Pero... no estoy segura a quién... Con Óscar llevo muchos años y tengo a Aitor, pero Àngel... es un hombre bueno, generoso, me hace reír, está pendiente de mí, me ha dado esta sorpresa...-Mónica.
Enrique me mira con una sonrisa. Pero su imagen se me va haciendo borrosa poco a poco.
Relatado por Sylvia Pantoja
El móvil empieza a sonar y miro la pantalla. Es un número muy largo. Qué extraño. ¿Quién podrá ser? Descuelgo y me pongo el auricular en la oreja.
-¿Diga?-Sylvia.
-¿Es usted familiar de Àngel Llàcer?
-Sí-respondo sin titubear.
-Le llamamos del hospital Santa Caterina...
-¿Qué le ha pasado?-pregunto alterada.
-Eso es información confidencial que no le podemos dar por teléfono.
-¿En Castellón, verdad?-Sylvia.
-¿Castellón? No señorita, esto está en Girona.
-Me habré equivocado de nombre. Muchas gracias por avisar-cuelgo inmediatamente y entro a whatsapp.
-"Qué le ha pasado a Àngel?"-Sylvia.
Espero respuesta con el teléfono en la mano. Al poco rato me aparece el escribiendo.
-"Que yo sepa nada. Por qué lo preguntas?"-Carlos.
Mi enfado va en aumento, pero antes de cabrearme del todo debo preguntarle otra cosa.
-"Qué tal llevas lo de tu mujer?"-Sylvia.
-"El qué? No te entiendo, Sylvia... :S"-Carlos.
Me desconecto de whatsapp y guardo el móvil. Voy al salón, donde se encuentra mi familia, y les comunico que me tengo que ir. No doy más explicaciones y salgo de casa en dirección a la estación. Éste me va a oír. Ya lo creo que me oír. ¿Quién se cree para mentirme? Me las va a pagar.
Ya he buscado la dirección del hospital dónde está Àngel. Y yo estoy en el tren yendo hacia Cataluña, hacia allí. Miro el paisaje intentando que se me pase el cabreo. Pero no se va.
Al llegar al hospital, me acerco al hall y le pregunto a la chica que está allí.
-Me han avisado que un familiar está aquí-Sylvia.
-Dígame cómo se llama
-Àngel Llàcer-Sylvia.
La chica empieza a buscar y saca una ficha.
-Sí, está aquí. Ahora mismo aviso al médico para que vaya a hablar con usted. Puede pasar a la sala de espera.
-Una pregunta, ¿ha venido con alguien?-Sylvia.
Vuelve a mirar entre los papeles y saca otra ficha.
-Pues sí, pero también está ingresada
-¿Cómo se llama?-Sylvia.
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