martes, 28 de noviembre de 2017

Capítulo 126:Preocupación

Relatado por Àngel Llàcer


Veo a Mónica que se levanta y empieza a pasear delante de mí. La noto nerviosa. Lo que pasa es que me está poniendo nervioso a mí.
-¿Te quieres tranquilizar, por favor?-le pido.
-Pues explícame eso. ¿Cómo que te ha pedido que te hagas pasar por su novio? ¿Pero cuándo? ¿Cómo?-Mónica.
Mónica me hace una pregunta tras otra. Casi sin dar espacio entre una y otra. Dejo que termine para poder contestarle.
-¿Cuándo? ¿Dónde?-sigue preguntando ella. Al ver que no le contesto, me mira de forma amenazante.-¿Me quieres contestar?
-¿A qué pregunta? Porque me has hecho muchas...-le contesto tranquilamente.
Sé que le debo contestarle a las preguntas para que se pueda tranquilizar. Pero con tantas, me saturo. Ella me mira y sonríe. Suspira y vuelve a sentarse a mi lado.
-Tienes razón. Explícamelo a tu manera, pero explícamelo-Mónica.
-Por supuesto-Àngel.
Me giro para mirarla a los ojos.
-Me lo pidió ayer. Tendría que ir con ella mañana a Sevilla. Quiere presentarme a su familia para que la dejen en paz-Àngel.
-¿Perdón?-pregunta asombrada.
-Al parecer su familia la quiere casar con alguien que ella no quiere. Por eso quiere que vaya a hacerme pasar por su pareja. De ese modo no puede casarse-Àngel.
-¿Y qué vas a hacer? ¿Vas a ir?-Mónica.
-No. Le he dicho que no. ¿Y sabes por qué?-ella niega confundida-Porque quiero estar contigo y no quería dejarte sola. Ni que te enfadases, como te has enfadado.
-Entiéndeme, me dices eso y... buff-Mónica.
Suspira y desvía la mirada. Le cojo la barbilla y la obligo a mirarme.
-Te entiendo. Pero créeme cuando te digo que te quiero. No lo digo por decir. Incluso cuando pensaba que me habías...-tomo aire y sigo-dejado... te seguía queriendo. Nunca te he dejado de querer y no creo que pueda dejar de quererte nunca. Eres la persona más especial que he conocido en mi vida.
Mónica me mira fijamente y me dedica una sonrisa. Al mismo tiempo, yo le dedico otra.
-Esto no será una declaración de amor, ¿verdad?-me quedo callado-¿O una pedida de matrimonio? Porque no estoy preparada.
-Yo no he dicho nada...-Àngel.
-Pero te veo las intenciones-su sonrisa se amplía aún más.


Relatado por Mónica Naranjo


Me quedo mirándole atentamente. Le quiero demasiado. Pero, tal y como le he dicho, aún no estoy preparada a un paso más. Aún estoy casada con Óscar. Tengo que solucionar ese tema para pensar plenamente en Àngel. Sino es como si engañase a los 2. Este tema es muy complicado. ¡Dios mío! ¿Por qué me complicas tanto la vida? Yo tenía la vida, más o menos, hecha, realizada. Y casi de la noche a la mañana, me enamoro de mi compañero de trabajo y dejo de sentir lo mismo por Óscar. Es más, le veo con otros ojos. Como si fuese un  amigo o un compañeros. Parece que los papeles se hubiesen cambiado y Àngel fuese mi marido y Óscar, mi compañero de trabajo.
-¿Qué me dices?-me pregunta Àngel.
-¿Eh?-no me he enterado de nada. He estado en mi mundo y no le he prestado atención.
-Que algún día nos podríamos casar, ¿no? Y formar una familia...-dice él algo cortado.
-¿Cómo?-le vuelvo a preguntar. Esto me ha pillado desprevenida totalmente.
-¿Te lo vuelvo a decir? ¿Qué si algún día podríamos vivir en esta casa con tu hijo, siendo marido y mujer? Y tal vez teniendo algún hijo de los 2...-Àngel.
-No, si ya te he oído. Pero no me veo yo casada y con niños-Mónica.
-¿Por qué no?-Àngel.
-Eh... ¿Tú nos imaginas siendo padres, con un bebé que no nos deje dormir, poniendo normas?-Mónica.
-¿Y por qué no? Tal vez no ahora, pero algún día...-me dice Àngel con ilusión en la mirada.
-Ya lo hablaremos, cariño. Ahora vamos a dormir que es tarde-Mónica.
Àngel mira el reloj para comprobar la hora y, posiblemente, decirme algo relativo a lo temprano que es y a lo pronto que me acuesto. Pero, contra todo pronostico, asiente y se levanta. Me ofrece su mano para que me levante y nos vayamos a la cama.


*Miércoles por la tarde*


Relatado por Carlos Latre


Se me hace raro no saber nada de Carolina. A lo mejor se ha enfadado conmigo por lo que pasó el otro día. Ni siquiera la he visto por el hotel. A lo mejor viene a última hora para no encontrarse conmigo. Avanzo por el pasillo para ir a la grabación. En el ascensor me encuentro con algunos concursantes. Nos saludamos brevemente y ellos siguen hablando de lo suyo. Alguno va con los auriculares. Seguramente escuchando la canción que le toque imitar. Al llegar a Gestmusic miro a todos lados, de camino a maquillaje, a ver si la veo. Pero no hay suerte. En maquillaje ya hay alguien. La oigo hablar con las maquilladoras. Pero no es su voz.
-Buenas-saludo a los presentes.
Enseguida se preocupan por mí y me preguntan si estoy bien. Pero improviso una imitación para salir del paso.
-¡Oye! ¿Sabéis algo de Carolina?-pregunta Mónica.
Me giro entre asombrado y asustado. Si ella no sabe nada de Carol... Le ha podido pasar algo.
-A mí me han llamado para sustituirla, aprovechando que me imitan...-Chenoa.
-¿La has llamado?-le pregunto a Mónica.
-Sí, pero no me coge. Da tono, pero no lo coge-Mónica.
-Estará ocupada...-dice Àngel intentando quitar hierro al asunto.
-¿Y no va a venir a la gala por estar con su marido? No es su estilo...-Carlos.
Todos me miran alucinando. Pero no les hago caso y salgo de la sala. Oigo como me llaman para volver. Pero ahora mismo debo averiguar lo que está pasando aquí. Me dirijo corriendo por el pasillo y llamo a la puerta del despacho. Tinet me abre y se sorprende al verme. Otro más. Pero no me importa.
-¿Sabes algo de Carolina?-Carlos.
-Me dijo Laia que no podía venir, que estaba en el hospital-Tinet.
Sin darle tiempo a decirme nada más, voy al despacho de al lado y toco a la puerta.
-¿Te ha llamado Carolina?-Carlos.
-¿Qué?-Laia.
-El porqué de que no pueda venir hoy... ¿Te ha llamado ella?-insisto.
-¡Ah! No. Vino a avisarme Sylvia-Laia.
Me doy la vuelta y salgo corriendo de allí. No sé por qué, pero no me da buena espina. Mas esto no va a quedar así.

martes, 21 de noviembre de 2017

Capítulo 125:Tengo algo que contarte

Relatado por Mónica Naranjo

-¿Pero... qué haces tú aquí?-pregunto sorprendida.
-¿Puedo pasar?
-Claro, pasa-Mónica.
Me hago a un lado para que pueda pasar y miro sorprendida. ¿Qué hace aquí? No entiendo nada. Le guío hasta el salón y le pido que se sienta.
-¿Me vas a contar qué haces aquí?-le pregunto impaciente.
-¿Aquí es donde vamos a vivir? Me gusta-dice sonriendo.
-Àngel, suéltalo ya-Mónica.
-Qué impaciente eres, mujer. Y qué mala anfitriona. No me has ofrecido nada de comer o beber-me dice Àngel con una sonrisa.
Suspiro mirándole fijamente y sonrío. Aún así le quiero, con todas sus cosas.
-¿Quieres algo?-Mónica.
-No, gracias-Àngel.
-¡Pero...!-exclamo exasperada.
-Pero has quedado mejor, ¿ves?-me dice sonriente, como si se estuviese burlando de mí.
Me acerco a él y me siento en el sofá junto a él. Le miro fijamente intentando intimidarle. No sé para qué ha venido y menos a estas horas. Y aún habiéndole dicho que quería estar sola. Este hombre no tiene remedio.
-Para de mirarme así...-me pide nervioso.
-¿Por qué?-me acerco más a él, lo hago más a posta.
-Porque me pones nervioso-Àngel.
-¿Ah sí? ¿Te pongo nervioso?-le pregunto acercándome cada vez más.
-Como sigas acercándote más, no respondo...-dice tragando saliva. Veo el movimiento de su nuez aceleradamente y sonrío aún más.
-Pues dime a qué has venido. Ya que me has sacado de la cama...-Mónica.
-No me digas que ya estabas acostada...-me mira con asombro.
-Ni un cachondeo, ¿eh?-le advierto con el dedo índice.
Pero no dice nada. A cambio, se echa a reír a carcajadas. Le fulmino con la mirada. Está un rato largo riéndose hasta que para y me vuelve a mirar intimidado.
-He venido a decirte una cosa-Àngel.
-Pues dispara-Mónica.
Vuelvo a mi posición anterior y le miro. Juguetea con las manos nervioso. Y me está poniendo de los nervios.


Relatado por Àngel Llàcer

-¡Habla ya!-me pide Mónica. La noto nerviosa y sé que es por mi silencio. Pero no sé cómo explicarlo ni por dónde empezar.
-No sé por dónde empezar...-alzo la mirada y me encuentro con sus ojos.
-¿Qué tal por el principio?-Mónica.´
-Sí... será lo mejor...-la veo asentir y me coloco frente a frente con ella.
Será mejor decírselo ahora que no esperar más tiempo. Cuánto más tiempo pase, será peor. ¿Pero cómo decirle? ¿Cómo se lo tomará? Me da miedo su reacción. Suspiro largamente para empezar a contarle mi gran preocupación, aquello que casi no me deja dormir.
-Tiene que ver con... con...-ella me mira en silencio animándome a continuar. Al final lo suelto de golpe-Sylvia.
-¿Sylvia? ¿Qué pasa con ella?-Mónica.
-Me ha pedido que la acompañase a Sevilla...-Mónica me interrumpe.
-¿Para qué?-pregunta molesta.
-Para hacerme pasar por su novio...-agacho la cabeza y la miro de reojo.
-¿¡QUEEEEEEÉ!?

martes, 14 de noviembre de 2017

Capítulo 124:Tranquilidad en Figueres... ¿o no?

Relatado por Àngel Llàcer


Salgo del ensayo tras una larga jornada. Hace muchas horas que no veo a Mónica y la echo de menos. Creo que la voy a llamar... Sí, decidido. La voy a llamar. Antes de salir de la sala de ensayo, cojo el móvil y la llamo. Un tono, dos tonos. Al tercero me lo coge. Sonrío nada más oír su voz.
-Dime, cariño-Mónica.
-Ya he acabado el ensayo. ¿Dónde estás? ¿Te voy a recoger?-Àngel.
-Esto... es que no estoy en Barcelona...-dice titubeante.
-¿Ah no? ¿Y dónde estás?-intento calmarme, pero estoy poniéndome nervioso. Entre el encuentro de Sylvia y esto.
-En Figueres, necesitaba despejarme-Mónica.
-¿Quieres que vaya?-Àngel.
-Mejor no... Necesito estar sola... Mañana vuelvo y estoy contigo.
-Está bien, mi amor. Te quiero-Àngel.
-Yo también a ti, amore-Mónica.
Tras nuestra despedida cariñosa, cuelgo y me guardo el móvil. Quería estar esta noche con ella, pero tampoco la voy a agobiar. Necesita su espacio, poner las cosas en orden. Sigo pensando que me he metido en medio de una familia. Pero no puedo evitar haberme enamorado de Mónica. Desde que la vi entrar por primera vez a Gestmusic me quedé prendado de ella. Y eso que me echó la bronca por haberle rallado el coche. Pero bueno, algo sin importancia. Eso sí, aún no me olvido que me obligó a pintarle el coche. Hasta que no lo hice, no paró de acosarme. En esos momentos no lo vi bien, pero ahora acordándome... Fueron instantes que compartí con ella, a su lado. Cada momento cuenta.
Al recoger las cosas, salgo de la sala y cierro. Ventajas o inconvenientes de ser el último en salir de aquí. Nunca sé si es bueno o malo. Recorro el pasillo y salgo de este inmenso edificio. Es que es grandísimo. Llevamos casi 2 meses y me sigue pareciendo enorme. Menos mal que yo me lo conozco. Voy hacia el hotel y presiono el botón del ascensor. Y espero. Ahora lo que me apetece es darme una buena ducha, pedir algo de cena y acostarme. Estoy agotado después de este largo. Monto en el ascensor y dejo que vaya subiendo las plantas. Hasta llegar a la mía. Al bajar, veo a lo lejos otra vez a Sylvia. No sé cómo lo hace que está en todos lados. Parece que me persiguiese. ¿Pero no se tenía que ir a ver a su familia? ¿Qué hace aquí? Ya tengo la mosca detrás de la oreja. No me da buena espina. Al parecer ella no me y me dirijo a la habitación de Carlos. Cambio de planes. Antes de acostarme necesito una charla entre amigos. Llamo a su puerta y espero. Miro de reojo el pasillo y veo como Sylvia viene hacia aquí, a donde estoy yo. Por lo que más quieras Carlos, ¡abre la puerta! Pero mis ruegos no son escuchados y ya tengo aquí a Sylvia.
-Te doy una última oportunidad: ven conmigo mañana a Sevilla-Sylvia.
-Te he dicho que no, Sylvia. ¿Cómo te lo tengo que decir?-me empiezo a cabrear con su insistencia.
-¡Ah! Tú verás lo que haces...-deja caer sutilmente.
Tras decir esto último se aleja y se monta en el ascensor, que sigue en nuestra planta. Sin pensarlo 2 veces, me echo rápidamente escaleras abajo. No será capaz...


Relatado por Mónica Naranjo


Cuando cuelgo la llamada con Àngel, me tumbo en el sofá y enciendo la tele. Pero no veo nada interesante. No dejo de cambiar de canal, sin dejarlo apenas 2 minutos en la misma imagen. ¿Por qué la vida es tan complicada? Yo, que tenía mi pequeño mundo creado... Siempre he sido de ideas fijas, de ir a por lo que quiero, de perseguir mis objetivos, de luchar por lo que creo. Y ahora estoy dudando. Supongo que todos dudamos alguna vez, que eso nos hace humanos. Eso y los errores. Porque todos nos equivocamos. Hay que apechugar cada uno con lo que ha hecho. Pero sí algo tengo claro es que no le voy a perdonar a Óscar su desliz. Y encima con la que se ha convertido en mi amiga, Edurne. Otra mujer en la discográfica. Ya no me tengo que sentir tan sola. Termino por apagar la tele y recostarme en el sofá. Y pienso en todo lo acontecido en este tiempo. Qué poco tiempo y cuántas cosas vividas, ¡coño! ¿Quién me lo iba a decir?
El timbre del móvil me despierta. No sé en qué momento me he quedado dormida. Estoy sentada, tal cual me quedé. El móvil para de sonar justo cuando lo cojo y no sé quién llama. Espera, ¿qué hora es? Miro el reloj y no es muy tarde, pero las emociones del día han podido conmigo. Desbloqueo el móvil y me meto en el registro de llamadas. Àngel. ¿Qué querrá? Ya le dije que quería estar sola. No es por él, sino por mí. Necesito asimilar todo esto y estar en paz conmigo misma. Y esa paz la consigo aquí, en mi pueblo. El pueblo que me vio crecer y donde tantos recuerdos tengo. El móvil vuelve a sonar teniéndolo en la mano. Qué pesado es... Mañana le voy a echar una bronca... Apago el móvil y subo a la habitación. A pesar de ser temprano me voy a acostar. Porque yo tengo mis horarios. Y sólo me los salto cuando hay gala. Y me cuesta horrores mantenerme hasta tan tarde despierta. Tras desnudarme, me meto en la cama y dejo el móvil en la mesita de noche. Me arropo con las mantas y cierro los ojos. Mañana será otro día.
"Din don". Al parecer alguien no quiere que acabe este día tranquila, no me quiere dejar dormir. No creo que sea tan importante, ya se cansará. Pero no se cansa y sigue llamando. Con mala leche me levanto y me pongo una bata. Bajo las escaleras a abrir la puerta y a decir a quien sea que no son horas. Que aquí algunas madrugamos. Abro la puerta.
-¿Pero...?-pregunto sorprendida.