martes, 13 de septiembre de 2016

Capítulo 84:¿Qué te apetece hacer?

Relatado por Àngel Llàcer


Carlos vuelve a hablarme normal. Me dice que no es nada, pero no le creo. Pero, al igual que lo mío, eso no para hablarlo por teléfono. Y además si quiere contármelo. Sino tampoco le voy a obligar. Pero no quiero que esté mal. Es mi amigo y me importa cómo está y me preocupa que pueda estar mal. Vuelve a lo mío, al tema por el que le he llamado.
-Yo te aconsejo que le des su espacio. Si te ha seguido ese beso, es porque algo le gustas. Sino no te lo hubiese seguido y te hubiese apartado-Carlos.
-Y me hubiese dado una torta, sí...-suspiro anhelando su presencia. La echo de menos, quiero que esté a mi lado.
-Sobre todo no la agobies. Lo que tenga que pasar, pasará. Y espero que me lo cuentes, ¿eh?-juraría que está sonriendo al otro lado de la línea. Lo que provoca que yo saque otra sonrisa.
-Ya veremos a la vuelta. Pórtate bien, Latre-Àngel.
-¿Me lo dices tú a mí? ¿En serio?-me pregunta y se echa a reír.
-No, te lo dice mi madre que ha entrado en mí-oigo más risas por su parte.-Será Mónica o lo que sea, pero me noto que estoy cambiando.
-Pues no cambies tanto, anda, que vas a llegar y no te voy a reconocer-Carlos.
-Va, va. Va hombre va-Àngel.
-Bueno, te dejo ya. Que como llegue tu chica y te pille distraído y ocupado... jajaja-Carlos.
-Calla gilipollas jajaja. Que lo pases bien, allá donde estés-Àngel.
Nos despedimos entre risas y cachondeo y cuelgo. Siempre que hablo con este hombre, me da un chute de energía y alegría. La mejor decisión que ha tenido el jefe contratándole. Y eso que nos conocemos de hace poco. Sólo hemos grabado 2 galas, pero estuvo conmigo cuando pasó lo de Mónica. Fue un hombro donde apoyarme. Subo a la planta de arriba, voy a la habitación y cojo una toalla. Me meto al baño y abro la ducha. Voy a relajarme. Estoy agotado por el viaje y de mientras a ver si llega Mónica.


Relatado por Mónica Naranjo


Este cóctel está muy bueno. Ya voy por la tercera. Hay un cruce de miradas entre Iván y yo. En cuanto se me acaba la copa, se acerca para ver si quiero otra más.
-¿Estás intentando emborracharme?-le pregunto con una sonrisa.
-Sólo intento que estés mejor. ¿Otra o no?-Iván.
-Otra-digo con determinación.
Me sirve otra copa y la coloca con cuidado delante de mí. Me dedica otra sonrisa y me vuelve a guiñar el ojo. Se apoya en la barra y me pregunta cosas de mí. Le cuento lo básico. Tampoco quiero que se acerque a mí porque soy famosa. No me ha reconocido y está tonteando conmigo. Eso es buena señal. Tras hablarle de mí, le pregunto sobre él. Me cuenta su historia, cómo acabó trabajando en el bar.
-Y estoy soltero...-me dice y me guiña el ojo.
-Pero, ¿tú cuántos años tienes, niño?-le pregunto divertida.
-Hace poco que he cumplido 19. Pero el amor no tiene edad-Iván.
-Estás confundiendo amor con deseo. Sé lo que provoco en los hombres. No eres el primero ni tampoco el último que se ha fijado en mí. Y no precisamente para una relación de pareja que digamos. Tú cuando me ves, ¿qué te apetece hacer?-Mónica.
-¿La verdad?-Iván.
-La verdad-Mónica.
Estoy preparada para escuchar cualquier cosa. He oído y leído tantas cosas acerca de mi cuerpo y lo que querrían hacer conmigo, que ya estoy curada de espanto. Pero es de la edad de Aitor, no podría tener nada con él. Además que no me gusta. He venido aquí a aclararme entre Óscar y Àngel. ¿Y va a venir ahora él a hacerme el lío? Eso sí que no. Para juegos de miradas, guiños, sonrisitas y piques bien, pero para algo más no. Iván da la vuelta y sale de la barra. Se pone a centímetros de mí y me mira fijamente a los ojos sonriendo con picardía. Se lanza a besarme. Me quedo en shock y no me sale reaccionar. Eso sí, mantengo los labios juntos. Su mano va bajando a mi culo  y me levanto enseguida del taburete. Me separo de él.
-¿Qué haces?-le pregunto con los ojos abiertos como platos.


Nota: Quería dejar este capítulo escrito ya que me voy el jueves y no sé cuándo podré volver a escribir. No me llevo el portátil, de modo que si escribo será a través del móvil. Lo aviso por si no me puedo conectar al martes que viene y no veis capítulo nuevo. Si no puedo subir estando fuera, vuelvo por Navidad; lo intentaré compensar como pueda ;) Gracias por leerme y espero que seáis pacientes. 

martes, 6 de septiembre de 2016

Capítulo 83:Aclaradudas

Relatado por Mónica Naranjo


Avanzo rápidamente por el camino. Bueno todo lo rápido que me permite la nieve. Llego a otra cabaña, algo retirada a la nuestra pero de la que entra y sale gente. Me acerco a la puerta y la empujo para abrir. Parece un bar. Hay varias mesas y una barra con una persona al otro lado. Me acerco lentamente a la barra. Hay que ver lo que he corrido hasta aquí y lo lento que voy ahora. Me siento en un taburete y miro la barra.
-¿Qué va a ser?-oigo una voz frente a mí.
Levanto la vista y veo un chico joven, de unos 20 años, sonriendo.
-¿Qué me recomiendas?-le sigo la sonrisa, aunque la mía es una sonrisa fíngida.
-¿Problemas verdad?-me pregunta el chico.
-Más bien dudas...-Mónica.
-Pues te voy a preparar algo para que lo disfrutes. Lo mejor para pensar es sentarse a una mesa. Yo te lo llevo.
Lo miro en silencio, analizándolo. Debe ser sólo unos años mayor que mi hijo. Me levanto y me dirijo a una mesa libre. No dejo de mirarle mientras agita la coctelera. ¿Qué estoy haciendo? Podría ser mi hijo. Bajo la vista a la tabla de la mesa y empiezo a pensar en lo que ha pasado. En ese beso que nos hemos dado, en la familia que he dejado en Barcelona. Mi marido en el hospital y yo aquí de fin de semana con Àngel. ¿Realmente estoy haciendo bien? Aunque él también sale a tomar algo con la nueva chica de la discográfica. Edurne me parece que me dijo que se llamaba. ¿Por qué me molesta tanto que salgan juntos? ¿Estoy celosa? Yo también salgo con Àngel. De hecho estoy ahora mismo con él en los Pirineos. En una casa rural. De finde. La voz del camarero me saca de mis pensamientos.
-Aquí tienes, preciosa.
-¿Y cómo se llama?-Mónica.
-¿Cuál? ¿El cóctel o yo?-me pregunta con una sonrisa pícara.
-Me refería al cóctel, pero...-le miro insinuante-si me quieres decir cómo te llamas...-le dedico una sonrisa que podría derretir a cualquiera.
Me mira con una sonrisa nerviosa.
-Pues... lo acabo de inventar, así que se llama...-me dice titubeando.
-Así que soy tu conejillo de indias, ¿no?-le pregunto con una sonrisa. Le doy un sorbo. El chico me mira a la espera de mi opinión.-Buenísimo-me relamo los labios dulcemente.
-Me llamo Iván
-Encantada Iván. Yo soy Mónica.
-Igualmente-Iván.
Iván se retira y sigue atendiendo en la barra. Sigo deleitándome de este cóctel tan maravilloso. Mientras bebo, me vienen imágenes a la cabeza: cuando conocí a Óscar, cuando empezamos a salir, nuestro primer beso, nuestros viajes (tanto personales como profesionales). No puedo evitar sonreír ante todo eso. Pero también recuerdo el haber llegado tarde, el ir de la mano de Edurne, cuando llegó a casa borracho y lo encontré en la bañera hasta arriba de pastillas. Y empiezo a recordar cómo empecé con Àngel: fue el que me rayó el coche con la moto, pero al que vacilo siempre que puedo con la ayuda de la churri. Quiso venir conmigo cuando estuve en coma, pero Silvia se lo inmpidió. Bueno no se lo dijo, que es peor. Y ahora me prepara una sorpresa y me trae a los Pirineos y reserva una casa rural para pasar el finde. Con él me puedo desahogar todo lo que quiera, le puedo contar lo que me pasa, me río con él. Llamo a Iván y le pido que me ponga otra.
-¿Te ha gustado mi cóctel, ¿eh?-Iván.
-Podrías acompañarme si quieres...-le dedico una sonrisa.
-Estoy trabajando, pero cuando quieras podemos quedar, guapa-me sonríe él también.
-Pues será mejor que no...-Mónica.
-¿Ya te has aclarado las dudas?-me pregunta apoyándose en la barra.
-Parece que sí-sonrío pensando en mi hombre ideal.
-Pues entonces ya tengo nombre para el cóctel-Iván.
-A ver, sorpréndeme-le digo sonriendo.
-Aclaradudas, así todo junto-Iván.
-¿Aclaradudas?-le miro extrañada.
-Sí, ¿por qué no?-Iván.
-Porque suena raro. Oye, ¿me pones un aclaradudas? Pues no sé-Mónica.
-Ya cuajará el nombre. Aquí tienes, preciosa-me coloca la copa enfrente y me guiña el ojo. Sonrío y me coloco el dedo en el labio de forma provocadora. Si quiere juego, va a tenerlo.


Relatado por Àngel Llàcer


He hecho mal en darle ese beso. Ahora no querrá ni acercarse a mí. Si es que siempre la tengo que estar cagando. No aprendo. Cojo el móvil para contarle lo ocurrido a la persona que tengo de confianza. Empiezo a contarle todo por whatsapp y decide llamarme para que se lo cuente bien. Esto no es para hablarlo por mensaje, me dice.
-Pues eso tío, que me he lanzado y ha salido huyendo despavorida-Àngel.
-¿Seguro que ha huido? Igual ha ido a pensar, a estar sola un rato y aclararse las ideas. Ten en cuenta que está casada-Carlos.
-Y que su marido está en el hospital-termino la frase por él-Lo sé. Pero, ¿y si la he perdido para siempre?
-Tú deja que vuelva a casa y que te cuente. No la agobies, sobre todo eso-Carlos.
-Uy Carlitos, cuánto sabes de mujeres...-le digo para picarle.
-Uff, no lo sabes tú bien...-me dice Carlos suspirando al otro lado de la línea.
-¿Te pasa algo?-le pregunto preocupado.
Hay un silencio.
-¿Sigues ahí? ¿Carlos? ¿Hola?-Àngel.