martes, 6 de septiembre de 2016

Capítulo 83:Aclaradudas

Relatado por Mónica Naranjo


Avanzo rápidamente por el camino. Bueno todo lo rápido que me permite la nieve. Llego a otra cabaña, algo retirada a la nuestra pero de la que entra y sale gente. Me acerco a la puerta y la empujo para abrir. Parece un bar. Hay varias mesas y una barra con una persona al otro lado. Me acerco lentamente a la barra. Hay que ver lo que he corrido hasta aquí y lo lento que voy ahora. Me siento en un taburete y miro la barra.
-¿Qué va a ser?-oigo una voz frente a mí.
Levanto la vista y veo un chico joven, de unos 20 años, sonriendo.
-¿Qué me recomiendas?-le sigo la sonrisa, aunque la mía es una sonrisa fíngida.
-¿Problemas verdad?-me pregunta el chico.
-Más bien dudas...-Mónica.
-Pues te voy a preparar algo para que lo disfrutes. Lo mejor para pensar es sentarse a una mesa. Yo te lo llevo.
Lo miro en silencio, analizándolo. Debe ser sólo unos años mayor que mi hijo. Me levanto y me dirijo a una mesa libre. No dejo de mirarle mientras agita la coctelera. ¿Qué estoy haciendo? Podría ser mi hijo. Bajo la vista a la tabla de la mesa y empiezo a pensar en lo que ha pasado. En ese beso que nos hemos dado, en la familia que he dejado en Barcelona. Mi marido en el hospital y yo aquí de fin de semana con Àngel. ¿Realmente estoy haciendo bien? Aunque él también sale a tomar algo con la nueva chica de la discográfica. Edurne me parece que me dijo que se llamaba. ¿Por qué me molesta tanto que salgan juntos? ¿Estoy celosa? Yo también salgo con Àngel. De hecho estoy ahora mismo con él en los Pirineos. En una casa rural. De finde. La voz del camarero me saca de mis pensamientos.
-Aquí tienes, preciosa.
-¿Y cómo se llama?-Mónica.
-¿Cuál? ¿El cóctel o yo?-me pregunta con una sonrisa pícara.
-Me refería al cóctel, pero...-le miro insinuante-si me quieres decir cómo te llamas...-le dedico una sonrisa que podría derretir a cualquiera.
Me mira con una sonrisa nerviosa.
-Pues... lo acabo de inventar, así que se llama...-me dice titubeando.
-Así que soy tu conejillo de indias, ¿no?-le pregunto con una sonrisa. Le doy un sorbo. El chico me mira a la espera de mi opinión.-Buenísimo-me relamo los labios dulcemente.
-Me llamo Iván
-Encantada Iván. Yo soy Mónica.
-Igualmente-Iván.
Iván se retira y sigue atendiendo en la barra. Sigo deleitándome de este cóctel tan maravilloso. Mientras bebo, me vienen imágenes a la cabeza: cuando conocí a Óscar, cuando empezamos a salir, nuestro primer beso, nuestros viajes (tanto personales como profesionales). No puedo evitar sonreír ante todo eso. Pero también recuerdo el haber llegado tarde, el ir de la mano de Edurne, cuando llegó a casa borracho y lo encontré en la bañera hasta arriba de pastillas. Y empiezo a recordar cómo empecé con Àngel: fue el que me rayó el coche con la moto, pero al que vacilo siempre que puedo con la ayuda de la churri. Quiso venir conmigo cuando estuve en coma, pero Silvia se lo inmpidió. Bueno no se lo dijo, que es peor. Y ahora me prepara una sorpresa y me trae a los Pirineos y reserva una casa rural para pasar el finde. Con él me puedo desahogar todo lo que quiera, le puedo contar lo que me pasa, me río con él. Llamo a Iván y le pido que me ponga otra.
-¿Te ha gustado mi cóctel, ¿eh?-Iván.
-Podrías acompañarme si quieres...-le dedico una sonrisa.
-Estoy trabajando, pero cuando quieras podemos quedar, guapa-me sonríe él también.
-Pues será mejor que no...-Mónica.
-¿Ya te has aclarado las dudas?-me pregunta apoyándose en la barra.
-Parece que sí-sonrío pensando en mi hombre ideal.
-Pues entonces ya tengo nombre para el cóctel-Iván.
-A ver, sorpréndeme-le digo sonriendo.
-Aclaradudas, así todo junto-Iván.
-¿Aclaradudas?-le miro extrañada.
-Sí, ¿por qué no?-Iván.
-Porque suena raro. Oye, ¿me pones un aclaradudas? Pues no sé-Mónica.
-Ya cuajará el nombre. Aquí tienes, preciosa-me coloca la copa enfrente y me guiña el ojo. Sonrío y me coloco el dedo en el labio de forma provocadora. Si quiere juego, va a tenerlo.


Relatado por Àngel Llàcer


He hecho mal en darle ese beso. Ahora no querrá ni acercarse a mí. Si es que siempre la tengo que estar cagando. No aprendo. Cojo el móvil para contarle lo ocurrido a la persona que tengo de confianza. Empiezo a contarle todo por whatsapp y decide llamarme para que se lo cuente bien. Esto no es para hablarlo por mensaje, me dice.
-Pues eso tío, que me he lanzado y ha salido huyendo despavorida-Àngel.
-¿Seguro que ha huido? Igual ha ido a pensar, a estar sola un rato y aclararse las ideas. Ten en cuenta que está casada-Carlos.
-Y que su marido está en el hospital-termino la frase por él-Lo sé. Pero, ¿y si la he perdido para siempre?
-Tú deja que vuelva a casa y que te cuente. No la agobies, sobre todo eso-Carlos.
-Uy Carlitos, cuánto sabes de mujeres...-le digo para picarle.
-Uff, no lo sabes tú bien...-me dice Carlos suspirando al otro lado de la línea.
-¿Te pasa algo?-le pregunto preocupado.
Hay un silencio.
-¿Sigues ahí? ¿Carlos? ¿Hola?-Àngel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario