martes, 28 de junio de 2016

Capítulo 75:De risas

Relatado por Mónica Naranjo


Le miro seria y empiezo a escribir. Sonrío mientras escribo. Claro que me acuerdo de él. Él es mi compañero y del que me estoy enamorando poco a poco. Eres Àngel y trabajo contigo en Tu cara me suena.
Àngel suspira y me abraza fuerte.
-Menos mal que te acuerdas. Creía que te habías olvidado de todo-Àngel.
Àngel me mira serio y escribo: pero sonríe, por favor. Se lo enseño y me dedica media sonrisa. Sonrío yo también. Me gusta verle sonreír. Me coge de la mano y me quedo mirándole a los ojos fijamente.
-Con esto de no poder hablar, voy a poder hablar sin interrupciones-me dice entre risas.
Le doy en el brazo y finjo enfado.
-Es broma, es broma-me dice rápidamente con una sonrisa.
Me cruzo de brazos y me pongo seria, aunque esté muerta de la risa por dentro y quiera echarme a reír a carcajadas. Àngel intenta hacerme reír poniendo muecas e intenta separarme los brazos.
-Hay que ver qué fuerte estás, ¿eh? ¿Vas al gimnasio? ¿Te entrenas con el increíble Hulk?-Àngel.
No puedo aguantar más y me echo a reír sin control. La verdad es que me lo paso muy bien con él y me hace reír.
-Ya, Mónica, hija ya. Que al final te da algo de tanto reír...-Àngel.
Escribo entre risas: has empezado tú.
-¿Yo? ¡Encima!-Àngel.
No, mejor debajo jajaja.
-Estás convaleciente. Y encima siempre pensando en lo mismo...-Àngel.
Le hago un gesto para que me preste atención y me pongo seria.
¿Por qué no ha venido mi marido?
-Tu marido está en el hospital. Creo que aún no ha salido. ¿De verdad que te acuerdas de todo?-me pregunta con desconfianza.
Empiezo a hacer memoria y me viene a la mente lo de la playa también. Lo hice para divertirme y para olvidarme de Óscar y de las cosas que me dijo antes de hacer lo que hizo. Echo la cabeza a un lado y unas lágrimas asoman por mis ojos.
-¿Estás bien?-me pregunta Àngel.
Le hago un gesto con la mano para que se vaya. Necesito estar sola para desahogarme.
-¿Necesitas algo?-me vuelve a preguntar a lo que yo niego.
Oigo cómo la puerta se cierra y paso la hoja de la libreta y empiezo a escribir.


Relatado por Àngel Llàcer


Voy en silencio por el pasillo para salir y volver a la sala de espera. No sé qué le pasa a Mónica, pero me preocupa. En menos de lo que imagino, ya me encuentro en la sala de espera. Carolina y Carlos se levantan al verme y me empiezan a preguntar por Mónica.
-Ya está mejor y ha despertado-Àngel.
-Pues voy a verla-dice decidida Carolina.
-Ahora no es el momento, Carol-Àngel.
-Es mi amiga y necesito ver que está bien y que sienta que me tiene a su lado-Carolina.
Carolina sale y se va alejando en dirección a boxes. Me quedo hablando con Carlos de lo que he notado, de lo que siento por Mónica.
-Pero ahora no es el momento de alejar a 2 personas que se necesitan-digo refiriéndome a Mónica y Óscar.-Además antes me he encontrado con Sylvia...
-¿Con Sylvia? ¿Dónde? ¿Aquí?-me pregunta Carlos desconcertado.
-Sí y cree que somos pareja todavía. Que es una especie de cuidadora mía y por eso estamos juntas. No sé, tío, la he visto muy rara...-Àngel.
-Tío, no debes renunciar a Mónica si la quieres tanto. Hazle ver que estás ahí para todo lo que necesite, que nunca la vas a dejar ni a engañar. ¿Has dicho 2 ó 3 días que estará así, verdad?-asiento-Pues vente todos los días y cuando salga, llévala a cenar, al teatro, al cine. Donde quieras. Pero cuídala y tratala como se merece. Yo te ayudo, si quieres-Carlos.
Me quedo pensando en todo lo que me está diciendo Carlos. Tiene mucha razón y con todo lo que la quiero, debería hacer algo para que ella se dé cuenta. Empiezo a echar cuentas y el día que podrá salir Mónica de aquí es sábado. Un día perfecto para salir por ahí.
-Tienes razón y lo voy a hacer-le digo con determinación a Carlos.

martes, 14 de junio de 2016

Capítulo 74:Mi bella durmiente

Relatado por Àngel Llàcer


Me pide que le acompañe y andamos por un pasillo. Llegamos a una puerta, que él abre, y entra. Me pide que entre y que me siente. Ya me temo lo peor. ¿Por qué nadie me deja verla? Eso es porque... Le miro con una cara que pide suplicante que me diga lo que está pasando.
-Le hemos conseguido extraer el vaso, pero le hemos tenido que hacer una traquetomía. No podrá hablar en unos días-Javier.
-¿En unos días? ¿En cuántos?-le pregunto preocupado por Mónica.
Su voz es el instrumento que usa para su trabajo, en todos los ámbitos. Y si no lo puede utilizar, se sentirá vulnerable, sin poder hacer nada. ¿Cómo va a juzgar sin voz? ¿Por pancartas?
-Dos, tres como mucho-suspiro aliviado y agacho la mirada. Pero la vuelvo a levantar al oír su voz que sigue hablando-Ha tenido suerte de que la trajesen tan rápido. Un segundo más y hubiera acabado en el esófago o incluso en el estómago. Ahora acompáñeme para poder verla. Aunque puede que esté con los efectos de la anestesia aún-me avisa el médico.
-No importa, quiero verla por favor-digo con una mirada suplicante e intentando estar lo más tranquilo posible delante de él.
El médico se levanta y se dirige a la puerta. Yo hago lo mismo y le sigo. Me guía por el mismo pasillo y entramos por las puertas por las que he salido yo. Tras caminar un rato más, llegamos a una cortina. Sobre una camilla y entubada, la veo. El médico se despide de mí y me despido con un gesto de la mano. Pero mi mirada está posada en la bella dama durmiente. Mi bella durmiente. Me voy acercando a la camilla lentamente. Como si no quisiera molestarla. Aunque me gustaría que estuviese despierta para mirar esos preciosos ojos castaños que tiene. Suavemente le acaricio la cara y le doy un beso a continuación. Le cojo la mano y me echo a llorar.
-Lo siento, Mónica. Siento ser un capullo. Si no hubiese sido por mí, no hubieses acabado así. ¿Sabes qué? Será mejor que sigas con tu marido y yo me quede al margen. No te merezco. Mira cómo estás por mi culpa-mis ojos se anegan en lágrimas y suelto la mano de Mónica. Me pongo a espaldas a ella. Cómo si fuese a verme. Pero más vale prevenir. No vaya a ser que se despierte.


Relatado por Mónica Naranjo


Oigo una voz que me resulta familiar. Me habla de perdón y de que siga con mi marido. Me tiene agarrada de la mano. Una gota humedece mi mano y poco a poco voy abriendo los ojos, saliendo de mi letargo. Giro un poco la cabeza y veo a alguien de espaldas. Intento hablar, pero no puedo. Me llevo la mano a la boca, pero en su lugar encuentro un tubo. Es algo molesto. Quiero que me lo quiten. Intento hacer sonido alguno para que se fije en mí. Alargo el brazo para tocarle la espalda y se sobresalta. Se gira y me mira con ojos llorosos y una sonrisa en los labios.
-Tranquila Mónica, ahora aviso para que te quiten eso.
Quiero detenerle, pero se ha marchado corriendo. Al rato vuelve con un chico con bata blanca.
-No intentes hablar Mónica. Coge aire y a la de 3, te lo quito.
Cuenta hasta 3 y me saca el tubo de la garganta. Empiezo a toser. No es agradable tener algo en la garganta. El médico me explica lo que me han dicho y que durante 2 ó 3 días no podré articular palabra. ¿3 días sin hablar o cantar? Se me va a hacer eterno. Me dice que es el doctor Sotomayor. El doctor me da una libreta y un bolígrafo y me dice que puedo expresarme utilizando eso en estos días. Lo cojo y sonrío agradeciéndole. Se vuelve a marchar dejándome a solas con este hombre.
-¡Mónica! Menos mal que estás bien. ¿Te duele algo?
Me señalo la garganta.
-Es normal. Te acaban de sacar un tubo y antes te han sacado un vaso.
Me encojo de hombros. No entiendo nada y escribo: ¿Vaso? ¿De qué? ¿De dónde?
-¿No te acuerdas?-niego con la cabeza-Te has tragado un vaso. Estábamos en la playa y hemos estado bebiendo y jugando.
Una parte de mí no quiere recordar eso porque de lo último que me acuerdo es de salir de plató y despedirme de Àngel en la moto. Yo no he estado en la playa.
-Que sí, acuérdate. Habíamos hecho hasta una apuesta-Àngel.
Este hombre es Àngel, mi compañero del programa y el chico de la moto. Pero de lo de playa no tengo ningún recuerdo y vuelvo a negar con la cabeza.
-¿Sabes quién soy?-me pregunta a lo que asiento-Escríbemelo por favor y dime dónde trabajas.

martes, 7 de junio de 2016

Capítulo 73:Entrar a la habitación equivocada

Relatado por Àngel Llàcer


Me quedo de piedra al descubrir en la cama a Sylvia. Me mira con una sonrisa, tiene cara de cansancio, pero se la ve feliz de tenerme ahí con ella.
-Has venido a verme...-me dice sonriendo.
-No sabía ni que estabas aquí, ha sido casualidad-Àngel.
De repente se abre la puerta y entra un médico de mediana edad, pelo moreno y barba. Se acerca a la camilla y me echa una mirada de soslayo.
-¿Es tu novio, Sylvia?-le pregunta el médico.
-Sí y ha venido a verme. Tenía que trabajar como yo-le dice como si le estuviese contando un cuento.
Yo estoy flipando cada vez más. No ha superado lo nuestro y sigue creyendo que estamos juntos. Esto no me puede estar pasando a mí.
-¿Puede acompañarme fuera un momento, por favor?-me pide el médico.
Asiento y le sigo hasta la puerta.
-Pero devuélvemelo, ¿eh?-le dice Sylvia.
-De una pieza-le contesta.
Salimos de la habitación y nos ponemos frente a frente al lado de la puerta. Antes de que crea lo que no es, decido aclararle las cosas.
-Yo no soy el novio de Sylvia. La dejé-Àngel.
-¿Usted es Àngel?-asiento-Yo soy Carlos, psicólogo-me tiende la mano y le doy la mano-Sylvia sufre mitomanía.
-¿Mitomanía?-pregunto extrañado.
-La mitomanía consiste en mentir compulsivamente, en falsear la realidad para que esté a gusto de la persona. Y con lo que me acabas de contar y viendo cómo está, está claro por qué es. No acepta la ruptura y piensa que aún estáis juntos-me explica Carlos.
-¿Y qué puedo hacer yo?-Àngel.
-Hablar con ella, explicarle que ya no están juntos y los motivos por lo que lo dejastéis. Es posible que se niegue a aceptarlo e incluso se ponga agresiva, pero cuanto antes lo acepte, mejor será-Carlos.
Le miro serio y él asiente. Abro la puerta y entro. Me acerco a donde Sylvia. ¡Maldita la hora que entre a esta habitación! Yo tendría que estar con Mónica y no con Sylvia.
-Has vuelto-me dice sonriendo.
-Sí... pero me tengo que ir...-Àngel.
-¿Te vas a casa?-Sylvia.
-Emm...no-Àngel.
-Entonces quédate conmigo, cariño-extiende su mano, pero yo me aparto.
-No estamos juntos, Sylvia, que te quede claro-le explico lo más relajado posible.
-Claro que estamos, te salvé la vida. Soy tu heroína y cuido de ti-Sylvia.
-Sylvia, por favor, ¡deséngañate! No te quiero más y no me cuidas-Àngel.
-¡Claro que te cuido! ¡Y ahora debes quedarte conmigo! ¡Me lo debes!-me dice revolviéndose en la cama.
Entonces Carlos entra con una enfermera y le colocan algo en el gotero mientras la sujetan. Salgo de la habitación en silencio y camino por el pasillo. Menuda loca. Doy con unas puertas dobles y las empujo. Vuelvo a estar en el hall.
-¡Eh! ¡Ahí no se puede entrar!-me exclama la señora de recepción, echándome la bronca.
-¿Se sabe algo de Mónica?-le pregunto amablemente. No me conviene montar una escena.
-Dígame el apellido.
-Naranjo, Mónica Naranjo-Àngel.
-¿Mónica?-pregunta un chico jóven dándose la vuelta.
-Sí-Àngel.
-Javier, ya le he dicho que espere en la sala de espera.
-No te preocupes, Teresita, ya me ocupo yo. Doctor Javier Sotomayor-dice ofreciéndome su mano, a la que estrecho-Enseguida iba a ir a buscarle.
-¿Cómo está? ¿Puedo verla?-Àngel.