martes, 14 de junio de 2016

Capítulo 74:Mi bella durmiente

Relatado por Àngel Llàcer


Me pide que le acompañe y andamos por un pasillo. Llegamos a una puerta, que él abre, y entra. Me pide que entre y que me siente. Ya me temo lo peor. ¿Por qué nadie me deja verla? Eso es porque... Le miro con una cara que pide suplicante que me diga lo que está pasando.
-Le hemos conseguido extraer el vaso, pero le hemos tenido que hacer una traquetomía. No podrá hablar en unos días-Javier.
-¿En unos días? ¿En cuántos?-le pregunto preocupado por Mónica.
Su voz es el instrumento que usa para su trabajo, en todos los ámbitos. Y si no lo puede utilizar, se sentirá vulnerable, sin poder hacer nada. ¿Cómo va a juzgar sin voz? ¿Por pancartas?
-Dos, tres como mucho-suspiro aliviado y agacho la mirada. Pero la vuelvo a levantar al oír su voz que sigue hablando-Ha tenido suerte de que la trajesen tan rápido. Un segundo más y hubiera acabado en el esófago o incluso en el estómago. Ahora acompáñeme para poder verla. Aunque puede que esté con los efectos de la anestesia aún-me avisa el médico.
-No importa, quiero verla por favor-digo con una mirada suplicante e intentando estar lo más tranquilo posible delante de él.
El médico se levanta y se dirige a la puerta. Yo hago lo mismo y le sigo. Me guía por el mismo pasillo y entramos por las puertas por las que he salido yo. Tras caminar un rato más, llegamos a una cortina. Sobre una camilla y entubada, la veo. El médico se despide de mí y me despido con un gesto de la mano. Pero mi mirada está posada en la bella dama durmiente. Mi bella durmiente. Me voy acercando a la camilla lentamente. Como si no quisiera molestarla. Aunque me gustaría que estuviese despierta para mirar esos preciosos ojos castaños que tiene. Suavemente le acaricio la cara y le doy un beso a continuación. Le cojo la mano y me echo a llorar.
-Lo siento, Mónica. Siento ser un capullo. Si no hubiese sido por mí, no hubieses acabado así. ¿Sabes qué? Será mejor que sigas con tu marido y yo me quede al margen. No te merezco. Mira cómo estás por mi culpa-mis ojos se anegan en lágrimas y suelto la mano de Mónica. Me pongo a espaldas a ella. Cómo si fuese a verme. Pero más vale prevenir. No vaya a ser que se despierte.


Relatado por Mónica Naranjo


Oigo una voz que me resulta familiar. Me habla de perdón y de que siga con mi marido. Me tiene agarrada de la mano. Una gota humedece mi mano y poco a poco voy abriendo los ojos, saliendo de mi letargo. Giro un poco la cabeza y veo a alguien de espaldas. Intento hablar, pero no puedo. Me llevo la mano a la boca, pero en su lugar encuentro un tubo. Es algo molesto. Quiero que me lo quiten. Intento hacer sonido alguno para que se fije en mí. Alargo el brazo para tocarle la espalda y se sobresalta. Se gira y me mira con ojos llorosos y una sonrisa en los labios.
-Tranquila Mónica, ahora aviso para que te quiten eso.
Quiero detenerle, pero se ha marchado corriendo. Al rato vuelve con un chico con bata blanca.
-No intentes hablar Mónica. Coge aire y a la de 3, te lo quito.
Cuenta hasta 3 y me saca el tubo de la garganta. Empiezo a toser. No es agradable tener algo en la garganta. El médico me explica lo que me han dicho y que durante 2 ó 3 días no podré articular palabra. ¿3 días sin hablar o cantar? Se me va a hacer eterno. Me dice que es el doctor Sotomayor. El doctor me da una libreta y un bolígrafo y me dice que puedo expresarme utilizando eso en estos días. Lo cojo y sonrío agradeciéndole. Se vuelve a marchar dejándome a solas con este hombre.
-¡Mónica! Menos mal que estás bien. ¿Te duele algo?
Me señalo la garganta.
-Es normal. Te acaban de sacar un tubo y antes te han sacado un vaso.
Me encojo de hombros. No entiendo nada y escribo: ¿Vaso? ¿De qué? ¿De dónde?
-¿No te acuerdas?-niego con la cabeza-Te has tragado un vaso. Estábamos en la playa y hemos estado bebiendo y jugando.
Una parte de mí no quiere recordar eso porque de lo último que me acuerdo es de salir de plató y despedirme de Àngel en la moto. Yo no he estado en la playa.
-Que sí, acuérdate. Habíamos hecho hasta una apuesta-Àngel.
Este hombre es Àngel, mi compañero del programa y el chico de la moto. Pero de lo de playa no tengo ningún recuerdo y vuelvo a negar con la cabeza.
-¿Sabes quién soy?-me pregunta a lo que asiento-Escríbemelo por favor y dime dónde trabajas.

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