Relatado por Mónica Naranjo
Bajo rápidamente las escaleras y voy a la cocina. Allí cojo una manzana, la lavo y me la voy comiendo mientras voy a por el bolso y las llaves. No quiero irme así sin despedirme, pero tengo que irme a trabajar y bastante tenso está el ambiente. Conduzco hasta Barcelona y voy al estudio donde saludo a la recepcionista y me encamino por el pasillo hasta el estudio de grabación. Allí se encuentran los músicos y Óscar. Al verme llegar, me mira con mala cara y se acerca a mí.
-¿Qué horas son éstas de llegar?-Óscar.
-Sé que te va a sonar a excusa, pero no me ha sonado la alarma-Mónica.
-Pues sí, me suena a excusa. Ahora ponte a currar si no quieres que me pire y le diga a toda esta gente que ya no hace falta que venga más-Óscar.
-¿Me estás chantajeando? Porque no te voy a permitir...-Mónica.
-¿Que no me vas a permitir qué? ¡Entra y haz tu trabajo!-Óscar.
Intento relajarme inspirando por la nariz y soltándolo por la boca. Me está calentando y como sigamos así, no vamos a acabar bien. ¿Tanto le jode que esté con Àngel? ¿O es porque Aitor lo acepta? Sin decir nada más, me coloco frente al micrófono y miro la letra de la canción que me toca grabar. Los músicos comienzan a tocar. Cada uno está en su sitio. Pero yo no me puedo concentrar. Y así lo demuestran mis nervios y mi falta de concentración. Y los gritos no ayudan precisamente. Al final decido irme ante la mirada atónita de todos y los gritos de Óscar llamándome. Pero no le hago caso y sigo mi camino. Hoy no estoy para grabar. Comienzo a andar dejando el coche en la puerta. No me apetece ni conducir en estos momentos. Saco el móvil y reviso los mensajes. Tengo varios de Carol, otros tantos de Carlos y algunas llamadas perdidas. Miro las llamadas: son todas de la churri. Así que decido llamarla de inmediato. Al tercer tono me lo coge.
-¡Hombre churri! Por fin te dignas a llamarme-Carolina.
-Hola churri. ¿Qué tal? Yo muy bien. ¿Y tú?-me auto pregunto ya que ni me ha saludado.
Oigo una risa al otro lado de la línea.
-Hola churri. ¿Qué tal?-Carolina.
-Muy bien, gracias por preguntar. ¿Y tú?-saco una sonrisa.
-Pues... nerviosa y emocionada...-Carolina.
Me sorprendo ante su respuesta y decido preguntarle.
-¿Qué pasa?-Mónica.
-¿No has leído los mensajes?-Carolina.
-No, acabo de coger el móvil. Pero dime qué es lo que pasa-le insisto.
-Mejor te lo cuento en persona. ¿Puedes quedar?-Carolina.
-¿Ahora? ¿Estás en Barcelona?-Mónica.
-Sí, sigo aquí. Si puedes quedar...-Carolina.
-Dime lugar e intentaré estar lo antes posible-Mónica.
-En nuestro hotel, en mi habitación-Carolina.
-Está bien, enseguida estoy ahí-Mónica.
Vuelvo sobre mis pasos para coger el coche. Cuando estoy frente a él, me percato que tiene un gran rayón en la parte lateral, la del conductor. Decido hacer caso omiso, por el momento, y me meto en el coche. Pero una vez en el coche, llamo y pongo el altavoz para poder hablar mientras conduzco. Escucho cómo contesta.
-¿SE PUEDE SABER QUÉ LE HA PASADO A MI COCHE?-Mónica.
-No sé de qué me hablas.
-Venga, por favor. Estaba delante del estudio. Me vas a decir que no has visto ni escuchado nada. A no ser... que hayas sido tú...-Mónica.
-Por favor, Mónica...
-¡NI POR FAVOR NI LECHES! ¡ÓSCAR, ESTO YA ES PASARSE! ¡PERO QUE SEPAS QUE ME LO VAS A PINTAR TÚ MISMO!-Mónica.
-¿Y no sería mejor llevarlo al taller?-Óscar.
-¡De eso nada!-Mónica.
Y tras decir esto, le cuelgo. Me acaba de amargar el día. Pero no se lo voy a permitir. Parece como que no me conociera aún.
En un momento llego al hotel y aparco. Entro al hall y me dirijo al ascensor. Aprieto el botón de nuestra planta y observo, nerviosa, cómo va subiendo. Al llegar a la planta, las puertas se abren y salgo rápidamente. Tengo curiosidad por lo que me tenga que decir la churri, pero también algo de miedo. Hoy parece que va todo mal. Al llegar a su habitación, toco a la puerta y espero a que me abra. Al poco rato, me abre la puerta y me dice que entre. Antes de entrar ella, vigila que no haya nadie en el pasillo.
-¿Qué te pasa? ¿Por qué estás tan nerviosa?-Mónica.
-Lo he hecho, por fin lo he hecho-Carolina.
-¿Hacer qué?-no entiendo nada y mi mirada así lo demuestra.
-La he denunciado-Carolina.
-¿A quién?-Mónica.
-A Sylvia-Carolina.
martes, 24 de abril de 2018
martes, 17 de abril de 2018
Capítulo 144:Explicaciones
Relatado por Aitor Tarruella
Estoy en el salón, con Àngel, viendo la tele cuando oigo a mi madre gritar mi nombre. Y ha usado el nombre completo, así que está muy enfadada. Miro de reojo a Àngel.
-Ya puedes subir conmigo-Aitor.
-Pero te ha llamado a ti...-Àngel.
-Pero eras tú el que te querías vengar. Te dije que tú asumieras las consecuencias-Aitor.
Tras un rato de insistencia, ambos nos levantamos y subimos las escaleras. Voy a la habitación de mi madre, donde me la encuentro con mala cara y los brazos cruzados. Noto que Àngel ya no está a mi lado. Mi madre me mira fijamente. Siento que me va a atravesar con la mirada.
-Aitor, ¿me puedes explicar por qué la persiana no se puede subir?-Mónica.
-Porque... está pegada...-le explico no muy convencido.
-¿Y por qué no tenía el reloj de la mesilla?-me vuelve a preguntar.
Esto parece ya un interrogatorio.
-Eh... esto...-a esta pregunta no sé cómo responderle.
La tensión se palpa en el lugar. Le intento mantener la mirada, pero cuando está así de enfadada me da miedo.
-Dame tu móvil-me pide.
-¡Mamá!-Aitor.
-Aitor, tu móvil-me vuelve a pedir totalmente seria.
Miro a mi alrededor buscando a Àngel, a ver si con suerte ha entrado a la habitación y le explica lo que ha pasado. Pero no le encuentro. Decido salir yo y le veo al lado de la puerta esperando. Le digo, en voz baja, que entre y le explique a mi madre lo que ha pasado.
-Porque si yo me quedo sin móvil, tú sales por esa puerta-le advierto.
Relatado por Àngel Llàcer
Después de la advertencia, decido entrar. No me puedo arriesgar de irme de esta casa, de dejar de ver a Mónica y tener a su hijo en contra.
-Mónica, ¿puedo hablar contigo un momento?-Àngel.
Mónica mira a su hijo algo confundida.
-¿Tienes que ver tú algo con esto?-le pregunta.
-Escúchale mamá, es importante-Aitor.
-Bien, te escucho-Mónica.
Trago saliva y suspiro antes de empezar a contarle. Ahora la culpa me reconcome.
-Que lo de la ventana y el reloj lo he hecho yo... Ideé una venganza para devolverte tu broma...-Àngel.
-¿Cómo?-Mónica.
No sé qué decirle, así que me quedo mirándola en silencio. Veo que Mónica viene hacia mí. Me temo que me va a dar una bofetada. Estoy dispuesto a lo que tenga que venir y espero mi castigo. Pero pasa de largo y sale de la habitación sin decir una palabra más ni hacer nada al respecto. Me giro y la sigo hasta el pasillo donde la veo bajar por las escaleras. ¿Y ahora qué va a hacer? ¿Se va a ir así? ¿No me va a volver a hablar? ¿O me echará de su casa?
Estoy en el salón, con Àngel, viendo la tele cuando oigo a mi madre gritar mi nombre. Y ha usado el nombre completo, así que está muy enfadada. Miro de reojo a Àngel.
-Ya puedes subir conmigo-Aitor.
-Pero te ha llamado a ti...-Àngel.
-Pero eras tú el que te querías vengar. Te dije que tú asumieras las consecuencias-Aitor.
Tras un rato de insistencia, ambos nos levantamos y subimos las escaleras. Voy a la habitación de mi madre, donde me la encuentro con mala cara y los brazos cruzados. Noto que Àngel ya no está a mi lado. Mi madre me mira fijamente. Siento que me va a atravesar con la mirada.
-Aitor, ¿me puedes explicar por qué la persiana no se puede subir?-Mónica.
-Porque... está pegada...-le explico no muy convencido.
-¿Y por qué no tenía el reloj de la mesilla?-me vuelve a preguntar.
Esto parece ya un interrogatorio.
-Eh... esto...-a esta pregunta no sé cómo responderle.
La tensión se palpa en el lugar. Le intento mantener la mirada, pero cuando está así de enfadada me da miedo.
-Dame tu móvil-me pide.
-¡Mamá!-Aitor.
-Aitor, tu móvil-me vuelve a pedir totalmente seria.
Miro a mi alrededor buscando a Àngel, a ver si con suerte ha entrado a la habitación y le explica lo que ha pasado. Pero no le encuentro. Decido salir yo y le veo al lado de la puerta esperando. Le digo, en voz baja, que entre y le explique a mi madre lo que ha pasado.
-Porque si yo me quedo sin móvil, tú sales por esa puerta-le advierto.
Relatado por Àngel Llàcer
Después de la advertencia, decido entrar. No me puedo arriesgar de irme de esta casa, de dejar de ver a Mónica y tener a su hijo en contra.
-Mónica, ¿puedo hablar contigo un momento?-Àngel.
Mónica mira a su hijo algo confundida.
-¿Tienes que ver tú algo con esto?-le pregunta.
-Escúchale mamá, es importante-Aitor.
-Bien, te escucho-Mónica.
Trago saliva y suspiro antes de empezar a contarle. Ahora la culpa me reconcome.
-Que lo de la ventana y el reloj lo he hecho yo... Ideé una venganza para devolverte tu broma...-Àngel.
-¿Cómo?-Mónica.
No sé qué decirle, así que me quedo mirándola en silencio. Veo que Mónica viene hacia mí. Me temo que me va a dar una bofetada. Estoy dispuesto a lo que tenga que venir y espero mi castigo. Pero pasa de largo y sale de la habitación sin decir una palabra más ni hacer nada al respecto. Me giro y la sigo hasta el pasillo donde la veo bajar por las escaleras. ¿Y ahora qué va a hacer? ¿Se va a ir así? ¿No me va a volver a hablar? ¿O me echará de su casa?
martes, 10 de abril de 2018
Capítulo 143:El plan venganza noche
Relatado por Àngel Llàcer
Al ver que no dicen nada más, sino que se limitan a mirarse en silencio, soy yo el que intervengo.
-Bueno, si molesto me voy...-Àngel.
-¡No! Espera Àngel-me detiene Mónica.
-Díselo-le presiona el chico.
Miro a Mónica, la cual se ha puesto frente a mí y me agarra de los brazos impidiendo irme.
-Es mi hijo Aitor-dice entre risas.
Oigo más risas a mi lado, por parte de Aitor. Ahora sí que no entiendo nada. Y mi cara debe mostrar la confusión porque Mónica sigue hablando.
-Quería ver cómo reaccionabas-Mónica.
-Mamá, creo que te has pasado...-Aitor.
-Ahora no te me hagas el inocente porque has accedido a seguir este engaño-le dice su madre.
-Ahora sí que no sé qué pensar...-es lo único que digo.
-No te enfades, anda. Sólo era una broma. Como de bienvenida-Mónica.
La miro con una sonrisa amarga. Y mi mente ya está maquinando algún tipo de venganza. Pero decido disimular.
-No pasa nada. Creo que me estoy acostumbrando a tus bromas-le digo con una sonrisa.
-Y ahora te contaré más cosas de ella-me dice Aitor.
-Me voy a preparar un vaso de leche. ¿Vosotros queréis algo?-Mónica.
Niego con la cabeza y Aitor le dice también que no.
-No la lieis mucho, ¿eh?-nos avisa en tono amenazante.
Después se da la vuelta y se va en dirección a la cocina. Aitor me dice que le siga y me guía escaleras arriba. Llegamos a un pasillo y nos detenemos en una puerta. Debe ser su habitación. Entro detrás de él y observo todo a mi alrededor. Aitor se sienta en la cama y me dice que me siente donde quiera. Estoy algo cohibido por estar aquí, en la habitación del hijo adolescente de Mónica. No sé si sabe qué tipo de relación tengo con su madre y si le parecerá bien.
-Tú eres su compañero en el programa, ¿no?-Aitor.
-Sí...-respondo algo tímido.
-No tengas vergüenza conmigo, tío, si al final nos llevaremos bien y todo. Sé por qué estás aquí...-Aitor.
-¿Ah sí?-Àngel.
-Nunca me imaginé que lo fuese a hacer, pero... ¿quién soy para meterme en su vida? Además, mi padre también parece que está haciendo la suya...-Aitor.
-¿Y no te molesta? Quiero decir, que tu padre se casó con Mónica y ella se ha convertido en tu madre. Y ahora cada uno está por su lado...-Àngel.
-A ver, no te voy a engañar: al principio me jodió que mi madre le estuviera engañando contigo. Incluso te odié. Estabas rompiendo mi familia. Mis padres, que no estaban más de un día sin estar juntos. Pero luego vino lo de mi padre, se lió todo... En fin...-Aitor.
Hablamos un poco más de nuestras vidas, para conocernos. Después me habla de cosas de Mónica y me dice que me acostumbre a su humor. Me quedo pensando en si pedirle ayuda para una venganza o como es su hijo no me ayudará.
-¿En qué piensas? ¿Te apetece jugar un rato?-me propone encendiendo el ordenador.
-Estaba pensando en tu madre...-Àngel.
-¿No me digas? No hace falta que me digas nada...-pero le corto antes de que siga hablando.
-No es lo que estás pensando. Me estaba preguntando cómo la puedo molestar...-Àngel.
-¿Quieres vengarte de ella?-yo simplemente sonrío maliciosamente.-No te lo aconsejo. Puede ser muy arriesgado.
-Me gusta el riesgo-declaro emocionado.
-Tú mismo, pero luego no digas que no te lo advertí-Aitor se queda pensando unos instantes mirando la pantalla. Después mira por la habitación y me vuelve a mirar-Está bien-me dice con una sonrisa traviesa.
-¿Me vas a ayudar?-Àngel.
-Pero que no se entere de que te he ayudado. Si pasa algo, tú asumes la responsabilidad, ¿eh?-Aitor
Le miro fijamente y asiento aceptando. Me tiende la mano y se la estrecho. Después se vuelve hacia la pantalla y presiona un icono del escritorio. Pronto empieza la música de un juego y sale en la pantalla la portada del mismo. Me quedo mirando fijamente al juego y veo cómo juega. Ahora sólo tengo que esperar que me diga lo que ha pensado. Al de un rato deja de jugar y me mira nuevamente.
-Sólo hay que esperar a que mi madre se duerma y entonces podremos-Aitor.
-¿Qué vamos a hacer?-Àngel.
Aitor se acerca mucho a mí y me susurra su plan en voz baja. Le escucho atentamente mientras me va pareciendo genial. Saco una sonrisa malvada y choco los 5 con Aitor. Oímos los tacones subir por la escalera y vuelve a poner el juego para disimular. Esta vez me deja a mí al mando mientras me va explicando cómo se juega.
-Chicos, me voy a la cama. No hagáis mucho ruido con eso-Mónica.
Me giro para mirarla y le veo la cara de cansada que tiene. Le asiento con una sonrisa y me levanto rápidamente a darle un beso. Cuando ella se va, me dirijo de nuevo al ordenador.
-Ahora hay que esperar media hora para poner en marcha el plan noche-me dice Aitor con cara de pillo.
En este momento baja el volumen para no hacer ruido y así no despertar a su madre. Ya se ha escuchado la puerta cerrarse y ahora sólo hay que esperar. El tiempo pasa muy despacio esperando y me estoy desesperando.
Sigo a Aitor escaleras abajo y llegamos hasta el salón. Abre uno de los cajones y coge el primer objeto. Después volvemos a subir y esta vez nos dirigimos a la habitación de Mónica. Ella está profundamente dormida. Me quedo un rato mirándola hasta que Aitor me chista para que siga con el resto del plan, con mi parte. Me acerco a ella y le cojo la muñeca, le desabrocho el reloj y se lo quitó. Me lo guardo en el bolsillo. Después desenchufo el reloj de la mesita y lo cojo. Miro a Aitor, que empieza a bajar la persiana y echa pegamento en el final. Me hace un gesto para salir y le hago caso. Me coge el reloj de mesilla y me dice:
-Hoy mejor que duermas en el sofá-Aitor.
-Está bien-Àngel.
*A la mañana siguiente*
Relatado por Mónica Naranjo
Me doy la vuelta en la cama, aún dormida. Aunque tengo la extraña sensación que llego tarde al estudio. Abro levemente los ojos y me cercioro que aún es de noche. No sé debe ser una sensación que tengo, el miedo a llegar tarde de nuevo. Vuelvo a cerrar los ojos y me voy quedando dormida.
El móvil me suena. ¿En serio? ¿Ya? ¿Ya es la hora? Uff, qué pereza me da ahora levantarme. Estiro el brazo y apago la alarma para dormir un poco más. Y lo consigo hasta que vuelve a sonar. Medio abro los ojos para darme cuenta que es una llamada entrante. Contesto aún adormilada.
-¿Se puede saber dónde estás?-me pregunta Óscar.
-Enseguida estoy allí...-digo soltando un bostezo.
-¿Estás en la cama todavía? ¡Ya puedes venir ahora mismo!-Óscar.
-Sí, sí... ahora voy... Desayuno y voy...-Mónica.
-¡Como no vengas ya, los músicos se van!-Óscar.
-Pero si hemos quedado a las 12...-Mónica.
-¿Y qué hora te crees que es? ¡Venga, mueve el culo!-Óscar.
-¡A MÍ ESE TONITO NO EH!-me empiezo ya a cabrear.
-¡ES LA UNA Y MEDIA! ¡ASÍ QUE VEN YA!-Óscar.
-¿Cómo...?-pero él ya me ha colgado.
Busco el reloj para asegurarme de la hora, pero no lo encuentro por ningún lado. Me levanto y me pongo las zapatillas de casa. Me acerco a la ventana e intento subir la persiana. En vano. Un momento, ¿qué pasa aquí? De repente me doy cuenta.
-¡AITOR TARRUELLA NARANJO!-exclamo para que me oiga y venga aquí.
Al ver que no dicen nada más, sino que se limitan a mirarse en silencio, soy yo el que intervengo.
-Bueno, si molesto me voy...-Àngel.
-¡No! Espera Àngel-me detiene Mónica.
-Díselo-le presiona el chico.
Miro a Mónica, la cual se ha puesto frente a mí y me agarra de los brazos impidiendo irme.
-Es mi hijo Aitor-dice entre risas.
Oigo más risas a mi lado, por parte de Aitor. Ahora sí que no entiendo nada. Y mi cara debe mostrar la confusión porque Mónica sigue hablando.
-Quería ver cómo reaccionabas-Mónica.
-Mamá, creo que te has pasado...-Aitor.
-Ahora no te me hagas el inocente porque has accedido a seguir este engaño-le dice su madre.
-Ahora sí que no sé qué pensar...-es lo único que digo.
-No te enfades, anda. Sólo era una broma. Como de bienvenida-Mónica.
La miro con una sonrisa amarga. Y mi mente ya está maquinando algún tipo de venganza. Pero decido disimular.
-No pasa nada. Creo que me estoy acostumbrando a tus bromas-le digo con una sonrisa.
-Y ahora te contaré más cosas de ella-me dice Aitor.
-Me voy a preparar un vaso de leche. ¿Vosotros queréis algo?-Mónica.
Niego con la cabeza y Aitor le dice también que no.
-No la lieis mucho, ¿eh?-nos avisa en tono amenazante.
Después se da la vuelta y se va en dirección a la cocina. Aitor me dice que le siga y me guía escaleras arriba. Llegamos a un pasillo y nos detenemos en una puerta. Debe ser su habitación. Entro detrás de él y observo todo a mi alrededor. Aitor se sienta en la cama y me dice que me siente donde quiera. Estoy algo cohibido por estar aquí, en la habitación del hijo adolescente de Mónica. No sé si sabe qué tipo de relación tengo con su madre y si le parecerá bien.
-Tú eres su compañero en el programa, ¿no?-Aitor.
-Sí...-respondo algo tímido.
-No tengas vergüenza conmigo, tío, si al final nos llevaremos bien y todo. Sé por qué estás aquí...-Aitor.
-¿Ah sí?-Àngel.
-Nunca me imaginé que lo fuese a hacer, pero... ¿quién soy para meterme en su vida? Además, mi padre también parece que está haciendo la suya...-Aitor.
-¿Y no te molesta? Quiero decir, que tu padre se casó con Mónica y ella se ha convertido en tu madre. Y ahora cada uno está por su lado...-Àngel.
-A ver, no te voy a engañar: al principio me jodió que mi madre le estuviera engañando contigo. Incluso te odié. Estabas rompiendo mi familia. Mis padres, que no estaban más de un día sin estar juntos. Pero luego vino lo de mi padre, se lió todo... En fin...-Aitor.
Hablamos un poco más de nuestras vidas, para conocernos. Después me habla de cosas de Mónica y me dice que me acostumbre a su humor. Me quedo pensando en si pedirle ayuda para una venganza o como es su hijo no me ayudará.
-¿En qué piensas? ¿Te apetece jugar un rato?-me propone encendiendo el ordenador.
-Estaba pensando en tu madre...-Àngel.
-¿No me digas? No hace falta que me digas nada...-pero le corto antes de que siga hablando.
-No es lo que estás pensando. Me estaba preguntando cómo la puedo molestar...-Àngel.
-¿Quieres vengarte de ella?-yo simplemente sonrío maliciosamente.-No te lo aconsejo. Puede ser muy arriesgado.
-Me gusta el riesgo-declaro emocionado.
-Tú mismo, pero luego no digas que no te lo advertí-Aitor se queda pensando unos instantes mirando la pantalla. Después mira por la habitación y me vuelve a mirar-Está bien-me dice con una sonrisa traviesa.
-¿Me vas a ayudar?-Àngel.
-Pero que no se entere de que te he ayudado. Si pasa algo, tú asumes la responsabilidad, ¿eh?-Aitor
Le miro fijamente y asiento aceptando. Me tiende la mano y se la estrecho. Después se vuelve hacia la pantalla y presiona un icono del escritorio. Pronto empieza la música de un juego y sale en la pantalla la portada del mismo. Me quedo mirando fijamente al juego y veo cómo juega. Ahora sólo tengo que esperar que me diga lo que ha pensado. Al de un rato deja de jugar y me mira nuevamente.
-Sólo hay que esperar a que mi madre se duerma y entonces podremos-Aitor.
-¿Qué vamos a hacer?-Àngel.
Aitor se acerca mucho a mí y me susurra su plan en voz baja. Le escucho atentamente mientras me va pareciendo genial. Saco una sonrisa malvada y choco los 5 con Aitor. Oímos los tacones subir por la escalera y vuelve a poner el juego para disimular. Esta vez me deja a mí al mando mientras me va explicando cómo se juega.
-Chicos, me voy a la cama. No hagáis mucho ruido con eso-Mónica.
Me giro para mirarla y le veo la cara de cansada que tiene. Le asiento con una sonrisa y me levanto rápidamente a darle un beso. Cuando ella se va, me dirijo de nuevo al ordenador.
-Ahora hay que esperar media hora para poner en marcha el plan noche-me dice Aitor con cara de pillo.
En este momento baja el volumen para no hacer ruido y así no despertar a su madre. Ya se ha escuchado la puerta cerrarse y ahora sólo hay que esperar. El tiempo pasa muy despacio esperando y me estoy desesperando.
Sigo a Aitor escaleras abajo y llegamos hasta el salón. Abre uno de los cajones y coge el primer objeto. Después volvemos a subir y esta vez nos dirigimos a la habitación de Mónica. Ella está profundamente dormida. Me quedo un rato mirándola hasta que Aitor me chista para que siga con el resto del plan, con mi parte. Me acerco a ella y le cojo la muñeca, le desabrocho el reloj y se lo quitó. Me lo guardo en el bolsillo. Después desenchufo el reloj de la mesita y lo cojo. Miro a Aitor, que empieza a bajar la persiana y echa pegamento en el final. Me hace un gesto para salir y le hago caso. Me coge el reloj de mesilla y me dice:
-Hoy mejor que duermas en el sofá-Aitor.
-Está bien-Àngel.
*A la mañana siguiente*
Relatado por Mónica Naranjo
Me doy la vuelta en la cama, aún dormida. Aunque tengo la extraña sensación que llego tarde al estudio. Abro levemente los ojos y me cercioro que aún es de noche. No sé debe ser una sensación que tengo, el miedo a llegar tarde de nuevo. Vuelvo a cerrar los ojos y me voy quedando dormida.
El móvil me suena. ¿En serio? ¿Ya? ¿Ya es la hora? Uff, qué pereza me da ahora levantarme. Estiro el brazo y apago la alarma para dormir un poco más. Y lo consigo hasta que vuelve a sonar. Medio abro los ojos para darme cuenta que es una llamada entrante. Contesto aún adormilada.
-¿Se puede saber dónde estás?-me pregunta Óscar.
-Enseguida estoy allí...-digo soltando un bostezo.
-¿Estás en la cama todavía? ¡Ya puedes venir ahora mismo!-Óscar.
-Sí, sí... ahora voy... Desayuno y voy...-Mónica.
-¡Como no vengas ya, los músicos se van!-Óscar.
-Pero si hemos quedado a las 12...-Mónica.
-¿Y qué hora te crees que es? ¡Venga, mueve el culo!-Óscar.
-¡A MÍ ESE TONITO NO EH!-me empiezo ya a cabrear.
-¡ES LA UNA Y MEDIA! ¡ASÍ QUE VEN YA!-Óscar.
-¿Cómo...?-pero él ya me ha colgado.
Busco el reloj para asegurarme de la hora, pero no lo encuentro por ningún lado. Me levanto y me pongo las zapatillas de casa. Me acerco a la ventana e intento subir la persiana. En vano. Un momento, ¿qué pasa aquí? De repente me doy cuenta.
-¡AITOR TARRUELLA NARANJO!-exclamo para que me oiga y venga aquí.
martes, 3 de abril de 2018
Capítulo 142:Llegada a casa
Relatado por Mónica Naranjo
-¿Deberíamos preocuparnos?-le pregunto a Àngel, sin saber qué pensar.
-Ellos sabrán lo que hacen, ¿no? A lo mejor es por lo del secuestro de Carol...-Àngel.
-Puede ser... Pero es que me da miedo...-Mónica.
Aparto la mirada de la de él. Estoy preocupada tanto por ella como por Àngel y por mí. Todos a los que quiero están en peligro. No me podría perdonar que les pasase algo malo.
-Tú tranquila, no va a pasar nada malo. Porque aquí estoy yo para defenderte-hace que le mire y veo que ha puesto una gran sonrisa. Sonrisa que le devuelvo.
-¿Ah sí? ¿Tú me vas a defender?-Mónica.
-¿Acaso lo dudas?-Àngel.
-Para nada-sonrío aún más y me acerco a él. Nos quedamos a centímetros mirándonos a los ojos y sonriendo.
Siento su respiración y me siento mucho más tranquila estando tan cerca de él. Viendo su sonrisa soy inmensamente feliz. Le doy un pico rápido y me separo.
-¿Qué? ¿Vamos?-le pregunto.
-Por supuesto-Àngel.
Primero se levanta él y a continuación me ofrece su mano para levantarme. La acepto gustosa dedicándole una sonrisa. Me va a doler la mandíbula de tanto sonreír, pero no me importa. Mientras sea por una buena causa... Àngel coge su maleta y salimos de su habitación. Recorremos el pasillo y llegamos a la puerta principal. Abro la puerta y le espero. Debe cerrar la puerta y así irnos. Cierra la puerta con llave y nos dirigimos al coche. Le ayudo a meter la maleta en el maletero y nos metemos en el coche. Me pongo el cinturón cuando Àngel me dice:
-¿Debería ahora conducir yo?-Àngel.
-Estoy bien, puedo conducir yo. No te preocupes-Mónica.
-Ya has conducido hasta aquí...-Àngel.
-No pasa nada-Mónica.
-¿Segura?-Àngel.
-Segura-Mónica.
-¿Segura, segura?-Àngel.
Le miro con mala cara como diciendo "¿vas a estar así todo el tiempo?". Pero no digo nada y simplemente me quedo mirándole.
-¿Quieres irte en tren?-Mónica.
-Ya me callo-Àngel.
-Eso me parecía-Mónica.
Arranco el coche y le miro de reojo. Àngel me está mirando en silencio. Se nota que se está conteniendo para no soltar nada más. La verdad es que no le mandaría ir en tren porque luego tendría que ir a buscarle. No creo que él sepa llegar a mi casa desde allí. Y así me hace compañía también.
-¿Pongo la radio?-le pregunto.
-Lo que quieras, es tu coche-Àngel.
-Pero eres mi invitado, por eso te pregunto-Mónica.
-Está bien-Àngel.
-Pero no estés seco-Mónica.
-Tú me has amenazado-Àngel.
-¿Que yo te he amenazado?-le pregunto sorprendida.
-Con ir al tren...-Àngel.
-Pero eso era una broma-le dice divertida.
-¿Conque estás bromista, eh?-Àngel.
Le miro un momento y veo que tiene una mirada maliciosa. No sé qué estará pensando, pero seguro que nada bueno. Ya le voy conociendo y estará pensando en alguna maldad para vengarse.
-¡Ni se te ocurra hacerme nada! Que te conozco-Mónica.
-¿Yo? Si soy muy bueno...-Àngel.
-Ya, ya...-le digo sin creérmelo del todo.
-Te lo prometo-Àngel.
-¿De verdad?-no me fío del todo.
-Claro-Àngel.
No me fío del todo, pero decido darle un voto de confianza. Acabo poniendo la radio cuando paramos en un semáforo. Voy cantando las canciones que me sé y Àngel se me une en algunas canciones.
Relatado por Àngel Llàcer
Descruzo los dedos que antes he cruzado en el lado de la puerta. Mónica ha terminando poniendo la radio y nos encontramos cantando, a gritos, por el camino. Vamos saliendo de Barcelona y nos dirigimos al pueblo de ella. Me voy poniendo cada vez más feliz a la vez que nervioso. Acercarme a Figueres significa acercarme a mi nuevo hogar.
Un rato después, Mónica para el coche y me desabrocho el cinturón. Me bajo y voy hacia el maletero a coger mi maleta. Mónica abre el maletero y hace el amago de bajarme la maleta, pero voy hacia ella y la agarro.
-Puedo yo también, ¿eh?-me dice.
-Pero tú me has traído hasta aquí, cosa que agradezco-Àngel.
-¿Por qué estás tan amable? ¿Qué planeas?-Mónica.
-¿Eh? Nada...-digo nervioso, pero intentando que no se me note.
-Anda vamos, que hay alguien en casa que quiere conocerte-Mónica.
Me quedo mirándola sin atreverme a decir nada más. Aunque reconozco que estoy algo molesto por si es su marido. ¿Me quiere conocer? Mónica me ofrece su mano y se la doy. No quiero enfadarme con ella. Caminamos hasta la puerta de su casa. Cuando estamos frente a la puerta, coge el móvil con la otra mano y teclea algo rápidamente. No sé si quiere evitar que le mire el mensaje o teme por el móvil. De modo que lo vuelve a bloquear y se lo guarda. Al instante siguiente la puerta se abre y puedo ver a un chico joven. Saluda a Mónica con 2 besos y me mira con desconfianza. Yo le miro con duda. ¿Este chico es el hijo de Mónica o su nueva conquista?
-Àngel, te presento a Aitor; Aitor, éste es Àngel-Mónica.
-¿Él es el otro? ¿De verdad Mónica? ¿Cómo has podido?-le pregunta Aitor.
Mi cara de asombro pasa de uno a otro. Es como si fuera un partido de tenis, donde siento que yo sobro.
-¿Deberíamos preocuparnos?-le pregunto a Àngel, sin saber qué pensar.
-Ellos sabrán lo que hacen, ¿no? A lo mejor es por lo del secuestro de Carol...-Àngel.
-Puede ser... Pero es que me da miedo...-Mónica.
Aparto la mirada de la de él. Estoy preocupada tanto por ella como por Àngel y por mí. Todos a los que quiero están en peligro. No me podría perdonar que les pasase algo malo.
-Tú tranquila, no va a pasar nada malo. Porque aquí estoy yo para defenderte-hace que le mire y veo que ha puesto una gran sonrisa. Sonrisa que le devuelvo.
-¿Ah sí? ¿Tú me vas a defender?-Mónica.
-¿Acaso lo dudas?-Àngel.
-Para nada-sonrío aún más y me acerco a él. Nos quedamos a centímetros mirándonos a los ojos y sonriendo.
Siento su respiración y me siento mucho más tranquila estando tan cerca de él. Viendo su sonrisa soy inmensamente feliz. Le doy un pico rápido y me separo.
-¿Qué? ¿Vamos?-le pregunto.
-Por supuesto-Àngel.
Primero se levanta él y a continuación me ofrece su mano para levantarme. La acepto gustosa dedicándole una sonrisa. Me va a doler la mandíbula de tanto sonreír, pero no me importa. Mientras sea por una buena causa... Àngel coge su maleta y salimos de su habitación. Recorremos el pasillo y llegamos a la puerta principal. Abro la puerta y le espero. Debe cerrar la puerta y así irnos. Cierra la puerta con llave y nos dirigimos al coche. Le ayudo a meter la maleta en el maletero y nos metemos en el coche. Me pongo el cinturón cuando Àngel me dice:
-¿Debería ahora conducir yo?-Àngel.
-Estoy bien, puedo conducir yo. No te preocupes-Mónica.
-Ya has conducido hasta aquí...-Àngel.
-No pasa nada-Mónica.
-¿Segura?-Àngel.
-Segura-Mónica.
-¿Segura, segura?-Àngel.
Le miro con mala cara como diciendo "¿vas a estar así todo el tiempo?". Pero no digo nada y simplemente me quedo mirándole.
-¿Quieres irte en tren?-Mónica.
-Ya me callo-Àngel.
-Eso me parecía-Mónica.
Arranco el coche y le miro de reojo. Àngel me está mirando en silencio. Se nota que se está conteniendo para no soltar nada más. La verdad es que no le mandaría ir en tren porque luego tendría que ir a buscarle. No creo que él sepa llegar a mi casa desde allí. Y así me hace compañía también.
-¿Pongo la radio?-le pregunto.
-Lo que quieras, es tu coche-Àngel.
-Pero eres mi invitado, por eso te pregunto-Mónica.
-Está bien-Àngel.
-Pero no estés seco-Mónica.
-Tú me has amenazado-Àngel.
-¿Que yo te he amenazado?-le pregunto sorprendida.
-Con ir al tren...-Àngel.
-Pero eso era una broma-le dice divertida.
-¿Conque estás bromista, eh?-Àngel.
Le miro un momento y veo que tiene una mirada maliciosa. No sé qué estará pensando, pero seguro que nada bueno. Ya le voy conociendo y estará pensando en alguna maldad para vengarse.
-¡Ni se te ocurra hacerme nada! Que te conozco-Mónica.
-¿Yo? Si soy muy bueno...-Àngel.
-Ya, ya...-le digo sin creérmelo del todo.
-Te lo prometo-Àngel.
-¿De verdad?-no me fío del todo.
-Claro-Àngel.
No me fío del todo, pero decido darle un voto de confianza. Acabo poniendo la radio cuando paramos en un semáforo. Voy cantando las canciones que me sé y Àngel se me une en algunas canciones.
Relatado por Àngel Llàcer
Descruzo los dedos que antes he cruzado en el lado de la puerta. Mónica ha terminando poniendo la radio y nos encontramos cantando, a gritos, por el camino. Vamos saliendo de Barcelona y nos dirigimos al pueblo de ella. Me voy poniendo cada vez más feliz a la vez que nervioso. Acercarme a Figueres significa acercarme a mi nuevo hogar.
Un rato después, Mónica para el coche y me desabrocho el cinturón. Me bajo y voy hacia el maletero a coger mi maleta. Mónica abre el maletero y hace el amago de bajarme la maleta, pero voy hacia ella y la agarro.
-Puedo yo también, ¿eh?-me dice.
-Pero tú me has traído hasta aquí, cosa que agradezco-Àngel.
-¿Por qué estás tan amable? ¿Qué planeas?-Mónica.
-¿Eh? Nada...-digo nervioso, pero intentando que no se me note.
-Anda vamos, que hay alguien en casa que quiere conocerte-Mónica.
Me quedo mirándola sin atreverme a decir nada más. Aunque reconozco que estoy algo molesto por si es su marido. ¿Me quiere conocer? Mónica me ofrece su mano y se la doy. No quiero enfadarme con ella. Caminamos hasta la puerta de su casa. Cuando estamos frente a la puerta, coge el móvil con la otra mano y teclea algo rápidamente. No sé si quiere evitar que le mire el mensaje o teme por el móvil. De modo que lo vuelve a bloquear y se lo guarda. Al instante siguiente la puerta se abre y puedo ver a un chico joven. Saluda a Mónica con 2 besos y me mira con desconfianza. Yo le miro con duda. ¿Este chico es el hijo de Mónica o su nueva conquista?
-Àngel, te presento a Aitor; Aitor, éste es Àngel-Mónica.
-¿Él es el otro? ¿De verdad Mónica? ¿Cómo has podido?-le pregunta Aitor.
Mi cara de asombro pasa de uno a otro. Es como si fuera un partido de tenis, donde siento que yo sobro.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)