Relatado por Àngel Llàcer
Al ver que no dicen nada más, sino que se limitan a mirarse en silencio, soy yo el que intervengo.
-Bueno, si molesto me voy...-Àngel.
-¡No! Espera Àngel-me detiene Mónica.
-Díselo-le presiona el chico.
Miro a Mónica, la cual se ha puesto frente a mí y me agarra de los brazos impidiendo irme.
-Es mi hijo Aitor-dice entre risas.
Oigo más risas a mi lado, por parte de Aitor. Ahora sí que no entiendo nada. Y mi cara debe mostrar la confusión porque Mónica sigue hablando.
-Quería ver cómo reaccionabas-Mónica.
-Mamá, creo que te has pasado...-Aitor.
-Ahora no te me hagas el inocente porque has accedido a seguir este engaño-le dice su madre.
-Ahora sí que no sé qué pensar...-es lo único que digo.
-No te enfades, anda. Sólo era una broma. Como de bienvenida-Mónica.
La miro con una sonrisa amarga. Y mi mente ya está maquinando algún tipo de venganza. Pero decido disimular.
-No pasa nada. Creo que me estoy acostumbrando a tus bromas-le digo con una sonrisa.
-Y ahora te contaré más cosas de ella-me dice Aitor.
-Me voy a preparar un vaso de leche. ¿Vosotros queréis algo?-Mónica.
Niego con la cabeza y Aitor le dice también que no.
-No la lieis mucho, ¿eh?-nos avisa en tono amenazante.
Después se da la vuelta y se va en dirección a la cocina. Aitor me dice que le siga y me guía escaleras arriba. Llegamos a un pasillo y nos detenemos en una puerta. Debe ser su habitación. Entro detrás de él y observo todo a mi alrededor. Aitor se sienta en la cama y me dice que me siente donde quiera. Estoy algo cohibido por estar aquí, en la habitación del hijo adolescente de Mónica. No sé si sabe qué tipo de relación tengo con su madre y si le parecerá bien.
-Tú eres su compañero en el programa, ¿no?-Aitor.
-Sí...-respondo algo tímido.
-No tengas vergüenza conmigo, tío, si al final nos llevaremos bien y todo. Sé por qué estás aquí...-Aitor.
-¿Ah sí?-Àngel.
-Nunca me imaginé que lo fuese a hacer, pero... ¿quién soy para meterme en su vida? Además, mi padre también parece que está haciendo la suya...-Aitor.
-¿Y no te molesta? Quiero decir, que tu padre se casó con Mónica y ella se ha convertido en tu madre. Y ahora cada uno está por su lado...-Àngel.
-A ver, no te voy a engañar: al principio me jodió que mi madre le estuviera engañando contigo. Incluso te odié. Estabas rompiendo mi familia. Mis padres, que no estaban más de un día sin estar juntos. Pero luego vino lo de mi padre, se lió todo... En fin...-Aitor.
Hablamos un poco más de nuestras vidas, para conocernos. Después me habla de cosas de Mónica y me dice que me acostumbre a su humor. Me quedo pensando en si pedirle ayuda para una venganza o como es su hijo no me ayudará.
-¿En qué piensas? ¿Te apetece jugar un rato?-me propone encendiendo el ordenador.
-Estaba pensando en tu madre...-Àngel.
-¿No me digas? No hace falta que me digas nada...-pero le corto antes de que siga hablando.
-No es lo que estás pensando. Me estaba preguntando cómo la puedo molestar...-Àngel.
-¿Quieres vengarte de ella?-yo simplemente sonrío maliciosamente.-No te lo aconsejo. Puede ser muy arriesgado.
-Me gusta el riesgo-declaro emocionado.
-Tú mismo, pero luego no digas que no te lo advertí-Aitor se queda pensando unos instantes mirando la pantalla. Después mira por la habitación y me vuelve a mirar-Está bien-me dice con una sonrisa traviesa.
-¿Me vas a ayudar?-Àngel.
-Pero que no se entere de que te he ayudado. Si pasa algo, tú asumes la responsabilidad, ¿eh?-Aitor
Le miro fijamente y asiento aceptando. Me tiende la mano y se la estrecho. Después se vuelve hacia la pantalla y presiona un icono del escritorio. Pronto empieza la música de un juego y sale en la pantalla la portada del mismo. Me quedo mirando fijamente al juego y veo cómo juega. Ahora sólo tengo que esperar que me diga lo que ha pensado. Al de un rato deja de jugar y me mira nuevamente.
-Sólo hay que esperar a que mi madre se duerma y entonces podremos-Aitor.
-¿Qué vamos a hacer?-Àngel.
Aitor se acerca mucho a mí y me susurra su plan en voz baja. Le escucho atentamente mientras me va pareciendo genial. Saco una sonrisa malvada y choco los 5 con Aitor. Oímos los tacones subir por la escalera y vuelve a poner el juego para disimular. Esta vez me deja a mí al mando mientras me va explicando cómo se juega.
-Chicos, me voy a la cama. No hagáis mucho ruido con eso-Mónica.
Me giro para mirarla y le veo la cara de cansada que tiene. Le asiento con una sonrisa y me levanto rápidamente a darle un beso. Cuando ella se va, me dirijo de nuevo al ordenador.
-Ahora hay que esperar media hora para poner en marcha el plan noche-me dice Aitor con cara de pillo.
En este momento baja el volumen para no hacer ruido y así no despertar a su madre. Ya se ha escuchado la puerta cerrarse y ahora sólo hay que esperar. El tiempo pasa muy despacio esperando y me estoy desesperando.
Sigo a Aitor escaleras abajo y llegamos hasta el salón. Abre uno de los cajones y coge el primer objeto. Después volvemos a subir y esta vez nos dirigimos a la habitación de Mónica. Ella está profundamente dormida. Me quedo un rato mirándola hasta que Aitor me chista para que siga con el resto del plan, con mi parte. Me acerco a ella y le cojo la muñeca, le desabrocho el reloj y se lo quitó. Me lo guardo en el bolsillo. Después desenchufo el reloj de la mesita y lo cojo. Miro a Aitor, que empieza a bajar la persiana y echa pegamento en el final. Me hace un gesto para salir y le hago caso. Me coge el reloj de mesilla y me dice:
-Hoy mejor que duermas en el sofá-Aitor.
-Está bien-Àngel.
*A la mañana siguiente*
Relatado por Mónica Naranjo
Me doy la vuelta en la cama, aún dormida. Aunque tengo la extraña sensación que llego tarde al estudio. Abro levemente los ojos y me cercioro que aún es de noche. No sé debe ser una sensación que tengo, el miedo a llegar tarde de nuevo. Vuelvo a cerrar los ojos y me voy quedando dormida.
El móvil me suena. ¿En serio? ¿Ya? ¿Ya es la hora? Uff, qué pereza me da ahora levantarme. Estiro el brazo y apago la alarma para dormir un poco más. Y lo consigo hasta que vuelve a sonar. Medio abro los ojos para darme cuenta que es una llamada entrante. Contesto aún adormilada.
-¿Se puede saber dónde estás?-me pregunta Óscar.
-Enseguida estoy allí...-digo soltando un bostezo.
-¿Estás en la cama todavía? ¡Ya puedes venir ahora mismo!-Óscar.
-Sí, sí... ahora voy... Desayuno y voy...-Mónica.
-¡Como no vengas ya, los músicos se van!-Óscar.
-Pero si hemos quedado a las 12...-Mónica.
-¿Y qué hora te crees que es? ¡Venga, mueve el culo!-Óscar.
-¡A MÍ ESE TONITO NO EH!-me empiezo ya a cabrear.
-¡ES LA UNA Y MEDIA! ¡ASÍ QUE VEN YA!-Óscar.
-¿Cómo...?-pero él ya me ha colgado.
Busco el reloj para asegurarme de la hora, pero no lo encuentro por ningún lado. Me levanto y me pongo las zapatillas de casa. Me acerco a la ventana e intento subir la persiana. En vano. Un momento, ¿qué pasa aquí? De repente me doy cuenta.
-¡AITOR TARRUELLA NARANJO!-exclamo para que me oiga y venga aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario