Relatado por Mónica Naranjo
Estoy en casa de Edurne. Venía preocupada sobre Óscar, pero ella me ha tranquilizado. Sigo pensando en él a pesar de estar con Àngel. No lo puedo evitar. Le he querido mucho.
-¿Y por qué no lo habláis tranquilamente?-me pregunta Edurne.
-Porque en cuanto intento hablar con él, me echa en cara que le dejé por Àngel-Mónica.
-¿Tú le quieres?-Edurne.
-¿A quién?-Mónica.
-A mi vecina. ¿A quién va a ser? ¡A Àngel!-Edurne.
-Estoy empezando con él, pero es como si le conociese desde siempre-la miro y antes de que me diga nada, la corto-Y a Óscar le guardo cariño. No olvido los años que he pasado con él, los buenos momentos vividos...
-Yo sigo diciendo que tenéis que hablar. Pero tranquilamente, ¿eh´?-me mira como reprendiéndome con la mirada.
-¿Está aquí?-le pregunto.
-Salió después de comer y aún no ha vuelto-Edurne.
Me quedo pensando y al de un rato le doy las gracias y me despido de ella. Salgo de su casa y monto en el coche. Conduzco por las calles de Barcelona, con intención de volver con Àngel. Pero me desvío de mi rumbo. Salgo de Barcelona. Me adentro en la autopista. Estas dudas las tengo que aclarar de alguna forma. Al llegar al lugar, aparco cerca y me bajo. Me aproximo a la puerta y entro. Camino por el camino de tierra hasta llegar a donde quería. A pesar de que quería venir, no alzo la mirada. Me cuesta mirarlo. Aún no lo asimilo. Y eso que han pasado muchos años. Pero decir adiós a alguien que quieres es muy duro. Poco a poco voy alzando la cabeza y fijo mi mirada en ella. Allí reza el nombre de la persona más importante de mi vida.
-Hola hermanito. Sé que he tardado mucho en visitarte. Lo sé y lo siento. Pero ahora es cuando más te necesito. Si estuvieras aquí me matarías, pero...-le empiezo a contar todo el dilema que tengo en mi interior.
Relatado por Sylvia Pantoja
Me dirijo enfadada hacia el hotel. Ésta me va a oír. Se va a enterar quién soy yo y que conmigo no se juega. Espero al ascensor, impaciente. Subo al ascensor y bajo en su planta, la planta que usan los profesores y el jurado. Nada más bajar, veo una cabellera rubia dirigirse a la habitación. La llamo para que se pare. Avanzo para que no se me escape.
-¡Eh Carolina!-intento que suene normal mi voz, a pesar de estar enfadada.
-Dime Sylvia-Carolina.
-¿Has visto a Mónica?-directa al grano. ¿Para qué andarse con rodeos?
-No-Carolina.
-¿No compartimos habitación?-Sylvia.
Tengo la sensación que me oculta algo. Me mira nerviosa y mira a los lados.
-Mónica no se suele quedar aquí...-Carolina.
-Bueno...-ella se gira para marcharse, pero la agarro del brazo-Entonces me sirves tú.
Me la llevo a rastras y amenazándola para que no grite ni haga movimientos bruscos.
-¿Qué me vas a hacer?-me pregunta un rato más tarde. La tengo inmovilizada en una silla.
-No corras, Carolina. Pero de momento te digo que en la próxima gala no vas a estar-Sylvia.
-¿Qué?-me mira perpleja.-¿Y qué le digo a Tinet?
-No, si no vas a hablar con él... Ahora te vas a quedar aquí calladita. ¿De acuerdo?-Sylvia.
La rubia asiente muerta de miedo. Le pego una bofetada antes de salir para asegurarme que guardará silencio. Empieza el plan.
Salgo tranquilamente y avanzo por el pasillo. Cojo el ascensor y bajo al hall. El móvil me suena. Miro la pantalla y la cara de cabreo aumenta todavía más.
-¿Qué pasa? No, no voy a ir. Tengo que ensayar... Pues ya os lo presentaré, padre. No me apetece conocerle. No. Adiós-y cuelgo con rabia.
Atravieso el hall y voy hacia Gestmusic. Voy a la zona de los despachos. ¿Cuál será el despacho de Tinet? Pero veo salir a Laia y me acerco a ella.
-¡Laia! ¡Laia!-la llamo.
Ella se percata de mi presencia y me mira.
-¿Querías algo?-Laia.
-Nada. Bueno sí, avisar que Carolina no va a poder venir la semana que viene-Sylvia.
-¿Por qué?-Laia.
-Creo que tenía a alguien en el hospital. Su madre, su hija o su abuela... No me he enterado muy bien-Sylvia.
-Gracias por avisar, Sylvia-me agradece con una sonrisa.
Le quito importancia y la veo alejarse para salir. Menos mal que la he pillado antes de que se fuera. Y menos mal que ha sido Laia y no Tinet. A Tinet no sé si hubiera podido decirle lo mismo y que quedase creíble. Sigo el mismo camino que ella para salir del edificio. Por el momento no me puede ver Àngel.
martes, 31 de octubre de 2017
martes, 24 de octubre de 2017
Capítulo 122:Nos va a volver locos
Relatado por Àngel Llàcer
-Mejor que lo veas tú-me dice la rubia.
Su cara es seria. Poso mi mano en el manillar. Estoy nervioso. Miro de nuevo a Miryam, que me asiente, y abro la puerta. Allí dentro está la persona que menos querría ver. Se gira y me mira con una sonrisa. Entro y cierro tras de mí.
-¿Qué quieres?-le pregunto lo más seco posible.
Ella se acerca rápidamente y me intenta besar, pero yo aparto mi cara.
-No me diste ninguna respuesta anoche, no me esperaste.
-Tenía prisa...-Àngel.
-¿Y qué vas a hacer? ¿Vas a venir conmigo?
-A ver, Sylvia... No puedo ir...-Àngel.
-¿No puedes o no quieres?-se le nota el enfado en la cara, en el tono de voz.
-Así tan precipitado...-Àngel.
Sylvia se gira y me da la espalda.
-Te lo ha prohibido, ¿verdad?-Sylvia.
-A mí nadie me tiene que prohibir nada, yo lo he decidido libremente-Àngel.
-¿Y qué vas a hacer cuando se canse de ti?-se vuelve a girar para enfrentarme. Se cruza de brazos y me mira de forma amenazante.
-Sylvia, por favor...-le pido amablemente.
-¡Ni por favor, ni leches! ¿No me vas a ayudar? ¡PUES AHÍ TE QUEDAS! ¡Pero luego no me vengas a mí!-Sylvia.
Tras gritarme, se va hacia la puerta rozándome con el hombro. Pues si se ha enfadado, yo no le puedo hacer nada. No voy a hacer nada contra mi voluntad. Pero he de confesar que estoy algo asustado. Sylvia es capaz de hacer cualquier cosa.
Relatado por Mónica Naranjo
En cuanto se va Àngel, le mando un whatsapp a Carolina. Termino el café y pido la cuenta. El móvil suena. Supongo que será Carolina contestándome. Saco el móvil y lo desbloqueo. Miro el mensaje.
-"Lo siento, pero no puedo quedar. Ya me contarás qué tal con Àngel"-Carolina.
-"A saber por qué no puedes quedar, pillina jeje. Pero claro que luego te cuento ;)"-Mónica.
Salgo del hotel y me dirijo hacia el centro de Barcelona. Como le h dicho a Àngel, voy a dar una vuelta. Caminando llego hasta la casa de Edurne. No sé qué me quiere decir mi subconsciente, pero aquí estoy. Me acerco a su puerta, dudosa. Llamo al timbre y espero a que me abran. La puerta se abre y suspiro al verla a ella. No sé si estoy preparada para verle de nuevo. La última vez que hablamos acabamos discutiendo. Y no me gustaría, la verdad.
-¿Mónica? ¿Qué haces aquí? ¿Te pasa algo?-Edurne.
-¿Podemos hablar?-Mónica.
-Claro, pasa-se aparta un poco para dejarme pasar.
Relatado por Carolina Cerezuela
-¿Crees que hemos hecho bien? Es una cita a ciegas prácticamente...-Carolina.
-Hemos tenido la mejor idea-me dice con una sonrisa.
-¿Y si acaban discutiendo?-Carolina.
-¿Te ha dicho algo?
-Que luego me cuenta-Carolina.
-Pues ya está, no le des más vueltas.
-Ay no sé, este programa nos va a volver locos...-suspiro mirándole a los ojos.
Él me abraza y me acaricia el brazo.
-No te preocupes tanto, Carol. Ya verás como te dice que ha ido genial.
-¿Y sino? Nosotros habremos tenido la culpa de que no se hablen...-Carolina.
No me permite seguir hablando, pues me pone el dedo índice en los labios y se queda mirándome. Acto seguido me besa.
-Que lo que haya unido Tu cara me suena, no lo destruya nadie.
-¿Te refieres a nosotros también, Carlos?-Carolina.
Carlos me mira en silencio.
-¿Tú quieres tener algo conmigo?-me pregunta serio y confundido.
Pero más confundida estoy yo. No sé ni cómo hemos acabado así. Estábamos observando cómo les iba a nuestros compañeros y amigos y de repente nuestras miradas se cruzaron. Lo siguiente fue que Carlos me besó. Y acabamos en su habitación.
-Mejor me voy-Carolina.
Me giro y me levanto de la cama. Voy recogiendo mi ropa y empiezo a vestirme. Lo que yo digo: este programa nos va a volver a todos locos.
-Mejor que lo veas tú-me dice la rubia.
Su cara es seria. Poso mi mano en el manillar. Estoy nervioso. Miro de nuevo a Miryam, que me asiente, y abro la puerta. Allí dentro está la persona que menos querría ver. Se gira y me mira con una sonrisa. Entro y cierro tras de mí.
-¿Qué quieres?-le pregunto lo más seco posible.
Ella se acerca rápidamente y me intenta besar, pero yo aparto mi cara.
-No me diste ninguna respuesta anoche, no me esperaste.
-Tenía prisa...-Àngel.
-¿Y qué vas a hacer? ¿Vas a venir conmigo?
-A ver, Sylvia... No puedo ir...-Àngel.
-¿No puedes o no quieres?-se le nota el enfado en la cara, en el tono de voz.
-Así tan precipitado...-Àngel.
Sylvia se gira y me da la espalda.
-Te lo ha prohibido, ¿verdad?-Sylvia.
-A mí nadie me tiene que prohibir nada, yo lo he decidido libremente-Àngel.
-¿Y qué vas a hacer cuando se canse de ti?-se vuelve a girar para enfrentarme. Se cruza de brazos y me mira de forma amenazante.
-Sylvia, por favor...-le pido amablemente.
-¡Ni por favor, ni leches! ¿No me vas a ayudar? ¡PUES AHÍ TE QUEDAS! ¡Pero luego no me vengas a mí!-Sylvia.
Tras gritarme, se va hacia la puerta rozándome con el hombro. Pues si se ha enfadado, yo no le puedo hacer nada. No voy a hacer nada contra mi voluntad. Pero he de confesar que estoy algo asustado. Sylvia es capaz de hacer cualquier cosa.
Relatado por Mónica Naranjo
En cuanto se va Àngel, le mando un whatsapp a Carolina. Termino el café y pido la cuenta. El móvil suena. Supongo que será Carolina contestándome. Saco el móvil y lo desbloqueo. Miro el mensaje.
-"Lo siento, pero no puedo quedar. Ya me contarás qué tal con Àngel"-Carolina.
-"A saber por qué no puedes quedar, pillina jeje. Pero claro que luego te cuento ;)"-Mónica.
Salgo del hotel y me dirijo hacia el centro de Barcelona. Como le h dicho a Àngel, voy a dar una vuelta. Caminando llego hasta la casa de Edurne. No sé qué me quiere decir mi subconsciente, pero aquí estoy. Me acerco a su puerta, dudosa. Llamo al timbre y espero a que me abran. La puerta se abre y suspiro al verla a ella. No sé si estoy preparada para verle de nuevo. La última vez que hablamos acabamos discutiendo. Y no me gustaría, la verdad.
-¿Mónica? ¿Qué haces aquí? ¿Te pasa algo?-Edurne.
-¿Podemos hablar?-Mónica.
-Claro, pasa-se aparta un poco para dejarme pasar.
Relatado por Carolina Cerezuela
-¿Crees que hemos hecho bien? Es una cita a ciegas prácticamente...-Carolina.
-Hemos tenido la mejor idea-me dice con una sonrisa.
-¿Y si acaban discutiendo?-Carolina.
-¿Te ha dicho algo?
-Que luego me cuenta-Carolina.
-Pues ya está, no le des más vueltas.
-Ay no sé, este programa nos va a volver locos...-suspiro mirándole a los ojos.
Él me abraza y me acaricia el brazo.
-No te preocupes tanto, Carol. Ya verás como te dice que ha ido genial.
-¿Y sino? Nosotros habremos tenido la culpa de que no se hablen...-Carolina.
No me permite seguir hablando, pues me pone el dedo índice en los labios y se queda mirándome. Acto seguido me besa.
-Que lo que haya unido Tu cara me suena, no lo destruya nadie.
-¿Te refieres a nosotros también, Carlos?-Carolina.
Carlos me mira en silencio.
-¿Tú quieres tener algo conmigo?-me pregunta serio y confundido.
Pero más confundida estoy yo. No sé ni cómo hemos acabado así. Estábamos observando cómo les iba a nuestros compañeros y amigos y de repente nuestras miradas se cruzaron. Lo siguiente fue que Carlos me besó. Y acabamos en su habitación.
-Mejor me voy-Carolina.
Me giro y me levanto de la cama. Voy recogiendo mi ropa y empiezo a vestirme. Lo que yo digo: este programa nos va a volver a todos locos.
martes, 10 de octubre de 2017
Capítulo 121:Otra propuesta
Relatado por Àngel Llàcer
La miro sorprendido, sin terminarme de creer lo que me ha pedido. No sé si he escuchado bien o sólo me he imaginado lo que me gustaría. Me parece que no sólo hay alucinaciones visuales, sino también auditivas. Voy a asegurarme de que lo que he escuchado, es verdad.
-¿Qué? ¿Lo dices en serio?-Àngel.
-Claro. Pero sólo si tú quieres, no te voy a obligar...-me dice nerviosa, jugando con un mechón de su pelo.
Me acerco a ella y la beso. Un beso que dura minutos. De esos besos que tienes que parar a coger aire. Porque una cosa es que la quiera y otra es que nos ahoguemos. Por demostrarnos nuestro amor. Además, que el cuerpo nos pide aire para respirar, para vivir, para seguir.
-¿Esto quiere decir que sí?-me pregunta ella mirándome a los ojos.
-¿Tú qué crees? Como si nos tenemos que ir ahora mismo-Àngel.
-No, no corras tanto. Aún tengo que decírselo a mi hijo, tiene que acabar la edición, tramitar el divorcio...-enumera Mónica.
-¿Y ahora qué vas a hacer?-Àngel.
-¿Después de desayunar? Pues supongo que iré a dar una vuelta por Barcelona...-Mónica.
Sonrío. Con esta mujer es imposible no hacerlo.
-No, digo que dónde te vas a quedar ahora. Bueno, dónde os vais a quedar tu hijo y tú-Àngel.
-Supongo que nos podremos quedar en el hotel... O él se quedará en casa...-Mónica.
-De eso nada. Tú te vienes a mi casa-digo con determinación.
-No sé, no quiero molestar, mi amor...-Mónica.
-Tú no molestas, cariño. De hecho, estaría encantado de tenerte-le digo con una sonrisa.
-¿De verdad?-se le dibuja una sonrisa.
-Pues claro-Àngel.
-Ay, no sé...-Mónica.
-De verdad, mi amor-le insisto y pongo mi mejor cara. Para pasar a una haciendo el bobo. Lo cual hace que se ría.
-Vale, pero luego no digas que no te lo advertí-me avisa ella sonriente.
Le quito importancia con un gesto de la mano. Cojo su cara y la vuelvo a besar. Sus besos son adictivos. Y como a mí me encanta besar... Pero más a ella. Me retiro y me quedo mirándola embobado. Veo cómo toma su café, cómo deja la taza en el plato y se limpia con la servilleta. Y cada cosa que hace me parece perfecta. Y ahora la voy a tener en mi casa. No puedo ser ahora mismo más feliz. No hay persona en el mundo más feliz que yo.
Mónica agita su mano delante de mi cara y salgo de mi embobamiento.
-¿Qué pasa?-le pregunto.
-¿A qué hora tienes el ensayo? No se te vaya a hacer tarde...-me mira sonriendo-Que te has quedado como empanado.
-¿Me estás echando?-Àngel.
-Nada más lejos, cariño-Mónica.
Miro el reloj y compruebo que se me ha pasado el tiempo volando y ya me tengo que ir. Me vuelvo a mi sitio, me siento y me bebo el café de un trago. Café que ya está frío. Mónica me mira divirtiéndose con la situación. Me levanto y me acerco a ella de nuevo. Le doy otro beso para despedirme de ella.
-¿Me esperas luego para irnos juntos?-Àngel.
-Claro-Mónica.
Salgo corriendo y me vuelvo para mirarla de nuevo. Me despide con la mano y le devuelvo el gesto con una sonrisa. No se la puede querer más. ¿Cómo pensar que iba a estar con esta mujer? Me lo llegan a decir cuando la conocí y no me lo creo. Llego a la sala de ensayo y en la puerta me encuentro con Miryam.
-Te está esperando alguien. Dice que tiene que hablar contigo-Miryam.
-¿Quién?-le pregunto intrigado.
La miro sorprendido, sin terminarme de creer lo que me ha pedido. No sé si he escuchado bien o sólo me he imaginado lo que me gustaría. Me parece que no sólo hay alucinaciones visuales, sino también auditivas. Voy a asegurarme de que lo que he escuchado, es verdad.
-¿Qué? ¿Lo dices en serio?-Àngel.
-Claro. Pero sólo si tú quieres, no te voy a obligar...-me dice nerviosa, jugando con un mechón de su pelo.
Me acerco a ella y la beso. Un beso que dura minutos. De esos besos que tienes que parar a coger aire. Porque una cosa es que la quiera y otra es que nos ahoguemos. Por demostrarnos nuestro amor. Además, que el cuerpo nos pide aire para respirar, para vivir, para seguir.
-¿Esto quiere decir que sí?-me pregunta ella mirándome a los ojos.
-¿Tú qué crees? Como si nos tenemos que ir ahora mismo-Àngel.
-No, no corras tanto. Aún tengo que decírselo a mi hijo, tiene que acabar la edición, tramitar el divorcio...-enumera Mónica.
-¿Y ahora qué vas a hacer?-Àngel.
-¿Después de desayunar? Pues supongo que iré a dar una vuelta por Barcelona...-Mónica.
Sonrío. Con esta mujer es imposible no hacerlo.
-No, digo que dónde te vas a quedar ahora. Bueno, dónde os vais a quedar tu hijo y tú-Àngel.
-Supongo que nos podremos quedar en el hotel... O él se quedará en casa...-Mónica.
-De eso nada. Tú te vienes a mi casa-digo con determinación.
-No sé, no quiero molestar, mi amor...-Mónica.
-Tú no molestas, cariño. De hecho, estaría encantado de tenerte-le digo con una sonrisa.
-¿De verdad?-se le dibuja una sonrisa.
-Pues claro-Àngel.
-Ay, no sé...-Mónica.
-De verdad, mi amor-le insisto y pongo mi mejor cara. Para pasar a una haciendo el bobo. Lo cual hace que se ría.
-Vale, pero luego no digas que no te lo advertí-me avisa ella sonriente.
Le quito importancia con un gesto de la mano. Cojo su cara y la vuelvo a besar. Sus besos son adictivos. Y como a mí me encanta besar... Pero más a ella. Me retiro y me quedo mirándola embobado. Veo cómo toma su café, cómo deja la taza en el plato y se limpia con la servilleta. Y cada cosa que hace me parece perfecta. Y ahora la voy a tener en mi casa. No puedo ser ahora mismo más feliz. No hay persona en el mundo más feliz que yo.
Mónica agita su mano delante de mi cara y salgo de mi embobamiento.
-¿Qué pasa?-le pregunto.
-¿A qué hora tienes el ensayo? No se te vaya a hacer tarde...-me mira sonriendo-Que te has quedado como empanado.
-¿Me estás echando?-Àngel.
-Nada más lejos, cariño-Mónica.
Miro el reloj y compruebo que se me ha pasado el tiempo volando y ya me tengo que ir. Me vuelvo a mi sitio, me siento y me bebo el café de un trago. Café que ya está frío. Mónica me mira divirtiéndose con la situación. Me levanto y me acerco a ella de nuevo. Le doy otro beso para despedirme de ella.
-¿Me esperas luego para irnos juntos?-Àngel.
-Claro-Mónica.
Salgo corriendo y me vuelvo para mirarla de nuevo. Me despide con la mano y le devuelvo el gesto con una sonrisa. No se la puede querer más. ¿Cómo pensar que iba a estar con esta mujer? Me lo llegan a decir cuando la conocí y no me lo creo. Llego a la sala de ensayo y en la puerta me encuentro con Miryam.
-Te está esperando alguien. Dice que tiene que hablar contigo-Miryam.
-¿Quién?-le pregunto intrigado.
martes, 3 de octubre de 2017
Capítulo 120:Una propuesta importante
Relatado por Mónica Naranjo
Al final Àngel me alcanza y me empieza a hacer cosquillas, tal y como me imaginaba. Le pido, entre risas, que pare.
-¿Por qué huías de mí?-dice siguiendo con las cosquillas.
-Jajaja, por esto... jajaja Para jajaja Àngel, por favor jajaja-Mónica.
-Paro, pero con una condición. ¿vale?-Àngel.
-¿Cuál?-intento ponerme seria, pero no puedo.
-Sólo di que aceptas o no te dejo tranquila-Àngel.
-De acuerdo, de acuerdo-Mónica.
Àngel me da una tregua y me mira fijamente a los ojos.
-Que no vuelvas a decir que estás fea. Y menos delante mío-Àngel.
-Pero es que...-Mónica.
-Pero es que nada. ¿Tú has escuchado mi discurso de antes, no?-yo asiento sonriendo levemente-Pues eso es lo que pienso de ti.
Llegamos a la puerta del ascensor y aprieto el botón para que suba y poder cogerle.
-¿Y tú me perdonas por lo de ayer? Tenía un mal día...-Mónica.
-Y los celos actuaron por ti-acabó por mí la frase.
Le miro fijamente alucinando porque me conozca tan bien en tan poco tiempo. Asiento con seriedad. No me siento orgullosa de cómo me comporté. Por mi culpa nos llevamos los 2 una bronca de Tinet. Hubiera aceptado yo sola la bronca porque la culpa fue mía. Pero nos llamó a los 2. El pasado ya no se puede cambiar, pero voy a intentar que el futuro sea mejor. Àngel mueve la mano delante de mi cara.
-Tierra llamando a Mónica. ¿Estás aquí?-oigo que dice Àngel.
-¿Eh?-Mónica.
-¡Vamos!-me dice señalando el ascensor que ya ha venido y él mantiene las puertas abiertas apretando el botón.
Entramos y miro cómo aprieta el botón de bajada. Me centro en los botones, pero noto su mirada aún en mí.
-¿En qué pensabas?-Àngel.
Giro la cara para mirarle y le dedico una sonrisa. Hago un gesto con la mano, a la vez que digo:
-Nada, tonterías mías-Mónica.
-Tonterías o no, también son mías. Si es que vamos a compartir vida-Àngel.
Se me ilumina la cara con lo que acabo de oír y mi sonrisa se amplia. Le estoy mirando con una sonrisa boba, de enamorada, en la cara. Me encanta este hombre y cada segundo que paso con él, lo confirmo aún más. Tengo que pedirle que se venga a vivir conmigo y con mi hijo. Pero no sé si va a querer. Y tampoco le puedo imponer que cambie su vida por mí. Àngel me tiende la mano y salimos del ascensor. Nos dirigimos a la cafetería. Bueno, Àngel me guía y yo me dejo guiar. Es tan bonito esto que estoy sintiendo... Me dice que me siente mientras él va a pedir el desayuno. Me pregunta que qué quiero y le contesto que un café con leche.
-Ahora mismo se lo traigo, señorita-me dice y tras esto hace una reverencia.
Me empiezo a reír y le sigo con la mirada hasta la barra. Qué tonto puede llegar a ser. Me encanta eso de él: me hace reír, me intenta animar cuando tengo un mal día y también me chincha. Tenemos unos piques de cuidado. No sólo delante de las cámaras, sino también detrás. Si esto sale bien, le tendré que dar las gracias a la churri y a mi Carlitos. Si es que son unos liantes, pero unos liantes de los buenos; de los que tienen buenas intenciones. Al poco rato, Àngel vuelve con 2 tazas. Me coloca una enfrente de mí y la otra donde él se va a sentar.
-Su café con leche, señora Naranjo-Àngel.
-¿Ya he pasado de señorita a señora?-le pregunto con el semblante serio, aunque con ganas de reír. Estoy aguantando como puedo.
-Eh... esto...-titubea.
-¿He envejecido en estos 5 minutos?-le sigo preguntando seria.
-No, no... Pero me parecía más...-traga saliva mirándome a los ojos-formal...
-No te pega, cariño-y me echo a reír.
-¡La madre que te parió!-dice soltando un suspiro, mirándome con cara de confusión.
-En el pueblo está. ¿Quieres conocerla? jajaja-Mónica.
-Hombre... Algún día tendré que conocer a mi suegra...-Àngel.
-Esto... ¿mi amor...?-empiezo a decir titubeante. Àngel me mira poniendo atención a mis palabras.-He decidido alejarme de Barcelona, volver a Figueres...
-¿Y el programa? ¿Lo vas a dejar? ¿Y nosotros? ¿Ya no me quieres? Cariño mío, puedo cambiar...-pero le interrumpo. Me está poniendo más nerviosa de lo que estoy.
-¿TE QUIERES CALLAR... mi amor? No, no voy a dejar el programa. Esperaré a que acabe y entonces me iré. Además tengo que hacer el papeleo con Óscar...-él me vuelve a interrumpir a lo que suspiro.
-¿Papeleo? ¿Qué papeleo?-Àngel.
Respiro unas cuantas veces para evitar gritarle de nuevo. Pero no va por el buen camino. Me está poniendo de los nervios.
-¿Me dejarás que te lo explique y no me interrumpirás? Bastante me está costando...-me pido.
-Claro, adelante-me contesta con una sonrisa.
Tomo aire y lo suelto.
-Le he pedido el divorcio a Óscar y quiero que vengas a vivir con Aitor y conmigo-Mónica.
Àngel se me queda mirando sorprendido. Abre mucho la boca y me mira con ojos como platos.
-¿QUEEEEEÉ?-Àngel.
-Lo que has oído, amore. ¿Quieres vivir conmigo?-Mónica.
Al final Àngel me alcanza y me empieza a hacer cosquillas, tal y como me imaginaba. Le pido, entre risas, que pare.
-¿Por qué huías de mí?-dice siguiendo con las cosquillas.
-Jajaja, por esto... jajaja Para jajaja Àngel, por favor jajaja-Mónica.
-Paro, pero con una condición. ¿vale?-Àngel.
-¿Cuál?-intento ponerme seria, pero no puedo.
-Sólo di que aceptas o no te dejo tranquila-Àngel.
-De acuerdo, de acuerdo-Mónica.
Àngel me da una tregua y me mira fijamente a los ojos.
-Que no vuelvas a decir que estás fea. Y menos delante mío-Àngel.
-Pero es que...-Mónica.
-Pero es que nada. ¿Tú has escuchado mi discurso de antes, no?-yo asiento sonriendo levemente-Pues eso es lo que pienso de ti.
Llegamos a la puerta del ascensor y aprieto el botón para que suba y poder cogerle.
-¿Y tú me perdonas por lo de ayer? Tenía un mal día...-Mónica.
-Y los celos actuaron por ti-acabó por mí la frase.
Le miro fijamente alucinando porque me conozca tan bien en tan poco tiempo. Asiento con seriedad. No me siento orgullosa de cómo me comporté. Por mi culpa nos llevamos los 2 una bronca de Tinet. Hubiera aceptado yo sola la bronca porque la culpa fue mía. Pero nos llamó a los 2. El pasado ya no se puede cambiar, pero voy a intentar que el futuro sea mejor. Àngel mueve la mano delante de mi cara.
-Tierra llamando a Mónica. ¿Estás aquí?-oigo que dice Àngel.
-¿Eh?-Mónica.
-¡Vamos!-me dice señalando el ascensor que ya ha venido y él mantiene las puertas abiertas apretando el botón.
Entramos y miro cómo aprieta el botón de bajada. Me centro en los botones, pero noto su mirada aún en mí.
-¿En qué pensabas?-Àngel.
Giro la cara para mirarle y le dedico una sonrisa. Hago un gesto con la mano, a la vez que digo:
-Nada, tonterías mías-Mónica.
-Tonterías o no, también son mías. Si es que vamos a compartir vida-Àngel.
Se me ilumina la cara con lo que acabo de oír y mi sonrisa se amplia. Le estoy mirando con una sonrisa boba, de enamorada, en la cara. Me encanta este hombre y cada segundo que paso con él, lo confirmo aún más. Tengo que pedirle que se venga a vivir conmigo y con mi hijo. Pero no sé si va a querer. Y tampoco le puedo imponer que cambie su vida por mí. Àngel me tiende la mano y salimos del ascensor. Nos dirigimos a la cafetería. Bueno, Àngel me guía y yo me dejo guiar. Es tan bonito esto que estoy sintiendo... Me dice que me siente mientras él va a pedir el desayuno. Me pregunta que qué quiero y le contesto que un café con leche.
-Ahora mismo se lo traigo, señorita-me dice y tras esto hace una reverencia.
Me empiezo a reír y le sigo con la mirada hasta la barra. Qué tonto puede llegar a ser. Me encanta eso de él: me hace reír, me intenta animar cuando tengo un mal día y también me chincha. Tenemos unos piques de cuidado. No sólo delante de las cámaras, sino también detrás. Si esto sale bien, le tendré que dar las gracias a la churri y a mi Carlitos. Si es que son unos liantes, pero unos liantes de los buenos; de los que tienen buenas intenciones. Al poco rato, Àngel vuelve con 2 tazas. Me coloca una enfrente de mí y la otra donde él se va a sentar.
-Su café con leche, señora Naranjo-Àngel.
-¿Ya he pasado de señorita a señora?-le pregunto con el semblante serio, aunque con ganas de reír. Estoy aguantando como puedo.
-Eh... esto...-titubea.
-¿He envejecido en estos 5 minutos?-le sigo preguntando seria.
-No, no... Pero me parecía más...-traga saliva mirándome a los ojos-formal...
-No te pega, cariño-y me echo a reír.
-¡La madre que te parió!-dice soltando un suspiro, mirándome con cara de confusión.
-En el pueblo está. ¿Quieres conocerla? jajaja-Mónica.
-Hombre... Algún día tendré que conocer a mi suegra...-Àngel.
-Esto... ¿mi amor...?-empiezo a decir titubeante. Àngel me mira poniendo atención a mis palabras.-He decidido alejarme de Barcelona, volver a Figueres...
-¿Y el programa? ¿Lo vas a dejar? ¿Y nosotros? ¿Ya no me quieres? Cariño mío, puedo cambiar...-pero le interrumpo. Me está poniendo más nerviosa de lo que estoy.
-¿TE QUIERES CALLAR... mi amor? No, no voy a dejar el programa. Esperaré a que acabe y entonces me iré. Además tengo que hacer el papeleo con Óscar...-él me vuelve a interrumpir a lo que suspiro.
-¿Papeleo? ¿Qué papeleo?-Àngel.
Respiro unas cuantas veces para evitar gritarle de nuevo. Pero no va por el buen camino. Me está poniendo de los nervios.
-¿Me dejarás que te lo explique y no me interrumpirás? Bastante me está costando...-me pido.
-Claro, adelante-me contesta con una sonrisa.
Tomo aire y lo suelto.
-Le he pedido el divorcio a Óscar y quiero que vengas a vivir con Aitor y conmigo-Mónica.
Àngel se me queda mirando sorprendido. Abre mucho la boca y me mira con ojos como platos.
-¿QUEEEEEÉ?-Àngel.
-Lo que has oído, amore. ¿Quieres vivir conmigo?-Mónica.
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