Relatado por Àngel Llàcer
La miro sorprendido, sin terminarme de creer lo que me ha pedido. No sé si he escuchado bien o sólo me he imaginado lo que me gustaría. Me parece que no sólo hay alucinaciones visuales, sino también auditivas. Voy a asegurarme de que lo que he escuchado, es verdad.
-¿Qué? ¿Lo dices en serio?-Àngel.
-Claro. Pero sólo si tú quieres, no te voy a obligar...-me dice nerviosa, jugando con un mechón de su pelo.
Me acerco a ella y la beso. Un beso que dura minutos. De esos besos que tienes que parar a coger aire. Porque una cosa es que la quiera y otra es que nos ahoguemos. Por demostrarnos nuestro amor. Además, que el cuerpo nos pide aire para respirar, para vivir, para seguir.
-¿Esto quiere decir que sí?-me pregunta ella mirándome a los ojos.
-¿Tú qué crees? Como si nos tenemos que ir ahora mismo-Àngel.
-No, no corras tanto. Aún tengo que decírselo a mi hijo, tiene que acabar la edición, tramitar el divorcio...-enumera Mónica.
-¿Y ahora qué vas a hacer?-Àngel.
-¿Después de desayunar? Pues supongo que iré a dar una vuelta por Barcelona...-Mónica.
Sonrío. Con esta mujer es imposible no hacerlo.
-No, digo que dónde te vas a quedar ahora. Bueno, dónde os vais a quedar tu hijo y tú-Àngel.
-Supongo que nos podremos quedar en el hotel... O él se quedará en casa...-Mónica.
-De eso nada. Tú te vienes a mi casa-digo con determinación.
-No sé, no quiero molestar, mi amor...-Mónica.
-Tú no molestas, cariño. De hecho, estaría encantado de tenerte-le digo con una sonrisa.
-¿De verdad?-se le dibuja una sonrisa.
-Pues claro-Àngel.
-Ay, no sé...-Mónica.
-De verdad, mi amor-le insisto y pongo mi mejor cara. Para pasar a una haciendo el bobo. Lo cual hace que se ría.
-Vale, pero luego no digas que no te lo advertí-me avisa ella sonriente.
Le quito importancia con un gesto de la mano. Cojo su cara y la vuelvo a besar. Sus besos son adictivos. Y como a mí me encanta besar... Pero más a ella. Me retiro y me quedo mirándola embobado. Veo cómo toma su café, cómo deja la taza en el plato y se limpia con la servilleta. Y cada cosa que hace me parece perfecta. Y ahora la voy a tener en mi casa. No puedo ser ahora mismo más feliz. No hay persona en el mundo más feliz que yo.
Mónica agita su mano delante de mi cara y salgo de mi embobamiento.
-¿Qué pasa?-le pregunto.
-¿A qué hora tienes el ensayo? No se te vaya a hacer tarde...-me mira sonriendo-Que te has quedado como empanado.
-¿Me estás echando?-Àngel.
-Nada más lejos, cariño-Mónica.
Miro el reloj y compruebo que se me ha pasado el tiempo volando y ya me tengo que ir. Me vuelvo a mi sitio, me siento y me bebo el café de un trago. Café que ya está frío. Mónica me mira divirtiéndose con la situación. Me levanto y me acerco a ella de nuevo. Le doy otro beso para despedirme de ella.
-¿Me esperas luego para irnos juntos?-Àngel.
-Claro-Mónica.
Salgo corriendo y me vuelvo para mirarla de nuevo. Me despide con la mano y le devuelvo el gesto con una sonrisa. No se la puede querer más. ¿Cómo pensar que iba a estar con esta mujer? Me lo llegan a decir cuando la conocí y no me lo creo. Llego a la sala de ensayo y en la puerta me encuentro con Miryam.
-Te está esperando alguien. Dice que tiene que hablar contigo-Miryam.
-¿Quién?-le pregunto intrigado.
Ayyy, Mó, haz las maletas 👏👏👏
ResponderEliminar