martes, 25 de julio de 2017

Capítulo 113:No llegues tarde

Relatado por Mónica Naranjo


Veo a Àngel y a Aitor irse en dirección a la cocina. Más bien Aitor arrastra a Àngel hasta ella. Sonrío ante tal visión. No puedo estar más feliz que mis 2 hombres se lleven bien. Creía que Aitor no querría a Àngel porque le vería como sustituto de su padre. Pero nada más lejos que eso. Su padre seguirá siéndolo y espero poder seguir siendo amigos a pesar de la separación. Porque una cosa no quita a la otra. Yo por Óscar siento cariño. Ya no siento amor. Y si no me encuentro enamorada, no le veo sentido seguir juntos. Sería como engañarnos a ambos. El móvil me suena y lo cojo.
-¡Hola churri!-contesto nada más descolgar.
-¿Qué tal? ¿Ya estás mejor?-Carolina.
-Sí-Mónica.
-¿Eso significa que vas a venir? Que me habías asustado-Carolina.
Sonrío levemente sin contestarle nada. Y ella me sigue insistiendo.
-¿Churri? ¿Sigues ahí?-pregunta para cerciorarse que no he colgado.
Estoy intentando no reírme, aguantando, pero no puedo estar mucho tiempo y suelto una carcajada.
-¡Pero serás...!-me dice enfadada.
-¿Qué seré? Mira que voy esta tarde, compartimos vestuario...-dejo caer sutilmente.
Ella suspira. Imagino que con una sonrisa en la cara. Y de repente suelta un grito de emoción.
-¡Ay! ¡Entonces vienes!-Carolina.
-Claro que sí. Yo en ningún momento dije lo contrario-le digo con una sonrisa.
-Pues me cuentas luego a qué te referías ¿eh? ¡Ah! Y no llegues tarde-me dice empezando a reír.
-¡Pero bueno!-pero escucho que ya ha colgado.
Me retiro el móvil de la oreja y lo miro divertida. Como si él fuera el motivo de mi alegría. Qué ganas tengo ya de ir y verla, cotillear juntas y contarnos nuestras cosas. Me meto a whatsapp y miro los mensajes que tengo.
-Ya está la comida-avisa Àngel apareciendo por la puerta con una fuente. Le sigue Aitor con los platos.
Estaba tan metida en mi mundo, que me sobresalto. Ellos me miran divertidos. Comemos con toda la normalidad contándonos nuestras cosas y bromeando y riendo. Pronto acabamos y les digo de ir a prepararme para irnos a plató. Aitor se despide de mí antes de que suba puesto que se va a clase. Me cambio de ropa y me maquillo ligeramente. Allí en Gestmusic me terminarán de maquillar. Bajo con  toda la prisa del mundo, intentando no matarme con los tacones. Àngel me pide de nuevo las llaves del coche. A regañadientes, las busco en el bolso y se las tiendo. Cómo me fastidia no poder conducir yo, no poder hacer las cosas por mí misma. Vamos al coche y Àngel me abre la puerta como un caballero.
-Gracias-le digo con una sonrisa y me monto en el asiento del copiloto.
Busco el cinturón de seguridad y le noto encima mío buscándolo.
-¿Qué quieres hacer, goloso?-le suelto con una mirada pícara que hace que se ponga nervioso.
-Ayudarte con el cinturón-me dice nervioso.
Aprovecho la ocasión para tocarle el culo con la mano buena. Sonrío mirándole de forma perversa.
-Llegaremos tarde si nos paramos...-Àngel.
-Que nos esperen...-le susurro en el oído.
Àngel me mira con deseo. Se detiene en mis labios. Le sigo mirando fijamente esperando a su reacción. Pero tarda mucho para mi gusto y me acerco a su boca para besarle. Él me sigue el beso y se acomoda encima de mí.

martes, 18 de julio de 2017

Capítulo 112:Encuentro haciendo deporte

*Miércoles por la mañana*


Relatado por Mónica Naranjo


Me despierto temprano y me quedo pensando en lo que me dijo Carol. ¿Realmente voy a seguir yendo al programa? La verdad es que me da la vida ir allí, ver a mi churri y a mi Carlitos, disfrutar con los concursantes. Aunque sé que una persona no está muy cómoda de que yo esté allí. O más bien 2. Después de estar pensando un rato, me levanto y me meto a la ducha. Espero estar haciendo lo correcto. Haber tomado la decisión correcta. Necesito alejarme de él, de esta vida de monotonía y sobre todo encontrarme a mí misma. Volver a ser la de siempre. Y para eso necesito irme de la ciudad. Después de ducharme, bajo a desayunar. Toda la casa está en silencio. Ambos siguen durmiendo. Verás cuando me vea la churri con la mano así. Me va a freír a preguntas. Pero como no tengo nada que ocultar, le diré la verdad. Me cojo un vaso y le echo leche. Me lo bebo de pie, apoyada en la encimera de la cocina. Saldré a dar una vuelta antes de ir a plató. Por una vez llegaré a tiempo y no tarde como casi siempre. Además, llevo a Àngel para que vayamos puntuales. Si vamos tarde, será culpa suya. Estoy vestida de lo más cómoda: un chándal, una coleta y zapatillas de deporte. Estoy como para ponerme a correr. Mira, tal vez lo haga. Termino de desayunar y subo a la habitación a despedirme. Me acerco a Àngel, que sigue dormido, y le doy un tierno beso en los labios. Cojo el IPod y me lo guardo al bolsillo. Voy a la habitación de mi hijo y me aproximo a su cama. Le doy un beso en la frente y salgo con cuidado de no despertarle. Una vez en la puerta, saco el IPod y busco la música. Le doy al play y cierro la puerta de casa. Miro a los lados y empiezo a caminar primero para seguir aumentando el ritmo. Voy a un ritmo constante, escuchando la música y pensando en el programa de esta tarde. De repente veo a alguien familiar que, como yo, está corriendo. Parece darse cuenta de mi presencia y se va acercando a mí. Me quito los auriculares para saludarla.
-¡Mónica! No sabía que salías a correr.
-En realidad hoy es el primer día. ¿Tú sueles salir?-Mónica.
-Siempre que puedo. Intento hacerle un hueco a las mañanas para activarme desde primera hora y cargar pilas para el día. ¿Cómo estás?
La pregunta me pilla totalmente de sorpresa, pero sé a lo que se refiere. Le debo una explicación y tal vez ésta sea la ocasión. Ella no tiene la culpa de lo que haya pasado entre Óscar y yo.
-¿Podemos hablar esto con un café de por medio y sentadas, por favor?-digo entrecortadamente por la carrera que me estoy metiendo.
-Claro. Vamos, conozco un sitio genial y no está muy lejos de aquí.
-Cuando dices que no está muy lejos, es que llegaremos pronto, ¿verdad?-Mónica.
-¡Claro! Aquí al lado.
Seguimos corriendo a un ritmo marcado. Después de lo que parece una eternidad me dice que pare porque ya hemos llegado.
-Aquí al lado...-digo parándome e intentando que mi respiración vuelva a la normalidad-Recuérdame que no te haga caso en el futuro-le digo sonriendo.
-No estaba tan lejos-me dice ella sonriente.
Entramos a la cafetería y me dice que me siente y me pregunta que qué quiero. Le digo que un café con leche y se va a la barra a pedir. Me siento en una mesa cerca de la barra y la espero. Enseguida trae los cafés y se sienta frente a mí.
-Ahora mejor-le digo contestando a la pregunta anterior.
-Sí, ahora que estás descansando-me dice ella sonriente.
-Digo que estoy mejor. Que el otro día salí de tu casa de muy mal humor-Mónica.
-¡Ah eso! No te preocupes. Espero que todo esté bien con tu marido.
-Pues la verdad es que no...-ella me mira con mala cara-No es por tu culpa, tranquila. Me lo contó
-La verdad es que yo había bebido, estaba sola en esta ciudad y me trató bien...-trataba de excusarse.
-¿Lo sabe él?-Mónica.
-¿Quién? ¿David?-asiento-No. No me he atrevido a contarle nada. Perdona por haberme acostado con tu marido, Mónica.
-La verdad es que estábamos mal desde antes. No te preocupes, Edurne. Y la próxima vez me llamas a mí para salir de fiesta ¿eh?
-Lo haré, no lo dudes-Edurne.
-Y ya verás qué bien lo pasamos. Yo puedo hacer disfrutar en todos los sentidos-la miro pícara y ella sonríe algo vergonzosa.
Después de sincerarnos y pasar un buen rato, nos despedimos y cada una va a su casa. Ya son las 11 de la mañana. La verdad es que me he entretenido hablando con ella. A esta hora, ya se habrán despertado, levantado y preguntándose que dónde estoy. Me voy caminando a casa. Ya he tenido bastante deporte por hoy y el que me falta. Meto la llave en la cerradura y abro la puerta. Al pasar por el salón, para subir a mi habitación y cambiarme, me encuentro a mis 2 hombres. Pero tienen caras de pocos amigos.
-¿Dónde estabas? ¿Por qué no has avisado?-me pregunta Àngel.
-¡Eh! ¡Eh! Tranquilito. Voy a ducharme que he estado corriendo-le digo bajándole los humos.
Con toda la tranquilidad del mundo, y con sus miradas sobre mí, subo las escaleras. Oigo cómo Àngel y Aitor se ponen a hablar.


Relatado por Àngel Llàcer


Miro de reojo a Mónica mientras se aleja de nosotros. Empiezo a hablar con Aitor.
-Tu madre no tiene remedio. Otra vez volveremos a llegar tarde-Àngel.
-Pero no puedes hacer nada, no puedes controlarla-Aitor.
-Tal vez lo haga. Es que desde que estoy con ella, llegamos tarde a todos los sitios-le explico.
-Puedes hacer una cosa, pero que ella no se entere-me acerco más a él para hacerle entender que soy todo oídos-Puedes decirle que la reunión se ha adelantado una hora y no tendrá más remedio que darse prisa. Pero como es una tardona por excelencia, llegaréis a la hora acordada. ¿A qué hora tenéis que estar?
-A las 3-Àngel.
-Pues dile que se ha adelantado a las 2. Así de fácil-Aitor.
-Gracias tío-chocamos la mano.
-¿Te hace una partidita antes de irme?-me pregunta con una sonrisa.
-¿Quieres machacarme de nuevo?-Àngel.
-No, no. Mira, voy a ser generoso y te dejo elegir juego-Aitor.
Le miro no muy convencido, pero al final accedo. Aitor coge los juegos que tiene y me los enseña para que elija. Elijo uno de motos y nos ponemos a jugar.
-¿Al mejor de 3?-Aitor.
-Venga va-Àngel.
Me concentro mucho en el juego. Esta vez quiero ganarle. No hemos apostado nada, pero es el honor de sentirme vencedor. En la primera me gana él, como ya es costumbre. Pero en la segunda empiezo a ganar confianza y a jugar mejor. Estoy a punto de ganar. Pero al final me gana él de nuevo. Terminamos de jugar.
-Has mejorado mucho, tío. Ya verás, unas cuantas partidas más y estarás a mi altura-Aitor.
-O te ganaré-le digo con una sonrisa.
-Eso está más difícil-Aitor.
Estamos hablando de la siguiente vez que juguemos y a qué juego. A esto que baja Mónica ya cambiada. Cuando escucho su voz, me giro a mirarla y me olvido de todo lo demás. Noto un codazo y miro a Aitor que me mira sonriendo.
-Cariño, que se me ha olvidado decirte. Pero han adelantado la reunión-Àngel.
-¿A qué hora?-me pregunta preocupada.
-A las 2-Àngel.
Mónica se empieza a poner nerviosa y a decir que se tiene que cambiar, porque no va a ir con esa ropa, que tiene que hacer la comida, maquillarse, coger el guión. Me acerco a ella y la abrazo.
-Tranquila, ¿vale? De la comida nos encargamos nosotros. Tú siéntate y descansa. Además que así vas guapísima. Y luego allí pasas por chapa y pintura ¿no?-la intento tranquilizar.
-Sí, pero tampoco me quiero ver mal. Que vuelvo a ver a la churri después de 1 semana-se excusa.
-¡Ah! Muy bonito. Te pones guapa para tu amiga y para mí no, ¿verdad?-le digo haciéndome el enfadado.
-No, no es eso. Pero es que tú me ves todos los días y hasta con mis peores pintas y siempre me dices que estoy guapa. Además, que quiero estar guapa para ti también-me sonríe de tal forma que me derrito.
Noto un tirón de brazo y un chasqueo de dedos delante de mi cara. Aitor me llama y me dice que vayamos a la cocina a hacer la comida. Mónica me dedica otra sonrisa y me da un pico rápido antes de que su hijo me arrastre del todo.

martes, 11 de julio de 2017

Capítulo 111:¿Hasta el miércoles?

Relatado por Àngel Llàcer


Me voy a la cocina a preparar la cena. Mónica, la muy cabezota, ha venido detrás mío para coger platos y cubiertos para poner la mesa. La miro y niego con la cabeza con una sonrisa.
-¿Qué pasa?-me pregunta Mónica.
-Que no tienes remedio. Ni con la mano rota descansas-Àngel.
-Hombre, alguien se tiene que encargar ¿no?-Mónica.
-¿Y por qué no dejas hoy la cena a cargo de los hombres de la casa?-Àngel.
-La cena, pero no poner la mesa-Mónica.
-Ay Moni, Moni-digo medio riendo.
Ella sonríe, se da la vuelta y sale de la cocina con lo que puede en una mano. Pronto oigo la voz de Aitor, que ya ha bajado al parecer. Me asomo al salón sigilosamente y veo que Mónica le manda callar.
-¿Conque esas tenemos eh?-Àngel.
Mónica se gira sobresaltada mirándome con cara de buena.
-Aitor, ¿puedes poner la mesa, por favor?-le pido.
-Claro-Aitor.
-Y haz que tu madre se siente y descanse-Àngel.
-Eso va a estar más complicado, pero lo intentaré-Aitor.
-Ja ja, muy graciosos-dice con burla Mónica.
-Me vuelvo a la cocina a terminar. Cuando vuelva, quiero verte sentada o tumbada. Lo que quieras-Àngel.
Me giro para volver a la cocina. Tengo que echarle un ojo a lo que estoy preparando. Pronto noto a alguien entrar en la cocina. Miro de reojo y veo que es Aitor. Suspiro aliviado.
-Al final lo has conseguido-le digo con una sonrisa.
-Pero no ha sido fácil. Dice que se aburre si no hace nada-Aitor.
-¿Y qué quiere hacer con una mano?-Àngel.
-Ah, no sé. Pero no seré quien lleve la contraria a mi madre. Si te atreves tú...-me propone el chico.
Me quedo en actitud pensativa.
-Pues mira, tal vez lo haga...-Àngel.


Relatado por Mónica Naranjo


Al final mi hijo me ha convencido para que me quede en el sofá. Pero después de un rato mirando la tele, las paredes y en dirección a la cocina, estoy que me subo por las paredes. No dejo de pensar en la discusión mantenida con Óscar, en cómo va a ser mi relación con Edurne a partir de ahora. Saco el móvil del bolsillo, como puedo pues no puedo mover la mano. O no demasiado. Al menos de momento. Lo desbloqueo y me meto a whatsapp. Es todo más difícil con una mano. Tardo la vida entera en escribir un mensaje. Será mejor que la llame. Salgo del chat y voy al registro de llamadas. Ahí la tengo, la segunda en mi registro. Le doy a llamar y me lo coloco en la oreja.
-Menos mal que me has llamado, sino iba a llamarte yo
-Hola churri, yo estoy bien. Gracias por preguntar-Mónica.
-Perdona mis modales, churri-me dice algo ¿irónica? Creo que sí-Pero es que no me puedo creer lo que me has escrito.
-Creo que será lo mejor. Necesito alejarme y qué mejor que volver a mis orígenes-Mónica.
-¿Pero lo has pensado bien? ¿Qué ha pasado?-Carolina.
-Uff...-suspiro antes de continuar-Algo complicado de explicar por teléfono.
-Pues el miércoles me cuentas antes de la gala. Porque vendrás, ¿verdad?-Carolina.
Me levanto y empiezo a caminar por el salón. Salgo del salón, voy hacia las escaleras y me asomo a la cocina donde están mis 2 chicos preparando la cena con buen humor.
-¿Churri? ¿Sigues ahí?-me pregunta Carolina preocupada.
-Sí-respondo de un largo silencio.
-¿Estás bien?-Carolina.
-Me parece que sí-me giro para volver al salón.
Desde hace un tiempo todo era rutina con Óscar y con Àngel ha llegado la locura y la improvisación. Me parece que he elegido bien quedándome con Àngel. ¿Pero qué va a pasar de ahora en adelante?
Àngel y Aitor vienen al salón con la cena ya hecha.
-Bueno churri, te dejo que vamos a cenar. Nos vemos-Mónica.
-El miércoles, ¿verdad?-Carolina.
Pero no contesto y cuelgo. Guardo el móvil de nuevo en el bolsillo y me acerco a la mesa.


Perdonad la tardanza de hoy, pero no lo tenía escrito y la inspiración no la tenía muy allá. Pero al fin he conseguido que me venga algo y poder escribir esto.

martes, 4 de julio de 2017

Capítulo 110:Yo no sabía...

Relatado por Àngel Llàcer


Me la quedo mirando fijamente.
-Si así puedo entenderte...-Àngel.
-¡Tengo un puto lío en la cabeza!, ¿¡vale!? Primero estás tú, después mi marido. Y también están Edurne y mi hijo. Mi marido me ha dicho que se acostó con Edurne. Y no sé por qué, pero he sentido rabia. Pero yo le hice lo mismo contigo, así que no le puedo exigir nada. Y mi hijo está en medio de todo. Y encima viene ese gilipollas diciendo que no me preocupo por los demás-después de decir eso, estalla en lágrimas.
La acerco a mí y la acurruco entre mis brazos. No es mucho, pero espero que este abrazo la reconforte un poco.
-Y encima la mano me duele-dice en el abrazo.
La miro y sonrío. No puede estar más tierna. Mónica me dedica una sonrisa.
-A ver, vayamos cosa por cosa. Lo mío tiene fácil solución porque yo te quiero y te voy a cuidar siempre. Hasta en los momentos de rabia, que sacas la fiera que llevas dentro...
-Por algo me llaman la "pantera de Figueres"-me interrumpe. Le dedico otra sonrisa y continúo hablando.
-Lo de tu marido...-pero ella me corta.
-Ex-Mónica.
-Bueno, lo de tu ex marido es normal que te dé rabia y que te duela. Al fin y al cabo habéis formado una familia juntos y habéis convivido durante mucho tiempo. Y por lo que he visto, Edurne te cae bien-Àngel.
-Sí, se podría decir que somos amigas-Mónica.
-Y por último, tu hijo ya es mayorcito y elegirá lo que crea mejor. Pero sois sus padres y os va a querer igual aunque os separéis-Àngel.
-¿Me ayudarás?-me pregunta Mónica mirándome con carita de cachorrito.
-¿A qué?-Àngel.
-A empezar el proceso de divorcio-Mónica.
-Claro. Lo que pueda hacer, ahí me tendrás-Àngel.
Cuando me quiero dar cuenta, hemos llegado a otro pasillo y una enfermera está llamando a Mónica. Mónica se adelanta para que no se le pase el turno. Le pregunta que si puedo entrar y le dice que sí. De modo que entro a la consulta del médico. Nos sentamos frente al escritorio y esperamos a que diga algo.


Relatado por Mónica Naranjo


El médico me dice que tengo las falanges fracturadas, por lo que me tiene que poner una escayola. Me dice que pase a la camilla para que la enfermera me la ponga. Cuando me levanto, le dedico una mirada asesina a Àngel. ¿Ahora qué hago yo con una mano inutilizada? Tras ponerme la escayola, nos vamos a casa. En el coche, Àngel me mira de reojo.
-Lo siento-Àngel.
-¿Ahora qué hago yo?-pregunto para mí misma más que para él.
-Pues dejar que te ayude y podrías empezar dejándome quedar en tu casa-Àngel.
Vuelvo mi vista hacia él y veo que tiene una media sonrisa en los labios.
-Eso no lo dudes. Esto me lo has provocado tú-Mónica.
-Yo no sabía que ibas a poner la mano-Àngel.
-Y yo no sabía que ibas a cerrar la puerta-Mónica.
Nos quedamos un momento en silencio y estallamos en carcajadas. A pesar de todo, él me trata bien y me lo paso muy bien cuando estoy con él. Ya estoy deseando volver a plató para estar con mi churri y con mi Carlitos. Nos hemos convertido en buenos amigos en poco tiempo.
Ahora Àngel tiene que conducir, ya que yo con una mano no puedo y así se lo comunico. Pero a él parece no importarle. De hecho parece que le entusiasme la idea. "Para poder estar más contigo" me ha dicho. ¿Se puede ser más mono? Al poco rato llegamos a casa y entramos.
-¿Aitor? ¿Estás en casa?-pregunto desde la puerta.
No recibo respuesta por su parte, pero imagino que estará en casa.
-Ahora vuelvo-le digo a Àngel dirigiéndome hacia las escaleras que suben a las habitaciones.
Llego a la habitación de mi hijo y llamo a la puerta. Pero tampoco recibo respuesta. Abro la puerta y le veo frente al ordenador, con un videojuego y con auriculares puestos. ¡Claro! ¿Cómo me va a oír? Me acerco sigilosamente hasta la silla y le quito los auriculares. Él se gira y al verme se sorprende.
-¿Mamá? ¿Ya has vuelto?-Aitor.
-No, soy su doble. Pues claro que he vuelto-Mónica.
-¿Qué te ha pasado?-me pregunta mirando mi mano.
-Ha habido un pequeño accidente...-Mónica.
-¿Qué? ¿Pero estáis bien?-me pregunta mi hijo preocupado.
-Sí, sí. Àngel está bien y yo sólo tengo los dedos rotos. Digamos que me he pillado con una puerta-le informo.
-¿Y con papá bien?-Aitor.
-Te lo cuento en la cena. Anda, baja y cenamos juntos y os cuento a los 2-Mónica.
Le devuelvo los auriculares, avisándole que no tarde en bajar, y cierro la puerta al salir. Bajo y me encuentro a Àngel. Me pregunta que si está Aitor.
-Sí, pero no le entretengas. Ayúdame con la cena-Mónica.
-¿Qué? De eso nada. Ya la hago yo-Àngel.
No me da opción a réplica, pues se va a la cocina y yo le sigo detrás.
-Bueno, al menos voy a ir poniendo la mesa-Mónica.
-Espera a que baje tu hijo y que él se encargue-Àngel.
-Cariño, no soy inválida y con una mano puedo-le digo acercándome a él con una sonrisa.
-Yo no he dicho que lo seas. Sólo quiero que descanses-Àngel.
-Estoy bien-le digo y a continuación le doy un beso.