Relatado por Àngel Llàcer
Me la quedo mirando fijamente.
-Si así puedo entenderte...-Àngel.
-¡Tengo un puto lío en la cabeza!, ¿¡vale!? Primero estás tú, después mi marido. Y también están Edurne y mi hijo. Mi marido me ha dicho que se acostó con Edurne. Y no sé por qué, pero he sentido rabia. Pero yo le hice lo mismo contigo, así que no le puedo exigir nada. Y mi hijo está en medio de todo. Y encima viene ese gilipollas diciendo que no me preocupo por los demás-después de decir eso, estalla en lágrimas.
La acerco a mí y la acurruco entre mis brazos. No es mucho, pero espero que este abrazo la reconforte un poco.
-Y encima la mano me duele-dice en el abrazo.
La miro y sonrío. No puede estar más tierna. Mónica me dedica una sonrisa.
-A ver, vayamos cosa por cosa. Lo mío tiene fácil solución porque yo te quiero y te voy a cuidar siempre. Hasta en los momentos de rabia, que sacas la fiera que llevas dentro...
-Por algo me llaman la "pantera de Figueres"-me interrumpe. Le dedico otra sonrisa y continúo hablando.
-Lo de tu marido...-pero ella me corta.
-Ex-Mónica.
-Bueno, lo de tu ex marido es normal que te dé rabia y que te duela. Al fin y al cabo habéis formado una familia juntos y habéis convivido durante mucho tiempo. Y por lo que he visto, Edurne te cae bien-Àngel.
-Sí, se podría decir que somos amigas-Mónica.
-Y por último, tu hijo ya es mayorcito y elegirá lo que crea mejor. Pero sois sus padres y os va a querer igual aunque os separéis-Àngel.
-¿Me ayudarás?-me pregunta Mónica mirándome con carita de cachorrito.
-¿A qué?-Àngel.
-A empezar el proceso de divorcio-Mónica.
-Claro. Lo que pueda hacer, ahí me tendrás-Àngel.
Cuando me quiero dar cuenta, hemos llegado a otro pasillo y una enfermera está llamando a Mónica. Mónica se adelanta para que no se le pase el turno. Le pregunta que si puedo entrar y le dice que sí. De modo que entro a la consulta del médico. Nos sentamos frente al escritorio y esperamos a que diga algo.
Relatado por Mónica Naranjo
El médico me dice que tengo las falanges fracturadas, por lo que me tiene que poner una escayola. Me dice que pase a la camilla para que la enfermera me la ponga. Cuando me levanto, le dedico una mirada asesina a Àngel. ¿Ahora qué hago yo con una mano inutilizada? Tras ponerme la escayola, nos vamos a casa. En el coche, Àngel me mira de reojo.
-Lo siento-Àngel.
-¿Ahora qué hago yo?-pregunto para mí misma más que para él.
-Pues dejar que te ayude y podrías empezar dejándome quedar en tu casa-Àngel.
Vuelvo mi vista hacia él y veo que tiene una media sonrisa en los labios.
-Eso no lo dudes. Esto me lo has provocado tú-Mónica.
-Yo no sabía que ibas a poner la mano-Àngel.
-Y yo no sabía que ibas a cerrar la puerta-Mónica.
Nos quedamos un momento en silencio y estallamos en carcajadas. A pesar de todo, él me trata bien y me lo paso muy bien cuando estoy con él. Ya estoy deseando volver a plató para estar con mi churri y con mi Carlitos. Nos hemos convertido en buenos amigos en poco tiempo.
Ahora Àngel tiene que conducir, ya que yo con una mano no puedo y así se lo comunico. Pero a él parece no importarle. De hecho parece que le entusiasme la idea. "Para poder estar más contigo" me ha dicho. ¿Se puede ser más mono? Al poco rato llegamos a casa y entramos.
-¿Aitor? ¿Estás en casa?-pregunto desde la puerta.
No recibo respuesta por su parte, pero imagino que estará en casa.
-Ahora vuelvo-le digo a Àngel dirigiéndome hacia las escaleras que suben a las habitaciones.
Llego a la habitación de mi hijo y llamo a la puerta. Pero tampoco recibo respuesta. Abro la puerta y le veo frente al ordenador, con un videojuego y con auriculares puestos. ¡Claro! ¿Cómo me va a oír? Me acerco sigilosamente hasta la silla y le quito los auriculares. Él se gira y al verme se sorprende.
-¿Mamá? ¿Ya has vuelto?-Aitor.
-No, soy su doble. Pues claro que he vuelto-Mónica.
-¿Qué te ha pasado?-me pregunta mirando mi mano.
-Ha habido un pequeño accidente...-Mónica.
-¿Qué? ¿Pero estáis bien?-me pregunta mi hijo preocupado.
-Sí, sí. Àngel está bien y yo sólo tengo los dedos rotos. Digamos que me he pillado con una puerta-le informo.
-¿Y con papá bien?-Aitor.
-Te lo cuento en la cena. Anda, baja y cenamos juntos y os cuento a los 2-Mónica.
Le devuelvo los auriculares, avisándole que no tarde en bajar, y cierro la puerta al salir. Bajo y me encuentro a Àngel. Me pregunta que si está Aitor.
-Sí, pero no le entretengas. Ayúdame con la cena-Mónica.
-¿Qué? De eso nada. Ya la hago yo-Àngel.
No me da opción a réplica, pues se va a la cocina y yo le sigo detrás.
-Bueno, al menos voy a ir poniendo la mesa-Mónica.
-Espera a que baje tu hijo y que él se encargue-Àngel.
-Cariño, no soy inválida y con una mano puedo-le digo acercándome a él con una sonrisa.
-Yo no he dicho que lo seas. Sólo quiero que descanses-Àngel.
-Estoy bien-le digo y a continuación le doy un beso.
¡Desprenden una ternura! Aun cuando discuten me parecen una pareja de lo más adorable.
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