Relatado por Àngel Llàcer
Me voy a la cocina a preparar la cena. Mónica, la muy cabezota, ha venido detrás mío para coger platos y cubiertos para poner la mesa. La miro y niego con la cabeza con una sonrisa.
-¿Qué pasa?-me pregunta Mónica.
-Que no tienes remedio. Ni con la mano rota descansas-Àngel.
-Hombre, alguien se tiene que encargar ¿no?-Mónica.
-¿Y por qué no dejas hoy la cena a cargo de los hombres de la casa?-Àngel.
-La cena, pero no poner la mesa-Mónica.
-Ay Moni, Moni-digo medio riendo.
Ella sonríe, se da la vuelta y sale de la cocina con lo que puede en una mano. Pronto oigo la voz de Aitor, que ya ha bajado al parecer. Me asomo al salón sigilosamente y veo que Mónica le manda callar.
-¿Conque esas tenemos eh?-Àngel.
Mónica se gira sobresaltada mirándome con cara de buena.
-Aitor, ¿puedes poner la mesa, por favor?-le pido.
-Claro-Aitor.
-Y haz que tu madre se siente y descanse-Àngel.
-Eso va a estar más complicado, pero lo intentaré-Aitor.
-Ja ja, muy graciosos-dice con burla Mónica.
-Me vuelvo a la cocina a terminar. Cuando vuelva, quiero verte sentada o tumbada. Lo que quieras-Àngel.
Me giro para volver a la cocina. Tengo que echarle un ojo a lo que estoy preparando. Pronto noto a alguien entrar en la cocina. Miro de reojo y veo que es Aitor. Suspiro aliviado.
-Al final lo has conseguido-le digo con una sonrisa.
-Pero no ha sido fácil. Dice que se aburre si no hace nada-Aitor.
-¿Y qué quiere hacer con una mano?-Àngel.
-Ah, no sé. Pero no seré quien lleve la contraria a mi madre. Si te atreves tú...-me propone el chico.
Me quedo en actitud pensativa.
-Pues mira, tal vez lo haga...-Àngel.
Relatado por Mónica Naranjo
Al final mi hijo me ha convencido para que me quede en el sofá. Pero después de un rato mirando la tele, las paredes y en dirección a la cocina, estoy que me subo por las paredes. No dejo de pensar en la discusión mantenida con Óscar, en cómo va a ser mi relación con Edurne a partir de ahora. Saco el móvil del bolsillo, como puedo pues no puedo mover la mano. O no demasiado. Al menos de momento. Lo desbloqueo y me meto a whatsapp. Es todo más difícil con una mano. Tardo la vida entera en escribir un mensaje. Será mejor que la llame. Salgo del chat y voy al registro de llamadas. Ahí la tengo, la segunda en mi registro. Le doy a llamar y me lo coloco en la oreja.
-Menos mal que me has llamado, sino iba a llamarte yo
-Hola churri, yo estoy bien. Gracias por preguntar-Mónica.
-Perdona mis modales, churri-me dice algo ¿irónica? Creo que sí-Pero es que no me puedo creer lo que me has escrito.
-Creo que será lo mejor. Necesito alejarme y qué mejor que volver a mis orígenes-Mónica.
-¿Pero lo has pensado bien? ¿Qué ha pasado?-Carolina.
-Uff...-suspiro antes de continuar-Algo complicado de explicar por teléfono.
-Pues el miércoles me cuentas antes de la gala. Porque vendrás, ¿verdad?-Carolina.
Me levanto y empiezo a caminar por el salón. Salgo del salón, voy hacia las escaleras y me asomo a la cocina donde están mis 2 chicos preparando la cena con buen humor.
-¿Churri? ¿Sigues ahí?-me pregunta Carolina preocupada.
-Sí-respondo de un largo silencio.
-¿Estás bien?-Carolina.
-Me parece que sí-me giro para volver al salón.
Desde hace un tiempo todo era rutina con Óscar y con Àngel ha llegado la locura y la improvisación. Me parece que he elegido bien quedándome con Àngel. ¿Pero qué va a pasar de ahora en adelante?
Àngel y Aitor vienen al salón con la cena ya hecha.
-Bueno churri, te dejo que vamos a cenar. Nos vemos-Mónica.
-El miércoles, ¿verdad?-Carolina.
Pero no contesto y cuelgo. Guardo el móvil de nuevo en el bolsillo y me acerco a la mesa.
Perdonad la tardanza de hoy, pero no lo tenía escrito y la inspiración no la tenía muy allá. Pero al fin he conseguido que me venga algo y poder escribir esto.
Está saturada de todo, pero ojalá no deje de ir a TCMS, ¡con lo feliz que es allí!
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