Relatado por Àngel Llàcer
Me quedo pensando en lo último que ha escrito. ¿Beso de buenas noches a distancia? ¿Por whatsapp? Cada día entiendo menos a esta mujer y está más loca, pero es algo que me encanta. Cada uno tiene su locura. Creo que no complementaríamos bien. Me quedo mirando el móvil esperando la respuesta. Miro a mi izquierda, Carolina ya se ha dormido. De pronto me llega otro whatsapp y lo abro. Veo que hay un audio. Dejo el móvil encima de la cama y voy a buscar los auriculares. No quiero despertar a Carolina. Estará agotada y mañana tiene ensayo. Es más, yo debería irme a dormir. En el bolsillo de la chaqueta encuentro mis auriculares. Vuelvo a la cama y cojo el móvil. Conecto los auriculares y le doy al play.
-"Buenas noches, amore. Mua"-se oye en el audio en el que termina con un sonoro beso.
Mi rostro se ilumina con una sonbrisa. Le doy al botón de grabar y susurro un "buenas noches, princesa" y le mando un beso. Pongo la alarma para despertarme mañana pronto, ya que a las 10 me viene a recoger. Menos mal que tengo ensayo por la tarde. No hubiera soportado decirle que no cuando me está dando otra oportunidad. Dejo el móvil sobre la mesita y me tumbo sobre la cama. Tengo una sonrisa que no se me va desde que he hablado con ella. Cierro los ojos e intento dormir un poco. Pienso en lo de mañana y con ese último pensamiento, me quedo dormido.
*A la mañana siguiente*
Relatado por Óscar Tarruella
Lentamente me despierto. Tengo un dolor de cabeza impresionante. Ayer salimos los del equipo a tomar algo y al parecer nos pasamos. Cuando abro los ojos totalmente, me doy cuenta que estoy en una habitación que no es la mía. Noto un brazo por encima mío y me giro para mirar con quien estoy. Muy lentamente me voy girando. No sé si quiero saber con quien terminé anoche. Termino de girarme y veo a una chica joven rubia. Está dormida abrazándome. Que no sea lo que pienso, por favor. Levanto la sábana y mis peores temores se confirman. Le abrazo el brazo con cuidado y me levanto. Busco mi ropa y me voy vistiendo. Sólo espero llegar a casa y olvidarme de esto. Y que Mónica nunca se entere. Cuando voy por los zapatos, escucho su voz.
-Buenos días...
Volteo para mirarla. Tiene los ojos entrecerrados por el sueño, pero me sonríe.
-Debo irme-le digo mientras me acaricia la espalda.
Extrañamente me siento relajado y sin ningún remordimiento de conciencia. Sólo que no quiero que se entere por lo que pueda pasar.
-No te vayas aún, por favor... Quédate a desayunar...
Medito un momento la respuesta. Mónica se debe estar preguntando dónde estoy. Cojo el móvil, veo que lo tengo apagado.
-¿Tienes un cargador por ahí?-Óscar.
-Claro. Te lo dejo si te quedas un rato más...-me dice de forma sexy.
Asiento con la cabeza. Un rato más no me va a hacer daño. Tal vez ni me haya echado de menos. Últimamente está muy rara.
-Aquí tienes-me ofrece.
Lo cojo y lo enchufo. Me quedo mirándola. Es realmente guapa. No tengo ni idea cómo se llama, pero ahora mismo no me importa. La rubia se levanta de la cama y se va vistiendo.
-¿Es verdad lo que me dijiste?-me pregunta mirándome directamente a los ojos.
-¿Qué te dije?-no me acuerdo de nada de lo de anoche. Espero que no le dijese ninguna barbaridad.
-Que trabajas en una discográfica.
Suspiro y sonrío. Al parecer me enorgullezco tanto de mi trabajo, que se lo digo a todo el mundo.
-Sí-le contesto sonriendo.
-Te quiero pedir un favor, pero mejor vamos a desayunar primero.
martes, 29 de septiembre de 2015
martes, 22 de septiembre de 2015
Capítulo 39:Otra oportunidad
Relatado por Àngel Llàcer
Ya he llorado todo lo que tenía que llorar. Le he mandado un mensaje de buenas noches. No por cumplir, sino porque me sigue importando. A pesar de las adversidades, de los problemas que tenemos, sigue siendo mi chica especial. Al momento me contesta y sonrío como un tonto a la pantalla. Me quedo un rato sin escribir nada, ensimismado en mis propios pensamientos.
-"Estoy en la cama, pero no puedo dormir. ¿Y tú?"-Àngel.
Clavo la vista en el móvil. Sólo existe ella en estos momentos. Aunque ella esté en su casa y yo aquí. Pero si me habla es porque no está enfadada conmigo, ¿verdad? Sino no me hubiese contestado ni al primer mensaje. Mañana tengo que dejar las cosas claras con Sylvia. No me va a obligar a permanecer con ella si no quiero. Y cuando ese tema esté zanjado, resolveré el tema con Mónica. Le explicaré lo que está pasando. Necesito que esté conmigo, es mi vida entera. Al de un rato vuelve a aparecer un mensaje suyo.
-"Perdona, estaba haciendo la cena. ¿Te apetece quedar mañana?"-Mónica.
Mis ojos se iluminan, sonrío de oreja a oreja. ¿He leído bien y Mónica me está dando otra oportunidad? "No la cagues esta vez", me dice mi subconsciente. Con las manos temblorosas, le vuelvo a escribir.
-"Sí. ¿A qué hora y dónde?"-Àngel.
-"Em... ¿Dónde estás? ¿En el hotel?"-Mónica.
-"Sí"-Àngel.
-"Dame 5 minutos y te digo"-Mónica.
-"Vale :)"-Àngel.
Relatado por Mónica Naranjo
Le escribo pidiéndole tiempo para terminar de cenar. Al mismo tiempo que le pregunto a Carlos por algún sitio cercano al hotel para tomar algo. Y que no sea donde cenamos. Quiero que sea algo diferente para escapar de la rutina.
-¿Con quién has quedado?-me pregunta mirándome con complicidad. Parece que se me nota en la cara que voy a quedar con Àngel.
Em... ¿Hace falta que te lo diga?-pregunto sonriendo poniendo cara de niña buena.
-No, no hace falta-sonríe.-Se te ve en la cara. Podéis ir a Barcelona centro para cambiar...-me propone.
-¿Algún sitio en particular?-Mónica.
-¿Vives en Barcelona y no conoces ningún sitio?-me pregunta Carlos sorprendido.
-Bueno0...-le pongo ojitos y me meto el último bocado a la boca.
Mientras mastico, cojo el móvil y le voy escribiendo otro whatsapp.
-"Ya estoy. Bien, te recojo a las 10 en la puerta del hotel. Puntual, eh?"-Mónica.
-"Eso no debería decirlo yo? Jajaja"-Àngel.
-"Mira que te vas andando..."-Mónica.
-"Jajaja vale vale. A las 10 abajo. ¿Y a dónde vamos a ir?"-Àngel.
-"Aaaaah! Sorpresa!"-Mónica.
La verdad es que no tengo ni idea todavía dónde iremos. Pero él no lo sabe, jeje. Le dejaré con la intriga hasta mañana. Sonrío para mis adentros.
-"Una pista al menos..."-me insiste.
-"Hasta mañana nada. Y no insistas más que te quedas sin beso de buenas noches... jeje"-Mónica.
-"Beso de buenas noches? :O A distancia? Eh? :S"-Àngel.
Sonrío imaginando la cara que debe haber puesto y se estará preguntando qué voy a hacer. Pero me gusta cuando está así por mí. Me quiere a pesar de todo. Está ganando puntos en mi corazón y la balanza se está posicionando hacia Àngel. Pero le voy a hacer sufrir un poquito más.
Ya he llorado todo lo que tenía que llorar. Le he mandado un mensaje de buenas noches. No por cumplir, sino porque me sigue importando. A pesar de las adversidades, de los problemas que tenemos, sigue siendo mi chica especial. Al momento me contesta y sonrío como un tonto a la pantalla. Me quedo un rato sin escribir nada, ensimismado en mis propios pensamientos.
-"Estoy en la cama, pero no puedo dormir. ¿Y tú?"-Àngel.
Clavo la vista en el móvil. Sólo existe ella en estos momentos. Aunque ella esté en su casa y yo aquí. Pero si me habla es porque no está enfadada conmigo, ¿verdad? Sino no me hubiese contestado ni al primer mensaje. Mañana tengo que dejar las cosas claras con Sylvia. No me va a obligar a permanecer con ella si no quiero. Y cuando ese tema esté zanjado, resolveré el tema con Mónica. Le explicaré lo que está pasando. Necesito que esté conmigo, es mi vida entera. Al de un rato vuelve a aparecer un mensaje suyo.
-"Perdona, estaba haciendo la cena. ¿Te apetece quedar mañana?"-Mónica.
Mis ojos se iluminan, sonrío de oreja a oreja. ¿He leído bien y Mónica me está dando otra oportunidad? "No la cagues esta vez", me dice mi subconsciente. Con las manos temblorosas, le vuelvo a escribir.
-"Sí. ¿A qué hora y dónde?"-Àngel.
-"Em... ¿Dónde estás? ¿En el hotel?"-Mónica.
-"Sí"-Àngel.
-"Dame 5 minutos y te digo"-Mónica.
-"Vale :)"-Àngel.
Relatado por Mónica Naranjo
Le escribo pidiéndole tiempo para terminar de cenar. Al mismo tiempo que le pregunto a Carlos por algún sitio cercano al hotel para tomar algo. Y que no sea donde cenamos. Quiero que sea algo diferente para escapar de la rutina.
-¿Con quién has quedado?-me pregunta mirándome con complicidad. Parece que se me nota en la cara que voy a quedar con Àngel.
Em... ¿Hace falta que te lo diga?-pregunto sonriendo poniendo cara de niña buena.
-No, no hace falta-sonríe.-Se te ve en la cara. Podéis ir a Barcelona centro para cambiar...-me propone.
-¿Algún sitio en particular?-Mónica.
-¿Vives en Barcelona y no conoces ningún sitio?-me pregunta Carlos sorprendido.
-Bueno0...-le pongo ojitos y me meto el último bocado a la boca.
Mientras mastico, cojo el móvil y le voy escribiendo otro whatsapp.
-"Ya estoy. Bien, te recojo a las 10 en la puerta del hotel. Puntual, eh?"-Mónica.
-"Eso no debería decirlo yo? Jajaja"-Àngel.
-"Mira que te vas andando..."-Mónica.
-"Jajaja vale vale. A las 10 abajo. ¿Y a dónde vamos a ir?"-Àngel.
-"Aaaaah! Sorpresa!"-Mónica.
La verdad es que no tengo ni idea todavía dónde iremos. Pero él no lo sabe, jeje. Le dejaré con la intriga hasta mañana. Sonrío para mis adentros.
-"Una pista al menos..."-me insiste.
-"Hasta mañana nada. Y no insistas más que te quedas sin beso de buenas noches... jeje"-Mónica.
-"Beso de buenas noches? :O A distancia? Eh? :S"-Àngel.
Sonrío imaginando la cara que debe haber puesto y se estará preguntando qué voy a hacer. Pero me gusta cuando está así por mí. Me quiere a pesar de todo. Está ganando puntos en mi corazón y la balanza se está posicionando hacia Àngel. Pero le voy a hacer sufrir un poquito más.
martes, 15 de septiembre de 2015
Capítulo 38:¿Me quieres?
Relatado por Àngel Llàcer
Vuelvo a la habitación que ocuparé esta noche, esta vez con Carolina. Abro la puerta y entramos.
-Quédate aquí, ahora vengo-le digo a mi alumna.
Carolina me mira sin entender nada y salgo rápidamente. Voy a mi antigua habitación y cojo una camiseta de las mías. Espero que le sirva, al menos para esta noche. Vuelvo con ella y se la ofrezco.
-Ponte esto, es lo único que...-de repente me acuerdo del pijama que he dejado sobre la cama. Lo cojo y se lo ofrezco-¡Ni me acordaba del pijama! Espero que no te quede muy grande...
-No hace falta, de verdad... ¿Y tú qué?-Carolina F.
-Yo tengo esto-le muestro la camiseta que he cogido.
Me mira con desconfianza. Insisto en que lo coja. Tras pensarlo un rato, lo coge y se va al baño. Sonrío y me voy cambiando. Es tan parecida a Mónica... Sylvia es muy diferente. Sonrío al acordarme de Mónica, pero unas lágrimas empiezan a salir también. Todo ha sido un malentendido. Yo la quiero. Carolina sale del baño y me limpio las lágrimas rápidamente. No quiero que me lo note.
-Ey, ¿qué pasa?-me pregunta dulcemente acercándose a mí.
-Nada, se me ha metido algo en el ojo...-Àngel.
Se acerca más a mí y me da un abrazo. Esto era lo que necesitaba, aunque me negase a ello. Me derrumbo de nuevo y lloro en su hombro.
Relatado por Mónica Naranjo
Cojo el móvil y contesto a la llamada entrante. Me sorprendo por quién me llama.
-¿Óscar, eres tú?-le pregunto intrigada. Está muy raro.
-¿Me quieres?-Óscar.
-¡Pues claro! ¿Por qué lo preguntas?-intento aparentar tranquilidad.
Óscar suspira y le oigo un débil sollozo al otro lado de la línea.
-Es que yo lo dudo...-me dice entre sollozos.
-¿Que dudas que me quieras?-le pregunto comenzando a exaltarme.
-No...-suspira-Dudo que tú me quieras como yo a ti...-Óscar.
-Ven a casa y lo hablamos. No es un tema para hablar por teléfono-le digo suspirando para sonar calmada.
-No sé cuándo iré, no me esperes despierta-Óscar.
Antes que le pueda contestar, ya me ha colgado. No entiendo nada. ¿Se habrá dado cuenta? Ni siquiera estoy con Àngel... En silencio empiezo a llorar y me levanto para ir a la cocina.
-¿Mónica? ¿Estás bien?-oigo a Carlos. Me había olvidado completamente de él.
Empiezo a preparar la cena para distraerme intentando no darle demasiadas vueltas. Recibo un whatsapp y lo abro.
-"Buenas noches, princesa. Que descanses <3"
Sonrío mirando el whatsapp. Es tan mono... Decido contestarle.
-"Aún no me voy a dormir. Tú ya te vas?"-Mónica.
Me quedo mirando el teléfono esperando su contestación. Quiero seguir hablando con él. En estos momentos él es el único que me hace sonreír y no me hace dudar sobre mis sentimientos. Lo quiero a pesar de las dificultades, de los obstáculos. Tal vez esté tan enfadado conmigo por lo de antes que ni me conteste. Dejo el teléfono sobre la mesa y sigo atendiendo a la cena. Tal vez lo haya hecho por cumplir. O porque esté con ella...
Vuelvo a la habitación que ocuparé esta noche, esta vez con Carolina. Abro la puerta y entramos.
-Quédate aquí, ahora vengo-le digo a mi alumna.
Carolina me mira sin entender nada y salgo rápidamente. Voy a mi antigua habitación y cojo una camiseta de las mías. Espero que le sirva, al menos para esta noche. Vuelvo con ella y se la ofrezco.
-Ponte esto, es lo único que...-de repente me acuerdo del pijama que he dejado sobre la cama. Lo cojo y se lo ofrezco-¡Ni me acordaba del pijama! Espero que no te quede muy grande...
-No hace falta, de verdad... ¿Y tú qué?-Carolina F.
-Yo tengo esto-le muestro la camiseta que he cogido.
Me mira con desconfianza. Insisto en que lo coja. Tras pensarlo un rato, lo coge y se va al baño. Sonrío y me voy cambiando. Es tan parecida a Mónica... Sylvia es muy diferente. Sonrío al acordarme de Mónica, pero unas lágrimas empiezan a salir también. Todo ha sido un malentendido. Yo la quiero. Carolina sale del baño y me limpio las lágrimas rápidamente. No quiero que me lo note.
-Ey, ¿qué pasa?-me pregunta dulcemente acercándose a mí.
-Nada, se me ha metido algo en el ojo...-Àngel.
Se acerca más a mí y me da un abrazo. Esto era lo que necesitaba, aunque me negase a ello. Me derrumbo de nuevo y lloro en su hombro.
Relatado por Mónica Naranjo
Cojo el móvil y contesto a la llamada entrante. Me sorprendo por quién me llama.
-¿Óscar, eres tú?-le pregunto intrigada. Está muy raro.
-¿Me quieres?-Óscar.
-¡Pues claro! ¿Por qué lo preguntas?-intento aparentar tranquilidad.
Óscar suspira y le oigo un débil sollozo al otro lado de la línea.
-Es que yo lo dudo...-me dice entre sollozos.
-¿Que dudas que me quieras?-le pregunto comenzando a exaltarme.
-No...-suspira-Dudo que tú me quieras como yo a ti...-Óscar.
-Ven a casa y lo hablamos. No es un tema para hablar por teléfono-le digo suspirando para sonar calmada.
-No sé cuándo iré, no me esperes despierta-Óscar.
Antes que le pueda contestar, ya me ha colgado. No entiendo nada. ¿Se habrá dado cuenta? Ni siquiera estoy con Àngel... En silencio empiezo a llorar y me levanto para ir a la cocina.
-¿Mónica? ¿Estás bien?-oigo a Carlos. Me había olvidado completamente de él.
Empiezo a preparar la cena para distraerme intentando no darle demasiadas vueltas. Recibo un whatsapp y lo abro.
-"Buenas noches, princesa. Que descanses <3"
Sonrío mirando el whatsapp. Es tan mono... Decido contestarle.
-"Aún no me voy a dormir. Tú ya te vas?"-Mónica.
Me quedo mirando el teléfono esperando su contestación. Quiero seguir hablando con él. En estos momentos él es el único que me hace sonreír y no me hace dudar sobre mis sentimientos. Lo quiero a pesar de las dificultades, de los obstáculos. Tal vez esté tan enfadado conmigo por lo de antes que ni me conteste. Dejo el teléfono sobre la mesa y sigo atendiendo a la cena. Tal vez lo haya hecho por cumplir. O porque esté con ella...
martes, 8 de septiembre de 2015
Capítulo 37:Cambio de habitación
Relatado por Mónica Naranjo
Carlos se sienta a mi lado en la hierba. Sigo en la misma posición: de rodillas y llorando. Al menos ya no tiemblo ni grito. Yo creía poder confiar en él y a la mínima se va con ella. Sólo he sido un polvo para él. Me ha ilusionado para él. Y yo me sigo sintiendo fatal por Óscar y Aitor. Siento que les he traicionado y engañado.
Poco a poco me consigo calmar y me siento al lado de Carlos. Me pasa su brazo por los hombros y me mira sonriendo.
-¿Mejor?-Latre.
-Sí...-suspiro y me apoyo en su hombro. Menos mal que le tengo a mi lado.
-Podemos quedarnos aquí todo el tiempo que quieras...-me dice Carlos con una sonrisa.
Miro a mi alrededor y le empiezo a hablar más tranquila.
-¿Sabes? No conocía este lugar y eso que paso por aquí todos los días...-Mónica.
-Porque eres una despistada-Carlos.
-¡Oye!-le doy en el brazo fingiendo enfado, pero sonrío.
La verdad es que tiene razón. Soy bastante despistada como para observar detalles que veo a diario. Me levanto de un salto sacudiéndome la hierba de la ropa y miro a Carlos.
-¿Qué? ¿Vamos?-Mónica.
-¿Vas a volver a conducir a lo Farruquito?-me mira divertido.
Le saco la lengua haciendo una mueca de burla.
-Cuidadito conmigo, Carlitos...-le amenazo con mirada perversa.
-Uy la gata saca sus uñas...-me vuelve a decir sin dejar de sonreír.
-Qué tonto eres-sonrío-Anda, vamos.
Se levanta y se sacude la ropa. Volvemos al coche entre risas. Me siento mucho mejor y más calmada. Si no llega a ser por Carlos, quien sabe lo que hubiera pasado. Conduzco más tranquila y en poco tiempo llegamos a casa. Abro la puerta y dejo que Carlos pase antes de cerrar.
-¿Hola? ¿Hay alguien?-pregunto ya que han podido salir.
Entro al salón y veo que no hay nadie. Le digo a Carlos que se ponga cómodo y voy a la habitación de mi hijo. Seguramente esté ahí. Abro la puerta y, en efecto, allí le veo. Está sentado frente al ordenador con los auriculares puestos. Me acerco a él y le toco el hombro.
-Papá ha llamado, al parecer no has ido al estudio hoy-Aitor.
¡Mierda! Se me había olvidado por completo.
-¿Y dónde está?-Mónica.
-Dijo que iría a tomar algo...-me dice mi hijo volviendo a ponerse los auriculares.
Ya estoy descuidando mi trabajo por pensar en lo que no debo. Si es que parezco una adolescente con Àngel. El móvil me vuelve a sonar y lo cojo.
Relatado por Àngel Llàcer
Me quedo en la habitación toda la tarde. Cuando empieza a anochecer, empieza a hacer frío y decido bajar a recepción a decirles lo de la ventana. A ver si me la pueden arreglar o cambiar de habitación por esta noche.
-Lo siento, no tenemos habitaciones libres y hasta mañana no pueden arreglar la ventana-me dice la recepcionista amablemente.
-¿Y entonces qué hago?-estoy empezando a perder la paciencia.
La chica vuelve a mirar la pantalla del ordenador.
-Ha tenido suerte, hay una habitación libre. Nos han llamado que quien la ocupaba no vendrá esta noche.
-De acuerdo-Àngel.
Busca la tarjeta y me la da. El número de habitación me suena mucho. Subo en el ascensor y voy por el pasillo hasta llegar a la puerta. Al ver el número y la puerta caigo en la cuenta de qué me suena: es la habitación dónde se encerró Mónica. Abro la puerta y su fragancia llega a mí en cuanto entro. Unas lágrimas empiezan a brotar pensando en que ya no la tengo. Se ha enfadado tanto conmigo que no volveré a tenerla nunca más junto a mí. Nuestra relación se reducirá a la meramente profesional en plató y sólo nos veremos en la gala. Vuelvo a salir para volver a mi habitación a coger el pijama y la ropa que me pondré mañana. Cuando vuelvo, me doy cuenta que hay alguien a la puerta de una habitación. Me acerco para ver si necesita algo. En cuanto me acerco, compruebo que es Carolina.
-¿Qué haces aquí, Carolina?-Àngel.
-No puedo entrar a la habitación...-me dice apenada.
-¿No tienes la tarjeta? Baja a...-pero no me deja continuar.
-No es eso... Sylvia se ha encerrado y no me deja entrar...-Carolina F.
Encolerizo cuando la oigo decir eso. Así que no le ha bastado con hacerme sufrir a mí, a Mónica y a Carol; sino que también a Carolina Ferre. Le ofrezco mi mano.
-Ven a mi habitación. Esta noche te quedas conmigo y mañana ya se verá-Àngel.
-No, da igual. No quiero molestar. Ya me abrirá-Carolina F.
Pero si la conozco lo suficiente, habrá atrancado la puerta y no dejará que nadie entre cuando quiere estar sola. Insisto a Carolina para que venga a la habitación conmigo, no puede quedarse en el pasillo
toda la noche. Pero esto no va a quedar así, eso lo tengo claro. En cuanto me cruce con ella, tendré unas palabras con Sylvia. Esto es pasarse. No he apartado mi mano en ningún momento. Carolina me da la suya y la ayudo a levantarse.
-Pero tengo todo dentro...-Carolina F.
-Ya miraremos lo que hacemos, pero vamos que ya es tarde-Àngel.
Carlos se sienta a mi lado en la hierba. Sigo en la misma posición: de rodillas y llorando. Al menos ya no tiemblo ni grito. Yo creía poder confiar en él y a la mínima se va con ella. Sólo he sido un polvo para él. Me ha ilusionado para él. Y yo me sigo sintiendo fatal por Óscar y Aitor. Siento que les he traicionado y engañado.
Poco a poco me consigo calmar y me siento al lado de Carlos. Me pasa su brazo por los hombros y me mira sonriendo.
-¿Mejor?-Latre.
-Sí...-suspiro y me apoyo en su hombro. Menos mal que le tengo a mi lado.
-Podemos quedarnos aquí todo el tiempo que quieras...-me dice Carlos con una sonrisa.
Miro a mi alrededor y le empiezo a hablar más tranquila.
-¿Sabes? No conocía este lugar y eso que paso por aquí todos los días...-Mónica.
-Porque eres una despistada-Carlos.
-¡Oye!-le doy en el brazo fingiendo enfado, pero sonrío.
La verdad es que tiene razón. Soy bastante despistada como para observar detalles que veo a diario. Me levanto de un salto sacudiéndome la hierba de la ropa y miro a Carlos.
-¿Qué? ¿Vamos?-Mónica.
-¿Vas a volver a conducir a lo Farruquito?-me mira divertido.
Le saco la lengua haciendo una mueca de burla.
-Cuidadito conmigo, Carlitos...-le amenazo con mirada perversa.
-Uy la gata saca sus uñas...-me vuelve a decir sin dejar de sonreír.
-Qué tonto eres-sonrío-Anda, vamos.
Se levanta y se sacude la ropa. Volvemos al coche entre risas. Me siento mucho mejor y más calmada. Si no llega a ser por Carlos, quien sabe lo que hubiera pasado. Conduzco más tranquila y en poco tiempo llegamos a casa. Abro la puerta y dejo que Carlos pase antes de cerrar.
-¿Hola? ¿Hay alguien?-pregunto ya que han podido salir.
Entro al salón y veo que no hay nadie. Le digo a Carlos que se ponga cómodo y voy a la habitación de mi hijo. Seguramente esté ahí. Abro la puerta y, en efecto, allí le veo. Está sentado frente al ordenador con los auriculares puestos. Me acerco a él y le toco el hombro.
-Papá ha llamado, al parecer no has ido al estudio hoy-Aitor.
¡Mierda! Se me había olvidado por completo.
-¿Y dónde está?-Mónica.
-Dijo que iría a tomar algo...-me dice mi hijo volviendo a ponerse los auriculares.
Ya estoy descuidando mi trabajo por pensar en lo que no debo. Si es que parezco una adolescente con Àngel. El móvil me vuelve a sonar y lo cojo.
Relatado por Àngel Llàcer
Me quedo en la habitación toda la tarde. Cuando empieza a anochecer, empieza a hacer frío y decido bajar a recepción a decirles lo de la ventana. A ver si me la pueden arreglar o cambiar de habitación por esta noche.
-Lo siento, no tenemos habitaciones libres y hasta mañana no pueden arreglar la ventana-me dice la recepcionista amablemente.
-¿Y entonces qué hago?-estoy empezando a perder la paciencia.
La chica vuelve a mirar la pantalla del ordenador.
-Ha tenido suerte, hay una habitación libre. Nos han llamado que quien la ocupaba no vendrá esta noche.
-De acuerdo-Àngel.
Busca la tarjeta y me la da. El número de habitación me suena mucho. Subo en el ascensor y voy por el pasillo hasta llegar a la puerta. Al ver el número y la puerta caigo en la cuenta de qué me suena: es la habitación dónde se encerró Mónica. Abro la puerta y su fragancia llega a mí en cuanto entro. Unas lágrimas empiezan a brotar pensando en que ya no la tengo. Se ha enfadado tanto conmigo que no volveré a tenerla nunca más junto a mí. Nuestra relación se reducirá a la meramente profesional en plató y sólo nos veremos en la gala. Vuelvo a salir para volver a mi habitación a coger el pijama y la ropa que me pondré mañana. Cuando vuelvo, me doy cuenta que hay alguien a la puerta de una habitación. Me acerco para ver si necesita algo. En cuanto me acerco, compruebo que es Carolina.
-¿Qué haces aquí, Carolina?-Àngel.
-No puedo entrar a la habitación...-me dice apenada.
-¿No tienes la tarjeta? Baja a...-pero no me deja continuar.
-No es eso... Sylvia se ha encerrado y no me deja entrar...-Carolina F.
Encolerizo cuando la oigo decir eso. Así que no le ha bastado con hacerme sufrir a mí, a Mónica y a Carol; sino que también a Carolina Ferre. Le ofrezco mi mano.
-Ven a mi habitación. Esta noche te quedas conmigo y mañana ya se verá-Àngel.
-No, da igual. No quiero molestar. Ya me abrirá-Carolina F.
Pero si la conozco lo suficiente, habrá atrancado la puerta y no dejará que nadie entre cuando quiere estar sola. Insisto a Carolina para que venga a la habitación conmigo, no puede quedarse en el pasillo
toda la noche. Pero esto no va a quedar así, eso lo tengo claro. En cuanto me cruce con ella, tendré unas palabras con Sylvia. Esto es pasarse. No he apartado mi mano en ningún momento. Carolina me da la suya y la ayudo a levantarse.
-Pero tengo todo dentro...-Carolina F.
-Ya miraremos lo que hacemos, pero vamos que ya es tarde-Àngel.
martes, 1 de septiembre de 2015
Capítulo 36:Sucio
Relatado por Àngel Llàcer
Me despierto y noto que no me puedo mover, algo me lo impide. Intento gritar para pedir ayuda, pero tampoco puedo. Me levanto lo que me permite el cuerpo y veo que estoy atado de pies y manos a la cama. Me vuelvo a tumbar resignado. En algún momento me tendrán que echar de menos y vendrán a por mí. Intento no pensar en mi situación, en la amenaza de Sylvia, en que he traicionado a Mónica. Sé que no estamos juntos, pero haberme acostado con Sylvia es como haberla engañado. Unas lágrimas recorren mi cara. No puedo más que llorar, llorar en silencio y atormentarme por lo que pasará ahora. No merezco a Mónica, soy lo peor que le ha pasado. Desde que me ha conocido, sólo le han ocurrido desgracias. Unos cristales rompiéndose se oyen y dejo de llorar rápidamente. Si vienen a robar no quiero que me vean en este estado de debilidad. Pero veo que es Mónica y sonrío un poco, aunque le veo cara de preocupación. Me quita lo que me impide hablar profiriendo un grito de dolor y me desata de la cama. Intento no moverme demasiado, tengo los músculos agarrotados. Mónica se acerca lentamente a mí y me besa tiernamente en los labios. Le sigo el beso y me va tumbando de nuevo en la cama. De nuevo pruebo la miel de sus labios. Nunca me cansaré de besarla porque es lo mejor que me puede pasar. Sé que está mal, que está casada. Pero no puedo evitarlo. Yo en teoría estoy soltero aunque Sylvia me lo impida. No pienso estar con alguien a la fuerza. Cada vez hay más pasión hasta que me da una bofetada, se levanta y sale de la habitación corriendo dando un portazo. Salgo detrás de ella. No entiendo lo que ha podido pasar. No la he hecho nada ahora, ¿no?
-¡Mónica!-la llamo para intentar que se detenga, pero es imposible. Abre una puerta y se encierra enj una habitación.
Intento que me abra llamando a la puerta, pero no obtengo respuesta. Sólo la oigo llorar al otro lado de la puerta.
-Mónica, por favor... Dime qué te he hecho...-no entiendo nada. Se ha enfadado sin razón o al menos algo que yo no sé.
-¡Déjame! ¡Lárgate!-me grita entre lágrimas.
Me marcho cabizbajo de vuelta a mi habitación y cierro la puerta. Doy vueltas por la habitación nervioso. Esto me está matando. En el suelo veo un picardías, el mismo que traía Sylvia. ¡Mierda! Me agacho y lo recojo del suelo. Lo hago una bola y salgo a la terraza con ello en la mano. Ahora que no hay cristal, no hay que abrir la ventana. Me asomo y observo Barcelona. ¿Cómo una simple prenda me ha podido joder tanto? La tiro desde la terraza y vuelvo a entrar. Debo explicarle a Mónica que se trata de un malentendido. Corro de vuelta al pasillo, a la habitación en la que se ha encerrado. Vuelvo a tocar la puerta. Sigo sin recibir respuesta.
-¡Mónica! ¡Ábreme, por favor!-insisto.
Saco el móvil y la llamo mientras camino por el pasillo. Me lo coge Carlos, me dice va conduciendo y pone el altavoz.
-No sé qué ha pasado, pero déjame explicártelo-Àngel.
Obtengo el silencio como respuesta. Vuelvo a mi habitación y me encierro. Quiero hablar con ella sin que nadie me moleste. Pero en vez de una respuesta, recibo un bocinazo que me sobresalta.
-Veo que no quieres hablar, nos vemos en la gala-me despido y cuelgo con tristeza.
Que no quiera darme la oportunidad de explicarme me duele. Me cabrea que lo que llevaba puesto Sylvia me haya hecho perder a Mónica, enfadarla hasta tal punto que no quiera hablarme. Tiro el teléfono encima de la cama y me meto en el baño. Me siento sucio como hombre y como persona. Me quito los zapatos y los tiro con furia. Abro la ducha y me meto.
Me despierto y noto que no me puedo mover, algo me lo impide. Intento gritar para pedir ayuda, pero tampoco puedo. Me levanto lo que me permite el cuerpo y veo que estoy atado de pies y manos a la cama. Me vuelvo a tumbar resignado. En algún momento me tendrán que echar de menos y vendrán a por mí. Intento no pensar en mi situación, en la amenaza de Sylvia, en que he traicionado a Mónica. Sé que no estamos juntos, pero haberme acostado con Sylvia es como haberla engañado. Unas lágrimas recorren mi cara. No puedo más que llorar, llorar en silencio y atormentarme por lo que pasará ahora. No merezco a Mónica, soy lo peor que le ha pasado. Desde que me ha conocido, sólo le han ocurrido desgracias. Unos cristales rompiéndose se oyen y dejo de llorar rápidamente. Si vienen a robar no quiero que me vean en este estado de debilidad. Pero veo que es Mónica y sonrío un poco, aunque le veo cara de preocupación. Me quita lo que me impide hablar profiriendo un grito de dolor y me desata de la cama. Intento no moverme demasiado, tengo los músculos agarrotados. Mónica se acerca lentamente a mí y me besa tiernamente en los labios. Le sigo el beso y me va tumbando de nuevo en la cama. De nuevo pruebo la miel de sus labios. Nunca me cansaré de besarla porque es lo mejor que me puede pasar. Sé que está mal, que está casada. Pero no puedo evitarlo. Yo en teoría estoy soltero aunque Sylvia me lo impida. No pienso estar con alguien a la fuerza. Cada vez hay más pasión hasta que me da una bofetada, se levanta y sale de la habitación corriendo dando un portazo. Salgo detrás de ella. No entiendo lo que ha podido pasar. No la he hecho nada ahora, ¿no?
-¡Mónica!-la llamo para intentar que se detenga, pero es imposible. Abre una puerta y se encierra enj una habitación.
Intento que me abra llamando a la puerta, pero no obtengo respuesta. Sólo la oigo llorar al otro lado de la puerta.
-Mónica, por favor... Dime qué te he hecho...-no entiendo nada. Se ha enfadado sin razón o al menos algo que yo no sé.
-¡Déjame! ¡Lárgate!-me grita entre lágrimas.
Me marcho cabizbajo de vuelta a mi habitación y cierro la puerta. Doy vueltas por la habitación nervioso. Esto me está matando. En el suelo veo un picardías, el mismo que traía Sylvia. ¡Mierda! Me agacho y lo recojo del suelo. Lo hago una bola y salgo a la terraza con ello en la mano. Ahora que no hay cristal, no hay que abrir la ventana. Me asomo y observo Barcelona. ¿Cómo una simple prenda me ha podido joder tanto? La tiro desde la terraza y vuelvo a entrar. Debo explicarle a Mónica que se trata de un malentendido. Corro de vuelta al pasillo, a la habitación en la que se ha encerrado. Vuelvo a tocar la puerta. Sigo sin recibir respuesta.
-¡Mónica! ¡Ábreme, por favor!-insisto.
Saco el móvil y la llamo mientras camino por el pasillo. Me lo coge Carlos, me dice va conduciendo y pone el altavoz.
-No sé qué ha pasado, pero déjame explicártelo-Àngel.
Obtengo el silencio como respuesta. Vuelvo a mi habitación y me encierro. Quiero hablar con ella sin que nadie me moleste. Pero en vez de una respuesta, recibo un bocinazo que me sobresalta.
-Veo que no quieres hablar, nos vemos en la gala-me despido y cuelgo con tristeza.
Que no quiera darme la oportunidad de explicarme me duele. Me cabrea que lo que llevaba puesto Sylvia me haya hecho perder a Mónica, enfadarla hasta tal punto que no quiera hablarme. Tiro el teléfono encima de la cama y me meto en el baño. Me siento sucio como hombre y como persona. Me quito los zapatos y los tiro con furia. Abro la ducha y me meto.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)