martes, 27 de marzo de 2018

Capítulo 141:¿Demasiado rápido?

Relatado por Àngel Llàcer


Sonrío mirando por la ventanilla. No me he enfadado, pero le voy a hacer creer que sí.
-Mira, te lo cuento-empieza rápidamente pensando que es por eso por lo que me he enfadado-Digamos que Carol es más mal pensada de lo que yo creía. Quiere que le cuente mañana detalles de lo que pase esta noche.
Me giro para mirarla de forma incrédula.
-¿Qué les has dicho exactamente?-Àngel.
-Así que me estabas escuchando, ¿eh? Pues que te venías a mi casa-Mónica.
-¿Ya se lo has dicho?-Àngel.
-Cariño, no hay secretos entre nosotras-Mónica.
-A saber lo que habláis en el camerino...-Àngel.
-Pues cosas nuestras. Seguro que Latre y tú habláis de cosas peores-Mónica.
-No te creas-Àngel.
Por un instante nuestras miradas se cruzan y ambos sonreímos. Me gusta esto de poder hablar de cualquier cosa con ella. Su mirada es de incredulidad, pero pronto la aparta de mí para centrarse en la carretera.
-¿No me crees?-Àngel.
-Pues... no-tras decir esto empieza a reír.
-¿No te fías de mí?-Àngel.
-¿La verdad?-me mira y yo asiento-De ti me fío, pero estando conmigo. Con Carlos puedes ser otra persona diferente.
-¿Me estás queriendo decir que tú también eres otra cuando estás con Carol?-Àngel.
-Sí jajaja. No sé de qué te sorprendes-Mónica.
-Bueno... sólo hay que recordar los primeros días... Que os aliabais las 2 para meteros conmigo-Àngel.
Mónica se ríe aún más y asiente con la cabeza, al parecer recordando. Es tan ameno el viaje que cuando me quiero dar cuenta, ya hemos llegado a mi casa.
-Y ahora págame la carrera, ¿no?-me dice Mónica burlonamente.
-¡Ah! ¿Qué me vas a cobrar?-Àngel.
-¡Anda no! Si quieres transporto las cosas gratis-Mónica.
-Entonces no hace falta. Me quedo en mi casa y tú te vas a la tuya-Àngel.
Me desabrocho el cinturón y estoy dispuesto a bajar para irme, pero ella me coge del brazo para detenerme.
-No te vayas así y déjame ayudarte a coger las cosas. Tendrás ascensor, ¿verdad?-Mónica.
-Claro. ¿Por qué lo preguntas?-Àngel.
La miro y su mirada lo dice todo. Sonrío.
-¡Qué tonto soy!-Àngel.
-Lo has dicho tú, no yo-Mónica.
Mónica me suelta para salir ella también del coche. Da la vuelta para ponerse a mi lado y me coge del brazo. Nos acercamos a mi casa y saco la llave del bolsillo. La miro de nuevo con una sonrisa y abro la puerta. Por fin se está haciendo realidad mi sueño. Esto es más palpable. Ahora sólo vamos a llevarnos unas cuantas cosas para pasar unos días, pero me ha pedido que me mude. La dejo entrar a ella primero y ella se contonea. Me sale una sonrisa automática.
-¿Me estabas mirando?-me pregunta con una sonrisa.
-Eh... yo...-empiezo a balbucear nervioso.
-Más te vale que me hayas mirado-sonríe pícaramente.
A lo que sonrío aliviado.
-Si quieres te hago un reconocimiento completo-Àngel.
-Me encantaría...-dice siendo lo más sensual posible.
Cuando llegamos a mi casa le digo que se ponga cómoda. De mientras me voy a mi habitación y abro el armario. Miro toda la ropa pensando en qué llevarme. ¿Qué me debería llevar? Bueno, primero la maleta. Cojo la maleta que tengo por ahí y la abro. Vuelvo frente al armario y me quedo mirando de nuevo. De repente me viene la voz de Mónica desde el salón.
-Sí, cariño. Ahora voy. Y te tengo una sorpresa-Mónica.
Cierro la puerta para dejar de escucharla y que tenga su intimidad. Pero las dudas me asaltan. ¿Con quién estará hablando? ¿Se estará reconciliando con su marido y me presentará como un amigo? Porque al parecer es lo que ahora somos. No hemos concretado más en lo que tenemos. Me siento en la cama y me quedo pensando. A lo mejor he aceptado demasiado rápido.


Relatado por Mónica Naranjo


Sigo hablando por teléfono mientras Àngel coge sus cosas.
-Ay qué cosas tienes-le digo con una risita.
Charlamos entre risas y bromas. No le he contado que va a ir Àngel, pero le dicho que le tengo una sorpresa. Él me insiste para que le cuente. Ha desviado un poco la atención, pero ahora vuelve a la carga.
-Que no te lo voy a decir. No seas pesado, hijo-Mónica.
-¿Ni una pista?
-Tendrás que esperar, Aitor, no seas impaciente-Mónica.
-¿Impaciente como tú, mamá?-Aitor.
Sonrío porque me ha calado, pero al contestar uso el tono más serio que puedo.
-¿Cómo le hablas así a tu madre?-Mónica.
-¿Prefieres que te diga madre? ¿Así queda más formal?-me dice entre risas.
-¡Pero bueno! ¡Cuando llegue, verás!-Mónica.
-Pero hasta que llegues...-Aitor.
-Te voy a dar una leche cuando llegue...-le amenazo entre risas. Ya no puedo disimular más.
-Uy pues entonces tarda. O mejor dicho, llega a tu hora de costumbre jajaja-Aitor.
Estamos un rato más picándonos hasta que decido colgar. Àngel lleva mucho tiempo en la habitación y se nos va a hacer de noche. Y para llegar a Figeres verás qué tarde se hace. Me guardo el móvil en el bolsillo y me levanto. Camino por el pasillo buscando la habitación de Àngel. No sé cuál será porque no me he fijado. En ese momento me llega un whatsapp.
-"Revisión hecha"-Carolina.
Me sorprendo al leer su mensaje, pues no entiendo nada. ¿Qué revisión? Estoy segura que no me ha comentado nada.
-"De qué hablas? Estás bien?"-le escribo empezándome a preocupar.
Pero ella ya se ha desconectado. Sigo buscando la habitación de Àngel cuando una puerta se abre.
-¿Qué quiere decir esto?-me pregunta enseñándome el móvil.
Miro la pantalla y al parecer el que le ha escrito ha sido Carlos, pero comentándole lo mismo que me ha dicho Carol. Añadiéndole otro mensaje:
-"Nos disponemos a ir ahora a comisaría"-Carlos.
Àngel y yo nos miramos sorprendidos.
-¿Comisaría?-nos preguntamos a la vez.

martes, 20 de marzo de 2018

Capítulo 140:La persona del mensaje

Relatado por Mónica Naranjo


Cenamos entre bromas y risas. Le hago un gesto al camarero para que nos traiga la cuenta. No sé por qué, pero estoy nerviosa por irme. A lo mejor tiene algo que ver con que Àngel vaya a venir conmigo. Le pido la cuenta al camarero y éste se aleja y al rato vuelve con ella. La miro y saco el dinero, dejándolo en el plato.
-¿Y qué vas a hacer mañana con Carolina?-me pregunta Àngel.
-Uy qué serio te queda, llámala Carol como yo-le digo con una sonrisa.
-Pero es que no es mi super amiga, sólo es una compañera-imita a las pijas mirándome traviesamente.
Me levanto, pues ya nos vamos, y me acerco a él.
-Primero, yo no hablo así y segundo, no es tu amiga porque tú no quieres. Carol es una de las mejores personas que he conocido-Mónica.
-Si tú lo dices...-Àngel.
-¡Ni se te ocurra decir nada malo de ella!-le aviso con el dedo índice, mirándole de forma seria.
Salimos del restaurante y nos dirigimos hacia Gestmusic donde he dejado mi coche.
-¿Y yo cómo vuelvo mañana?-Àngel.
-¿Tienes ensayo?-Mónica.
-Claro. Los concursantes tienen que seguir ensayando-me dice como si fuera lo más obvio.
-Pues... te coges el autobús-le digo con una sonrisa y me empiezo a reír al ver su cara de estupefacción.
-¿Pero a qué hora quieres que me levante? ¿A las 5 de la mañana?-Àngel.
Le doy un ligero puñetazo en el hombro.
-¡Oye! ¡Que mi pueblo no está tan lejos!-Mónica.
-No, está en las montañas rodeado de naranjos-Àngel.
-Te iba a decir que cogieras mi coche, pero ahora la idea del autobús no me parece tan mala...-le digo con una mirada perversa.-Y no hay naranjos en todo el pueblo. Lo hay en mi casa y porque lo plantó mi padre.
-¿Y cómo vas a venir tú?-Àngel.
-¿Ni siquiera te vas a ofrecer a traerme? Qué poco caballero eres-le digo fingiendo indignación.
-Bueno... si quieres madrugar...-Àngel.
-Ya veremos-Mónica.
Llegamos a Gestmusic y vamos al parking donde están los coches. Veo que los que quedan son el mío, el de Tinet y Laia. Y la moto de Àngel. Nos montamos en el coche y, antes de arrancar, saco el móvil y mando un mensaje. Sonrío al recibir la respuesta y lo bloqueo para volverlo a guardar. Miro a Àngel, que está sentado a mi lado, el cual me está mirando.
-¿Qué?-Mónica.
-¿Con quién hablabas?-Àngel.
-¿Celoso?-le respondo con una sonrisa en la cara. Él niega con la cabeza.-Ya, ya...
-Que te digo que no-me dice convencido.
-Ya, ya...-vuelvo a decir y me giro para mirar hacia la carretera.
El silencio inunda el coche por unos momentos hasta que Àngel vuelve a hablar.
-¿Y esa sonrisa que has puesto?-Àngel.
-Estás celoso, ¿eh?-le pico.
-¿Yo? ¿Qué dices? Sólo me intereso-Àngel.
-Claro...-Mónica.
-¿No me crees?-Àngel.
-¿Si te digo la verdad me creerías y me dejarías en paz?-Mónica.
-Por supuesto-Àngel.
Paramos en un semáforo y le miro a los ojos. Me mira con cara de pena, deseando saber ya. En el fondo es una maruja, aunque no lo quiera reconocer.
-La persona con la que estaba hablando era...-me quedo en silencio, mirándole dejándole en tensión.-Mejor te lo digo luego en casa.
-No, mejor ahora-Àngel.
-¿Y si se cambia el semáforo?-Mónica.
-¡Pues que se esperen!-me exige impaciente.
Me empiezo a reír ante su tono impaciente y su mirada asesina. Que porque sé que me quiere, sino me asesinaría aquí mismo por hacerle sufrir así.
-Está bien. Era... Por cierto, ¿se iba por aquí a tu casa?-Mónica.
-¡Mónica....!-Àngel.
-Vale, vale. Ya voy-digo entre risas. Intento ponerme seria, pero en cuanto le miro a la cara me vuelvo a reír. Así es imposible.-Pero no me mires con esa cara.
-¿Y con cuál quieres que te mire?-Àngel.
-Con otra que no sea de carnero degollao-Mónica.
-Se dice cordero-Àngel.
-Bueno yo lo digo como quiero. ¿Quieres que te lo diga o no?-Mónica.
-¡Ya estás tardando!-Àngel.
-Eh, eh. A mí menos exigencias o te quedas con la duda-Mónica.
Vuelvo a conducir por Barcelona ya que el semáforo ha cambiado a verde. Sigo metiéndome con él. En realidad no es nada interesante ni nadie por quien se tenga que preocupar. Pero me gusta ponerle al límite. me divierte la situación.
-Bien, ha llegado el momento de revelarlo. La persona del mensaje era...-le miro de reojo y sonrío. Está mirándome expectante-¡Carol!
-¿Y para eso tanto misterio?-Àngel.
-Tú has sido el que ha insistido-Mónica.
-Porque has dado a entender otra cosa...-Àngel.
-O tu mente malpensada ha entendido otra cosa-Mónica.
Va a contestarme algo, pero cierra la boca y se guarda su opinión para él. Gira la cabeza y mira por la ventanilla el paisaje.
-¿Quieres que te cuente lo que me ha dicho?-Mónica.
Pero no me dice nada. Lo vuelvo a mirar y veo que ni siquiera ha girado la cabeza para mirarme.
-No te habrás enfadado, ¿verdad? Porque ha sido una tontería-Mónica.

martes, 13 de marzo de 2018

Capítulo 139:¡Sí quiero!

Relatado por Àngel Llàcer


Miro de reojo al camarero. Me ha estropeado el momento. Ahora no agradezco que haya venido, sino todo lo contrario. En cuanto se va, vuelvo a mirar a Mónica.
-Si me dejases terminar...-le digo la misma frase que ella me ha dicho hace unos minutos.
Me saca la lengua burlonamente y se hace la ofendida. Pero al instante estamos los 2 sonriendo.
-¿No me digas que me vas a pedir matrimonio?-dice ella divertida.
-De momento no... Es demasiado pronto. Pero en cuanto a irme a tu casa a vivir...-pero de nuevo me interrumpe.
-No tienes que darme una respuesta ahora, ni siquiera estás obligado a irte si no quieres-Mónica.
Alargo el brazo y le pongo la mano en la boca, tapándosela para que se calle y me deje hablar.
-Esta es la única forma que me dejes terminar-ella me mira mal, pero lo ignoro-Claro que llevamos poco tiempo juntos, pero nada me gustaría más que irme a vivir contigo y con Aitor. Pero... ¿qué va a pasar con Óscar?
La miro fijamente y hace un intento de contestarme. Mas no puede porque tengo mi mano puesta impidiéndole que salga algún sonido que no sean guturales. La quito disculpándome.
-Gracias-me dice al retirarla.-Pues tengo que hablar con él a ver que hacemos. Pero ahora no nos tenemos que preocupar por él.
-Pero querrá volver a su casa. Sigue siendo su casa al fin y al cabo-Àngel.
-También mía. Así que yo también decido quién puede y quién no puede venir a mi casa-Mónica.
Me deja sin palabras y cojo un poco de comida para empezar a cenar. La sigo mirando mientras tomo el primer bocado. Me quedo mirándola mientras mastico. No me puedo imaginar un futuro con ella, pero es lo que más me gustaría en el mundo. Es decir, ¿yo con Mónica, viviendo en la misma casa que con su hijo? ¿Intentando ser una pareja? ¿Tal vez formar una familia? Es algo que nunca me había planteado. Pero cuando me pierdo en su mirada, es inevitable no imaginar un futuro con ella. Un futuro sin ella sería algo aburrido, triste, ya no tendría sentido. ¡Quiero irme ya con ella!
-¡Sí quiero!-exclamo tras un rato en silencio.
-¿Te parece bien que vaya con la churri de compras? Perfecto-me dice Mónica con una sonrisa radiante.
-¿Qué? No, no me refería a eso-Àngel.
-¿Acaso me has escuchado?-Mónica.
-Me refería irme a vivir contigo-digo con una sonrisa tan grande que irradia felicidad por los 4 costados.
Ahora es el turno de Mónica de sonreír ampliamente.
-¿De verdad? ¿Lo dices en serio? Podemos ir a por tus cosas cuando quieras... Mañana, pasado o lo podemos dejar para más adelante-habla atropelladamente.
-Quiero hacerlo ya. Esta misma noche quiero recoger cosas y llevármelas. Si tú quieres... claro...-añado mirándola con algo de desconfianza, temiendo que sea precipitado.
-Si es lo que tú quieres...-me dice intentando aparentar tranquilidad, aunque se le nota que está muy emocionada. Era lo que más deseaba. Y reconozco que yo también lo estoy deseando.
-Bueno, pues vamos luego a tu casa, coges lo que quieras... y vamos para allá...-Mónica.
-Claro. Y gracias-le digo con una sonrisa.
Mónica me mira extrañada.
-¿Gracias por qué?-Mónica.
-Gracias por todo: por este maravilloso momento, por las sonrisas que me regalas, por hacerme pasar tan buenos ratos tanto en el programa como fuera, por tus sonrisas, tus risas...-Àngel.
-Ay para ya que me vas a sonrojar-dice algo cohibida.
-¿Por qué quieres que pare? ¿Acaso no quieres saber la verdad?-Àngel.
-¡Anda exagerado!-Mónica.
-Sí, sí, exagerado-sonrío con satisfacción.
Seguimos comiendo intentando organizar la mudanza. Y de repente caigo en cuenta en lo que me ha dicho antes.
-Por cierto, ¿cómo es que vas con Carolina mañana? ¿No se va mañana?-Àngel.
-Al parecer no. Me ha dicho de quedar mañana porque aún tiene algunas cosas que hacer aquí-Mónica.
-Seguro que con Carlos-sonrío pícaramente.
-Shh calla-me manda callar Mónica algo vergonzosa.
-Como si no fuera verdad. Además que aquí no está ninguno de los 2...-Àngel.
-Pero quien sabe si alguien se lo puede decir-me dice sonriendo traviesamente.
-¡No! No serías capaz, ¿verdad?-Àngel.
-Depende cómo te portes-Mónica.
-¿Perdona?-Àngel.
-Perdonado-dice y al instante se echa a reír.
Suspiro mirándola. Pero, al igual que antes, me acaba contagiando la risa y acabamos riéndonos juntos. Intentamos no ser muy escandalosos, pero no sé si lo conseguimos.

martes, 6 de marzo de 2018

Capítulo 138:Establecerse como pareja

Relatado por Àngel Llàcer


Vamos hasta un restaurante cercano y pedimos un sitio alejado. Más que nada para tener privacidad y no ser molestados. Enseguida nos llevan a una mesa al fondo y nos dan la carta. Cuando se va el camarero intervengo.
-¿Así que al final pago yo?-Àngel.
-Era una broma. He dicho que te invito y te invito-Mónica.
-Que a mí me da igual, ¿eh?-Àngel.
-Ya habrá más ocasiones. Me tienes que llevar algún día a tu casa. Claro, si te parece bien...-Mónica.
-¿Cómo no me va a parecer bien? Si quieres, hoy mismo te llevo-Àngel.
-Ya lo vamos viendo-me dice con una sonrisa y mira la carta.
Yo debería hacer lo mismo, pero es que no puedo dejar de mirarla. No me puedo creer que a estas alturas estemos así. Así de bien me refiero. Si alguien me hubiese dicho que acabaría con Mónica, no le hubiese creído. Tenía cosas en contra: está casada, tiene un hijo y la primera vez que nos encontramos no fue muy agradable que digamos. Mónica cierra la carta y me mira.
-¿Ya has elegido?-Mónica.
-¿Eh?-ni siquiera he mirado lo que hay.
-¿Que si sabes qué vas a pedir?-Mónica.
-Eh... todavía no...-abro la carta y echo un rápido vistazo, ocultando mi cara detrás de ella. Seguro que estoy rojo como un tomate. ¡Qué vergüenza! ¿Desde cuándo soy así? ¿Desde cuándo me pongo tan nervioso?
El camarero vuelve y nos pregunta si ya hemos elegido. Escucho cómo Mónica le pide y después el camarero se dirige a mí. Echo un rápido vistazo y al final acabo pidiendo. Cierro la carta y se la devuelvo. Ahora estoy al descubierto frente a Mónica. Ya no hay nada para ocultarme. Ella sonríe mirándome.
-¿Querías eso o era por no hacerle esperar?-me pregunta divertida.
-He elegido eso porque lo quería-pero me callo lo de que no quería que estuviese ahí mucho tiempo. Quería quedarme a solas para poder hablar o simplemente quedándome mirándola como estoy haciendo ahora.
-¿Estás seguro?-me vuelve a preguntar Mónica.
-¿Hasta que no me lo saques no paras o qué?-le pregunto con una sonrisa.
-Sabes que no. Ya sabes que soy la mejor en sonsacar cosas-me dice con tono misterioso.
Nos miramos y empezamos a reírnos como si no hubiera un mañana. De la tontería más absurda. Pero es que con ella todo es mejor. La vida es más interesante, más divertida. Además que sólo se vive una vez. La vida es sólo una y hay que disfrutarla.
-Pues... me has pillado-acabo confesando.
-¿Que te he pillado con quién?-me pregunta mirándome seria.
Le intento aguantar la mirada con seriedad, pero al instante volvemos a las carcajadas. En ese momento viene el camarero con la botella de vino y nos la deja encima de la mesa. Nos echa una mirada de extrañeza y vuelve a irse. No sé qué habrá pensado, pero no me importa.
-¿Has visto su cara?-me pregunta Mónica entre risas.
-Se ha debido pensar que estamos locos o algo-le respondo, también entre risas.
-Eso parece...jajaja-Mónica.
Y simplemente me quedo mirándola, escuchando su risa, contemplando su belleza. Estoy tan bien con ella que no me hace falta nada más. La risa ya hace un rato que se me ha ido. Pero ahora estoy disfrutando de la suya.
-Por cierto...-me dice Mónica cuando se le ha pasado el ataque de risa.
-Dime-Àngel.
-No, déjalo. Es una tontería-Mónica.
-Mónica...-le insto a que me diga.


Relatado por Mónica Naranjo


No sé por qué le he dicho nada. Ahora le voy a tener que decir. ¿Y si me dice que no? Tal vez debería haber esperado a un poco más adelante. A ver si la relación es estable o simplemente pasajera. Miro a Àngel, que me pide con la mirada que le diga. Como si fuera tan fácil.
-Àngel, te quiero pedir una cosa. Pero si me dices que no o que no es el momento, lo entenderé-Mónica.
Àngel me mira con una sonrisa de ilusión en el rostro. Creo que se está pensando cosas que no son.
-No creo que te diga que no. Pero... ¿tú... a mí...?-pregunta incrédulo.
Sin lugar a dudas se está haciendo una idea equivocada en la cabeza.
-Bueno la idea fue mía ¿no?-Mónica.
-Ya... pero no me esperaba que fueses tú la que diese el paso. Siempre creí que te lo pediría yo y que esperaríamos más tiempo-Àngel.
-¿Tú por qué si la casa es mía?-Mónica.
-¿Casa? ¿Qué? Espera, ¿qué quieres decir?-Àngel.
-Si me dejases terminar las frases antes de hacerte una idea preconcebida en tu cabecita...-le miro sonriendo. Él me mira haciéndose el molesto y yo le saco la lengua divertida.-Ahora en serio: te quiero pedir que te vengas a mi casa. Pero no cuando termine el programa ni la edición; sino ya. Si quieres venirte hoy mismo, eres bienvenido. Y te ayudaré a traerte las cosas.
-Mónica yo... no sé qué decir... es muy precipitado... Apenas llevamos juntos...-Àngel.
-Lo entiendo... Lo siento-Mónica.
-¿Por qué lo sientes?-Àngel.
-Por presionarte. Tengo tantas ganas de tenerte conmigo, que me gustaría que te vinieses ya a casa. Pero entiendo que no estés preparado y te lo quieras pensar más-Mónica.
En ese momento el camarero me saca de ese momento incomodo trayendo la comida. Cosa que agradezco. Miro de reojo a Àngel que ha abierto la boca como para decir algo. Pero se queda callado al venir el camarero.