martes, 19 de junio de 2018

Epílogo





Relatado por Àngel Llàcer


Me quedo sin saber qué decir ni qué opinar al respecto sobre lo que acabamos de vivir. Por una parte está bien porque nos dejará en paz. Pero esto va a tener represalias y consecuencias. Tanto para nosotros como para el programa. Tal vez no haya tanta manga ancha para las siguientes ediciones. Me pongo al lado de Mónica que me mira con una sonrisa tranquilizadora. Pero sé que está tanto o más nerviosa que yo. Le echo el brazo por encima de los hombros.
-Ahora mejor no, Àngel. No sabemos lo que nos va a decir Tinet y ya he tenido bastante llegando tarde-Mónica.
-No te va a pasar nada, cariño. Tú no has hecho nada malo, ni yo-Àngel.
Llegamos los 4 a la puerta de la sala de reuniones y nos miramos entre nosotros. Se ve en nuestros rostros la tensión, el no saber qué va a pasar.
-¡Venga! Que el ánimo no decaiga-nos intenta animar Carlos.
Él es el primero en pasar. Abre la puerta y entra. Le seguimos el ejemplo.
-El último que cierre la puerta, por favor-pide Tinet.
Me quedo el último y cierro la puerta tras de mí. Me giro y voy hacia una silla. Me siento y miro a los presentes.
-Quiero que alguien me explique qué ha pasado, por qué ha entrado la policía y se ha llevado a Sylvia-Tinet.
Veo que Carolina está a punto de hablar, pero Mónica habla en voz baja con ella y la detiene. Al final es Mónica la que toma la palabra.
-¿Te acuerdas lo que te dije hace unos meses sobre Sylvia? Pues ha ido a peor. Me amenazó, secuestró y pegó a Carolina, engañó a Àngel... Y eso es sólo lo que sé yo. A saber qué más habrá hecho-Mónica.
-¿Es eso verdad?-le pregunta a la rubia.
-Sí-dice en un susurro.
-¿Y por qué no me lo dijiste antes?-Tinet.
-Déjame a mí, por favor-le dice Laia poniéndole la mano en el brazo para que se calme.
-Está bien-Tinet.
Tinet se echa a un lado y se sienta en la silla. Laia se queda de pie mirándonos.
-Es verdad que Sylvia se ha pasado y merece una denuncia. Pero esto no hubiera pasado si tú-me señala a mí-no hubieses empezado una relación con ella.-Voy a replicar, pero me hace un gesto con la mano para que me calle.-Por tanto, y como esto no puede seguir así, hemos decidido que vamos a prohibir cualquier relación personal. Lo hacemos para no perjudicar la imagen del programa.
Miro de reojo a Mónica que está que se sube por las paredes.
-¿Lo estáis diciendo en serio? ¿Pero esto afecta solo a los concursantes o también al jurado? Me parece increíble que prohibáis tener una relación con que nos dé la gana-Mónica.
-Mónica cálmate, por favor-le pide, amablemente, Laia.
-Churri, por favor...-le pide Carol también.
-¡No! Es que me parece acojonante-Mónica.
Laia se acerca a ella y le pide de salir fuera. Ella se resiste. Es Tinet el que ordena que salga fuera. Ella, de mala gana, se levanta y sigue a Laia fuera de la sala. Carolina se levanta también y las sigue. Nos hemos quedado los chicos con Tinet.
-Y decidme, ¿quién ha denunciado a Sylvia?-pregunta Tinet.
Tras un instante en silencio Carlos rompe el silencio.
-Yo animé a Carol a que la denunciara. Esto no podía quedar así-Carlos.
Miro a Carlos demostrándole que le apoyo. No sé qué va a pasar a partir de ahora. Pero sea lo que sea lo que suceda, estaré aquí. Tinet mira a Carlos en silencio. Luego me mira a mí. Está sopesando la situación. Yo en su lugar no sabría qué hacer. Tengo suerte de no estar en su lugar.
-Está bien. Habéis hecho lo mejor. Pero espero que no se vuelva a repetir-Tinet.
Niego con la cabeza mirándole en silencio. Carlos le responde también que no. Tinet nos da permiso para irnos. Nos levantamos y salimos de esa sala.
-¿Vamos a buscar a las chicas y luego nos vamos a tomar algo?-le propongo a Carlos.
-Creo que ya he tenido bastante con lo de esta noche-Carlos.
-¡Venga, anímate!-Àngel.
-Bueno... aunque no sé dónde pueden estar...-Carlos.
-Pues las esperamos en la puerta. No creo que se hayan ido todavía-Àngel.


Relatado por Mónica Naranjo


Estamos en el despacho de Laia. Laia nos ha traído aquí para hablar. Más que nada para que me tranquilice. Le he intentado explicar mis razones de por qué veo mal su posición. Y ella me ha explicado las suyas, las de Tinet y ella como directores del programa. Carol está a mi lado en silencio. No se ha pronunciado al respecto.
-¿Tú qué opinas, churri?-le pregunto para meterla en la conversación.
-Yo creo que deberíamos venir a grabar la gala y lo demás está fuera, no tiene nada que ver-Carolina.
-¿Ves? La rubia me entiende-le digo a Laia.
-Yo entiendo tu postura, Mónica-me dice Laia comprensiva-Pero entiéndenos a nosotros. No queremos líos. Si hay estos líos en la edición que viene, no tardarán en estar los paparazzis en la puerta. Y esto es un programa de entretenimiento, no de cotilleo.
-¿Y si lo mantenemos en silencio? ¿Cómo un matrimonio televisivo?-le propongo.
-Se podría considerar así. ¿Estarías contenta de ese modo?-Laia.
-Por supuesto-le digo con una sonrisa.
-Lo hablaré con Tinet y con los guionistas-Laia.
-Perfecto-Mónica.
-Una cosa-interviene Carolina-Sylvia no aparecerá por aquí, ¿verdad?
-No voy a permitir que esa te haga nada, churri-salgo en su defensa.
-Me da que no la veremos en una buena temporada. Eso sí, creo que tendrás que ir a declarar. Pero no te preocupes porque no te va a pasar nada-la tranquiliza Laia.
Carolina asiente con una sonrisa débil. No imagino por lo que ha pasado. Pero ella sí que es una buena amiga. Me levanto y la abrazo fuertemente. Ella me devuelve el abrazo y nos mantenemos un rato así. Después nos separamos y nos miramos sonriendo.
-Gracias-me susurra Carol.
-¿Gracias por qué? En todo caso te tendría que dar las gracias yo-Mónica.
-No seas tonta. No me tienes que agradecer nada. Lo que he hecho ha sido por ti, porque eres muy buena amiga y porque te quiero-Carolina.
-Anda, ven y dame otro abrazo-le digo con un nudo en la garganta.
Carolina se levanta de la silla y nos volvemos a abrazar. Se me escapan unas lágrimas traicioneras de los ojos. Veo a Laia que me observa sonriente. Me separo de Carolina.
-Gracias a ti también, Laia-me acerco a ella y le doy otro abrazo.
-¿A mí por qué?-Laia.
-Por estar aquí, por ser tan buena amiga, por defenderme ante Tinet cuando llegaba tarde o cualquier cosa. Gracias por todo-Mónica.
-No me seas boba. No me tienes que agradecer nada. Y ya sabes que tenemos que quedar antes de las vacaciones-Laia.
-¡Claro! Os venís las 2 a casa. Traeros a vuestros chicos si queréis-les digo con una sonrisa pícara.
-Como se nota que estás feliz con tu Àngel-me dice Carolina.
-¿Pero ya vivís juntos?-me pregunta Laia.
-Llevamos apenas 1 semana viviendo juntos. Parece que la cosa va bien. Mi hijo le ha aceptado, soy libre para estar con él y tengo unas amigas maravillosas-Mónica.
-Al final acabamos llorando todas-dice Laia sonriendo.
-Que no te extrañe de la churri-interviene Carolina.
-¿Y estos hombres nuestros ya se habrán ido o nos habrán esperado?-pregunto en broma.
-¿Cómo?-pregunta Laia atónita.
-No le hagas caso a ésta. Entre Carlos y yo no hay nada-Carolina.
-Sí, sí...-digo dando a entender que lo hay, con una sonrisa pícara. Cómo me gusta chincharla.
-Anda vamos. Que al final se van sin nosotras-Carolina.
-Id yendo vosotras, que enseguida voy yo-Laia.


Pero eso ya es otra historia. Hemos vivido muchas cosas en plató y fuera de él. Nunca pensé que me cambiaría tanto este programa. Y tampoco me esperaba enamorarme de mi compañero y acabar así con Àngel. Esto sí ha sido un amor "más allá de las cámaras".


Jamás imaginé que esta historia llegaría tan lejos. Lo empecé como un experimento. Publiqué el primer capítulo el día de Navidad de 2014. Y ahora llega a su fin. He tenido mis altibajos. Momentos en que no se me ocurría cómo seguir y otros días que las ideas me venían de repente y no podía parar de escribir.
Quiero dar las gracias a quien ha leído mis ocurrencias cada martes y le ha gustado. Y a quien no pues... no soy profesional y sé que tengo muchas cosas por mejorar. Pero esto lo hago por entretenimiento y porque me gusta.
En la vida hay etapas y esta es de las que hay que cerrar para que lleguen nuevas.
Espero que os hayáis entretenido leyendo tanto como yo escribiendo.

martes, 5 de junio de 2018

Capítulo 150:Visita inesperada a plató

Relatado por Àngel Llàcer


La reunión está a punto de empezar y Mónica aún no ha llegado. Hoy tiene excusa, pero a ver qué me invento para exculparla delante de Tinet y Laia. Espero que llegue a tiempo y me quite el mal trago. Carlos se acerca a mí y me da unas palmaditas en el hombro.
-¿Has venido solo?-Carlos.
-Sí, ¿por qué?-Àngel.
-No, lo digo porque como últimamente sueles venir con Mónica...-Carlos.
-Ah ya. Porque solíamos quedar para venir juntos, pero hoy no-me estoy poniendo nervioso.
-¿Y eso?-Carlos.
-¿Te crees que vivimos en la misma casa o algo así?-le digo con una sonrisa.
Carolina se gira y me mira sonriendo. Ella lo sabe. Fue con Mónica y me vio en su casa con su hijo.
-Yo no he dicho eso-se disculpa Carlos.
-No, no pasa nada. Es normal que lo pienses-Àngel.
-Yo sé algo...-interviene Carol sonriendo.
-Muy bien, te felicito-le sigo el juego.
-¿Y qué sabes?-Carlos.
Dirijo mi mirada hacia ella. Le aviso con los ojos para que no lo cuente. Espero que sepa interpretar mis señales. No lo queremos contar aún. Sobre todo por cierta persona, que si lo descubre podría ser un problema. Carolina me mira y asiente sonriente.
-Que Mónica cree que estamos juntos-le dice a Carlos.
-¿Qué?-Carlos se sorprende y se empieza a reír.
-Ya le dije yo que no, pero dice que como nos llevamos tan bien y tenemos tanta complicidad...-le dice, también entre risas, la rubia.
La puerta de la sala de reuniones se abre y aparece Tinet que nos dice que entremos. Primero pasa Carolina, después Carlos y por último yo. Tinet espera en la puerta como buscando a Mónica. "Que no me pregunte, que no me pregunte" pienso sin parar mientras voy a mi sitio. Saludamos a Laia y nos sentamos. Tinet entra y se dirige al frente de la mesa, al lado de Laia. Creo que estos 2 harían buena pareja también. Pero dejemos de fantasear. Hay que centrarse en la reunión que está a punto de comenzar. Tinet nos mira y noto que se detiene más en mí. Pero no dice una palabra al respecto.
Cuando llevamos media reunión, tocan a la puerta y se abre. Aparece Mónica y le dedico una sonrisa. Se disculpa por haber llegado tarde y se sienta donde puede. La reunión acaba y me doy prisa por levantarme y dirigirme a donde Mónica. Quiero saber si todo está bien. Me acerco a ella y le toco el brazo para que sepa de mi presencia.
-¡Hey! ¿Qué tal todo por aquí? ¿Te han preguntado algo?-Mónica.
-Eso es lo raro, que no me han preguntado nada. Creo que te estás llevando la fama de tardona y ya ni preguntan-le dedico una sonrisa.
Ella me pega en el brazo haciéndose la ofendida. Pero sé que no le ha molestado.
-Anda, vamos a hablar antes de ir a maquillaje-Mónica.
Nos hemos quedado los últimos y salimos de allí. Vamos por el pasillo. Creo que nos dirigimos al patio trasero para tener algo de intimidad. Pero cuando pasamos por la sala VIP me encuentro con la mirada de Sylvia. Nuestras miradas se cruzan. La suya es más intimidante que la mía. Si ella supiera que ya no nos puede hacer nada ni a mí, ni a Mónica, ni a Carol, ni a Carlos. Se le acabó eso de amenazar. No sé por qué, pero me tenso. Intento que Mónica no lo note. Seguimos avanzando por el pasillo y llegamos a la puerta que da al patio. Mónica la abre y sale. Y yo le sigo. Vamos a una zona apartado para que no nos molesten. Mónica tiene una sonrisa en el rostro.
-¡Ya soy oficialmente libre!-exclama llena de felicidad!-Mónica.
-¿De verdad?-le pregunto con una sonrisa de ilusión.
-De verdad. Todo ha acabado ya. Y hemos quedado en buenos términos. Aitor puede elegir con quién quedarse o estar con los 2 si así lo desea. Se lo tengo que decir-habla atropelladamente. Se nota que está nerviosa, pero también ilusionada.
Ahora no nos tendremos que esconder. No estaré en medio de un matrimonio, de una familia. Lo ha decidido ella. Yo no la he obligado a nada. Pero si os soy sincero, estoy contento de esta decisión. La quiero más que a nada en este mundo. Espero que esto dure para siempre y que tengamos nuestros propios hijos. De momento nos hemos lanzado a las aventura de vivir juntos. A ver qué tal sale.
-Tranquila Mónica, que te va a dar algo. Se lo dices cuando lleguemos a casa. O en el descanso. Ahora relájate que tenemos un programa que grabar. Hay que disfrutar de las actuaciones y luego valorarles como se merecen-Àngel.
-Y no dejarse llevar por los sentimientos-Mónica.
Sé que lo dice por Sylvia. Le pongo las manos en los brazos y la miro fijamente.
-Ya no hay ningún sentimiento. Todos los concursantes son iguales. Y voy a decirles tanto lo bueno como lo malo. Sea quien sea-Àngel.
Ya no le tengo miedo. Nada nos va a pasar. Mónica se abalanza hacia mí y me abraza. Le correspondo el abrazo con fuerza y me salen algunas lágrimas. Toda la tensión acumulada, toda la alegría y la emoción están saliendo ahora. Nos separamos al cabo de un rato. Mónica me mira y me limpia las lágrimas con los pulgares.
-Vamos a maquillaje. Y no me llores más, ¿eh?-Mónica.
-No, no tranquila-le digo con una sonrisa.


*Último programa de Tu cara me suena*


Relatado por Mónica Naranjo


Este programa ya va a llegar a su fin. Hoy es la final de Tu cara me suena. Hoy se hace en directo. Están de finalistas Angy, Santiago, Julio y Sylvia. No me hace especial ilusión lo de Sylvia, pero yo soy una profesional y sé separar lo personal de lo profesional. En el programa yo formo parte del jurado y ella es una concursante más. Como otro cualquiera. Además hoy tenemos la ventaja que no votamos. Vota el público desde su casa. Y ellos sabrán a quién hacen ganador o ganadora del concurso. Ya estamos a punto de salir. El programa empieza en 5 minutos y ya estamos en nuestras marcas. Estamos en el backstage junto a Manel. También se le ve nervioso. Estoy al lado de Àngel. Estamos cogidos de la mano, mirando al frente y sonriente. Soy feliz por estar así con él. Eso no quita a que si le tengo que chinchar, le chinche. O que si por guión me tengo que meter con él, lo haga. Y él, sé que va a hacer lo mismo. Lo nuestro lo saben la gente más cercana, los más íntimos. Y por supuesto que no saben que ya llevamos unos meses viviendo juntos. Aitor pasa temporadas en casa y temporadas con Óscar. Lo hemos arreglado así. Él no quiere perder el contacto con su padre y lo entiendo. También ha acogido de muy buen grado a Àngel. Que al principio tenía mis dudas. Alguien de fuera está con tu madre. Pues lo veía como un extraño que le estaba quitando el sitio a su padre. Pero nada más lejos de la realidad.
1 minuto. Nos avisan que queda un minuto para que estemos en directo. Ya estamos en nuestros puestos. Habla en voz baja con Àngel y de vez en cuando con la churri.
-Te tienes que venir a ver a la peque-me dice Carol en voz baja.
-Cuando quieras. Ya sabes que yo voy encantada. Pero a ver cuándo saco hueco-Mónica.
-Àngel-se dirige la churri a mi chico-tienes que conseguir que no trabaje tanto.
-A ver si lo consigo porque es muy cabezota-Àngel.
-Lo sé, la conozco bien-Carolina.
-Tú mejor que yo lo sabes, habéis compartido camerino-Àngel.
-¡Oye! Que estoy aquí, ¿eh?-estoy en medio de esta conversación tan "maravillosa" que están teniendo sobre mí.
-¿Ah sí? No me he dado cuenta-me dice Àngel vacilante.
-A ver si no te vas a dar cuenta de la leche que te dé-Mónica.
-Si es que encima violenta-me dice y se empieza a reír.
Le doy, en tono de broma, en el brazo. Justo suena la sintonía del programa y miro al frente. Intuyo que Àngel me está mirando confundido. Sonrío orgullosa. Manel sale y da la bienvenida al público que está en casa y al del plató. Luego nos presenta y dice la mecánica para poder votar para el ganador. Me giro hacia Àngel.
-Te lo advertí-Mónica.
-¿Perdona?-Àngel.
-Que no juegues con fuego que al final te quemas-Mónica.
El programa transcurre con normalidad. Hoy tenemos de invitado a Manolo Escobar, ya que Santiago le ha imitado. Lo ha imitado con respeto y desde la admiración. Porque él le admira mucho. Admira mucho tanto a Manolo como a El Fary. También están el resto de concursantes, que les han juntado por parejas para actuar: Josema y Carolina y Toñi y Francisco. Hoy no tenemos la presión de votar y estoy disfrutando de la gala.
La gala acaba con la ganadora, Angy y el plató se transforma en una fiesta. Todos los concursantes están arropando a la ganadora, lanzan confeti y todos estamos bailando.
De repente se oye a Tinet que apaguen las cámaras. Se le oye nervioso. Veo a Laia que habla con Mateo. Mateo va diciendo al público que vayan saliendo de plató. ¿Qué pasa? ¿Por qué estás prisas. Enseguida entiendo el motivo. Miro a Carolina que está tan sorprendida como yo. Un agente de policía irrumpe en el escenario preguntando por Sylvia. Tinet aparece mandando a los concursantes a su camerino.
-¿Alguien me puede explicar qué pasa aquí?-pregunta Tinet enfadado.
Miro a la churri, luego a Àngel y luego vuelvo a mirar a Tinet.
-¡Ahora mismo a la sala de reuniones!-nos ordena Tinet.

martes, 29 de mayo de 2018

Capítulo 149:El divorcio

Relatado por Mónica Naranjo


Cojo el coche y pongo rumbo al juzgado. Llego en poco tiempo, pero lo peor es aparcar. No veo ni un sitio libre. Después de dar unas 2 vueltas por los alrededores, decido meterlo en un parking. Será lo mejor. Ya llego tarde por olvidarme, mejor no hacerles esperar más. Puede ser perjudicial para mí y jugarme en contra mi impuntualidad y mi despiste. Entro al juzgado lo más rápido que puedo y voy hacia la sala. Respiro en la puerta antes de llamar. Abro un poco antes de entrar.
-¿Se puede?-Mónica.
Un hombre, supongo que el juez, me da paso y entro. Veo a Óscar sentado con cara seria. Saludo a los presentes y me siento al otro lado. Yo tampoco estoy muy feliz con esta situación. Pero así se han dado las cosas. Al parecer no habían empezado porque el juez expone el caso. Escucho atentamente y enseguida llega a la solución del caso. Nos concede el divorcio, Aitor puede elegir con quien quedarse al ser mayor y, como habíamos hecho separación de bienes, cada uno se queda con lo suyo. Al final hemos quedado bien. Nos despedimos del juez, dándole la mano al levantarnos y salimos. Llamo a Óscar porque veo que tiene la intención de irse.
-Habrá que decírselo a Aitor, ¿no?-Mónica.
-Pero... ¿juntos? O se lo decimos por separado, si no quieres...-pero le corto y vuelvo a hablar yo.
-Claro que quiero que se lo digamos juntos. Somos sus padres, ¿no? Y espero que la relación amigable siga existiendo, aunque no estemos casados...-Mónica.
-No sé yo si podré...-Óscar.
-¿Te llevo a algún lado? he traído el coche-le ofrezco amablemente.
-¿No tienes grabación?-Óscar.
-Aún me queda tiempo, así que si quieres...-Mónica.
-Está bien...-Óscar.
Empezamos a andar en dirección a la salida. Uno al lado del otro, sin hablar más, como si fuésemos 2 extraños. Con lo que hemos sido. Supongo que habrá sido el shock de la sentencia. Pero hemos quedado bien, dentro de lo que cabe. Podría haber sido peor.
Cuando estamos dentro del coche, es cuando me vuelve a hablar.
-Supongo que tendré que dejar la discográfica... No sé, va a ser un poco incomodo trabajar juntos...-Óscar.
-¿Por qué? Podemos separar la vida personal de la profesional. Somos profesionales. ¿O no?-Mónica.
-De momento lo dejamos así, pero si me sale otra cosa, que sepas que lo voy a aceptar-Óscar.
-Bueno, eso ya se verá con el tiempo. No adelantemos acontecimientos-Mónica.
-te lo estoy diciendo totalmente en serio, Mónica-Óscar.
-Si no digo que no, pero digo que te tomes un tiempo y actuemos con normalidad. Como compañeros de trabajo, como amigos-Mónica.
Después de esta conversación le pregunto que dónde le llevo y me dice que a su piso. Me va dando las indicaciones necesarias para llegar. Le comento que llame a Aitor para ver dónde está. Quiero que nos sentemos a hablar y explicar lo que ha pasado. Y así para que pueda pensar en qué va a hacer con todo esto.
-Y perdona lo del coche, yo te lo arreglo. Estaba cabreado y... pues te lo rayé...-me suelta Óscar tras un rato en silencio. Él mirando el móvil y yo a la carretera.
Me quedo en silencio. No sé si enfadarme o reír. Finalmente me decido por reírme a carcajadas. Él me mira extrañado. No debe entender nada.
-Vaya 2 hombres que me he echado, que me rayan el coche a la menor oportunidad-digo recordando cuando Àngel me rayó el coche el primer día de programa.
-¿Entonces no te enfadas?-Óscar.
-Os voy a llamar para que me hagáis de mecánicos cuando lo necesite-digo siguiendo con las risas.
Le contagio la risa a Óscar y empieza él también a reírse. Empezamos a hablar sin tensión, recordando cosas pasadas que nos hicieron vivir buenos momentos. hasta que llegamos a la puerta de su piso. Paro el coche. ha llegado el momento de despedirse. Nos miramos sin saber qué hacer. Al final soy yo la que tomo la iniciativa, le agarro la cara y le planto 2 besos en las mejillas. Óscar se desabroche el cinturón y me mira. Abre la puerta y pone un pie fuera.
-Llámame cuando quieras quedar para hablar-le digo antes de que se baje.
Él me sonríe y asiente. Sale definitivamente y cierra la puerta. Me mira antes de darse la vuelta y sacar la llave. Entra al portal y no se vuelve ni una sola vez. Me quedo esperando a que se gire y me haga un gesto de despedida. Pero parece que no lo va a hacer. Arranco el coche y, por el rabillo del ojo, le veo despedirse de mí con la mano. Le devuelvo el saludo con una sonrisa. Al final no hemos quedado tan mal. Acelero y me alejo de su portal, de su calle. Pero su olor se ha quedado en el coche, a mi alrededor. ¿Habré hecho bien?

martes, 22 de mayo de 2018

Capítulo 148:El mismo día

Relatado por Àngel Llàcer


Vuelvo a mirar a Mónica que está esperando una respuesta. Mientras Carolina está mirando la situación con una sonrisa en la cara.
-Me ha estado enseñando la casa-digo lo primero que se me ocurre.
-Muy bien. Así me gusta, que hagas de anfitrión-Mónica.
-Gracias-dice Aitor algo confundido. Creería que le diría algo más, pero se ha limitado a decirle que ha hecho bien.
Aitor dice que sube a su habitación un momento y nos quedamos los 3 en medio del salón. Miro a Mónica con una sonrisa. La miro fijamente.
-Bueno, pues yo me voy a... la cocina-dice Carol tímidamente.
-Te acompaño y así hacemos la comida-Mónica.
Mónica se dirige con la rubia hacia la cocina, pero apenas ha dado unos pasos se gira para mirarme.
-¿Has colocado la ropa en el armario?-Mónica.
-Eh... no...-Àngel.
-Pues ya tienes entretenimiento hasta que la comida esté hecha-Mónica.
-Pero... ¿tendré hueco?-Àngel.
-¿Qué me estás diciendo, que tengo mucha ropa?-Mónica.
-¿Yo? Yo no he dicho eso...-Àngel.
Ella se empieza a reír y después se acerca a mí. Me da un beso acariciándome la nuca. Se me eriza la piel. Ella se separa más rápido de lo que yo quisiera y me mira.
-Tira anda, que a este paso merendamos en vez de comer-Mónica.
Me giro para subir arriba y noto una cachetada en el culo. Me giro, pero veo que ya se está yendo con su amiga la rubia. Van hablando entre risas. Así que sigo mi camino y subo a la habitación de Mónica. Que a partir de ahora también será la mía.
Abro la maleta y miro lo que me he traído. He traído poco ya que iremos trayendo las cosas poco a poco. De momento he traído para dormir hoy y alguna cosilla más. Me acerco al armario y lo abro. ¡Madre mía cuánta ropa! A ver dónde pongo yo lo mío... Aparto las perchas hacia un lado para hacerme con un hueco. Coloco rápidamente la ropa y saco el móvil. Decido mandarle un mensaje a Carlos.
-"Qué haces?"-Àngel.
-"A punto de comer. Y tú?"-Carlos.
-"Pues he estado colocando la ropa en el armario de Mónica. Que no veas la de ropa que tiene la tía jeje"-Àngel.
-"Ya te has instalado?"-Carlos.
-"En ello estoy :)"-Àngel.
-"Qué feliz se te ve. Ahora tendrás más tiempo para estar con ella eh? ;) Ya me entiendes, jeje"-Carlos.
-"No lo dudes ;) Voy a aprovechar cada instante. Aunque con el hijo y Carolina..."-Àngel.
-"Carolina está ahí? :O"-Carlos.
-"Sí, la ha traído Mónica a comer. Por qué?"-Àngel.
-"No, por nada. Por saber"-Carlos.
-"Ya, ya... Qué te traes con la rubia? :P"-Àngel.
-"Nada, que estoy casado"-Carlos.
-"Bueno te dejo que voy a comer con mi novia y con la tuya"-se lo pongo a posta para ver qué me responde.
-"Vale, pasadlo bien"-Carlos.
Salgo de whatsapp y bloqueo el móvil. No lo ha desmentido y se ha preocupado demasiado por ella. Aquí algo ahí... No sé por qué me da, pero estos 2 están liados. Y sino el tiempo lo dirá. Me guardo el móvil en el bolsillo del pantalón y salgo de la habitación. Me encuentro con Aitor que sale de su habitación. Ya nos ha llamado Mónica para que bajemos a comer y yo, por lo menos, no quiero hacerla esperar.


*Unos días después*


Relatado por Mónica Naranjo


A Àngel les quedan algunas cosas por traer, pero prácticamente tiene todas sus cosas. Ya estamos conviviendo juntos. Aitor pasa algunos días en casa y otros se va con su padre. Ha vuelto a su piso de antes de conocerme, según mi hijo. Hoy tenemos que volver a grabar. Ya estamos comiendo para irnos cuando suena mi móvil. Lo cojo.
-¿Diga?-Mónica.
-¿Señora Naranjo?
-Sí, soy yo-Mónica.
-Le llamo del juzgado. Está citada para el divorcio con el señor Tarruella.
Me quedo en silencio un momento. ¿Era hoy? Se me había olvidado. Estoy tan a gusto con Àngel que ni me había acordado del juicio.
-¿Está usted ahí?
-Sí, ahora mismo voy-Mónica.
Cuelgo y miro a Àngel que ha estado pendiente a mi conversación.
-Me tengo que ir al juzgado. Ve tirando tú a plató y después voy yo-Mónica.
-¿Llegarás a tiempo?-Àngel.
-No tengo ni idea, pero lo intentaré-Mónica.
Como un poco más antes de levantarme de la mesa. Me acerco rápidamente a donde está Àngel para darle un beso y voy a por el bolso. Me despido de Àngel desde la puerta y salgo. Espero que todo vaya bien y que no tardemos demasiado.

martes, 15 de mayo de 2018

Capítulo 147:Piques entre todos

Relatado por Mónica Naranjo


Después de estar charlando un rato con la churri, le pregunto que si se viene a comer. Ella está reticente al principio, pero logro convencerla.
-Tráete a Carlos, si quieres-le digo con una sonrisa pícara.
Ella sonríe y suspira.
-¡Y dale! ¿Qué te hace pensar que me gusta?-Carolina.
-Se te ve en la mirada-Mónica.
-¿La misma mirada que tienes tú?-Carolina.
La miro seria, aguantándole la mirada. Anda que no sabe nada Carol. Sabe cómo devolvérmela. Intento amedrentarla con la mirada, pero no aguanto más y me pongo a reír.
-¡Anda, vamos!-Mónica.
Dejo que vaya al baño a ducharse y a cambiarse. Yo me quedo en la cama y saco el móvil. Tengo algunos mensajes. Abro whatsapp y veo de quién son. Tengo de Àngel, de mi hijo, de Óscar y de una amiga. Voy por orden de importancia, así que primero abro el de mi hijo. Me pregunta que si voy a ir a comer. Le respondo que en un rato estoy allí. Espero que se estén entendiendo Àngel y Aitor. Parece que llevarse bien, sí que se llevan bien. Y espero que no me líen nada y así se lo expreso en el mensaje.
-"En un rato estoy allí. Comportaos y quiero ver la casa como la dejé, eh?"-Mónica.
El siguiente que abro es el de Àngel. También me pregunta que si voy a ir pronto, que me echa de menos y que me quiere. Que no olvide eso, que me quiere. ¿Qué querrá decir con eso? Claro que no se me olvida. Él ha conseguido poner mi mundo patas arriba. Yo tenía una estabilidad, una familia y ha venido él y me lo ha desordenado. Es un rebelde sin causa y eso me encanta. Le contesto con algo parecido a lo que le he dicho a mi hijo.
-"Enseguida estoy allí. No montéis la tercera guerra mundial en mi casa. Si encuentro algo fuera de su lugar, te enteras. Te quiero *corazón* *beso*"-Mónica.
Así, para suavizarlo le mando un beso. Para que no quede tan amenazante. Sonrío imaginando su cara cuando lo reciba y lo lea. Voy a por el mensaje de mi amiga. Más distendida la conversación. Hace mucho que no nos vemos y me dice de quedar. Pues a ver cuándo tengo tiempo porque noto que el día se me hace muy corto. Que aunque el día tuviese 25 o 28 horas, no me llegaría. El último mensaje es de Óscar. Me dice que él se encarga de llevarme el coche al taller por el rayón.
-Así que has sido tú, verdad? Me lo imaginaba. ^Pero no entiendo cómo has podido hacerlo. Qué actitud más infantil..."-Mónica.
Casi al instante me llega un mensaje en respuesta, estaba en línea.
-"Estaba enfadado. Han sido demasiadas emociones en poco tiempo. Tú no me quieres, Edurne tampoco... Y siento que la discográfica va cada vez a peor"-Óscar.
-"Tenemos que quedar y hablar. No es para hablarlo por mensaje. Pero claro que te quiero, pero no igual. Creía que lo habías entendido"-Mónica.
-"Cuándo vamos ir al juzgado?"-Óscar.
-"Aún estoy solucionándolo. Te avisaré y quedamos antes para hablarlo. Mejor quedar de mutuo acuerdo. ¿No te parece?"-Mónica.
-"Claro. Nos vemos"-Óscar.
Cierro whatsapp y guardo el móvil. Carolina sale y se cambia.
-¿Y dónde vamos a ir?-me pregunta ella mientras se cambia.
-A mi casa-Mónica.
-¿Con Àngel?-Carolina.
-Y con mi hijo. ¿No te apetece?-Mónica.
-Claro, pero... estáis en familia... No me quiero entrometer...-Carolina.
-Pero te he invitado yo-Mónica.
No le dejo lugar a réplica y le meto prisa diciéndole que ya me echan de menos mis chicos. Le digo lo que me han dicho por mensaje. Ella sonríe y no vuelve a decir nada en contra de ir. La he dejado planchada.


Relatado por Àngel Llàcer


Estoy en la habitación de Aitor jugando a videojuegos. Me ha dicho que juegue para relajarme. Me ha visto nervioso. Y además él me ha puesto más nervioso si cabe. No sé si habrá sido sin querer o a sabiendas, pero ahora no me dejo de comer el coco por lo que me pueda hacer Mónica. Además el mensaje que me ha mandado no sonaba muy cariñoso que digamos. Se lo enseño a Aitor.
-A mí me ha dicho algo parecido, no te preocupes-Aitor.
-Pero a mí me ha amenazado-Àngel.
-Porque te quiere picar. ¡Hala! A ti te ha puesto que te quiere. Que al final me quitas a mi madre, ¿eh?-me dice con una sonrisa intentando chincharme.
-Pero te lo dirá en persona-Àngel.
-Sí. Seguro que a ti también, ¿no?-Aitor.
-De vez en cuando-Àngel.
-¿Pero no estáis empezando una relación?-Aitor.
-Aún está casada...-me quedo mirándole y me guardo el pensamiento que tengo de "con su padre".
-Bueno, vamos a seguir jugando y ya lo discutiréis-Aitor.
Volvemos al juego. Dejo el móvil encima del escritorio por si me llega algún que otro mensaje. No sé cuánto tiempo pasa, pero se oye desde abajo:
-¿Aitor, Àngel? ¿Estáis en casa?-Mónica.
Al oír su voz se me forma una sonrisa de enamorado. Intento ocultarla para que no me vea así Aitor. Me dice que bajemos y que no la hagamos esperar. Menos mal. Me levanto rápidamente y bajo las escaleras. Sonrío aún más cuando la veo y me acerco a ella. Le doy un beso largo y oigo un oh. Cuando me aparto de Mónica, veo a Carolina detrás suyo. Me vuelvo a sonrojar.
-Por mí no te cortes-Carolina.
Mónica me mira y se ríe. Me acaricia la mejilla y me da un pico.
-¿No me digas que ahora te da vergüenza?-Mónica.
-Es que no me lo esperaba. Ni la he visto-Àngel.
-¡Ah! Que ahora soy invisible ¿no?-me dice la rubia en broma.
Mónica se aparta de mí y dice:
-¡Cariño! ¿Qué tal? ¿Habéis hecho algo en casa o habéis estado jugando todo este rato?-Mónica.
Me giro a mirar y veo a Aitor intentando desviar la atención. Debería ayudarle como él me ayudó a mí esta mañana.

martes, 8 de mayo de 2018

Capítulo 146:Te apoyo

Relatado por Mónica Naranjo


-¿Cómo que a Sylvia? ¿A Sylvia la que conocemos, a la del programa?-le pregunto nerviosa, esperando que me esté equivocando.
-¡Claro! ¿Cuál va a ser? ¿Cuántas Sylvias conoces?-Carolina.
Me levanto y me pongo a dar vueltas por la habitación agitada. Suspiro y no dejo de decir madre mía. La miro a cada rato para que me haga una señal o me diga que no está hablando en serio. Pero ella solo me mira sin entenderme.
-¿Por qué lo has hecho? Ya verás como se entere quien la ha denunciado... Porque, digo yo, que tendrás que ir a declarar-Mónica.
-Pero esto no puede quedar así. Tú misma lo has dicho-Carolina.
-Lo sé y soy la primera que te voy a apoyar y defender. Pero...-Mónica.
Me quedo mirando al frente pensando en todo lo que ha pasado en estos días, en estos meses. Ha cambiado todo tanto que hasta yo me veo cambiada. Miro a la churri y me vuelvo a sentar junto a ella.
-Si necesitas que vaya contigo, sólo dímelo, ¿vale?-Mónica.
Carolina se acerca a mí y me da un abrazo. Nos quedamos un buen rato abrazándonos. Nos transmitimos tanto con este gesto... Nos separamos y nos miramos sonriendo.
-Gracias-me agradece la rubia.
-¿Por qué?-Mónica.
-Por apoyarme, por ser tan buena amiga. En realidad por todo-Mónica.
-¿También por...Carlos?-le guiño el ojo de forma cómplice y le dedico una sonrisa pícara.
-¡Churri!-se pone roja de la vergüenza.
-¿Acaso no te ha acompañado en esto?-Mónica.
-Sí, pero porque es un amigo...-me dice, aún avergonzada.
-Uy yo decía lo mismo de Àngel-digo con una sonrisa.
-¡Que estoy casada!-Carolina.
-¡Yo también! Pero estamos casadas, no muertas-le digo empezando a reír.
Ella suspira y niega entre risas. Debe pensar que estoy loca, pero es la verdad. No nos tenemos que limitar a una persona. Si nos gusta alguien, nos gusta y eso no se puede controlar. Ni controlar ni evitar. Es verdad que te mete en problemas, que tienes muchas dudas. Pero la vida es complicada y hay que vivirla. Sólo se vive una vez y yo lo pienso aprovechar.


Relatado por Àngel Llàcer


Después de haberse ido Mónica, he bajado a la cocina donde me he preparado el desayuno. Mientras desayunaba, no paraba de darle vueltas a lo de Mónica y a la pequeña venganza. Tal vez me haya pasado. No tenía que haberle hecho esto. ¿Y si la despiden por mi culpa? O peor, si me echa de su casa y/o de su vida. No podría superarlo. Aitor llama mi atención ya que estoy ensimismado en mis pensamientos.
-¿Qué te preocupa, tío?-Aitor.
-El haberme pasado y que por culpa de esto, tu madre me deje-Àngel.
-Por esto no te va a dejar-me dice convencido, seguro de lo que está diciendo.
-¿Y tú cómo lo sabes?-Àngel.
-Sólo hay que ver cómo te mira, cómo habla de ti para saber que te quiere. Yo quiero la felicidad de mi madre y si la ha encontrado junto a ti, entonces yo me alegro. Y no pienses que te va a dejar por esta tontería. Simplemente se cobrará una venganza y ya está-Aitor.
-¿Una venganza? ¿Qué tipo de venganza?-pregunto algo asustado.
-Ni idea, pero te puede salir con cualquier cosa. Yo que tú estaría preparado-Aitor.

martes, 24 de abril de 2018

Capítulo 145:No muy buen día

Relatado por Mónica Naranjo


Bajo rápidamente las escaleras y voy a la cocina. Allí cojo una manzana, la lavo y me la voy comiendo mientras voy a por el bolso y las llaves. No quiero irme así sin despedirme, pero tengo que irme a trabajar y bastante tenso está el ambiente. Conduzco hasta Barcelona y voy al estudio donde saludo a la recepcionista y me encamino por el pasillo hasta el estudio de grabación. Allí se encuentran los músicos y Óscar. Al verme llegar, me mira con mala cara y se acerca a mí.
-¿Qué horas son éstas de llegar?-Óscar.
-Sé que te va a sonar a excusa, pero no me ha sonado la alarma-Mónica.
-Pues sí, me suena a excusa. Ahora ponte a currar si no quieres que me pire y le diga a toda esta gente que ya no hace falta que venga más-Óscar.
-¿Me estás chantajeando? Porque no te voy a permitir...-Mónica.
-¿Que no me vas a permitir qué? ¡Entra y haz tu trabajo!-Óscar.
Intento relajarme inspirando por la nariz y soltándolo por la boca. Me está calentando y como sigamos así, no vamos a acabar bien. ¿Tanto le jode que esté con Àngel? ¿O es porque Aitor lo acepta? Sin decir nada más, me coloco frente al micrófono y miro la letra de la canción que me toca grabar. Los músicos comienzan a tocar. Cada uno está en su sitio. Pero yo no me puedo concentrar. Y así lo demuestran mis nervios y mi falta de concentración. Y los gritos no ayudan precisamente. Al final decido irme ante la mirada atónita de todos y los gritos de Óscar llamándome. Pero no le hago caso y sigo mi camino. Hoy no estoy para grabar. Comienzo a andar dejando el coche en la puerta. No me apetece ni conducir en estos momentos. Saco el móvil y reviso los mensajes. Tengo varios de Carol, otros tantos de Carlos y algunas llamadas perdidas. Miro las llamadas: son todas de la churri. Así que decido llamarla de inmediato. Al tercer tono me lo coge.
-¡Hombre churri! Por fin te dignas a llamarme-Carolina.
-Hola churri. ¿Qué tal? Yo muy bien. ¿Y tú?-me auto pregunto ya que ni me ha saludado.
Oigo una risa al otro lado de la línea.
-Hola churri. ¿Qué tal?-Carolina.
-Muy bien, gracias por preguntar. ¿Y tú?-saco una sonrisa.
-Pues... nerviosa y emocionada...-Carolina.
Me sorprendo ante su respuesta y decido preguntarle.
-¿Qué pasa?-Mónica.
-¿No has leído los mensajes?-Carolina.
-No, acabo de coger el móvil. Pero dime qué es lo que pasa-le insisto.
-Mejor te lo cuento en persona. ¿Puedes quedar?-Carolina.
-¿Ahora? ¿Estás en Barcelona?-Mónica.
-Sí, sigo aquí. Si puedes quedar...-Carolina.
-Dime lugar e intentaré estar lo antes posible-Mónica.
-En nuestro hotel, en mi habitación-Carolina.
-Está bien, enseguida estoy ahí-Mónica.
Vuelvo sobre mis pasos para coger el coche. Cuando estoy frente a él, me percato que tiene un gran rayón en la parte lateral, la del conductor. Decido hacer caso omiso, por el momento, y me meto en el coche. Pero una vez en el coche, llamo y pongo el altavoz para poder hablar mientras conduzco. Escucho cómo contesta.
-¿SE PUEDE SABER QUÉ LE HA PASADO A MI COCHE?-Mónica.
-No sé de qué me hablas.
-Venga, por favor. Estaba delante del estudio. Me vas a decir que no has visto ni escuchado nada. A no ser... que hayas sido tú...-Mónica.
-Por favor, Mónica...
-¡NI POR FAVOR NI LECHES! ¡ÓSCAR, ESTO YA ES PASARSE! ¡PERO QUE SEPAS QUE ME LO VAS A PINTAR TÚ MISMO!-Mónica.
-¿Y no sería mejor llevarlo al taller?-Óscar. 
-¡De eso nada!-Mónica.
Y tras decir esto, le cuelgo. Me acaba de amargar el día. Pero no se lo voy a permitir. Parece como que no me conociera aún.
En un momento llego al hotel y aparco. Entro al hall y me dirijo al ascensor. Aprieto el botón de nuestra planta y observo, nerviosa, cómo va subiendo. Al llegar a la planta, las puertas se abren y salgo rápidamente. Tengo curiosidad por lo que me tenga que decir la churri, pero también algo de miedo. Hoy parece que va todo mal. Al llegar a su habitación, toco a la puerta y espero a que me abra. Al poco rato, me abre la puerta y me dice que entre. Antes de entrar ella, vigila que no haya nadie en el pasillo.
-¿Qué te pasa? ¿Por qué estás tan nerviosa?-Mónica.
-Lo he hecho, por fin lo he hecho-Carolina.
-¿Hacer qué?-no entiendo nada y mi mirada así lo demuestra.
-La he denunciado-Carolina.
-¿A quién?-Mónica.
-A Sylvia-Carolina.

martes, 17 de abril de 2018

Capítulo 144:Explicaciones

Relatado por Aitor Tarruella


Estoy en el salón, con Àngel, viendo la tele cuando oigo a mi madre gritar mi nombre. Y ha usado el nombre completo, así que está muy enfadada. Miro de reojo a Àngel.
-Ya puedes subir conmigo-Aitor.
-Pero te ha llamado a ti...-Àngel.
-Pero eras tú el que te querías vengar. Te dije que tú asumieras las consecuencias-Aitor.
Tras un rato de insistencia, ambos nos levantamos y subimos las escaleras. Voy a la habitación de mi madre, donde me la encuentro con mala cara y los brazos cruzados. Noto que Àngel ya no está a mi lado. Mi madre me mira fijamente. Siento que me va a atravesar con la mirada.
-Aitor, ¿me puedes explicar por qué la persiana no se puede subir?-Mónica.
-Porque... está pegada...-le explico no muy convencido.
-¿Y por qué no tenía el reloj de la mesilla?-me vuelve a preguntar.
Esto parece ya un interrogatorio.
-Eh... esto...-a esta pregunta no sé cómo responderle.
La tensión se palpa en el lugar. Le intento mantener la mirada, pero cuando está así de enfadada me da miedo.
-Dame tu móvil-me pide.
-¡Mamá!-Aitor.
-Aitor, tu móvil-me vuelve a pedir totalmente seria.
Miro a mi alrededor buscando a Àngel, a ver si con suerte ha entrado a la habitación y le explica lo que ha pasado. Pero no le encuentro. Decido salir yo y le veo al lado de la puerta esperando. Le digo, en voz baja, que entre y le explique a mi madre lo que ha pasado.
-Porque si yo me quedo sin móvil, tú sales por esa puerta-le advierto.


Relatado por Àngel Llàcer

Después de la advertencia, decido entrar. No me puedo arriesgar de irme de esta casa, de dejar de ver a Mónica y tener a su hijo en contra.
-Mónica, ¿puedo hablar contigo un momento?-Àngel.
Mónica mira a su hijo algo confundida.
-¿Tienes que ver tú algo con esto?-le pregunta.
-Escúchale mamá, es importante-Aitor.
-Bien, te escucho-Mónica.
Trago saliva y suspiro antes de empezar a contarle. Ahora la culpa me reconcome.
-Que lo de la ventana y el reloj lo he hecho yo... Ideé una venganza para devolverte tu broma...-Àngel.
-¿Cómo?-Mónica.
No sé qué decirle, así que me quedo mirándola en silencio. Veo que Mónica viene hacia mí. Me temo que me va a dar una bofetada. Estoy dispuesto a lo que tenga que venir y espero mi castigo. Pero pasa de largo y sale de la habitación sin decir una palabra más ni hacer nada al respecto. Me giro y la sigo hasta el pasillo donde la veo bajar por las escaleras. ¿Y ahora qué va a hacer? ¿Se va a ir así? ¿No me va a volver a hablar? ¿O me echará de su casa?

martes, 10 de abril de 2018

Capítulo 143:El plan venganza noche

Relatado por Àngel Llàcer


Al ver que no dicen nada más, sino que se limitan a mirarse en silencio, soy yo el que intervengo.
-Bueno, si molesto me voy...-Àngel.
-¡No! Espera Àngel-me detiene Mónica.
-Díselo-le presiona el chico.
Miro a Mónica, la cual se ha puesto frente a mí y me agarra de los brazos impidiendo irme.
-Es mi hijo Aitor-dice entre risas.
Oigo más risas a mi lado, por parte de Aitor. Ahora sí que no entiendo nada. Y mi cara debe mostrar la confusión porque Mónica sigue hablando.
-Quería ver cómo reaccionabas-Mónica.
-Mamá, creo que te has pasado...-Aitor.
-Ahora no te me hagas el inocente porque has accedido a seguir este engaño-le dice su madre.
-Ahora sí que no sé qué pensar...-es lo único que digo.
-No te enfades, anda. Sólo era una broma. Como de bienvenida-Mónica.
La miro con una sonrisa amarga. Y mi mente ya está maquinando algún tipo de venganza. Pero decido disimular.
-No pasa nada. Creo que me estoy acostumbrando a tus bromas-le digo con una sonrisa.
-Y ahora te contaré más cosas de ella-me dice Aitor.
-Me voy a preparar un vaso de leche. ¿Vosotros queréis algo?-Mónica.
Niego con la cabeza y Aitor le dice también que no.
-No la lieis mucho, ¿eh?-nos avisa en tono amenazante.
Después se da la vuelta y se va en dirección a la cocina. Aitor me dice que le siga y me guía escaleras arriba. Llegamos a un pasillo y nos detenemos en una puerta. Debe ser su habitación. Entro detrás de él y observo todo a mi alrededor. Aitor se sienta en la cama y me dice que me siente donde quiera. Estoy algo cohibido por estar aquí, en la habitación del hijo adolescente de Mónica. No sé si sabe qué tipo de relación tengo con su madre y si le parecerá bien.
-Tú eres su compañero en el programa, ¿no?-Aitor.
-Sí...-respondo algo tímido.
-No tengas vergüenza conmigo, tío, si al final nos llevaremos bien y todo. Sé por qué estás aquí...-Aitor.
-¿Ah sí?-Àngel.
-Nunca me imaginé que lo fuese a hacer, pero... ¿quién soy para meterme en su vida? Además, mi padre también parece que está haciendo la suya...-Aitor.
-¿Y no te molesta? Quiero decir, que tu padre se casó con Mónica y ella se ha convertido en tu madre. Y ahora cada uno está por su lado...-Àngel.
-A ver, no te voy a engañar: al principio me jodió que mi madre le estuviera engañando contigo. Incluso te odié. Estabas rompiendo mi familia. Mis padres, que no estaban más de un día sin estar juntos. Pero luego vino lo de mi padre, se lió todo... En fin...-Aitor.
Hablamos un poco más de nuestras vidas, para conocernos. Después me habla de cosas de Mónica y me dice que me acostumbre a su humor. Me quedo pensando en si pedirle ayuda para una venganza o como es su hijo no me ayudará.
-¿En qué piensas? ¿Te apetece jugar un rato?-me propone encendiendo el ordenador.
-Estaba pensando en tu madre...-Àngel.
-¿No me digas? No hace falta que me digas nada...-pero le corto antes de que siga hablando.
-No es lo que estás pensando. Me estaba preguntando cómo la puedo molestar...-Àngel.
-¿Quieres vengarte de ella?-yo simplemente sonrío maliciosamente.-No te lo aconsejo. Puede ser muy arriesgado.
-Me gusta el riesgo-declaro emocionado.
-Tú mismo, pero luego no digas que no te lo advertí-Aitor se queda pensando unos instantes mirando la pantalla. Después mira por la habitación y me vuelve a mirar-Está bien-me dice con una sonrisa traviesa.
-¿Me vas a ayudar?-Àngel.
-Pero que no se entere de que te he ayudado. Si pasa algo, tú asumes la responsabilidad, ¿eh?-Aitor
Le miro fijamente y asiento aceptando. Me tiende la mano y se la estrecho. Después se vuelve hacia la pantalla y presiona un icono del escritorio. Pronto empieza la música de un juego y sale en la pantalla la portada del mismo. Me quedo mirando fijamente al juego y veo cómo juega. Ahora sólo tengo que esperar que me diga lo que ha pensado. Al de un rato deja de jugar y me mira nuevamente.
-Sólo hay que esperar a que mi madre se duerma y entonces podremos-Aitor.
-¿Qué vamos a hacer?-Àngel.
Aitor se acerca mucho a mí y me susurra su plan en voz baja. Le escucho atentamente mientras me va pareciendo genial. Saco una sonrisa malvada y choco los 5 con Aitor. Oímos los tacones subir por la escalera y vuelve a poner el juego para disimular. Esta vez me deja a mí al mando mientras me va explicando cómo se juega.
-Chicos, me voy a la cama. No hagáis mucho ruido con eso-Mónica.
Me giro para mirarla y le veo la cara de cansada que tiene. Le asiento con una sonrisa y me levanto rápidamente a darle un beso. Cuando ella se va, me dirijo de nuevo al ordenador.
-Ahora hay que esperar media hora para poner en marcha el plan noche-me dice Aitor con cara de pillo.
En este momento baja el volumen para no hacer ruido y así no despertar a su madre. Ya se ha escuchado la puerta cerrarse y ahora sólo hay que esperar. El tiempo pasa muy despacio esperando y me estoy desesperando.
Sigo a Aitor escaleras abajo y llegamos hasta el salón. Abre uno de los cajones y coge el primer objeto. Después volvemos a subir y esta vez nos dirigimos a la habitación de Mónica. Ella está profundamente dormida. Me quedo un rato mirándola hasta que Aitor me chista para que siga con el resto del plan, con mi parte. Me acerco a ella y le cojo la muñeca, le desabrocho el reloj y se lo quitó. Me lo guardo en el bolsillo. Después desenchufo el reloj de la mesita y lo cojo. Miro a Aitor, que empieza a bajar la persiana y echa pegamento en el final. Me hace un gesto para salir y le hago caso. Me coge el reloj de mesilla y me dice:
-Hoy mejor que duermas en el sofá-Aitor.
-Está bien-Àngel.


*A la mañana siguiente*


Relatado por Mónica Naranjo


Me doy la vuelta en la cama, aún dormida. Aunque tengo la extraña sensación que llego tarde al estudio. Abro levemente los ojos y me cercioro que aún es de noche. No sé debe ser una sensación que tengo, el miedo a llegar tarde de nuevo. Vuelvo a cerrar los ojos y me voy quedando dormida.
El móvil me suena. ¿En serio? ¿Ya? ¿Ya es la hora? Uff, qué pereza me da ahora levantarme. Estiro el brazo y apago la alarma para dormir un poco más. Y lo consigo hasta que vuelve a sonar. Medio abro los ojos para darme cuenta que es una llamada entrante. Contesto aún adormilada.
-¿Se puede saber dónde estás?-me pregunta Óscar.
-Enseguida estoy allí...-digo soltando un bostezo.
-¿Estás en la cama todavía? ¡Ya puedes venir ahora mismo!-Óscar.
-Sí, sí... ahora voy... Desayuno y voy...-Mónica.
-¡Como no vengas ya, los músicos se van!-Óscar.
-Pero si hemos quedado a las 12...-Mónica.
-¿Y qué hora te crees que es? ¡Venga, mueve el culo!-Óscar.
-¡A MÍ ESE TONITO NO EH!-me empiezo ya a cabrear.
-¡ES LA UNA Y MEDIA! ¡ASÍ QUE VEN YA!-Óscar.
-¿Cómo...?-pero él ya me ha colgado.
Busco el reloj para asegurarme de la hora, pero no lo encuentro por ningún lado. Me levanto y me pongo las zapatillas de casa. Me acerco a la ventana e intento subir la persiana. En vano. Un momento, ¿qué pasa aquí? De repente me doy cuenta.
-¡AITOR TARRUELLA NARANJO!-exclamo para que me oiga y venga aquí.

martes, 3 de abril de 2018

Capítulo 142:Llegada a casa

Relatado por Mónica Naranjo


-¿Deberíamos preocuparnos?-le pregunto a Àngel, sin saber qué pensar.
-Ellos sabrán lo que hacen, ¿no? A lo mejor es por lo del secuestro de Carol...-Àngel.
-Puede ser... Pero es que me da miedo...-Mónica.
Aparto la mirada de la de él. Estoy preocupada tanto por ella como por Àngel y por mí. Todos a los que quiero están en peligro. No me podría perdonar que les pasase algo malo.
-Tú tranquila, no va a pasar nada malo. Porque aquí estoy yo para defenderte-hace que le mire y veo que ha puesto una gran sonrisa. Sonrisa que le devuelvo.
-¿Ah sí? ¿Tú me vas a defender?-Mónica.
-¿Acaso lo dudas?-Àngel.
-Para nada-sonrío aún más y me acerco a él. Nos quedamos a centímetros mirándonos a los ojos y sonriendo.
Siento su respiración y me siento mucho más tranquila estando tan cerca de él. Viendo su sonrisa soy inmensamente feliz. Le doy un pico rápido y me separo.
-¿Qué? ¿Vamos?-le pregunto.
-Por supuesto-Àngel.
Primero se levanta él y a continuación me ofrece su mano para levantarme. La acepto gustosa dedicándole una sonrisa. Me va a doler la mandíbula de tanto sonreír, pero no me importa. Mientras sea por una buena causa... Àngel coge su maleta y salimos de su habitación. Recorremos el pasillo y llegamos a la puerta principal. Abro la puerta y le espero. Debe cerrar la puerta y así irnos. Cierra la puerta con llave y nos dirigimos al coche. Le ayudo a meter la maleta en el maletero y nos metemos en el coche. Me pongo el cinturón cuando Àngel me dice:
-¿Debería ahora conducir yo?-Àngel.
-Estoy bien, puedo conducir yo. No te preocupes-Mónica.
-Ya has conducido hasta aquí...-Àngel.
-No pasa nada-Mónica.
-¿Segura?-Àngel.
-Segura-Mónica.
-¿Segura, segura?-Àngel.
Le miro con mala cara como diciendo "¿vas a estar así todo el tiempo?". Pero no digo nada y simplemente me quedo mirándole.
-¿Quieres irte en tren?-Mónica.
-Ya me callo-Àngel.
-Eso me parecía-Mónica.
Arranco el coche y le miro de reojo. Àngel me está mirando en silencio. Se nota que se está conteniendo para no soltar nada más. La verdad es que no le mandaría ir en tren porque luego tendría que ir a buscarle. No creo que él sepa llegar a mi casa desde allí. Y así me hace compañía también.
-¿Pongo la radio?-le pregunto.
-Lo que quieras, es tu coche-Àngel.
-Pero eres mi invitado, por eso te pregunto-Mónica.
-Está bien-Àngel.
-Pero no estés seco-Mónica.
-Tú me has amenazado-Àngel.
-¿Que yo te he amenazado?-le pregunto sorprendida.
-Con ir al tren...-Àngel.
-Pero eso era una broma-le dice divertida.
-¿Conque estás bromista, eh?-Àngel.
Le miro un momento y veo que tiene una mirada maliciosa. No sé qué estará pensando, pero seguro que nada bueno. Ya le voy conociendo y estará pensando en alguna maldad para vengarse.
-¡Ni se te ocurra hacerme nada! Que te conozco-Mónica.
-¿Yo? Si soy muy bueno...-Àngel.
-Ya, ya...-le digo sin creérmelo del todo.
-Te lo prometo-Àngel.
-¿De verdad?-no me fío del todo.
-Claro-Àngel.
No me fío del todo, pero decido darle un voto de confianza. Acabo poniendo la radio cuando paramos en un semáforo. Voy cantando las canciones que me sé y Àngel se me une en algunas canciones.


Relatado por Àngel Llàcer


Descruzo los dedos que antes he cruzado en el lado de la puerta. Mónica ha terminando poniendo la radio y nos encontramos cantando, a gritos, por el camino. Vamos saliendo de Barcelona y nos dirigimos al pueblo de ella. Me voy poniendo cada vez más feliz a la vez que nervioso. Acercarme a Figueres significa acercarme a mi nuevo hogar.
Un rato después, Mónica para el coche y me desabrocho el cinturón. Me bajo y voy hacia el maletero a coger mi maleta. Mónica abre el maletero y hace el amago de bajarme la maleta, pero voy hacia ella y la agarro.
-Puedo yo también, ¿eh?-me dice.
-Pero tú me has traído hasta aquí, cosa que agradezco-Àngel.
-¿Por qué estás tan amable? ¿Qué planeas?-Mónica.
-¿Eh? Nada...-digo nervioso, pero intentando que no se me note.
-Anda vamos, que hay alguien en casa que quiere conocerte-Mónica.
Me quedo mirándola sin atreverme a decir nada más. Aunque reconozco que estoy algo molesto por si es su marido. ¿Me quiere conocer? Mónica me ofrece su mano y se la doy. No quiero enfadarme con ella. Caminamos hasta la puerta de su casa. Cuando estamos frente a la puerta, coge el móvil con la otra mano y teclea algo rápidamente. No sé si quiere evitar que le mire el mensaje o teme por el móvil. De modo que lo vuelve a bloquear y se lo guarda. Al instante siguiente la puerta se abre y puedo ver a un chico joven. Saluda a Mónica con 2 besos y me mira con desconfianza. Yo le miro con duda. ¿Este chico es el hijo de Mónica o su nueva conquista?
-Àngel, te presento a Aitor; Aitor, éste es Àngel-Mónica.
-¿Él es el otro? ¿De verdad Mónica? ¿Cómo has podido?-le pregunta Aitor.
Mi cara de asombro pasa de uno a otro. Es como si fuera un partido de tenis, donde siento que yo sobro.

martes, 27 de marzo de 2018

Capítulo 141:¿Demasiado rápido?

Relatado por Àngel Llàcer


Sonrío mirando por la ventanilla. No me he enfadado, pero le voy a hacer creer que sí.
-Mira, te lo cuento-empieza rápidamente pensando que es por eso por lo que me he enfadado-Digamos que Carol es más mal pensada de lo que yo creía. Quiere que le cuente mañana detalles de lo que pase esta noche.
Me giro para mirarla de forma incrédula.
-¿Qué les has dicho exactamente?-Àngel.
-Así que me estabas escuchando, ¿eh? Pues que te venías a mi casa-Mónica.
-¿Ya se lo has dicho?-Àngel.
-Cariño, no hay secretos entre nosotras-Mónica.
-A saber lo que habláis en el camerino...-Àngel.
-Pues cosas nuestras. Seguro que Latre y tú habláis de cosas peores-Mónica.
-No te creas-Àngel.
Por un instante nuestras miradas se cruzan y ambos sonreímos. Me gusta esto de poder hablar de cualquier cosa con ella. Su mirada es de incredulidad, pero pronto la aparta de mí para centrarse en la carretera.
-¿No me crees?-Àngel.
-Pues... no-tras decir esto empieza a reír.
-¿No te fías de mí?-Àngel.
-¿La verdad?-me mira y yo asiento-De ti me fío, pero estando conmigo. Con Carlos puedes ser otra persona diferente.
-¿Me estás queriendo decir que tú también eres otra cuando estás con Carol?-Àngel.
-Sí jajaja. No sé de qué te sorprendes-Mónica.
-Bueno... sólo hay que recordar los primeros días... Que os aliabais las 2 para meteros conmigo-Àngel.
Mónica se ríe aún más y asiente con la cabeza, al parecer recordando. Es tan ameno el viaje que cuando me quiero dar cuenta, ya hemos llegado a mi casa.
-Y ahora págame la carrera, ¿no?-me dice Mónica burlonamente.
-¡Ah! ¿Qué me vas a cobrar?-Àngel.
-¡Anda no! Si quieres transporto las cosas gratis-Mónica.
-Entonces no hace falta. Me quedo en mi casa y tú te vas a la tuya-Àngel.
Me desabrocho el cinturón y estoy dispuesto a bajar para irme, pero ella me coge del brazo para detenerme.
-No te vayas así y déjame ayudarte a coger las cosas. Tendrás ascensor, ¿verdad?-Mónica.
-Claro. ¿Por qué lo preguntas?-Àngel.
La miro y su mirada lo dice todo. Sonrío.
-¡Qué tonto soy!-Àngel.
-Lo has dicho tú, no yo-Mónica.
Mónica me suelta para salir ella también del coche. Da la vuelta para ponerse a mi lado y me coge del brazo. Nos acercamos a mi casa y saco la llave del bolsillo. La miro de nuevo con una sonrisa y abro la puerta. Por fin se está haciendo realidad mi sueño. Esto es más palpable. Ahora sólo vamos a llevarnos unas cuantas cosas para pasar unos días, pero me ha pedido que me mude. La dejo entrar a ella primero y ella se contonea. Me sale una sonrisa automática.
-¿Me estabas mirando?-me pregunta con una sonrisa.
-Eh... yo...-empiezo a balbucear nervioso.
-Más te vale que me hayas mirado-sonríe pícaramente.
A lo que sonrío aliviado.
-Si quieres te hago un reconocimiento completo-Àngel.
-Me encantaría...-dice siendo lo más sensual posible.
Cuando llegamos a mi casa le digo que se ponga cómoda. De mientras me voy a mi habitación y abro el armario. Miro toda la ropa pensando en qué llevarme. ¿Qué me debería llevar? Bueno, primero la maleta. Cojo la maleta que tengo por ahí y la abro. Vuelvo frente al armario y me quedo mirando de nuevo. De repente me viene la voz de Mónica desde el salón.
-Sí, cariño. Ahora voy. Y te tengo una sorpresa-Mónica.
Cierro la puerta para dejar de escucharla y que tenga su intimidad. Pero las dudas me asaltan. ¿Con quién estará hablando? ¿Se estará reconciliando con su marido y me presentará como un amigo? Porque al parecer es lo que ahora somos. No hemos concretado más en lo que tenemos. Me siento en la cama y me quedo pensando. A lo mejor he aceptado demasiado rápido.


Relatado por Mónica Naranjo


Sigo hablando por teléfono mientras Àngel coge sus cosas.
-Ay qué cosas tienes-le digo con una risita.
Charlamos entre risas y bromas. No le he contado que va a ir Àngel, pero le dicho que le tengo una sorpresa. Él me insiste para que le cuente. Ha desviado un poco la atención, pero ahora vuelve a la carga.
-Que no te lo voy a decir. No seas pesado, hijo-Mónica.
-¿Ni una pista?
-Tendrás que esperar, Aitor, no seas impaciente-Mónica.
-¿Impaciente como tú, mamá?-Aitor.
Sonrío porque me ha calado, pero al contestar uso el tono más serio que puedo.
-¿Cómo le hablas así a tu madre?-Mónica.
-¿Prefieres que te diga madre? ¿Así queda más formal?-me dice entre risas.
-¡Pero bueno! ¡Cuando llegue, verás!-Mónica.
-Pero hasta que llegues...-Aitor.
-Te voy a dar una leche cuando llegue...-le amenazo entre risas. Ya no puedo disimular más.
-Uy pues entonces tarda. O mejor dicho, llega a tu hora de costumbre jajaja-Aitor.
Estamos un rato más picándonos hasta que decido colgar. Àngel lleva mucho tiempo en la habitación y se nos va a hacer de noche. Y para llegar a Figeres verás qué tarde se hace. Me guardo el móvil en el bolsillo y me levanto. Camino por el pasillo buscando la habitación de Àngel. No sé cuál será porque no me he fijado. En ese momento me llega un whatsapp.
-"Revisión hecha"-Carolina.
Me sorprendo al leer su mensaje, pues no entiendo nada. ¿Qué revisión? Estoy segura que no me ha comentado nada.
-"De qué hablas? Estás bien?"-le escribo empezándome a preocupar.
Pero ella ya se ha desconectado. Sigo buscando la habitación de Àngel cuando una puerta se abre.
-¿Qué quiere decir esto?-me pregunta enseñándome el móvil.
Miro la pantalla y al parecer el que le ha escrito ha sido Carlos, pero comentándole lo mismo que me ha dicho Carol. Añadiéndole otro mensaje:
-"Nos disponemos a ir ahora a comisaría"-Carlos.
Àngel y yo nos miramos sorprendidos.
-¿Comisaría?-nos preguntamos a la vez.

martes, 20 de marzo de 2018

Capítulo 140:La persona del mensaje

Relatado por Mónica Naranjo


Cenamos entre bromas y risas. Le hago un gesto al camarero para que nos traiga la cuenta. No sé por qué, pero estoy nerviosa por irme. A lo mejor tiene algo que ver con que Àngel vaya a venir conmigo. Le pido la cuenta al camarero y éste se aleja y al rato vuelve con ella. La miro y saco el dinero, dejándolo en el plato.
-¿Y qué vas a hacer mañana con Carolina?-me pregunta Àngel.
-Uy qué serio te queda, llámala Carol como yo-le digo con una sonrisa.
-Pero es que no es mi super amiga, sólo es una compañera-imita a las pijas mirándome traviesamente.
Me levanto, pues ya nos vamos, y me acerco a él.
-Primero, yo no hablo así y segundo, no es tu amiga porque tú no quieres. Carol es una de las mejores personas que he conocido-Mónica.
-Si tú lo dices...-Àngel.
-¡Ni se te ocurra decir nada malo de ella!-le aviso con el dedo índice, mirándole de forma seria.
Salimos del restaurante y nos dirigimos hacia Gestmusic donde he dejado mi coche.
-¿Y yo cómo vuelvo mañana?-Àngel.
-¿Tienes ensayo?-Mónica.
-Claro. Los concursantes tienen que seguir ensayando-me dice como si fuera lo más obvio.
-Pues... te coges el autobús-le digo con una sonrisa y me empiezo a reír al ver su cara de estupefacción.
-¿Pero a qué hora quieres que me levante? ¿A las 5 de la mañana?-Àngel.
Le doy un ligero puñetazo en el hombro.
-¡Oye! ¡Que mi pueblo no está tan lejos!-Mónica.
-No, está en las montañas rodeado de naranjos-Àngel.
-Te iba a decir que cogieras mi coche, pero ahora la idea del autobús no me parece tan mala...-le digo con una mirada perversa.-Y no hay naranjos en todo el pueblo. Lo hay en mi casa y porque lo plantó mi padre.
-¿Y cómo vas a venir tú?-Àngel.
-¿Ni siquiera te vas a ofrecer a traerme? Qué poco caballero eres-le digo fingiendo indignación.
-Bueno... si quieres madrugar...-Àngel.
-Ya veremos-Mónica.
Llegamos a Gestmusic y vamos al parking donde están los coches. Veo que los que quedan son el mío, el de Tinet y Laia. Y la moto de Àngel. Nos montamos en el coche y, antes de arrancar, saco el móvil y mando un mensaje. Sonrío al recibir la respuesta y lo bloqueo para volverlo a guardar. Miro a Àngel, que está sentado a mi lado, el cual me está mirando.
-¿Qué?-Mónica.
-¿Con quién hablabas?-Àngel.
-¿Celoso?-le respondo con una sonrisa en la cara. Él niega con la cabeza.-Ya, ya...
-Que te digo que no-me dice convencido.
-Ya, ya...-vuelvo a decir y me giro para mirar hacia la carretera.
El silencio inunda el coche por unos momentos hasta que Àngel vuelve a hablar.
-¿Y esa sonrisa que has puesto?-Àngel.
-Estás celoso, ¿eh?-le pico.
-¿Yo? ¿Qué dices? Sólo me intereso-Àngel.
-Claro...-Mónica.
-¿No me crees?-Àngel.
-¿Si te digo la verdad me creerías y me dejarías en paz?-Mónica.
-Por supuesto-Àngel.
Paramos en un semáforo y le miro a los ojos. Me mira con cara de pena, deseando saber ya. En el fondo es una maruja, aunque no lo quiera reconocer.
-La persona con la que estaba hablando era...-me quedo en silencio, mirándole dejándole en tensión.-Mejor te lo digo luego en casa.
-No, mejor ahora-Àngel.
-¿Y si se cambia el semáforo?-Mónica.
-¡Pues que se esperen!-me exige impaciente.
Me empiezo a reír ante su tono impaciente y su mirada asesina. Que porque sé que me quiere, sino me asesinaría aquí mismo por hacerle sufrir así.
-Está bien. Era... Por cierto, ¿se iba por aquí a tu casa?-Mónica.
-¡Mónica....!-Àngel.
-Vale, vale. Ya voy-digo entre risas. Intento ponerme seria, pero en cuanto le miro a la cara me vuelvo a reír. Así es imposible.-Pero no me mires con esa cara.
-¿Y con cuál quieres que te mire?-Àngel.
-Con otra que no sea de carnero degollao-Mónica.
-Se dice cordero-Àngel.
-Bueno yo lo digo como quiero. ¿Quieres que te lo diga o no?-Mónica.
-¡Ya estás tardando!-Àngel.
-Eh, eh. A mí menos exigencias o te quedas con la duda-Mónica.
Vuelvo a conducir por Barcelona ya que el semáforo ha cambiado a verde. Sigo metiéndome con él. En realidad no es nada interesante ni nadie por quien se tenga que preocupar. Pero me gusta ponerle al límite. me divierte la situación.
-Bien, ha llegado el momento de revelarlo. La persona del mensaje era...-le miro de reojo y sonrío. Está mirándome expectante-¡Carol!
-¿Y para eso tanto misterio?-Àngel.
-Tú has sido el que ha insistido-Mónica.
-Porque has dado a entender otra cosa...-Àngel.
-O tu mente malpensada ha entendido otra cosa-Mónica.
Va a contestarme algo, pero cierra la boca y se guarda su opinión para él. Gira la cabeza y mira por la ventanilla el paisaje.
-¿Quieres que te cuente lo que me ha dicho?-Mónica.
Pero no me dice nada. Lo vuelvo a mirar y veo que ni siquiera ha girado la cabeza para mirarme.
-No te habrás enfadado, ¿verdad? Porque ha sido una tontería-Mónica.

martes, 13 de marzo de 2018

Capítulo 139:¡Sí quiero!

Relatado por Àngel Llàcer


Miro de reojo al camarero. Me ha estropeado el momento. Ahora no agradezco que haya venido, sino todo lo contrario. En cuanto se va, vuelvo a mirar a Mónica.
-Si me dejases terminar...-le digo la misma frase que ella me ha dicho hace unos minutos.
Me saca la lengua burlonamente y se hace la ofendida. Pero al instante estamos los 2 sonriendo.
-¿No me digas que me vas a pedir matrimonio?-dice ella divertida.
-De momento no... Es demasiado pronto. Pero en cuanto a irme a tu casa a vivir...-pero de nuevo me interrumpe.
-No tienes que darme una respuesta ahora, ni siquiera estás obligado a irte si no quieres-Mónica.
Alargo el brazo y le pongo la mano en la boca, tapándosela para que se calle y me deje hablar.
-Esta es la única forma que me dejes terminar-ella me mira mal, pero lo ignoro-Claro que llevamos poco tiempo juntos, pero nada me gustaría más que irme a vivir contigo y con Aitor. Pero... ¿qué va a pasar con Óscar?
La miro fijamente y hace un intento de contestarme. Mas no puede porque tengo mi mano puesta impidiéndole que salga algún sonido que no sean guturales. La quito disculpándome.
-Gracias-me dice al retirarla.-Pues tengo que hablar con él a ver que hacemos. Pero ahora no nos tenemos que preocupar por él.
-Pero querrá volver a su casa. Sigue siendo su casa al fin y al cabo-Àngel.
-También mía. Así que yo también decido quién puede y quién no puede venir a mi casa-Mónica.
Me deja sin palabras y cojo un poco de comida para empezar a cenar. La sigo mirando mientras tomo el primer bocado. Me quedo mirándola mientras mastico. No me puedo imaginar un futuro con ella, pero es lo que más me gustaría en el mundo. Es decir, ¿yo con Mónica, viviendo en la misma casa que con su hijo? ¿Intentando ser una pareja? ¿Tal vez formar una familia? Es algo que nunca me había planteado. Pero cuando me pierdo en su mirada, es inevitable no imaginar un futuro con ella. Un futuro sin ella sería algo aburrido, triste, ya no tendría sentido. ¡Quiero irme ya con ella!
-¡Sí quiero!-exclamo tras un rato en silencio.
-¿Te parece bien que vaya con la churri de compras? Perfecto-me dice Mónica con una sonrisa radiante.
-¿Qué? No, no me refería a eso-Àngel.
-¿Acaso me has escuchado?-Mónica.
-Me refería irme a vivir contigo-digo con una sonrisa tan grande que irradia felicidad por los 4 costados.
Ahora es el turno de Mónica de sonreír ampliamente.
-¿De verdad? ¿Lo dices en serio? Podemos ir a por tus cosas cuando quieras... Mañana, pasado o lo podemos dejar para más adelante-habla atropelladamente.
-Quiero hacerlo ya. Esta misma noche quiero recoger cosas y llevármelas. Si tú quieres... claro...-añado mirándola con algo de desconfianza, temiendo que sea precipitado.
-Si es lo que tú quieres...-me dice intentando aparentar tranquilidad, aunque se le nota que está muy emocionada. Era lo que más deseaba. Y reconozco que yo también lo estoy deseando.
-Bueno, pues vamos luego a tu casa, coges lo que quieras... y vamos para allá...-Mónica.
-Claro. Y gracias-le digo con una sonrisa.
Mónica me mira extrañada.
-¿Gracias por qué?-Mónica.
-Gracias por todo: por este maravilloso momento, por las sonrisas que me regalas, por hacerme pasar tan buenos ratos tanto en el programa como fuera, por tus sonrisas, tus risas...-Àngel.
-Ay para ya que me vas a sonrojar-dice algo cohibida.
-¿Por qué quieres que pare? ¿Acaso no quieres saber la verdad?-Àngel.
-¡Anda exagerado!-Mónica.
-Sí, sí, exagerado-sonrío con satisfacción.
Seguimos comiendo intentando organizar la mudanza. Y de repente caigo en cuenta en lo que me ha dicho antes.
-Por cierto, ¿cómo es que vas con Carolina mañana? ¿No se va mañana?-Àngel.
-Al parecer no. Me ha dicho de quedar mañana porque aún tiene algunas cosas que hacer aquí-Mónica.
-Seguro que con Carlos-sonrío pícaramente.
-Shh calla-me manda callar Mónica algo vergonzosa.
-Como si no fuera verdad. Además que aquí no está ninguno de los 2...-Àngel.
-Pero quien sabe si alguien se lo puede decir-me dice sonriendo traviesamente.
-¡No! No serías capaz, ¿verdad?-Àngel.
-Depende cómo te portes-Mónica.
-¿Perdona?-Àngel.
-Perdonado-dice y al instante se echa a reír.
Suspiro mirándola. Pero, al igual que antes, me acaba contagiando la risa y acabamos riéndonos juntos. Intentamos no ser muy escandalosos, pero no sé si lo conseguimos.

martes, 6 de marzo de 2018

Capítulo 138:Establecerse como pareja

Relatado por Àngel Llàcer


Vamos hasta un restaurante cercano y pedimos un sitio alejado. Más que nada para tener privacidad y no ser molestados. Enseguida nos llevan a una mesa al fondo y nos dan la carta. Cuando se va el camarero intervengo.
-¿Así que al final pago yo?-Àngel.
-Era una broma. He dicho que te invito y te invito-Mónica.
-Que a mí me da igual, ¿eh?-Àngel.
-Ya habrá más ocasiones. Me tienes que llevar algún día a tu casa. Claro, si te parece bien...-Mónica.
-¿Cómo no me va a parecer bien? Si quieres, hoy mismo te llevo-Àngel.
-Ya lo vamos viendo-me dice con una sonrisa y mira la carta.
Yo debería hacer lo mismo, pero es que no puedo dejar de mirarla. No me puedo creer que a estas alturas estemos así. Así de bien me refiero. Si alguien me hubiese dicho que acabaría con Mónica, no le hubiese creído. Tenía cosas en contra: está casada, tiene un hijo y la primera vez que nos encontramos no fue muy agradable que digamos. Mónica cierra la carta y me mira.
-¿Ya has elegido?-Mónica.
-¿Eh?-ni siquiera he mirado lo que hay.
-¿Que si sabes qué vas a pedir?-Mónica.
-Eh... todavía no...-abro la carta y echo un rápido vistazo, ocultando mi cara detrás de ella. Seguro que estoy rojo como un tomate. ¡Qué vergüenza! ¿Desde cuándo soy así? ¿Desde cuándo me pongo tan nervioso?
El camarero vuelve y nos pregunta si ya hemos elegido. Escucho cómo Mónica le pide y después el camarero se dirige a mí. Echo un rápido vistazo y al final acabo pidiendo. Cierro la carta y se la devuelvo. Ahora estoy al descubierto frente a Mónica. Ya no hay nada para ocultarme. Ella sonríe mirándome.
-¿Querías eso o era por no hacerle esperar?-me pregunta divertida.
-He elegido eso porque lo quería-pero me callo lo de que no quería que estuviese ahí mucho tiempo. Quería quedarme a solas para poder hablar o simplemente quedándome mirándola como estoy haciendo ahora.
-¿Estás seguro?-me vuelve a preguntar Mónica.
-¿Hasta que no me lo saques no paras o qué?-le pregunto con una sonrisa.
-Sabes que no. Ya sabes que soy la mejor en sonsacar cosas-me dice con tono misterioso.
Nos miramos y empezamos a reírnos como si no hubiera un mañana. De la tontería más absurda. Pero es que con ella todo es mejor. La vida es más interesante, más divertida. Además que sólo se vive una vez. La vida es sólo una y hay que disfrutarla.
-Pues... me has pillado-acabo confesando.
-¿Que te he pillado con quién?-me pregunta mirándome seria.
Le intento aguantar la mirada con seriedad, pero al instante volvemos a las carcajadas. En ese momento viene el camarero con la botella de vino y nos la deja encima de la mesa. Nos echa una mirada de extrañeza y vuelve a irse. No sé qué habrá pensado, pero no me importa.
-¿Has visto su cara?-me pregunta Mónica entre risas.
-Se ha debido pensar que estamos locos o algo-le respondo, también entre risas.
-Eso parece...jajaja-Mónica.
Y simplemente me quedo mirándola, escuchando su risa, contemplando su belleza. Estoy tan bien con ella que no me hace falta nada más. La risa ya hace un rato que se me ha ido. Pero ahora estoy disfrutando de la suya.
-Por cierto...-me dice Mónica cuando se le ha pasado el ataque de risa.
-Dime-Àngel.
-No, déjalo. Es una tontería-Mónica.
-Mónica...-le insto a que me diga.


Relatado por Mónica Naranjo


No sé por qué le he dicho nada. Ahora le voy a tener que decir. ¿Y si me dice que no? Tal vez debería haber esperado a un poco más adelante. A ver si la relación es estable o simplemente pasajera. Miro a Àngel, que me pide con la mirada que le diga. Como si fuera tan fácil.
-Àngel, te quiero pedir una cosa. Pero si me dices que no o que no es el momento, lo entenderé-Mónica.
Àngel me mira con una sonrisa de ilusión en el rostro. Creo que se está pensando cosas que no son.
-No creo que te diga que no. Pero... ¿tú... a mí...?-pregunta incrédulo.
Sin lugar a dudas se está haciendo una idea equivocada en la cabeza.
-Bueno la idea fue mía ¿no?-Mónica.
-Ya... pero no me esperaba que fueses tú la que diese el paso. Siempre creí que te lo pediría yo y que esperaríamos más tiempo-Àngel.
-¿Tú por qué si la casa es mía?-Mónica.
-¿Casa? ¿Qué? Espera, ¿qué quieres decir?-Àngel.
-Si me dejases terminar las frases antes de hacerte una idea preconcebida en tu cabecita...-le miro sonriendo. Él me mira haciéndose el molesto y yo le saco la lengua divertida.-Ahora en serio: te quiero pedir que te vengas a mi casa. Pero no cuando termine el programa ni la edición; sino ya. Si quieres venirte hoy mismo, eres bienvenido. Y te ayudaré a traerte las cosas.
-Mónica yo... no sé qué decir... es muy precipitado... Apenas llevamos juntos...-Àngel.
-Lo entiendo... Lo siento-Mónica.
-¿Por qué lo sientes?-Àngel.
-Por presionarte. Tengo tantas ganas de tenerte conmigo, que me gustaría que te vinieses ya a casa. Pero entiendo que no estés preparado y te lo quieras pensar más-Mónica.
En ese momento el camarero me saca de ese momento incomodo trayendo la comida. Cosa que agradezco. Miro de reojo a Àngel que ha abierto la boca como para decir algo. Pero se queda callado al venir el camarero.