Relatado por Àngel Llàcer
Miro a Mónica con cara de pocos amigos. No me puedo creer que se me haya olvidado. Me van a matar.
-¡Los ensayos!-exclamo exaltado.
Me estaban poniendo nervioso entre los 2.
-Bah, por un día no creo que pase nada-me dice Mónica tranquila.
-Además, ¿ibas a ir vestido así?-me pregunta Aitor entre risas.
-No-le fulmino con la mirada-,me pensaba cambiar.
-Una apuesta es una apuesta-Aitor.
-Pero ya se han pasado porque eran por la mañana-termino mi explicación.
Vaya 2 con los que me he ido a juntar. Si es que estoy rodeado de locos. Hablando de locos, le tendría que contar a Mónica lo de Sylvia, ¿no? O hablar con Carolina y que se lo cuente ella. Aunque la habrá amenazado para que no cuente nada. De modo que debo ser yo el que la alerte de lo que pasa con Sylvia y que se ande con cuidado. No quiero que le pase nada a Mónica. Apenas la conozco de la primera gala y de estar este rato en su casa, y noto que ya la quiero. Además que ya hemos intimado más de lo que quisiéramos. Sí, a pesar de que está casada. En un arrebato de furia. Sigo comiendo como si nada y Aitor le propone a su madre salir los 3 por el pueblo. Bueno, mientras sea por el pueblo no pasa nada. Aquí no me conoce nadie. Lo malo va a ser como vayamos al centro de Barcelona, que allí me puedo encontrar a amigos y conocidos. Incluso a mi madre.
-Mejor vayamos a Barcelona-dice con la mirada puesta en mí. Esta mujer me lee el pensamiento ¿o qué hace?
-No, ya hemos estado en Barcelona-le rebato.
-Nada, pues volvemos con mi hijo. Como si fuésemos una familia. ¿O no te apetece conocerme?-Mónica.
-Pero te quiero conocer como Àngel no como... Ángela...-me empiezo a reír.
Mónica me acaricia la cara y me sonríe. Me mira a los ojos.
-Pero si estás guapísima... Angelita... jajaja-Mónica.
Aitor se empieza a reír mucho sin dejar de mirar. Ya sé de quién le viene el cachondeo a este chico. No tengo ni idea cómo será su padre, pero viendo a Mónica... Son tal para cual. Y me están machacando. ¡Maldita sea la hora que se me ocurrió apostar! ¿Quién me mandaría a mí? Yo no hubiese sido tan cruel si él hubiese perdido... Bueno, tal vez sí. Pero yo puedo porque lo hago desde el cariño. Él lo hace desde el cachondeo y la burla. Se lo aguanto por ser hijo de quien es, que sino... me vengaría pero ya.
Relatado por Mónica Naranjo
Cuando terminamos de comer, me levanto y llevo los platos al fregadero. Los friego en un santiamén y subo arriba a vestir algo más casual. Ahora estoy muy de andar por casa con el chándal. Y Barcelona tiene categoría como para andar por sus calles vestida de chándal y con un moño. Si fuese por el pueblo, no me importaría. Les aviso que me voy a cambiar, que me esperen. Me pongo una falda negra de tubo, una camisa roja y una chupa de cuero negro. Me coloco los tacones y voy al baño a maquillarme ligeramente. Me suelto el pelo y lo peino dejándolo en una coleta alta. Bajo por las escaleras y aviso de que ya estoy. Cojo el móvil y el bolso.
-Esperad-les digo a los chicos.
Saco el móvil y les ordeno ponerse juntos. Àngel protesta, pero Aitor le agarra del brazo como si fuese su novio. Intento no reírme, para que no quede movida, y les hago una foto. Se la mando a Aitor con un mensaje "¿la subo?". Le miro sonriendo de manera cómplice y me devuelve la misma mirada. Antes de guardar el móvil, le doy a compartir y la subo a twitter.
martes, 29 de diciembre de 2015
martes, 22 de diciembre de 2015
Capítulo 52:Pagando la apuesta
Relatado por Àngel Llàcer
Aitor sale de la habitación diciéndome que ahora vuelve. A saber qué se le ha ocurrido ahora. Hemos terminado ya el partido con un 2-1. Imaginaos de quién es el 1... En efecto, mío. Así que a saber qué me hace. Hemos dicho que según quién ganase, hacíamos algo al otro. Al final ha ganado él. Tocan a la puerta y me levanto a abrir. Me pide que le siga e inconscientemente le sigo. No tengo otra posibilidad. He perdido y tengo que asumir el reto que me haya preparado. Aunque miedo me da. Como sea como su madre... Me lleva a otra habitación. Ésta tiene una cama de matrimonio, así que sospecho que es la de sus padres. Sobre la cama hay apoyada ropa que Aitor me pide que me ponga.
-Estás de coña, ¿no?-le pregunto incrédulo.
-Has perdido y esto es lo mejor que se me ha ocurrido. Venga que voy preparando el resto-me dice Aitor abriendo la habitación de al lado. Resulta que es el baño.
Lo que digo: a saber qué me tiene preparando. Pero puedo ir sospechando por dónde van los tiros por la ropa. Me desvisto y, muy a mi pesar, me pongo la nueva ropa. Me dirijo al baño donde veo a Aitor con una peluca en la mano. Me pide que me siente en una banqueta frente al espejo. ¡Madre mía! Suspiro y le miro con ganas de matarle. Se ríe y me siento. Me coloca la peluca y la empieza a peinar. A continuación coge un estuche del armario.
-Quítate las gafas, por favor-dice entre risas.
-Te voy a matar-le digo entre dientes.
-¿Decías? Jajaja-Aitor.
-Nada, nada-Àngel.
-¡Ah! Pensaba...-Aitor.
Me dejo hacer a regañadientes- Cierro los ojos para no ver nada. Es mejor que no vea esto. Que sea lo que tenga que ser. Me "fiaré" de él. Espero que sepa lo que esté haciendo. Tras un rato aguantando como toca mi cara, para y me dice que ya ha terminado y estoy listo. Me tiende mis gafas avisandome, puesto que yo tengo los ojos cerrado todavía. Las cojo a tientas y me las pongo. Me miro al espejo y me sorprendo.
-Pero, ¿qué me has hecho?-Àngel.
-Y porque no te has visto del todo... jajaja-Aitor.
-Te la voy a devolver-le fulmino con la mirada.
-Bajemos a comer que al final nos quedamos sin comida ni nada-me dice Aitor sin dejar de reír.
-¿Pretendes que baje así?-le pregunto sin entender.
-Esa es la idea. Así que venga, que te vea bajar mamá... jajaja. A ver qué dice... jajaja-Aitor.
Me levanto y salgo del baño. Cuando me dispongo a salir de la habitacion, Aitor me llama. Me giro para ver qué quiere.
-No, eso sí que no-me niego a ponerme eso.
-Es parte del trato y... del atuendo...-me mira de arriba abajo divertido.
Resignado voy hacia él y me siento en el borde de la cama para ponerme el ultimo complemento.
-Tu madre nos va a matar-le digo poniendomelos.
-Te va a matar a ti que lo llevas jajaja-Aitor.
-Y a ti. Le pienso decir que ha sido idea tuya... jajaja-me uno a sus risas.
-Tira guapa jajaja-Aitor.
Me levanto y empiezo a caminar delante de Aitor.
Relatado por Mónica Naranjo
Me levanto y voy al pie de la escalera.
-¿Bajáis ya?-Mónica.
-Ya vamos, mamá. Ve sentándote en la mesa-me dice mi hijo.
Le hago caso y me acerco a la mesa a esperarles. En cuanto veo a Àngel me empiezo a reír sin control. Su aspecto... ¡Dios! Jajaja. Lleva mi falda de tubo negra, una camisa también negra transparente, tacones y una peluca rubia. Además va maquillado. Detrás veo al responsable de esta locura. Le miro pidiéndole una explicación una explicación con la mirada entre risas. Me dice que me espere con la mano. Él también va descojonado de risa. Terminan de bajar y se acercan a la mesa. Aitor se adelanta y le separa la silla a Àngel ofreciéndole asiento a mi lado. Le miro de reojo y sigo riendo. Me va a costar olvidar esta imagen, jajaja.
-¿Y esto?-pregunto entre risas.
-Una apuesta. Le he dado una paliza al FIFA...-Aitor.
-Bueno un 2-1...-salta Àngel defendiéndose.
-Venga guapa no te enfades, que la próxima vez nos animas jajaja-Aitor.
Me estoy imaginando a Àngel vestido de animadora y me río todavía más si cabe. No le queda mal mi ropa al jodío, ¿eh? A ver si vamos a tener que compartir fondo de armario.... jajaja.
-A ti te la voy a devolver-le dice Àngel a mi hijo fulminándole con la mirada-Y tú, deja de reírte-me dice mirándome.
-Es que estás muy mono jajaja. Eso sí-intento ponerme seria por un rato-,mancha mi ropa y estás muerto.
-Eso díselo al ingenioso de tu hijo... ¿Qué tipo de educacion le diste?-Àngel.
-¡Pues la mejor! ¿A que sí mami?-Aitor se levanta y se acerca a mí a darme un abrazo.
-¡Pues claro!-le sigo el abrazo a mi hijo sonriendo. Ya se me va pasando el ataque de risa. Cierro los ojos disfrutando de tener a mi hijo tan cerca.
Tengo a los 2 hombres que quiero tener a mi lado. No me vengáis con Óscar, que cómo le puedo hacer esto. ¿Dónde está? ¿Dónde estaba cuando me desperté?
Aitor se separa de mí y vuelve a sentarse en su sitio. Parto un trozo de tortilla para mi hijo y después le pregunto a Àngel cuánto quiere. Cuando se lo he servido a ellos, me cojo un trozo.
-¡Qué aproveche!-Mónica.
-Igualmente-me responde Aitor.
-Igual-Àngel.
Empezamos a comer mientras hablamos de cosas nuestras, de nuestra vida, de temas que nos interesan o intentando conocer los interesesn del otro. Sobre todo Àngel y Aitor. Porque entre mi hijo y yo no hay secretos. Y con Àngel... paso algunas horas en plató y en la sala de reuniones.
-¿Qué hora es?-pregunta de pronto Àngel como si se acordose.
Miro el reloj.
-Las 2:30-Mónica.
-¡Mierda!-Àngel.
Se da un golpe en la frente y le miramos Aitor y yo sin comprender qué pasa.
-¿Qué pasa?-le pregunta Aitor.
-¿Tenías que hacer algo?-le pregunto yo también.
-Tú lo sabes bien-se limita a contestarme.
Medito a ver qué tenía qué hacer. Me quedo pensando mirándole.
-No entiendo nada...-Aitor.
-Shh, que estoy pensando-mando callar a mi hijo. Pero por más que piense, no me viene nada.
Aitor sale de la habitación diciéndome que ahora vuelve. A saber qué se le ha ocurrido ahora. Hemos terminado ya el partido con un 2-1. Imaginaos de quién es el 1... En efecto, mío. Así que a saber qué me hace. Hemos dicho que según quién ganase, hacíamos algo al otro. Al final ha ganado él. Tocan a la puerta y me levanto a abrir. Me pide que le siga e inconscientemente le sigo. No tengo otra posibilidad. He perdido y tengo que asumir el reto que me haya preparado. Aunque miedo me da. Como sea como su madre... Me lleva a otra habitación. Ésta tiene una cama de matrimonio, así que sospecho que es la de sus padres. Sobre la cama hay apoyada ropa que Aitor me pide que me ponga.
-Estás de coña, ¿no?-le pregunto incrédulo.
-Has perdido y esto es lo mejor que se me ha ocurrido. Venga que voy preparando el resto-me dice Aitor abriendo la habitación de al lado. Resulta que es el baño.
Lo que digo: a saber qué me tiene preparando. Pero puedo ir sospechando por dónde van los tiros por la ropa. Me desvisto y, muy a mi pesar, me pongo la nueva ropa. Me dirijo al baño donde veo a Aitor con una peluca en la mano. Me pide que me siente en una banqueta frente al espejo. ¡Madre mía! Suspiro y le miro con ganas de matarle. Se ríe y me siento. Me coloca la peluca y la empieza a peinar. A continuación coge un estuche del armario.
-Quítate las gafas, por favor-dice entre risas.
-Te voy a matar-le digo entre dientes.
-¿Decías? Jajaja-Aitor.
-Nada, nada-Àngel.
-¡Ah! Pensaba...-Aitor.
Me dejo hacer a regañadientes- Cierro los ojos para no ver nada. Es mejor que no vea esto. Que sea lo que tenga que ser. Me "fiaré" de él. Espero que sepa lo que esté haciendo. Tras un rato aguantando como toca mi cara, para y me dice que ya ha terminado y estoy listo. Me tiende mis gafas avisandome, puesto que yo tengo los ojos cerrado todavía. Las cojo a tientas y me las pongo. Me miro al espejo y me sorprendo.
-Pero, ¿qué me has hecho?-Àngel.
-Y porque no te has visto del todo... jajaja-Aitor.
-Te la voy a devolver-le fulmino con la mirada.
-Bajemos a comer que al final nos quedamos sin comida ni nada-me dice Aitor sin dejar de reír.
-¿Pretendes que baje así?-le pregunto sin entender.
-Esa es la idea. Así que venga, que te vea bajar mamá... jajaja. A ver qué dice... jajaja-Aitor.
Me levanto y salgo del baño. Cuando me dispongo a salir de la habitacion, Aitor me llama. Me giro para ver qué quiere.
-No, eso sí que no-me niego a ponerme eso.
-Es parte del trato y... del atuendo...-me mira de arriba abajo divertido.
Resignado voy hacia él y me siento en el borde de la cama para ponerme el ultimo complemento.
-Tu madre nos va a matar-le digo poniendomelos.
-Te va a matar a ti que lo llevas jajaja-Aitor.
-Y a ti. Le pienso decir que ha sido idea tuya... jajaja-me uno a sus risas.
-Tira guapa jajaja-Aitor.
Me levanto y empiezo a caminar delante de Aitor.
Relatado por Mónica Naranjo
Me levanto y voy al pie de la escalera.
-¿Bajáis ya?-Mónica.
-Ya vamos, mamá. Ve sentándote en la mesa-me dice mi hijo.
Le hago caso y me acerco a la mesa a esperarles. En cuanto veo a Àngel me empiezo a reír sin control. Su aspecto... ¡Dios! Jajaja. Lleva mi falda de tubo negra, una camisa también negra transparente, tacones y una peluca rubia. Además va maquillado. Detrás veo al responsable de esta locura. Le miro pidiéndole una explicación una explicación con la mirada entre risas. Me dice que me espere con la mano. Él también va descojonado de risa. Terminan de bajar y se acercan a la mesa. Aitor se adelanta y le separa la silla a Àngel ofreciéndole asiento a mi lado. Le miro de reojo y sigo riendo. Me va a costar olvidar esta imagen, jajaja.
-¿Y esto?-pregunto entre risas.
-Una apuesta. Le he dado una paliza al FIFA...-Aitor.
-Bueno un 2-1...-salta Àngel defendiéndose.
-Venga guapa no te enfades, que la próxima vez nos animas jajaja-Aitor.
Me estoy imaginando a Àngel vestido de animadora y me río todavía más si cabe. No le queda mal mi ropa al jodío, ¿eh? A ver si vamos a tener que compartir fondo de armario.... jajaja.
-A ti te la voy a devolver-le dice Àngel a mi hijo fulminándole con la mirada-Y tú, deja de reírte-me dice mirándome.
-Es que estás muy mono jajaja. Eso sí-intento ponerme seria por un rato-,mancha mi ropa y estás muerto.
-Eso díselo al ingenioso de tu hijo... ¿Qué tipo de educacion le diste?-Àngel.
-¡Pues la mejor! ¿A que sí mami?-Aitor se levanta y se acerca a mí a darme un abrazo.
-¡Pues claro!-le sigo el abrazo a mi hijo sonriendo. Ya se me va pasando el ataque de risa. Cierro los ojos disfrutando de tener a mi hijo tan cerca.
Tengo a los 2 hombres que quiero tener a mi lado. No me vengáis con Óscar, que cómo le puedo hacer esto. ¿Dónde está? ¿Dónde estaba cuando me desperté?
Aitor se separa de mí y vuelve a sentarse en su sitio. Parto un trozo de tortilla para mi hijo y después le pregunto a Àngel cuánto quiere. Cuando se lo he servido a ellos, me cojo un trozo.
-¡Qué aproveche!-Mónica.
-Igualmente-me responde Aitor.
-Igual-Àngel.
Empezamos a comer mientras hablamos de cosas nuestras, de nuestra vida, de temas que nos interesan o intentando conocer los interesesn del otro. Sobre todo Àngel y Aitor. Porque entre mi hijo y yo no hay secretos. Y con Àngel... paso algunas horas en plató y en la sala de reuniones.
-¿Qué hora es?-pregunta de pronto Àngel como si se acordose.
Miro el reloj.
-Las 2:30-Mónica.
-¡Mierda!-Àngel.
Se da un golpe en la frente y le miramos Aitor y yo sin comprender qué pasa.
-¿Qué pasa?-le pregunta Aitor.
-¿Tenías que hacer algo?-le pregunto yo también.
-Tú lo sabes bien-se limita a contestarme.
Medito a ver qué tenía qué hacer. Me quedo pensando mirándole.
-No entiendo nada...-Aitor.
-Shh, que estoy pensando-mando callar a mi hijo. Pero por más que piense, no me viene nada.
martes, 15 de diciembre de 2015
Capítulo 51:El partido del año
Relatado por Àngel Llàcer
Vamos poniendo la mesa en un ambiente relajado. Como me ha dicho antes Mónica: estaba estresado y lo ha pagado conmigo. Pero no es mal chaval. Terminamos deponer la mesa y me dice que le siga. Subimos las escaleras y abre la puerta de la izquierda. Entro sonriendo cerrando tras de mí.
-Pero no te quedes ahí, siéntate-Aitor.
Le hago caso y me acerco a la cama y me siento en el borde. Empiezo a observar todo a mi alrededor. Aitor me llama y me acerco.
-Pues esto ya está, elige país-Aitor.
Miro hacia la tele y veo que aparecen banderas de varios países. Aitor me ofrece un mando. Él empieza a mover el cursor para elegir país. Tras pensarlo un rato, pincho en la bandera correspondiente y cambia la imagen. Se ve un campo de futbol y unos cuantos muñecos por la pantalla.
-Va a iniciar el partido del año-empieza a comentar Aitor como si de un locutor se tratara-Italia VS Francia. ¿Quién ganará?.
-Está claro que yo-le digo entre risas.
-Eso ya lo veremos-me dice con una sonrisa.
Empieza el juego y saca Francia. Empiezo a apretar los botones como si la vida me fuera en ello. Sí, he elegido Francia. La pelota me es arrebatada y maldigo. Llega el primer gol que Aitor celebra gritando.
-¡Gooool!-Aitor.
-Te he dejado-le digo sin importancia.
-Claro, claro-me dice irónico.
Sigue el juego. Unos regates por aquí, robar la pelota, despistar al jugador y la pelota vuelve a ser de Francia.
-¡Cuidado! Allí hay un italiano-le grito a mi muñeco.
Lo esquivo como puedo y chuto.
-¡Goooool! ¡`Chúpate ésa!-Àngel.
-Bah, la suerte del principiante-Aitor.
Seguimos jugando entre piques y maldiciones a nuestros respectivos equipos.
-¡A comer!-oímos a Mónica que grita desde abajo.
Aitor pausa el juego.
-¡Espera mamá!-Aitor.
Y vuelve al juego. Me quedo un rato embobado. ¿Cómo me puede llegar tanto su voz? Simplemente una orden y ya me tiene cual soldado cuadrando ante su general. Aitor me saca de mis pensamientos chasqueando los dedos. Vuelvo a la pantalla y veo que me ha marcado otro gol. Mierda. Aitor lo celebra moviendo los brazos por encima de la cabeza.
Relatado por Mónica Naranjo
Suspiro y espero impaciente apoyada en la mesa. Por el griterío imagino que estarán jugando al FIFA. Pero es que la comida se va a enfriar. Hago sonar las uñas contra la mesa. Cuando ya no aguanto más, subo y abro la puerta. Ahí están: de espaldas a mí, concentrados en el juego. Me cruzo de brazos y pongo mi expresión más seria.
-¿No he dicho que a comer?-Mónica.
Ambos se sobresaltan. Aitor se gira para mirarme y le sigue Àngel que me mira también.
-¡Joder mamá!-Aitor.
-¿Qué te he dicho yo de los tacos? ¡Coño!-Mónica.
-Mira quién fue a hablar...-me dice mi hijo divertido.
Àngel nos mira sonriendo y gira la cabeza de uno a otro como si fuese un partido de tenis. Se lo está pasando pipa.
-¡Oye!-me quejo.
-Que es el partido del año y sólo quedan 5 minutos-Aitor.
-Más te vale porque como tardes más, se van a comer tu comida los perros-Mónica.
Avanzo por la habitación y me siento en la cama a observarlos. Aitor vuelve su vista a la pantalla de nuevo. Àngel aún me mira sonriendo. Me muerdo el labio inferior de forma provocativa.
-¡Toma!-grita mi hijo.
Àngel se gira para mirar el juego. Le ha marcado un gol.
-No vale, tu madre me ha distraído...-se queja Àngel.
-¿Perdona?¿Acaso es mi culpa?-finjo estar enfadada.
-Gracias mamá-me dice Aitor levantando el pulgar hacia arriba.
-Es que no puedes provocarme de esa manera y pretender que me quede impasible. No soy de piedra-Àngel.
Sonrío ante su comentario. Vale, he oído bien lo que ha dicho y eso me gusta. No soy la única entonces.
-¡Venga! Que queda un minuto, a ver qué haces-le dice Aitor a Àngel.
-¡Va!-Àngel.
-¿Apostamos algo?-pregunta mi hijo.
-Si marco yo, vamos a quedar en empate...-Àngel.
-No importa. Quien marque ahora, gana-Aitor.
Àngel se le queda mirando.
-De acuerdo-Àngel.
Prefiero dejarles solos en sus cosas y apuestas. Me levanto y me acerco a la puerta. Abro la puerta y antes de salir, me giro.
-Pero que sea un minuto, ¿eh?-Mónica.
-Sí, mamá-Aitor.
Àngel se gira. Le tiro un beso y sonrío. Salgo de la habitación cerrando tras de mí. Me quedo un momento en el pasillo. Mi sonrisa invade mi cara. Eso quiere decir que también le gusto, que lo de esa noche no fue en vano. Ambos queríamos pasión y, aunque fuese con rabia, lo hicimos. Bajo al salón y me siento en el sofá. Siento un cosquilleo en el estomago, la sonrisa no se me va y miro a la nada pensando en él. Estoy enamorada. Cojo mi móvil y tecleo un mensaje. Esta emoción la tengo que compartir con alguien. Ya sabemos todos con quién lo voy a compartir. La churri es con la primera que hablé al llegar y hemos congeniado genial. Escribo emocionada y espero su respuesta expectante.
Vamos poniendo la mesa en un ambiente relajado. Como me ha dicho antes Mónica: estaba estresado y lo ha pagado conmigo. Pero no es mal chaval. Terminamos deponer la mesa y me dice que le siga. Subimos las escaleras y abre la puerta de la izquierda. Entro sonriendo cerrando tras de mí.
-Pero no te quedes ahí, siéntate-Aitor.
Le hago caso y me acerco a la cama y me siento en el borde. Empiezo a observar todo a mi alrededor. Aitor me llama y me acerco.
-Pues esto ya está, elige país-Aitor.
Miro hacia la tele y veo que aparecen banderas de varios países. Aitor me ofrece un mando. Él empieza a mover el cursor para elegir país. Tras pensarlo un rato, pincho en la bandera correspondiente y cambia la imagen. Se ve un campo de futbol y unos cuantos muñecos por la pantalla.
-Va a iniciar el partido del año-empieza a comentar Aitor como si de un locutor se tratara-Italia VS Francia. ¿Quién ganará?.
-Está claro que yo-le digo entre risas.
-Eso ya lo veremos-me dice con una sonrisa.
Empieza el juego y saca Francia. Empiezo a apretar los botones como si la vida me fuera en ello. Sí, he elegido Francia. La pelota me es arrebatada y maldigo. Llega el primer gol que Aitor celebra gritando.
-¡Gooool!-Aitor.
-Te he dejado-le digo sin importancia.
-Claro, claro-me dice irónico.
Sigue el juego. Unos regates por aquí, robar la pelota, despistar al jugador y la pelota vuelve a ser de Francia.
-¡Cuidado! Allí hay un italiano-le grito a mi muñeco.
Lo esquivo como puedo y chuto.
-¡Goooool! ¡`Chúpate ésa!-Àngel.
-Bah, la suerte del principiante-Aitor.
Seguimos jugando entre piques y maldiciones a nuestros respectivos equipos.
-¡A comer!-oímos a Mónica que grita desde abajo.
Aitor pausa el juego.
-¡Espera mamá!-Aitor.
Y vuelve al juego. Me quedo un rato embobado. ¿Cómo me puede llegar tanto su voz? Simplemente una orden y ya me tiene cual soldado cuadrando ante su general. Aitor me saca de mis pensamientos chasqueando los dedos. Vuelvo a la pantalla y veo que me ha marcado otro gol. Mierda. Aitor lo celebra moviendo los brazos por encima de la cabeza.
Relatado por Mónica Naranjo
Suspiro y espero impaciente apoyada en la mesa. Por el griterío imagino que estarán jugando al FIFA. Pero es que la comida se va a enfriar. Hago sonar las uñas contra la mesa. Cuando ya no aguanto más, subo y abro la puerta. Ahí están: de espaldas a mí, concentrados en el juego. Me cruzo de brazos y pongo mi expresión más seria.
-¿No he dicho que a comer?-Mónica.
Ambos se sobresaltan. Aitor se gira para mirarme y le sigue Àngel que me mira también.
-¡Joder mamá!-Aitor.
-¿Qué te he dicho yo de los tacos? ¡Coño!-Mónica.
-Mira quién fue a hablar...-me dice mi hijo divertido.
Àngel nos mira sonriendo y gira la cabeza de uno a otro como si fuese un partido de tenis. Se lo está pasando pipa.
-¡Oye!-me quejo.
-Que es el partido del año y sólo quedan 5 minutos-Aitor.
-Más te vale porque como tardes más, se van a comer tu comida los perros-Mónica.
Avanzo por la habitación y me siento en la cama a observarlos. Aitor vuelve su vista a la pantalla de nuevo. Àngel aún me mira sonriendo. Me muerdo el labio inferior de forma provocativa.
-¡Toma!-grita mi hijo.
Àngel se gira para mirar el juego. Le ha marcado un gol.
-No vale, tu madre me ha distraído...-se queja Àngel.
-¿Perdona?¿Acaso es mi culpa?-finjo estar enfadada.
-Gracias mamá-me dice Aitor levantando el pulgar hacia arriba.
-Es que no puedes provocarme de esa manera y pretender que me quede impasible. No soy de piedra-Àngel.
Sonrío ante su comentario. Vale, he oído bien lo que ha dicho y eso me gusta. No soy la única entonces.
-¡Venga! Que queda un minuto, a ver qué haces-le dice Aitor a Àngel.
-¡Va!-Àngel.
-¿Apostamos algo?-pregunta mi hijo.
-Si marco yo, vamos a quedar en empate...-Àngel.
-No importa. Quien marque ahora, gana-Aitor.
Àngel se le queda mirando.
-De acuerdo-Àngel.
Prefiero dejarles solos en sus cosas y apuestas. Me levanto y me acerco a la puerta. Abro la puerta y antes de salir, me giro.
-Pero que sea un minuto, ¿eh?-Mónica.
-Sí, mamá-Aitor.
Àngel se gira. Le tiro un beso y sonrío. Salgo de la habitación cerrando tras de mí. Me quedo un momento en el pasillo. Mi sonrisa invade mi cara. Eso quiere decir que también le gusto, que lo de esa noche no fue en vano. Ambos queríamos pasión y, aunque fuese con rabia, lo hicimos. Bajo al salón y me siento en el sofá. Siento un cosquilleo en el estomago, la sonrisa no se me va y miro a la nada pensando en él. Estoy enamorada. Cojo mi móvil y tecleo un mensaje. Esta emoción la tengo que compartir con alguien. Ya sabemos todos con quién lo voy a compartir. La churri es con la primera que hablé al llegar y hemos congeniado genial. Escribo emocionada y espero su respuesta expectante.
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Capítulo 50:El postre
Relatado por Sylvia Pantoja
Me acabo de encontrar a Carolina (Cerezuela) por el pasillo cuando iba al comedor. La agarro bruscamente del brazo y le digo que avance. La llevo hasta mi habitación y llamo a Àngel. Si no es por las buenas, será por las malas.
-En la siguiente gala quiero el 12 o le puedo hacer mucho daño a Carolina-Sylvia.
-No, no lo hagas-Àngel.
-Pues ya sabes lo que tienes que hacer-Sylvia.
-Está bien, pero no le hagas nada-Àngel.
-Te quiero-sonrío y cuelgo.
Giro a Carolina, ya que la tenía cogida por el cuello, de espaldas a mí. Sonrío irónicamente.
-Has tenido suerte esta vez, pero como me vuelvas a hacer algo no sólo tu tarjeta quedará en números rojos-Sylvia.
La suelto y le ordeno que se vaya. Se va rápidamente de mi habitación y a continuación salgo yo. Llego al comedor y pongo mi mejor cara. Ya están algunos de mis compañeros sentados a la mesa.
Relatado por Mónica Naranjo
Espero hasta que termine de hablar. Por el tono que ha usado, parece preocupado. Vuelve a mi lado.
-Ya está-Àngel.
-¿Quién era?-Mónica.
Noto que Àngel evita el contacto visual y empieza a balbucear nervioso.
-Nada, mi madre. Que quiere hacer natillas...-Àngel.
-¿Y por eso le dices que no lo haga?-Mónica.
-Claro, porque no estoy en casa-Àngel.
-¡Pero si puedo hacértelas yo!-Mónica.
Sé que me está ocultando algo, pero por ahora no le preguntaré nada. Hoy es nuestro día y no le pondré incomodo con mis preguntas. Hoy es para disfrutar e incluso para que conozca mi familia en un ambiente relajado. Le beso en la mejilla y le sonrío.
-¿Seguro?-me pregunta Àngel.
-¿Acaso lo dudas? Hago unas natillas para chuparse los dedos. Además así le doy una sorpresa a Aitor-Mónica.
-¿Y tu marido? ¿Va a venir?-me pregunto rascándose la nuca.
-No, me ha dicho que tiene mucho trabajo y no viene. Pero si hubiese venido, no hubiera pasado. Que fue mosso, pero no de los que pegan... jajaja-Mónica.
Àngel ríe nervioso conmigo. Paso mi mano por su cintura y apoyo mi cabeza en su hombro.
-Así que relájate y volvamos a casa-Mónica.
Vamos hablando de Aitor, le digo que estaba tenso por un trabajo y lo ha pagado con él, que le disculpe. Le pregunto por su madre ya que la ha sacado antes en la conversación. No sé realmente qué pasará, pero ya habrá tiempo de enterarse.
Llegamos a casa y le digo que pase. Aún no se siente a gusto. Oigo la tele y voy al salón. Allí veo a mi hijo.
-Cariño, vamos a comer-Mónica.
Aitor se gira y me mira sonriendo. Apaga la tele y se levanta. Se acerca a Àngel y le ofrece la mano.
-Perdona por lo de antes. Volvamos a empezar, soy Aitor Tarruella, hijo de Mónica Naranjo-Aitor.
-Aitor, por favor....-noto que mis mejillas se encienden de repente. ¿Soy yo o hace mucho calor de repente?
Àngel le estrecha la mano, ya más tranquilo.
-Àngel Llàcer, compañero de trabajo de tu madre y puede que amigo...-levanta las cejas a lo que mi hijo sonríe y le sigue el juego.
-Eso si te deja... jeje-Aitor.
-¡Aitor!-Mónica.
-Sí, porque vaya carácter se gasta aquí la señora Naranjo-sigue Àngel.
-¡Hale! ¡A poner la mesa los 2!-Mónica.
Decido cortar sus críticas hacia mí. Pero bueno con estos 2... Qué buenas migas han hecho de repente, ¿no? Aitor sonríe y le dice a Àngel que le siga y van los 2 a la cocina. Cuelgo la chaqueta en el perchero y dejo el bolso también. Voy a la cocina y les veo hablando y riendo animadamente.
-¿Qué hacéis aún aquí? ¡Tirad a la sala!-les ordeno.
-Pero si nos has mandado tú...-me dice divertido mi hijo.
-La edad ya...-Àngel.
-¿A que no coméis por listos? Os vais a hacer la comida vosotros-Mónica.
Àngel se acerca a mí y me giro dándole la espalda. Finjo estar enfadada. Intento no reírme y me pongo de morros por si acaso me da la vuelta. En efecto, me da la vuelta y me mira con cara de cachorrito.
-¿No me vas a hacer las na...?-le pongo el dedo índice en sus labios para que no diga nada.
-Sí, pero shhh. Poned la mesa y enseguida llevo la comida. Aitor, ¿por qué no le enseñas tu cuarto y alguno de tus videojuegos?-Mónica.
-De acuerdo-me sonríe y después se dirige a Àngel-Acabemos de poner cuanto antes la mesa y jugamos una partida antes de comer-Aitor.
Salen de la mesa con platos y cubiertos. Cojo los ingredientes para hacer las natillas y me pongo a ello. Menos mal que fui previsora y dejé la comida hecha. Porque con estos 2 niños es imposible hacer nada. Sonrío mientras preparo el postre.
Me acabo de encontrar a Carolina (Cerezuela) por el pasillo cuando iba al comedor. La agarro bruscamente del brazo y le digo que avance. La llevo hasta mi habitación y llamo a Àngel. Si no es por las buenas, será por las malas.
-En la siguiente gala quiero el 12 o le puedo hacer mucho daño a Carolina-Sylvia.
-No, no lo hagas-Àngel.
-Pues ya sabes lo que tienes que hacer-Sylvia.
-Está bien, pero no le hagas nada-Àngel.
-Te quiero-sonrío y cuelgo.
Giro a Carolina, ya que la tenía cogida por el cuello, de espaldas a mí. Sonrío irónicamente.
-Has tenido suerte esta vez, pero como me vuelvas a hacer algo no sólo tu tarjeta quedará en números rojos-Sylvia.
La suelto y le ordeno que se vaya. Se va rápidamente de mi habitación y a continuación salgo yo. Llego al comedor y pongo mi mejor cara. Ya están algunos de mis compañeros sentados a la mesa.
Relatado por Mónica Naranjo
Espero hasta que termine de hablar. Por el tono que ha usado, parece preocupado. Vuelve a mi lado.
-Ya está-Àngel.
-¿Quién era?-Mónica.
Noto que Àngel evita el contacto visual y empieza a balbucear nervioso.
-Nada, mi madre. Que quiere hacer natillas...-Àngel.
-¿Y por eso le dices que no lo haga?-Mónica.
-Claro, porque no estoy en casa-Àngel.
-¡Pero si puedo hacértelas yo!-Mónica.
Sé que me está ocultando algo, pero por ahora no le preguntaré nada. Hoy es nuestro día y no le pondré incomodo con mis preguntas. Hoy es para disfrutar e incluso para que conozca mi familia en un ambiente relajado. Le beso en la mejilla y le sonrío.
-¿Seguro?-me pregunta Àngel.
-¿Acaso lo dudas? Hago unas natillas para chuparse los dedos. Además así le doy una sorpresa a Aitor-Mónica.
-¿Y tu marido? ¿Va a venir?-me pregunto rascándose la nuca.
-No, me ha dicho que tiene mucho trabajo y no viene. Pero si hubiese venido, no hubiera pasado. Que fue mosso, pero no de los que pegan... jajaja-Mónica.
Àngel ríe nervioso conmigo. Paso mi mano por su cintura y apoyo mi cabeza en su hombro.
-Así que relájate y volvamos a casa-Mónica.
Vamos hablando de Aitor, le digo que estaba tenso por un trabajo y lo ha pagado con él, que le disculpe. Le pregunto por su madre ya que la ha sacado antes en la conversación. No sé realmente qué pasará, pero ya habrá tiempo de enterarse.
Llegamos a casa y le digo que pase. Aún no se siente a gusto. Oigo la tele y voy al salón. Allí veo a mi hijo.
-Cariño, vamos a comer-Mónica.
Aitor se gira y me mira sonriendo. Apaga la tele y se levanta. Se acerca a Àngel y le ofrece la mano.
-Perdona por lo de antes. Volvamos a empezar, soy Aitor Tarruella, hijo de Mónica Naranjo-Aitor.
-Aitor, por favor....-noto que mis mejillas se encienden de repente. ¿Soy yo o hace mucho calor de repente?
Àngel le estrecha la mano, ya más tranquilo.
-Àngel Llàcer, compañero de trabajo de tu madre y puede que amigo...-levanta las cejas a lo que mi hijo sonríe y le sigue el juego.
-Eso si te deja... jeje-Aitor.
-¡Aitor!-Mónica.
-Sí, porque vaya carácter se gasta aquí la señora Naranjo-sigue Àngel.
-¡Hale! ¡A poner la mesa los 2!-Mónica.
Decido cortar sus críticas hacia mí. Pero bueno con estos 2... Qué buenas migas han hecho de repente, ¿no? Aitor sonríe y le dice a Àngel que le siga y van los 2 a la cocina. Cuelgo la chaqueta en el perchero y dejo el bolso también. Voy a la cocina y les veo hablando y riendo animadamente.
-¿Qué hacéis aún aquí? ¡Tirad a la sala!-les ordeno.
-Pero si nos has mandado tú...-me dice divertido mi hijo.
-La edad ya...-Àngel.
-¿A que no coméis por listos? Os vais a hacer la comida vosotros-Mónica.
Àngel se acerca a mí y me giro dándole la espalda. Finjo estar enfadada. Intento no reírme y me pongo de morros por si acaso me da la vuelta. En efecto, me da la vuelta y me mira con cara de cachorrito.
-¿No me vas a hacer las na...?-le pongo el dedo índice en sus labios para que no diga nada.
-Sí, pero shhh. Poned la mesa y enseguida llevo la comida. Aitor, ¿por qué no le enseñas tu cuarto y alguno de tus videojuegos?-Mónica.
-De acuerdo-me sonríe y después se dirige a Àngel-Acabemos de poner cuanto antes la mesa y jugamos una partida antes de comer-Aitor.
Salen de la mesa con platos y cubiertos. Cojo los ingredientes para hacer las natillas y me pongo a ello. Menos mal que fui previsora y dejé la comida hecha. Porque con estos 2 niños es imposible hacer nada. Sonrío mientras preparo el postre.
martes, 1 de diciembre de 2015
Capítulo 49:Como un niño
Relatado por Mónica Naranjo
Miro a Àngel, se ha quedado callado mirándome. Supongo que no se lo esperaba. Estoy nerviosa por su respuesta. Intento sonreír y creo que lo consigo. Más es una sonrisa nerviosa. Incluso me muerdo el labio inferior.
-¿Me estás invitando a comer?-me repite como para asegurarse.
Sin dejar de mirarle, asiento y llevo mi dedo índice a la boca. Me retira la mano y me coge la cara con ambas manos.
-No te muerdas el dedo, que luego no comes-Àngel.
Le miro extrañada. No sé si eso quiere decir que acepta mi propuesta o no. Me dedica una sonrisa y abre la boca. Espero paciente hasta que me llega una bocanada de aire. Tiene la boca en forma de "u" y me está soplando.
-Te la debía de antes-me dice y se empieza a reír.
Le miro con reprimenda y empieza a correr como si le fuera la vida en ello. Confirmo y añado: es raro y es como un niño. Pero no pienso correr detrás de él. Sigo caminando a mi ritmo, Va girándose para mirarme de vez en cuando. Niego sonriendo. Lo lleva claro si cree que voy a correr con tacones. Me detengo y le miro divertida. Él no conoce el pueblo, así que puede terminar en cualquier sitio. Me empiezo a reír imaginando la situación. La gente me mira raro, pero ¿qué más da?
-¡Cuidado!-le advierto a Àngel viendo cómo se va a chocar.
Voy hacia él y se detiene antes de llegar a chocarse. Salto y me subo a su espalda.
.Ahora me llevas, bonito. Que me has hecho correr-Mónica.
-Qué mentirosa. Te he estado observando todo el rato y has venido andando-Àngel.
Le agarro en tenaza por la cintura. A ver cómo me baja de aquí ahora. Si quiere jugar, vamos a jugar.
-Venga, yo te guío. Así es otra forma de visitar el pueblo-digo entre risas.
-Claro, cómodo para ti, ¿no?-Àngel.
-Yo no he dicho cómodo, pero...-me quedo un rato pensativa y sonrío-sí jajaja.
Me agarro a su cuello y le digo por dónde ir, dándole levemente con el pie como si fuese un caballo. Me lo estoy pasando pipa. Àngel no para de quejarse y de decirme que no le pegue, pero no le hago caso. Al fondo veo el museo. Pero no le digo nada y le digo que siga recto.
-Hemos llegado-le digo al llegar a la puerta.
Con cuidado me bajo de su espalda y evito mirarle. Ahora mismo debe tener una cara que podría fulminarme con la mirada. Camino y le cojo de la mano para entrar, animándole a que me siga. Pero no se mueve.
-¡Vamos!-Mónica.
-Que no soy tu burro de carga-protesta.
-Va, luego te llevo...-se le ilumina la cara-al monte jajaja.
-Eres mala-Àngel.
-Va, que luego te lo compenso... Pídeme lo que quieras-Mónica.
Àngel me mira con una sonrisa pícara y se queda en silencio, en actitud pensativa.
-De acuerdo. Me vas a invitar tú hoy a todo lo que te pida-Àngel.
-¿Qué?-le miro con los ojos abiertos como platos.
-O eso o... lo que tú y yo estamos pensando...-sonríe de medio lado y me acaricia la mejilla con la mano libre.
Me quedo meditando mis posibilidades. Pagarle lo que me pida o pagarle con mi cuerpo. Suena muy tentador lo segundo, pero me puedo arriesgar a mucho. No tengo ni idea lo que voy a hacer. De momento me quedaré en silencio y dejaré que el tiempo pase. Tal vez se le olvide.
-Vamos para dentro, anda-digo con una sonrisa.
-¿Y bien? ¿Qué has decidido?-me insiste Àngel.
Me parece que no me voy a librar de él tan fácilmente. Pero aún así entramos al museo y vamos a la taquilla. Saco el monedero para pagar las 2 entradas.
Relatado por Àngel Llàcer
Pongo una mano sobre la suya impidiendo que saque el dinero. ¿Creíais que iba a ser tan ruin como para dejar que ella pague? Ante todo soy un caballero. O eso intento al menos. Pido las 2 entradas y saco el dinero para pagar. La miro sonriendo y ella me devuelve la sonrisa. Se apoya en mi hombro y la miro tiernamente. Qué pena no poder disfrutar de esta mujer siempre. Àngel vive el presente, me dice mi subconsciente. Y le haré caso. Estoy aquí y ahora con ella. En su pueblo. Me ha enseñado el pueblo de diferente forma y me ha invitado a comer. ¿Qué más puedo pedir? Ojalá este día no acabe nunca. Se agarra a mi brazo y vamos paseando por las diferentes salas viendo las pinturas. Nos quedamos algún rato observando. Ella las mira embelesada. Tal vez recordando aquella época en la que le conoció.
Tras un rato en el museo, vamos cogidos de la mano de regreso a su casa. Esta vez no se cuelga a mi espalda. Andamos como 2 personas adultas conversando tranquilamente. Podríamos pasar por una pareja. Cómo me gustaría eso. Pero el móvil me devuelve a la realidad. Me empieza a sonar. Lo cojo y oigo a la persona del otro lado de la línea.
-¡No, no lo hagas!-exclamo asustado.
Miro a Àngel, se ha quedado callado mirándome. Supongo que no se lo esperaba. Estoy nerviosa por su respuesta. Intento sonreír y creo que lo consigo. Más es una sonrisa nerviosa. Incluso me muerdo el labio inferior.
-¿Me estás invitando a comer?-me repite como para asegurarse.
Sin dejar de mirarle, asiento y llevo mi dedo índice a la boca. Me retira la mano y me coge la cara con ambas manos.
-No te muerdas el dedo, que luego no comes-Àngel.
Le miro extrañada. No sé si eso quiere decir que acepta mi propuesta o no. Me dedica una sonrisa y abre la boca. Espero paciente hasta que me llega una bocanada de aire. Tiene la boca en forma de "u" y me está soplando.
-Te la debía de antes-me dice y se empieza a reír.
Le miro con reprimenda y empieza a correr como si le fuera la vida en ello. Confirmo y añado: es raro y es como un niño. Pero no pienso correr detrás de él. Sigo caminando a mi ritmo, Va girándose para mirarme de vez en cuando. Niego sonriendo. Lo lleva claro si cree que voy a correr con tacones. Me detengo y le miro divertida. Él no conoce el pueblo, así que puede terminar en cualquier sitio. Me empiezo a reír imaginando la situación. La gente me mira raro, pero ¿qué más da?
-¡Cuidado!-le advierto a Àngel viendo cómo se va a chocar.
Voy hacia él y se detiene antes de llegar a chocarse. Salto y me subo a su espalda.
.Ahora me llevas, bonito. Que me has hecho correr-Mónica.
-Qué mentirosa. Te he estado observando todo el rato y has venido andando-Àngel.
Le agarro en tenaza por la cintura. A ver cómo me baja de aquí ahora. Si quiere jugar, vamos a jugar.
-Venga, yo te guío. Así es otra forma de visitar el pueblo-digo entre risas.
-Claro, cómodo para ti, ¿no?-Àngel.
-Yo no he dicho cómodo, pero...-me quedo un rato pensativa y sonrío-sí jajaja.
Me agarro a su cuello y le digo por dónde ir, dándole levemente con el pie como si fuese un caballo. Me lo estoy pasando pipa. Àngel no para de quejarse y de decirme que no le pegue, pero no le hago caso. Al fondo veo el museo. Pero no le digo nada y le digo que siga recto.
-Hemos llegado-le digo al llegar a la puerta.
Con cuidado me bajo de su espalda y evito mirarle. Ahora mismo debe tener una cara que podría fulminarme con la mirada. Camino y le cojo de la mano para entrar, animándole a que me siga. Pero no se mueve.
-¡Vamos!-Mónica.
-Que no soy tu burro de carga-protesta.
-Va, luego te llevo...-se le ilumina la cara-al monte jajaja.
-Eres mala-Àngel.
-Va, que luego te lo compenso... Pídeme lo que quieras-Mónica.
Àngel me mira con una sonrisa pícara y se queda en silencio, en actitud pensativa.
-De acuerdo. Me vas a invitar tú hoy a todo lo que te pida-Àngel.
-¿Qué?-le miro con los ojos abiertos como platos.
-O eso o... lo que tú y yo estamos pensando...-sonríe de medio lado y me acaricia la mejilla con la mano libre.
Me quedo meditando mis posibilidades. Pagarle lo que me pida o pagarle con mi cuerpo. Suena muy tentador lo segundo, pero me puedo arriesgar a mucho. No tengo ni idea lo que voy a hacer. De momento me quedaré en silencio y dejaré que el tiempo pase. Tal vez se le olvide.
-Vamos para dentro, anda-digo con una sonrisa.
-¿Y bien? ¿Qué has decidido?-me insiste Àngel.
Me parece que no me voy a librar de él tan fácilmente. Pero aún así entramos al museo y vamos a la taquilla. Saco el monedero para pagar las 2 entradas.
Relatado por Àngel Llàcer
Pongo una mano sobre la suya impidiendo que saque el dinero. ¿Creíais que iba a ser tan ruin como para dejar que ella pague? Ante todo soy un caballero. O eso intento al menos. Pido las 2 entradas y saco el dinero para pagar. La miro sonriendo y ella me devuelve la sonrisa. Se apoya en mi hombro y la miro tiernamente. Qué pena no poder disfrutar de esta mujer siempre. Àngel vive el presente, me dice mi subconsciente. Y le haré caso. Estoy aquí y ahora con ella. En su pueblo. Me ha enseñado el pueblo de diferente forma y me ha invitado a comer. ¿Qué más puedo pedir? Ojalá este día no acabe nunca. Se agarra a mi brazo y vamos paseando por las diferentes salas viendo las pinturas. Nos quedamos algún rato observando. Ella las mira embelesada. Tal vez recordando aquella época en la que le conoció.
Tras un rato en el museo, vamos cogidos de la mano de regreso a su casa. Esta vez no se cuelga a mi espalda. Andamos como 2 personas adultas conversando tranquilamente. Podríamos pasar por una pareja. Cómo me gustaría eso. Pero el móvil me devuelve a la realidad. Me empieza a sonar. Lo cojo y oigo a la persona del otro lado de la línea.
-¡No, no lo hagas!-exclamo asustado.
martes, 24 de noviembre de 2015
Capítulo 48:La historia del naranjo
Relatado por Àngel Llàcer
-¿Que no?-grito corriendo detrás de ella.
Me está provocando y al final vamos a caer en el juego. Llego a la parte de arriba donde hay varias puertas. Las puertas están cerradas, pero no se ve a Mónica por aquí.
-¿Estás jugando al escondite, eh? ¡Pues allá voy!-Àngel.
Sigo caminando lentamente para no hacer ruido y agudizando el oído. Oigo una risita ahogada al final del pasillo, en la puerta del fondo. Hago los últimos metros corriendo. Abro la puerta sonriendo.
-Te pillé-Àngel.
Pero allí no está. Miro debajo de la cama y tampoco. Hasta que veo un armario grande. Me acerco a él y abro las puertas. Me encuentro a una Mónica muriéndose de la risa. La miro divertido y acabo contagiado de su risa.
-¡Mira! Voy a salir del armario jajaja-Mónica.
-Y yo te he sacado jajaja-Àngel.
-Te voy a nombrar el saca armarios jajaja-Mónica.
-¿El saca armarios? Jajaja. Eso suena a transportista de pueblo jajaja-Àngel.
-¡Oye!-me pega en el brazo-Que estamos en mi pueblo.
-¿Me lo vas a enseñar?-dejo de reír y sonrío.
-Claro, pero primero hay que cambiarse-Mónica.
-Pues arreando que es gerundio-Àngel.
Mónica sale del armario y le pego una cachetada en el culo.-
-¡Oye! Ay goloso...-pone una cara insinuante que me derrite.
Vuelve sobre sus pasos y coge unos vaqueros, una camiseta y una toalla.
-¿Me vas a mirar todo el rato?-no dejo de mirarla y chasquea los dedos delante de mi cara-¡Tierra llamando a Àngel!
-¿Eh?-pregunto.
-Que te voy a teñir el pelo de azul-Mónica.
-Vale vale-digo hipnotizado.
-Y te voy a coger la moto-Mónica.
-¿Qué? ¡Mi moto no!-Àngel.
-¡Hombre! ¡Por fin reaccionas! me voy a duchar-Mónica.
-¿Y por qué no nos duchamos juntos?-noto que me mira y añado-Para ahorrar agua...
-Para ahorrar agua... Claro...-sopesa mis palabras.
Va contoneándose a la puerta de la izquierda y la abre. Se gira, me dedica una sonrisa y cierra la puerta. La puerta del armario se ha quedado abierta y me pongo a mirar la ropa que tiene. Hay ropa tanto de hombre como de mujer. Óscar, su marido, tiene un estilo muy parecido al mío. Pero la veo más grande. Debe ser más ancho de espalda que yo. Y más alto. No sé por qué dice Mónica que me puede servir.
Al de un rato, Mónica sale ya vestida del baño. Me hace un gesto con la mano de que ya puedo entrar.
-¿Has elegido la ropa que te vas a poner?-Mónica.
-No creo que me quede bien...-Àngel.
-Claro que sí, déjame a mí-Mónica.
Se dirige al armario y empieza a pasar perchas hasta que coge una.
Relatado por Mónica Naranjo
Cojo una percha que contiene unos pitillos, camiseta negra y una chupa de cuero. Se la doy a Àngel.
-Creo que esto te puede quedar bien-Mónica.
Me mira no muy convencido, pero al final la coge.
-Ahora te llevo una toalla-Mónica.
Àngel se mete al baño y cojo una toalla. Voy al baño y abro la puerta. Está de espaldas a la puerta desnudándose. Me quedo un rato observando su parte trasera. Me habéis pillado. Sí, su trasero.
-Toma-Mónica.
-¡Mónica! ¡Qué susto me has dado!-Àngel.
-Anda tonto-Mónica.
Coge la toalla y, muy a mi pesar, le cierro la puerta. Me pongo las zapatillas de casa y me recojo el pelo en un moño. Bajo las escaleras y me voy a la cocina. Y empiezo a hacer la comida. Si quiero hacerle un tour por el `pueblo, será mejor que la deje preparada. Puede que vengamos para la hora de comer. Yo le voy a invitar a comer. A ver qué me contesta. Y con mi hijo tendré que hablar cuando vuelva. Se ha pillado un mosqueo... Es mejor que le dé una explicación antes de que empeoren las cosas. Me pongo el delantal y voy cogiendo ingredientes de la nevera. Puede que me dé tiempo a acabar antes que baje Àngel. Mi móvil empieza a sonar y dejo la patata y el cuchillo encima de la mesa. Voy a donde he dejado el bolso y saco el móvil. Lo desbloqueo y veo que son varios whatsapps. Miro primero el chat de Óscar.
-"No creo que vaya a comer. Hay chica nueva en la discográfica. Ya te la presentaré"-Óscar.
-"Entonces un plato menos, no?"-Mónica. O el mismo si cuento con Àngel. Evidentemente esto me lo guardo para mí.
-"Por eso te aviso ahora, siitita, para que no cocines más de la cuenta"-Óscar.
-"Gracias siitito, qué bueno eres"-Mónica.
-"Te quiero (beso)"-Óscar.
-"Yo más (beso) <3"-Mónica.
Salgo del chat y veo el nombre de Aitor.
-"Perdona mamá, no quería hablarte así. Es que tengo que presentar un trabajo y apenas he dormido"-Aitor.
-"Cuántas veces te habré dicho que no lo dejes para el último momento? Vienes a comer? Tu padre no viene y puedes comer lo que tú quieras"-Mónica.
Cierro el chat, ya que su última conexión es de hace 1 hora. Estaría en un rato libre y ha aprovechado a escribirme. Qué hijo más considerado tengo. No es por presumir, pero tengo al mejor. Estoy muy orgullosa de él. Abro el grupo del jurado y leo por encima. Porque sé mque la churri y Carlitos están casados, sino pensaría que tienen algo. Aunque todo puede pasar. Sino miradme a mí: casada y enamorada de Àngel. Así que aquí no hay nada escrito. Un papel no simboliza nada. A ver, no me malinterpretéis. Claro que significa, pero no eliges de quien te enamoras. Ahí el corazón manda. Vuelvo a bloquear el móvil y lo dejo sobre la mesa del salón. Voy de nuevo a la cocina y sigo pelando patatas. Al de un rato oigo movimiento en la escalera, Àngel está bajando. Estoy en la cocina, de espaldas a la puerta.
-Tú como Martirio, ¿no? Arreglá, pero informal-Àngel.
Me giro y le veo con la ropa de Óscar puesta. Le sienta como un guante, ni que estuviera confeccionada para él.
-Habló el macarrilla-sonrío.
-Eh, eh-hace un gesto con las manos para que pare-Que ha sido la ropa que me has dado.
-Si te sienta genial...-me acerco a él y le doy un beso en la mejilla.
Me giro para terminar la tortilla y oigo arrasar la silla.
-¡Levanta la silla, hombre!-le regaño.
-Vale, mamá-me dice con ironía.
Le doy la vuelta a la tortilla y la devuelvo a la sartén. Me giro para mirarle. Está sentado mirándome con cara de niño bueno.
-Todavía no vamos a comer, ¿eh?-le aviso.
-Jo-pone un puchero y me empiezo a reír. Está muy gracioso.
-¿No quieres que te enseñe Figueres?-Mónica.
-Y que me cuentes la historia del naranjo-me mira con una sonrisa inocente, pero divertoda.
-Vaya cachondeo te traes con el naranjo, ¿eh?-le devuelvo la mirada divertida.
-Dijiste que me la ibas a contar luego y ahora que ya estamos cambiados...-Àngel.
-Está bien, pero déjame que acabe la tortilla para que no se me queme-Mónica.
-Vaaaale-Àngel.
Pongo el plato sobre la sartén y la giro quedando la tortilla sobre el plato. Me acerco y levanto la silla para apartarla de la mesa y me siento frente a él.
-Es una tradición familiar. Mi abuelo plantó el naranjo y se lo regaló a mi padre cuando era pequeño. Al cumplir 12 años, mi padre me lo regaló a mí. Me temo que querría regalárselo a mi hermano, para que no se perdiera el apellido pero...-una lágrima escapa-yo me quedé viviendo en esta casa. Y según mi abuelo, quien viva en esta casa se queda con el naranjo y sus frutos. De modo que el naranjo y las naranjas son míos.
Termino mi relato y le miro. Me mira fijamente, escuchando atentamente como si no quisiera perderse ni un detalle.
-Que no es una historia muy interesante-le quito importancia.
-De modo que el naranjo pasará a tu hijo, ¿no?-me pregunta con curiosidad.
-Bueno... si se queda a vivir aquí, sí-me limpio la lágrima y me levanto-¡Vamos! Te voy a hacer de guía.
Voy al salón a coger el bolso y después a la entrada donde he dejado la chaqueta. Salimos de casa y vamos dando un paseo. Le voy explicando cada cosa que vemos.
-¿Aquí es donde vivió Picasso?-me pregunta Àngel.
-Picasso no-empiezo a reír-,Dalí. Poco después de recibir mi naranjo, lo conocí-sonrío orgullosa recordando aquel día.
-¿Le conociste?-Àngel.
-Sí, me lo presentó mi madre ya que trabajaba en su casa-Mónica.
-Guau. Así es normal que seas tan conocida-Àngel.
-Bueno, no es para tanto. Es verdad que él fue el primer artista que conocí y me dio un buen consejo, pero él si que era y fue grande. Hayh un museo dedicado a él. Podríamos ir, si quieres-Mónica.
-Claro, vamos-Àngel.
-Y si quieres, también te puedes quedar a comer en casa...-suelto como quien no quiere la cosa.
-¿Que no?-grito corriendo detrás de ella.
Me está provocando y al final vamos a caer en el juego. Llego a la parte de arriba donde hay varias puertas. Las puertas están cerradas, pero no se ve a Mónica por aquí.
-¿Estás jugando al escondite, eh? ¡Pues allá voy!-Àngel.
Sigo caminando lentamente para no hacer ruido y agudizando el oído. Oigo una risita ahogada al final del pasillo, en la puerta del fondo. Hago los últimos metros corriendo. Abro la puerta sonriendo.
-Te pillé-Àngel.
Pero allí no está. Miro debajo de la cama y tampoco. Hasta que veo un armario grande. Me acerco a él y abro las puertas. Me encuentro a una Mónica muriéndose de la risa. La miro divertido y acabo contagiado de su risa.
-¡Mira! Voy a salir del armario jajaja-Mónica.
-Y yo te he sacado jajaja-Àngel.
-Te voy a nombrar el saca armarios jajaja-Mónica.
-¿El saca armarios? Jajaja. Eso suena a transportista de pueblo jajaja-Àngel.
-¡Oye!-me pega en el brazo-Que estamos en mi pueblo.
-¿Me lo vas a enseñar?-dejo de reír y sonrío.
-Claro, pero primero hay que cambiarse-Mónica.
-Pues arreando que es gerundio-Àngel.
Mónica sale del armario y le pego una cachetada en el culo.-
-¡Oye! Ay goloso...-pone una cara insinuante que me derrite.
Vuelve sobre sus pasos y coge unos vaqueros, una camiseta y una toalla.
-¿Me vas a mirar todo el rato?-no dejo de mirarla y chasquea los dedos delante de mi cara-¡Tierra llamando a Àngel!
-¿Eh?-pregunto.
-Que te voy a teñir el pelo de azul-Mónica.
-Vale vale-digo hipnotizado.
-Y te voy a coger la moto-Mónica.
-¿Qué? ¡Mi moto no!-Àngel.
-¡Hombre! ¡Por fin reaccionas! me voy a duchar-Mónica.
-¿Y por qué no nos duchamos juntos?-noto que me mira y añado-Para ahorrar agua...
-Para ahorrar agua... Claro...-sopesa mis palabras.
Va contoneándose a la puerta de la izquierda y la abre. Se gira, me dedica una sonrisa y cierra la puerta. La puerta del armario se ha quedado abierta y me pongo a mirar la ropa que tiene. Hay ropa tanto de hombre como de mujer. Óscar, su marido, tiene un estilo muy parecido al mío. Pero la veo más grande. Debe ser más ancho de espalda que yo. Y más alto. No sé por qué dice Mónica que me puede servir.
Al de un rato, Mónica sale ya vestida del baño. Me hace un gesto con la mano de que ya puedo entrar.
-¿Has elegido la ropa que te vas a poner?-Mónica.
-No creo que me quede bien...-Àngel.
-Claro que sí, déjame a mí-Mónica.
Se dirige al armario y empieza a pasar perchas hasta que coge una.
Relatado por Mónica Naranjo
Cojo una percha que contiene unos pitillos, camiseta negra y una chupa de cuero. Se la doy a Àngel.
-Creo que esto te puede quedar bien-Mónica.
Me mira no muy convencido, pero al final la coge.
-Ahora te llevo una toalla-Mónica.
Àngel se mete al baño y cojo una toalla. Voy al baño y abro la puerta. Está de espaldas a la puerta desnudándose. Me quedo un rato observando su parte trasera. Me habéis pillado. Sí, su trasero.
-Toma-Mónica.
-¡Mónica! ¡Qué susto me has dado!-Àngel.
-Anda tonto-Mónica.
Coge la toalla y, muy a mi pesar, le cierro la puerta. Me pongo las zapatillas de casa y me recojo el pelo en un moño. Bajo las escaleras y me voy a la cocina. Y empiezo a hacer la comida. Si quiero hacerle un tour por el `pueblo, será mejor que la deje preparada. Puede que vengamos para la hora de comer. Yo le voy a invitar a comer. A ver qué me contesta. Y con mi hijo tendré que hablar cuando vuelva. Se ha pillado un mosqueo... Es mejor que le dé una explicación antes de que empeoren las cosas. Me pongo el delantal y voy cogiendo ingredientes de la nevera. Puede que me dé tiempo a acabar antes que baje Àngel. Mi móvil empieza a sonar y dejo la patata y el cuchillo encima de la mesa. Voy a donde he dejado el bolso y saco el móvil. Lo desbloqueo y veo que son varios whatsapps. Miro primero el chat de Óscar.
-"No creo que vaya a comer. Hay chica nueva en la discográfica. Ya te la presentaré"-Óscar.
-"Entonces un plato menos, no?"-Mónica. O el mismo si cuento con Àngel. Evidentemente esto me lo guardo para mí.
-"Por eso te aviso ahora, siitita, para que no cocines más de la cuenta"-Óscar.
-"Gracias siitito, qué bueno eres"-Mónica.
-"Te quiero (beso)"-Óscar.
-"Yo más (beso) <3"-Mónica.
Salgo del chat y veo el nombre de Aitor.
-"Perdona mamá, no quería hablarte así. Es que tengo que presentar un trabajo y apenas he dormido"-Aitor.
-"Cuántas veces te habré dicho que no lo dejes para el último momento? Vienes a comer? Tu padre no viene y puedes comer lo que tú quieras"-Mónica.
Cierro el chat, ya que su última conexión es de hace 1 hora. Estaría en un rato libre y ha aprovechado a escribirme. Qué hijo más considerado tengo. No es por presumir, pero tengo al mejor. Estoy muy orgullosa de él. Abro el grupo del jurado y leo por encima. Porque sé mque la churri y Carlitos están casados, sino pensaría que tienen algo. Aunque todo puede pasar. Sino miradme a mí: casada y enamorada de Àngel. Así que aquí no hay nada escrito. Un papel no simboliza nada. A ver, no me malinterpretéis. Claro que significa, pero no eliges de quien te enamoras. Ahí el corazón manda. Vuelvo a bloquear el móvil y lo dejo sobre la mesa del salón. Voy de nuevo a la cocina y sigo pelando patatas. Al de un rato oigo movimiento en la escalera, Àngel está bajando. Estoy en la cocina, de espaldas a la puerta.
-Tú como Martirio, ¿no? Arreglá, pero informal-Àngel.
Me giro y le veo con la ropa de Óscar puesta. Le sienta como un guante, ni que estuviera confeccionada para él.
-Habló el macarrilla-sonrío.
-Eh, eh-hace un gesto con las manos para que pare-Que ha sido la ropa que me has dado.
-Si te sienta genial...-me acerco a él y le doy un beso en la mejilla.
Me giro para terminar la tortilla y oigo arrasar la silla.
-¡Levanta la silla, hombre!-le regaño.
-Vale, mamá-me dice con ironía.
Le doy la vuelta a la tortilla y la devuelvo a la sartén. Me giro para mirarle. Está sentado mirándome con cara de niño bueno.
-Todavía no vamos a comer, ¿eh?-le aviso.
-Jo-pone un puchero y me empiezo a reír. Está muy gracioso.
-¿No quieres que te enseñe Figueres?-Mónica.
-Y que me cuentes la historia del naranjo-me mira con una sonrisa inocente, pero divertoda.
-Vaya cachondeo te traes con el naranjo, ¿eh?-le devuelvo la mirada divertida.
-Dijiste que me la ibas a contar luego y ahora que ya estamos cambiados...-Àngel.
-Está bien, pero déjame que acabe la tortilla para que no se me queme-Mónica.
-Vaaaale-Àngel.
Pongo el plato sobre la sartén y la giro quedando la tortilla sobre el plato. Me acerco y levanto la silla para apartarla de la mesa y me siento frente a él.
-Es una tradición familiar. Mi abuelo plantó el naranjo y se lo regaló a mi padre cuando era pequeño. Al cumplir 12 años, mi padre me lo regaló a mí. Me temo que querría regalárselo a mi hermano, para que no se perdiera el apellido pero...-una lágrima escapa-yo me quedé viviendo en esta casa. Y según mi abuelo, quien viva en esta casa se queda con el naranjo y sus frutos. De modo que el naranjo y las naranjas son míos.
Termino mi relato y le miro. Me mira fijamente, escuchando atentamente como si no quisiera perderse ni un detalle.
-Que no es una historia muy interesante-le quito importancia.
-De modo que el naranjo pasará a tu hijo, ¿no?-me pregunta con curiosidad.
-Bueno... si se queda a vivir aquí, sí-me limpio la lágrima y me levanto-¡Vamos! Te voy a hacer de guía.
Voy al salón a coger el bolso y después a la entrada donde he dejado la chaqueta. Salimos de casa y vamos dando un paseo. Le voy explicando cada cosa que vemos.
-¿Aquí es donde vivió Picasso?-me pregunta Àngel.
-Picasso no-empiezo a reír-,Dalí. Poco después de recibir mi naranjo, lo conocí-sonrío orgullosa recordando aquel día.
-¿Le conociste?-Àngel.
-Sí, me lo presentó mi madre ya que trabajaba en su casa-Mónica.
-Guau. Así es normal que seas tan conocida-Àngel.
-Bueno, no es para tanto. Es verdad que él fue el primer artista que conocí y me dio un buen consejo, pero él si que era y fue grande. Hayh un museo dedicado a él. Podríamos ir, si quieres-Mónica.
-Claro, vamos-Àngel.
-Y si quieres, también te puedes quedar a comer en casa...-suelto como quien no quiere la cosa.
martes, 17 de noviembre de 2015
Capítulo 47:Bienvenido a mi casa
Relatado por Àngel Llàcer
Los ojos me van pesando hasta que llega un momento en que me duermo.
Noto una mano que me acaricia la cara. Abro los ojos, pero ya no me encuentro en el coche con Mónica. Estoy en la habitación del hotel. Siento frío en m cuerpo. Me dispongo a levantarme para cerrar la ventana, pero alguien me empuja de nuevo impidiéndomelo. Me quedo de nuevo tumbado sobre la cama. Miro hacia la ventana y veo que las puertas de la ventana están cerradas, pero no tienen cristal. Unas manos recorren mi cuerpo acariciándome, arañándome. Estoy en penumbra y no consigo ver quién es. De repente noto un pinchazo en el costado y me da una punzada de dolor. De pronto la luz se enciende, pero en la habitación no se ve a nadie. A lo que mi vista alcanza es que estoy atado y tengo un cristal clavado en la zona donde he sentido el dolor. Empieza a manar sangre de la herida y no puedo hacer nada para evitarlo. Como no venga alguien rápido, me desangraré. Me duele mucho. Intento gritar, pero mis gritos son ahogados por algo que me tapa la boca. Me intento mover para salir y que alguien me vea, pero es peor todavía. Se va clavando todavía más. Cierro los ojos de nuevo para no pensar en el dolor, para no verme en esta situación. Unas lágrimas resbalan por mis mejillas mostrando el dolor que siento.
-¡Àngel!-oigo que me llaman. Pero no tengo fuerzas para despertar. Cada vez me voy debilitando más.
Relatado por Mónica Naranjo
Se ha quedado dormido. Lo miro con ternura mientras voy conduciendo. Pobre, le he hecho madrugar y ayer tuvo ensayo. Pero ya hemos llegado.
-¡Àngel!-Mónica.
Se despierta sobresaltado y mira a su alrededor.
-¿Dónde estoy ¿Y el cristal?-pregunta confundido.
-Estás en el coche. ¿Qué cristal?-le pregunto para ver si consigo enterarme de algo.
-Nada, déjalo-se levanta la camiseta, se mira el costado y suspira.
Le miro con una sonrisa. Este chico es muy raro. Abre la puerta y sale. Hago lo mismo para no quedarme atrás. Cierro la puerta y doy la vuelta al coche para reunirme con él. Àngel mira a su alrededor. Creo que está intentando averiguar dónde le he traído.
-¿Dónde estamos?-vuelve a preguntar.
-Ahora te lo digo-le cojo de la mano y tiro de él llevándole por un camino empedrado.
Llegamos a una casa, también de piedra, rodeada de un extenso prado y algunos árboles. A la izquierda de la casa hay un pozo y al lado de éste, un naranjo.
Busco entre las cosas de mi bolso y encuentro las llaves. Introduzco la llave en la cerradura y giro hacia la derecha. Abro la puerta, cojo mis llaves le digo que pase.
-Bienvenido a mi casa-Mónica.
Àngel mira cada rincón del lugar. Después me mira a mí.
-¿Esta es tu casa?-asiento sonriendo.-Así que ésta es la casa de Mónica Naranjo... ¿Y lo de fuera es un naranjo?-me pregunta sonriendo.
Vuelvo a asentir sonriendo.
-Y tiene una historia, pero mejor vamos a cambiarnos primero-Mónica.
-Pero si aquí no tengo ropa...-Àngel.
-Te pones la de Óscar. Creo...-le miro de arriba abajo-que te servirá.
-¡Oye! ¡Deja de hacer eso!-Àngel.
-¿El qué?-le pregunto inocentemente jugando con un mechón de mi pelo.
-Mirarme como si fuese una mercancía-Àngel.
-Ahora me entiendes, ¿verdad?-le miro con una sonrisa.
-Pero si yo no te miro así...-Àngel.
-No digas mentiras-dice casi riendo.
Le miro insinuante. Me acerco a él lentamente hasta encontrarnos a centímetros. Pero me giro y echo a correr escaleras arriba.
-¿A qué no me pillas?
Los ojos me van pesando hasta que llega un momento en que me duermo.
Noto una mano que me acaricia la cara. Abro los ojos, pero ya no me encuentro en el coche con Mónica. Estoy en la habitación del hotel. Siento frío en m cuerpo. Me dispongo a levantarme para cerrar la ventana, pero alguien me empuja de nuevo impidiéndomelo. Me quedo de nuevo tumbado sobre la cama. Miro hacia la ventana y veo que las puertas de la ventana están cerradas, pero no tienen cristal. Unas manos recorren mi cuerpo acariciándome, arañándome. Estoy en penumbra y no consigo ver quién es. De repente noto un pinchazo en el costado y me da una punzada de dolor. De pronto la luz se enciende, pero en la habitación no se ve a nadie. A lo que mi vista alcanza es que estoy atado y tengo un cristal clavado en la zona donde he sentido el dolor. Empieza a manar sangre de la herida y no puedo hacer nada para evitarlo. Como no venga alguien rápido, me desangraré. Me duele mucho. Intento gritar, pero mis gritos son ahogados por algo que me tapa la boca. Me intento mover para salir y que alguien me vea, pero es peor todavía. Se va clavando todavía más. Cierro los ojos de nuevo para no pensar en el dolor, para no verme en esta situación. Unas lágrimas resbalan por mis mejillas mostrando el dolor que siento.
-¡Àngel!-oigo que me llaman. Pero no tengo fuerzas para despertar. Cada vez me voy debilitando más.
Relatado por Mónica Naranjo
Se ha quedado dormido. Lo miro con ternura mientras voy conduciendo. Pobre, le he hecho madrugar y ayer tuvo ensayo. Pero ya hemos llegado.
-¡Àngel!-Mónica.
Se despierta sobresaltado y mira a su alrededor.
-¿Dónde estoy ¿Y el cristal?-pregunta confundido.
-Estás en el coche. ¿Qué cristal?-le pregunto para ver si consigo enterarme de algo.
-Nada, déjalo-se levanta la camiseta, se mira el costado y suspira.
Le miro con una sonrisa. Este chico es muy raro. Abre la puerta y sale. Hago lo mismo para no quedarme atrás. Cierro la puerta y doy la vuelta al coche para reunirme con él. Àngel mira a su alrededor. Creo que está intentando averiguar dónde le he traído.
-¿Dónde estamos?-vuelve a preguntar.
-Ahora te lo digo-le cojo de la mano y tiro de él llevándole por un camino empedrado.
Llegamos a una casa, también de piedra, rodeada de un extenso prado y algunos árboles. A la izquierda de la casa hay un pozo y al lado de éste, un naranjo.
Busco entre las cosas de mi bolso y encuentro las llaves. Introduzco la llave en la cerradura y giro hacia la derecha. Abro la puerta, cojo mis llaves le digo que pase.
-Bienvenido a mi casa-Mónica.
Àngel mira cada rincón del lugar. Después me mira a mí.
-¿Esta es tu casa?-asiento sonriendo.-Así que ésta es la casa de Mónica Naranjo... ¿Y lo de fuera es un naranjo?-me pregunta sonriendo.
Vuelvo a asentir sonriendo.
-Y tiene una historia, pero mejor vamos a cambiarnos primero-Mónica.
-Pero si aquí no tengo ropa...-Àngel.
-Te pones la de Óscar. Creo...-le miro de arriba abajo-que te servirá.
-¡Oye! ¡Deja de hacer eso!-Àngel.
-¿El qué?-le pregunto inocentemente jugando con un mechón de mi pelo.
-Mirarme como si fuese una mercancía-Àngel.
-Ahora me entiendes, ¿verdad?-le miro con una sonrisa.
-Pero si yo no te miro así...-Àngel.
-No digas mentiras-dice casi riendo.
Le miro insinuante. Me acerco a él lentamente hasta encontrarnos a centímetros. Pero me giro y echo a correr escaleras arriba.
-¿A qué no me pillas?
martes, 10 de noviembre de 2015
Capítulo 46:De camino a casa
Relatado por Àngel Llàcer
Nos quedamos en silencio observando cómo su hijo se aleja. Lleva un ritmo apresurado. Se nota el enfado.
-Yo... será mejor que me vaya...-dice nerviosa.
La miro. Sin mirarme empieza a caminar. La sigo de cerca.
-¡Mónica! ¡Espera!-la llamo.
La cojo del brazo y hago que se gire.
-¿Qué?-Mónica.
-¿Le quieres?-Àngel.
Tal vez he sido muy directo, pero necesito saberlo. Necesito saber qué pinto aquí, qué pinto en su vida. Mónica me mira en silencio durante un rato. Al rato agacha la cabeza e intenta marcharse.
-No... no lo sé...-Mónica.
Levanta la mirada y me mira. Nos quedamos así, en silencio. Ella con lágrimas recorriendo sus mejillas. Me acerco más a ella y le voy limpiando las lágrimas con el pulgar.
-Será mejor que nos cambiemos o vamos a pillar una pulmonía-parece haber mejorado. O su instinto de madre es más fuerte. Todo puede ser.
Sonrío todavía mirándola. Me he quedado petrificado admirándola. Ella chasquea los dedos y, como si estuviese hipnotizado, vuelvo.
-¿Te llevo?-me pregunta Mónica.
-Será mejor que coja el metro-Àngel.
-¿Qué vas a coger el metro teniendo yo el coche? Anda, no digas tonterías-Mónica.
La sigo casi por inercia. Parece como si un imán me llevase a ella y no pudiese alejarme. Espero hasta que abra la puerta y una vez abierto, abro la del copiloto y me monto.
-Pero te voy a mojar el coche...-Àngel.
-¿Has visto cómo voy yo?-asiento-¡Pues no te preocupes!
Arranca el coche. Intento empezar una conversación, pero no se me ocurre ningún tema. El tema de su hija ronda aún mi cabeza. Tal vez tenga razón y no debo meterme en una familia. Ellos son felices y yo... sólo he venido a complicar las cosas. Ahora Mónica tiene dudas sobre su amor a su marido.
Miro por la ventanilla. Es una carretera que no conozco. Ésta no lleva al hotel. Giro mi cabeza para mirarla.
-¿A dónde vamos?-le pregunto. Parece que hoy todo son preguntas hacia ella y reproches para mí mismo.
-¡Ah! ¡Sorpresa!-sonríe con la vista puesta en la carretera.
Intento descifrar a dónde vamos mirando hacia delante. Paso mi mirada de la carretera a Mónica y de Mónica a la carretera. De Mónica no voy a conseguir nada. Tiene una sonrisa traviesa. Aunque no me mire, sabe que estoy pasándolo mal por la intriga. Y de la carretera poco puedo descubrir. En los carteles pone:
Barcelona
Madrid
Francia
Me apoyo en la ventanilla y miro el paisaje pasar. Cierro los ojos para relajarme y disfrutar simplemente del viaje. Intento poner la mente en blanco.
Nos quedamos en silencio observando cómo su hijo se aleja. Lleva un ritmo apresurado. Se nota el enfado.
-Yo... será mejor que me vaya...-dice nerviosa.
La miro. Sin mirarme empieza a caminar. La sigo de cerca.
-¡Mónica! ¡Espera!-la llamo.
La cojo del brazo y hago que se gire.
-¿Qué?-Mónica.
-¿Le quieres?-Àngel.
Tal vez he sido muy directo, pero necesito saberlo. Necesito saber qué pinto aquí, qué pinto en su vida. Mónica me mira en silencio durante un rato. Al rato agacha la cabeza e intenta marcharse.
-No... no lo sé...-Mónica.
Levanta la mirada y me mira. Nos quedamos así, en silencio. Ella con lágrimas recorriendo sus mejillas. Me acerco más a ella y le voy limpiando las lágrimas con el pulgar.
-Será mejor que nos cambiemos o vamos a pillar una pulmonía-parece haber mejorado. O su instinto de madre es más fuerte. Todo puede ser.
Sonrío todavía mirándola. Me he quedado petrificado admirándola. Ella chasquea los dedos y, como si estuviese hipnotizado, vuelvo.
-¿Te llevo?-me pregunta Mónica.
-Será mejor que coja el metro-Àngel.
-¿Qué vas a coger el metro teniendo yo el coche? Anda, no digas tonterías-Mónica.
La sigo casi por inercia. Parece como si un imán me llevase a ella y no pudiese alejarme. Espero hasta que abra la puerta y una vez abierto, abro la del copiloto y me monto.
-Pero te voy a mojar el coche...-Àngel.
-¿Has visto cómo voy yo?-asiento-¡Pues no te preocupes!
Arranca el coche. Intento empezar una conversación, pero no se me ocurre ningún tema. El tema de su hija ronda aún mi cabeza. Tal vez tenga razón y no debo meterme en una familia. Ellos son felices y yo... sólo he venido a complicar las cosas. Ahora Mónica tiene dudas sobre su amor a su marido.
Miro por la ventanilla. Es una carretera que no conozco. Ésta no lleva al hotel. Giro mi cabeza para mirarla.
-¿A dónde vamos?-le pregunto. Parece que hoy todo son preguntas hacia ella y reproches para mí mismo.
-¡Ah! ¡Sorpresa!-sonríe con la vista puesta en la carretera.
Intento descifrar a dónde vamos mirando hacia delante. Paso mi mirada de la carretera a Mónica y de Mónica a la carretera. De Mónica no voy a conseguir nada. Tiene una sonrisa traviesa. Aunque no me mire, sabe que estoy pasándolo mal por la intriga. Y de la carretera poco puedo descubrir. En los carteles pone:
Barcelona
Madrid
Francia
Me apoyo en la ventanilla y miro el paisaje pasar. Cierro los ojos para relajarme y disfrutar simplemente del viaje. Intento poner la mente en blanco.
martes, 3 de noviembre de 2015
Capítulo 45:Esto no está bien
Relatado por Mónica Naranjo
Oigo la voz de Aitor y me separo rápidamente. Me mira indignado, como si le hubiese fallado. Pensará que estoy engañando a su padre. ¿Realmente le estoy engañando? Salgo de la fuente y me acerco a él. Aunque intenta por todos los medios alejarse de mí.
-¿Cómo le puedes hacer esto a papá?-Aitor.
-Deja que te explique...-Mónica.
-Tengo que ir a clase, déjame-Aitor.
Noto un brazo por encima de los hombros y veo a Àngel a mi derecha.
-Sólo la estaba animando-le dice Àngel seguro de sus palabras.
-No me vengas de coleguita porque sé muy bien lo que he visto-me retira la mano de su brazo.
-¿Por qué no le preguntas a tu padre dónde estuvo anoche?-le exclamo lleno de rabia.
No soy la única mala de esta historia.
-¡No me apetece! Ya hablaremos y espero que éste-dice escupiendo sus palabras con odio dirigiéndose a Àngel-no siga contigo cuando vuelva.
Veo a mi hijo alejarse. Estaba realmente enfadado. Es normal, él cree que estoy engañando a su padre. Pero nada más lejos que eso.
*Un día antes*
Relatado por Edurne
-¿Cómo que te vas? ¿Y yo qué? ¿No te importo nada?-Edurne.
-Me han ofrecido un contrato en Manchester, pero puedes venirte conmigo si quieres-David.
-Aquí lo tengo todo, no me puedes pedir que renuncie por irme contigo a Inglaterra-Edurne.
-¿Acaso yo te pido que renuncies a tu carrera? ¡Entiéndeme a mí también!-David.
-¿Mi carrera? Que yo sepa, mi carrera no me lleva a miles de kilómetros...-una lagrima sale de mi ojo izquierdo.
Cojo la chaqueta y el bolso y salgo de casa dando un portazo. Me encuentro en Barcelona porque mañana tengo una promoción del disco. Aunque me han dado una mala noticia: de aquí a 2 semanas se me acaba el contrato y no me lo renuevan. Llego a un bar y entro. Me acerco a la barra y pido algo para beber. Me pone el vaso y voy bebiendo.
-Hola rubia-me giro, un sombre se me ha acercado.
-Hola-le digo con una sonrisa fingida. No tengo el ánimo ahora mismo para nada.
Pide otra copa para él. Va algo tocado ya.
-¿Eres de por aquí?
Le vuelvo a mirar.
-No, soy de Madrid. Pero estoy aquí por trabajo-Edurne.
-¿Y en qué trabajas?-bebe un trago.
Le imito.
-Soy cantante-Edurne.
-¿Ah sí? Yo trabajo en una discográfica-me tiende una tarjeta. La cojo y la miro. Óscar Tarruella, productor musical.
Sigo bebiendo de mi copa. Creo que se me ha arreglado el problema. Tal vez tenga un hueco en su discográfica para mí. Es cuestión de intentarlo.
*Presente*
Estamos en la cocina antes desayunando de que se vaya.
-Cuando quieras puedes venir al estudio, estaremos encantados de recibirte-me dice Óscar con una sonrisa.
-Gracias por darme una oportunidad-Edurne.
Le dedico una sonrisa. Acerca su mano a la mía y las entrelazamos. Nos quedamos mirándonos con una sonrisa de bobos durante un rato. Óscar sale de su letargo.
-Me tengo que ir-Óscar.
-¿Tan pronto?-me muerdo el labio inferior mirándole.
Óscar se levanta y me abraza por la espalda.
-A pesar de lo genial que me caes, no está bien...-Óscar.
-No pasa nada, puedes irte-digo con indiferencia, aunque por dentro sienta un terrible sentimiento de culpa.
Me levanto y miro para mirarle. Finjo una sonrisa y le acaricio la barbilla. Subo a mi habitación y cierro la puerta. Me tiro en la cama boca abajo y rompo a llorar.
Oigo la voz de Aitor y me separo rápidamente. Me mira indignado, como si le hubiese fallado. Pensará que estoy engañando a su padre. ¿Realmente le estoy engañando? Salgo de la fuente y me acerco a él. Aunque intenta por todos los medios alejarse de mí.
-¿Cómo le puedes hacer esto a papá?-Aitor.
-Deja que te explique...-Mónica.
-Tengo que ir a clase, déjame-Aitor.
Noto un brazo por encima de los hombros y veo a Àngel a mi derecha.
-Sólo la estaba animando-le dice Àngel seguro de sus palabras.
-No me vengas de coleguita porque sé muy bien lo que he visto-me retira la mano de su brazo.
-¿Por qué no le preguntas a tu padre dónde estuvo anoche?-le exclamo lleno de rabia.
No soy la única mala de esta historia.
-¡No me apetece! Ya hablaremos y espero que éste-dice escupiendo sus palabras con odio dirigiéndose a Àngel-no siga contigo cuando vuelva.
Veo a mi hijo alejarse. Estaba realmente enfadado. Es normal, él cree que estoy engañando a su padre. Pero nada más lejos que eso.
*Un día antes*
Relatado por Edurne
-¿Cómo que te vas? ¿Y yo qué? ¿No te importo nada?-Edurne.
-Me han ofrecido un contrato en Manchester, pero puedes venirte conmigo si quieres-David.
-Aquí lo tengo todo, no me puedes pedir que renuncie por irme contigo a Inglaterra-Edurne.
-¿Acaso yo te pido que renuncies a tu carrera? ¡Entiéndeme a mí también!-David.
-¿Mi carrera? Que yo sepa, mi carrera no me lleva a miles de kilómetros...-una lagrima sale de mi ojo izquierdo.
Cojo la chaqueta y el bolso y salgo de casa dando un portazo. Me encuentro en Barcelona porque mañana tengo una promoción del disco. Aunque me han dado una mala noticia: de aquí a 2 semanas se me acaba el contrato y no me lo renuevan. Llego a un bar y entro. Me acerco a la barra y pido algo para beber. Me pone el vaso y voy bebiendo.
-Hola rubia-me giro, un sombre se me ha acercado.
-Hola-le digo con una sonrisa fingida. No tengo el ánimo ahora mismo para nada.
Pide otra copa para él. Va algo tocado ya.
-¿Eres de por aquí?
Le vuelvo a mirar.
-No, soy de Madrid. Pero estoy aquí por trabajo-Edurne.
-¿Y en qué trabajas?-bebe un trago.
Le imito.
-Soy cantante-Edurne.
-¿Ah sí? Yo trabajo en una discográfica-me tiende una tarjeta. La cojo y la miro. Óscar Tarruella, productor musical.
Sigo bebiendo de mi copa. Creo que se me ha arreglado el problema. Tal vez tenga un hueco en su discográfica para mí. Es cuestión de intentarlo.
*Presente*
Estamos en la cocina antes desayunando de que se vaya.
-Cuando quieras puedes venir al estudio, estaremos encantados de recibirte-me dice Óscar con una sonrisa.
-Gracias por darme una oportunidad-Edurne.
Le dedico una sonrisa. Acerca su mano a la mía y las entrelazamos. Nos quedamos mirándonos con una sonrisa de bobos durante un rato. Óscar sale de su letargo.
-Me tengo que ir-Óscar.
-¿Tan pronto?-me muerdo el labio inferior mirándole.
Óscar se levanta y me abraza por la espalda.
-A pesar de lo genial que me caes, no está bien...-Óscar.
-No pasa nada, puedes irte-digo con indiferencia, aunque por dentro sienta un terrible sentimiento de culpa.
Me levanto y miro para mirarle. Finjo una sonrisa y le acaricio la barbilla. Subo a mi habitación y cierro la puerta. Me tiro en la cama boca abajo y rompo a llorar.
martes, 27 de octubre de 2015
Capítulo 44:Empapados
Relatado por Àngel Llàcer
Ahora sólo me importa ella. Sea lo que sea lo que le hayan dicho en esa llamada, sabe que me tiene aquí. Me acaba de llamar Sylvia, pero no la pienso coger. No va a interferir en mi vida, no va a ser la dueña de mis sentimientos nunca. Y al parecer no lo entiende.
Doy la vuelta al edificio y veo un parque. Me acerco a él. Está vacío a estas horas de la mañana. Pero en la lejanía veo a alguien. Me voy acercando a los columpios. Sentada en uno, se encuentra Mónica balanceándose levemente.
-¿Me puedo sentar?-Àngel.
Mónica levanta la cabeza y me mira. Me hace un gesto con la cabeza para que me siente a su lado.
-¿Sabes? Siempre me gustó este parque. Me hubiera gustado tener un parque como este de pequeña. Pero estaba en Figueres. Además, me parece que no lo habían construido aún. Y con Aitor... podría haber venido... Pero estaba demasiado ocupada. Prácticamente lo ha criado Natalia-Mónica.
-¿Natalia?-le pregunto.
-Nuestra chica de confianza, la que ha cuidado de Aitor todos estos años. Hasta que ya no la ha necesitado. Ahora me ayuda a mí...-Mónica.
La miro compasivo. Su vida no ha sido fácil, pero se ha rodeado de buenas personas que la han ayudado. Mónica me mira con lágrimas en los ojos. Me levanto y me pongo detrás de ella. La abrazo y voy hacia delante corriendo con ella. Luego hacia atrás. Hasta que la suelto y empiezo a empujarla.
-¡Àngel! ¡Para!-me grita Mónica.
-¡Páralo!-grito riendo.
-Te voy a matar, Àngel Llàcer-Mónica.
Me sigo riendo y me pongo al otro lado del columpio, apoyado en la madera.
-Eso será si me pillas-le saco la lengua.
-Verás...-Mónica.
El columpio sigue con su balanceo y veo a Mónica tratando de pararlo. Me río aún más. Me confío y bajo la guardia. Al levantar la cabeza para mirar, veo que no está en el columpio.
Relatado por Mónica Naranjo
Cuando ha bajado la vista, he saltado del columpio y me he alejado un poco. Enseguida he avistado mi objetivo y me he dirigido hacia él. Me acerco a Àngel por la espalda con sigilo. Intento no reírme o mi plan se irá a la mierda.
-¿Mónica? ¿Te has enfadado? ¿Dónde estás?-me busca con la mirada, llamándome.
Le doy un toquecito en el hombro y se gira.
-¡Ah! Estabas ahí... ¡Ni se ocurra, eh!-me avisa serio viendo mis papos hinchados.
Pero no le hago caso y le tiro el agua a la cara entre carcajadas.
-¿Conque ésas tenemos, no?-Àngel.
-Te la debía jajaja-Mónica.
Busca con la mirada algo. No puedo dejar de reír. Pero de repente me coge en brazos y camina conmigo.
-¡Àngel, bájame!-digo entre risas y golpeándole.
Pero o no me escucha o hace caso omiso a mis protestas. Sigue llevándome Dios sabe dónde. No tengo ni idea dónde me lleva este hombre. Hasta que se detiene y me coge como el novio en la noche de bodas. Entonces veo la fuente de agua.
-¡Ni se te ocurra!-le amenazo.
Hace el amago y me agarro a su cuello.
-Que vas detrás, ¿eh?-Mónica.
-¿Tú puedes mojarme y yo a ti no?-Àngel.
-No ha sido para tanto...-Mónica.
Es un exagerado y está haciendo un drama de todo esto. Sólo le he refrescado la cara, Ni tengo la culpa que sea un quejica.
-Suelta el cuello-me avisa.
-Bájame-le contesto.
-Ahora mismo-Àngel.
Me suelta pero a la hora de bajarme, me tira a la fuente. Pero le agarro de su camiseta haciéndole caer también. Cae encima de mí. Nos miramos a los ojos, estamos apenas a centímetros.
-¡Imbécil!-le digo empujándole del pecho.
-Mira, para que veas que yo me mojo más que tú...-Àngel se levanta y se acerca al chorro que cae de la fuente, mojándole de la cabeza a los pies.
Me levanto también y me quedo unos segundos mirándole. Sonrío y me acerco a él. Me empapo junto a él y le abrazo. Àngel me toma de la cara y nos miramos a los ojos. Sólo existimos él y yo en estos momentos. Y entonces ocurre: se acerca a mis labios y me besa. Un beso entre agua, sonrisas y abrazos.
-¡Mamá!
Ahora sólo me importa ella. Sea lo que sea lo que le hayan dicho en esa llamada, sabe que me tiene aquí. Me acaba de llamar Sylvia, pero no la pienso coger. No va a interferir en mi vida, no va a ser la dueña de mis sentimientos nunca. Y al parecer no lo entiende.
Doy la vuelta al edificio y veo un parque. Me acerco a él. Está vacío a estas horas de la mañana. Pero en la lejanía veo a alguien. Me voy acercando a los columpios. Sentada en uno, se encuentra Mónica balanceándose levemente.
-¿Me puedo sentar?-Àngel.
Mónica levanta la cabeza y me mira. Me hace un gesto con la cabeza para que me siente a su lado.
-¿Sabes? Siempre me gustó este parque. Me hubiera gustado tener un parque como este de pequeña. Pero estaba en Figueres. Además, me parece que no lo habían construido aún. Y con Aitor... podría haber venido... Pero estaba demasiado ocupada. Prácticamente lo ha criado Natalia-Mónica.
-¿Natalia?-le pregunto.
-Nuestra chica de confianza, la que ha cuidado de Aitor todos estos años. Hasta que ya no la ha necesitado. Ahora me ayuda a mí...-Mónica.
La miro compasivo. Su vida no ha sido fácil, pero se ha rodeado de buenas personas que la han ayudado. Mónica me mira con lágrimas en los ojos. Me levanto y me pongo detrás de ella. La abrazo y voy hacia delante corriendo con ella. Luego hacia atrás. Hasta que la suelto y empiezo a empujarla.
-¡Àngel! ¡Para!-me grita Mónica.
-¡Páralo!-grito riendo.
-Te voy a matar, Àngel Llàcer-Mónica.
Me sigo riendo y me pongo al otro lado del columpio, apoyado en la madera.
-Eso será si me pillas-le saco la lengua.
-Verás...-Mónica.
El columpio sigue con su balanceo y veo a Mónica tratando de pararlo. Me río aún más. Me confío y bajo la guardia. Al levantar la cabeza para mirar, veo que no está en el columpio.
Relatado por Mónica Naranjo
Cuando ha bajado la vista, he saltado del columpio y me he alejado un poco. Enseguida he avistado mi objetivo y me he dirigido hacia él. Me acerco a Àngel por la espalda con sigilo. Intento no reírme o mi plan se irá a la mierda.
-¿Mónica? ¿Te has enfadado? ¿Dónde estás?-me busca con la mirada, llamándome.
Le doy un toquecito en el hombro y se gira.
-¡Ah! Estabas ahí... ¡Ni se ocurra, eh!-me avisa serio viendo mis papos hinchados.
Pero no le hago caso y le tiro el agua a la cara entre carcajadas.
-¿Conque ésas tenemos, no?-Àngel.
-Te la debía jajaja-Mónica.
Busca con la mirada algo. No puedo dejar de reír. Pero de repente me coge en brazos y camina conmigo.
-¡Àngel, bájame!-digo entre risas y golpeándole.
Pero o no me escucha o hace caso omiso a mis protestas. Sigue llevándome Dios sabe dónde. No tengo ni idea dónde me lleva este hombre. Hasta que se detiene y me coge como el novio en la noche de bodas. Entonces veo la fuente de agua.
-¡Ni se te ocurra!-le amenazo.
Hace el amago y me agarro a su cuello.
-Que vas detrás, ¿eh?-Mónica.
-¿Tú puedes mojarme y yo a ti no?-Àngel.
-No ha sido para tanto...-Mónica.
Es un exagerado y está haciendo un drama de todo esto. Sólo le he refrescado la cara, Ni tengo la culpa que sea un quejica.
-Suelta el cuello-me avisa.
-Bájame-le contesto.
-Ahora mismo-Àngel.
Me suelta pero a la hora de bajarme, me tira a la fuente. Pero le agarro de su camiseta haciéndole caer también. Cae encima de mí. Nos miramos a los ojos, estamos apenas a centímetros.
-¡Imbécil!-le digo empujándole del pecho.
-Mira, para que veas que yo me mojo más que tú...-Àngel se levanta y se acerca al chorro que cae de la fuente, mojándole de la cabeza a los pies.
Me levanto también y me quedo unos segundos mirándole. Sonrío y me acerco a él. Me empapo junto a él y le abrazo. Àngel me toma de la cara y nos miramos a los ojos. Sólo existimos él y yo en estos momentos. Y entonces ocurre: se acerca a mis labios y me besa. Un beso entre agua, sonrisas y abrazos.
-¡Mamá!
martes, 20 de octubre de 2015
Capítulo 43:Otra persona
Relatado por Mónica Naranjo
Cojo el vaso y lo llevo a mis labios. Tomo un trago y lo vuelvo a dejar sobre la mesa.
-...yo te amo...-Mónica.
-¿Pero? Seguro que hay un pero-Àngel.
-Ya lo sabes...-le miro a los ojos con una mirada triste.
-¿Qué tiene él que no tenga yo?-Àngel.
Medito la pregunta en silencio. Es verdad que Óscar me robó el corazón, siempre está a mi lado, me hace reír y me ha convertido en madre. Aitor es mi debilidad y un encanto. Pero también es verdad que empiezo a sentir cosas por Àngel. Y siento a Óscar raro conmigo últimamente. Esa llamada... Me quedo pensando en esa llamada. Noto de nuevo su mano y la miro. Me produce tranquilidad.
-Tranquila, ha sido una tontería. Es una tontería estar loco por ti sabiendo que no es correspondido, querer besar tus labios cuando ya son de otra persona, mirar esos ojos donde uno se pierde. No te preocupes, lo entiendo-Àngel.
-No digas eso, amore. Pero dame tiempo para conocerte. Mira qué mal empezamos...-Mónica.
Subo la mirada y le miro fijamente a los ojos. La vista se me empieza a nublar, unas lágrimas traicioneras invaden mis ojos. No quiero que se sienta culpable de mi llanto. Es sólo que estoy hecha un lío. Quiero conocer mejor a Àngel e ir poco a poco, quiero repetir estos desayunos que pueden ser comidas o cenas, poder ir al cine o al parque. Como amigos de momento. No quiero correr para darme la hostia. Mi móvil empieza a vibrar y a sonar y lo busco en el bolso. Veo que en la pantalla pone Óscar.
-¿Me disculpas, por favor?-le pido permiso a Àngel poniéndome en pie.
-Claro-Àngel.
Contesto a la llamada mientras salgo a la puerta.
-He conocido a otra-Óscar.
Relatado por Àngel Llàcer
Me pide permiso para atender la llamada. Claro que la puede contestar. Sólo somos dos compañeros de trabajo desayunando. Creo que todavía no llego a la categoría de amigo. Bebo otro sorbo de mi café y observo la basílica. Veo a Mónica caminar de un lado a otro. Se la ve ¿nerviosa? Espero que no pase nada grave. No soportaría verla sufrir. Como le he dicho antes, me vuelve loco y me gustaría pasar más tiempo con ella como algo más. Algo más intimo que lo que tenemos ahora. Comprendo que está casada y no va a dejar a su marido por mí. Pero no puedo evitar esto que siento por ella. No sé por qué me pasa, pero me pasa. Me gustaría cambiarlo, pero no puedo.
Mónica vuelve a entrar, pero esta vez con la cabeza gacha mirando al suelo. Tiene una expresión triste. Coge sus cosas y sale de nuevo. Me levanto tras ella y la detengo.
-Mónica, ¿pasa algo?-Àngel.
-No, ¿qué me va a pasar? ¿Tú también vas a pasar de mí en cuanto conozcas a una más joven?-sus lágrimas recorren sus mejillas furiosas.
-No, claro que no. Yo no te dejaría-Àngel.
-Déjame, por favor. Necesito estar sola... Y paga la cuenta o te van a mirar raro-Mónica.
Ni en momentos como éste deja su sentido de la responsabilidad. No tengo ni idea lo que le habrá pasado, pero esto no va a quedar así. Entro de nuevo y me acerco a la barra para pagar. Le digo lo que ha sido y me da un ticket en un platito. Miro la cuenta, saco el dinero y lo dejo sobre el papel. Voy a la mesa donde hemos estado sentados y cojo mi chaqueta. Mi móvil también empieza a sonar. Lo saco del bolsillo y miro quién es. Cuelgo y lo vuelvo a guardar. Salgo de la cafetería y camino por la acera. Miro dónde ha aparcado, su coche aún está ahí.
Cojo el vaso y lo llevo a mis labios. Tomo un trago y lo vuelvo a dejar sobre la mesa.
-...yo te amo...-Mónica.
-¿Pero? Seguro que hay un pero-Àngel.
-Ya lo sabes...-le miro a los ojos con una mirada triste.
-¿Qué tiene él que no tenga yo?-Àngel.
Medito la pregunta en silencio. Es verdad que Óscar me robó el corazón, siempre está a mi lado, me hace reír y me ha convertido en madre. Aitor es mi debilidad y un encanto. Pero también es verdad que empiezo a sentir cosas por Àngel. Y siento a Óscar raro conmigo últimamente. Esa llamada... Me quedo pensando en esa llamada. Noto de nuevo su mano y la miro. Me produce tranquilidad.
-Tranquila, ha sido una tontería. Es una tontería estar loco por ti sabiendo que no es correspondido, querer besar tus labios cuando ya son de otra persona, mirar esos ojos donde uno se pierde. No te preocupes, lo entiendo-Àngel.
-No digas eso, amore. Pero dame tiempo para conocerte. Mira qué mal empezamos...-Mónica.
Subo la mirada y le miro fijamente a los ojos. La vista se me empieza a nublar, unas lágrimas traicioneras invaden mis ojos. No quiero que se sienta culpable de mi llanto. Es sólo que estoy hecha un lío. Quiero conocer mejor a Àngel e ir poco a poco, quiero repetir estos desayunos que pueden ser comidas o cenas, poder ir al cine o al parque. Como amigos de momento. No quiero correr para darme la hostia. Mi móvil empieza a vibrar y a sonar y lo busco en el bolso. Veo que en la pantalla pone Óscar.
-¿Me disculpas, por favor?-le pido permiso a Àngel poniéndome en pie.
-Claro-Àngel.
Contesto a la llamada mientras salgo a la puerta.
-He conocido a otra-Óscar.
Relatado por Àngel Llàcer
Me pide permiso para atender la llamada. Claro que la puede contestar. Sólo somos dos compañeros de trabajo desayunando. Creo que todavía no llego a la categoría de amigo. Bebo otro sorbo de mi café y observo la basílica. Veo a Mónica caminar de un lado a otro. Se la ve ¿nerviosa? Espero que no pase nada grave. No soportaría verla sufrir. Como le he dicho antes, me vuelve loco y me gustaría pasar más tiempo con ella como algo más. Algo más intimo que lo que tenemos ahora. Comprendo que está casada y no va a dejar a su marido por mí. Pero no puedo evitar esto que siento por ella. No sé por qué me pasa, pero me pasa. Me gustaría cambiarlo, pero no puedo.
Mónica vuelve a entrar, pero esta vez con la cabeza gacha mirando al suelo. Tiene una expresión triste. Coge sus cosas y sale de nuevo. Me levanto tras ella y la detengo.
-Mónica, ¿pasa algo?-Àngel.
-No, ¿qué me va a pasar? ¿Tú también vas a pasar de mí en cuanto conozcas a una más joven?-sus lágrimas recorren sus mejillas furiosas.
-No, claro que no. Yo no te dejaría-Àngel.
-Déjame, por favor. Necesito estar sola... Y paga la cuenta o te van a mirar raro-Mónica.
Ni en momentos como éste deja su sentido de la responsabilidad. No tengo ni idea lo que le habrá pasado, pero esto no va a quedar así. Entro de nuevo y me acerco a la barra para pagar. Le digo lo que ha sido y me da un ticket en un platito. Miro la cuenta, saco el dinero y lo dejo sobre el papel. Voy a la mesa donde hemos estado sentados y cojo mi chaqueta. Mi móvil también empieza a sonar. Lo saco del bolsillo y miro quién es. Cuelgo y lo vuelvo a guardar. Salgo de la cafetería y camino por la acera. Miro dónde ha aparcado, su coche aún está ahí.
martes, 13 de octubre de 2015
Capítulo 42:He quedado con mi amigo
Relatado por Mónica Naranjo
Llego a la puerta del hotel y paro. Cierro la puerta y bajo a buscarle. Sólo será un momento, así que lo dejo en doble fila. Le veo sentado en uno de los sillones. Me acerco sigilosamente y le tapo los ojos con las manos.
-¿Mónica?-Àngel.
-¿Quién es Mónica?-le pregunto poniendo mi voz infantil.
-¿Te has perdido, niña?-Àngel decide seguirme el juego.
-No, he quedado con mi amigo-Mónica.
-¿Conque amigo, eh?-pone una voz insinuante.
Le quito las manos y se levanta. Se gira para mirarme y sonríe.
-Llegas tarde-me dice con su sonrisa de "tenía yo razón".
-Tal vez si alguien no me hubiese entretenido...-Mónica.
-¿Quién? ¿Yo?-Àngel.
-¡No! ¡Mi vecina, la del quinto!-ironizo.
-Pues dile a esa vecina que no te entretenga o...-pero no le dejo continuar y le beso.
-Anda, vamos-Mónica.
Le he dejado descolocado y eso me encanta. Tener el poder y que no me reproche más mi impuntualidad. Hoy me ha pillado de buenas, sino le hubiese soltado una hostia.
Àngel me sigue y vamos al coche. Nos montamos.
-Ponte el cinturón, ¿eh? Que como me caiga una multa...-Mónica.
-Sí, mamá-Àngel.
-Tonto-Mónica.
Le miro brevemente y veo que está sonriendo y sacándome la lengua.
-A veces eres peor que los niños-Mónica.
-Y tú pareces mi madre. Bueno, menos gritona...-Àngel.
Sonrío. Cree que no grito. Éste no me conoce enfadada. Pero decido no contestar y seguir en silencio, con la vista en la carretera.
Relatado por Àngel Llàcer
No dejo de mirar y admirar su belleza. Me encanta tenerla al lado, tanto en plató como aquí. Cualquier sitio es bueno si es con ella.
-¿Qué miras? Me pones nerviosa-Mónica.
-¿Te pongo nerviosa?-le pregunto con voz sexy.
-No en ese sentido. Encantada de los nervios me pones-Mónica.
Me empiezo a reír. Voy a picarla un poco más.
-Pero te pongo...-sigo con mi voz sexy.
-No-Mónica.
-Sí-Àngel.
-Que no-Mónica.
-Que sí-Àngel.
-Que choco el coche...-Mónica.
-No creo que quieras-sonrío.
Mónica suspira y me pega un manotazo en la pierna.
-Cállate, pesado-Mónica.
Le hago caso y miro al frente. Empiezo a visualizar la Sagrada Familia. Veo que Mónica va hacia allí. Ve un sitio libre y aparca. Bajamos del coche y vamos a una cafetería de enfrente. Pedimos y vamos a una mesa al lado de la ventana. Tenemos muy buenas vistas desde aquí. Nos han dicho que ahora lo traerán, de modo que empezamos a hablar. Al principio de cosas de nuestros trabajos, fuera de TCMS.
-Te quiero-digo poniéndole una mano encima de la suya.
Tiene las manos encima de la mesa y he aprovechado. Mónica me mira desconcertada. Sonrío. Ahora tengo yo el poder. Ha dado la vuelta la tortilla. Nos traen lo que hemos pedido: café para mí y zumo de naranja para ella. Mónica aparta su mano de la mía rápidamente y baja la mirada a su zumo.
-Yo no...-Mónica.
Llego a la puerta del hotel y paro. Cierro la puerta y bajo a buscarle. Sólo será un momento, así que lo dejo en doble fila. Le veo sentado en uno de los sillones. Me acerco sigilosamente y le tapo los ojos con las manos.
-¿Mónica?-Àngel.
-¿Quién es Mónica?-le pregunto poniendo mi voz infantil.
-¿Te has perdido, niña?-Àngel decide seguirme el juego.
-No, he quedado con mi amigo-Mónica.
-¿Conque amigo, eh?-pone una voz insinuante.
Le quito las manos y se levanta. Se gira para mirarme y sonríe.
-Llegas tarde-me dice con su sonrisa de "tenía yo razón".
-Tal vez si alguien no me hubiese entretenido...-Mónica.
-¿Quién? ¿Yo?-Àngel.
-¡No! ¡Mi vecina, la del quinto!-ironizo.
-Pues dile a esa vecina que no te entretenga o...-pero no le dejo continuar y le beso.
-Anda, vamos-Mónica.
Le he dejado descolocado y eso me encanta. Tener el poder y que no me reproche más mi impuntualidad. Hoy me ha pillado de buenas, sino le hubiese soltado una hostia.
Àngel me sigue y vamos al coche. Nos montamos.
-Ponte el cinturón, ¿eh? Que como me caiga una multa...-Mónica.
-Sí, mamá-Àngel.
-Tonto-Mónica.
Le miro brevemente y veo que está sonriendo y sacándome la lengua.
-A veces eres peor que los niños-Mónica.
-Y tú pareces mi madre. Bueno, menos gritona...-Àngel.
Sonrío. Cree que no grito. Éste no me conoce enfadada. Pero decido no contestar y seguir en silencio, con la vista en la carretera.
Relatado por Àngel Llàcer
No dejo de mirar y admirar su belleza. Me encanta tenerla al lado, tanto en plató como aquí. Cualquier sitio es bueno si es con ella.
-¿Qué miras? Me pones nerviosa-Mónica.
-¿Te pongo nerviosa?-le pregunto con voz sexy.
-No en ese sentido. Encantada de los nervios me pones-Mónica.
Me empiezo a reír. Voy a picarla un poco más.
-Pero te pongo...-sigo con mi voz sexy.
-No-Mónica.
-Sí-Àngel.
-Que no-Mónica.
-Que sí-Àngel.
-Que choco el coche...-Mónica.
-No creo que quieras-sonrío.
Mónica suspira y me pega un manotazo en la pierna.
-Cállate, pesado-Mónica.
Le hago caso y miro al frente. Empiezo a visualizar la Sagrada Familia. Veo que Mónica va hacia allí. Ve un sitio libre y aparca. Bajamos del coche y vamos a una cafetería de enfrente. Pedimos y vamos a una mesa al lado de la ventana. Tenemos muy buenas vistas desde aquí. Nos han dicho que ahora lo traerán, de modo que empezamos a hablar. Al principio de cosas de nuestros trabajos, fuera de TCMS.
-Te quiero-digo poniéndole una mano encima de la suya.
Tiene las manos encima de la mesa y he aprovechado. Mónica me mira desconcertada. Sonrío. Ahora tengo yo el poder. Ha dado la vuelta la tortilla. Nos traen lo que hemos pedido: café para mí y zumo de naranja para ella. Mónica aparta su mano de la mía rápidamente y baja la mirada a su zumo.
-Yo no...-Mónica.
martes, 6 de octubre de 2015
Capítulo 41:Mensajes mañaneros
Relatado por Mónica Naranjo
Me despierto pronto, he quedado en ir a buscar a Àngel a las 10. Miro a mi lado y veo que Óscar aún no ha llegado. Ha pasado toda la noche fuera. Cojo mi móvil para llamarle y veo un whatsapp.
-"Buenos días, princesa (beso). Espero que hayas dormido bien, nos vemos en una hora ;)"-Àngel.
Juro que Àngel se está ganando muchos puntos y Óscar los está perdiendo. Además, ¿a qué vino preguntarme que si le quería? ¿Acaso sabe algo? Busco el contacto de Óscar y le doy a llamar. "El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura..." oigo decir antes de colgar. No voy a pensar cosas precipitadas. Entro de nuevo a whatsapp y decido contestar a Àngel.
-"Espero que estés listo cuando llegue... (cara sexy) PD: Buenos días, amore (beso) (cara sonrojada feliz)"-Mónica.
-"Seguro que estoy listo antes de que llegues (cara insinuante)"-Àngel.
-"No lo tengas muy seguro, eh? jajaja Te dejo levantarte de la cama, anda... ;) :)"-Mónica.
Dejo el móvil sobre la mesita y me meto a la ducha. Como me pare más tiempo, al final no llego. Como llegue tarde, tendré que aguantar a Àngel reprochándome mi impuntualidad. Hoy tengo que llegar puntual o incluso un poco antes para callarle. Aunque si se pone tonto, le callaré. Con un beso o una hostia. Según como se avecine el momento y de cómo esté él. Sonrío imaginando esta situación. Voy relajándome mientras el agua cae por mi cuerpo.
Salgo de la ducha, me pongo mis cremas y me visto. Cojo el móvil y miro la hora. Las 9:30. ¿Ya? ¿Las 9:30 ya? ¿Cómo he podido tardar tanto? Menos mal que vamos a ir a tomar algo y puedo desayunar. Eso me pasa por quedar tan pronto y levantarme con el tiempo justo. Me tendré que levantar como 5 horas antes para que me dé tiempo... Cojo la chaqueta, el bolso y las llaves y salgo de casa. Me dirijo al coche y me monto.
Relatado por Àngel Llàcer
Ya estoy en el hall del hotel esperando a esta mujer. Estoy casi seguro que llegará tarde. No sé, intuición jeje. Me meto a twitter y miro las interacciones. Contesto unas cuantas menciones y doy algunos retweets y favoritos. Eso hará felices a mis fans. Salgo de twitter y hago una llamada. Espero a que me coja.
-¿Diga?-me dice con voz cansada y de dormido.
-¿No me digas que estabas dormido? jajaja-Àngel.
-¿Àngel? Que estaba durmiendo... Que porque tú quedes pronto con Mónica, no me tienes que despertar a mí.
-Ay Carlos, que eres el único al que puedo llamar-sonrío imaginando su cara.
-Pues llama a Mónica, pero no a mí-Carlos.
-Pero estará conduciendo... Además como ayer estabas con ella...-Àngel.
-Pues te esperas. Además, Mónica no me despierta y me tienes que despertar tú. Hale, adiós-Carlos.
-¡Espera! ¡Espera!-pero ya me ha colgado.
Cómo me gusta hacerle esto. Cuando compartimos habitación también le despierto. Me hace mucha gracia ver su "cabreo". Miro el reloj. Las 9:55. Veamos si es puntual Mónica o tengo yo razón.
Me despierto pronto, he quedado en ir a buscar a Àngel a las 10. Miro a mi lado y veo que Óscar aún no ha llegado. Ha pasado toda la noche fuera. Cojo mi móvil para llamarle y veo un whatsapp.
-"Buenos días, princesa (beso). Espero que hayas dormido bien, nos vemos en una hora ;)"-Àngel.
Juro que Àngel se está ganando muchos puntos y Óscar los está perdiendo. Además, ¿a qué vino preguntarme que si le quería? ¿Acaso sabe algo? Busco el contacto de Óscar y le doy a llamar. "El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura..." oigo decir antes de colgar. No voy a pensar cosas precipitadas. Entro de nuevo a whatsapp y decido contestar a Àngel.
-"Espero que estés listo cuando llegue... (cara sexy) PD: Buenos días, amore (beso) (cara sonrojada feliz)"-Mónica.
-"Seguro que estoy listo antes de que llegues (cara insinuante)"-Àngel.
-"No lo tengas muy seguro, eh? jajaja Te dejo levantarte de la cama, anda... ;) :)"-Mónica.
Dejo el móvil sobre la mesita y me meto a la ducha. Como me pare más tiempo, al final no llego. Como llegue tarde, tendré que aguantar a Àngel reprochándome mi impuntualidad. Hoy tengo que llegar puntual o incluso un poco antes para callarle. Aunque si se pone tonto, le callaré. Con un beso o una hostia. Según como se avecine el momento y de cómo esté él. Sonrío imaginando esta situación. Voy relajándome mientras el agua cae por mi cuerpo.
Salgo de la ducha, me pongo mis cremas y me visto. Cojo el móvil y miro la hora. Las 9:30. ¿Ya? ¿Las 9:30 ya? ¿Cómo he podido tardar tanto? Menos mal que vamos a ir a tomar algo y puedo desayunar. Eso me pasa por quedar tan pronto y levantarme con el tiempo justo. Me tendré que levantar como 5 horas antes para que me dé tiempo... Cojo la chaqueta, el bolso y las llaves y salgo de casa. Me dirijo al coche y me monto.
Relatado por Àngel Llàcer
Ya estoy en el hall del hotel esperando a esta mujer. Estoy casi seguro que llegará tarde. No sé, intuición jeje. Me meto a twitter y miro las interacciones. Contesto unas cuantas menciones y doy algunos retweets y favoritos. Eso hará felices a mis fans. Salgo de twitter y hago una llamada. Espero a que me coja.
-¿Diga?-me dice con voz cansada y de dormido.
-¿No me digas que estabas dormido? jajaja-Àngel.
-¿Àngel? Que estaba durmiendo... Que porque tú quedes pronto con Mónica, no me tienes que despertar a mí.
-Ay Carlos, que eres el único al que puedo llamar-sonrío imaginando su cara.
-Pues llama a Mónica, pero no a mí-Carlos.
-Pero estará conduciendo... Además como ayer estabas con ella...-Àngel.
-Pues te esperas. Además, Mónica no me despierta y me tienes que despertar tú. Hale, adiós-Carlos.
-¡Espera! ¡Espera!-pero ya me ha colgado.
Cómo me gusta hacerle esto. Cuando compartimos habitación también le despierto. Me hace mucha gracia ver su "cabreo". Miro el reloj. Las 9:55. Veamos si es puntual Mónica o tengo yo razón.
martes, 29 de septiembre de 2015
Capítulo 40:Beso de buenas noches
Relatado por Àngel Llàcer
Me quedo pensando en lo último que ha escrito. ¿Beso de buenas noches a distancia? ¿Por whatsapp? Cada día entiendo menos a esta mujer y está más loca, pero es algo que me encanta. Cada uno tiene su locura. Creo que no complementaríamos bien. Me quedo mirando el móvil esperando la respuesta. Miro a mi izquierda, Carolina ya se ha dormido. De pronto me llega otro whatsapp y lo abro. Veo que hay un audio. Dejo el móvil encima de la cama y voy a buscar los auriculares. No quiero despertar a Carolina. Estará agotada y mañana tiene ensayo. Es más, yo debería irme a dormir. En el bolsillo de la chaqueta encuentro mis auriculares. Vuelvo a la cama y cojo el móvil. Conecto los auriculares y le doy al play.
-"Buenas noches, amore. Mua"-se oye en el audio en el que termina con un sonoro beso.
Mi rostro se ilumina con una sonbrisa. Le doy al botón de grabar y susurro un "buenas noches, princesa" y le mando un beso. Pongo la alarma para despertarme mañana pronto, ya que a las 10 me viene a recoger. Menos mal que tengo ensayo por la tarde. No hubiera soportado decirle que no cuando me está dando otra oportunidad. Dejo el móvil sobre la mesita y me tumbo sobre la cama. Tengo una sonrisa que no se me va desde que he hablado con ella. Cierro los ojos e intento dormir un poco. Pienso en lo de mañana y con ese último pensamiento, me quedo dormido.
*A la mañana siguiente*
Relatado por Óscar Tarruella
Lentamente me despierto. Tengo un dolor de cabeza impresionante. Ayer salimos los del equipo a tomar algo y al parecer nos pasamos. Cuando abro los ojos totalmente, me doy cuenta que estoy en una habitación que no es la mía. Noto un brazo por encima mío y me giro para mirar con quien estoy. Muy lentamente me voy girando. No sé si quiero saber con quien terminé anoche. Termino de girarme y veo a una chica joven rubia. Está dormida abrazándome. Que no sea lo que pienso, por favor. Levanto la sábana y mis peores temores se confirman. Le abrazo el brazo con cuidado y me levanto. Busco mi ropa y me voy vistiendo. Sólo espero llegar a casa y olvidarme de esto. Y que Mónica nunca se entere. Cuando voy por los zapatos, escucho su voz.
-Buenos días...
Volteo para mirarla. Tiene los ojos entrecerrados por el sueño, pero me sonríe.
-Debo irme-le digo mientras me acaricia la espalda.
Extrañamente me siento relajado y sin ningún remordimiento de conciencia. Sólo que no quiero que se entere por lo que pueda pasar.
-No te vayas aún, por favor... Quédate a desayunar...
Medito un momento la respuesta. Mónica se debe estar preguntando dónde estoy. Cojo el móvil, veo que lo tengo apagado.
-¿Tienes un cargador por ahí?-Óscar.
-Claro. Te lo dejo si te quedas un rato más...-me dice de forma sexy.
Asiento con la cabeza. Un rato más no me va a hacer daño. Tal vez ni me haya echado de menos. Últimamente está muy rara.
-Aquí tienes-me ofrece.
Lo cojo y lo enchufo. Me quedo mirándola. Es realmente guapa. No tengo ni idea cómo se llama, pero ahora mismo no me importa. La rubia se levanta de la cama y se va vistiendo.
-¿Es verdad lo que me dijiste?-me pregunta mirándome directamente a los ojos.
-¿Qué te dije?-no me acuerdo de nada de lo de anoche. Espero que no le dijese ninguna barbaridad.
-Que trabajas en una discográfica.
Suspiro y sonrío. Al parecer me enorgullezco tanto de mi trabajo, que se lo digo a todo el mundo.
-Sí-le contesto sonriendo.
-Te quiero pedir un favor, pero mejor vamos a desayunar primero.
Me quedo pensando en lo último que ha escrito. ¿Beso de buenas noches a distancia? ¿Por whatsapp? Cada día entiendo menos a esta mujer y está más loca, pero es algo que me encanta. Cada uno tiene su locura. Creo que no complementaríamos bien. Me quedo mirando el móvil esperando la respuesta. Miro a mi izquierda, Carolina ya se ha dormido. De pronto me llega otro whatsapp y lo abro. Veo que hay un audio. Dejo el móvil encima de la cama y voy a buscar los auriculares. No quiero despertar a Carolina. Estará agotada y mañana tiene ensayo. Es más, yo debería irme a dormir. En el bolsillo de la chaqueta encuentro mis auriculares. Vuelvo a la cama y cojo el móvil. Conecto los auriculares y le doy al play.
-"Buenas noches, amore. Mua"-se oye en el audio en el que termina con un sonoro beso.
Mi rostro se ilumina con una sonbrisa. Le doy al botón de grabar y susurro un "buenas noches, princesa" y le mando un beso. Pongo la alarma para despertarme mañana pronto, ya que a las 10 me viene a recoger. Menos mal que tengo ensayo por la tarde. No hubiera soportado decirle que no cuando me está dando otra oportunidad. Dejo el móvil sobre la mesita y me tumbo sobre la cama. Tengo una sonrisa que no se me va desde que he hablado con ella. Cierro los ojos e intento dormir un poco. Pienso en lo de mañana y con ese último pensamiento, me quedo dormido.
*A la mañana siguiente*
Relatado por Óscar Tarruella
Lentamente me despierto. Tengo un dolor de cabeza impresionante. Ayer salimos los del equipo a tomar algo y al parecer nos pasamos. Cuando abro los ojos totalmente, me doy cuenta que estoy en una habitación que no es la mía. Noto un brazo por encima mío y me giro para mirar con quien estoy. Muy lentamente me voy girando. No sé si quiero saber con quien terminé anoche. Termino de girarme y veo a una chica joven rubia. Está dormida abrazándome. Que no sea lo que pienso, por favor. Levanto la sábana y mis peores temores se confirman. Le abrazo el brazo con cuidado y me levanto. Busco mi ropa y me voy vistiendo. Sólo espero llegar a casa y olvidarme de esto. Y que Mónica nunca se entere. Cuando voy por los zapatos, escucho su voz.
-Buenos días...
Volteo para mirarla. Tiene los ojos entrecerrados por el sueño, pero me sonríe.
-Debo irme-le digo mientras me acaricia la espalda.
Extrañamente me siento relajado y sin ningún remordimiento de conciencia. Sólo que no quiero que se entere por lo que pueda pasar.
-No te vayas aún, por favor... Quédate a desayunar...
Medito un momento la respuesta. Mónica se debe estar preguntando dónde estoy. Cojo el móvil, veo que lo tengo apagado.
-¿Tienes un cargador por ahí?-Óscar.
-Claro. Te lo dejo si te quedas un rato más...-me dice de forma sexy.
Asiento con la cabeza. Un rato más no me va a hacer daño. Tal vez ni me haya echado de menos. Últimamente está muy rara.
-Aquí tienes-me ofrece.
Lo cojo y lo enchufo. Me quedo mirándola. Es realmente guapa. No tengo ni idea cómo se llama, pero ahora mismo no me importa. La rubia se levanta de la cama y se va vistiendo.
-¿Es verdad lo que me dijiste?-me pregunta mirándome directamente a los ojos.
-¿Qué te dije?-no me acuerdo de nada de lo de anoche. Espero que no le dijese ninguna barbaridad.
-Que trabajas en una discográfica.
Suspiro y sonrío. Al parecer me enorgullezco tanto de mi trabajo, que se lo digo a todo el mundo.
-Sí-le contesto sonriendo.
-Te quiero pedir un favor, pero mejor vamos a desayunar primero.
martes, 22 de septiembre de 2015
Capítulo 39:Otra oportunidad
Relatado por Àngel Llàcer
Ya he llorado todo lo que tenía que llorar. Le he mandado un mensaje de buenas noches. No por cumplir, sino porque me sigue importando. A pesar de las adversidades, de los problemas que tenemos, sigue siendo mi chica especial. Al momento me contesta y sonrío como un tonto a la pantalla. Me quedo un rato sin escribir nada, ensimismado en mis propios pensamientos.
-"Estoy en la cama, pero no puedo dormir. ¿Y tú?"-Àngel.
Clavo la vista en el móvil. Sólo existe ella en estos momentos. Aunque ella esté en su casa y yo aquí. Pero si me habla es porque no está enfadada conmigo, ¿verdad? Sino no me hubiese contestado ni al primer mensaje. Mañana tengo que dejar las cosas claras con Sylvia. No me va a obligar a permanecer con ella si no quiero. Y cuando ese tema esté zanjado, resolveré el tema con Mónica. Le explicaré lo que está pasando. Necesito que esté conmigo, es mi vida entera. Al de un rato vuelve a aparecer un mensaje suyo.
-"Perdona, estaba haciendo la cena. ¿Te apetece quedar mañana?"-Mónica.
Mis ojos se iluminan, sonrío de oreja a oreja. ¿He leído bien y Mónica me está dando otra oportunidad? "No la cagues esta vez", me dice mi subconsciente. Con las manos temblorosas, le vuelvo a escribir.
-"Sí. ¿A qué hora y dónde?"-Àngel.
-"Em... ¿Dónde estás? ¿En el hotel?"-Mónica.
-"Sí"-Àngel.
-"Dame 5 minutos y te digo"-Mónica.
-"Vale :)"-Àngel.
Relatado por Mónica Naranjo
Le escribo pidiéndole tiempo para terminar de cenar. Al mismo tiempo que le pregunto a Carlos por algún sitio cercano al hotel para tomar algo. Y que no sea donde cenamos. Quiero que sea algo diferente para escapar de la rutina.
-¿Con quién has quedado?-me pregunta mirándome con complicidad. Parece que se me nota en la cara que voy a quedar con Àngel.
Em... ¿Hace falta que te lo diga?-pregunto sonriendo poniendo cara de niña buena.
-No, no hace falta-sonríe.-Se te ve en la cara. Podéis ir a Barcelona centro para cambiar...-me propone.
-¿Algún sitio en particular?-Mónica.
-¿Vives en Barcelona y no conoces ningún sitio?-me pregunta Carlos sorprendido.
-Bueno0...-le pongo ojitos y me meto el último bocado a la boca.
Mientras mastico, cojo el móvil y le voy escribiendo otro whatsapp.
-"Ya estoy. Bien, te recojo a las 10 en la puerta del hotel. Puntual, eh?"-Mónica.
-"Eso no debería decirlo yo? Jajaja"-Àngel.
-"Mira que te vas andando..."-Mónica.
-"Jajaja vale vale. A las 10 abajo. ¿Y a dónde vamos a ir?"-Àngel.
-"Aaaaah! Sorpresa!"-Mónica.
La verdad es que no tengo ni idea todavía dónde iremos. Pero él no lo sabe, jeje. Le dejaré con la intriga hasta mañana. Sonrío para mis adentros.
-"Una pista al menos..."-me insiste.
-"Hasta mañana nada. Y no insistas más que te quedas sin beso de buenas noches... jeje"-Mónica.
-"Beso de buenas noches? :O A distancia? Eh? :S"-Àngel.
Sonrío imaginando la cara que debe haber puesto y se estará preguntando qué voy a hacer. Pero me gusta cuando está así por mí. Me quiere a pesar de todo. Está ganando puntos en mi corazón y la balanza se está posicionando hacia Àngel. Pero le voy a hacer sufrir un poquito más.
Ya he llorado todo lo que tenía que llorar. Le he mandado un mensaje de buenas noches. No por cumplir, sino porque me sigue importando. A pesar de las adversidades, de los problemas que tenemos, sigue siendo mi chica especial. Al momento me contesta y sonrío como un tonto a la pantalla. Me quedo un rato sin escribir nada, ensimismado en mis propios pensamientos.
-"Estoy en la cama, pero no puedo dormir. ¿Y tú?"-Àngel.
Clavo la vista en el móvil. Sólo existe ella en estos momentos. Aunque ella esté en su casa y yo aquí. Pero si me habla es porque no está enfadada conmigo, ¿verdad? Sino no me hubiese contestado ni al primer mensaje. Mañana tengo que dejar las cosas claras con Sylvia. No me va a obligar a permanecer con ella si no quiero. Y cuando ese tema esté zanjado, resolveré el tema con Mónica. Le explicaré lo que está pasando. Necesito que esté conmigo, es mi vida entera. Al de un rato vuelve a aparecer un mensaje suyo.
-"Perdona, estaba haciendo la cena. ¿Te apetece quedar mañana?"-Mónica.
Mis ojos se iluminan, sonrío de oreja a oreja. ¿He leído bien y Mónica me está dando otra oportunidad? "No la cagues esta vez", me dice mi subconsciente. Con las manos temblorosas, le vuelvo a escribir.
-"Sí. ¿A qué hora y dónde?"-Àngel.
-"Em... ¿Dónde estás? ¿En el hotel?"-Mónica.
-"Sí"-Àngel.
-"Dame 5 minutos y te digo"-Mónica.
-"Vale :)"-Àngel.
Relatado por Mónica Naranjo
Le escribo pidiéndole tiempo para terminar de cenar. Al mismo tiempo que le pregunto a Carlos por algún sitio cercano al hotel para tomar algo. Y que no sea donde cenamos. Quiero que sea algo diferente para escapar de la rutina.
-¿Con quién has quedado?-me pregunta mirándome con complicidad. Parece que se me nota en la cara que voy a quedar con Àngel.
Em... ¿Hace falta que te lo diga?-pregunto sonriendo poniendo cara de niña buena.
-No, no hace falta-sonríe.-Se te ve en la cara. Podéis ir a Barcelona centro para cambiar...-me propone.
-¿Algún sitio en particular?-Mónica.
-¿Vives en Barcelona y no conoces ningún sitio?-me pregunta Carlos sorprendido.
-Bueno0...-le pongo ojitos y me meto el último bocado a la boca.
Mientras mastico, cojo el móvil y le voy escribiendo otro whatsapp.
-"Ya estoy. Bien, te recojo a las 10 en la puerta del hotel. Puntual, eh?"-Mónica.
-"Eso no debería decirlo yo? Jajaja"-Àngel.
-"Mira que te vas andando..."-Mónica.
-"Jajaja vale vale. A las 10 abajo. ¿Y a dónde vamos a ir?"-Àngel.
-"Aaaaah! Sorpresa!"-Mónica.
La verdad es que no tengo ni idea todavía dónde iremos. Pero él no lo sabe, jeje. Le dejaré con la intriga hasta mañana. Sonrío para mis adentros.
-"Una pista al menos..."-me insiste.
-"Hasta mañana nada. Y no insistas más que te quedas sin beso de buenas noches... jeje"-Mónica.
-"Beso de buenas noches? :O A distancia? Eh? :S"-Àngel.
Sonrío imaginando la cara que debe haber puesto y se estará preguntando qué voy a hacer. Pero me gusta cuando está así por mí. Me quiere a pesar de todo. Está ganando puntos en mi corazón y la balanza se está posicionando hacia Àngel. Pero le voy a hacer sufrir un poquito más.
martes, 15 de septiembre de 2015
Capítulo 38:¿Me quieres?
Relatado por Àngel Llàcer
Vuelvo a la habitación que ocuparé esta noche, esta vez con Carolina. Abro la puerta y entramos.
-Quédate aquí, ahora vengo-le digo a mi alumna.
Carolina me mira sin entender nada y salgo rápidamente. Voy a mi antigua habitación y cojo una camiseta de las mías. Espero que le sirva, al menos para esta noche. Vuelvo con ella y se la ofrezco.
-Ponte esto, es lo único que...-de repente me acuerdo del pijama que he dejado sobre la cama. Lo cojo y se lo ofrezco-¡Ni me acordaba del pijama! Espero que no te quede muy grande...
-No hace falta, de verdad... ¿Y tú qué?-Carolina F.
-Yo tengo esto-le muestro la camiseta que he cogido.
Me mira con desconfianza. Insisto en que lo coja. Tras pensarlo un rato, lo coge y se va al baño. Sonrío y me voy cambiando. Es tan parecida a Mónica... Sylvia es muy diferente. Sonrío al acordarme de Mónica, pero unas lágrimas empiezan a salir también. Todo ha sido un malentendido. Yo la quiero. Carolina sale del baño y me limpio las lágrimas rápidamente. No quiero que me lo note.
-Ey, ¿qué pasa?-me pregunta dulcemente acercándose a mí.
-Nada, se me ha metido algo en el ojo...-Àngel.
Se acerca más a mí y me da un abrazo. Esto era lo que necesitaba, aunque me negase a ello. Me derrumbo de nuevo y lloro en su hombro.
Relatado por Mónica Naranjo
Cojo el móvil y contesto a la llamada entrante. Me sorprendo por quién me llama.
-¿Óscar, eres tú?-le pregunto intrigada. Está muy raro.
-¿Me quieres?-Óscar.
-¡Pues claro! ¿Por qué lo preguntas?-intento aparentar tranquilidad.
Óscar suspira y le oigo un débil sollozo al otro lado de la línea.
-Es que yo lo dudo...-me dice entre sollozos.
-¿Que dudas que me quieras?-le pregunto comenzando a exaltarme.
-No...-suspira-Dudo que tú me quieras como yo a ti...-Óscar.
-Ven a casa y lo hablamos. No es un tema para hablar por teléfono-le digo suspirando para sonar calmada.
-No sé cuándo iré, no me esperes despierta-Óscar.
Antes que le pueda contestar, ya me ha colgado. No entiendo nada. ¿Se habrá dado cuenta? Ni siquiera estoy con Àngel... En silencio empiezo a llorar y me levanto para ir a la cocina.
-¿Mónica? ¿Estás bien?-oigo a Carlos. Me había olvidado completamente de él.
Empiezo a preparar la cena para distraerme intentando no darle demasiadas vueltas. Recibo un whatsapp y lo abro.
-"Buenas noches, princesa. Que descanses <3"
Sonrío mirando el whatsapp. Es tan mono... Decido contestarle.
-"Aún no me voy a dormir. Tú ya te vas?"-Mónica.
Me quedo mirando el teléfono esperando su contestación. Quiero seguir hablando con él. En estos momentos él es el único que me hace sonreír y no me hace dudar sobre mis sentimientos. Lo quiero a pesar de las dificultades, de los obstáculos. Tal vez esté tan enfadado conmigo por lo de antes que ni me conteste. Dejo el teléfono sobre la mesa y sigo atendiendo a la cena. Tal vez lo haya hecho por cumplir. O porque esté con ella...
Vuelvo a la habitación que ocuparé esta noche, esta vez con Carolina. Abro la puerta y entramos.
-Quédate aquí, ahora vengo-le digo a mi alumna.
Carolina me mira sin entender nada y salgo rápidamente. Voy a mi antigua habitación y cojo una camiseta de las mías. Espero que le sirva, al menos para esta noche. Vuelvo con ella y se la ofrezco.
-Ponte esto, es lo único que...-de repente me acuerdo del pijama que he dejado sobre la cama. Lo cojo y se lo ofrezco-¡Ni me acordaba del pijama! Espero que no te quede muy grande...
-No hace falta, de verdad... ¿Y tú qué?-Carolina F.
-Yo tengo esto-le muestro la camiseta que he cogido.
Me mira con desconfianza. Insisto en que lo coja. Tras pensarlo un rato, lo coge y se va al baño. Sonrío y me voy cambiando. Es tan parecida a Mónica... Sylvia es muy diferente. Sonrío al acordarme de Mónica, pero unas lágrimas empiezan a salir también. Todo ha sido un malentendido. Yo la quiero. Carolina sale del baño y me limpio las lágrimas rápidamente. No quiero que me lo note.
-Ey, ¿qué pasa?-me pregunta dulcemente acercándose a mí.
-Nada, se me ha metido algo en el ojo...-Àngel.
Se acerca más a mí y me da un abrazo. Esto era lo que necesitaba, aunque me negase a ello. Me derrumbo de nuevo y lloro en su hombro.
Relatado por Mónica Naranjo
Cojo el móvil y contesto a la llamada entrante. Me sorprendo por quién me llama.
-¿Óscar, eres tú?-le pregunto intrigada. Está muy raro.
-¿Me quieres?-Óscar.
-¡Pues claro! ¿Por qué lo preguntas?-intento aparentar tranquilidad.
Óscar suspira y le oigo un débil sollozo al otro lado de la línea.
-Es que yo lo dudo...-me dice entre sollozos.
-¿Que dudas que me quieras?-le pregunto comenzando a exaltarme.
-No...-suspira-Dudo que tú me quieras como yo a ti...-Óscar.
-Ven a casa y lo hablamos. No es un tema para hablar por teléfono-le digo suspirando para sonar calmada.
-No sé cuándo iré, no me esperes despierta-Óscar.
Antes que le pueda contestar, ya me ha colgado. No entiendo nada. ¿Se habrá dado cuenta? Ni siquiera estoy con Àngel... En silencio empiezo a llorar y me levanto para ir a la cocina.
-¿Mónica? ¿Estás bien?-oigo a Carlos. Me había olvidado completamente de él.
Empiezo a preparar la cena para distraerme intentando no darle demasiadas vueltas. Recibo un whatsapp y lo abro.
-"Buenas noches, princesa. Que descanses <3"
Sonrío mirando el whatsapp. Es tan mono... Decido contestarle.
-"Aún no me voy a dormir. Tú ya te vas?"-Mónica.
Me quedo mirando el teléfono esperando su contestación. Quiero seguir hablando con él. En estos momentos él es el único que me hace sonreír y no me hace dudar sobre mis sentimientos. Lo quiero a pesar de las dificultades, de los obstáculos. Tal vez esté tan enfadado conmigo por lo de antes que ni me conteste. Dejo el teléfono sobre la mesa y sigo atendiendo a la cena. Tal vez lo haya hecho por cumplir. O porque esté con ella...
martes, 8 de septiembre de 2015
Capítulo 37:Cambio de habitación
Relatado por Mónica Naranjo
Carlos se sienta a mi lado en la hierba. Sigo en la misma posición: de rodillas y llorando. Al menos ya no tiemblo ni grito. Yo creía poder confiar en él y a la mínima se va con ella. Sólo he sido un polvo para él. Me ha ilusionado para él. Y yo me sigo sintiendo fatal por Óscar y Aitor. Siento que les he traicionado y engañado.
Poco a poco me consigo calmar y me siento al lado de Carlos. Me pasa su brazo por los hombros y me mira sonriendo.
-¿Mejor?-Latre.
-Sí...-suspiro y me apoyo en su hombro. Menos mal que le tengo a mi lado.
-Podemos quedarnos aquí todo el tiempo que quieras...-me dice Carlos con una sonrisa.
Miro a mi alrededor y le empiezo a hablar más tranquila.
-¿Sabes? No conocía este lugar y eso que paso por aquí todos los días...-Mónica.
-Porque eres una despistada-Carlos.
-¡Oye!-le doy en el brazo fingiendo enfado, pero sonrío.
La verdad es que tiene razón. Soy bastante despistada como para observar detalles que veo a diario. Me levanto de un salto sacudiéndome la hierba de la ropa y miro a Carlos.
-¿Qué? ¿Vamos?-Mónica.
-¿Vas a volver a conducir a lo Farruquito?-me mira divertido.
Le saco la lengua haciendo una mueca de burla.
-Cuidadito conmigo, Carlitos...-le amenazo con mirada perversa.
-Uy la gata saca sus uñas...-me vuelve a decir sin dejar de sonreír.
-Qué tonto eres-sonrío-Anda, vamos.
Se levanta y se sacude la ropa. Volvemos al coche entre risas. Me siento mucho mejor y más calmada. Si no llega a ser por Carlos, quien sabe lo que hubiera pasado. Conduzco más tranquila y en poco tiempo llegamos a casa. Abro la puerta y dejo que Carlos pase antes de cerrar.
-¿Hola? ¿Hay alguien?-pregunto ya que han podido salir.
Entro al salón y veo que no hay nadie. Le digo a Carlos que se ponga cómodo y voy a la habitación de mi hijo. Seguramente esté ahí. Abro la puerta y, en efecto, allí le veo. Está sentado frente al ordenador con los auriculares puestos. Me acerco a él y le toco el hombro.
-Papá ha llamado, al parecer no has ido al estudio hoy-Aitor.
¡Mierda! Se me había olvidado por completo.
-¿Y dónde está?-Mónica.
-Dijo que iría a tomar algo...-me dice mi hijo volviendo a ponerse los auriculares.
Ya estoy descuidando mi trabajo por pensar en lo que no debo. Si es que parezco una adolescente con Àngel. El móvil me vuelve a sonar y lo cojo.
Relatado por Àngel Llàcer
Me quedo en la habitación toda la tarde. Cuando empieza a anochecer, empieza a hacer frío y decido bajar a recepción a decirles lo de la ventana. A ver si me la pueden arreglar o cambiar de habitación por esta noche.
-Lo siento, no tenemos habitaciones libres y hasta mañana no pueden arreglar la ventana-me dice la recepcionista amablemente.
-¿Y entonces qué hago?-estoy empezando a perder la paciencia.
La chica vuelve a mirar la pantalla del ordenador.
-Ha tenido suerte, hay una habitación libre. Nos han llamado que quien la ocupaba no vendrá esta noche.
-De acuerdo-Àngel.
Busca la tarjeta y me la da. El número de habitación me suena mucho. Subo en el ascensor y voy por el pasillo hasta llegar a la puerta. Al ver el número y la puerta caigo en la cuenta de qué me suena: es la habitación dónde se encerró Mónica. Abro la puerta y su fragancia llega a mí en cuanto entro. Unas lágrimas empiezan a brotar pensando en que ya no la tengo. Se ha enfadado tanto conmigo que no volveré a tenerla nunca más junto a mí. Nuestra relación se reducirá a la meramente profesional en plató y sólo nos veremos en la gala. Vuelvo a salir para volver a mi habitación a coger el pijama y la ropa que me pondré mañana. Cuando vuelvo, me doy cuenta que hay alguien a la puerta de una habitación. Me acerco para ver si necesita algo. En cuanto me acerco, compruebo que es Carolina.
-¿Qué haces aquí, Carolina?-Àngel.
-No puedo entrar a la habitación...-me dice apenada.
-¿No tienes la tarjeta? Baja a...-pero no me deja continuar.
-No es eso... Sylvia se ha encerrado y no me deja entrar...-Carolina F.
Encolerizo cuando la oigo decir eso. Así que no le ha bastado con hacerme sufrir a mí, a Mónica y a Carol; sino que también a Carolina Ferre. Le ofrezco mi mano.
-Ven a mi habitación. Esta noche te quedas conmigo y mañana ya se verá-Àngel.
-No, da igual. No quiero molestar. Ya me abrirá-Carolina F.
Pero si la conozco lo suficiente, habrá atrancado la puerta y no dejará que nadie entre cuando quiere estar sola. Insisto a Carolina para que venga a la habitación conmigo, no puede quedarse en el pasillo
toda la noche. Pero esto no va a quedar así, eso lo tengo claro. En cuanto me cruce con ella, tendré unas palabras con Sylvia. Esto es pasarse. No he apartado mi mano en ningún momento. Carolina me da la suya y la ayudo a levantarse.
-Pero tengo todo dentro...-Carolina F.
-Ya miraremos lo que hacemos, pero vamos que ya es tarde-Àngel.
Carlos se sienta a mi lado en la hierba. Sigo en la misma posición: de rodillas y llorando. Al menos ya no tiemblo ni grito. Yo creía poder confiar en él y a la mínima se va con ella. Sólo he sido un polvo para él. Me ha ilusionado para él. Y yo me sigo sintiendo fatal por Óscar y Aitor. Siento que les he traicionado y engañado.
Poco a poco me consigo calmar y me siento al lado de Carlos. Me pasa su brazo por los hombros y me mira sonriendo.
-¿Mejor?-Latre.
-Sí...-suspiro y me apoyo en su hombro. Menos mal que le tengo a mi lado.
-Podemos quedarnos aquí todo el tiempo que quieras...-me dice Carlos con una sonrisa.
Miro a mi alrededor y le empiezo a hablar más tranquila.
-¿Sabes? No conocía este lugar y eso que paso por aquí todos los días...-Mónica.
-Porque eres una despistada-Carlos.
-¡Oye!-le doy en el brazo fingiendo enfado, pero sonrío.
La verdad es que tiene razón. Soy bastante despistada como para observar detalles que veo a diario. Me levanto de un salto sacudiéndome la hierba de la ropa y miro a Carlos.
-¿Qué? ¿Vamos?-Mónica.
-¿Vas a volver a conducir a lo Farruquito?-me mira divertido.
Le saco la lengua haciendo una mueca de burla.
-Cuidadito conmigo, Carlitos...-le amenazo con mirada perversa.
-Uy la gata saca sus uñas...-me vuelve a decir sin dejar de sonreír.
-Qué tonto eres-sonrío-Anda, vamos.
Se levanta y se sacude la ropa. Volvemos al coche entre risas. Me siento mucho mejor y más calmada. Si no llega a ser por Carlos, quien sabe lo que hubiera pasado. Conduzco más tranquila y en poco tiempo llegamos a casa. Abro la puerta y dejo que Carlos pase antes de cerrar.
-¿Hola? ¿Hay alguien?-pregunto ya que han podido salir.
Entro al salón y veo que no hay nadie. Le digo a Carlos que se ponga cómodo y voy a la habitación de mi hijo. Seguramente esté ahí. Abro la puerta y, en efecto, allí le veo. Está sentado frente al ordenador con los auriculares puestos. Me acerco a él y le toco el hombro.
-Papá ha llamado, al parecer no has ido al estudio hoy-Aitor.
¡Mierda! Se me había olvidado por completo.
-¿Y dónde está?-Mónica.
-Dijo que iría a tomar algo...-me dice mi hijo volviendo a ponerse los auriculares.
Ya estoy descuidando mi trabajo por pensar en lo que no debo. Si es que parezco una adolescente con Àngel. El móvil me vuelve a sonar y lo cojo.
Relatado por Àngel Llàcer
Me quedo en la habitación toda la tarde. Cuando empieza a anochecer, empieza a hacer frío y decido bajar a recepción a decirles lo de la ventana. A ver si me la pueden arreglar o cambiar de habitación por esta noche.
-Lo siento, no tenemos habitaciones libres y hasta mañana no pueden arreglar la ventana-me dice la recepcionista amablemente.
-¿Y entonces qué hago?-estoy empezando a perder la paciencia.
La chica vuelve a mirar la pantalla del ordenador.
-Ha tenido suerte, hay una habitación libre. Nos han llamado que quien la ocupaba no vendrá esta noche.
-De acuerdo-Àngel.
Busca la tarjeta y me la da. El número de habitación me suena mucho. Subo en el ascensor y voy por el pasillo hasta llegar a la puerta. Al ver el número y la puerta caigo en la cuenta de qué me suena: es la habitación dónde se encerró Mónica. Abro la puerta y su fragancia llega a mí en cuanto entro. Unas lágrimas empiezan a brotar pensando en que ya no la tengo. Se ha enfadado tanto conmigo que no volveré a tenerla nunca más junto a mí. Nuestra relación se reducirá a la meramente profesional en plató y sólo nos veremos en la gala. Vuelvo a salir para volver a mi habitación a coger el pijama y la ropa que me pondré mañana. Cuando vuelvo, me doy cuenta que hay alguien a la puerta de una habitación. Me acerco para ver si necesita algo. En cuanto me acerco, compruebo que es Carolina.
-¿Qué haces aquí, Carolina?-Àngel.
-No puedo entrar a la habitación...-me dice apenada.
-¿No tienes la tarjeta? Baja a...-pero no me deja continuar.
-No es eso... Sylvia se ha encerrado y no me deja entrar...-Carolina F.
Encolerizo cuando la oigo decir eso. Así que no le ha bastado con hacerme sufrir a mí, a Mónica y a Carol; sino que también a Carolina Ferre. Le ofrezco mi mano.
-Ven a mi habitación. Esta noche te quedas conmigo y mañana ya se verá-Àngel.
-No, da igual. No quiero molestar. Ya me abrirá-Carolina F.
Pero si la conozco lo suficiente, habrá atrancado la puerta y no dejará que nadie entre cuando quiere estar sola. Insisto a Carolina para que venga a la habitación conmigo, no puede quedarse en el pasillo
toda la noche. Pero esto no va a quedar así, eso lo tengo claro. En cuanto me cruce con ella, tendré unas palabras con Sylvia. Esto es pasarse. No he apartado mi mano en ningún momento. Carolina me da la suya y la ayudo a levantarse.
-Pero tengo todo dentro...-Carolina F.
-Ya miraremos lo que hacemos, pero vamos que ya es tarde-Àngel.
martes, 1 de septiembre de 2015
Capítulo 36:Sucio
Relatado por Àngel Llàcer
Me despierto y noto que no me puedo mover, algo me lo impide. Intento gritar para pedir ayuda, pero tampoco puedo. Me levanto lo que me permite el cuerpo y veo que estoy atado de pies y manos a la cama. Me vuelvo a tumbar resignado. En algún momento me tendrán que echar de menos y vendrán a por mí. Intento no pensar en mi situación, en la amenaza de Sylvia, en que he traicionado a Mónica. Sé que no estamos juntos, pero haberme acostado con Sylvia es como haberla engañado. Unas lágrimas recorren mi cara. No puedo más que llorar, llorar en silencio y atormentarme por lo que pasará ahora. No merezco a Mónica, soy lo peor que le ha pasado. Desde que me ha conocido, sólo le han ocurrido desgracias. Unos cristales rompiéndose se oyen y dejo de llorar rápidamente. Si vienen a robar no quiero que me vean en este estado de debilidad. Pero veo que es Mónica y sonrío un poco, aunque le veo cara de preocupación. Me quita lo que me impide hablar profiriendo un grito de dolor y me desata de la cama. Intento no moverme demasiado, tengo los músculos agarrotados. Mónica se acerca lentamente a mí y me besa tiernamente en los labios. Le sigo el beso y me va tumbando de nuevo en la cama. De nuevo pruebo la miel de sus labios. Nunca me cansaré de besarla porque es lo mejor que me puede pasar. Sé que está mal, que está casada. Pero no puedo evitarlo. Yo en teoría estoy soltero aunque Sylvia me lo impida. No pienso estar con alguien a la fuerza. Cada vez hay más pasión hasta que me da una bofetada, se levanta y sale de la habitación corriendo dando un portazo. Salgo detrás de ella. No entiendo lo que ha podido pasar. No la he hecho nada ahora, ¿no?
-¡Mónica!-la llamo para intentar que se detenga, pero es imposible. Abre una puerta y se encierra enj una habitación.
Intento que me abra llamando a la puerta, pero no obtengo respuesta. Sólo la oigo llorar al otro lado de la puerta.
-Mónica, por favor... Dime qué te he hecho...-no entiendo nada. Se ha enfadado sin razón o al menos algo que yo no sé.
-¡Déjame! ¡Lárgate!-me grita entre lágrimas.
Me marcho cabizbajo de vuelta a mi habitación y cierro la puerta. Doy vueltas por la habitación nervioso. Esto me está matando. En el suelo veo un picardías, el mismo que traía Sylvia. ¡Mierda! Me agacho y lo recojo del suelo. Lo hago una bola y salgo a la terraza con ello en la mano. Ahora que no hay cristal, no hay que abrir la ventana. Me asomo y observo Barcelona. ¿Cómo una simple prenda me ha podido joder tanto? La tiro desde la terraza y vuelvo a entrar. Debo explicarle a Mónica que se trata de un malentendido. Corro de vuelta al pasillo, a la habitación en la que se ha encerrado. Vuelvo a tocar la puerta. Sigo sin recibir respuesta.
-¡Mónica! ¡Ábreme, por favor!-insisto.
Saco el móvil y la llamo mientras camino por el pasillo. Me lo coge Carlos, me dice va conduciendo y pone el altavoz.
-No sé qué ha pasado, pero déjame explicártelo-Àngel.
Obtengo el silencio como respuesta. Vuelvo a mi habitación y me encierro. Quiero hablar con ella sin que nadie me moleste. Pero en vez de una respuesta, recibo un bocinazo que me sobresalta.
-Veo que no quieres hablar, nos vemos en la gala-me despido y cuelgo con tristeza.
Que no quiera darme la oportunidad de explicarme me duele. Me cabrea que lo que llevaba puesto Sylvia me haya hecho perder a Mónica, enfadarla hasta tal punto que no quiera hablarme. Tiro el teléfono encima de la cama y me meto en el baño. Me siento sucio como hombre y como persona. Me quito los zapatos y los tiro con furia. Abro la ducha y me meto.
Me despierto y noto que no me puedo mover, algo me lo impide. Intento gritar para pedir ayuda, pero tampoco puedo. Me levanto lo que me permite el cuerpo y veo que estoy atado de pies y manos a la cama. Me vuelvo a tumbar resignado. En algún momento me tendrán que echar de menos y vendrán a por mí. Intento no pensar en mi situación, en la amenaza de Sylvia, en que he traicionado a Mónica. Sé que no estamos juntos, pero haberme acostado con Sylvia es como haberla engañado. Unas lágrimas recorren mi cara. No puedo más que llorar, llorar en silencio y atormentarme por lo que pasará ahora. No merezco a Mónica, soy lo peor que le ha pasado. Desde que me ha conocido, sólo le han ocurrido desgracias. Unos cristales rompiéndose se oyen y dejo de llorar rápidamente. Si vienen a robar no quiero que me vean en este estado de debilidad. Pero veo que es Mónica y sonrío un poco, aunque le veo cara de preocupación. Me quita lo que me impide hablar profiriendo un grito de dolor y me desata de la cama. Intento no moverme demasiado, tengo los músculos agarrotados. Mónica se acerca lentamente a mí y me besa tiernamente en los labios. Le sigo el beso y me va tumbando de nuevo en la cama. De nuevo pruebo la miel de sus labios. Nunca me cansaré de besarla porque es lo mejor que me puede pasar. Sé que está mal, que está casada. Pero no puedo evitarlo. Yo en teoría estoy soltero aunque Sylvia me lo impida. No pienso estar con alguien a la fuerza. Cada vez hay más pasión hasta que me da una bofetada, se levanta y sale de la habitación corriendo dando un portazo. Salgo detrás de ella. No entiendo lo que ha podido pasar. No la he hecho nada ahora, ¿no?
-¡Mónica!-la llamo para intentar que se detenga, pero es imposible. Abre una puerta y se encierra enj una habitación.
Intento que me abra llamando a la puerta, pero no obtengo respuesta. Sólo la oigo llorar al otro lado de la puerta.
-Mónica, por favor... Dime qué te he hecho...-no entiendo nada. Se ha enfadado sin razón o al menos algo que yo no sé.
-¡Déjame! ¡Lárgate!-me grita entre lágrimas.
Me marcho cabizbajo de vuelta a mi habitación y cierro la puerta. Doy vueltas por la habitación nervioso. Esto me está matando. En el suelo veo un picardías, el mismo que traía Sylvia. ¡Mierda! Me agacho y lo recojo del suelo. Lo hago una bola y salgo a la terraza con ello en la mano. Ahora que no hay cristal, no hay que abrir la ventana. Me asomo y observo Barcelona. ¿Cómo una simple prenda me ha podido joder tanto? La tiro desde la terraza y vuelvo a entrar. Debo explicarle a Mónica que se trata de un malentendido. Corro de vuelta al pasillo, a la habitación en la que se ha encerrado. Vuelvo a tocar la puerta. Sigo sin recibir respuesta.
-¡Mónica! ¡Ábreme, por favor!-insisto.
Saco el móvil y la llamo mientras camino por el pasillo. Me lo coge Carlos, me dice va conduciendo y pone el altavoz.
-No sé qué ha pasado, pero déjame explicártelo-Àngel.
Obtengo el silencio como respuesta. Vuelvo a mi habitación y me encierro. Quiero hablar con ella sin que nadie me moleste. Pero en vez de una respuesta, recibo un bocinazo que me sobresalta.
-Veo que no quieres hablar, nos vemos en la gala-me despido y cuelgo con tristeza.
Que no quiera darme la oportunidad de explicarme me duele. Me cabrea que lo que llevaba puesto Sylvia me haya hecho perder a Mónica, enfadarla hasta tal punto que no quiera hablarme. Tiro el teléfono encima de la cama y me meto en el baño. Me siento sucio como hombre y como persona. Me quito los zapatos y los tiro con furia. Abro la ducha y me meto.
martes, 25 de agosto de 2015
Capítulo 35:Te odio
Relatado por Mónica Naranjo
Veo tirado en el suelo un picardías. De modo que me ha estado engañando todo este tiempo... ¡Y encima me miente para protegerla! Le pego un bofetón y salgo corriendo de su habitación. Voy a la habitación que comparto con la churri y me encierro. Me pongo a llorar. Soy estúpida por creer que era diferente. Me siento mal por haber engañado a Óscar y querer a un hombre que no me corresponde. Le iba a dar una oportunidad de conocernos, pero lo ha tirado por la borda. Mis sentimientos hacia él se han ido a la mierda. Estoy largo rato llorando hasta que me llaman por teléfono. Hago caso omiso y dejo que suene. Ahora mismo no quiero hablar con nadie. Todo ha salido mal hoy: la churri en el hospital, enterarme de que vivo engañada del hombre del que estoy enamorada y sentirme fatal por haber engañado a Óscar. Parece cosa del karma. Como yo he engañado, ahora me engañan a mí. Espero que Óscar nunca se entere porque se pasa fatal. No quiero hacerle daño. Me siento culpable en estos momentos. Tal vez debería ir con la churri. Es la única que me comprende. Voy al baño y me limpio la cara. Lo último que quiero es que se preocupe por mí estando así. No se lo merece. Saco mi mejor sonrisa frente al espejo y salgo del baño. Voy al parking y localizo mi coche. Me monto, pongo la radio y pongo rumbo al hospital. Aparco en el parking del hospital y subo en el ascensor. Camino hasta su habitación y abro la puerta. La encuentro sola.
-¿Y Carlos?-Mónica.
-Ha ido a por algo de comer-Carolina.
Asiento y me acerco a la camilla. Me vuelve a sonar el móvil. Lo miro, veo quién es y cuelgo.Me lo vuelvo a guardar.
-¿No lo coges?-Carolina.
-Ahora estoy contigo. Ya llamaré luego-le digo con una sonrisa.
-¿Estás bien?-me mira no muy convencida.
-Sí, tranquila. Es sólo que quiero estar contigo-Mónica.
-Bien-la churri me sonríe. Creo que no se lo ha creído del todo, pero lo disimula bien.
Hablamos durante un rato hasta que vuelve Latre con unas chocolatinas. Se sorprende al verme. Le cuento lo mismo que a la churri: que quería estar con ella. Le pregunto por su mujer y su hija y a la churri, por su marido y su hija. Hablamos largo rato de nuestras parejas y nuestros hijos. Se nos cae la baba con ellos. Y eso que el mío es mayor que los suyos. Pero un hijo siempre es un orgullo para una madre. A eso de las 9 le traen la cena y, mientras cena, llega Carlos. Viene nervioso. Es normal después de saber lo que le ha pasado a su mujer.
-Mónica, Carlos, os podéis ir ya si queréis-nos dice Carolina.
Moyà nos mira con una sonrisa y mira a su mujer de reojo. Creo que está intentando confirmar que está bien.
-Pero descansa, ¿eh?-le dice Latre con una sonrisa.
Carolina asiente y sonríe. Carlos nos dice de quedarse con ella esta noche. Miro a la churri para verificar que va a estar bien y me sonríe confirmándolo. Nos entendemos con miradas y eso que nos conocemos desde hace poco. Pero la amistad que surgió desde el primer día es muy fuerte. ¡Y me voy a cargar a Sylvia! Ni me acordaba de ella. Le doy 2 besos a la churri para despedirme y espero a Carlos.
-¿Te llevo?-Mónica.
-No hace falta, me cojo un taxi-Carlos.
-¡Venga! Que te quedas en mi casa esta noche-Mónica.
-¿Y no les va a molestar a tu marido y a tu hijo?-me pregunta Carlos.
-No. Y además que también es mi casa y tú eres amigo, así que no hay más que hablar-Mónica.
Cojo el móvil en cuanto salimos de la habitación. Tengo varias llamadas y varios whatsapp. Llamo a la última llamada entrante.
-¿Dónde estás?
-Saliendo del hospital, ahora voy-Mónica.
Sueno seca, pero no me sale de otra manera. Han sido varias cosas las que han pasado hoy.
-¿Del hospital? ¿Te ha pasado algo? ¿Quieres que vaya a por ti?
Óscar me hace demasiadas preguntas. Intento relajarme y contestarle lo más cariñosa posible. Él no tiene la culpa de lo que ha pasado.
-No, estoy bien...-suspiro antes de decir lo siguiente-Te quiero.
-Yo también te quiero, amor-Óscar.
Cuelgo rápidamente. No sé por qué me ha costado tanto esta vez decirle que le quiero. Carlos me mira confundido.
-¿Qué?-le pregunto mirándole fijamente.
-Nada-Carlos.
-Pues vamos-Mónica.
Llegamos al coche. Carlos no deja de mirarme de reojo. Vuelvo a poner la radio para no oír mis propios pensamientos y pongo la atención en la carretera. No quiero que vuelva a pasar nada más por estar distraída. Cojo el volante con tanta fuerza que me hago daño. Toco el claxon cuando otro coche me adelanta.
-¡Gilipollas!-le grito.
El teléfono vuelve a sonar y le pido a Carlos que lo coja. Pone el altavoz, es Àngel. Pero sigo mirando al frente enfadada y sin contestarle.
-No sé qué ha pasado, pero déjame explicártelo-Àngel.
Suspiro conteniéndome las ganas de gritar, de descargar toda la rabia que siento ahora. Pero en vez de eso, toco el claxon para liberar tensión.
-Veo que no quieres hablar, nos vemos en la gala-se despide Àngel.
Carlos cuelga el teléfono y lo deja en la guantera.
-Para, para-me dice Carlos al ver que aumento la velocidad peligrosamente. Se le ve realmente asustado.
Voy pisando el freno y paro cerca de un prado. Aparco cerca de un árbol. Ha faltado poco. Me quito el cinturón y salgo.
-¡Te odio! ¡Os odio!-me pongo a gritar
Noto un abrazo a mi espalda. Me intento soltar, pero me agarra más fuerte pidiendo que me calme. Poco a poco me voy echando al suelo, cayendo de rodillas y vuelvo a llorar.
Veo tirado en el suelo un picardías. De modo que me ha estado engañando todo este tiempo... ¡Y encima me miente para protegerla! Le pego un bofetón y salgo corriendo de su habitación. Voy a la habitación que comparto con la churri y me encierro. Me pongo a llorar. Soy estúpida por creer que era diferente. Me siento mal por haber engañado a Óscar y querer a un hombre que no me corresponde. Le iba a dar una oportunidad de conocernos, pero lo ha tirado por la borda. Mis sentimientos hacia él se han ido a la mierda. Estoy largo rato llorando hasta que me llaman por teléfono. Hago caso omiso y dejo que suene. Ahora mismo no quiero hablar con nadie. Todo ha salido mal hoy: la churri en el hospital, enterarme de que vivo engañada del hombre del que estoy enamorada y sentirme fatal por haber engañado a Óscar. Parece cosa del karma. Como yo he engañado, ahora me engañan a mí. Espero que Óscar nunca se entere porque se pasa fatal. No quiero hacerle daño. Me siento culpable en estos momentos. Tal vez debería ir con la churri. Es la única que me comprende. Voy al baño y me limpio la cara. Lo último que quiero es que se preocupe por mí estando así. No se lo merece. Saco mi mejor sonrisa frente al espejo y salgo del baño. Voy al parking y localizo mi coche. Me monto, pongo la radio y pongo rumbo al hospital. Aparco en el parking del hospital y subo en el ascensor. Camino hasta su habitación y abro la puerta. La encuentro sola.
-¿Y Carlos?-Mónica.
-Ha ido a por algo de comer-Carolina.
Asiento y me acerco a la camilla. Me vuelve a sonar el móvil. Lo miro, veo quién es y cuelgo.Me lo vuelvo a guardar.
-¿No lo coges?-Carolina.
-Ahora estoy contigo. Ya llamaré luego-le digo con una sonrisa.
-¿Estás bien?-me mira no muy convencida.
-Sí, tranquila. Es sólo que quiero estar contigo-Mónica.
-Bien-la churri me sonríe. Creo que no se lo ha creído del todo, pero lo disimula bien.
Hablamos durante un rato hasta que vuelve Latre con unas chocolatinas. Se sorprende al verme. Le cuento lo mismo que a la churri: que quería estar con ella. Le pregunto por su mujer y su hija y a la churri, por su marido y su hija. Hablamos largo rato de nuestras parejas y nuestros hijos. Se nos cae la baba con ellos. Y eso que el mío es mayor que los suyos. Pero un hijo siempre es un orgullo para una madre. A eso de las 9 le traen la cena y, mientras cena, llega Carlos. Viene nervioso. Es normal después de saber lo que le ha pasado a su mujer.
-Mónica, Carlos, os podéis ir ya si queréis-nos dice Carolina.
Moyà nos mira con una sonrisa y mira a su mujer de reojo. Creo que está intentando confirmar que está bien.
-Pero descansa, ¿eh?-le dice Latre con una sonrisa.
Carolina asiente y sonríe. Carlos nos dice de quedarse con ella esta noche. Miro a la churri para verificar que va a estar bien y me sonríe confirmándolo. Nos entendemos con miradas y eso que nos conocemos desde hace poco. Pero la amistad que surgió desde el primer día es muy fuerte. ¡Y me voy a cargar a Sylvia! Ni me acordaba de ella. Le doy 2 besos a la churri para despedirme y espero a Carlos.
-¿Te llevo?-Mónica.
-No hace falta, me cojo un taxi-Carlos.
-¡Venga! Que te quedas en mi casa esta noche-Mónica.
-¿Y no les va a molestar a tu marido y a tu hijo?-me pregunta Carlos.
-No. Y además que también es mi casa y tú eres amigo, así que no hay más que hablar-Mónica.
Cojo el móvil en cuanto salimos de la habitación. Tengo varias llamadas y varios whatsapp. Llamo a la última llamada entrante.
-¿Dónde estás?
-Saliendo del hospital, ahora voy-Mónica.
Sueno seca, pero no me sale de otra manera. Han sido varias cosas las que han pasado hoy.
-¿Del hospital? ¿Te ha pasado algo? ¿Quieres que vaya a por ti?
Óscar me hace demasiadas preguntas. Intento relajarme y contestarle lo más cariñosa posible. Él no tiene la culpa de lo que ha pasado.
-No, estoy bien...-suspiro antes de decir lo siguiente-Te quiero.
-Yo también te quiero, amor-Óscar.
Cuelgo rápidamente. No sé por qué me ha costado tanto esta vez decirle que le quiero. Carlos me mira confundido.
-¿Qué?-le pregunto mirándole fijamente.
-Nada-Carlos.
-Pues vamos-Mónica.
Llegamos al coche. Carlos no deja de mirarme de reojo. Vuelvo a poner la radio para no oír mis propios pensamientos y pongo la atención en la carretera. No quiero que vuelva a pasar nada más por estar distraída. Cojo el volante con tanta fuerza que me hago daño. Toco el claxon cuando otro coche me adelanta.
-¡Gilipollas!-le grito.
El teléfono vuelve a sonar y le pido a Carlos que lo coja. Pone el altavoz, es Àngel. Pero sigo mirando al frente enfadada y sin contestarle.
-No sé qué ha pasado, pero déjame explicártelo-Àngel.
Suspiro conteniéndome las ganas de gritar, de descargar toda la rabia que siento ahora. Pero en vez de eso, toco el claxon para liberar tensión.
-Veo que no quieres hablar, nos vemos en la gala-se despide Àngel.
Carlos cuelga el teléfono y lo deja en la guantera.
-Para, para-me dice Carlos al ver que aumento la velocidad peligrosamente. Se le ve realmente asustado.
Voy pisando el freno y paro cerca de un prado. Aparco cerca de un árbol. Ha faltado poco. Me quito el cinturón y salgo.
-¡Te odio! ¡Os odio!-me pongo a gritar
Noto un abrazo a mi espalda. Me intento soltar, pero me agarra más fuerte pidiendo que me calme. Poco a poco me voy echando al suelo, cayendo de rodillas y vuelvo a llorar.
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