Relatado por Mónica Naranjo
Cojo el vaso y lo llevo a mis labios. Tomo un trago y lo vuelvo a dejar sobre la mesa.
-...yo te amo...-Mónica.
-¿Pero? Seguro que hay un pero-Àngel.
-Ya lo sabes...-le miro a los ojos con una mirada triste.
-¿Qué tiene él que no tenga yo?-Àngel.
Medito la pregunta en silencio. Es verdad que Óscar me robó el corazón, siempre está a mi lado, me hace reír y me ha convertido en madre. Aitor es mi debilidad y un encanto. Pero también es verdad que empiezo a sentir cosas por Àngel. Y siento a Óscar raro conmigo últimamente. Esa llamada... Me quedo pensando en esa llamada. Noto de nuevo su mano y la miro. Me produce tranquilidad.
-Tranquila, ha sido una tontería. Es una tontería estar loco por ti sabiendo que no es correspondido, querer besar tus labios cuando ya son de otra persona, mirar esos ojos donde uno se pierde. No te preocupes, lo entiendo-Àngel.
-No digas eso, amore. Pero dame tiempo para conocerte. Mira qué mal empezamos...-Mónica.
Subo la mirada y le miro fijamente a los ojos. La vista se me empieza a nublar, unas lágrimas traicioneras invaden mis ojos. No quiero que se sienta culpable de mi llanto. Es sólo que estoy hecha un lío. Quiero conocer mejor a Àngel e ir poco a poco, quiero repetir estos desayunos que pueden ser comidas o cenas, poder ir al cine o al parque. Como amigos de momento. No quiero correr para darme la hostia. Mi móvil empieza a vibrar y a sonar y lo busco en el bolso. Veo que en la pantalla pone Óscar.
-¿Me disculpas, por favor?-le pido permiso a Àngel poniéndome en pie.
-Claro-Àngel.
Contesto a la llamada mientras salgo a la puerta.
-He conocido a otra-Óscar.
Relatado por Àngel Llàcer
Me pide permiso para atender la llamada. Claro que la puede contestar. Sólo somos dos compañeros de trabajo desayunando. Creo que todavía no llego a la categoría de amigo. Bebo otro sorbo de mi café y observo la basílica. Veo a Mónica caminar de un lado a otro. Se la ve ¿nerviosa? Espero que no pase nada grave. No soportaría verla sufrir. Como le he dicho antes, me vuelve loco y me gustaría pasar más tiempo con ella como algo más. Algo más intimo que lo que tenemos ahora. Comprendo que está casada y no va a dejar a su marido por mí. Pero no puedo evitar esto que siento por ella. No sé por qué me pasa, pero me pasa. Me gustaría cambiarlo, pero no puedo.
Mónica vuelve a entrar, pero esta vez con la cabeza gacha mirando al suelo. Tiene una expresión triste. Coge sus cosas y sale de nuevo. Me levanto tras ella y la detengo.
-Mónica, ¿pasa algo?-Àngel.
-No, ¿qué me va a pasar? ¿Tú también vas a pasar de mí en cuanto conozcas a una más joven?-sus lágrimas recorren sus mejillas furiosas.
-No, claro que no. Yo no te dejaría-Àngel.
-Déjame, por favor. Necesito estar sola... Y paga la cuenta o te van a mirar raro-Mónica.
Ni en momentos como éste deja su sentido de la responsabilidad. No tengo ni idea lo que le habrá pasado, pero esto no va a quedar así. Entro de nuevo y me acerco a la barra para pagar. Le digo lo que ha sido y me da un ticket en un platito. Miro la cuenta, saco el dinero y lo dejo sobre el papel. Voy a la mesa donde hemos estado sentados y cojo mi chaqueta. Mi móvil también empieza a sonar. Lo saco del bolsillo y miro quién es. Cuelgo y lo vuelvo a guardar. Salgo de la cafetería y camino por la acera. Miro dónde ha aparcado, su coche aún está ahí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario