martes, 27 de octubre de 2015

Capítulo 44:Empapados

Relatado por Àngel Llàcer


Ahora sólo me importa ella. Sea lo que sea lo que le hayan dicho en esa llamada, sabe que me tiene aquí. Me acaba de llamar Sylvia, pero no la pienso coger. No va a interferir en mi vida, no va a ser la dueña de mis sentimientos nunca. Y al parecer no lo entiende.
Doy la vuelta al edificio y veo un parque. Me acerco a él. Está vacío a estas horas de la mañana. Pero en la lejanía veo a alguien. Me voy acercando a los columpios. Sentada en uno, se encuentra Mónica balanceándose levemente.
-¿Me puedo sentar?-Àngel.
Mónica levanta la cabeza y me mira. Me hace un gesto con la cabeza para que me siente a su lado.
-¿Sabes? Siempre me gustó este parque. Me hubiera gustado tener un parque como este de pequeña. Pero estaba en Figueres. Además, me parece que no lo habían construido aún. Y con Aitor... podría haber venido... Pero estaba demasiado ocupada. Prácticamente lo ha criado Natalia-Mónica.
-¿Natalia?-le pregunto.
-Nuestra chica de confianza, la que ha cuidado de Aitor todos estos años. Hasta que ya no la ha necesitado. Ahora me ayuda a mí...-Mónica.
La miro compasivo. Su vida no ha sido fácil, pero se ha rodeado de buenas personas que la han ayudado. Mónica me mira con lágrimas en los ojos. Me levanto y me pongo detrás de ella. La abrazo y voy hacia delante corriendo con ella. Luego hacia atrás. Hasta que la suelto y empiezo a empujarla.
-¡Àngel! ¡Para!-me grita Mónica.
-¡Páralo!-grito riendo.
-Te voy a matar, Àngel Llàcer-Mónica.
Me sigo riendo y me pongo al otro lado del columpio, apoyado en la madera.
-Eso será si me pillas-le saco la lengua.
-Verás...-Mónica.
El columpio sigue con su balanceo y veo a Mónica tratando de pararlo. Me río aún más. Me confío y bajo la guardia. Al levantar la cabeza para mirar, veo que no está en el columpio.


Relatado por Mónica Naranjo


Cuando ha bajado la vista, he saltado del columpio y me he alejado un poco. Enseguida he avistado mi objetivo y me he dirigido hacia él. Me acerco a Àngel por la espalda con sigilo. Intento no reírme o mi plan se irá a la mierda.
-¿Mónica? ¿Te has enfadado? ¿Dónde estás?-me busca con la mirada, llamándome.
Le doy un toquecito en el hombro y se gira.
-¡Ah! Estabas ahí... ¡Ni se ocurra, eh!-me avisa serio viendo mis papos hinchados.
Pero no le hago caso y le tiro el agua a la cara entre carcajadas.
-¿Conque ésas tenemos, no?-Àngel.
-Te la debía jajaja-Mónica.
Busca con la mirada algo. No puedo dejar de reír. Pero de repente me coge en brazos y camina conmigo.
-¡Àngel, bájame!-digo entre risas y golpeándole.
Pero o no me escucha o hace caso omiso a mis protestas. Sigue llevándome Dios sabe dónde. No tengo ni idea dónde me lleva este hombre. Hasta que se detiene y me coge como el novio en la noche de bodas. Entonces veo la fuente de agua.
-¡Ni se te ocurra!-le amenazo.
Hace el amago y me agarro a su cuello.
-Que vas detrás, ¿eh?-Mónica.
-¿Tú puedes mojarme y yo a ti no?-Àngel.
-No ha sido para tanto...-Mónica.
Es un exagerado y está haciendo un drama de todo esto. Sólo le he refrescado la cara, Ni tengo la culpa que sea un quejica.
-Suelta el cuello-me avisa.
-Bájame-le contesto.
-Ahora mismo-Àngel.
Me suelta pero a la hora de bajarme, me tira a la fuente. Pero le agarro de su camiseta haciéndole caer también. Cae encima de mí. Nos miramos a los ojos, estamos apenas a centímetros.
-¡Imbécil!-le digo empujándole del pecho.
-Mira, para que veas que yo me mojo más que tú...-Àngel se levanta y se acerca al chorro que cae de la fuente, mojándole de la cabeza a los pies.
Me levanto también y me quedo unos segundos mirándole. Sonrío y me acerco a él. Me empapo junto a él y le abrazo. Àngel me toma de la cara y nos miramos a los ojos. Sólo existimos él y yo en estos momentos. Y entonces ocurre: se acerca a mis labios y me besa. Un beso entre agua, sonrisas y abrazos.
-¡Mamá!

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