Relatado por Mónica Naranjo
Veo tirado en el suelo un picardías. De modo que me ha estado engañando todo este tiempo... ¡Y encima me miente para protegerla! Le pego un bofetón y salgo corriendo de su habitación. Voy a la habitación que comparto con la churri y me encierro. Me pongo a llorar. Soy estúpida por creer que era diferente. Me siento mal por haber engañado a Óscar y querer a un hombre que no me corresponde. Le iba a dar una oportunidad de conocernos, pero lo ha tirado por la borda. Mis sentimientos hacia él se han ido a la mierda. Estoy largo rato llorando hasta que me llaman por teléfono. Hago caso omiso y dejo que suene. Ahora mismo no quiero hablar con nadie. Todo ha salido mal hoy: la churri en el hospital, enterarme de que vivo engañada del hombre del que estoy enamorada y sentirme fatal por haber engañado a Óscar. Parece cosa del karma. Como yo he engañado, ahora me engañan a mí. Espero que Óscar nunca se entere porque se pasa fatal. No quiero hacerle daño. Me siento culpable en estos momentos. Tal vez debería ir con la churri. Es la única que me comprende. Voy al baño y me limpio la cara. Lo último que quiero es que se preocupe por mí estando así. No se lo merece. Saco mi mejor sonrisa frente al espejo y salgo del baño. Voy al parking y localizo mi coche. Me monto, pongo la radio y pongo rumbo al hospital. Aparco en el parking del hospital y subo en el ascensor. Camino hasta su habitación y abro la puerta. La encuentro sola.
-¿Y Carlos?-Mónica.
-Ha ido a por algo de comer-Carolina.
Asiento y me acerco a la camilla. Me vuelve a sonar el móvil. Lo miro, veo quién es y cuelgo.Me lo vuelvo a guardar.
-¿No lo coges?-Carolina.
-Ahora estoy contigo. Ya llamaré luego-le digo con una sonrisa.
-¿Estás bien?-me mira no muy convencida.
-Sí, tranquila. Es sólo que quiero estar contigo-Mónica.
-Bien-la churri me sonríe. Creo que no se lo ha creído del todo, pero lo disimula bien.
Hablamos durante un rato hasta que vuelve Latre con unas chocolatinas. Se sorprende al verme. Le cuento lo mismo que a la churri: que quería estar con ella. Le pregunto por su mujer y su hija y a la churri, por su marido y su hija. Hablamos largo rato de nuestras parejas y nuestros hijos. Se nos cae la baba con ellos. Y eso que el mío es mayor que los suyos. Pero un hijo siempre es un orgullo para una madre. A eso de las 9 le traen la cena y, mientras cena, llega Carlos. Viene nervioso. Es normal después de saber lo que le ha pasado a su mujer.
-Mónica, Carlos, os podéis ir ya si queréis-nos dice Carolina.
Moyà nos mira con una sonrisa y mira a su mujer de reojo. Creo que está intentando confirmar que está bien.
-Pero descansa, ¿eh?-le dice Latre con una sonrisa.
Carolina asiente y sonríe. Carlos nos dice de quedarse con ella esta noche. Miro a la churri para verificar que va a estar bien y me sonríe confirmándolo. Nos entendemos con miradas y eso que nos conocemos desde hace poco. Pero la amistad que surgió desde el primer día es muy fuerte. ¡Y me voy a cargar a Sylvia! Ni me acordaba de ella. Le doy 2 besos a la churri para despedirme y espero a Carlos.
-¿Te llevo?-Mónica.
-No hace falta, me cojo un taxi-Carlos.
-¡Venga! Que te quedas en mi casa esta noche-Mónica.
-¿Y no les va a molestar a tu marido y a tu hijo?-me pregunta Carlos.
-No. Y además que también es mi casa y tú eres amigo, así que no hay más que hablar-Mónica.
Cojo el móvil en cuanto salimos de la habitación. Tengo varias llamadas y varios whatsapp. Llamo a la última llamada entrante.
-¿Dónde estás?
-Saliendo del hospital, ahora voy-Mónica.
Sueno seca, pero no me sale de otra manera. Han sido varias cosas las que han pasado hoy.
-¿Del hospital? ¿Te ha pasado algo? ¿Quieres que vaya a por ti?
Óscar me hace demasiadas preguntas. Intento relajarme y contestarle lo más cariñosa posible. Él no tiene la culpa de lo que ha pasado.
-No, estoy bien...-suspiro antes de decir lo siguiente-Te quiero.
-Yo también te quiero, amor-Óscar.
Cuelgo rápidamente. No sé por qué me ha costado tanto esta vez decirle que le quiero. Carlos me mira confundido.
-¿Qué?-le pregunto mirándole fijamente.
-Nada-Carlos.
-Pues vamos-Mónica.
Llegamos al coche. Carlos no deja de mirarme de reojo. Vuelvo a poner la radio para no oír mis propios pensamientos y pongo la atención en la carretera. No quiero que vuelva a pasar nada más por estar distraída. Cojo el volante con tanta fuerza que me hago daño. Toco el claxon cuando otro coche me adelanta.
-¡Gilipollas!-le grito.
El teléfono vuelve a sonar y le pido a Carlos que lo coja. Pone el altavoz, es Àngel. Pero sigo mirando al frente enfadada y sin contestarle.
-No sé qué ha pasado, pero déjame explicártelo-Àngel.
Suspiro conteniéndome las ganas de gritar, de descargar toda la rabia que siento ahora. Pero en vez de eso, toco el claxon para liberar tensión.
-Veo que no quieres hablar, nos vemos en la gala-se despide Àngel.
Carlos cuelga el teléfono y lo deja en la guantera.
-Para, para-me dice Carlos al ver que aumento la velocidad peligrosamente. Se le ve realmente asustado.
Voy pisando el freno y paro cerca de un prado. Aparco cerca de un árbol. Ha faltado poco. Me quito el cinturón y salgo.
-¡Te odio! ¡Os odio!-me pongo a gritar
Noto un abrazo a mi espalda. Me intento soltar, pero me agarra más fuerte pidiendo que me calme. Poco a poco me voy echando al suelo, cayendo de rodillas y vuelvo a llorar.
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