Relatado por Mónica Naranjo
Miro a la churri para asegurarme que está bien. Me mira con desconfianza, con miedo. No sé qué le habrá hecho Sylvia, pero ya me enteraré. Como no puedo llamar aquí dentro, tengo que salir.
-Voy a llamar, ¿vale? Pero tranquila-le digo a Carol.
Carolina asiente y me suelta el brazo. Le pido el número de su marido, ya que no lo tengo. Me lo da y lo marco en el móvil. Salgo y llamo a Carlos. Al cuarto tono me lo coge. No sé muy bien qué decirle, estoy demasiado nerviosa y no quiero preocuparle.
-¿Diga?-responde Carlos.
Tomo aire antes de hablar.
-Carlos, soy Mónica. Soy la compañera de trabajo de Carolina-le suelto.
-Hola Mónica. ¿Le pasa algo a Carol? ¿Está bien? ¿Cómo es que me llamas?-me pregunta Carlos.
Creo que nunca he sabido disimular y se me nota en la voz que pasa algo. Así que lo siguiente se lo voy a soltar de carrerilla. Que sea lo que Dios quiera. Deseadme suerte.
-Carol está en el hospital, al parecer le han pegado una paliza y tiene varias costillas rotas-le suelto de carrerilla, casi sin respirar. Tomo aire y suspiro para escuchar al marido de la rubia.
Como imaginaba, se empieza a poner más nervioso. Me pregunta en qué hospital está, si sé quién ha sido. Niego saber quién ha sido, de ese asunto me encargaré personalmente. Le digo el hospital donde estamos y cuelgo. Va a venir en el primer avión que haya. Guardo el número en contactos y busco a Latre en la agenda. Le llamo. No sé para qué quiere que le llame la churri, pero yo le llamo. Àngel se ha ido a no sé dónde y aún no ha vuelto. Miro la calle mientras espero a que me responda la llamada. Empiezan a caer unas gotas. Latre me contesta al tercer tono preguntándome qué me pasa. Le cuento todo lo que sé, todo lo que ha pasado.
-Ahora voy para allí. Tranquila y ve a descansar-Latre.
-Es que no la quiero dejar sola...-Mónica. Aunque por otra parte esté deseando ir al hotel para ver si me la encuentro.
-Tú espérame ahí si quieres, pero luego vas a descansar ¿eh?-me dice con un tono serio.
Me quedo en silencio dejando que la lluvia me empape. Ni la lluvia me detiene. Carlos me insiste al otro lado de la línea. Al final tengo que acceder para que se quede tranquilo. Cuelgo y envío un whatsapp a alguien importante para mí.
-"¿Dónde estás? Te necesito conmigo... :(" -Mónica.
Relatado por Àngel Llàcer
No quiero molestar más ni a Carolina ni a Mónica. No empezamos con buen pie precisamente. Y ahora la que era mi novia ha dejado en un estado lamentable a Carolina. Pero esto tengo que arreglarlo como sea. Le he pedido a Myriam que la localice y la mande a mi camerino para hablar con ella. Pero me ha llegado un whatsapp diciendo que no la encuentra por ningún lado. ¿Dónde se habrá podido meter? Ahora que dé la cara y me explique todo. Cuando llego a Gestmusic empieza a llover y acelero el paso. He quedado con Myriam en la puerta y la veo resguardada de la lluvia. La hago pasar y cierro la puerta.
-¿La has buscado? No creo que se haya ido así como así...-no me explico esta situación. Parece surrealista, como si fuese una pesadilla.
-He ido a su habitación y me la he encontrado abierta, pero allí no estaba. He preguntado a sus compañeros y nadie sabe nada. Bueno Toñi me ha dicho que iba con algo en la mano cuando la ha visto...-Myriam.
-Gracias por intentarlo...-bajo la mirada, cansado, con un nudo en la garganta y unas inmensas ganas de llorar.
-¿Y cómo estás? ¿Y Carol?-me pregunta con duda de preguntar.
-Puff...-la miro a los ojos-Estoy jodido... Y Carol... apenas la he visto unos minutos. No puedo ni mirarla a la cara sin sentirme culpable por lo que ha pasado...
Me coge de la barbilla y hace que le mantenga la mirada.
-Escúchame Àngel, tú no has tenido la culpa de nada. Ha sido ella y sólo ella. Contigo seguro que era amable, cariñosa, buena... ¿O me equivoco?-Myriam.
Suspiro recordando estos 3 meses que he pasado con ella: todo era precioso, conseguía que me sintiese especial, que el recuerdo por Mónica no doliese tanto con solo su presencia. Pero con esto se ha pasado y ya no sé qué pensar de ella. Primero me mantiene en un engaño durante esos 3 meses y ahora esto. Porque estoy seguro que ha sido ella. ¿Quién sino? Quiero estar sólo y que nadie me moleste. Los ojos se me anegan en lágrimas.
-Ve y descansa. Han sido unos días muy duros-me aconseja.
Sin oponer resistencia y sin ganas, me levanto del asiento y le digo un débil sí. Camino hacia la salida cabizbajo pensando en todo esto. Voy a la habitación pensando en Mónica y Carol. No puedo volver. A pesar de lo que me digan, sé que he tenido tanta o más culpa que Sylvia. Yo lo he consentido en cierta medida. Subo en el ascensor y me dirijo a mi habitación. La abro y me encuentro con una sorpresa. Cierro lo más rápido que puedo.
-¿Qué haces aquí?-Àngel.
-Te echaba de menos... Además me he comprado algo para ti...-se desabrocha el abrigo y lo abre dejando ver un picardías negro.
-Tenemos que hablar, Sylvia...-le digo apenas está a centímetros de mí y me coge de la mano.
-Ya hablaremos después...-dice mordiéndose el labio. Desaparecen esos centímetros en cuestión de segundos. Sylvia me besa y me dejo llevar sin ánimo para apartarla y con lágrimas resbalando por mi cara.
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