martes, 24 de noviembre de 2015

Capítulo 48:La historia del naranjo

Relatado por Àngel Llàcer


-¿Que no?-grito corriendo detrás de ella.
Me está provocando y al final vamos a caer en el juego. Llego a la parte de arriba donde hay varias puertas. Las puertas están cerradas, pero no se ve a Mónica por aquí.
-¿Estás jugando al escondite, eh? ¡Pues allá voy!-Àngel.
Sigo caminando lentamente para no hacer ruido y agudizando el oído. Oigo una risita ahogada al final del pasillo, en la puerta del fondo. Hago los últimos metros corriendo. Abro la puerta sonriendo.
-Te pillé-Àngel.
Pero allí no está. Miro debajo de la cama y tampoco. Hasta que veo un armario grande. Me acerco a él y abro las puertas. Me encuentro a una Mónica muriéndose de la risa. La miro divertido y acabo contagiado de su risa.
-¡Mira! Voy a salir del armario jajaja-Mónica.
-Y yo te he sacado jajaja-Àngel.
-Te voy a nombrar el saca armarios jajaja-Mónica.
-¿El saca armarios? Jajaja. Eso suena a transportista de pueblo jajaja-Àngel.
-¡Oye!-me pega en el brazo-Que estamos en mi pueblo.
-¿Me lo vas a enseñar?-dejo de reír y sonrío.
-Claro, pero primero hay que cambiarse-Mónica.
-Pues arreando que es gerundio-Àngel.
Mónica sale del armario y le pego una cachetada en el culo.-
-¡Oye! Ay goloso...-pone una cara insinuante que me derrite.
Vuelve sobre sus pasos y coge unos vaqueros, una camiseta y una toalla.
-¿Me vas a mirar todo el rato?-no dejo de mirarla y chasquea los dedos delante de mi cara-¡Tierra llamando a Àngel!
-¿Eh?-pregunto.
-Que te voy a teñir el pelo de azul-Mónica.
-Vale vale-digo hipnotizado.
-Y te voy a coger la moto-Mónica.
-¿Qué? ¡Mi moto no!-Àngel.
-¡Hombre! ¡Por fin reaccionas! me voy a duchar-Mónica.
-¿Y por qué no nos duchamos juntos?-noto que me mira y añado-Para ahorrar agua...
-Para ahorrar agua... Claro...-sopesa mis palabras.
Va contoneándose a la puerta de la izquierda y la abre. Se gira, me dedica una sonrisa y cierra la puerta. La puerta del armario se ha quedado abierta y me pongo a mirar la ropa que tiene. Hay ropa tanto de hombre como de mujer. Óscar, su marido, tiene un estilo muy parecido al mío. Pero la veo más grande. Debe ser más ancho de espalda que yo. Y más alto. No sé por qué dice Mónica que me puede servir.
Al de un rato, Mónica sale ya vestida del baño. Me hace un gesto con la mano de que ya puedo entrar.
-¿Has elegido la ropa que te vas a poner?-Mónica.
-No creo que me quede bien...-Àngel.
-Claro que sí, déjame a mí-Mónica.
Se dirige al armario y empieza a pasar perchas hasta que coge una.


Relatado por Mónica Naranjo


Cojo una percha que contiene unos pitillos, camiseta negra y una chupa de cuero. Se la doy a Àngel.
-Creo que esto te puede quedar bien-Mónica.
Me mira no muy convencido, pero al final la coge.
-Ahora te llevo una toalla-Mónica.
Àngel se mete al baño y cojo una toalla. Voy al baño y abro la puerta. Está de espaldas a la puerta desnudándose. Me quedo un rato observando su parte trasera. Me habéis pillado. Sí, su trasero.
-Toma-Mónica.
-¡Mónica! ¡Qué susto me has dado!-Àngel.
-Anda tonto-Mónica.
Coge la toalla y, muy a mi pesar, le cierro la puerta. Me pongo las zapatillas de casa y me recojo el pelo en un moño. Bajo las escaleras y me voy a la cocina. Y empiezo a hacer la comida. Si quiero hacerle un tour por el `pueblo, será mejor que la deje preparada. Puede que vengamos para la hora de comer. Yo le voy a invitar a comer. A ver qué me contesta. Y con mi hijo tendré que hablar cuando vuelva. Se ha pillado un mosqueo... Es mejor que le dé una explicación antes de que empeoren las cosas. Me pongo el delantal y voy cogiendo ingredientes de la nevera. Puede que me dé tiempo a acabar antes que baje Àngel. Mi móvil empieza a sonar y dejo la patata y el cuchillo encima de la mesa. Voy a donde he dejado el bolso y saco el móvil. Lo desbloqueo y veo que son varios whatsapps. Miro primero el chat de Óscar.
-"No creo que vaya a comer. Hay chica nueva en la discográfica. Ya te la presentaré"-Óscar.
-"Entonces un plato menos, no?"-Mónica. O el mismo si cuento con Àngel. Evidentemente esto me lo guardo para mí.
-"Por eso te aviso ahora, siitita, para que no cocines más de la cuenta"-Óscar.
-"Gracias siitito, qué bueno eres"-Mónica.
-"Te quiero (beso)"-Óscar.
-"Yo más (beso) <3"-Mónica.
Salgo del chat y veo el nombre de Aitor.
-"Perdona mamá, no quería hablarte así. Es que tengo que presentar un trabajo y apenas he dormido"-Aitor.
-"Cuántas veces te habré dicho que no lo dejes para el último momento? Vienes a comer? Tu padre no viene y puedes comer lo que tú quieras"-Mónica.
Cierro el chat, ya que su última conexión es de hace 1 hora. Estaría en un rato libre y ha aprovechado a escribirme. Qué hijo más considerado tengo. No es por presumir, pero tengo al mejor. Estoy muy orgullosa de él. Abro el grupo del jurado y leo por encima. Porque sé mque la churri y Carlitos están casados, sino pensaría que tienen algo. Aunque todo puede pasar. Sino miradme a mí: casada y enamorada de Àngel. Así que aquí no hay nada escrito. Un papel no simboliza nada. A ver, no me malinterpretéis. Claro que significa, pero no eliges de quien te enamoras. Ahí el corazón manda. Vuelvo a bloquear el móvil y lo dejo sobre la mesa del salón. Voy de nuevo a la cocina y sigo pelando patatas. Al de un rato oigo movimiento en la escalera, Àngel está bajando. Estoy en la cocina, de espaldas a la puerta.
-Tú como Martirio, ¿no? Arreglá, pero informal-Àngel.
Me giro y le veo con la ropa de Óscar puesta. Le sienta como un guante, ni que estuviera confeccionada para él.
-Habló el macarrilla-sonrío.
-Eh, eh-hace un gesto con las manos para que pare-Que ha sido la ropa que me has dado.
-Si te sienta genial...-me acerco a él y le doy un beso en la mejilla.
Me giro para terminar la tortilla y oigo arrasar la silla.
-¡Levanta la silla, hombre!-le regaño.
-Vale, mamá-me dice con ironía.
Le doy la vuelta a la tortilla y la devuelvo a la sartén. Me giro para mirarle. Está sentado mirándome con cara de niño bueno.
-Todavía no vamos a comer, ¿eh?-le aviso.
-Jo-pone un puchero y me empiezo a reír. Está muy gracioso.
-¿No quieres que te enseñe Figueres?-Mónica.
-Y que me cuentes la historia del naranjo-me mira con una sonrisa inocente, pero divertoda.
-Vaya cachondeo te traes con el naranjo, ¿eh?-le devuelvo la mirada divertida.
-Dijiste que me la ibas a contar luego y ahora que ya estamos cambiados...-Àngel.
-Está bien, pero déjame que acabe la tortilla para que no se me queme-Mónica.
-Vaaaale-Àngel.
Pongo el plato sobre la sartén y la giro quedando la tortilla sobre el plato. Me acerco y levanto la silla para apartarla de la mesa y me siento frente a él.
-Es una tradición familiar. Mi abuelo plantó el naranjo y se lo regaló a mi padre cuando era pequeño. Al cumplir 12 años, mi padre me lo regaló a mí. Me temo que querría regalárselo a mi hermano, para que no se perdiera el apellido pero...-una lágrima escapa-yo me quedé viviendo en esta casa. Y según mi abuelo, quien viva en esta casa se queda con el naranjo y sus frutos. De modo que el naranjo y las naranjas son míos.
Termino mi relato y le miro. Me mira fijamente, escuchando atentamente como si no quisiera perderse ni un detalle.
-Que no es una historia muy interesante-le quito importancia.
-De modo que el naranjo pasará a tu hijo, ¿no?-me pregunta con curiosidad.
-Bueno... si se queda a vivir aquí, sí-me limpio la lágrima y me levanto-¡Vamos! Te voy a hacer de guía.
Voy al salón a coger el bolso y después a la entrada donde he dejado la chaqueta. Salimos de casa y vamos dando un paseo. Le voy explicando cada cosa que vemos.
-¿Aquí es donde vivió Picasso?-me pregunta Àngel.
-Picasso no-empiezo a reír-,Dalí. Poco después de recibir mi naranjo, lo conocí-sonrío orgullosa recordando aquel día.
-¿Le conociste?-Àngel.
-Sí, me lo presentó mi madre ya que trabajaba en su casa-Mónica.
-Guau. Así es normal que seas tan conocida-Àngel.
-Bueno, no es para tanto. Es verdad que él fue el primer artista que conocí y me dio un buen consejo, pero él si que era y fue grande. Hayh un museo dedicado a él. Podríamos ir, si quieres-Mónica.
-Claro, vamos-Àngel.
-Y si quieres, también te puedes quedar a comer en casa...-suelto como quien no quiere la cosa.

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