martes, 15 de diciembre de 2015

Capítulo 51:El partido del año

Relatado por Àngel Llàcer


Vamos poniendo la mesa en un ambiente relajado. Como me ha dicho antes Mónica: estaba estresado y lo ha pagado conmigo. Pero no es mal chaval. Terminamos deponer la mesa y me dice que le siga. Subimos las escaleras y abre la puerta de la izquierda. Entro sonriendo cerrando tras de mí.
-Pero no te quedes ahí, siéntate-Aitor.
Le hago caso y me acerco a la cama y me siento en el borde. Empiezo a observar todo a mi alrededor. Aitor me llama y me acerco.
-Pues esto ya está, elige país-Aitor.
Miro hacia la tele y veo que aparecen banderas de varios países. Aitor me ofrece un mando. Él empieza a mover el cursor para elegir país. Tras pensarlo un rato, pincho en la bandera correspondiente y cambia la imagen. Se ve un campo de futbol y unos cuantos muñecos por la pantalla.
-Va a iniciar el partido del año-empieza a comentar Aitor como si de un locutor se tratara-Italia VS Francia. ¿Quién ganará?.
-Está claro que yo-le digo entre risas.
-Eso ya lo veremos-me dice con una sonrisa.
Empieza el juego y saca Francia. Empiezo a apretar los botones como si la vida me fuera en ello. Sí, he elegido Francia. La pelota me es arrebatada y maldigo. Llega el primer gol que Aitor celebra gritando.
-¡Gooool!-Aitor.
-Te he dejado-le digo sin importancia.
-Claro, claro-me dice irónico.
Sigue el juego. Unos regates por aquí, robar la pelota, despistar al jugador y la pelota vuelve a ser de Francia.
-¡Cuidado! Allí hay un italiano-le grito a mi muñeco.
Lo esquivo como puedo y chuto.
-¡Goooool! ¡`Chúpate ésa!-Àngel.
-Bah, la suerte del principiante-Aitor.
Seguimos jugando entre piques y maldiciones a nuestros respectivos equipos.
-¡A comer!-oímos a Mónica que grita desde abajo.
Aitor pausa el juego.
-¡Espera mamá!-Aitor.
Y vuelve al juego. Me quedo un rato embobado. ¿Cómo me puede llegar tanto su voz? Simplemente una orden y ya me tiene cual soldado cuadrando ante su general. Aitor me saca de mis pensamientos chasqueando los dedos. Vuelvo a la pantalla y veo que me ha marcado otro gol. Mierda. Aitor lo celebra moviendo los brazos por encima de la cabeza.


Relatado por Mónica Naranjo


Suspiro y espero impaciente apoyada en la mesa. Por el griterío imagino que estarán jugando al FIFA. Pero es que la comida se va a enfriar. Hago sonar las uñas contra la mesa. Cuando ya no aguanto más, subo y abro la puerta. Ahí están: de espaldas a mí, concentrados en el juego. Me cruzo de brazos y pongo mi expresión más seria.
-¿No he dicho que a comer?-Mónica.
Ambos se sobresaltan. Aitor se gira para mirarme y le sigue Àngel que me mira también.
-¡Joder mamá!-Aitor.
-¿Qué te he dicho yo de los tacos? ¡Coño!-Mónica.
-Mira quién fue a hablar...-me dice mi hijo divertido.
Àngel nos mira sonriendo y gira la cabeza de uno a otro como si fuese un partido de tenis. Se lo está pasando pipa.
-¡Oye!-me quejo.
-Que es el partido del año y sólo quedan 5 minutos-Aitor.
-Más te vale porque como tardes más, se van a comer tu comida los perros-Mónica.
Avanzo por la habitación y me siento en la cama a observarlos. Aitor vuelve su vista a la pantalla de nuevo. Àngel aún me mira sonriendo. Me muerdo el labio inferior de forma provocativa.
-¡Toma!-grita mi hijo.
Àngel se gira para mirar el juego. Le ha marcado un gol.
-No vale, tu madre me ha distraído...-se queja Àngel.
-¿Perdona?¿Acaso es mi culpa?-finjo estar enfadada.
-Gracias mamá-me dice Aitor levantando el pulgar hacia arriba.
-Es que no puedes provocarme de esa manera y pretender que me quede impasible. No soy de piedra-Àngel.
Sonrío ante su comentario. Vale, he oído bien lo que ha dicho y eso me gusta. No soy la única entonces.
-¡Venga! Que queda un minuto, a ver qué haces-le dice Aitor a Àngel.
-¡Va!-Àngel.
-¿Apostamos algo?-pregunta mi hijo.
-Si marco yo, vamos a quedar en empate...-Àngel.
-No importa. Quien marque ahora, gana-Aitor.
Àngel se le queda mirando.
-De acuerdo-Àngel.
Prefiero dejarles solos en sus cosas y apuestas. Me levanto y me acerco a la puerta. Abro la puerta y antes de salir, me giro.
-Pero que sea un minuto, ¿eh?-Mónica.
-Sí, mamá-Aitor.
Àngel se gira. Le tiro un beso y sonrío. Salgo de la habitación cerrando tras de mí. Me quedo un momento en el pasillo. Mi sonrisa invade mi cara. Eso quiere decir que también le gusto, que lo de esa noche no fue en vano. Ambos queríamos pasión y, aunque fuese con rabia, lo hicimos. Bajo al salón y me siento en el sofá. Siento un cosquilleo en el estomago, la sonrisa no se me va y miro a la nada pensando en él. Estoy enamorada. Cojo mi móvil y tecleo un mensaje. Esta emoción la tengo que compartir con alguien. Ya sabemos todos con quién lo voy a compartir. La churri es con la primera que hablé al llegar y hemos congeniado genial. Escribo emocionada y espero su respuesta expectante.

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