Relatado por Mónica Naranjo
-¿Deberíamos preocuparnos?-le pregunto a Àngel, sin saber qué pensar.
-Ellos sabrán lo que hacen, ¿no? A lo mejor es por lo del secuestro de Carol...-Àngel.
-Puede ser... Pero es que me da miedo...-Mónica.
Aparto la mirada de la de él. Estoy preocupada tanto por ella como por Àngel y por mí. Todos a los que quiero están en peligro. No me podría perdonar que les pasase algo malo.
-Tú tranquila, no va a pasar nada malo. Porque aquí estoy yo para defenderte-hace que le mire y veo que ha puesto una gran sonrisa. Sonrisa que le devuelvo.
-¿Ah sí? ¿Tú me vas a defender?-Mónica.
-¿Acaso lo dudas?-Àngel.
-Para nada-sonrío aún más y me acerco a él. Nos quedamos a centímetros mirándonos a los ojos y sonriendo.
Siento su respiración y me siento mucho más tranquila estando tan cerca de él. Viendo su sonrisa soy inmensamente feliz. Le doy un pico rápido y me separo.
-¿Qué? ¿Vamos?-le pregunto.
-Por supuesto-Àngel.
Primero se levanta él y a continuación me ofrece su mano para levantarme. La acepto gustosa dedicándole una sonrisa. Me va a doler la mandíbula de tanto sonreír, pero no me importa. Mientras sea por una buena causa... Àngel coge su maleta y salimos de su habitación. Recorremos el pasillo y llegamos a la puerta principal. Abro la puerta y le espero. Debe cerrar la puerta y así irnos. Cierra la puerta con llave y nos dirigimos al coche. Le ayudo a meter la maleta en el maletero y nos metemos en el coche. Me pongo el cinturón cuando Àngel me dice:
-¿Debería ahora conducir yo?-Àngel.
-Estoy bien, puedo conducir yo. No te preocupes-Mónica.
-Ya has conducido hasta aquí...-Àngel.
-No pasa nada-Mónica.
-¿Segura?-Àngel.
-Segura-Mónica.
-¿Segura, segura?-Àngel.
Le miro con mala cara como diciendo "¿vas a estar así todo el tiempo?". Pero no digo nada y simplemente me quedo mirándole.
-¿Quieres irte en tren?-Mónica.
-Ya me callo-Àngel.
-Eso me parecía-Mónica.
Arranco el coche y le miro de reojo. Àngel me está mirando en silencio. Se nota que se está conteniendo para no soltar nada más. La verdad es que no le mandaría ir en tren porque luego tendría que ir a buscarle. No creo que él sepa llegar a mi casa desde allí. Y así me hace compañía también.
-¿Pongo la radio?-le pregunto.
-Lo que quieras, es tu coche-Àngel.
-Pero eres mi invitado, por eso te pregunto-Mónica.
-Está bien-Àngel.
-Pero no estés seco-Mónica.
-Tú me has amenazado-Àngel.
-¿Que yo te he amenazado?-le pregunto sorprendida.
-Con ir al tren...-Àngel.
-Pero eso era una broma-le dice divertida.
-¿Conque estás bromista, eh?-Àngel.
Le miro un momento y veo que tiene una mirada maliciosa. No sé qué estará pensando, pero seguro que nada bueno. Ya le voy conociendo y estará pensando en alguna maldad para vengarse.
-¡Ni se te ocurra hacerme nada! Que te conozco-Mónica.
-¿Yo? Si soy muy bueno...-Àngel.
-Ya, ya...-le digo sin creérmelo del todo.
-Te lo prometo-Àngel.
-¿De verdad?-no me fío del todo.
-Claro-Àngel.
No me fío del todo, pero decido darle un voto de confianza. Acabo poniendo la radio cuando paramos en un semáforo. Voy cantando las canciones que me sé y Àngel se me une en algunas canciones.
Relatado por Àngel Llàcer
Descruzo los dedos que antes he cruzado en el lado de la puerta. Mónica ha terminando poniendo la radio y nos encontramos cantando, a gritos, por el camino. Vamos saliendo de Barcelona y nos dirigimos al pueblo de ella. Me voy poniendo cada vez más feliz a la vez que nervioso. Acercarme a Figueres significa acercarme a mi nuevo hogar.
Un rato después, Mónica para el coche y me desabrocho el cinturón. Me bajo y voy hacia el maletero a coger mi maleta. Mónica abre el maletero y hace el amago de bajarme la maleta, pero voy hacia ella y la agarro.
-Puedo yo también, ¿eh?-me dice.
-Pero tú me has traído hasta aquí, cosa que agradezco-Àngel.
-¿Por qué estás tan amable? ¿Qué planeas?-Mónica.
-¿Eh? Nada...-digo nervioso, pero intentando que no se me note.
-Anda vamos, que hay alguien en casa que quiere conocerte-Mónica.
Me quedo mirándola sin atreverme a decir nada más. Aunque reconozco que estoy algo molesto por si es su marido. ¿Me quiere conocer? Mónica me ofrece su mano y se la doy. No quiero enfadarme con ella. Caminamos hasta la puerta de su casa. Cuando estamos frente a la puerta, coge el móvil con la otra mano y teclea algo rápidamente. No sé si quiere evitar que le mire el mensaje o teme por el móvil. De modo que lo vuelve a bloquear y se lo guarda. Al instante siguiente la puerta se abre y puedo ver a un chico joven. Saluda a Mónica con 2 besos y me mira con desconfianza. Yo le miro con duda. ¿Este chico es el hijo de Mónica o su nueva conquista?
-Àngel, te presento a Aitor; Aitor, éste es Àngel-Mónica.
-¿Él es el otro? ¿De verdad Mónica? ¿Cómo has podido?-le pregunta Aitor.
Mi cara de asombro pasa de uno a otro. Es como si fuera un partido de tenis, donde siento que yo sobro.
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