martes, 31 de octubre de 2017

Capítulo 123:¿Has visto a Mónica?

Relatado por Mónica Naranjo


Estoy en casa de Edurne. Venía preocupada sobre Óscar, pero ella me ha tranquilizado. Sigo pensando en él a pesar de estar con Àngel. No lo puedo evitar. Le he querido mucho.
-¿Y por qué no lo habláis tranquilamente?-me pregunta Edurne.
-Porque en cuanto intento hablar con él, me echa en cara que le dejé por Àngel-Mónica.
-¿Tú le quieres?-Edurne.
-¿A quién?-Mónica.
-A mi vecina. ¿A quién va a ser? ¡A Àngel!-Edurne.
-Estoy empezando con él, pero es como si le conociese desde siempre-la miro y antes de que me diga nada, la corto-Y a Óscar le guardo cariño. No olvido los años que he pasado con él, los buenos momentos vividos...
-Yo sigo diciendo que tenéis que hablar. Pero tranquilamente, ¿eh´?-me mira como reprendiéndome con la mirada.
-¿Está aquí?-le pregunto.
-Salió después de comer y aún no ha vuelto-Edurne.
Me quedo pensando y al de un rato le doy las gracias y me despido de ella. Salgo de su casa y monto en el coche. Conduzco por las calles de Barcelona, con intención de volver con Àngel. Pero me desvío de mi rumbo. Salgo de Barcelona. Me adentro en la autopista. Estas dudas las tengo que aclarar de alguna forma. Al llegar al lugar, aparco cerca y me bajo. Me aproximo a la puerta y entro. Camino por el camino de tierra hasta llegar a donde quería. A pesar de que quería venir, no alzo la mirada. Me cuesta mirarlo. Aún no lo asimilo. Y eso que han pasado muchos años. Pero decir adiós a alguien que quieres es muy duro. Poco a poco voy alzando la cabeza y fijo mi mirada en ella. Allí reza el nombre de la persona más importante de mi vida.
-Hola hermanito. Sé que he tardado mucho en visitarte. Lo sé y lo siento. Pero ahora es cuando más te necesito. Si estuvieras aquí me matarías, pero...-le empiezo a contar todo el dilema que tengo en mi interior.


Relatado por Sylvia Pantoja


Me dirijo enfadada hacia el hotel. Ésta me va a oír. Se va a enterar quién soy yo y que conmigo no se juega. Espero al ascensor, impaciente. Subo al ascensor y bajo en su planta, la planta que usan los profesores y el jurado. Nada más bajar, veo una cabellera rubia dirigirse a la habitación. La llamo para que se pare. Avanzo para que no se me escape.
-¡Eh Carolina!-intento que suene normal mi voz, a pesar de estar enfadada.
-Dime Sylvia-Carolina.
-¿Has visto a Mónica?-directa al grano. ¿Para qué andarse con rodeos?
-No-Carolina.
-¿No compartimos habitación?-Sylvia.
Tengo la sensación que me oculta algo. Me mira nerviosa y mira a los lados.
-Mónica no se suele quedar aquí...-Carolina.
-Bueno...-ella se gira para marcharse, pero la agarro del brazo-Entonces me sirves tú.
Me la llevo a rastras y amenazándola para que no grite ni haga movimientos bruscos.
-¿Qué me vas a hacer?-me pregunta un rato más tarde. La tengo inmovilizada en una silla.
-No corras, Carolina. Pero de momento te digo que en la próxima gala no vas a estar-Sylvia.
-¿Qué?-me mira perpleja.-¿Y qué le digo a Tinet?
-No, si no vas a hablar con él... Ahora te vas a quedar aquí calladita. ¿De acuerdo?-Sylvia.
La rubia asiente muerta de miedo. Le pego una bofetada antes de salir para asegurarme que guardará silencio. Empieza el plan.
Salgo tranquilamente y avanzo por el pasillo. Cojo el ascensor y bajo al hall. El móvil me suena. Miro la pantalla y la cara de cabreo aumenta todavía más.
-¿Qué pasa? No, no voy a ir. Tengo que ensayar... Pues ya os lo presentaré, padre. No me apetece conocerle. No. Adiós-y cuelgo con rabia.
Atravieso el hall y voy hacia Gestmusic. Voy a la zona de los despachos. ¿Cuál será el despacho de Tinet? Pero veo salir a Laia y me acerco a ella.
-¡Laia! ¡Laia!-la llamo.
Ella se percata de mi presencia y me mira.
-¿Querías algo?-Laia.
-Nada. Bueno sí, avisar que Carolina no va a poder venir la semana que viene-Sylvia.
-¿Por qué?-Laia.
-Creo que tenía a alguien en el hospital. Su madre, su hija o su abuela... No me he enterado muy bien-Sylvia.
-Gracias por avisar, Sylvia-me agradece con una sonrisa.
Le quito importancia y la veo alejarse para salir. Menos mal que la he pillado antes de que se fuera. Y menos mal que ha sido Laia y no Tinet. A Tinet no sé si hubiera podido decirle lo mismo y que quedase creíble. Sigo el mismo camino que ella para salir del edificio. Por el momento no me puede ver Àngel.

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