Relatado por Àngel Llàcer
Me quedo de piedra al descubrir en la cama a Sylvia. Me mira con una sonrisa, tiene cara de cansancio, pero se la ve feliz de tenerme ahí con ella.
-Has venido a verme...-me dice sonriendo.
-No sabía ni que estabas aquí, ha sido casualidad-Àngel.
De repente se abre la puerta y entra un médico de mediana edad, pelo moreno y barba. Se acerca a la camilla y me echa una mirada de soslayo.
-¿Es tu novio, Sylvia?-le pregunta el médico.
-Sí y ha venido a verme. Tenía que trabajar como yo-le dice como si le estuviese contando un cuento.
Yo estoy flipando cada vez más. No ha superado lo nuestro y sigue creyendo que estamos juntos. Esto no me puede estar pasando a mí.
-¿Puede acompañarme fuera un momento, por favor?-me pide el médico.
Asiento y le sigo hasta la puerta.
-Pero devuélvemelo, ¿eh?-le dice Sylvia.
-De una pieza-le contesta.
Salimos de la habitación y nos ponemos frente a frente al lado de la puerta. Antes de que crea lo que no es, decido aclararle las cosas.
-Yo no soy el novio de Sylvia. La dejé-Àngel.
-¿Usted es Àngel?-asiento-Yo soy Carlos, psicólogo-me tiende la mano y le doy la mano-Sylvia sufre mitomanía.
-¿Mitomanía?-pregunto extrañado.
-La mitomanía consiste en mentir compulsivamente, en falsear la realidad para que esté a gusto de la persona. Y con lo que me acabas de contar y viendo cómo está, está claro por qué es. No acepta la ruptura y piensa que aún estáis juntos-me explica Carlos.
-¿Y qué puedo hacer yo?-Àngel.
-Hablar con ella, explicarle que ya no están juntos y los motivos por lo que lo dejastéis. Es posible que se niegue a aceptarlo e incluso se ponga agresiva, pero cuanto antes lo acepte, mejor será-Carlos.
Le miro serio y él asiente. Abro la puerta y entro. Me acerco a donde Sylvia. ¡Maldita la hora que entre a esta habitación! Yo tendría que estar con Mónica y no con Sylvia.
-Has vuelto-me dice sonriendo.
-Sí... pero me tengo que ir...-Àngel.
-¿Te vas a casa?-Sylvia.
-Emm...no-Àngel.
-Entonces quédate conmigo, cariño-extiende su mano, pero yo me aparto.
-No estamos juntos, Sylvia, que te quede claro-le explico lo más relajado posible.
-Claro que estamos, te salvé la vida. Soy tu heroína y cuido de ti-Sylvia.
-Sylvia, por favor, ¡deséngañate! No te quiero más y no me cuidas-Àngel.
-¡Claro que te cuido! ¡Y ahora debes quedarte conmigo! ¡Me lo debes!-me dice revolviéndose en la cama.
Entonces Carlos entra con una enfermera y le colocan algo en el gotero mientras la sujetan. Salgo de la habitación en silencio y camino por el pasillo. Menuda loca. Doy con unas puertas dobles y las empujo. Vuelvo a estar en el hall.
-¡Eh! ¡Ahí no se puede entrar!-me exclama la señora de recepción, echándome la bronca.
-¿Se sabe algo de Mónica?-le pregunto amablemente. No me conviene montar una escena.
-Dígame el apellido.
-Naranjo, Mónica Naranjo-Àngel.
-¿Mónica?-pregunta un chico jóven dándose la vuelta.
-Sí-Àngel.
-Javier, ya le he dicho que espere en la sala de espera.
-No te preocupes, Teresita, ya me ocupo yo. Doctor Javier Sotomayor-dice ofreciéndome su mano, a la que estrecho-Enseguida iba a ir a buscarle.
-¿Cómo está? ¿Puedo verla?-Àngel.
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