Relatado por Sylvia Pantoja
Espero a que me diga el nombre. Me temo que va a ser quién me imagino. La chica vuelve a hablar.
-Eso es información confidencial y no se la podemos dar. Por favor, pase a la sala de espera y enseguida irá el médico a informarle.
Me quedo a cuadros con la contestación. No es que no me la pueden decir, es que no me la quieren decir. Estoy segura. Me dirijo lentamente a la sala de espera cabreada. Tengo que enterarme dónde están, dónde están los 2. Esto no se me hace a mí. A mí no se me engaña y a mí no se me trata como segunda opción. No soy el segundo plato de nadie. Que le quede clarito a Àngel. Miro la puerta que lleva a boxes. Si me dirijo ahora, me van a ver y me sacarán. Tengo que buscar una distracción. De pronto oigo:
-Varón, 25 años años. Traumatismo...
No escucho más y observo cómo las puertas se abren llevando la camilla hacia dentro. Echo a correr y me cuelo dentro. Una vez dentro, mi paso se vuelve normal. No debo llamar la atención. Miro por las cortinas a ver dónde están. A ver dónde están esos 2 que se siguen viendo a mis espaldas. No sé por qué Àngel me ha llamado si estaba con ella. Le localizo y me quedo con el número de cortina. Una enfermera me dice que no puedo estar ahí.
-Perdone, estoy buscando a una amiga-Sylvia.
-¿Y cómo se llama su amiga?-me pregunta.
-Mónica Naranjo-le contesto.
Busca en el ordenador.
-Box 5.
Le doy las gracias y camino hacia allí. Al menos les han puesto separados. Eso es lo bueno. Entro y la veo enchufada a una máquina, con un tubo en la boca y cables por su cuerpo.
-Nos volvemos a ver, Mónica-digo cerrando la cortina.
Me acerco lentamente a ella y la miro. Está dormida y parece que asoma una sonrisa en su cara. Pues esa sonrisa se la voy a quitar de un plumazo. Nadie juega conmigo. Voy a hacer lo que tenía que haber hecho hace meses. Tiro del tubo con fuerza y la máquina empieza a pitar. Salgo de la cortina rápidamente antes que alguien me vea. Voy a la cortina de Àngel y entro. Vuelvo a hacer lo mismo que con Mónica: cerrar la cortina.
-Lo he hecho, Àngel. Creías que no era capaz, pero lo he sido. Ahora seré tu única opción, seré el hombro en el que llores. Pero no recordarás a tu estúpida Mónica. Ella no va a volver al programa y tú serás sólo mío. ¿Cómo te atreves a mentirme? Con lo que he hecho por ti... Debería... Pero no, porque te juntarías con ella y no es eso lo que quiero. Pero ya haré todo lo posible para que tus ojos sólo estén posados en mí, para que sólo pases el tiempo conmigo. Me da igual el tiempo que tenga que invertir. Pero te prometo que sólo serás mío y de nadie más-le amenazo al lado de su camilla.
Relatado por Mónica Naranjo
-¿Qué me pasa, Enrique?-pregunto al notarme ligera.
-Te estás muriendo...-Enrique.
Le miro no creyendo sus palabras. ¿Cómo puede ser? Enrique se va alejando a través de una luz cegadora.
-No, no te vayas Enrique. No puedo perderte de nuevo...-comienzo a llorar sin remedio.
La luz me ciega y se vuelve más intensa por momentos. Esto no me puede estar pasando a mí. No puedo dejar a mi familia. Tiene que haber algo que se pueda hacer. Me pongo a pensar en Àngel y en Aitor y esa comida que tuvimos en mi casa. Me viene a la memoria esa foto que nos hicimos. Àngel vestido con mi ropa y Aitor haciendo la foto para el recuerdo. Le miraba con una mezcla de diversión y regaño. No quería que me rompiese la ropa. Y ahora no me importa la ropa. Sólo quiero estar junto a ellos.
De repente cambio de recuerdo y estoy en la habitación de Óscar despidiéndome de él.
-Esto no es un hasta siempre, es un hasta luego. Recuerda que siempre te he querido. Pero ahora debo dejarte para vivir otra vez. Una vida en la que pueda ser plenamente feliz. Una vida con las personas a la que realmente quiero. No es que no te quiera, pero ya no es como antes. Debes perdonarme por lo que voy a hacer, pero debo seguir a mi corazón. Y mi corazón me dice que esté con él-Mónica.
Me agacho y poso mis labios sobre los suyos. Le doy un beso suave, que se alarga. Un beso que sabe a despedida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario