Relatado por Mónica Naranjo
No me puedo creer lo que estoy viendo y me froto los ojos, incrédula. ¿Me he muerto? ¿Pero cómo?
-No estás muerta, Mónica-me dice Enrique a una pregunta que no he formulado.
-Pero... ¿cómo...?-empiezo a preguntar sin entender a qué viene esto y por qué le estoy viendo.
Enrique me mira y se acerca a mí. Me abraza fuerte y me limpia las lágrimas que escapan de mis ojos.
-Ahora mismo estás entre los 2 mundos... Y alguien a quien quieres, también-Enrique.
Me quedo meditando en lo que me ha dicho. Quiero preguntarle tantas cosas... Ahora que lo tengo delante, no puedo desaprovechar la oportunidad.
-No te puedo responder a tantas preguntas... Algunas no tienen respuestas y otras las tendrás que averiguar por ti misma-me dice Enrique, por segunda vez adivinando mis pensamientos.
-¿Ahora me lees la mente?-le pregunto con una media sonrisa entre lágrimas.
-Aquí las cosas funcionan de manera distinta-Enrique.
-¿Y yo? ¿Te puedo leer la mente?-le pregunto con una sonrisa.
-Me temo que no-Enrique.
-¿Y ahora... qué va a pasar?-Mónica.
-Pasará lo que tenga que pasar-Enrique.
Se le ve muy seguro de lo que dice. No titubea, no duda. Y yo ahora mismo dudo hasta de mí misma. No tenía que haber bebido tanto. Ahora estoy así por la bebida ésa. A saber qué llevaría. Me quedo hablando con mi hermano. Tengo que aprovechar que estoy frente a él para preguntarle cosas que no pude antes de marcharse, para contarle cosas y por ultimo, para que me ayude con mi indecisión entre los 2 hombres a los que quiero.
-Tú sólo amas a uno de los 2-me dice Enrique seguro de sus palabras.
-Sí... Pero... no estoy segura a quién... Con Óscar llevo muchos años y tengo a Aitor, pero Àngel... es un hombre bueno, generoso, me hace reír, está pendiente de mí, me ha dado esta sorpresa...-Mónica.
Enrique me mira con una sonrisa. Pero su imagen se me va haciendo borrosa poco a poco.
Relatado por Sylvia Pantoja
El móvil empieza a sonar y miro la pantalla. Es un número muy largo. Qué extraño. ¿Quién podrá ser? Descuelgo y me pongo el auricular en la oreja.
-¿Diga?-Sylvia.
-¿Es usted familiar de Àngel Llàcer?
-Sí-respondo sin titubear.
-Le llamamos del hospital Santa Caterina...
-¿Qué le ha pasado?-pregunto alterada.
-Eso es información confidencial que no le podemos dar por teléfono.
-¿En Castellón, verdad?-Sylvia.
-¿Castellón? No señorita, esto está en Girona.
-Me habré equivocado de nombre. Muchas gracias por avisar-cuelgo inmediatamente y entro a whatsapp.
-"Qué le ha pasado a Àngel?"-Sylvia.
Espero respuesta con el teléfono en la mano. Al poco rato me aparece el escribiendo.
-"Que yo sepa nada. Por qué lo preguntas?"-Carlos.
Mi enfado va en aumento, pero antes de cabrearme del todo debo preguntarle otra cosa.
-"Qué tal llevas lo de tu mujer?"-Sylvia.
-"El qué? No te entiendo, Sylvia... :S"-Carlos.
Me desconecto de whatsapp y guardo el móvil. Voy al salón, donde se encuentra mi familia, y les comunico que me tengo que ir. No doy más explicaciones y salgo de casa en dirección a la estación. Éste me va a oír. Ya lo creo que me oír. ¿Quién se cree para mentirme? Me las va a pagar.
Ya he buscado la dirección del hospital dónde está Àngel. Y yo estoy en el tren yendo hacia Cataluña, hacia allí. Miro el paisaje intentando que se me pase el cabreo. Pero no se va.
Al llegar al hospital, me acerco al hall y le pregunto a la chica que está allí.
-Me han avisado que un familiar está aquí-Sylvia.
-Dígame cómo se llama
-Àngel Llàcer-Sylvia.
La chica empieza a buscar y saca una ficha.
-Sí, está aquí. Ahora mismo aviso al médico para que vaya a hablar con usted. Puede pasar a la sala de espera.
-Una pregunta, ¿ha venido con alguien?-Sylvia.
Vuelve a mirar entre los papeles y saca otra ficha.
-Pues sí, pero también está ingresada
-¿Cómo se llama?-Sylvia.
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