martes, 18 de abril de 2017

Capítulo 100:Apuesta

Relatado por Mónica Naranjo


Y le beso. Dios, cómo deseaba hacerlo. Ahora he sido yo la que ha tomado la iniciativa. Estaba harta de estar reprimiendo todo lo que siento por él. Àngel me mira sorprendido y sale a la superficie. Le sigo y nos quedamos frente a frente.
-¿Entonces esto qué significa?-me pregunta Àngel desconcertado.
En parte le entiendo. Cuando él me besó en la cabaña, escapé casi al instante de él. Le dejé ahí plantado mientras yo resolvía mi dilema personal e interno. Pero ahora lo tengo claro: quiero estar con él, quiero intentarlo.
-Que si tú quieres, podemos intentarlo. Quiero ser tu chica, tu novia o como quieras nombrar a esto. Estoy dispuesta a separarme de Óscar por ti-le digo totalmente segura.
-¿Y qué va a pasar con tu vida? ¿Con tu hijo?-Àngel.
-Se lo explicaré. Y si tú quieres, ahora mismo-Mónica.
Àngel me sonríe y posa su mano en mi hombro.
-Bueno, no hace falta que sea ahora mismo, ¿no?-Àngel.
Esta vez es él el que se acerca para devolverme el beso. Un beso que se alarga demasiado. Empiezo a tener calor. Noto como que la ropa me sobra. Y más estando en el agua. Nuestros labios se separan y acerco mi boca a su oído. Se me acaba de ocurrir una idea bastante sugerente, que espero que él acepte. Me mira y sonríe con picardía. Me coge de la mano y nadamos juntos. Me lleva hasta la escalera. Me apoya en el primer escalón que toca el agua. Tengo medio cuerpo fuera. Suspiro cuando se acerca a mi cuello y lo empieza a besar y a morder. Después sus manos van bajando a mi camisa, al escote.


Relatado por Àngel Llàcer


Mónica me ha propuesto algo que no he dudado en aceptar. Me encanta esta mujer y sus ideas. Me encanta su picardía y también su inocencia. Esta es la parte pícara y ardiente de Mónica. Ahora me encuentro sobre ella, la cual está apoyada en el escalón de la escalerilla, y le empiezo a meter mano por su camisa. Pero la prenda me estorba y empiezo a desabotonar uno a uno los botones. Pronto me deshago de ella y vuelvo a su boca. Necesito sus besos como el aire para respirar. Mónica gime, pero en protesta. Ella quiere que vaya más rápido. Pero yo necesito sentirla, tocarla, besarla. Para que al llegar al final sea más placentero.
-Mira que cambiamos posiciones ¿eh?-me susurra entre suspiros.
-De eso nada, guapa-Àngel.
-Pues ya sabes... Soy toda tuya...-Mónica.
Sé por donde va y busco el botón del pantalón y la cremallera para liberarla de esa prenda que la está aprisionando su deseo. Yo también noto que me va sobrando ropa y me aprieta. Le voy bajando el pantalón y a continuación voy con el mío.
Una vez hemos acabado, nos sentimos agotados e intentamos volver a la respiración normal. Pero pasa poco tiempo y Mónica empieza a nadar.
-Eres increíble, cariño-le digo apoyado en el bordillo.
-¿No te hace una carrera?-me pregunta dándose media vuelta, parando a la mitad de la piscina.
-¿Ahora? Qué va, qué va-le contesto cansado. Y eso no ayuda a recuperar fuerzas.
-¿Apostamos algo?-me tienta Mónica.
-¿El qué?-le pregunto más por curiosidad que porque lo vaya a hacer.
-Quien pierda, recupera toda la ropa, se la da al ganador y tiene que entrar en casa así y no ponerse ninguna prenda. Además de hacer lo que el ganador quiera. ¿Qué? ¿Te hace?-me propone.
-Yo paso-digo rápidamente.
Mónica empieza a cacarear, imitando a una gallina. ¿Me está llamando gallina? La miro atentamente y empiezo a subir los escalones. Noto que ella se acerca. Me doy la vuelta para observarla. Aunque sé que ella me está mirando también a mí. Antes de llegar al último escalón me detengo. Sonrío al verla tan cerca de mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario