martes, 21 de marzo de 2017

Capítulo 96:Se ha ido

Relatado por Mónica Naranjo


A mi lado, Carolina se empieza a reír. Fulmino con la mirada a Àngel y él también se empieza a reír.
-Pues por listo, hoy me voy a mi casa-le digo seria.
Su cara cambia por completo al momento. Sabe lo que eso significa: estar con Óscar. Y se muere de celos pensar que puedo estar con él. Pero así aprenderá a no decir ciertas cosas delante de los demás.
-No, no. Era una broma, mi amor, cariño, mi vida-me empieza a decir rápidamente cogiendo mi mano, la que tengo sobre su boca, y acariciándola.
-¡Oh!-exclaman Carolina y Carlos.
-Dale otra oportunidad, churri-me dice Carol con una sonrisa.
-Además, sabemos que te va la marcha-me dice Carlos divertido.
Dirijo mi mirada hacia donde está él y le miro matándolo con la mirada.
-Porque me están maquillando... que sino iba a donde ti, ¿eh?-le digo seria, pero aguantando las ganas de reír.
Pronto acaban con nosotros y vamos a relajarnos a nuestra sala hasta que tengamos que grabar. Esta es la gala 5. Creo que estamos a mitad de edición. Àngel se acerca a mí.
-¿De verdad te vas a ir a casa?-me pregunta con cara triste.
-Sabes que me encantaría estar contigo a todas horas. Pero en mi casa tengo a mi hijo-le digo omitiendo a Óscar y la discusión que he tenido con él. Tampoco le diré que le ha acusado directamente a él. Aunque tiene razón: Àngel ocupa parte de mi mente, es de quien me he enamorado poco a poco.
-Pues dile que se venga, yo no tengo problema-me comenta Àngel.
-Mejor otro día, ¿vale?-Mónica.
Él asiente algo apenado. Pero ahí viene Carlos con su móvil, grabando como siempre, y le consigue sacar una sonrisa. Carol se acerca a mí, preocupada. Le quito importancia, diciéndole que no pasa nada. Enseguida nos va llamando Mateo para que salgamos al escenario y nos sentemos en nuestro sitio. Pronto se va a grabar la gala y debemos estar listos.
Durante la grabación me lo paso muy bien. Hablo con Àngel y con Carolina. Pero el mejor momento ha sido cuando Santiago ha salido de Concha Velasco. Me ha dado un ataque de risa... No podía parar. Y luego se ha levantado Josema, que ha agravado la situación.
La gala termina proclamando ganadora a Toñi y su fantástica actuación de María Jiménez. Nos alejamos por el pasillo para cambiarnos, pero Santiago me llama. Me paro y me giro para mirarle. Se acerca a donde mí. Trae un enfado...
-¿Por qué me has puesto un 4?-Santiago.
-No he sido la única, ¿eh?-Mónica.
-Sí, ya sé que tu novio también. ¿Pero no te he hecho reír?-me pregunta ofuscado.
-Este programa consiste en imitar y, perdona que te diga Santiago, tú no has imitado. ¡Ah! Y otra cosa. Àngel no es mi novio-me giro para irme al camerino cuando le oigo exclamar.
-¡Pero lo seréis!-Santiago.
De mi cara sale una sonrisa. No sé por qué, pero creo que tiene razón. O al menos yo quiero que lo sea. ¿Pero qué pasará con Óscar y Aitor? Llego a mi camerino, bueno el que comparto con Carol. Llamo a la puerta y entreabro levemente la puerta. La rubia me hace un gesto para que pase.
-¿Sabes? Santiago ya ha venido a quejarse-le comento a la churri cerrando la puerta tras de mí.
-Qué raro, ¿no?-me dice con una sonrisa.-Cuando tú no estabas, nos venía a Chenoa y a mí.
-Este hombre... no cambiará nunca-y tras decir esto, ambas empezamos a reír.
Una vez cambiadas, salimos del camerino y vamos a dejar los trajes a vestuario. Aún no me ha conseguido sacar lo de Óscar. Y es que no me apetece contarle a nadie que he discutido con él. Saco el móvil del bolso, para ponerle el volumen, y descubro que tengo varias llamadas perdidas y algunos mensajes. Miro de quienes son. Y en cuanto veo quién ha sido, le llamo. Mi cara cambia al escuchar su voz preocupada y agitada. Me despido con un gesto de la churri y me voy hacia el coche. Tengo que llegar cuanto antes a casa y verlo con mis propios ojos. Me despido al entrar en el coche. Pero ahora estoy nerviosa. Abro la puerta del coche y arranco. Intento despejar la mente, pero no lo consigo.
El trayecto a casa se me hace eterno. Al llegar, abro y me encuentro con mi hijo en el salón. En cuanto me ve, viene corriendo a abrazarme.
-No sé dónde puede estar. He ido a vuestra habitación-me mira a los ojos y añade rápidamente-,y perdona mamá por la intromisión. Pero no está su ropa.
No le dejo continuar y subo rápidamente las escaleras y verlo con mis propios ojos. Abro el armario y, en efecto, su ropa no está en él. Sólo está la mía. Busco alguna nota o algo que haya dejado para esta repentina ida. Y ahora lo comprendo todo: ha sido por la discusión de esta mañana. Vuelvo a bajar y miro a mi hijo desconcertada.
-¿Le has llamado?-Mónica.
-Sí, pero lo tiene apagado-Aitor.
Saco el móvil del bolso y busco entre los contactos. Llamo y espero a que me descuelgue.
-Por favor, cógelo-suplico con el teléfono en la oreja.
Después de unos tonos, se oye una voz al otro lado de la línea. Y rompo a llorar.
-¿Puedes venir a casa, por favor?-Mónica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario