Relatado por Mónica Naranjo
-No tengo ni idea. Bueno me voy y me lo pienso por el camino-le digo a la churri.
Me termino de levantar, le doy la mano a Carol para que se levante y me despido de ella. Salgo de Gestmusic y voy al parking donde he dejado el coche.
Tras aparcar en la puerta de casa y unos minutos en el coche, salgo y me dirijo a la puerta. No sé qué le voy a decir si me pregunta donde estuve anoche. Es la primera vez que no voy a casa después del trabajo. O por lo menos sin Óscar. Porque por mi profesión me toca dormir fuera muchas veces, pero siempre me acompaña Óscar. Saco las llaves, pero me quedo embobada en la puerta. ¿Qué debería hacer? ¿Ir a comer con Àngel o quedarme en casa? Nunca he estado tan indecisa y no debería estarlo. Quiero a mi marido y estoy enamorada de él. Abro la puerta y dejo las cosas en el perchero de la entrada.
-Cariño, ¿estás en casa?-Mónica.
-¡En la cocina!-Óscar.
Me acerco a la cocina y veo que está haciendo la comida.
-¿Qué haces?-Mónica.
-Vendrás con hambre, ¿no? ¿Has desayunado?-Óscar.
-No te tienes que molestar. Sabes que no me cuesta hacer la comida-Mónica.
Óscar se gira y me mira con una sonrisa. Una sonrisa que hace que me sienta más culpable si cabe.
-Estarás cansada, ¿no?-Óscar.
-¿Qué? ¿Cansada por qué?-me empiezo a poner nerviosa. Se intuye algo, lo sabía.
-Por el primer día de trabajo. Os alargasteis mucho, ¿no?-Óscar.
-Ah sí, sí. Pero no estoy cansada para otra cosa...-le miro de forma pícara.
Óscar quita la comida del fuego y me coge de la mano. Subimos a la habitación. Me tumba suavemente sobre la cama y me empieza a besar con pasión. Besos dulces, tiernos. Nos acariciamos mientras nuestra ropa va desapareciendo. Entre besos y gemidos llegamos al orgasmo y nos quedamos tumbados muy juntos. Ha estado genial, eso está claro. Pero no es lo mismo. Está claro que he hecho esto para comparar. Cada uno tiene su estilo, su forma de hacerme llegar a lo más alto. Y ahora estoy más liada si cabe. Me quedo callada intentando no mirar a Óscar o puede que me lo note en la mirada. Salvo que mi silencio me delata.
-¿Qué te pasa?-Óscar.
-Nada...-miro distraída el reloj.
¡Mierda! ¡Las 2 y media! Me levanto a toda prisa y me empiezo a vestir.
-¿Qué te pasa?-Óscar.
-Que no me acordaba que habíamos quedado a comer los del equipo para conocernos-Mónica.
-¿Quieres que te lleve?-Óscar.
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