martes, 9 de junio de 2015

Capítulo 24:Cambiazo

Relatado por Carolina Cerezuela


La churri y yo hemos estado en la sala de televisión hasta que llegase Sylvia. Con mi dulzura y amabilidad característica, me ofrezco a ayudarle con la maleta. Es un plan estratégico para saber dónde se queda.
-Sylvia, ¿quieres que te ayude?-digo acercándome a recepción.
Está de espaldas a mí y ni se ha dado cuenta de mi presencia.
-¡Ay Carol! No te he oído llegar, perdona. No te preocupes, ya puedo-dice sonriendo.
-Insisto. Debe ser dura "la vuelta al cole", ¿eh?-le pregunto sonriendo.
-Veremos mañana jeje-sonríe.
Miro de reojo a la churri que me hace un gesto de quitar. Creo que se refiere a la tarjeta que abre la puerta de la habitación. Le asiento sonriendo disimuladamente. Lo importante es que no se entere Sylvia. Aunque tal y como viene, no se está enterando de nada. Me refiero a cansada y eso, ¿eh? jaaja. No vayáis a pensar mal. Le cojo la maleta y vamos hacia el ascensor. Le pregunto que dónde ha estado, qué ha estado haciendo estos meses que no hemos grabado. me cuenta que ha ido a Sevilla a estar con la familia, que les echaba de menos. Pero que también echaba de menos a los compañeros y a nosotros, al jurado. Sonrío pensando que aparenta ser dulce, pero según lo que me ha contado Mónica no lo es para nada. Ha "matado" a Mónica delante de Àngel. De momento vamos a hacer como si siguiese en coma. Porque seguro que de eso sí que se enteró. No es lista ni nada esta mujer. Aparenta que es una mosquita muerta, pero para nada. Perdonad mis modales, pero con mi churri no se mete nadie. Con ella a muerte desde el primer día que la conocí. Ya puede ser Àngel, Sylvia o cualquiera. Llegamos a su habitación y abre la puerta. Con un movimiento rápido, me fijo en el número de habitación y saco la tarjeta. Abre la puerta, dejando la tarjeta a la entrada. Entro, hago el cambiazo y entro con la maleta hasta dentro.
-Pues gracias Carol. ¿Quieres tomar algo por las molestias?-Sylvia.
-No te preocupes-Carolina.
La sonrío y salgo de la habitación de manera natural. Hay que actuar natural, como si aquí no hubiese pasado nada. Vuelvo a bajar y me reúno con Mónica. La sonrío y le enseño la tarjeta.
-Habitación 208-le digo.
Le doy la tarjeta, la coge y se la guarda.
-Perfecto. Gracias churri. Te debo una-me dice Mónica.
-No me debes nada, churri. Ya lo sabes-Carolina.
-Pero te has arriesgado mucho y eso es de agradecer. No cualquiera lo haría...-Mónica.
-Tu gente lo haría-le contesto con una media sonrisa.
-Y ahora tú eres de mi gente-Mónica.
-¿Y qué vas a hacer?-le pregunto con curiosidad.
-Ya te contaré mañana o ya te enterarás...-me dice con una sonrisa traviesa y maliciosa.


Relatado por Àngel Llàcer


Ya le he contado a Mónica por qué no he ido a verla al hospital y se lo ha tomado bien, demasiado diría yo. No sé qué le pasa. Pero sigue tan guapa como siempre. La echaba de menos aunque no me haya dedicado ni una de sus preciosas sonrisas. Supongo que estará dolida conmigo, a pesar de no tener yo la culpa. Pero podía haber preguntado a Tinet o a Carlos, ¿no? ¡Es que he sido gilipollas! Con Sylvia he terminado todo tipo de relación. Y para que no me moleste más, la he bloqueado en whatsapp. ¿Se cree que soy tan tonto como si nada hubiese pasado y voy a estar como siempre con ella? ¡Pues lo que lleva claro! En cuanto la vea, termino con ella. Se ha pasado y esto no se me hace a mí. Parece un ataque de celos de niña pequeña y ya es una mujer hecha y derecha. Me ha dicho que llegaba hoy, pero realmente ya me da igual. En cuanto venga al ensayo y termino, lo dejo con ella. Si me quiere, ¿cómo me ha podido hacer esto? Hoy llegaban los concursantes y mañana volvemos con los ensayos para que descansen del viaje. Además cada uno viene de un lugar y puede llegar a diferente hora. Entonces se ha quedado que mañana retomamos los ensayos. Toca ensayar para la segunda gala. Ha pasado mucho tiempo, pero gracias a que está grabado y apuntado sabemos qué personaje le había tocado a cada uno.


*12 de la noche*


Relatado por Mónica Naranjo


Me despido de la churri y salgo de la habitación en silencio. No quiero molestar los demás huéspedes y concursantes. Tampoco soy tan cruel. Sólo con quien se lo merece. La churri me dijo la 208, así que tengo que bajar a la segunda planta. Espero al ascensor y en cuanto las puertas se abren, monto. Al poco rato llego a la planta deseada y las puertas se vuelven a abrir. El pasillo está a oscuras hasta que empiezo a andar, que se empieza a iluminar. Aquí está. Saco la tarjeta y la introduzco en la cerradura. La puerta se abre y la cierro sin hacer el menor ruido. Enciendo una linterna pequeña que llevo. No da mucha luz, pero no quiero que se despierte. Ya se despertará mañana a la hora que tenga que levantarse. No es cuestión de despertarla de madrugada ni mucho menos. Pero si es una guarra, tendrá ese aspecto. Saco las tijeras e ilumino la zona que necesito.

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