Relatado por Mónica Naranjo
Me acerco a Gestmusic. Simplemente por dar una vuelta y por si veo a Àngel. Sí, a pesar de todo sigo pensando en él. A pesar de lo que me hizo, no puedo olvidarle. Le veo fuera. Lleva un cigarrillo en los labios y está buscando algo en sus bolsillo. Saco mi mechero y se lo enciendo. Me saco mi cajetilla y saco un cigarro y me lo enciendo también.
-¿Qué haces aquí? ¿No tienes ensayo?-le pregunto dando una calada.
-Tenía con Sylvia... Pero voy a dejar que Myriam se ocupe... No puedo...-me explica apenado.
-¿Es por mí? No lo hagas por mí. Que no vea que te afecta, sino empezará a sospechar. Ella no sabe nada que yo estoy bien, ¿verdad?-Mónica.
-Me da que no... Y si lo sabe, lo disimula muy bien...-Àngel.
-Pues disimula tú también-Mónica.
Le miro a los ojos. Unos ojos tristes que intentan buscar los míos para pedirme perdón. Lo que no sabe es que ya le he perdonado. Aunque sólo podemos ser compañeros y amigos. No sé qué opinaría Óscar si le plantease lo que siento por este hombre que tengo frente a mí. A lo mejor se lo toma como una broma o se enfadaría muchísimo. Y yo quiero a mi marido. También quiero a mi hijo y no quiero que sufra por nuestra culpa. No quiero que mi hijo tenga que elegir entre su padre o yo porque creo que sé a quién elegiría. A pesar que esté desde siempre conmigo, no soy su madre y elegiría irse con su padre. Cosa que por otra parte es totalmente normal y comprensible.
-¿Y cómo lo hago?-le oigo decir.
Me he abstraído demasiado pensando en Óscar y Aitor y no sé a qué se refiere.
-Perdona, ¿decías?-Mónica.
-Que como puedo seguir los ensayos con Sylvia como si nada-Àngel.
-Pues...-no tengo ni la menor idea qué decirle.
Por suerte llega Myriam que me salva de esta situación en la que no sabía ni dónde meterme. Nos saluda con una sonrisa y habla en voz baja con Àngel. La habrá avisado para que viniese al ensayo. Àngel asiente, le da una última calada al cigarro y lo tira al suelo pisándolo.
-Ya estaremos en otro momento-me dice antes de entrar por la puerta siguiendo a Myriam, que se ha despedido de mí antes de girar y entrar.
Me quedo a solas con mis pensamientos. No le he dicho a nadie lo de Àngel. Tal vez ya sea hora de poner en claro mis sentimientos. Me siento muy bien cuando estoy a su lado, pero no se me olvida que no fue al hospital a visitarme cuando tuve el accidente. Vale que la culpa no la tuvo él, pero... Ay no sé, es complicado. Voy a volver con la churri y que me aconseje. Vuelvo de camino al hotel fumándome el cigarro. En la puerta, antes de entrar, lo tiro y lo piso. Cuando estoy a punto de entrar, oigo un claxon. Me giro y veo una moto. No le hago caso, ya que no puede ser nadie conocido. Al único que conozco con moto es a Àngel y ha entrado con Myriam a Gestmusic. Vuelve a sonar el claxon y se levanta la visera del casco. Mi cara es entre sorpresa y alegría. Sonrío y me quedo mirándole. Es increíble lo que puede hacer para verme feliz.
-¡Venga mamá, te llevo!-Aitor.
Me acerco a la moto observándola con detenimiento.
-¿Y esto?-Mónica.
-Una moto, ¿no lo ves? Ay que te me has quedado ciega...-dice Aitor con una media sonrisa.
-Ya sé qué es una moto. Digo que de dónde ha salido-Mónica.
-Supongo que del concesionario, no he preguntado-Aitor.
-Ja ja, muy gracioso. En serio, ¿de dónde la has sacado?-Mónica.
Con la tontería, mi hijo me está sacando la risa y se lo agradezco. Aunque me esté vacilando...
-Papá, que me ha adelantado el regalo de cumple...-me dice mi hijo con una sonrisa de felicidad. Hay que ver cómo es su padre.
-Aún no tienes 18 años... ¿Tienes el carnet?-Mónica.
-Lo saqué mientras estabas en el hospital... Me ayudó papá a pagarlo-Aitor.
-Ay...-suspiro y niego con la cabeza sonriendo.-A tu padre le voy a dar yo... ¿Acaso me lo ha consultado?-Mónica.
-No, pero es un regalo suyo. Por cierto, ¿qué me vas a regalar tú por los 18?-me pregunta Aitor impaciente.
Le miro por encima y saco una sonrisa traviesa. Alargo la mano.
-Dame el casco y vámonos-Mónica.
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