martes, 16 de junio de 2015

Capítulo 25:Aclaración

Relatado por Sylvia Pantoja


A la mañana siguiente me despierto a las 8 para desayunar y prepararme. Tengo el ensayo a primera hora, a las 9, con Àngel. Ya tengo ganas de verle, hablar con él, abrazarle, besarle. Lo normal entre novios, vamos. Porque sí, es mi novio. Y ahora que Mónica está en coma, no tengo ninguna competencia. Voy a la ducha. Primero una buena y después un buen desayuno. Me tomo un tiempo para mí. Ha sido mucho tiempo sin venir por aquí y me debo habituar de nuevo. Cierro el grifo y me pongo la toalla alrededor del cuerpo y vuelvo a la habitación. Abro el armario para escoger la ropa que me voy a poner hoy. Pero mi sorpresa es mayúscula al mirar dentro.
-¡Dios!-exclamo agitada.
Y de repente me vienen recuerdos de ayer. ¡Carolina! ¡Ha sido ella!
-¡Hija de puta la rubia!-digo furiosa.
Me vuelvo a poner el pijama, la única ropa que no está cortada ni rota. Miro a Toñi que está dormida. Tal vez pidiéndole algo... Aunque no sé si me quedaría bien.
Así que sigue por aquí Carolina, ¿eh? Como la pille, se va a acordar de mí. No sabe con quién se ha metido. A lo mejor por suerte la veo ahora... La cuestión es encontrármela por el pasillo porque no sé en qué habitación se queda. Y ella sí sabe el mío, ¿no? ¡Eso es desventaja y mucho morro! Salgo de la habitación dejando la puerta abierta. Sí, he salido en pijama. ¿Pasa algo? Total voy a volver enseguida. Recorro el pasillo con la esperanza que alguna puerta se abra y salga Carolina. Pero no hay suerte y tengo que ir a desayunar si quiero comer algo. Vuelvo a la habitación y entro. Me acerco a la cama de mi compañera y le toco el brazo suavemente.
-Toñi... ¿Estás despierta?-Sylvia.
No obtengo ninguna respuesta. Abro su armario y miro. Cojo un pantalón y me lo pruebo. Pero como sospechaba: no me queda bien. Sólo me falta ir a la habitación de Angy y Carolina a ver si me dejan algo. Bueno de Angy tampoco me va a quedar bien debido a su estatura. Cojo la tarjeta, Toñi tendrá la suya. Me fijo bien. Hay algo raro... Ésta no es mi tarjeta... No es la que me dieron en recepción. Me la ha cambiado la muy zorra y seguro que ha aprovechado a la noche cuando yo estaba durmiendo.


Relatado por Àngel Llàcer


Me despierto en cuanto suena el despertador, pero me quedo un rato más en la cama. Hoy no me apetece nada levantarme de la cama. Y menos sabiendo con quien tengo ensayo a primera hora. No le diré nada más que no sean indicaciones para su actuación. Nada personal, solamente profesional. Nuestra relación volverá a ser profesor-alumna y nada más. No me hago más el remolón y me levanto y voy a la ducha. Cuando acabo de ducharme, me visto y bajo a desayunar sin apenas ganas. Pero va a ser una mañana sin parar. Hay que recuperar 3 meses que hemos tenido de parón, casi 4.
Al llegar Sylvia me sorprendo. Lleva puesto el pijama. Cuando me ve, sonríe y viene enseguida hacia mí e intenta besarme. Pero le aparto la cara. He dicho que nada personal.
-Cariño, ¿te pasa algo?-me pregunta Sylvia preocupada.
-¿Por qué nunca fuimos al cementerio a visitar a Mónica?-le pregunto indirectamente. A ver si se da cuenta lo que le quiero decir...
-Para que no sufrieras... Te hizo sufrir hasta el punto que casi te tiras por el puente...-Sylvia.
Suspiro para calmarme. ¿Y ella qué sabe lo que hizo? ¿Acaso sabe lo que pasó? Si no lo sé ni yo... En cuanto vuelva a ver a Mónica, le preguntaré qué pasó. A lo mejor le surgió un compromiso y no pudo ir o yo me fui demasiado pronto...
-Óyeme una cosa, Sylvia: nos vamos a ceñir al ensayo y no quiero ningún trato que no sea hacia un profesor-le aclaro.
-¿Puedo hacer entonces lo que quiera?-Sylvia se acerca sensualmente como para provocarme. Para más ende, se muerde el labio inferior.
Esta chica no lo pilla por lo que veo. Primero viene en pijama, que no sé yo quien le diga nada y después sigue insinuándose. Pero no voy a caer en su juego. ¿No se da cuenta que no quiero nada?
-¿No te das cuenta, verdad? ¿O no me oyes cuando te hablo?-le digo más serio que antes.
-A ti te pasa algo que no me quieres contar...-Sylvia,.
¡Anda! Por fin lo entiende. Pero no le diré nada de Mónica por ahora. Aún haré como que me tiene engañado. Pero eso no quiere decir que sea gilipollas y siga con ella después de todo. Una cosa es ser tonto y otra que siga todo como antes, como cuando vivía en la ignorancia; en la que ella me creo para mí. Según ella "para que no sufriese". Pero ¿acaso alguien me ha preguntado a mí lo que yo quería? A lo mejor quería ver a Mónica. Tanto si estaba en el hospital como en el cementerio. Ahora no me va a perdonar en la vida. Ni yo mismo me perdono.
-Quédate aquí hasta que venga Myriam-le ordeno.
Se me han quitado las ganas de hacer el ensayo con ella. Salgo de la sala de ensayo y veo a Arnau que va hacia el ensayo. Me saluda al pasar y le saludo sin entusiasmo. Camino por el pasillo hacia la salida. Saco la cajetilla de tabaco y me saco un cigarro. Busco el mechero, pero no lo encuentro. Tras un rato buscando, alguien me acerca un mechero y me enciende el cigarrillo que llevo en la boca. Levanto la vista.
-Gracias-le digo sonriendo.

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