Relatado por Mónica Naranjo
Mi cara debe ser ahora mismo un poema. Tenía claro que Óscar y yo debemos hablar, pero con calma y pensando las cosas. Supongo que le habrá ayudado a Aitor. Ya veremos en casa. Me quedo mirándole fijamente.
-Cuanto antes, mejor-me dice Àngel manteniéndome la mirada fija y con una sonrisa en los labios.
-A ver, ya sabía que tenía que hablar con él. Pero ahora no es el momento-Mónica.
-¿Y cuándo lo va a ser? ¿Cuánto vas a esperar?-Àngel.
-No me agobies, ¿vale?-me empiezo a enfadar.
-Baja-me dice borrando la sonrisa de su rostro.
-¡Ni se te ocurra dejarme aquí, Àngel!-le grito cabreada.
-¿Te bajas tú o te bajo yo?-me pregunta desabrochándose el cinturón de seguridad.
Le miro sorprendida. No me creo lo que me está diciendo. Pero en menos de lo que espero, ya está a mi lado con la puerta abierta. Intenta desabrocharme el cinturón, pero yo me resisto.
-Ni se te ocurra, ¿eh? O no te hablo más-Mónica.
Àngel hace oídos sordos a mi amenaza.
-Mira que grito, ¿eh?-Mónica.
Me ha conseguido desabrochar el cinturón de seguridad y ahora está intentando que baje. Pero desestima la idea, al ver que no tiene nada que hacer conmigo.
-¿Y qué quieres? ¿Qué quiere hacer la señora?-Àngel.
-Volver a casa-Mónica.
-Está bien-dice Àngel cerrando la puerta.
Me vuelvo a colocar bien el cinturón de seguridad y miro por la ventana delantera. Tengo que esperar a que Àngel se monte para que me lleve. Miro hacia su lado y aún no se abre la puerta ni él se sube. ¿No está tardando demasiado? Me giro para mirar por la ventanilla de mi lado y lo veo caminar hacia la casa. Abro la puerta y le pregunto:
-¿¡DÓNDE VAS!?-Mónica.
-¡SI NO HABLAS TÚ, HABLARÉ YO!-me responde sin girarse.
Me quito rápidamente el cinturón y bajo del coche. Corro para llegar hasta su altura antes que toque al timbre.
Relatado por Àngel Llàcer
Sé a lo que me arriesgo. Tal vez no debería inmiscuirme en los asuntos de Mónica. Debería hablarlo ella cuando lo crea oportuno. Pero de este modo le doy un pequeño empujoncito. Así no me sentiré tan culpable por estar separando a una familia, a un matrimonio. Pero cuando me dijo Mónica que no sentía lo mismo por Óscar, lo vi claro. Y ya ni os cuento cuando me dijo de intentarlo. Además, parece que a su hijo Aitor le caigo bien y hay buen rollo entre nosotros.
Oigo unas pisadas detrás de mí. Seguramente sea Mónica para impedírmelo, por lo que acelero el paso. Cuando estoy a punto de llegar a la puerta, noto un peso en mi espalda y mi cabeza choca contra la puerta.
-Auch-me quejo.
Me intento girar lentamente y al girarme del todo, la veo a mi lado con el semblante serio. Bueno más que serio, uno amenazante.
-¿DE QUÉ COÑO VAS?-me pregunta Mónica a gritos.
-A QUE LE DIGAS DE UNA VEZ LO QUE SIENTES-Àngel.
-ESE ES MI PROBLEMA ¿NO?-Mónica.
La puerta se abre y se escucha una voz encima de mí.
-Pero, ¿qué pasa aquí?
Alzo la mirada para ver a quién corresponde la voz. Y aunque la vea al revés, no me olvidaría nunca de esa cara y esa voz.
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