martes, 16 de mayo de 2017

Capítulo 103:Confesiones

Relatado por Mónica Naranjo


-Con Edurne, la chica nueva-me dice Aitor.
Suspiro. Me quedo más tranquila sabiendo dónde está y que está bien. Menudo susto me pegó cuando me lo encontré en la bañera inconsciente. Por mucho que no haya amor, hay cariño y no quiero que le pase nada malo. A lo mejor es hora de seguir hacia delante, de poner fin a todo esto. Debo aclarar con él mis sentimientos, debo sincerarme. Pero antes tengo que contárselo a Aitor.
-Hijo...-Aitor me mira esperando a que siga hablando.-Creo que me estoy enamorando de otra persona...
-Mamá... Ya lo sé, se te nota-Aitor.
-¿Se me nota?-pregunto intrigada. ¿Cómo me tiene tan calada este hijo mío?
-¿Crees que no me había dado cuenta? Sonríes, eres como una niña, te diviertes, no dejas de mirarle. Te has llegado a quedar embobada mirándole. Creía que lo ibas a derretir con  la mirada...-se empieza a reír y le doy, divertida, en el brazo.-Reconozco que al principio no me sentó muy bien. Era como si engañases a papá...
-Cariño, yo...-intento habla, pero él me hace un gesto con la mano para que me calle.
-Pero ahora te digo que debes decírselo. No puedes estar con alguien del que no estás enamorado. Supongo que habéis caído en la rutina y ya no os veo como antes. Ve y habla con él. Cuanto antes mejor. Dile todo lo que sientas, no te guardes nada-Aitor.
Vuelvo a emocionarme y vuelven a brotar lágrimas de mis ojos. Que él acepte lo de Àngel es algo que me alegra. Aunque con o sin su aprobación hubiera intentado algo con Àngel. Claro, si él quiere. Aitor baja su mirada.
-Ahora el que te va a derretir con la mirada va a ser él-Aitor.
Nos volvemos a reír. Le pido que salga y que llame a Àngel, quiero hablar con él. Un instante sin él y ya le echo de menos.


Relatado por Àngel Llàcer


Aitor ya lleva un rato hablando con su madre. Espero que la anime y que deje de llorar. No puedo verla así. Me duele. Quiero estrecharla entre mis brazos y darle un abrazo de esos que curan el alma. Dicen que los abrazos verdaderos son lo que duran 6 segundos. Pero si es por mí, me quedo toda la noche junto a ella. Tocan la puerta y me levanto a abrir. Es Aitor que vuelve de estar con ella.
-¿Y...¿ ¿Te ha dicho algo?-Àngel.
-Creo que eso es mejor que te lo diga ella. Ve. Está a 2 puertas de ésta. Y llévate esto-me da un papel doblado.
Lo cojo sin comprender.
-¿Y esto?-Àngel.
-Ahora lo entenderás. Ve y no la hagas esperar-Aitor.
Guardo el papel que me ha dado Aitor. No sé qué pone, pero me ha dicho que lo sabré en cuanto hable con Mónica. Aitor sale y me hace una indicación para que vaya. Salgo detrás de él y es cuando nuestros caminos se separan: él se va hacia las escaleras y yo sigo por el pasillo. Al llegar a la puerta indicada, tomo aire y llamo. Espero un poco y me abre ella. La miro de arriba abajo.
-¿Puedo pasar?-le pregunto con una sonrisa.
-Claro-me devuelve la sonrisa y se hace a un lado para que pueda entrar.
Se va a la cama y se sienta a los pies de ésta. Voy casi detrás de ella. No quiero estar alejado de ella más tiempo. Bastante lo estuve cuando me engañó Sylvia. Debía haber estado con ella en el hospital y  no lo estuve. Me siento a su lado y ella empieza a hablar.
-Àngel, no sabía lo que me pasaba hasta que mi hijo me ha abierto los ojos-el que abro los ojos como platos soy yo escuchando. Me muero de la curiosidad por saber qué tiene que decirme-Àngel, te quiero-y tras decir esto se acerca a mí y me da un beso, beso que le sigo con gusto.
Cuando nos separamos, la miro extrañado. ¿De modo que siente lo mismo que yo por ella? No me lo puedo creer. ¿Y entonces su marido? Decido preguntarle por esta última duda que tengo.
-¿Y qué va a pasar con tu marido?-Àngel.
-Tendré que hablar con él... Pero no sé dónde está. Sólo sé que está en casa de Edurne, por lo que me ha dicho Aitor-Mónica.
En cuanto me dice eso, recuerdo lo que me ha dicho Aitor hace un momento. Me llevo la mano al bolsillo y agarro el papel. Lo desdoblo y veo lo que pone. Ahora entiendo todo. Mónica me mira la nota.
-¿Y eso qué es?-Mónica.
-Esto, señorita, es tu pasaporte a la felicidad-Àngel.
-¿Eh? ¿Qué te has tomado, Àngel? Mira que le tengo dicho a Aitor que no le ofrezca a nadie...-me dice entre risas.
-Vístete que nos vamos. Ya sé lo que vas a hacer por mí-sonrío satisfecho.
Se levanta, guardo la nota de nuevo en el bolsillo y la miro. La agarro de la muñeca antes de irse y la vuelvo a besar. Después del beso, echo mis brazos por encima de ella quedando en un abrazo. No va a ser un abrazo eterno, porque nos tenemos que ir, pero todo se andará.

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