Estoy ordenando cajones. Voy de aquí para allá con cosas. Mi pareja me mira divertido y creo que mi hijo igual.
-Mónica,
para un poco hija. Que te vas a agotar y no vas a rendir-me dice Óscar con una
sonrisa traviesa.
-Es
que estoy nerviosa, siitito-Mónica.
-¿Quieres
que te relaje?-me pregunta poniendo una voz sensual que me pone y mucho.
-¿Crees
que por hablarme así ya voy a acabar rendida a tus pies?-digo aparentando
enfado. Habrá que disimular, ¿no?
-Venga
mamá, lo estás deseando-suelta Aitor, mi hijo adolescente.
Le
fulmino con la mirada, pero la verdad es que tiene razón el jodío. Me voy
acercando a Óscar lentamente, cual pantera a su presa, y me siento encima de
sus piernas. Me acerco más a él y le doy un beso en los labios. Un beso corto,
pero dulce. Que se quede con ganas de más. Me voy a levantar para seguir con lo
mío, pero me coge de la muñeca haciéndome detener.
-¿Dónde
te crees que vas?-Óscar.
-Pues
a seguir limpiando…-le pongo cara de cachorrito. A veces me suele funcionar.
Pero creo que esta vez no va a ser así. Me hace sentarme otra vez sobre sus
piernas y se acerca a mis labios. Me da un beso suave, dulce, apasionado.
-¡Eh!
Avisad y me voy-dice Aitor. Creo que no le gusta ver a sus padres haciendo
ciertas cosas.
Hago
caso omiso a mi hijo, pero oigo la puerta de la habitación. Óscar me levanta la
camiseta entre besos y me acaricia la espalda. Yo voy a su oreja izquierda y le
doy leves mordisquitos. Nuestra ropa va desapareciendo entre besos, caricias y
gemidos.
-¡Dios!
¡No llego!-Mónica.
-Has
llegado, que me he dado cuenta…-dice Óscar aún con el subidón.
-A
la reunión, idiota-Mónica.
-No
pasa nada, es el primer día. Sabes que no vais a hacer nada…-Óscar.
-Hoy
grabamos, ¡listo!-digo vistiéndome.
-Ah
entonces sí. Pero, ¿no vas a comer nada?-Óscar.
-Comeré
por el camino si me da tiempo-Mónica.
Me
levanto del sofá, ya vestida, y voy a la habitación a ponerme los zapatos. Este
hombre no tiene remedio. Como llegue tarde por su culpa, le castigaré sin sexo
1 mes. Bueno 1 mes no, que es mucho. Pero 1 semana. ¡Por liante! Sonrío por mi
ocurrencia. Menos mal que nadie me ve porque si no pensarían que estoy loca.
Aunque la verdad que un poco sí lo estoy. Me lo dicen mucho, pero me gusta ser
así. Es una locura sana con la que me lo paso bien. Me acerco a la habitación
de mi hijo y llamo a la puerta. La abro y le veo tumbado en la cama escuchando
música.
-Cariño,
yo ya me voy-Mónica.
-¿Sin
comer ni nada?-se preocupa por mí.
-Comeré
allí, tranquilo. Sed buenos-Mónica.
-Eso
díselo a papá…-Aitor.
-Se
lo diré, jajaja-Mónica.
Cierro
la puerta y voy al salón donde Óscar ya está vestido y sentado en el sofá.
-¡Anda!
Que me voy ya-le digo acercándome a él y dándole un pico.
-No
trabajes mucho-me aconseja a modo de broma.
-Y
tú sé bueno-Mónica.
-¿Yo?
Si soy un angelito…-me dice poniéndome cara de niño bueno, de no haber roto
nunca un plato.
-¿Tú?
Ya ya…-me empiezo a reír.
-¡Tira!
Que al final dirás que llegas tarde por mi culpa-me regaña.
-Es
que por tu culpa-matizo el tu.
-¿Perdona?-me
mira sorprendido.
-Me
voy, que me lías-digo dándole otro beso.
Cojo
el bolso y la chaqueta y salgo de casa. Voy hasta mi coche y lo pongo en
marcha. Ya voy por la carretera rumbo a Barcelona, a Getmusic que es donde se
hace lo de Tu cara me suena. Yo era reacia a salir en la tele porque ante todo
soy cantante. Pero me dijeron que Tinet Rubira estaba al frente de este
programa. Que esté él al frente me dio la seguridad y la capacidad de aceptar
sin dudar. El formato de los programas que él hace suelen ser muy blanquitos,
para verlos en familia, entretenidos. Espero que en éste tenga tanto éxito como
en los demás. Pero, ¿yo de jurado? A ver qué tal se me da. Estoy bastante
nerviosa. Bueno muy nerviosa. Una moto pasa rozando mi coche y me saca de mis
pensamientos. Me hace dar un volantazo del susto. Pero, ¿cómo puede haber tanto
peligro al volante? Le pierdo de vista en el semáforo. ¡Madre mía! No deberían
dar los carnets de conducir tan a la ligera. El tráfico sigue avanzando y yo con
él. Mi GPS me avisa que he llegado a mi destino. “Ha llegado a su destino, ha
llegado a su destino”
-Que
sí, ¡cállate ya!-le digo a la máquina.
Busco
un sitio libre y aparco. Miro el lado donde me ha rozado la moto. Llevo un
arañazo en la puerta. ¡La madre que lo o la parió! Ando hasta la puerta de lo
que será mi lugar de trabajo y veo algo que me sorprende. ¡No puede ser!
No hay comentarios:
Publicar un comentario