martes, 19 de mayo de 2015

Capítulo 21:Venganza

Relatado por Mónica Naranjo


Miro a Àngel y nuestras miradas se cruzan. No es que le tenga especial cariño ahora mismo. No me visitó ni una vez cuando estuve en el hospital. Eso no es de buena persona, es de una persona rastrera y ruin. ¿Quién tiene a un compañero, amigo, alguien cercano en el hospital y no va a verle? Es que a nadie se le ocurriría hacerlo porque quedas muy mal. Me mira como sorprendido por verme. Y de repente se cae de la silla. Yo estoy con la churri que ha venido a mi encuentro. Pero yo, a diferencia de él, tengo humanidad y me acerco a él para preocuparme por su estado. ¿Qué le habrá pasado? Le habrá dado un mareo o una bajada de tensión o de azúcar. Tinet ordena que traigamos agua y Carlos está con el móvil en la oreja. No salimos del hospital. Acabo de salir de él y ya estamos otra vez mal como para ir de nuevo. Ahora no le puedo mirar de la misma manera que antes, me ha decepcionado. No me esperaba esto de él. Me lo podría esperar, por ejemplo, de Sylvia. Pero, ¿de Àngel? A no ser que ella tenga algo que ver... Que le haya manipulado para que no fuese a verme. No, eso es imposible. Àngel es mayorcito para no influenciarse por nadie y saber lo que quiere y tiene que hacer. A lo mejor su verdadera actitud es la de una mala persona y sólo aparenta ser buena persona delante de los demás. Fijaos sino en Sylvia: aparenta ser dulce y luego es todo lo contrario. Pero no hablemos de ella. No se merece ni un sólo de mis pensamientos ni que gaste ni un segundo de mi preciado tiempo. A partir de ahora voy a dedicarme a la gente que realmente se lo merezca y me demuestren que les importo: mi marido, mi hijo, mi churri, Carlitos, Laieta, mister Rubira (Tinet). Esto es una pequeña lista de gente de por aquí porque en el pueblo tengo a mi madre y a mi hermana que las quiero y que por ellas daría la vida. Que nadie se atreva a tocarlas o puede acabar muy mal.
-Mónica, siéntate. No te conviene estar de pie...-me aconseja Laia que está a mi lado.
La churri me acerca una silla y, a mi pesar, me siento en ella. Me siento como una inválida. Todo el día pendiente de mí. No me gusta esta situación. Espero que pronto se pase porque quiero que me vean como siempre, no quiero darles pena porque no lo pretendo.
-Churri, ¿cómo estás?-Carolina.
-Mejor...-le digo un poco cansada y en voz baja. Aún me estoy recuperando todavía. Me han dado el alta, pero tendré que ir a rehabilitación y a la logopeda.
En cuanto termina de hablar por teléfono, Carlos se arrodilla al lado de Àngel e intenta que despierte hablándole. Veo la botella que han traído para darle agua cuando despierte. La miro y miro a Àngel. Me estiro para cogerla. Carolina me la acerca pensando que tengo sed. La abro y vacío su contenido en la cara de Àngel que se despierta de inmediato sobresaltado. Sonrío por el efecto que ha causado. El esperado. Esto es sólo el comienzo de mi venganza.

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