Relatado por Mónica Naranjo
Nos acercamos al bar a donde he mandado a Aitor para hablar a solas con Àngel, aunque al final no le haya sacado nada. Hoy no quiero que esté mal porque es nuestro día y por eso quería que se liberase de aquello que le atormenta. Pero no ha podido ser. Llegamos al bar y entramos. Localizo a Aitor y nos acercamos a la mesa donde está sentado. Viene un camarero al poco tiempo y pedimos. No dejo de mirar a Àngel. A pesar de la peluca, el maquillaje y la ropa, le sigo viendo y me sigue encantando. A esto se le puede decir que me fijo en el interior y no en el exterior. Poso mi mano en su rodilla y le dedico una sonrisa tranquilizadora.
-Hoy estamos para disfrutar-Mónica.
-Lo sé, pero... la llamada... Deberías hablar con Carolina en cuanto llegues a casa-suelta como de casualidad.
Nos traen las bebidas que hemos pedido y sonrío al camarero dándole las gracias. Vuelvo a mirar a Àngel sorprendida. Ahora me tiene que explicar eso.
-¿Qué has querido decir con eso?-Mónica.
-Nada, nada-Àngel.
-No, ahora lo dices-cambio mi cara a una seria.
-Será mejor que se lo digas-le aconseja mi hijo, que me conoce demasiado.
Àngel me mira nervioso y coge su vaso y juega con él. Toma un sorbo. Se lo aparto para que no evite mi pregunta.
-Que Carolina ha sido la que ha llamado antes...-me dice nervioso, aparta su mirada rápidamente.
-¿Le ha pasado algo?-me estoy empezando a preocupar.-¿Dónde está?
-En el hotel-Àngel.
-Luego voy-miro a Aitor que asiente sonriendo.
-Tranquila mamá, ve tranquila. Si pregunta papá, yo le digo-Aitor.
-¿Me podrás acompañar?-me dirijo a Àngel y le miro de una forma tierna y suplicante. No me gustaría ir sola, aunque luego hable con la churri a solas.
-Claro, pero dejarás que me cambie antes, ¿no?-Àngel.
Le miro y asiento sonriendo. La verdad es que está portándose genial conmigo, a pesar de todo. Le devuelvo el vaso y seguimos tomando entre bromas y risas. Se acercan unos cuantos fans que me piden una foto. Accedo encantada y poso para ellas. A Àngel ni le han reconocido. Increíble lo que hace una peluca rubia y maquillaje. Bueno la ropa también hace. Creo que me voy a hacer asesora de moda, jajaja. Vestir y maquillar a la gente para cambiarles. Aunque eso lo hacen mucho mejor la gente de Tu cara me suena. No voy a ir yo a quitarles el trabajo. Bastante trabajo tengo yo ya, como para echarme más a los hombros. Cuando salimos del bar, me parece ver a lo lejos a Óscar que va al lado de una rubia. A Aitor también se lo parece y decidimos acercarnos. Óscar se gira sonriendo al oír a su hijo llamándole. Su mano está posada en la cintura de la rubia.
-Hola hijo. ¡Ah hola Mónica!-dice al verme-Te presento a Edurne,la nueva chica de Alaia Productions.
-¿De dónde venís?-pregunto aguantando las lágrimas.
-De la discográfica. ¿Vais para casa?-Óscar.
-Sí, papá. Hemos venido a tomar algo-Aitor.
Siento que las lágrimas van a escapar en cualquier momento y que el corazón va a salírseme del pecho. Lleva un día fuera, sin avisar, y ahora viene como si nada hubiera ocurrido. Oigo a Aitor que le presenta a Àngel como si fuese su novia.
-Voy a llevar a Edurne a su hotel y ahora voy-Óscar.
Asiento en silencio con un nudo en la garganta. Nos despedimos y vamos al coche. No miro a nadie, mi mirada va puesta al frente.
Relatado por Àngel Llàcer
Miro a Mónica de reojo en cuanto nos encontramos a su marido con Edurne. Parecía que iban muy acaramelados, como si realmente estuviesen juntos. No soy quién para juzgar si el marido de Mónica le ha mentido o no en cuanto a dónde venían se refiere. Pero a Mónica le ha cambiado la cara de repente. Sus ojos no llevan la misma alegría que cuando estábamos charlando en el bar. En cuanto nos despedimos, ella se adelanta y va con la mirada puesta al frente. Voy detrás con Aitor. Le pregunto que qué pasa y me cuenta que su madre siente celos por Edurne. Tiene miedo de que la deje por alguien más joven que ella. Preguntando me voy enterando que Óscar, el marido de Mónica, lleva unos días raros y apenas pasa por casa. Pasa más tiempo en el trabajo que en casa con su mujer. Y claro, eso da para sospechar. Nos montamos en el coche, yo me pongo en el asiento del copiloto al lado de Mónica. La miro de reojo, en completo silencio. Nadie rompe este silencio. El viaje se hace largo. Al llegar, Mónica se baja y se acerca a la casa sin mirar atrás. Aitor nos miramos y la seguimos. Aitor me guía arriba, donde ha dejado mi ropa y me cambio rápidamente. Me deja a solas y baja abajo. Supongo que irá a hablar con su madre. Abro el armario y cojo la percha vacía. Voy colocando la ropa en ella. Vuelvo a colgar la percha y me quito la peluca. Esto sí que no sé dónde dejarla. De modo, que la pongo en la parte superior del armario. Bajo y hago mi aparición abriendo los brazos. Mónica se acerca sonriendo.
-Anda, deja que te quite el maquillaje. No te me presentes así en el hotel o van a pensar cualquier cosa como te vean-empieza a reír.
Me cojo del brazo y me lleva arriba, al baño. Coge su neceser y me pide que me siente. Va pasando una toallita por mi cara con mucho amor. Me dejo hacer sin dejar de mirarla.
-¿Podríamos quedarnos allí esta noche?-me pregunta Mónica deteniéndose para mirarme.
-¿Allí dónde?-Àngel.
-En el hotel...-Mónica.
-O en mi casa, si quieres-Àngel.
-Prefiero en el hotel para estar cerca de la churri...-Mónica.
-Es que no quiero que te pase nada...-al instante de decirlo, me tapo la boca. Ya he vuelto a hablar demasiado.
Mónica me mira sin comprender, pero niego sonriendo.
-Pero, ¿a ti qué te pasa hoy?-Mónica.
-Los nervios de volver a las grabaciones... Me van a matar Miryam y Arnau-Àngel.
-Y yo les ayudaré jajaja-Mónica.
-Pero si ha sido por vuestra culpa-abro la boca muy sorprendido.
-Mira que te dejo así, mitad maquillado y la otra mitad no...-Mónica.
-No, no. Termina que ya no digo nada-Àngel.
-Así me gusta-sonríe y sigue limpiándome la cara.
Suspiro aliviado. He podido disimular el nerviosismo por lo de tener a Sylvia cerca se refiere. Y mañana se vuelven a ver las caras. A ver qué pasa.
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