martes, 13 de diciembre de 2016

Capítulo 85:Deseo

Relatado por Mónica Naranjo


Me mira sonriente, con deseo. Pero al ver mi rostro serio, cambia la expresión de su cara.
-Perdona, sólo quería demostrarte mis sentimientos-Iván.
-Esto no es amor, es deseo-le digo acercándome lentamente a él.
Me muevo de forma sensual, para provocarle. Le estoy poniendo nervioso y lo sé. Y eso también me encanta. Voy bajando mi mano por su espalda de forma lenta.
-Mónica... para...-me dice suspirando y de nuevo se le forma una sonrisa en los labios.
-¿Por qué? ¿No era esto lo que querías?-Mónica.
Sonrío de forma pícara. Quería conseguir este efecto y lo estoy consiguiendo. Iván se estremece con mis caricias. Mi contacto le hace excitarse.
-Si me buscas, me encuentras. Yo te aviso-Iván.
-A lo mejor eso es lo que quiero...-le digo en un susurro cerca de su oreja.
Se deja hacer intentando controlarse. Le muerdo el lóbulo de la oreja.
-Hazme tuya...-le susurro de forma provocadora.
-No puedo... tengo que trabajar...-me dice con dificultad.
Habla entre suspiros, ya empiezan los gemidos. Llevo mis manos a su torso y lo acaricio lentamente. Empiezo a desabrocharle los botones de la camisa. Mueve su cara para llevar sus labios a mi cuello. Pero le detengo.
-¿No deberías cerrar o algo?-le pregunto con una sonrisa.
-Sí, ahora mismo-Iván.
-Cuando no estés trabajando, me llamas-le digo dándome la vuelta para dirigirme a la puerta.
-¡Espera!-me llama.
Me detengo cerca de la puerta y me giro para mirarle. Ahora me dirá algo de que no tiene mi número para poder llamarme. A ver, es mono. Pero no es mi tipo. No me parece bien que tenga mi número. Pero con una de mis mejores sonrisas, le digo:
-Dime-Mónica.
-No me has pagado-Iván.
Me acerco a él de forma sensual.
-¿Quieres que te pague?-le digo de forma sexy.
-Eh... Invita la casa-me dice con la voz temblorosa.
-Gracias guapo-le acaricio la mejilla con una sonrisa y me doy la vuelta para marcharme.
Salgo del bar y me da el frío en la cara. El cielo se ha oscurecido. Pero, ¿cuánto tiempo he estado ahí dentro? No se ve ni un alma por la calle y no es que haya muy buena iluminación que digamos. Verás ahora para encontrar la casa.


Relatado por Àngel Llàcer


Me despierto de la siesta. Menuda siesta me he pegado. Todavía tengo sueño. Voy a la maleta y cojo un pijama para estar más cómodo. No sé qué hora será, pero ya debe haber vuelto Mónica y habrá que cenar. Pero tendría que prepararle yo la cena. Es un finde romántico para enamorarla. Me voy a dar  prisa. Salgo de la habitación y me dirijo al baño para darme una ducha. Al menos que me espabile y me despierte del todo. He dormido demasiado. O esa es mi impresión.
Al acabar la ducha y haberme puesto el pijama, bajo a la planta inferior. Todo está como yo lo dejé. Incluso tengo que encender la luz.
-¿Mónica?-pregunto para ver si ha vuelto.
Pero no obtengo respuesta por su parte. Miro la hora en el reloj. Es bastante tarde y aún no ha vuelto. ¿Dónde se habrá metido esta mujer? A lo mejor ahora no me quiere ni ver y está haciendo tiempo para no verme despierto. Mi expresión cambia. No puede ser que la haya cagado tanto. Eso me pasa por ser tan impulsivo y no saber esperar. Voy a la cocina y empiezo a preparar lo que será la cena. Todavía confío en que vuelva y pueda disculparme por lo del beso. Pero no ha sido con mala intención. Yo la quiero y quería demostrárselo con ese gesto. Pero para ella ha sido... Bueno, no sé bien lo que habrá significado para ella. De hecho hoy mismo ha visitado a su marido en el hospital. Creo que aún le quiere. No sé ni por qué me sigo haciendo ilusiones. No tengo ninguna posibilidad con ella. Debería haberme quedado con Sylvia aunque me haya engañado con lo de Mónica. Ella me ayudó cuando yo estaba mal. Mientras preparo la cena, saco el móvil. Busco entre mis contactos. Paso por el nombre de Mónica y me detengo.

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